Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima

Tras su novela La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal, Barbijaputa vuelve a la carga con Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima, un ensayo en el que afronta los pasos a seguir para matar la parte machista que todos llevamos dentro. En principio va dirigido a los hombres, ya que son ellos quienes se aprovechan de los privilegios del machismo. Sin embargo, dado que nos hemos criado todos en un sistema heteropatriarcal, por mucho que nos hayamos acercado al feminismo, siempre nos queda algo que pulir, por lo que está recomendado para todo el mundo.

Está estructurado en ocho capítulos, al estilo de las fases del duelo o la adicción. Según la propia autora “Se han escrito miles de libros para ayudar a superar problemas de todo tipo. Se escriben libros de autoayuda a un ritmo vertiginoso, y siempre sobre actitudes o creencias que son perjudiciales solo para uno mismo. Siempre centrados en el yo, yo y requeteyó.

Pero ¿qué hay de aquellos comportamientos propios que también joden a la sociedad en su conjunto? No hay libros de esos. Eso sí, a este libro, más que un libro de autoayuda podríamos llamarlo «libro de autoputeo», porque no harás más que revisar y perder tus privilegios por el camino, si bien estarás contribuyendo a una sociedad más justa. Para eso nace esta obra, para ayudarte a superar tu lado machista, que, más que ser malo para ti, lo es para tu entorno.”

En cada una de las fases, con su ironía y humor característicos, Barbijaputa se adentra en nuestro sistema de roles y creencias impuestas. Y para desmontar el machismo, hay que acercarse al feminismo, por eso hay nociones básicas del movimiento, terminología y personajes que han trabajado por el movimiento.

Fase 1: SORPRESA
– ¿Es por el patriarcado?
– El piropo y la belleza
– ¿Por qué se llama feminismo?
– Las feminazis

Este es el primer paso, reconocer que somos machistas, puesto que nuestra sociedad es patriarcal. Durante siglos la mujer ha sido una posesión del hombre (ya fuera el padre, marido o hermano) que se heredaba como los terrenos y las casas.

En este capítulo también se acerca al mundo del piropo y la belleza. Explica porqué el piropo callejero no es más que una forma de demostrar que el emisor se siente con la legitimidad de hacer cualquier comentario sobre el cuerpo de las mujeres. Y como tal muestra de poder, incomoda, porque pone de manifiesto que si alguien está en una posición de supremacía, hay otro que está en la de subordinación. En cuanto la belleza, queda resumido en la frase de Naomi Wolf “la ideología de la belleza es el último baluarte de las viejas ideologías femeninas, y tiene el poder de controlar a mujeres que, de otra manera, se hubieran hecho incontrolables“. Es decir, otra forma de tener a las mujeres entretenidas, controladas y oprimidas.

No podía faltar en el primer capítulo la definición de feminismo que, por si alguien aún no la tiene clara, es la “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres“. Y la tan de moda “feminazi”, que no deja de ser un vocablo acuñado por un señor (Rush Limbaugh, un conservador antiaborto) para insultar a aquellas mujeres que proclamaban que eran dueñas de su cuerpo.

Fase 2: NEGACIÓN
– Por qué vemos machismo en todas partes
– El iceberg de las violencias
– La (no) perspectiva de género
– El porqué de odiarnos

La segunda fase es la negación, cuya frase más común es la de “yo no soy machista porque a quien más quiero es a mi madre” o “yo tengo madre, hermanas y pareja“. Pero es que el machismo no impide querer, sino que tiene que ver con los privilegios que uno consigue solamente por ser hombre, y de cómo estos hacen que se oprima a las mujeres.

El machismo no solo está en la violencia de género. El maltrato físico o el asesinato es la punta del iceberg, abajo hay muchos otros detalles que a simple vista, cuando no se tiene perspectiva de género, no se ven. Y es que están muy asentados en el día a día. Antes de la violencia física está la psicológica: insultos, humillaciones, infidelidad, rechazo, silencios, indiferencia. Y también está el control económico o de las relaciones. Todos estos actos minan la autoestima de la víctima y la van aislando. Queda muy claro en este gráfico de Amnistía Internacional:

El monólogo de Paloma Palenciano también lo explica muy bien ya desde su título (No solo duelen los golpes)

Fase 3: IRA
– Los “locos”
– Los hijos sanos del patriarcado
– Otras excusas machistas y los marichulos advanced
– Las mujeres no van a la guerra

En la tercera fase llega el contraataque. Es el momento en que el machista respondería “No me conoces“. Para responder, la autora desarrolla este capítulo en el que expone que no hace falta conocer a uno en concreto porque es un tema social. Por eso desmonta la teoría de que los maltratadores o asesinos de mujeres son unos “locos”. Muy por el contrario son hijos sanos del patriarcado. Es decir, reproducen conductas aprendidas.

Barbijaputa también responde a las nuevas excusas de los machistas, como la de que las mujeres no van a la guerra, olvidando que aunque no vaya, acaban siendo vejadas y violadas en todos los conflictos bélicos. Se convierten en una forma de represaliar a los hombres de su comunidad. La mayoría de las veces el abuso no es por placer, sino simplemente para demostrar poder. Son un botín de guerra más, un trofeo.

Fase 4: RESISTENCIA
– ¿Es por el heteropatriarcado?
– Interseccionalidad y otras cosas que no viste
– “Miedos” y “miedos”
– Educándonos en machismo

Llegamos a la fase 4, y aún hay resistencia, puesto que claro “no puedo ser machista. porque tengo una hija y la educo en igualdad“. Durante años yo he pensado que me han educado en igualdad, y es verdad que comparado con mi entorno, mis padres lo hicieron bastante bien. Pero el problema es que no recibimos toda la influencia en casa, sino que el contexto en el que nos relacionamos tiene mucho que ver. Y si este es machista, algo se filtra. Me encanta la frase de Flora Tristán: “El nivel de civilización al que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres“.

Así, hay que entender qué es el heteropatriarcado y cómo las mujeres y los hombres no somos iguales cuando ponemos el pie en la calle. Cómo hay miedos comunes para ambos géneros, pero además hay otros Miedos que solo sufren las mujeres. Por ejemplo, cuando una mujer vuelve sola por la noche, no solo tiene miedo a que la puedan asaltar y robar, sino que además vive el Miedo a una violación.

Barbijaputa remarca que la educación machista está en todos sitios, y se empieza a asumir desde bien pequeños. Por ejemplo, en los juguetes y en los horribles catálogos donde los niños ocupan páginas enteras saltando, haciendo deporte o alguna actividad, mientras que las niñas están sentadas, modositas, ocupándose de sus cocinitas o muñecos en un fondo rosa. Ya desde una tierna infancia se adjudican las tareas de cuidados a un género, mientras que el otro puede dedicarse a otras muchas dedicaciones.

También influyen muchos los cuentos infantiles y Disney. Somos conscientes de que estamos en el siglo XXI y que hay enseñanzas que han quedado obsoletas y que por tanto no hay que enseñar a las nuevas generaciones. Sin embargo, se siguen transmitiendo cuentos en los que siempre hay una mujer mala que va en contra de una jovencita, que además es muy bella y buena. Y claro, le pasan cosas. Las protagonistas de los cuentos no lo son en realidad, son sujetos pasivos a las que envenenan, secuestran, quieren matar… Pero, nada de preocuparse, que ya llegará el príncipe a salvarla. Con estas historias se perpetúa el mito del amor romántico con mensajes como que con paciencia y bondad se puede cambiar a otra persona (por ejemplo, la Bella y la Bestia) o que hay que renunciar a la propia identidad o a lo que más se aprecia para ser queridas (véase La sirenita).

Pero no solo son los cuentos infantiles, claro, la literatura romántica en general (también el cine) sigue ejemplificando estos patrones en los que él siempre está en una situación de poder con respecto a ella. Jefe-empleada, cliente – prostituta, hombre de negocios de éxito – jovencita…

Así que, está muy bien educar en casa en igualdad, pero dado que es un problema de la sociedad, habría que cambiar otros pilares como son la escuela, la publicidad, los medios de comunicación… En definitiva, falta conciencia de género.

Fase 5: NEGOCIACIÓN
– ¿Mujeres Machistas?
– “Secretos” de belleza
– La sororidad
– Las olas feministas
– ¿Feminismo de derechas y capitalista?

Tras la resistencia llega la negación y el argumento de que las mujeres también son machistas. La autora aquí expone que las mujeres no son machistas sino colaboracionistas del machismo. Es decir, han aprendido el mismo machismo que los hombres (porque ya habíamos visto que era algo social y no individual), pero, al contrario que ellos, no se benefician pues no están en una situación aventajada.

Algo que también se asume con esta educación es que las mujeres han de cumplir un rol. Y la belleza, como ya se ha mencionado al principio, ejerce un gran control. La mujer ha de ser perfecta, estar en la talla correcta y no mostrar signos de la edad. Pero claro, como los años no perdonan, existen secretos (a voces) de belleza como son los tintes del pelo, las cremas, los sujetadores con relleno y push-up, los tacones… y más allá, la cirugía. Pero la mujer no solo ha de competir consigo misma y con el paso del tiempo, sino que la sociedad inculca a las mujeres a competir entre ellas, a ser enemigas. Porque al final, todo se reduce a que están compitiendo por conseguir al HOMBRE. Como si por ser mujer no se pudiera tener otra aspiración en la vida.

Por eso es tan importante la sororidad, el apoyo entre mujeres. Descubrir que no se tiene que ser rival de una mujer solo por serlo.

En este capítulo Barbijaputa se adentra además en las olas feministas: una primera encabezada por mujeres burguesas que reivindicaban que sus aptitudes e inteligencia eran iguales a las de los hombres; una segunda más interseccional que se centró en el sufragio femenino y en una igualdad real (no solo en papel), además de reclamar la libertad sexual y reproductiva o el papel dentro de la familia. Por último, la tercera ola, que se rebela contra la concepción de la mujer como objeto sexual y que exige la abolición de la prostitución.

Finalmente, le dedica un apartado al feminismo de derechas, algo así como un unicornio. El feminismo por definición busca la igualdad, sin embargo, una ideología de derechas se centra en el individualismo y la importancia del capital. Y el capitalismo no deja de ser un sistema que fomenta la brecha de clases y que existan oprimidos. Y ya lo decía Flora Tristán “hasta el hombre más oprimido encuentra a alguien a quien oprimir: su mujer. La mujer es la proletaria del proletariado”.

Fase 6: DEPRESIÓN
– El aliado feminista
– La medicina girando alrededor del pene
– Nos creímos lo de la meritocracia
– El Porno

Con estas 5 primeras fases llega la depresión y plantearse “¿qué puedo hacer para luchar contra el machismo?” Es el momento de unirse al feminismo como aliado, de ser consciente de la infrarrepresentación femenina. Para ello, la autora pone como ejemplo la medicina, que durante siglos ha sido androcéntrica. Así, aunque el riesgo de padecer apendicitis es mayor en varones que en mujeres (9% vs 7%), el número de operaciones es el doble en las féminas (24% vs 12%) porque aún se confunden síntomas propios del aparato reproductivo femenino. Un ejemplo claro también es la endometriosis, una enfermedad prácticamente desconocida por la comunidad médica (aunque se estima que en el mundo la padecen unos 170 millones de mujeres) y a menudo mal diagnosticada como “dolores típicos de regla”. Las mujeres, que son unas flojas…

En este capítulo también se hace hincapié en la sobremedicación de las mujeres. Mientras que ante los mismos síntomas físicos a los hombres se les hacen mil pruebas físicas, a las mujeres se les prescribe más tratamientos ansiolíticos y antidepresivos.

Otro punto importante del capítulo es la meritocracia. Y es que uno de los argumentos del machismo para explicar porqué las mujeres no llegan a determinados puestos es que cada uno está donde se merece, según sus aptitudes y logros. Así, desprecian el sistema de cuotas de equidad, porque consideran que entonces se dará el acceso a mujeres incompetentes y que estas les quitarán a su vez los puestos a hombres realmente preparados. En el mejor de los casos están obviando que hay hombres que ocupan cargos por el simplemente hecho de serlo; en el peor (porque sería con premeditación), que si la mujer accede a esos puestos, entonces ellos tendrán más competencia. Es mucho más cómodo (y privilegiado) que sean ellas quienes se sigan ocupando de la crianza y cuidados (gratuitamente) y así la competencia es menor.

Por último, en este capítulo se trata el porno y cómo la imagen que se transmite de la mujer es siempre la de dominada y sumisa, obviando su placer. Y cómo luego estas prácticas se convierten en la educación sexual de adolescentes.

Fase 7: ACEPTACIÓN
– La misoginia de la RAE
Manspreading, mansplaining, manterrumpting
Tú como aliado feminista

En este penúltimo paso es cuando el sujeto acepta el machismo y comienza a detectar los privilegios que tienen los hombres simplemente por serlo.

En esta fase la autora se centra en la misoginia de la RAE y cómo le cuesta modificar acepciones o aceptar nuevas palabras con mayor conciencia de género. Algo no muy de extrañar ya que está compuesta casi en exclusiva por señores machistas.

Pero que no exista en la RAE no significa que no exista el concepto, así que Barbijaputa explica el manspreading, mansplaining y el manterrupting, tres conductas en las que los hombres ocupan todo el espacio y las mujeres quedan en un segundo plano.

En primer lugar, el manspreading es un tema de espacio. Mientras que a ellas se les enseña a sentarse como una señorita, con las piernas juntas o cruzadas; a ellos no se les da ninguna limitación, así que no es de extrañar que se sienten despatarrados con toda la confianza, seguridad y sin un ápice de preocupación por invadir espacios ajenos.

Por otro lado, el mansplaining consiste en esa costumbre de los hombres de explicar cosas a las mujeres dando por hecho que ellos están más versados en el tema. Imagina que estás hablando sobre una cuestión x y un hombre te interrumpe para explicarte que tienes que leer el libro tal que es el mejor que se ha escrito sobre la materia y resulta que eres tú la autora. Pues eso le pasó a Rebecca Solnit. Pero no es la única, claro, pasa todos los días.

Por último, el manterrupting va relacionado un poco con el anterior. Las mujeres son constantemente interrumpidas, invalidando su discurso, minimizándolo, invisibilizándolas.

Y para finalizar el capítulo, la autora propone al lector que es el momento de convertirse en aliado feminista.

Fase 8: NUEVA ETAPA VITAL
– Tu espacio y nuestro espacio
– Las gafas violetas
– Factor rechinamiento
– ¡La supremacía de la mujer!

Y llegamos a la etapa final. Que puede salir de dos formas. O bien que el lector detecte que es machista, se horrorice y quiera cambiar. O por el contrario, que pese a ver el sistema opresor, prefiera seguir igual, porque claro, el patriarcado le beneficia.

Y ¿qué pueden hacer estos hombres que quieren cambiar? Pues la autora recoge la frase de Kelly Temple, feminista activista del Reino Unido: “Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista”. Es decir, ser consciente de todo lo remarcado anteriormente e ir corrigiéndolo. Al ser un tema social, es obvio que hay privilegios que no desaparecen porque uno quiera, pero otros sí, como por ejemplo no interrumpir o invisibilizar, ceder espacios, involucrarse en casa, no callar ante comentarios machistas… Es un proceso lento, claro, y aunque estemos concienciados con el feminismo, seguiremos teniendo contradicciones, porque es un proceso de desaprendizaje, de deconstrucción. Pero se sale.

6 comentarios en “Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima

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