Escape Room: Explosión Inminente, Enigma Exprés

Después de Misión Imposible, en diciembre aprovechamos el puente para acudir a otra sala de escape. En este caso elegimos Explosión Inminente de Enigma Exprés, que en realidad era la que queríamos haber hecho en octubre pero que estaba completa.

Repetimos integrantes de la última vez, pero incorporamos a una novata, la hermana de una de las jugadoras, que tanto nos había oído hablar de las escape room, que no se pudo resistir a acompañarnos.

Al llegar, la Game Master nos consultó el grado de experiencia para saber qué indicaciones necesitábamos y qué metodología seguir para las pistas y después nos informó sobre la seguridad y los objetos que no pertenecen al juego. Una especie de toma de contacto.

Una vez aclarados estos puntos, nos explicó nuestra misión.

Hay una amenaza de bomba en el edificio en el que os encontráis. Los criminales advierten de que la bomba explotará en una hora y se activará si alguien intenta entrar o salir del edificio.

La policía sospecha que la bomba ha sido colocada el despacho de Ricardo Castillo, un detective privado que ha sufrido amenazas de muerte por su investigación sobre los negocios turbios de una conocida red mafiosa relacionada con el crimen organizado.

Sois la única esperanza para encontrar y desactivar esa bomba, asegurar que nadie salga herido y salvar los documentos de la valiosa investigación.

¿Lograréis cumplir con la misión antes de que sea demasiado tarde?

Es decir, teníamos 60 minutos para hacernos con un CD que contiene los documentos de la investigación, desactivar la bomba y escapar. Pero esta vez eran necesarias las tres cosas para salir indemnes, no como en Plan de Huida que lo importante era abrir la puerta final, y ya como secundario obtener unos planos.

Con el objetivo claro, allá que entramos. Nos encontramos con la sala de espera del despacho del detective Ricardo Castillo (original, ¿eh?). La ambientación está bien conseguida con elementos que te encontrarías en una habitación de este estilo: las sillas, mesas, revistas, cuadros, diplomas… Pintaba bien.

Creo que conseguimos resolver bastante bien este tramo, no entramos fríos como en otras ocasiones y enseguida estábamos en el despacho del detective. Por cierto, buen detalle la prueba para esta transición.

Una vez en esta segunda sala la cosa se complica. Y es que este escape room tiene una dificultad alta según la clasificación de Enigma Exprés. De nuevo la sala está bien decorada y podría pasar por un despacho con su mesa, su estantería, su pizarra de seguimiento… Sin embargo, hay algo que chirría y es que los enigmas y puzzles parecen no terminar de encajar. Al menos es la sensación que me dio.

Hay que resolver pruebas de lógica, con otras más visuales, por ahí podríamos decir que hay cierto equilibrio, pero da la sensación de ser algo cutres. No quiero revelar nada de la sala, claro, pero algunas pistas parecen muy caseras. Al principio pensé que esta sensación se debía a venir de Misión Imposible que era 2.0 y que cada prueba que resolvíamos nos hacía exclamar de sorpresa. Pero tras darle más vueltas en las horas posteriores, he llegado a la conclusión de que otras salas 1.0 como el Búnker o incluso Almacén Muelle 14 tenían detalles más currados. Aunque hubiera que abrir muchos candados, las pistas o documentos estaban trabajados.

Creo que esto hizo que en determinado momento nos saliéramos de la dinámica y anduviéramos un poco perdidos. También nos frenó otro detalle. Y es que la sala se puede hacer en español e inglés y en determinado momento confluyen ambas pistas en un mismo escenario y cuesta disociar lo que te corresponde del resto de elementos.

La Game Master tuvo que preguntarnos en varias ocasiones si habíamos conseguido X, si habíamos visto ese símbolo en otro lado… en definitiva, tuvo que ir guiándonos hasta que volvimos a entrar en el juego. Y para entonces nos quedaban 12 minutos.

La sala no tiene cuenta atrás, por lo que nos sorprendió cuando nos avisó de que estábamos ya llegando al final. De repente nos encontramos frenéticos de un lado para otro en la recta final. Aunque nos había comentado que la sala era lineal, lo cierto es que no es así. Al parecer, el motivo de que no haya pantalla con reloj es para que el juego sea más fiel a la realidad. Puedo entenderlo, pero se echa de menos quizá cierta ambientación de fondo que creara un clima de tensión.

Al final, tantas prisas y en apenas cuatro minutos habíamos terminado. Es decir, nos sobraron 8 minutos. Para celebrarlo, la Game Master nos ofreció un chupito de Pedro Jiménez. En realidad resultó el culín de un chupito… Muy raro todo (tanto el ofrecimiento del alcohol, como la cantidad). Para finalizar, foto grupal en el sofá de la entrada.

No estuvo mal del todo, aunque los más experimentados salimos un poco defraudados. Pensábamos que por su dificultad la sala estaría más trabajada, pero, como digo, las pruebas eran demasiado simplonas en la hora de su ejecución. La sala está concebida para 2 a 6 jugadores, aunque quizá yo diría que mínimo 3-4 por la cantidad de pruebas a realizar. Quizá 2 personas solas se pasarían corriendo los 60 minutos.

No la recomiendo. Ni por calidad, ni por precio (59€ la sala independientemente de los integrantes). Hay muchas opciones en Madrid mejores que esta.