Nueva serie a la lista “para ver”: Amigos de la Universidad

Desde que terminó Friends han sido muchas las series que han intentado ocupar su lugar. Y ninguna lo ha conseguido. Al final acaban siendo una parodia de sí mismas, como ocurrió con Cómo conocí a vuestra madre. Y es que los veinteañeros tienen un problema: cumplen los treinta y las tramas tienen que evolucionar porque los conflictos personales no son los mismos. Y ahí se pierde el leitmotiv de la serie. Los guiones cambian y los protagonistas se casan, tienen hijos, se mudan y la pandilla se disuelve.

Quizá por eso los creadores de Amigos de la Universidad han decidido centrarla en personajes que ya rondan los cuarenta y han pasado esa fase. Ya tienen su casa y no viven en un piso compartido; están emparejados en la mayoría de los casos, e incluso tienen hijos (o lo intentan).

Netflix lanzó el verano pasado los ocho capítulos que conforman la primera temporada de esta ficción. El grupo de amigos ex-alumnos de Harvard se reencuentra veinte años después cuando Ethan y Lisa vuelven a Nueva York. La llegada de la pareja fuerza una reunión nostálgica donde se recuerdan anécdotas vividas, pero donde también prevalecen las apariencias. Resurge la competitividad y el demostrar ante los demás a quién le va mejor tanto en lo profesional como en lo personal. Intentan estar a la altura de aquellos sueños que tenían cuando eran universitarios con una cobardía típica de aquel que no quiere madurar. Así, los seis amigos sacan lo peor de sí mismos cuando vuelven a comportarse como cuando estudiaban dando vergüenza ajena a sus parejas que no entienden de dónde ha salido esa faceta infantil de sus compañeros.

Los personajes están muy estereotipados. Tenemos al gay, la asiática, el fiestero, la líder, la novata y el mujeriego. Son tan irreales que es difícil identificarse con ellos. Además, casualmente, todos parecen estar muy bien posicionados económicamente. Los temas que se tratan ya en el primer episodio tampoco son especialmente originales: los problemas de fertilidad, el dilema trabajar en lo que quieres o en lo que da dinero, la búsqueda de la felicidad así como concepto…

Amigos de la Universidad explora las viejas amistades y antiguos romances, la nostalgia, los sueños de juventud y las responsabilidades de la vida adulta. Y, aunque en un primer momento parece tratarse de una comedia, y me arrancó más de una risa; lo cierto es que a medida que avanzan los minutos deja un poso dramático. En parte se debe a lo deprimente de algunos personajes y su inmadurez, pero también al hecho de que no tiene la estructura de episodio autoconclusivo tan típico de las sitcoms de 20 minutos.

Las series de veinteañeros resultan redundantes y de corto recorrido. Me alegro de ver que se valoran otras décadas, aunque con un único capítulo no sé muy bien hacia dónde se dirige, habrá que ver más para sacar alguna conclusión.