Serie Terminada: Good Girls Revolt

En 1964 fue promulgada en Estados Unidos la Ley de Derechos Civiles. Sin embargo, para finales de la década aún quedaba mucho por hacer. En Newsweek, una revista semanal, las mujeres no podían ejercer como reporteras. Bueno, ejercer, ejercían, pero no eran reconocidas.

La gota que colmó el vaso fue el reportaje en portada Women in Revolt. Aunque había en la redacción suficientes mujeres que podrían haberlo escrito, se contrató a una periodista freelance para que aportara la mirada femenina sobre las marchas feministas. Un grupo de trabajadoras se organizaron y presentaron una demanda por discriminación sexista ante la Federal Equal Employment Opportunity Commission. Una de esas mujeres fue Lynn Povich, quien en 2012 escribió el libro How the Women of Newsweek Sued their Bosses and Changed the Workplace.

Para finales de 1975, las mujeres escribían un tercio de los reportajes. A su vez, había una tercera parte de investigadores que eran hombres. Lynn Povich acabó convirtiéndose en la primera mujer que alcanzó el puesto de editora jefe.

En 2015 Dana Calvo adaptó el libro de Povich a serie. Así, Good Girls Revolt se inspira en esa rebelión de aquellas mujeres que hacían todo el trabajo de campo de los reportajes: buscaban los contactos y realizaban las tareas de investigación, documentación y archivo. Después, aportaban todo el material recopilado a sus compañeros, quienes redactaban, firmaban el artículo y se llevaban todo el mérito. Ellas por su parte se llevaban un “gracias” y una palmadita en la espalda (como mucho). Ellas eran investigadoras, ellos reporteros. Y la distinción no iba solo en el puesto, también en el sueldo. El famoso techo de cristal.

Mientras las mujeres protagonistas van descubriendo su identidad y la desigualdad con la que viven en el ámbito profesional y personal, la serie recoge todo un contexto histórico marcado por las revoluciones por los derechos civiles de los afroamericanos y la guerra de Vietnam.

Hace una muy buena recreación de una época por medio de la escenografía, la música y el vestuario. Todo nos transporta a aquellos años 60 y los protagonistas sirven para crear un fiel retrato de aquel ambiente sexista de la época. Los hombres visten elegantes, son tipos seguros de sí mismos, ambiciosos y que beben whisky. El paradigma del señor misógino es el editor, un hombre conservador que no es capaz de aceptar los cambios sociales. Aunque el director de la revista parece más abierto (también es algo más joven) y percibe que la sociedad está cambiando, a la hora de la verdad, no termina de aplicarlo en su terreno.

Por su parte, las mujeres son jóvenes apocadas, dulces, calladas, con pasión por su trabajo y que viven continuamente a la sombra de sus compañeros. Good Girls Revolt presenta tres tipos de mujer de la época encarnados en el trío protagonista.

En primer lugar está Patti Robinson, la típica hippie. Tiene buen olfato periodístico y quiere ser escritora. Es independiente y su forma de pensar choca con la de su familia. Por ejemplo, uno de sus conflictos es que no entiende cómo su hermana con lo joven que es está dispuesta a dejar todos sus sueños de lado por casarse con un chico que está a punto de irse a la guerra.

Por otro lado está Cindy Reston, que representa la apocada mujer que se casó joven y cuyo marido, que aún está estudiando, espera que se quede embarazada pronto (tanto que manipula sus anticonceptivos) y deje de trabajar. Así pues, no solo ve cómo en el trabajo se ve relegada a segundona, sino que descubre que su marido no la toma en serio.

La última de las tres protagonistas es Jane Hollander, que viene de clase alta. Ella es conservadora, y sí que ve su puesto como algo temporal, pues a lo que aspira realmente es a casarse con un hombre que esté bien colocado y entonces dejar de trabajar. Sin embargo, a medida que avanza la temporada, hay un despertar en su conciencia y no solo se une a las reivindicaciones, sino que acaba encabezándolas.

Los 10 capítulos de los que consta la temporada transcurren desde que la chica nueva, Nora, empieza a cuestionar el hecho de que las mujeres no puedan escribir y firmar sus artículos hasta que las protagonistas ponen la demanda. Entre tanto, vemos cómo se desarrolla la evolución de cada uno de los personajes. Es verdad que hasta mitad de la temporada no comienza a asentarse la historia y a gestarse la reivindicación, pero parece necesario para plantear tanto el contexto histórico como el particular de la redacción y darnos a conocer a los personajes. No todas las protagonistas llevan el mismo ritmo, sino que cada una lleva su propio despertar y su gestión de los conflictos, tanto con sus padres o parejas, como en el trabajo, como en la exploración/descubrimiento de su sexualidad.

Nora Ephron, esta chica nueva que planta la semilla y después se marcha a otra publicación, trabajó en la revista, sin embargo, lo hizo antes de esta rebelión. La creadora de la serie se permite la licencia de convertirla en detonante. Ephron es una reconocida escritora y cineasta. Entre sus creaciones se encuentran Cuando Harry conoció a Sally o Tienes un E-Mail.

La primera temporada deja con ganas de más, de ver cómo se explorará el cambio del rol de mujer una vez que las protagonistas han puesto la demanda. Sin embargo, nos quedamos sin saber cómo podría haber sido, ya que la serie fue cancelada. Al parecer, cuando Dana Calvo se reunió con Roy Price (el productor ejecutivo encargado de la renovación) para plantearle las líneas argumentales de la segunda temporada descubrió que este tenía poco interés en Good Girls Revolt y que ni siquiera la había visto. Al día siguiente de esa reunión, y apenas un mes desde que Amazon publicó la temporada completa, fue cancelada. Casualmente Price tuvo que dimitir en octubre de 2017 como jefe de Amazon Studios tras ser apartado por haber sido denunciado por acoso sexual. Así que parece evidente porqué no quería renovar una serie con reivindicaciones feministas.

Los integrantes de la serie (tanto delante como detrás de las cámaras) hicieron campaña para ver si alguna otra cadena o plataforma compraba la segunda temporada, pero tras varias negociaciones, finalmente no va a tener continuidad. Y es una pena, porque la serie tenía recorrido, y más en una época en la que las reivindicaciones por la igualdad laboral y salarial están de candente actualidad. Sí, las mujeres pueden escribir y firmar noticias, pero pocas llegan a ser directoras, a estar en los consejos de redacción. Y esto influye en la perspectiva que se da de la información y en el tipo de contenidos que se consumen. Aunque por supuesto, esto no solo se reduce al ámbito periodístico. Muchas series como Good Girls Revolt hacen falta.