Datos sobre Polonia

Llegamos al plato fuerte del viaje, ya que era Polonia donde más días íbamos a pasar. Contábamos con visitar seis ciudades polacas, quizá las más importantes del país. Pero antes de entrar en materia, vamos a repasar unos datos sobre Polonia para entender la historia que hay en sus calles.

Situado en Europa Central, limita al norte con el mar Báltico y el territorio de Kaliningrado, al noreste con Lituania, al este con Bielorrusia, al sureste con Ucrania, al sur con la República Checa y Eslovaquia y al oeste con Alemania.

En Polonia han residido diferentes pueblos. Ya en el año 400 a. C. habitaban en el territorio los celtas, germánicos y baltos. En el siglo VIII varias tribus polacas formaron grandes estados y en el siglo X se unificaron dando lugar a Polonia. Se cree que Polonia como nación surgió en 966 cuando Mieszko I adoptó el cristianismo entrando en el ámbito de la cultura latina.

El Reino de Polonia nace el 18 de abril de 1025 con la coronación de Boleslao I el Bravo. Durante los siglos siguientes varios líderes consiguieron que el Reino fuera importante en el continente. Sin embargo, en el siglo XIII Polonia se fragmentó internamente y vio como la Orden Teutónica fue creciendo y ganando mucho poder.

Casimiro III el Grande reinó desde 1333 hasta 1370. Fue quien fundó la Universidad de Cracovia. A pesar de que se casó cuatro veces, no consiguió heredero, por lo que le sucedió su sobrino, Luis I de Hungría. Como este no tuvo hijo varón, heredó el trono Eduviges I de Polonia, quien se casó con Jagellón, duque de Lituania. Con este matrimonio se creó la unión dinástica de Polonia y Lituania y gracias a esta alianza en 1410 derrotaron a los Caballeros Teutónicos. En 1466 ambas partes firmarían la paz en el Tratado de Torun, con el cual Polonia ganó Prusia y Gdańsk.

En el siglo XVI, en 1569 Polonia se unió con Lituania proclamando la República de las Dos Naciones o Mancomunidad Polaco-Lituana. El poder de la mancomunidad decayó tras varias invasiones a Rusia. Esta ganó fuerza gracias a los aliados tártaros y a la anexión de Ucrania. Además, en 1655 llegaron los suecos con ayuda de Transilvania y Brandenburgo ocupando casi todo el país, excepto el este que estaba invadido por los cosacos y rusos como consecuencia de la guerra. La paz con los suecos no se firmaría hasta 1660.

En la segunda mitad del siglo XVI la mancomunidad se enfrentó a otro pueblo, al otomano. Bajo el reinado del rey Juan III Sobieski en alianza con el emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, Leopoldo I de Habsburgo, consiguieron vencer en la batalla de Viena (1683) poniendo fin a 250 años de conflictos.

En 1795 el territorio polaco fue repartido entre Rusia, Prusia y Austria. En 1815 con el Congreso de Viena se estableció el Reino de Polonia con su propia Constitución, aunque siendo dependiente de Rusia.

En 1830 hubo una insurrección para intentar liberarse de la dependencia rusa, sin embargo, fue sofocada un año más tarde y el Reino de Polonia se convirtió en parte del Imperio Ruso. El 22 de enero 1863 hubo una nueva sublevación. Como consecuencia, hubo fuertes represalias y se intensificó la rusificación y se abolió el polaco. En la parte que estaba ocupada por Prusia también hubo una situación similar y se sometió a la población a una germanización. La única zona algo más tranquila era la que dependía de Austria, ya que consiguieron autonomía, un Parlamento, un sistema educativo propio y autoridades locales polacas.

El 5 de noviembre de 1916 los emperadores Guillermo II de Alemania y Francisco José I de Austria proclamaron el Reino independiente de Polonia. Con el Armisticio de Compiègne, Polonia recuperó de facto la independencia. Y gracias a una sublevación en territorios alemanes llegó a ganar más terreno. Esta independencia quedaría reconocida internacionalmente en el Tratado de Versalles, donde además se definirían sus fronteras.

Entre 1919 y 1921 Polonia se vio involucrada en la Guerra Polaco-Soviética. Las regiones de Galitzia, Rutenia Transcarpática y Bukovina querían independizarse de Austria-Hungría y proclamarse República Nacional de Ucrania Occidental. Pero la República Popular Ucraniana había negociado ya esos territorios con los austro-húngaros. En la capital del nuevo estado hubo un levantamiento anti-ucraniano con una importante participación de población polaca y Polonia lo apoyó y en 1919 se anexionó los territorios de Ucrania Occidental. La República Popular Ucraniana reconoció la anexión, pero pidiendo a cambio a Polonia que les ayudaran en la Ofensiva de Kiev ante los bolcheviques. Tras las batallas de Varsovia y del Río Niemen se definieron las fronteras con la Paz de Riga. Polonia acabó absorbiendo los territorios que quería el estado ucraniano y nació la Ucrania soviética.

Polonia también luchó guerras cortas contra Checoslovaquia y Lituania. Durante la guerra con Lituania consiguió anexionarse Vilna y 20% del país.

En el período de entreguerras el país firmó varios pactos de no agresión con los países vecinos, entre ellos con Alemania en 1934. En estos años previos a la II Guerra Mundial había dos bandos y en medio estaba Polonia. Había un deseo mundial por derrotar al comunismo – sobre todo desde Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos – , por lo que el avance de los nazis hacia el este parecía un mal menor. La política era simplificarlo todo y dejarlo en un conflicto fascista-comunista. Sin embargo, no vieron el peligro que suponía para ellos mismos. Inglaterra y Francia entregaron Checoslovaquia a Alemania, pero Hitler quería más y exigió a Polonia la devolución del Corredor Polaco y Gdańsk. Y cuando esta se negó, Alemania anuló el pacto y planeó el contraataque. Pero no solo eso, sino que renunció al convenio naval anglo-alemán, y comenzó a reclamar las colonias que le habían sido arrebatadas por Francia e Inglaterra tras la I Guerra Mundial.

En julio de 1939 el Ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética le propuso a Gran Bretaña y Francia que le enviaran una comisión militar a Moscú para intentar llegar a un acuerdo y así frenar los avances nazis. La URSS estaba dispuesta a enfrentarse a Alemania, pero para ello necesitaba pasar sus tropas por Polonia o Rumanía. Sin embargo, ambos países lo que realmente buscaban era debilitar a la Unión Soviética por lo que mandaron a personas que no tenían poderes suficientes para negociar ningún tipo de convenio o tratado.

La URSS no podía permitir un avance de los nazis, pues llegarían a sus propias fronteras, por lo que, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con británicos y franceses, se sentaron directamente con los alemanes. Y así, el 23 de agosto de 1939, nació el Pacto de no agresión (Ribbentrop-Mólotov) entre la Unión Soviética y Alemania por el que ambos países se comprometían a mantenerse neutrales si uno de los dos entrase en conflicto con un tercero así como no atacarse ni independientemente, ni en alianza con otros estados. Este pacto para 10 años tenía una cláusula por la que Alemania reconocía a Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania como territorios de interés soviético, y además se dividían Europa oriental, quedando Polonia dividida en dos.

El 1 de septiembre de 1939, Alemania invadió Polonia rompiendo el acuerdo de 1934. El 17 del mismo mes el ejército soviético invadió territorios polacos del este. Alemania avanzó rápidamente por el territorio polaco con devastadores bombardeos que destruyeron las ciudades y mataron a miles de personas. Polonia se rindió a comienzos de octubre dando inicio a la ocupación nazi del país. Se establecieron campos de concentración adonde eran enviados los judíos tanto polacos como de otros países ocupados. En ciudades como Varsovia y Lodz se crearon guetos donde la población semita vivía hacinada y luchando contra la hambruna y enfermedades. El 19 de abril de 1943, los judíos del gueto de Varsovia se levantaron en armas contra los nazis, sin embargo fue aplastado el 6 de mayo. Casi la totalidad de la población judía del país fue aniquilada por los nazis.

En agosto de 1944 comenzó el Alzamiento en Varsovia, una operación que pretendía liberar Polonia antes de que lo hiciera la Unión Soviética. Sin embargo, tras 63 días resistiendo al asedio alemán sin ayuda, finalmente no pudieron hacer nada frente a un ejército mejor preparado. Como consecuencia de la contienda, Varsovia quedó prácticamente destruida y murieron 250.000 civiles. Alemania se anexionó las regiones más occidentales, sin embargo, con la llegada del Ejército Rojo, los nazis tuvieron que retirarse. Polonia pasó a ser la República Popular de Polonia y se redibujaron las fronteras, aunque se perdieron territorios. Además, durante la II Guerra Mundial el país había quedado devastado. Las ciudades quedaron destruidas y la población mermada (bien asesinada a mano de los nazis, bien por los ataques). La reconstrucción del país les llevó hasta la década de 1980.

Tras la muerte de Stalin en 1953 Polonia tuvo un período de cierta estabilidad. Pero a mediados de los 60 comenzó a haber problemas económicos. En diciembre de 1970 el gobierno anunció una subida de los precios, lo cual provocó una oleada de movilizaciones. El gobierno proyectó un nuevo programa económico que recuperó un poco la economía, pero se vio de nuevo agravada con la crisis del petróleo en 1973. El gobierno volvió a subir los precios y surgieron nuevos levantamientos.

Durante la década de los 80 continuaron las manifestaciones. Las más significativas las encabezadas por el sindicato obrero independiente Solidaridad, con el electricista Lech Wałęsa como líder. Tras las presiones, en 1989, el Partido Comunista permitió que se organizaran elecciones libres y multipartidista. Wałęsa fue elegido presidente y Polonia pasó de ser la República Popular de Polonia a la República de Polonia.

Tras la caída del comunismo, Polonia se supone que se ha abierto al exterior y ha recuperado y afianzado las relaciones con sus vecinos, aunque el gobierno ultraconservador parece cerrar fronteras. En 2004 ingresó en la Unión Europea. Aunque no pertenece a la zona Euro y su moneda es el Zloty.

Con este pasado tan movido no es de extrañar que el territorio polaco haya variado tanto. Fue la nación más grande de Europa durante la época de la República de las Dos Naciones, después desapareció por completo quedando repartida. Y aunque recuperó su independencia, de nuevo fue dividida y sus fronteras cambiaron. Antes de que finalizara la II Guerra Mundial, Polonia tan solo tenía una pequeña línea de costa. Sin embargo, tras la guerra y el nuevo trazado de las fronteras al expulsar los soviéticos a los nazis conllevó a una ampliación de la zona costera, lo cual le permitió desarrollarse como nación industrializada.

Antes de la II Guerra Mundial la industria de Polonia se centraba en los sectores de carbón, textil, química, maquinaria, hierro y acero. Hoy se ha ampliado a obtención de hierro fundido, acero, aluminio, fundición de zinc y plomo, metalurgia del cobre y construcción de coches y barcos.

Durante la etapa comunista la economía se basaba en la agricultura. Polonia destaca incluso hoy en día como uno de los principales productores europeos de patatas, cereales, legumbres, hortalizas, remolacha, pepino, fibras textiles y frutas. También es uno de los principales exportadores de carne de cerdo y vaca. Las regiones más ricas del país son Mazovia, Alta Silesia y Baja Silesia. Por contra, las menos prósperas son Lublin y Subcarpacia, al este.

La geografía también varía de punta a punta del país. El norte de Polonia es una región llana en la que entre pintorescas colinas y bellos bosques se esconden cientos de lagos. Por su lado, Silesia y Mazovia se caracterizan por los valles y ríos. Más al sur se encuentra la región montañosa del país. Allí se encuentran las cordilleras de los Sudetes y los Cárpatos. Y hay bastante bosque, el 30,5% de la superficie del país es zona verde, lo que convierte a Polonia en el cuarto país más boscoso de Europa.

Tras la entrada en la Unión Europea el turismo ha ido en aumento, sobre todo enfocada a las principales ciudades, aunque también hay turismo rural que atrae a los agroturistas y senderistas. Además, es un país que se puede recorrer de diferentes formas, puesto que tiene una buena red de ferrocarriles, autopistas, transportes marítimos (con base en Szczecin, Świnoujście, Gdynia y Gdańsk) y varios aeropuertos (por ejemplo Aeropuerto Chopin de Varsovia, Aeropuerto de Cracovia-Juan Pablo II, Aeropuerto de Gdańsk-Lech Wałęsa, Aeropuerto Internacional de Katowice y el Aeropuerto de Breslavia-Copérnico). Dada su situación estratégica en medio de Europa supone un país clave en las importaciones, por lo que el ferrocarril ha sido siempre importante. En los últimos años se han renovado además las máquinas y se está trabajando para que en 2020 llegue la alta velocidad a las ciudades importantes.

Polonia ocupa un lugar alto en educación, con uno de los mejores sistemas educativos de Europa siendo la universidad gratuita. La educación ya era importante en el siglo XII, cuando Polonia se convirtió en uno de los países más cultos del continente. Además está muy valorada en el campo de la investigación y desarrollo gracias a la mano de obra altamente formada, a la presencia de las universidades así como el apoyo de las instituciones. Hoy, a lo largo del país hay 18 universidades, 20 universidades técnicas, 3 universidades pedagógicas, 9 universidades médicas independientes, 5 universidades para el estudio de la economía, 3 universidades marítimas, 9 academias agrícolas y 1 academia teológica. Además, hay unos 300 institutos de investigación y desarrollo.

Polonia ha sido tradicionalmente un país en el que han destacado grandes investigadores en diversas disciplinas científicas. Hay cerca de 30 polacos que han recibido un Premio Nobel. En química y física: Marie Curie, Roald Hoffmann, Albert Abraham Michelson, Isidor Isaac Rabi, Ignacy Łukasiewicz o Frank Wilczek. En matemática, astronomía medicina y economía: Nicolás Copérnico, Johannes Hevelius, Aleksander Wolszczan, Jan Brożek, Marian Rejewski, Stefan Banach, Karol Borsuk, Emil Leon Post, Jędrzej Śniadecki, Stanisław Ulam, Andrew Schally, Józef Kosacki y Leonid Hurwicz.

Durante la primera mitad del siglo XX Polonia fue un importante centro de las matemáticas con la Escuela de Matemáticas de Lwów y la Escuela Matemática de Varsovia como principales exponentes, aunque con la II Guerra Mundial muchos matemáticos tuvieron que exiliarse.

El idioma oficial es el polaco, una lengua eslava cuya composición de consonante o la grafía con signos diacríticos ya nos lo pone difícil para leer.

A Ą B C Ć D E Ę F G H I J K L Ł M N Ń O Ó P R S Ś T U W Y Z Ź Ż
a ą b c ć d e ę f g h i j k l ł m n ń o ó p r s ś t u w y z ź ż

Hasta hace relativamente poco se estudiaba ruso como segunda lengua, sin embargo, hoy en día ha sido sustituido por el inglés y alemán.

Debido a su pasado, la población de Polonia ha ido cambiando con los períodos históricos. Fue un territorio en el que convivían diferentes lenguas, culturas y religiones. En el siglo XX, antes de la II Guerra Mundial, el 30% del país lo integraban grupos minoritarios. Al Oeste, alemanes, al este, ucranianos y bielorrusos. Además, había una gran comunidad judía, más de 3 millones de judíos.

Sin embargo, tras la guerra, Polonia fue el segundo país más perjudicado en cuanto a la pérdida de población (por detrás de la Unión Soviética). No solo se vio afectado por las muertes, sino también por la reestructuración de sus fronteras. Tras la entrada en la Unión Europea y con la libre circulación de personas hubo un aumento de la emigración, sobre todo a Reino Unido, Alemania e Irlanda. Además, la natalidad ha disminuido, por lo que la población sigue en descenso. Eso sí, tan solo hay un 1,3% de minorías tras la limpieza étnica del siglo pasado. Ese pequeño porcentaje lo componen alemanes, lituanos, ucranianos y bielorrusos. Dada la homogeneidad del país, no es de extrañar que la mayoría de la población comparta credo. Según el Eurobarómetro de 2012 el 91% de los polacos son católicos y la Iglesia ejerce gran influencia en la vida política. Hasta la II Guerra Mundial había otras religiones. Además de la católica y semítica también había importantes grupos de cristianos ortodoxos y protestantes.

Aún colea el problema diplomático como consecuencia de la Ley del Holocausto, aprobada en febrero por el gobierno. Andrzej Duda, presidente del partido ultraconservador y nacionalista Ley y Justicia (PiS) ha promovido una reforma que establece que “Quien alegue, públicamente y en contra de los hechos, que la Nación Polaca o la República de Polonia es responsable o co-responsable de los crímenes nazis cometidos por el Tercer Reich … o por otros delitos que constituyen crímenes contra la paz, los crímenes de lesa humanidad o los crímenes de guerra, o quien de otra forma disminuya la responsabilidad de los verdaderos autores de dichos crímenes, serán castigados con una multa o una pena de prisión de hasta tres años”.

Según Duda, “no se puede hablar en ningún caso de una responsabilidad sistemática de Polonia en el Holocausto“, sino que los propios ciudadanos polacos fueron víctimas que lucharon contra la ocupación alemana. No obstante, hay documentados varios estudios en los que queda acreditado que también hubo polacos que participaron en las atrocidades nazis.

En Israel esta nueva norma se ve “como una posibilidad de acallar el testimonio de los supervivientes de Holocausto” y en Estados Unidos y en Ucrania se ha pedido al gobierno polaco que recule, pero lo cierto es que ya a principios de marzo el diario argentino Página 12 se convirtió en el primer medio denunciado al publicar una información sobre la masacre de judíos en el municipio polaco de Jedwabne en 1941. Una ONG ultraconservadora acusa al medio de dañar a la nación polaca y la imagen de sus soldados propagando la tesis del antisemitismo polaco.

Así, esta ley atenta contra la memoria histórica y la libertad de expresión, ya que acalla no solo a los medios, historiadores o a la ciudadanía en general, sino también a los pocos supervivientes de aquella época que no pueden contar su relato.

Parece un país complejo históricamente hablando. A ver qué nos deparan sus ciudades.