Recorriendo Zúrich II

Nos habíamos quedado en la Fraumünster. Frente a ella, en el puente Münsterbrücke, se encuentra la estatua ecuestre de Hans Waldmann, militar suizo que llegó a ser alcalde de Zúrich. No entiendo muy bien que se le dedique una estatua, ya que al parecer gobernó de forma autoritaria y tiránica ganándose muchos enemigos. Fue juzgado y condenado y murió decapitado en 1487.

No tomamos el puente, sino que continuamos por la ribera del río hasta el Stadthaus. Fue construido en dos etapas (1883-84 y 1898-1900) por Arnold Stadtbaumeister y Gustav Gull. Es de estilo neogótico, aunque combina elementos de otros estilos, como por ejemplo la galería cubierta de cristal que es neo-renacentista.

En su origen se planteó como un edificio temporal, sin embargo, con los cambios de la ciudad en la transición del siglo XIX al XX, cobró importancia. Al crecer la población, hacía falta un nuevo edificio de mayor relevancia.

Entre 2007 y 2010 se restauró por completo para adaptarlo a las necesidades del siglo XXI y hacerlo más funcional.

Siguiendo el margen del río llegamos al puente Quaibrücke, que se abre al lago de Zúrich. Este lago glaciar se extiende desde Zúrich hasta los pies de los Alpes.

Merece la pena pararse en la barandilla y observar el paisaje. Además, el día estaba muy despejado y permitía alcanzar con la vista las montañas aún nevadas. Más cerca, los barcos, ferris y cisnes.

Cruzando el puente encontramos el edificio de la ópera. La Opernhaus es el auditorio más importante de la ciudad y de los más notables de Europa. Conocida inicialmente como Stadttheater, se construyó para sustituir al Teatro Antiguo (Aktientheater) que había quedado arrasado por un incendio. Se inauguró en 1891.

El edificio fue concebido para teatro hablado y cantado, pero cuando se inauguró el Schauspielhaus Zürich, se limitó a las representaciones de óperas, operetas y ballet.

Su elegante fachada blanca está decorada con dos hileras de columnas y un balcón porticado. El tejado está rematado con diversas figuras alegóricas. El edificio fue renovado entre 1982 y 1984.

En la plaza frente a la Ópera, había mucha gente sentada en el suelo o en las sillas verdes disfrutando del sol, también en las escaleras que daban al río.

Tomando la Theaterstrasse nos dirigimos hacia la Bellevueplatz. Una plaza con vistas al río que sirve de intercambiador de tranvías.

Junto a la plaza se encuentra el Café Odéon, una cafetería de estilo Art Nouveau de gran relevancia histórica. En él diversos políticos se han sentado a discutir sus posturas o simplemente a leer sus periódicos con una taza de café y han surgido movimientos artísticos en varias disciplinas (por ejemplo el Dadaísmo). También era lugar de reunión donde echar una partida de ajedrez. Por sus salones ha pasado gente de diferentes nacionalidades, culturas y religiones. También era un lugar muy frecuentado por los homosexuales.

Abrió sus puertas en julio de 1911 con el concepto de café vienés. En su sótano albergaba su propia tienda de pastas y en la primera planta una sala de billares. Contaba con un espacio de amplios ventanales, candelabros, ornamentos vegetales y paredes de mármol. Aún hoy en día se conserva este estilo.

Pasada la II Guerra Mundial, el Odéon seguía siendo un lugar de encuentro de las jóvenes generaciones preocupadas por la nueva economía y el futuro de los años 50. En una época en la que la gente solo podía aspirar a alquilar una habitación, el Café era como el salón de su casa donde sentarse a dialogar, observar o ver pasar el tiempo.

Siguiendo el río Limmat, paseamos por Limmatquai, una avenida que conecta Bellevueplatz con el Bahnhofbrücke y donde destacan numerosas casas gremiales transformadas en tiendas o restaurantes.

También en ella se encuentra la Wasserkirche. Literalmente “la iglesia del agua” y recibe este nombre porque originalmente se encontraba en una pequeña isla.

Data de 1479 y según la leyenda se erige en el lugar que fueron ejecutados Félix y Regula, los mártires de la ciudad,  a mano de los romanos.

A espaldas de la iglesia se puede ver la estatua de Zwinglio, el famoso teólogo suizo.

Pegado a la iglesia está el Helmhaus. Se trata de un museo de arte contemporáneo construido en 1794. Cada año hay cinco exhibiciones que incluyen a más de cien artistas de varias generaciones y cubriendo diferentes estilos, eso sí, suizos o que residen en Suiza. También se celebran conciertos, conversaciones con artistas, lecturas, proyección de películas y presentación de libros.

A sus espaldas tenemos el símbolo de Zúrich, la Grossmünster, su catedral.

Cuenta la leyenda que Carlomagno fundó una iglesia en ese lugar entre finales del siglo VIII y principios del IX sobre las tumbas de los santos Félix y Régula, que fueron decapitados donde se alza la Wasserkirche.

La actual catedral fue construida hacia 1100 en estilo románico-gótico. Destacan sus dos torres gemelas terminadas a finales del siglo XV.

Fue en la catedral, en la primera mitad del siglo XVI donde se inició la Reforma a las órdenes de Ulrico Zwinglio y Heinrich Bullinger. Desde allí se extendió a Berna y Basilea.

El interior es bastante austero, siguiendo los preceptos reformistas. sin embargo, sí que se conservan restos de frescos góticos. En su cripta, la más grande del país, se guarda una estatua de Carlomagno del siglo XV que originariamente estaba en la torre sur.

Junto a la iglesia nació una escuela de teología que sería el germen de la universidad de Zúrich.

Eran cerca de las 7 y teníamos planes para las 9 de la noche, por lo que regresamos al apartamento a ducharnos y prepararnos dejando aquí nuestro paseo por el momento.

Esta fue nuestra segunda parte de la ruta: