Recorriendo Vilna II – Universidad y República Independiente de Užupis

Bajamos la colina y nos dirigimos hacia la Iglesia de Santa Ana, una iglesia de estilo gótico tardío construida en ladrillo rojo.

Se erige en el lugar que había un antiguo templo dedicado a Santa Ana, primera esposa de Vitautas el Grande. Pero aquella iglesia de madera se quemó en un incendio en 1419, por lo que por orden del Gran Duque, se construyó la que vemos hoy en día. Sus obras tuvieron lugar entre los años 1495 y 1500 y fue consagrada un año más tarde. Desde entonces se ha mantenido prácticamente igual, aunque en 1582 el interior tuvo que ser reconstruido tras un incendio.

En el siglo XVIII se llevaron a cabo tareas de reacondicionamiento y en el siglo XX se reforzaron las paredes y renovaron las torres. Ya en este siglo, en 2009, se cambió la cubierta, se reforzaron las torres y se reconstruyeron elementos de la fachada.

La iglesia, que forma parte del conjunto que también incluye la iglesia gótica de San Francisco y el monasterio de San Bernardino, le gustó tanto a Napoleón, que, al parecer, se la quiso llevar a París. No sé muy bien cómo pensaba hacerlo.

La Iglesia de San Francisco es una de las iglesias góticas más grandes del país. Su fachada también es de ladrillo rojo y en ella destacan sus amplios ventanales.

San Bernardino ha sido usado como refugio en épocas de guerra o invasiones.

Junto al conjunto se alza el Monumento a Adam Mickiewicz, el poeta nacional de Polonia, Lituania y Bielorrusia. Fue colocado con motivo del centenario de su nacimiento en mayo de 1925.

Seguimos adentrándonos hacia el centro hacia el campus de la Universidad, donde nos encontramos con una boda. Al parecer debía ser de temática años 20, porque iban todos muy peripuestos con flecos, plumas, guantes, sombreros de copa y chaqués.

La universidad fue fundada por los jesuitas en 1579, lo que la convierte en la más antigua de Europa del Este. Sin embargo, no lleva operativa desde entonces, ya que fue clausurada en 1832 y no volvió a abrir sus puertas hasta 1919.

El viejo campus se creó entre los siglos XVI y XVIII, así pues, hay edificios de diferentes períodos históricos. En el central se encuentran las oficinas administrativas y está conectado con la biblioteca, que alberga numerosos libros, entre ellos un incunable, el primer libro lituano, que fue impreso en 1547. La Universidad se puede visitar, previo pago, para ver los 13 patios, la biblioteca, la sala de estudios, la librería y las iglesias. También se puede subir al campanario de la iglesia de San Juan pagando una entrada aparte. Nosotros decidimos continuar el paseo hasta el Palacio Presidencial.

El primer palacio fue construido en el siglo XV y se usó como residencia del obispo hasta la última división Lituano-polaca en 1795. Ha tenido que ser reconstruido varias veces a lo largo de los siglos. Además de mejorado. Por ejemplo, los parques y jardines fueron ampliados en el Renacimiento. En el siglo XVIII (1737 y 1748) sufrió dos incendios. Tras la reconstrucción pasó a ser residencia de emperadores, reyes y nobles. En 1796 lo habitó el zar Pablo I.

Durante el siglo XIX se convirtió en la residencia de los gobernadores del Imperio Ruso. En 1812 vivieron en él el zar ruso Alejandro I y Napoleón. Durante la invasión francesa allí se organizaron operaciones militares, y tras la marcha de Napoléon se empleó para ceremonias.

Con la independencia en 1918 albergó  el Ministerio de Asuntos Exteriores y la agencia de noticias ELTA hasta que se incorporó a Polonia en 1920. Después de la II Guerra Mundial pasó a ser Centro de Oficiales Militares y más tarde acogió a artistas lituanos. Desde 1997 es el despacho oficial y residencia ocasional del Presidente de Lituania.

En una esquina de la plaza, en estilo neoclásico, se encuentra el Centro de Educación Civil.

Y tras bordear el campus, nos alejamos del centro para dirigirnos a la República Independiente de Užupis.

Esta república simbólica surgió en 1998 como repulsa hacia el orden social establecido. Este barrio había quedado abandonado durante la II Guerra Mundial con el traslado de los judíos a los guettos. Y tras la guerra y la época soviética, cayó aún más en el olvido. Muchos edificios se ocuparon por vagabundos y el barrio cayó en decadencia. En los años previos a la independencia se mudaron a Užupis artistas bohemios y el barrio comenzó a resurgir. Tras 1989 esta tendencia continuó y hoy es un distrito de moda lleno de galerías de arte. Aún así, se ve que muchos edificios están un poco dejados.

En 1997 se declaró la república con su propia bandera, moneda, presidente y ejército (con un soldado cargado con brocha y pincel) y se estableció la Constitución, que está expuesta en una de sus calles en numerosos idiomas.

Estos son sus artículos

1. Todo el mundo tiene derecho a vivir a las orillas del Río Vilnia, mientras el Río Vilnia tiene de derecho de fluir al lado de todo el mundo.
2. Todo el mundo tiene derecho a agua caliente, calefacción en invierno, y un tejado.
3. Todo el mundo tiene derecho a morir, pero no es una obligación.
4. Todo el mundo tiene derecho a cometer errores.
5. Todo el mundo tiene derecho a la individualidad.
6. Todo el mundo tiene derecho a amar.
7. Todo el mundo tiene derecho a no ser amado, pero no necesariamente.
8. Todo el mundo tiene derecho a no ser distinguido ni famoso.
9. Todo el mundo tiene derecho a no hacer el vago.
10. Todo el mundo tiene derecho a amar y a cuidar un gato.
11. Todo el mundo tiene derecho a cuidar un perro hasta que uno de los dos muera.
12. Un perro tiene derecho a ser un perro.
13. Un gato no está obligado a amar a su dueño, pero debe ayudarle en los momentos difíciles.
14. Todo el mundo tiene derecho a no darse cuenta de sus obligaciones alguna vez.
15. Todo el mundo tiene derecho a tener dudas, pero no es una obligación.
16. Todo el mundo tiene derecho a ser feliz.
17. Todo el mundo tiene derecho a ser infeliz.
18. Todo el mundo tiene derecho a estar en silencio.
19. Todo el mundo tiene derecho a tener fe.
20. Nadie tiene el derecho a actuar con violencia.
21. Todo el mundo tiene derecho a darse cuenta de su insignificancia y magnificencia.
22. Todo el mundo tiene derecho a abusar de la eternidad.
23. Todo el mundo tiene derecho a entender.
24. Todo el mundo tiene derecho a no entender nada.
25. Todo el mundo tiene derecho a tener varias nacionalidades.
26. Todo el mundo tiene derecho a celebrar o no su cumpleaños.
27. Todo el mundo debe recordar su nombre.
28. Todo el mundo puede compartir aquello que posee.
29. Nadie puede compartir aquello que no es suyo.
30. Todo el mundo tiene derecho a tener hermanos, hermanas, padres y madres.
31. Todo el mundo es capaz de ser independiente.
32. Todo el mundo es responsable de su propia libertad.
33. Todo el mundo tiene derecho a llorar.
34. Todo el mundo tiene derecho a ser malentendido.
35. Nadie tiene derecho a hacer sentir culpable a otros.
36. Todo el mundo tiene derecho a llevar las cosas al plano personal.
37. Todo el mundo tiene derecho a no tener derechos.
38. Todo el mundo tiene derecho a no estar asustado.
39. No derrotes a otros.
40. No tomes venganza.
41. No te rindas.

En la plaza principal destaca una estatua de un ángel. No se sabe si está tocando una trompeta o un shofar, instrumento ceremonial judío hecho de cuerno de animal. La estatua se ha convertido en el símbolo de la libertar artística del barrio.

Subiendo por la calle principal llegamos a la Iglesia de San Bartolomé (Vilniaus Šv. apaštalo Baltramiejaus bažnyčia).

Fue quemada en la guerra con Moscú y tuvo que ser reconstruida entre 1823-1824. Más tarde, en 1881 se le añadió un campanario. Se ve clarísimamente que ha sido construida en varias etapas, pues conserva el diseño y los colores particulares de cada tanda.

En la época de ocupación soviética fue convertida en taller para escultores y no fue hasta 1997 cuando recuperó su función religiosa y pasó a la comunidad católica bielorrusa de Vilna.

Otro templo importante del barrio es la Iglesia Ortodoxa de la Madre de Dios.

A pesar de ser ortodoxa no tiene las típicas cúpulas con forma de bulbo tan características, sino que está rematada con unas cubiertas rojas puntiagudas. En su interior acoge un iconostasio de la Sante Madre de Dios que fue un regalo del mismísimo Zar Alejandro II.

Callejeamos un poco sin rumbo por el barrio antes de abandonarlo para volver al centro.

4 comentarios en “Recorriendo Vilna II – Universidad y República Independiente de Užupis

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