Nueva serie a la lista “para ver”: Taboo

No soy muy aficionada a las series históricas, pero había oído buenos comentarios de Taboo, así que decidí darle una oportunidad.

Está ambientada en Londres en 1814, en pleno colonialismo europeo. Sin embargo, no se trata de un drama de época con localizaciones burguesas, palacetes, mansiones o casas de campo. Todo lo contrario, nos adentramos en el Londres más bajo, donde hay barro, oscuridad y peligro. El protagonista es James Keziah Delaney, quien regresa a Inglaterra al entierro de su padre tras llevar doce años en África. Su llegada supone una gran sorpresa, ya que todo el mundo le daba por muerto al haber naufragado su barco, incluida su hermanastra Zilpha.

Ha regresado para reclamar la herencia y así reconstruir su propia vida. Sin embargo, no lo tendrá fácil. Su legado es un pequeño territorio costero en la Costa Oeste de Norteamérica, el Estrecho de Nutka, frente a la isla de Vancouver. Es poco más que un páramo, pero daba acceso a la ruta comercial con China. Así pues, pronto la Compañía de las Indias Orientales ejercerá presión para que Delaney se lo entregue.

Pero el protagonista no está dispuesto a ceder, se tenga que oponer a la Compañía de las Indias Orientales, a Estados Unidos o a la Corona Británica. Es frío, calculador y poco dado a la charla trivial (a veces más que hablar incluso gruñe), no teme a ningún enemigo, por muy omnipotente que sea. Parece que ese territorio tiene algo que ver con su historia familiar, ya que su madre era una nativo-americana vendida como esclava.

Y esto me chirría un poco, ya que los genes parecieron perderse por el camino. Entiendo que la serie está creada por el propio Tom Hardy (y su padre que es guionista) y que pretendía interpretarla desde un primer momento. Pero no tiene sentido pretender criticar el colonialismo, los privilegios de los hombres blancos que aniquilaron el continente americano (y africano) o la esclavitud con un protagonista blanquito que parece salido de las calles de Newcastle. Debería haber buscado un actor mestizo para que resultase más creíble.

La serie también peca en darle demasiado protagonismo a Delaney. No sé si es que Tom Hardy tiene demasiado ego, pero Taboo desde luego está demasiado centrada en este antihéroe misterioso, rudo y oscuro. Y no será que tiene mal reparto (aunque demasiada testosterona), pero, al menos en el primer episodio, no parece que estén muy aprovechados. Es verdad que es el piloto y que generalmente suelen pecar de lentos y de ser demasiado introductorios, pero los 56 minutos que dura tampoco ayudan y resulta denso. Mucho.

La idea de la serie no es mala, pero con un solo capítulo me han quedado demasiadas incógnitas que resolver sobre Delaney, sus enemigos, su pasado, sus propósitos con ese territorio americano… Y no sé si es bueno porque me invita a ver los 7 capítulos restantes de la temporada, o porque me doy por vencida y paso a otra serie. Aún lo tengo por decidir.

Aunque estaba presentada como una única temporada, en formato miniserie, fue renovada por una segunda y tercera. Eso sí, a ritmo inglés, lo que quiere decir que se espaciará su emisión. Taboo quedará así estructurada como una obra en tres actos para completar la historia de Delaney.