Recorriendo Gdańsk

Llegamos a Gdańsk y era un pronto para ir al hotel aún, por lo que aprovechamos para parar a comer en un centro comercial que hay cerca de la estación. Habiendo hecho algo de tiempo, entonces sí que marchamos al hotel, donde hicimos el check-in, nos dimos una ducha y nos echamos la siesta. Apenas eran las dos, con lo que pensamos que un par de horas de sueño nos vendrían bien para reponer fuerzas y aprovechar el resto de la tarde y las horas de luz.

La habitación del hotel era bastante moderna y bien equipada, con un baño grande y una ducha amplia.

Después de haber recargado pilas, salimos a patear la famosa Gdańsk, también conocida en español (que toma su nombre del alemán) como Danzig.

La ciudad fue fundada en el año 997 y fue la puerta marítima de Polonia, puerto hanseático y Ciudad Libre. Gracias a estar situada en la Bahía de Gdańsk, junto a la desembocadura del río Vístula al Báltico, es el puerto principal y centro de construcción naval más grande del país.

A mediados del siglo XIV entró en la Liga Hanseática, como no podía ser menos, y se convirtió en una república mercantil autónoma. Así, la ciudad ganó poco a poco importancia y llegó a su esplendor a finales del siglo XVI cuando por su puerto pasaban el 75% de las exportaciones polacas.

Esta relevancia comercial atrajo a mercaderes de varios lugares de Europa, como alemanes, ingleses, escandinavos, rusos, checos, húngaros, franceses e italianos, quienes se establecieron en Gdańsk convirtiéndola en una ciudad multicultural.

Desde 1772 hasta 1920 perteneció a Prusia, por lo que la mayoría de sus ciudadanos eran alemanes. Sin embargo, todo cambió con el Tratado de Versalles, cuando quedó bajo la tutela de la Sociedad de Naciones con el nombre de la Ciudad Libre de Danzig en una suerte de protectorado polaco.

Gdańsk fue relevante para los acontecimientos del siglo XX. Al ser una ciudad tan próspera era objeto de deseo de Alemania, quien se la quiso anexionar en 1939. Cuando Polonia se negó, las tropas nazis atacaron Westerplatte con el acorazado alemán SMS Schleswig-Holstein. Esta ofensiva dio lugar al comienzo de la II Guerra Mundial.

La contienda bélica dejó una ciudad prácticamente en ruinas. No obstante, recuperó su esplendor gracias a que muchos de los edificios históricos fueron reconstruidos. También se mantuvo el trazado medieval con nueve calles paralelas que discurren hasta las compuertas del río. Los nuevos habitantes (polacos, alemanes, flamencos, hebreos, escoceses y holandeses) influyeron en la arquitectura de las nuevas construcciones cada uno con su estilo.

La calle principal es Ulica Dluga. Se trata de la Vía Real, la antigua ruta de los reyes. Inicia su recorrido en la Puerta Alta y finaliza en la Puerta Verde y entre medias se pueden encontrar una gran cantidad de edificios de la época hanseática con sus fachadas coloridas.

Pero comencemos desde el principio. Continuamos nuestra ruta desde donde la habíamos dejado a primera hora, desde el Gran Molino. Al lado se encuentra la Iglesia de Santa Catalina (Kościół św. Katarzyny).

Esta iglesia dedicada a Santa Catalina de Alejandría es la más antigua del casco histórico. Comenzó a construirse en 1227, y las obras duraron hasta los siglos XIV y XV porque tuvo varias ampliaciones. La torre es más tardía, comenzó a levantarse en 1450 y se terminó en 1634. El carillón fue colocado en 1738.

El 3 de julio de 1905 se incendió como resultado de un rayo. Incluso se quemó parte del tejado cuando algunas partes ardiendo cayeron sobre él. También afectó al carillón.

Al efecto producido por el metal fundido goteando sobre el edifico los testigos lo llamaron “las lágrimas de bronce de Santa Catalina”. Algunas de ellas se vendieron incluso para recaudar fondos para poder reconstruir la iglesia.

En 1910 se llevaron a cabo las tareas de reconstrucción y la instalación del nuevo carillón (que en 1942 fue confiscado y fundido).

Quedó totalmente destruida en 1945 por la guerra e incendios provocados. Fue reconstruida a finales de siglo, pasando ya a ser propiedad de la Orden de los Carmelitas (de 1555 a 1945 perteneció a los protestantes). Sin embargo, ya en este siglo, en 2006 volvió a ser reconstruida como consecuencia de un incendio que acabó con el tejado. Por suerte al derrumbarse se apoyó en la estructura del techo y no cayó dentro del templo, por lo que se pudieron salvar elementos históricos.

Desde 1996 alberga el Museo de Relojes de Torre que expone mecanismos de reloj trasladados de otros lugares de todo el país en los que ya no se podían conservar, bien porque la torre quedó destruida por guerra, incendio u otro incidente, pero también por reconstrucciones y cambio del espacio disponible. La colección ofrece una evolución de la relojería desde el siglo XV hasta el XX.

Junto a ella se encuentra la Iglesia de Santa Brígida (Bazylika Rzymskokatolicka Pw. św. Brygidy).

Fue construida entre 1394 y 1402 para albergar las reliquias de la santa que se habían traído de Roma unos años antes. Tuvo que ser reconstruida a principos del siglo XVII como consecuencia de un incendio. Se aprovechó para una ampliación y añadidos renacentistas.

Quedó destruida con la II Guerra Mundial y se pasó años en ruinas hasta que en la década de los 70 se decidió reconstruirla. En las huelgas de los años 80 acogió a algunos miembros del sindicato Solidaridad ya que era la iglesia más próxima al astillero y el párroco les permitía reunirse en ella para preparar sus manifestaciones.

Seguimos hasta la famosa oficina de correos (Poczta Polska).

El edificio no destaca especialmente por su arquitectura, sino por si simbología. Fue donde los empleados de Correos resistieron ante la ofensiva nazi el 1 de septiembre de 1939.

En su honor en el cuadragésimo aniversario se inauguró el monumento Nike Pocztowców.

Realizado en acero inoxidable, representa a la diosa Nike (que representa la Victoria en la mitología griega) entregando un rifle a un moribundo. Detrás de ella aparecen cartas volando por los aires.

Al otro lado de la plaza se encuentra el Dom Dobroczynności, un antiguo refugio para personas sin hogar y huérfanos fundado en 1699.  En 1749 tuvo que ser ampliado porque se había quedado pequeño. Fue usado hasta 1906, cuando se trasladó la institución a Wrzeszcz. El edificio pasó a ser un centro de salud y en el período de entreguerras la sede del Partido Socialdemócrata de la ciudad, el Danziger Volksstimme.

Consiguió sobrevivir a la II Guerra Mundial y se registró como monumento histórico de la ciudad. Desde 2016 es un centro cultural, aunque su fachada parece algo abandonada.

Nos adentramos por un rastrillo de estos en los que cada cual se lleva todo aquello que tiene por casa de la abuela:

Había muñecos, sellos, porcelanas, monedas, ropa, objetos militares… de todo lo que se pueda imaginar. Lo que no sé es si venderán mucho.

Entre los puestos encontramos restos de la muralla medieval de la ciudad, en cuya esquina noroeste se alza la Torre de San Jacinto (Baszta Jacek). También era conocida como Kiek in de Kök (algo así como “ve a la cocina”), el actual lo tiene en honor al santo Jacek Odrowąza, quien llevó la orden dominicana a Gdańsk.

Esta torre de planta octogonal mide 36 metros de altura y se construyó a principios del siglo XV. Fue almacén y mazmorra, aunque en origen se levantó para ser usada como torre de vigía en caso de ataque desde el casco antiguo.

Sus paredes de ladrillo tienen un grosor de 2,5 m en la parte inferior y se van estrechando hacia la parte superior, quedándose en 1,2 m. El tejado se añadió en 1556, cuando dejó de usarse como torre de vigía.

En la II Guerra Mundial el tejado y la parte superior de la torre quedaron destruidos y su interior quemado. En 1955 se restauró siguiendo el diseño de 1556. Entre 2015 y 2016 se volvieron a realizar trabajos de recuperación.

Junto a ella se encuentra el Hala Targowa, el mercado.

En el emplazamiento en que se encuentra hubo un monasterio dominico que fue destruido en 1813 por las tropas rusas y prusianas. Las autoridades prusianas no permitieron su reconstrucción, por lo que se quedó en ruinas hasta que finalmente fue demolido entre 1839 y 1840. El espacio resultante se empleó para uso militar y después, a finales de siglo, la plaza se pavimentó y se decidió construir un Mercado Central y así concentrar los puestos en un mismo lugar en vez de desperdigados por las calles. Con su llegada se cerraron los mercados callejeros, excepto el de pescado. Abría seis días a la semana desde las 5:00 de la mañana (en verano) o las 6:00 (en invierno) hasta las 20:00 y los sábados hasta las 21:30.

Quedó ligeramente dañado en la II Guerra Mundial y fue restaurado a finales de siglo. Durante las últimas tareas de recuperación, en 1999 salieron a la luz los cimientos del monasterio y de la iglesia románica de San Nicolás, de 1170, así como el cementerio con más de 400 tumbas.

La Iglesia de San Nicolás (Bazylika św. Mikołaja) se erigió en un punto estratégico: en el cruce de dos rutas comerciales relevantes: la via mercatorum o de los comerciantes y la ruta desde el castillo hasta las inmediaciones de la residencia de los duques de Pomerania. Así pues, servía como templo local, pero también era muy visitada por los comerciantes y marineros que pasaban por la ciudad.

En 1227 el duque de Pomerania se la cedió a los frailes dominicos, quienes comenzaron su actividad eclesiástica y construyeron un monasterio en los aledaños donde llegaron a vivir casi 200 monjes.

Con los caballeros de la Orden Teutónica a principios del siglo XIV la ciudad está en período de esplendor y la iglesia se queda pequeña, por lo que los dominicos construyeron una nueva iglesia de estilo gótico, que es la que hoy vemos junto al mercado.

Fue saqueada varias veces y quedó destruida en el siglo XVI en la época de la Reforma, los monjes fueron expulsados del monasterio o asesinados. Los que pudieron, regresaron ya a finales de siglo, por 1578 e intentaron recuperar la labor pastoral católica en una población que se había convertido al protestantismo. Aún así, la iglesia volvió a tomar peso y era visitada por los reyes polacos cuando visitaban Gdańsk. Sin embargo, la decadencia del monasterio, de la iglesia y de la ciudad, llegó con las divisiones de Polonia.

La iglesia sobrevivió a la II Guerra Mundial. Hay una teoría que dice que se debe a que San Nicolás es patrón de los rusos ortodoxos, por lo que la respetaron. Otra, sin embargo, dice que el párroco directamente sobornó al Ejército Rojo con alcohol.

Muy cerca, entre las calles Świętojańska y Szeroka se encuentra el monumento a Swietlik Wielki, duque de Pomerania entre 1227 y 1266, también conocido como la estatua del vikingo.

En el pedestal reza la inscripción en casubio Zrzeszonëch naju nicht nie złómie (los unidos no se separan).

Se inauguró el 22 de agosto de 2010 y representa al duque portando un escudo y una espada, así como el acto de otorgar los derechos de feria dominica a la ciudad.

Esta feria se organiza en agosto y lleva ese nombre porque fueron los dominicos quienes le pidieron la bula papal a Alejandro IV en 1260 para celebrarla. El objetivo era que los fieles asistieran a una peregrinación el 4 de agosto. Después, se convirtió en una tradición, en todo un evento cultural y comercial.

En su origen se celebraba en la Plaza Dominikański, pero se quedó pequeña ya que llegaban centenas de barcos a la ciudad. Así pues, se mudó a calles más amplias. Además, fueron incorporándose nuevos mercados de madera, de pescado, vídrio checo, pieles orientales, alfombras, cerámica, telas inglesas, ámbar…

Con la II Guerra Mundial quedó unos años en el olvido y no fue hasta 1972 que se recuperó la tradición con un objetivo comercial.

Hoy es más que un simple mercado. También hay actuaciones artísticas y se concentran más de 1000 artistas, artesanos y coleccionistas y hay una calle dedicada a puestos de comida y bebida donde no falta la cerveza, la carne a la parrilla, patatas asadas, pescado frito o platos típicos polacos. En sus 3 semanas acoge a casi 100.000 visitantes diarios (duplicándose en fin de semana).

Siguiendo dirección al río, nos encontramos con la Iglesia de San Juan (Kosciol sw. Jana). 

En este emplazamiento había una pequeña capilla dedicada a San Juan. Entre el siglo XIV y XV se construyó una nueva de tres naves, sin embargo no se pudo levantar la torre porque los caballeros teutónicos prohibieron construir edificios altos próximos al castillo. Con el paso del tiempo la iglesia resultó demasiado pesada para los cimientos y tuvo que ser reforzada varias veces. A mediados del siglo XVI se convirtió en templo luterano.

La iglesia se quemó en la II Guerra Mundial, pero las paredes se han conservado prácticamente en su totalidad. También las obras de su interior, que se pudieron sacar con tiempo. Tras la guerra se usó como almacén para identificar las estatuas que se iban encontrando en las ruinas.

La torre se reconstruyó en los años sesenta, y veinte años más tarde las bóvedas. También se restauraron las lápidas del suelo.

La misma calle nos conduce a la Puerta de San Juan (Brama Świętojańska).

Esta es una de las puertas de agua de la ciudad. Nos lleva al río. Fue construida a finales del siglo XIV y reconstruida más tarde en el XIX, cuando se le añadió el frontón clasicista en la cara que enfrenta el río.

Quedó dañada en la II Guerra Mundial y tuvo que ser restaurada de nuevo entre 1976 y 1978. Hoy en día acoge a la sede de la Asociación Polaca de Ingenieros y Técnicos de la Construcción.

Y aquí terminamos nuestra primera parte de la ruta por Gdańsk.

12 comentarios en “Recorriendo Gdańsk

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