Recorriendo Poznań

Esta vez teníamos el tren a las 10 de la mañana, por lo que tuvimos que madrugar, ya que teníamos una tiradita hasta la estación. Los asientos que teníamos esta vez eran iguales que los del día anterior, es decir, en un compartimento para ocho personas.

En algo menos de dos horas estábamos en nuestra siguiente parada: Poznań (o Posnania en español). Esta ciudad a orillas del río Varta es una de las más antiguas de Polonia. Muchos historiadores consideran que fue la capital de Polonia hasta el siglo X y que fue donde se bautizó a Mieszko I, el primer rey de Polonia.

El hecho de que esté muy bien comunicada tanto por tren como por carretera (así como con un aeropuerto internacional) ha favorecido su crecimiento y el de su población. Pero no viene de ahora. Ya desde 1253, cuando adquirió los derechos como ciudad, comenzó a expandirse gracias a su situación estratégica. Decayó en el siglo XVII como consecuencia de la invasión de los suecos y varias epidemias de peste.

En 1793 pasó a pertenecer a Prusia y cambió el nombre por el de Posen. En 1807 formó parte del Ducado de Varsovia en 1807, pero poco tiempo después, en el Congreso de Viena, cuando Polonia pasó a manos de Prusia, Poznań se convirtió en la capital del Gran Ducado de Posen. A mediados de siglo pasó a ser la capital de la provincia prusiana de Posen y en 1871 quedó integrada en el Imperio Alemán.

No quedaría liberada hasta terminada la I Guerra Mundial, cuando nació la Gran Polonia y fue la capital del Voivodato de Poznań. Sin embargo,  la independencia duraría poco y los nazis arrasarían el casco histórico en la II Guerra Mundial. En 1945 Hitler declaró la ciudad una Festung y quedó fortificada.

Poznań también es importante en la historia de Polonia ya que fue la primera ciudad del país que se levantó contra el régimen comunista. Aunque en realidad no era un levantamiento contra el comunismo, sino por mejoras laborales. En 1956 los obreros se manifestaron dando lugar a las llamadas Protestas de Poznán.

Hoy en día se ha convertido en un importante centro empresarial siendo sede de empresas como Volkswagen, MAN, Unilever, Beiersdorf, Bridgestone, Imperial Tobacco, Kompania Piwowarska. Además es importante en el ámbito académico, científico y cultural. Con sus 8 universidades públicas y 18 privadas es la ciudad polaca con mayor número de estudiantes.

Desde el 11 de diciembre de 2008 está considerada como  “conjunto histórico” en recuerdo de la memoria histórica.

Como eran las 12 de la mañana y aún no nos iban a dar la habitación, hicimos tiempo parándonos en el recorrido hasta el hotel. Comenzamos así nuestra visita a la ciudad con las mochilas a cuestas. Muy cerca de la estación se encuentra la Uniwersytet Poznański (Universidad de Poznan), conocida como Universidad Adam Mickiewicz desde 1955.

Fue fundada en 1919 con las facultades de Derecho, Economía, Medicina, Humanidades, Matemáticas, Ciencias Naturales, Agricultura y Silvicultura. Fue cerrada en 1939 por los nazis y reabierta dos años más tarde como universidad alemana. Volvió a cerrar sus puertas en 1944 y a abrir como polaca ya después de la guerra. Hoy sus facultades están extendidas a lo largo de la ciudad, aunque se está unificando en el campus de Morasko.

En la plaza que hay frente al edificio de la universidad se encuentra la estatua del poeta romántico de la primera mitad del siglo XIX que le da nombre: Adam Mickiewicz.

Como digo, era media mañana, y el sol estaba ya tan arriba que el calor era agobiante. En plena ola de calor las ciudades polacas permitían el baño en las fuentes para que la gente se refrescara y, donde no había una accesible, se colocaban postes, arcos o mangueras. Esta plaza era uno de los lugares con postes.

También en la plaza se alza el Monumento de las Cruces, inaugurado 25 años después del primer motín en Polonia contra el gobierno que mencionaba anteriormente. Consta de dos gigantescas cruces de 20 metros de altura y honra a las víctimas de aquel fatídico Jueves Negro.

En la década de los 50 Poznań era uno de los centros industriales más grandes del país, sin embargo, las condiciones de vida no estaban a la par, así pues, los obreros se echaron a las calles para reclamar mejores condiciones laborales. Había habido negociaciones previas, pero sin ningún acuerdo, lo que hizo que creciera la tensión. Por ejemplo, en Industrias Metálicas Josef Stalin, la fábrica más grande de la ciudad, los trabajadores llevaban meses con conversaciones y, cuando parecía haber acuerdo, el Ministro de Industria retiró todas las promesas.

Como consecuencia, el 28 de junio de 1956 se inició una huelga segundada por el 80% de los obreros. Estos se lanzaron a la calle y pronto se les unieron trabajadores de otras empresas y estudiantes. El gobierno movió ficha y llevó a cabo varias detenciones, lo que derivó en un levantamiento y en la toma de la prisión de la calle Młyńska por parte de los manifestantes. Allí se hicieron con las armas y comenzaron a asaltar edificios gubernamentales.

El gobierno atacó sacando a la calle 16 tanques, 2 transportes blindados de personal y 30 vehículos especiales. No obstante, no se produjeron disparos, sino que parece que los soldados intentaron hablar con los insurgentes para frenar los ataques. Sin embargo, el Ministro de Defensa decidió ser más agresivo y mandó a oficiales soviéticos venidos de otros lugares con la intención de sofocar la manifestación lo antes posible. Ya de madrugada salieron los tanques, vehículos blindados y camiones llenos de soldados sitiaron la ciudad y comenzaron a detener a gente.

Las protestas continuaron una semana más con un buen número de heridos y fallecidos, aunque los registros no parecen muy fiables y las cifras oscilan bastante según las fuentes que se consulten. Estos actos marcaron un antes y un después en el comunismo en Polonia, aunque, como decía más arriba, no se trataba tanto de atacar el régimen, como de condiciones laborales. El problema fue que el gobierno no supo dar otra respuesta que la violencia.

Al otro lado de la plaza se encuentra el Castillo Imperial (Dawny Zamek Cesarski).

Este edificio de piedra de principios de siglo XX y estilo neorromántico me recordó bastante a los castillos del Reino Unido con sus tejados a dos aguas y su gran torreón. Fue la última residencia real de tales proporciones levantada en Europa y se construyó con intención de replicar la grandeza de los castillos medievales. En su patio cuenta con una réplica de la Fuente de los Leones de la Alhambra y el trono del monarca se parecía al de los maharajás de Nueva Delhi.

Los nazis se hicieron con el castilllo y en él ubicaron sus oficinas y apartamentos. Incluso hicieron una réplica de la oficina de Hitler en Berlín (aunque nunca la usó). De aquella época se conserva gran parte de la decoración. Cuando los polacos lo recuperaron decidieron no demolerlo y mantenerlo como centro cultural para exposiciones, conciertos y otros eventos.

Entre sus paredes fue donde los matemáticos de la Universidad descifraron el Código Enigma. Así, en su puerta, hay un monumento que hace referencia a este hito histórico.

Muy próxima a la Universidad y al Castillo se encuentra el edificio de la Filarmónica de Poznań (Filharmonia Poznańska im. T. Szeligowskiego).

Este auditorio está considerado uno de los que tienen mejor acústica en toda Polonia. La Filarmónica fue inaugurada en 1947 y desde entonces ha ido creciendo. Hoy en día promueve la música sinfónica entre los jóvenes gracias a diferentes festivales y eventos.

Tras la plaza de la Universidad se encuentra el Parque Mickiewicza, donde se alza una fuente y, tras ella, el edificio de la Ópera.

El Teatro Wielki fue construido en 1910 bajo los diseños del arquitecto muniqués Max Littmann como sede del Teatro Municipal. El edificio copia la arquitectura clásica con sus seis enormes columnas jónicas. Flanqueando las escaleras hay dos figuras. En la izquierda hay una mujer sentada en un león y a la derecha un hombre caminando junto a una pantera.

Originalmente había en el pórtico una cita de Friedrich von Schiller: “Der Menschheit Würde ist in eure Hand gegeben. Bewahret! Sie fällt mit euch! Mit euch wird sie sich heben! ” (La dignidad de la Humanidad está en tus manos. ¡Presérvala! ¡Caerá contigo! ¡Se levantará contigo!). Esta fue retirada en 1919 cuando Polonia recuperó el edificio.

El teatro paró su programa durante la II Guerra Mundial, época en la que apenas sufrió daños mayores. Reanudó su actividad en junio de 1945 siendo la primera ópera de Polonia en hacerlo.

Muy próxima a la ópera, en la misma calle Fredry se encuentra la Facultad de Medicina, que bien podría ser un palacio, y más adelante la Iglesia del Redentor con la típica piedra rojiza.

Nosotros, sin embargo, bordeamos el Castillo y tomamos la Święty Marcin para dirigirnos al hotel, a orillas del río. Habíamos elegido el ibis Poznan Stare Miasto, aunque esta ciudad no estaba en la oferta que nos hizo decantarnos por los Ibis, sí que era el que parecía tener mejor relación calidad-precio-ubicación. Fue bastante complicado encontrar alojamiento en Poznań, y es que era 1 de agosto, día en que se conmemora el Alzamiento de Varsovia contra los nazis. Aunque no estábamos en la capital, parecía haber actos en todo el país y los hoteles estaban al completo.

Este hotel era algo más viejo que el del día anterior. Se notaba en los muebles de la habitación y en el baño. No obstante, cumplía con lo que buscábamos: cama y ducha. Además teníamos desayuno incluido. No necesitábamos más.

Colocamos nuestras cosas, nos refrescamos un poco y volvimos a salir a continuar con nuestra ruta.