Recorriendo Gdańsk III – Vía Real y Calle Mariacka

Cuando estábamos cruzando el Puente Verde vimos un torreón, así que después de observar el margen del río, giramos a la izquierda y nos dirigimos hacia allí. Es una zona muy animada, con una noria, locales de ocio, restaurantes, terrazas…

Por supuesto, los edificios mantienen la armonía con el estilo de la ciudad. Son coloridos, estrechos y puntiagudos.

El torreón que habíamos visto es la Brama Stągiewna, de principios del siglo XVI y reconstruida un siglo más tarde. Quedó parcialmente destruida en el asedio de 1813 y, cómo no, gravemente dañada con la II Guerra Mundial. En 1945 el techo se cayó como consecuencia de un incendio.

El edificio fue usado desde 1972 por una cooperativa de artistas, la ARPO. En 2012 fue vendido y hoy es propiedad privada.

Retomamos nuestro camino atravesando la Puerta Verde.

Esta nos conduce a Ulica Długa, la principal de la ciudad. Es una calle muy transitada y animada. En ella se concentra lo mejor de la ciudad; no en vano es considerada la Vía Real, ya que por ella desfilaron los monarcas polacos cuando visitaban la ciudad. Era el eje urbanístico más largo de la Europa medieval y transcurre desde la Puerta Verde hasta la Puerta Dorada y en su recorrido destaca una hilera de casas burguesas de diferentes estilos y colores a cada uno de sus lados.

En esta Vía Real decidieron asentarse los ricos comerciantes, y cada uno decoraba su edificio de forma que destacara más que el de sus vecinos. Así pues, cada vivienda está ricamente ornamentada con ricos detalles. Cada familia intentaba mostrar su poderío económico, se trataba de toda una batalla por sobresalir más que los demás.

En esta alargada calle destacan, por su historia o belleza unas más que otras. Entre ellas está la Casa Dorada (Złota Kamieniczka):

Esta casa renacentista de grandes vidrieras fue construida a principios del siglo XVII para el alcalde Juan Speyman y su esposa Judyta de los Bahr. Cuenta con bajorrelieves que representan escenas de batallas y escudos de armas, y completado con varias estatuas de piedra que simbolizan los virtudes: prudencia, justicia, valentía y templanza. Coronando el tejado se erige la diosa Fortuna. En su fachada figuran las inscripciones en latín “Ama la virtud, te hará feliz, si deseas perseguirla, te derrotará” y “Obra con justicia, no temas a nadie”.

También es conocida como la “Casa de Speymann” (por el apellido del alcalde) o la “Casa de los Steffens” (propietarios entre 1786 y 1918).

Un poco más adelante se encuentra la imponente Casa de Arturo (Dwór Artusa).

Esta mansión de estilo gótico tardío de la segunda mitad del siglo XV fue un importante centro de la vida social y comercial de la ciudad, pues acogía las reuniones de gremios de mercaderes, artesanos y políticos de la ciudad entre los siglos XVI y XVII.

Sus miembros imitaban la vida de la corte y tomaban las decisiones en torno a una mesa redonda, de ahí que la casa reciba este nombre que alude a los Caballeros de la Mesa Redonda del Rey Arturo. También hubo edificios con esta denominación en otras ciudades bálticas como Toruń, Elbląg, Królewiec, Riga o Tallín.

En la fachada destacan los medallones con las cabezas de los reyes de Polonia Segismundo III Vasa y su hijo Ladislao IV. Además cuenta con varias estatuas de guerreros, y en el pórtico a las diosas que representan la Justicia y la Fuerza. Como la Casa Dorada, la parte superior está coronada por la diosa Fortuna para que diera suerte a los comerciantes en sus negocios y travesías.

En 1742 se convirtió en mercado de granos. En la actualidad sirve como sede del Museo Histórico de la Ciudad de Gdańsk.

Frente a la mansión se encuentra la Fuente de Neptuno (Fontanna Neptuna).

Según las leyendas fue gracias a Neptuno que nació el Goldwasser, la famosa bebida de Gdańsk. Harto de que la gente tirara monedas a la fuente, dio un golpe con el tridente en el agua, lo que provocó el oro se rompiera en pepitas. Así, este oro decora desde entonces el licor de hierba.

La primera fuente fue construida por los habitantes de la ciudad en 1549. A principios del siglo XVII se renovó creando una nueva piscina, base y pedestal. También se fundió un nuevo dios. Sin embargo, al llegar la guerra con Suecia los trabajos quedaron a medias. Más tarde, en 1633 el alcalde promovió su conclusión. Un año más tarde se protegió con la reja de hierro adornada con los escudos de la ciudad y las águilas polacas. Tuvo que ser renovada años más tarde debido a que se descuidó su mantenimiento.

La fuente quedó dañada con la II Guerra Mundial y se desmanteló. Tras llevar a cabo trabajos de recuperación, se reinauguró en 1954. Con el paso del tiempo la Fuente de Neptuno se ha convertido en el símbolo de la ciudad.

Prácticamente al lado nos topamos con el Ayuntamiento (Ratusz).

Construido en el siglo XIV en estilo gótico fue la antigua sede de la rica y poderosa Gdańsk de la época. En 1556 sufrió un incendio y tuvo que ser reconstruido. Se aprovecharon estas obras para realizar una ampliación de estilo renacentista. En 1561 se coronó la torre con la estatua dorada del rey Segismundo Augusto, uno de los más importantes de la historia de Polonia. Cuenta con un carillón del siglo XVI. Hoy cuenta con 37 campanas que son réplicas de las originales.

A finales del siglo XVI la primera planta se convirtió en la parte más importante acogiendo las salas principales del Ayuntamiento: la Gran Sala del Consejo (Wielka Sala Rady), también llamada Sala Roja (sala Czerwona) cuenta con un techo decorado con 25 pinturas de Isaac van den Blocke; la Pequeña Sala del Consejo (Mała Sala Rady) o Sala de Invierno (Zimowa)  y la Gran Sala de Justicia (Wielka Sala Wety), también conocida como la Sala Blanca (Biała) por ser el techo de este color desde su reconstrucción de 1841-1842.

Tras la destrucción de la II Guerra Mundial y varios trabajos de recuperación, en 1970 el Ayuntamiento se reabrió como sede principal del Museo de la Historia de Gdańsk.

Vamos dejando atrás la Puerta Verde y nos adentramos en un nuevo tramo de la calle larga, pero continúan las casas señoriales a ambos lados.

Por ejemplo en este tramo se encuentra la Casa Uphagen, de estilo rococó.

Perteneció al concejal Johann Uphagen, de ahí su nombre, que la compró en 1775 y vivió en ella hasta 1802. En el siglo XIX pasó de propietario en propietario hasta que a principios del siglo XX se convirtió en el Museo de los Interiores burgueses. No obstante, en 1944 los alemanes se llevaron la decoración y el mobiliario y después, con la guerra, quedó destruida.

Se reconstruyó en apenas 10 años para recuperar el museo, pero no pudo completarse su función hasta finales de siglo. Hoy es la única casa que se puede visitar para admirar el interior de una casa burguesa del siglo XVIII y recordar la antigua gloria de la ciudad. Se pueden observar elementos representativos de la época como los revestimientos de madera, adornos de estuco, estufas o chimeneas originales, y muebles, claro.

Si la orilla del río ofrecía una buena panorámica de las típicas casas hanseáticas, esta calle abruma, el viandante no sabe adónde mirar. Una pena que se nos estaba haciendo de noche y no podíamos pararnos a observarlas con detalle. Y aún nos quedaba mucho por recorrer.

Llegamos al extremo opuesto de la Calle Larga, donde se alza la Puerta Dorada (Złota Brama).

La puerta se erigió donde se encontraba la puerta medieval Długouliczna entre los años 1612-1614. No fue construida con fines defensivos, sino como muestra del poder de la ciudad.

Se trata de un arco del triunfo de estilo renacentista tardío con influencia holandesa e italiana. Fue levantado a principios del siglo XVII y está dividido en dos pisos. El piso inferior tiene un arco que comunica ambos lados de la calle y cuenta con columnas jónicas en los laterales. Encima del paso se puede ver el escudo de la ciudad además de la inscripción en latín que reza “La concordia hace crecer a los pequeños estados, mientras que la discordia hace caer a los grandes”.

En el superior las columnas corintias se intercalan entre las ventanas. Desde la calle Długa la puerta está coronada con estatuas que simbolizan la Concordia, Justicia, Piedad y Prudencia. Sin embargo, por el lado opuesto destacan las alegorías de Paz, Libertad, Riqueza y Fama. Por lo demás, apenas hay diferencias entre las dos fachadas.

Entre 1803 y 1872, la Puerta Dorada funcionó como sede de la Escuela de Bellas Artes. En la II Guerra Mundial quedó dañada y tuvo que ser reconstruida en las décadas posteriores. Hoy en día está administrada por la Asociación de los Arquitectos Polacos junto con la adyacente Residencia de la Hermandad de San Jorge de estilo gótico tardío con elementos flamencos.

Se construyó entre 1487-1494 como sede de la hermandad de tiro de San Jorge donde en su día estaba el campo de tiro. En ella se celebraban reuniones de la hermandad, festejos, banquetes y ejercicios de esgrima. Esta hermandad fue uno de los gremios de comerciantes más ricos e influyentes de Gdańsk.

En la parte superior de la torre se alza San Jorge. No obstante, la escultura que vemos hoy en día es copia de la original del siglo XVI.

Con la puerta y la residencia a nuestras espaldas, de frente nos encontramos con la Antepuerta de la Calle Dlega (Przedbramie ulicy Długiej). 

El conjunto de la antepuerta perteneció en su día a las fortificaciones medievales de la ciudad. Está compuesto por la Casa de Torturas y la Torre de Prisión. La Casa de Torturas sirvió como antepuerta para defender la ciudad hasta la segunda mitad del siglo XVI. Después, se reconstruyó con este estilo gótico-renacentista que vemos hoy en día. Por su parte, la torre sirvió como cárcel municipal entre los siglos XVII-XIX. En su lado este había una picota en la que se celebraron numerosas ejecuciones.

Desde el año 2000 alberga el Museo de Ámbar, perteneciente al Museo Histórico de la Ciudad de Gdańsk. Se inauguró oficialmente en 2006 y permite conocer la historia de este fósil, cómo se ha trabajado artesanalmente, sus rutas comerciales, su uso como remedio terapéutico…Aunque el ámbar es muy importante en todo el Báltico, Gdańsk pretende ser la capital mundial de esta piedra semipreciosa. Y es que es aquí donde se localizaba o producía el 80% del ámbar mundial, lo que favoreció en el desarrollo económico de la ciudad.

Antes de bordearla, giramos a la izquierda, donde se encuentra la Torre “Narożna” (Baszta Narożna), que se construyó en 1343 como refuerzo de la sección suroeste de las fortificaciones medievales de Gdańsk. Tiene una forma peculiar, siendo rectangular con las esquinas recortadas, pero cuando aún existían los muros, tenía todo su sentido.

En su origen estaba abierta del lado de la ciudad, sin embargo, al ser reconstruida fue reforzada y ha sido modificada.

Volvimos de nuevo a la antepuerta y la bordeamos para llegar a la Puerta Alta (Brama Wyżynna). Esta puerta construida en el siglo XVI con función defensiva se convirtió en el siglo XIX la entrada principal y más representativa de la ciudad. Se levantó en las modernas fortificaciones occidentales y delante de ella había un foso con agua que era sorteado con puentes levadizos. En 1895 este quedó cubierto y con la desmilitarización de Gdańsk en 1920, se convirtió en una oficina de viajes.

No sufrió muchos daños con la II Guerra Mundial y tras la contienda volvió a albergar una agencia de viajes y la oficina de información y turismo. En 2002 pasó a manos del Museo Histórico de la Ciudad y hoy es la sede del Centro Regional de Información Turística.

Así pues, para entrar a la ciudad, lo primero que se veía era la Puerta Alta, después la Antepuerta y finalmente la Puerta Dorada que conducía a la Vía Real.

Tomando la calle Targ Węglowy llegamos a la Torre “Słomiana” (Baszta Słomiana). 

Fue construida en 1346 para reforzar aún más las fortificaciones occidentales. Se trata de un edificio octogonal con un tejado en forma de cono que sirvió como torre de pólvora y hoy en día acoge salas de la Academia de Bellas Artes.

Junto a la torre se encuentra la Gran Armería (Wielka Zbrojownia).

Construida a inicios del siglo XVII, pasó a manos del ejército en 1793 y fue cerrada para los civiles siglo XIX. Su fachada de estilo manierista holandés es demasiado impresionante y ornamentada teniendo en cuenta que se concibió para almacenar cañones, balas y armas de todo tipo. Su creador es el famoso escultor y arquitecto Abraham van den Blocke, creador de la Puerta Dorada, la Casa Dorada, la Fuente de Neptuno y la fachada de la Casa Arturo.

Los portales están decorados con dos escudos de Gdańsk flanqueados por leones. En el centro se encuentra la estatua de Minerva y en la parte superior varias figuras que representan a guerreros.

Hoy pertenece a la Academia de Bellas Artes de Gdańsk y no se puede visitar el interior.

Siguiendo por la calle Piwna llegamos a la Iglesia de Nuestra Señora (Bazylika Mariacka), que, lamentablemente, encontramos en obras.

La Basílica de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, que tardó 159 años en ser terminada, es el templo de ladrillo rojo más grande de Europa. Asimismo, es la iglesia más grande de Gdańsk y de Polonia. En su interior puede acoger al menos 20 mil personas. Cuenta con una enorme torre sin punta que mide casi 80 metros y que permite observar la ciudad desde las alturas.

Cuando se construyó era católica, sin embargo, desde mediados del siglo XVI y hasta 1945 sirvió a los evangelistas. Hoy, como consecuencia de la guerra ha perdido gran parte de la decoración que añadieron estos y parece estar vacía, lo cual da la impresión de que es aún más grande de lo que es.

Bordeando la basílica se encuentra la Capilla Real (Kaplica Królewska), el único edificio sacro barroco construido en la Ciudad Principal (Główne Miasto).

Fue construida entre 1678 y 1681 para uso de la comunidad católica que se había quedado sin lugar de culto cuando los protestantes se hicieron con la propiedad de la basílica. Se llama “Real” porque el rey Juan III Sobieski aportó 20 mil zlotys de sus propias arcas para que se comenzara a construir.

En 1945 el interior se quemó y la parte oeste se derrumbó. Tan solo se conservaron los frescos de la cúpula que datan del siglo XIX. La capilla fue restaurada entre 1946 y 1948 y a finales de siglo se realizaron nuevos trabajos de recuperación de fachadas y tejados.

Frente a la capilla se encuentra la Fontanna Czterech Kwartałów, que estaba apagada. Cada una de sus partes simboliza los barrios históricos de la ciudad. Cuando se enciende, las 24 boquillas ofrecen un espectáculo acuático que queda acompañado por un juego de iluminación.

La fuente está flanqueada por el símbolo de Gdańsk: cuatro leones de bronce en sus esquinas, cada uno de ellos en una pose diferente.

Para finalizar nuestra visita a Gdańsk, tomamos la Calle Mariacka, donde abundan los talleres de joyería y galerías de arte.

En esta callejuela es donde vivían los antiguos ricos comerciantes y artesanos de la ciudad. Quedó destruida con la guerra, pero fue reconstruida intentando mantener el aspecto original. Así, las casas mantienen el estilo gótico y la típica terraza con escalinatas. Ese pequeño espacio al exterior era usado como lugar de reuniones o juego para los niños.

Además, abundan las gárgolas. Encontramos fauces de leones, dragones y criaturas mitológicas en lugares insólitos, pues no cumplen ya su función desde la llegada del sistema de desagüe. Son simples elementos decorativos en los edificios o incluso en la misma calle.

Los locales ya habían cerrado, pero comenzaba el trasiego de las terrazas, donde la gente se preparaba para cenar y músicos se colocaban en sus puestos para amenizar la noche.

Llegamos hasta la Puerta Mariacka y nos dimos la vuelta. Paramos en un supermercado a comprar la cena y nos dirigimos al hotel. Habíamos exprimido las horas de luz de la tarde al máximo, pero nos habían sabido a poco.

6 comentarios en “Recorriendo Gdańsk III – Vía Real y Calle Mariacka

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