Recorriendo Basilea: Grossbasel

Basilea se encuentra en el cantón homónimo en la frontera con Francia y Alemania, como habíamos visto al llegar al aeropuerto. La región se conoce en alemán como Dreiländereck (el triángulo de los tres países) y en francés como District des trois frontières (distrito de las tres fronteras).

Es la segunda ciudad más poblada de Suiza después de Zúrich y tiene el último puerto para la navegación fluvial del Rin, ya que las cataratas del curso superior suponen un gran obstáculo. Basilea ha sido importante de la Edad Media en el comercio entre el Mediterráneo y el Mar de Norte, ya que desde se encuentra conectada con Rotterdam por el Rin a una distancia de 832 km. Además, existe un canal paralelo al Rin entre Basilea y Estrasburgo construido en el siglo XIX.

Los orígenes de la ciudad se remontan al primer asentamiento de los celtas en el siglo VI a. C. Más tarde, en el 44 a. C. llegarían los romanos y fundarían el asentamiento de Augusta Raurica (hoy Kaiseraugst) a 10 kilómetros de Basilea gracias a su situación estratégica. También construirían una fortificación donde hoy se halla la catedral.

Con la caída del Imperio Romano, Basilea pasaría a manos de las tribus germánicas de los Alemannen y en el siglo VI a las de los francos. En el 1000 recibe el reconocimiento de Ciudad Libre dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1501 se adhirió a la Confederación Helvética. En 1833 el cantón de Basilea quedaría dividido entre Basilea-Campiña y Basilea-Ciudad, división que perdura en la actualidad.

Basilea es una ciudad cultural. En ella se encuentra la universidad más antigua de Suiza, fundada en 1459 y en la que han sido profesores Erasmo de Rotterdam o Friedrich Nietzsche. La universidad influyó en el desarrollo de la ciudad gracias a la llegada de numerosos eruditos. Basilea se convirtió en centro del Humanismo y de la imprenta.

Además, cuenta con el mayor número de museos por habitantes de todo el país con casi 40. También es una gran capital musical con sus dos orquestas de renombre y los escenarios del Theater Basel y del Schauspielhaus.

Es la sede de varias empresas de la industria química y farmacéutica como Novartis, Hoffmann-La Roche y Syngenta, así como de una importante actividad financiera. Por ejemplo, el banco UBS AG tiene su sede central en Basilea.

Basilea se encuentra dividida en dos: Grossbasel o Gran Basilea, en la orilla izquierda, y Kleinbasel o Pequeña Basilea, en la orilla derecha. En un principio pensábamos visitar el sábado por la tarde una parte, y el domingo por la mañana la otra. Sin embargo, con el retraso del vuelo hubo que ver toda la ciudad en una mañana.

Dejamos las mochilas en el hotel y comenzamos nuestro paseo por la Elisabethenkirche, la iglesia neogótica más importante de Basilea y del país. Fue construida entre 1857 y 1865 y fue la primera iglesia protestante construida en la ciudad tras la reforma protestante. Con la desamortización, en ella se pueden celebrar todo tipo de eventos, bien religiosos, bien laicos. La iglesia cuenta con tres naves, unas cúpulas neogóticas y una torre frontal a la que se puede subir.

Continuamos hasta las Fuentes de Tinguely, que se encuentran donde estaba el antiguo teatro de la ciudad. Reciben este nombre por su creador, Jean Tinguely, quien en 1977 diseñó esta piscina con nueve máquinas-esculturas de hierro que están en constante movimiento y lanzan chorros de agua.

Nos acercamos a Grossbasel, a la próxima Barfüsserplatz, una de las zonas más animadas de Basilea gracias a sus bares y cafés. En la plaza se encuentran el Musik Museum, en un edificio del siglo XI, y la Barfüsserkirche, una iglesia construida entre 1253 y 1256 que alberga en su interior el Museo Histórico.

Continuamos la Falkenstrasse hasta la oficina principal de correos, la Hauptpost.

Se trata de un edificio gótico de piedra arenisca que además de servir como oficina de correos ha tenido otros usos. Desde 1376 hasta 1378 fue empleado como un gran almacén de grano; entre 1559 y 1596 se convirtió en puerta y en 1853 fue renovado para alojar a correos. En 1881 se llevó a cabo una ampliación bajo las órdenes del arquitecto que diseñó la catedral de Viena.

Tomando la Freiestrasse llegamos a la Marktplatz, la plaza en la que se celebraba el mercado medieval del trigo y que actualmente está rodeada por edificios de colores de diferentes estilos de finales del siglo XIX y principios del XX. Es la típica plaza del mercado que podríamos ver en tantas ciudades centroeuropeas, sin embargo, se desmarca de otras que hemos visitado ya que se encuentra abierta.

Pero lo que destaca es el Rathaus o Ayuntamiento de la ciudad, un imponente edificio de color rojo. Sin duda uno de los lugares más visitados y fotografiados de la ciudad. En alemán suizo se lo conoce también como Roothus que significa tanto “ayuntamiento” como “Casa Roja”.

La elección de este color no es casual. Se pintó de esta manera para encubrir las diferencias arquitectónicas del edificio. La fachada y el interior pertenecen a diferentes etapas, y por tanto, a diferentes estilos.

Cuando Basilea se unió a la Confederación Helvética en 1501, la ciudad quería demostrar su importancia con un visible gesto. El Parlamento Cantonal decidió sustituir el antiguo ayuntamiento que había quedado destruido con el terremoto que había asolado la ciudad en 1356. Quedó claro que no se iba a reparar en gastos, así pues, entre 1504 y 1514 se levantó el nuevo Ayuntamiento uniéndolo a la parte antigua que constaba de tres arcadas.

Fue ampliado a principios del siglo XVII y se adornó la fachada con varios frescos. A finales del siglo XIX la ciudad había crecido de forma considerable, y la nueva constitución de 1875 hizo que se necesitaran nuevos edificios administrativos. Por tanto, se añadió la torre a la derecha y el edificio a la izquierda en estilos neo-gótico y neo-renacentista.

En las almenas de la fachada destacan los escudos de los 12 cantones que por la época formaban parte de la Confederación Helvética. Además, en la izquierda hay guerreros y sobre las arcadas hay ángeles de la victoria que sostienen coronas de laurel sobre escudos de la ciudad. En la parte inferior de la torre figura la frase “Hie Schweiz Grund und Boden”, que viene a significar “Aquí están las raíces de Suiza”.

Pero si la fachada no deja indiferente por su ornamentación, el patio interior es aún más abrumador. Tanto las pinturas del interior como las del exterior comparten dos temáticas: por un lado la Ley y la Legislación y por otro la pertenencia de Basilea a la Confederación Helvética.

El patio queda controlado por la estatua de Lucio Munacio Planco, un político y militar romano que fundó Augusta Raurica, a 10 kilómetros de Basilea.

La Administración Cantonal del siglo XIX apenas necesitaba una docena de trabajadores, sin embargo, con el paso de los años cada vez son necesarios más departamentos. Hoy en día el Ayuntamiento alberga las oficinas de la Cancelería, el Parlamento y algunas partes del Departamento de Asuntos Presidenciales. El Parlamento y el Gobierno Cantonal tienen también sus reuniones en las instalaciones.

El Parlamento Cantonal es el legislativo y consta de 100 miembros que se reúnen dos veces al mes para debatir. Por su parte, el Gobierno Cantonal es el ejecutivo del cantón de Basel-Ciudad así como de la ciudad de Basel y está formado por 7 miembros que se reúnen cada martes.

Tras visitar el ayuntamiento tomamos la callejuela Martinsgässlein que nos conduce a la Martinskirche, una iglesia gótica de tres naves situada en una pequeña plaza.

Es la parroquia más antigua de la ciudad, que también tuvo que ser reconstruida tras el terremoto. Sin embargo, sí que se conserva el campanario de 1287 en buen estado.

En vez de seguir hacia el río, nos adentramos por la Schneidergasse donde predominaban casas de colores con contraventanas de madera.

La calle sigue y cambia de nombre, pasándose a llamar Spalenberg, sin embargo, no deja de tener su encanto. Y nos conduce a Spalentor, una de las tres puertas que se conservan de cuando la ciudad estaba amurallada en el siglo XV.

Por ella entraban muchos de los bienes y productos que llegaban a Basilea procedentes de la Alsacia. Cuenta con una torre de planta cuadrada que está rematada por un tejado en punta cubierto de azulejos. Su cara exterior está decorada con una virgen y dos profetas. Además, tiene el escudo de armas de la ciudad.

Continuamos por otra calle pintoresca, la Spalengraben, que nos llevaría hasta la Petersplatz.

En esta plaza se encuentra la Peterskirche, una iglesia que data del siglo XIII, aunque también tuvo que ser reconstruida en el siglo XIV tras el terremoto. En el siglo XV se le añadió un campanario.

Frente a la iglesia se encuentran una serie de edificios eclesiásticos en torno a un patio.

Desde la iglesia continuamos hasta el Fischmarkt, la plaza en la que funcionó el mercado de pescado desde el siglo XIV. Era un mercado muy importante con peces traídos de varias partes del mundo. Eso sí, tenía un límite horario. Solo se podía celebrar de 7 a 10 para mantener la salubridad de la ciudad y que el aire se mantuviera limpio.

Hoy en día, lo que queda es una calle muy transitada.

Esta fue nuestra primera parte de la ruta: