Recorriendo Vilna III – Parque Kūdrų, Centro y en busca de las huellas de los judíos

Dejamos atrás Užupis y atravesamos el Parque Kūdrų, que cuenta con tres mini lagos. En él se encuentran además los restos del bastión perteneciente a la antigua muralla de Vilna. Esta fue construida entre los años 1503 y 1522 para protegerse en las guerras ruso-lituanas. El recinto constaba de nueve puertas además de este bastión en el lado oriental de la ciudad.

De estilo renacentista, se trata de una torre construida en un muro defensivo, además de un túnel de 48 metros de longitud.

Lo que se ve hoy en día es una reconstrucción, ya que quedó dañado a mediados del siglo XVII. Durante las guerras mundiales los alemanes lo aprovecharon como arsenal militar.

Desde lo alto se puede observar el casco viejo y el distrito Užupis.

En lo alto de la colina hay una iglesia, y allí se había celebrado una boda, por lo que estaba lleno de gente muy peripuesta. Por lo demás, paseamos por la zona, pero no había nada que llamara nuestro interés, por lo que proseguimos con nuestra ruta hasta el sur del centro histórico.

Llegamos a la Puerta de la Aurora (Aušros vartai), la única que se conserva de la ciudad amurallada. El resto, así como la muralla, fueron derribadas por orden del gobierno ruso tras la división de la Mancomunidad polaco-lituana.

El lado exterior es sobrio, apenas con algún detalle. Sin embargo, el que da al centro de la ciudad tiene una parte superior más llamativa.

Sobre la puerta se encuentra la Capilla de la Bienaventurada Virgen María. En la Antigüedad era frecuente colocar un icono religioso en las entradas a la ciudad para que la protegiera de lo que entraba y a la vez para que diera buena suerte a los viajeros que salían.

Esta virgen está muy venerada por los católicos y ortodoxos, sobre todo por los polacos y bielorrusos, que la consideran milagrosa y realizan peregrinaciones.

Siguiendo el trascurso de la calle encontramos una gran variedad de tiendas, muchas de ellas de artesanía, otras de recuerdos, de ámbar… y algún restaurante. Además, abundan las iglesias.

La primera que nos queda a mano derecha es la Iglesia Santa Teresa Baznycia (Šv. Teresės bažnyčia), una de las iglesias barrocas más antiguas de Lituania cuyo interior de la segunda parte del siglo XVIII se conserva prácticamente intacto.

A continuación, a mano izquierda llegamos a una puerta que conduce a la Iglesia Ortodoxa del Espíritu Santo (Šv. Trejybės bažnyčios).

Si la puerta parece algo olvidada con partes desconchadas, la iglesia nos la encontramos cubierta totalmente de andamios, únicamente se conseguía ver la torre, muy nueva, eso sí.

Construida en 1514 en estilo barroco con elementos bizantinos, es la principal iglesia ortodoxa de Vilna y en su interior descansan los restos de los mártires San Antonio, San Eustaquio y San Iván. En el siglo XVIII tuvo que ser reconstruida tras un incendio y se añadieron las dos torres rococós. No se podía acceder, así que intentamos bordearla, pero se encuentra rodeada de edificios y entre unos obstáculos y otros, nos quedamos como estábamos.

La propia calle de la Aurora nos conduce a la Plaza del Antiguo Ayuntamiento (Vilniaus Rotušė).

Es de estilo neoclásico, similar a la catedral, con forma de templo griego y fachada con pórtico dórico. En el pasado el edificio sirvió como Tribunal de Justicia y el sótano se usó como prisión. En la actualidad se usa como teatro y acoge actividades culturales. También alberga una oficina de turismo.

A su alrededor destacan edificios de colores, la embajada sueca y la Iglesia de San Nicolás.

La Iglesia de San Nicolás (Šv. Nikolajaus cerkvė), de rito ortodoxo, es la más antigua construida en piedra que aún queda en pie. Erigida entre los siglos XIV y XV cuenta con elementos góticos y románicos. La torre de la fachada es posterior, se añadió en el siglo XIX.

Siguiendo en la misma calle, frente al parque, encontramos otra iglesia, la ortodoxa de Paraskeva (Šv. kankinės Paraskevės ortodoksų cerkvė).

Fue construida en 1345 por la esposa del Duque Algirdas, sin embargo en el siglo XVI sufrió un incendio, por lo que lo que vemos hoy en día data de 1865. Es una pequeña capilla en la que se cree que Pedro el Grande bautizó a un esclavo negro africano que más tarde se convertiría en el General Mayor Abram Petrovich Hannibal, bisabuelo del poeta ruso Alexander Pushkin.

No se puede entrar en ella, por lo que la observamos desde fuera mientras íbamos de un puesto a otro del pequeño mercado de artesanía.

Atravesamos el parque y tomamos la calle Dominikonų dejando la universidad a nuestra espalda y pasando por un par de iglesias más. Es increíble la cantidad de iglesias que hay, y eso que fue el último país en Europa que adoptó el cristianismo. Vilna cuenta con más de 50 iglesias de diferentes tipos de culto: católicos, protestantes, ortodoxos… Los períodos en que se construyeron o renovaron, así como el rito, condicionan su estilo. Unas son más sobrias, otras más recargadas.

Nos metimos por una de las callejuelas que salen a mano izquierda adentrándonos en el gueto judío, articulado en torno a las calles Zydu, Stikliu y Gaono. No obstante, hay que andar con lupa para poder encontrar algo de lo que fue, ya que quedó devastado. Apenas quedan restos en las calles Didzioji Rūdninkų y Ligoninės. En algunos casos apenas se trata de un simple cartel informativo colocado a principios del presente siglo para recuperar la historia de la ciudad.

Al final de Zydu gatve está la casa y un busto de Elijahu ben Shlomó Zalman, conocido como el Gaón.

Fue un estudioso de la Torá y con tan solo seis años recitó el Talmud entero de memoria.

Fuera del gueto, tomamos la calle Vilna y nos topamos con la Iglesia de Santa Catalina, del barroco tardío.

En su portada se erige el monumento de Stanisław Moniuszko, un compositor de ópera, música religiosa y de cámara.

La fachada de la iglesia da a un parque, así que aprovechamos para sentarnos un rato en un banco a la sombra. Se ve que la iglesia ha sido restaurada recientemente, pues tiene una pintura bastante uniforme sin desconchones. También se observa por las esculturas y detalles de su fachada, en buen estado.

Casi para finalizar la visita nos dirigimos a la Sinagoga Coral, que se encuentra algo alejada del centro. Sobrevivió a los nazis ya que se usó como almacén farmacéutico, hoy ha recuperado su función religiosa y es frecuentada por la pequeña comunidad judía de Vilna.

Y aquí terminamos nuestra visita, aunque aún nos sobraba bastante tiempo hasta la hora de tomar el bus. Nos habíamos dejado la Universidad por ver, sin embargo, la ciudad no nos había gustado en demasía y no nos apetecía verla. Nos sentamos en un parque a relajarnos un rato, a disfrutar del paisaje y ver a la gente pasar. Y cuando aún nos faltaban un par de horas para partir, pasamos por un supermercado para comprar la cena. Por último, recogimos nuestras mochilas del hotel y nos dirigimos a la estación.

6 comentarios en “Recorriendo Vilna III – Parque Kūdrų, Centro y en busca de las huellas de los judíos

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