Serie Terminada: Sweet Vicious

Sweet/Vicious es una serie juvenil de MTV que critica la cultura de la violación instalada en la sociedad, pero sobre todo en la vida universitaria y en las fraternidades. En EEUU, según un estudio de 2015 de la Asociación Americana de Universidades (AAU), en el que participaron 150.000 jóvenes de diferentes universidades, más de un 20% de las estudiantes habían sido víctimas de agresiones sexuales en el último año. Sin embargo, tan solo un 12% había llegado a denunciar bien porque “no lo consideraban lo suficientemente serio” o porque no querían pasar por el proceso de ser señaladas como víctimas (o incluso de culpables al ser ser interrogadas sobre su vestuario, su actitud, si había bebido, si conocía al agresor…).

Jules, la protagonista, es una estudiante que cumple todos los clichés de cualquier serie universitaria americana: rubia, modosita, aplicada, tímida y residente en una fraternidad con unas hermanas igual de estereotipadas. Sin embargo, guarda un secreto, y es que por las noches deja de lado el rosa, se enfunda de negro y ejerce de justiciera apaleando a chicos que han violado y que no han sido castigados por ello. Es una forma de superar haber sido violada por el novio de su mejor amiga. El personaje recuerda a los héroes de cómic, tan de moda, con un trágico acontecimiento en su pasado que les lleva a tomarse la justicia por su mano. Aunque no es una Jessica Jones con poderes.

En una de sus noches se cruza con Ophelia, una hacker fumeta y pasota que pasa hierba y respuestas de exámenes. Esta comenzará a indagar sobre Jules y la seguirá. Un desafortunado incidente las lleva a formar equipo para hacer justicia y perseguir a violadores que siguen campando a sus anchas por el campus mientras las víctimas tienen que alterar toda su vida, viviendo con el trauma y la estigmatización, además del miedo a poder encontrarse de nuevo al agresor.

Este es el enfoque interesante de Sweet/Vicious, y es que no se usa la violación como trasfondo de un personaje femenino pasivo, que sufre, sino que es el Leit Motiv de la serie convirtiendo a las víctimas en protagonistas activas. Además, aporta un tono ligero y divertido pero sin perder de vista el escenario ni llegar a frivolizar. Alterna momentos dramáticos con situaciones cómicas, sobre todo gracias a Ophelia. Aunque ambas congenian bien y se ve buena química entre ellas a pesar de lo diferente de sus personalidades. Su relación favorece en gran medida ese toque de comedia negra. Y aunque el peso recae en ellas dos, los secundarios también están muy cuidados con sus matices y sus claroscuros y algunos dan mucho juego como Harris o Nate.

El piloto me recordó a Verónica Mars, no solo por el tono y las conversaciones mordaces, también por Ophelia, que guarda cierto parecido con el personaje de Mac, amiga de Verónica. Además, el tema de las violaciones en los campus universitarios (incluso en el instituto) también fue tratado en a serie de la detective de Neptune.

Me ha parecido una serie fresca y amena, pero a la vez seria. Consigue una buena mezcla tomando elementos complicados y analizando una cruel realidad esperando despertar la conciencia social y añadiendo perspectiva a las historias de violación. Huye de representar a la víctima solo por ese momento de su vida en que fue agredida y va más allá, al cómo les afecta en sus relaciones personales, a cómo se recomponen, a cómo salen adelante. O lo intentan.

Porque es difícil superarlo cuando el agresor tiene privilegios, cuando las universidades y la policía no emplean los medios necesarios para responder de forma más eficaz a las denuncias de violación que les llegan. Muchas veces ocultándolas incluso para que no perjudique a la imagen de la institución universitaria o de un deportista con un gran futuro por delante.

Una pena que esta serie tan clara y directa, se haya quedado en una única temporada de diez episodios. Parece que MTV no eligió el mejor momento para su estreno justo después de las elecciones que ganó Trump. Los medios estaban a otras cosas y para cuando la crítica y los espectadores quisieron descubrirla, llevaba ya media temporada y era tarde para salvarla. Quizá si hubiera sido emitida en otra cadena, habría recibido más atención. Y es que aunque a priori es una serie juvenil, creo que no hay que tener prejuicios ni desmerecerla antes de ver al menos el primer episodio.

Aunque haya sido cancelada tras solo 10 capítulos, lo cierto es que se puede ver sin temor a que quede inconclusa, pues la temporada es bastante redonda. Sí que es verdad que deja detalles para poder continuar una segunda, pero a grandes rasgos la trama principal queda cerrada.

Más series así harían falta, ya que este asunto no es un problema únicamente estadounidense, sino global. Las estadísticas en España no son mucho más alentadoras, pues según los últimos datos de Interior (de 2016) en España se pone una denuncia por violación cada ocho horas. Pero no hay que olvidar que hay otras muchas que no llegan a comisaría (se estima que de cada 6 agresiones solo se denuncia 1).