A camino entre Letonia y Lituania

Viajar de Riga a Vilna en tren no parecía factible, por lo que busqué otra alternativa que resultó ser el bus. La compañía LuxExpress une ambas capitales en apenas 4 horas y por 19€. Ofrece la posibilidad de sacar los tickets por internet, así que ya los llevábamos de casa.

En la página web parecía que el autocar era moderno y bien equipado, así que íbamos con altas expectativas. Antes de subir, entregamos nuestra mochila al conductor, que le puso una pegatina y nos dio un resguardo. Empezábamos bien.

Teníamos asientos de segunda fila por detrás del asiento del piloto y contábamos con mucho espacio, más que en el tren y muuuucho más que en un avión.

Los asientos estaban equipados con cinturón, bandeja, reposapiés y enchufes. Delante teníamos una tableta con contenido multimedia, juegos, música y un mapa que mostraba nuestra ruta.

El autocar tenía WiFi, que funcionaba perfectamente, baño y una zona con bebidas calientes y agua. Así que íbamos bien equipados para las cuatro horas que teníamos por delante.

Yo aproveché para copiar las fotos del día al ordenador, así pues, no iba prestando atención a la carretera, pero cuando guardé el ordenador, de repente vi cómo el conductor de nuestro autobús realizaba adelantamientos a otros vehículos pesados ocupando la calzada contraria incluso cuando venían coches en el otro sentido. El primer momento fue de “pero que viene uno de frente, ¿no lo ve?”, pero cuando este se apartó al arcén quitándose de nuestro camino como si nada, tuve una especie de dejà vú. ¡Esto ya lo había vivido en Bulgaria! ¿Tendrá algo que ver con el sistema de circulación soviético? ¿Conducirían así en la época comunista y se les ha quedado la costumbre?

Por lo demás, el trayecto fue tranquilo. Algo de lluvia en algunos tramos y cada vez más verde todo. Llegamos a nuestro destino a la hora estipulada, las 21:30, ya de noche, y como teníamos unos 15-20 minutos de paseo al hotel, aprovechamos para comprar la cena en una tienda de la estación.

De camino al hotel atravesamos una zona residencial con edificios claramente de la época soviética cuyos balcones amenazaban con desprenderse, grandes avenidas y poco tránsito.

El Corner Hotel es muy minimalista. Se ve que las zonas comunes están actualizadas, sin embargo, el edificio se ve que es antiguo nada más te adentras en los pasillos y en las habitaciones. Pero bueno, sabíamos a lo que íbamos. No encontré muchas opciones a la hora de la reserva y me pareció el mejor hotel en relación calidad, precio y ubicación. Además, tenía incluido el desayuno.

La habitación era bastante amplia, equipada con dos camas, un par de mesitas, un escritorio, una nevera, un armario y un banco. El baño era pequeño, pero justo para una noche.

Tras acomodarnos en la habitación y refrescarnos, nos sentamos a cenar mientras repasábamos la planificación del día siguiente en la capital de Lituania.

Tampoco sabíamos mucho del país antes del viaje, aparte de que son buenos en baloncesto, así que hubo que leer un poco sobre la más grande y poblada de las tres repúblicas bálticas. Además de tener frontera con Letonia, limita al sureste con Bielorrusia, al sur con Polonia, al suroeste con Kaliningrado y al oeste con el mar Báltico (tan solo 40km). Su capital y ciudad más poblada es Vilna y su principal puerto es Klaipėda.

El territorio que hoy ocupa Lituania tiene sus orígenes al siglo XIII, cuando era un ducado independiente (aunque ya hay referencias a Lituania como nación en los anales de un monasterio de 1009). Durante todo ese siglo fue invadida en diferentes ocasiones por los mongoles, hasta que fueron derrotados en 1377. Poco después, en 1385 Lituania se unió a Polonia, aunque esta alianza solo estuvo vigente hasta 1401. Sin embargo, siglo y medio más tarde, en 1569 se formó la República de las Dos Naciones o Mancomunidad de Polonia-Lituania, una unión en la que Lituania mantuvo su autogobierno.

En 1795 Lituania fue incorporada a Rusia y perteneció al Imperio Ruso hasta el comienzo de la I Guerra Mundial. No obstante, el pueblo lituano se alzó un par de veces en sendas revueltas en 1836 y 1863. Tras la última se prohibió toda transmisión del lituano (libros, prensa, educación…). Durante la I Guerra Mundial Lituania estuvo ocupada por Alemania. Finalmente consiguió su independencia en 1918, aunque no tuvo un período tranquilo, pues entró en guerra contra Polonia, que intentaba anexionarse su territorio. Al finalizar la guerra Lituania perdió el 20%, incluida Vilna, por lo que la capitalidad se trasladó a Kaunas.

En 1940 llegaron a Lituania las tropas de la URSS ocupando y anexionándose el país. Aunque permanecieron poco, pues un año después los nazis expulsaron al Ejército Rojo. Muchos lituanos vieron a los alemanes como sus libertadores y se unieron como combatientes de las SS y, tras la guerra, cuando en 1945 Lituania pasó a formar parte de la URSS, seguían existiendo diversos grupos fascistas que lucharon contra la soberanía soviética.

En 1988 surgió un movimiento que buscaba la independencia de Lituania, algo que finalmente llegó el 11 de marzo de 1990. Y reconocida por Moscú en 1991. Desde entonces, Lituania ha luchado por recomponer el país después de tantas contiendas bélicas a lo largo de los siglos. Ha hecho grandes reformas económicas y se ha esforzado en recuperar su cultura mediante la reconstrucción de bibliotecas, museos y otros edificios históricos.

Hoy en día parece haberse recuperado bastante bien y es el país con mayor renta per cápita de los países bálticos y de todos los que formaron parte de la URSS además de tener una baja deuda pública (casi nula). Cuenta además con una tasa de crecimiento de las más altas de Europa. Veríamos bastantes lexus y coches de lujo en nuestra corta estancia.

Su economía se basa en actividades agropecuarias, explotación forestal (como la madera para muebles de IKEA) y textil. Además, desde su entrada en la Unión Europea en 2004 (a la zona Euro en 2015) el turismo ha ido creciendo, igual que en su vecina Letonia. También con la entrada en la UE ha subido la industrialización y se ha hecho hincapié en campos como la biotecnología y el desarrollo de las tecnologías láser.

En el ámbito educativo Lituania está a la vanguardia pues el 93% de la población tiene bachillerato o estudios universitarios y habla al menos dos idiomas extranjeros. Además, sus estudiantes ocupan el primer lugar a nivel de la UE en Matemáticas, Tecnología y Ciencias.

Ya sabemos algo del pasado de este país balcánico. Conozcamos cuánto hay de su historia en la capital.

6 comentarios en “A camino entre Letonia y Lituania

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