Escape Room: Casino, Escape College

Para nuestro Juego de Escapismo de febrero elegimos Casino, de la sala Escape College. Hasta la fecha habíamos probado varios de cárceles, pero de momento, ninguno con esta temática, así que nos llamó la atención. Esta vez no llevábamos a nadie nuevo, sino que repetíamos los mismos integrantes que en Plan de Huida.

Nada más llegar nos recibió nuestra Game Master, que nos hizo acomodar nuestros abrigos y bolsos antes de comenzar la introducción. Aunque la verdad es que tampoco se entretuvo mucho, ya que al decirle que teníamos algo de experiencia, obvió las explicaciones básicas y nos presentó nuestra misión:

Hemos recibido un chivatazo de nuestro más intrépido informador: uno de los Casinos de la ciudad esconde información muy relevante sobre multitud de personalidades que les implicarían en una gran trama de corrupción mafiosa.

En la Escape Room Casino de Madrid, los integrantes del equipo que deberá restablecer la normalidad serán parte de la “Operación Rothstein” (nombre del director del Casino) que, provistos de una mochila con instrucciones y de los elementos necesarios para acceder al Casino, deberán sortear la seguridad y hacerse con la información (y ya de paso con el botín) descifrando cada uno de los obstáculos (en forma de pruebas cifradas y de observación) que el Casino posee.

Con suma habilidad, deberéis salir rápidamente antes de que llegue la policía y destapar así a la organización criminal que opera impunemente en la ciudad de forma clandestina… ¿podréis cumplir la difícil misión?

Hasta aquí todo más o menos normal. Sin embargo, cuando llegó el momento de entrar en la sala, la Game Master accedió con nosotros. Normalmente te acompañan a la puerta, te abren, dejan pasar y salen cerrando. Pero es que además no solo pasó con nosotros, sino que nos dio indicaciones del objeto que nos hacía falta para pasar a la siguiente estancia o de dónde se sacaba el código de un par de candados… Es más, nos dijo cuál era la llave de salida, cómo sacarla y cuál era la puerta donde la teníamos que usar… Surrealista de todo punto.

Claro, mientras nos explicaba todo esto, también nos dio tiempo para observar la sala y los detalles que pudiera esconder. Así que, cuando por fin nos dejó solos, enseguida la resolvimos. Y cuando digo enseguida, me refiero a un par de minutos, ya que además de pequeña, apenas tenía enigmas. De hecho, que pudiéramos usar en el momento: dos. Y estaban conectados.

Fue todo tan rápido, que después en la segunda sala fuimos un poco desorganizados. Y es que claro, cinco personas para dos problemas a resolver… pues íbamos con ganas de participar. Empezamos a encontrar cosas, tanto físicas que podíamos mover y organizar, como detalles que sabíamos que tendríamos que utilizar, pero no estábamos centrados.

También es verdad que esto nos suele pasar siempre, que empezamos algo espesos. Aquí al haber tenido una entrada tan extraña, el momento se retrasó. Pero pronto comenzamos a avanzar. Tanto que para cuando nos quedaba algo menos de media hora estábamos fuera. Hicimos récord de sala además: 33:19.

Sin embargo, a pesar de haber salido tan pronto y de haber batido récord, nos quedamos con una sensación de decepción. No nos gustó nada. Y ojo, no porque fuera sencillo, sino porque este juego de escape tiene mucho que mejorar.

Para empezar lo que ya he comentado del inicio. Tantas explicaciones nos dejaron medio resuelta la primera parte, sin ningún tipo de sorpresa y sin meternos del todo en el juego. Está bien ambientada y si nos hubiera dejado entrar sin más, ya habríamos ido resolviendo las pruebas. O no, pero ahí radica la diversión, y no en que te lo den todo hecho. Que además, para eso están las pistas, como ayuda para cuando te atoras. Pero como una consecuencia de, no antes.

La segunda parte también está muy bien ambientada, pero tiene poco donde buscar o tocar y está todo lleno de cinta adhesiva roja. Además le falla tener un hilo conductor. Que no es que tenga que ser lineal, ya hemos estado en salas que no lo son y aún así tenían su lógica. Pero no tiene sentido que resuelvas un enigma y que te dé la solución de algo que ya sacaste minutos atrás de otra forma diferente.

Decepcionante también la gestión de las pistas. Para empezar, somos más de pedirlas si vemos que estamos atrancados, si no, seguimos tranquilamente a nuestro ritmo. Sin embargo aquí la Game Master las daba cuando quería, sin preguntarnos si queríamos ayuda. Pero es que además parece que no nos estaba siguiendo realmente, pues las pistas llegaban tarde. A lo mejor estábamos intentando abrir un candado y bailábamos un número del código y ella nos daba una pista sobre otra cosa que ya habíamos hecho.

Por otro lado, nos encontramos con que la mayoría de los candados estaban como pasados de rosca y al meter los códigos se movían los números. Por lo que o volvías a colocarlos bien después de mover todos los anillos, o no se abría. Esto de hecho nos retrasó en el último candado.

En general los juegos y pruebas no eran complicados (tampoco abundantes), aunque un par de ellos se nos atrancaron por tratarse de operaciones matemáticas y no disponer de papel donde apuntar.

En definitiva, buena ambientación, pero mal ejecutada la secuenciación por falta de conexión entre las diversas pruebas. No sé si es la sala más antigua de todas las que tienen, pero deberían renovarla. No solo para establecer una mejor relación entre todos los enigmas, sino por los candados que no funcionan correctamente o algunos mecanismos que están rotos. Quizá deberían incluir algo más para tocar, mover o buscar, y así se evitarían tener tanta cinta adhesiva.

Escape College cuenta con más salas, alguna de ella suena muy bien, como The white room, pero de momento, tardaremos en volver.