Recorriendo Wrocław III – Stare Miasto y Ostrów Tumski

Antes de marcharnos de la plaza de la Basílica de Santa Isabel buscamos más enanitos, y es que hay unos pocos en ella. Por un lado, bajo a la maqueta de la iglesia encontramos al Weteran.

Simboliza el valor de los soldados y el respeto por los que luchan en combate.

Más alejados se encuentran los Pożarki. Los encontramos al alejarnos para hacer la foto a la iglesia.

Son los enanitos bomberos y están listos con su manguera y escalera dispuestos a correr raudos y veloces a apagar el fuego.

Junto a ellos se halla la entrada subterránea de la ciudad y apoyado en ella se encuentra el Krasnal Śpioch.

En teoría es el guardia que supervisa la entrada, pero se pasa la mayor parte del tiempo dormitando. Aunque realmente, como las puertas son tan pequeñas, pocos intrusos cabrían por ella, por lo que poco tiene que vigilar.

Y de un dormilón a otro, y es que en la calle Kiełbaśnicza duerme Krasnal Chrapek.

Este enanito ha encontrado su lugar frente al Hotel Patio. Y un poco más adelante, ante el Art Hotel está su amigo Krasnal Podróznik.

Es el gnomo viajero, que cada dos por tres está empacando sus maletas y embarcándose en una nueva aventura.

Ahí dejamos a ambos y continuamos nuestro camino girando por la calle Jatki, un callejón lleno de galerías, donde está el Monumento a los animales sacrificados (Pomnik Pamięci Zwierząt Rzeźnych).

Este monumento colocado en 1997 está compuesto por un grupo de esculturas de animales y hace referencia a las carnicerías que hubo durante siglos en la calle. En su inauguración constaba del pavo, la cabra y los cerdos. Más tarde se añadieron el gallo y el conejo.

El desgaste del bronce se debe a que todo el mundo que pasa los frota, e incluso los niños se suben en los animales.

Y hablando de carnicerías, ¿qué enanito podíamos encontrar? El Krasnal Rzeźnik.

La profesión de carnicero es una de las más antiguas y aún quedan profesionales del gremio, aunque, al parecer, la mayoría de los enanitos ahora son vegetarianos. Por eso ahora este enanito tiene bastante tiempo libre para ver pasar a los turistas.

Tras saludarle, seguimos hacia la zona de la Universidad. En la Plac Uniwersytecki, se alza la fuente con el Espadachín.

Según la leyenda, el espadachín hace referencia a un estudiante que se emborrachó jugando a las cartas y además del dinero, también perdió la ropa. El resto de compañeros le dejaron portar una espada como símbolo de nobleza y honor masculino.

Hoy, esta fuente y monumento colocada en 1904 es uno de los lugares de encuentro preferidos por los estudiantes. Y también blanco de bromas y apuestas.

Muy cerca de la fuente se halla el Krasnal z parasolem.

Es uno de los primeros que se colocó en la ciudad, y no siempre ha tenido buena suerte, ya que ha sido robado un par de veces. La última vez que se colocó en su lugar fue en 2012.

A unos pasos de la plaza se halla la Iglesia de Jesús (Kościół Najświętszego Imienia Jezus).

Recibe este nombre porque fue construida por los jesuitas entre 1734 y 1755 y es una de las iglesias más ricas en decoración barroca, que se conserva gracias a que no sufrió grandes daños en 1945.

En el siglo XVIII se realizaron los frescos y se completó con esculturas, molduras, cornisas, lámparas y candelabros. A mediados de siglo, en 1748 quedó destruida como consecuencia de la explosión de la torre. Y en los años posteriores, durante la Guerra de los Siete Años (1756 – 1763) se transformó en el almacén de grano. En 1765 fue tomada por las autoridades prusianas. Y desde principios del siglo XIX pertenece a la Universidad Frederick William.

Entre 1879 y 1893 se llevaron a cabo grandes tareas de reconstrucción para recuperar las capillas laterales y sus elementos originales.

Junto a un cuidado jardín se encuentra la Parroquia de San Matías (Kościół pw św Macieja).

Esta parroquia de estilo gótico pertenecía a un convento construido en 1253. El convento se transformó entre los siglos XIV y XVII añadiendo primero torre y modificando la planta para que tuvera forma de cruz después.

Cuando desapareció la orden a la que pertenecía el convento, fue cuando se convirtió en parroquia.

En 1945 quedó seriamente dañada cuando la torre y las cubiertas se quemaron. En 1958 sufrió más daños aún cuando parte del brazo norte acabó derrumbándose. Tuvo que ser reconstruida en la década de los 60.

Seguimos hacia la Catedral de San Vicente y San Jacobo (Katedra Greckokatolicka pw. Świętych Wincentego i Jakuba).

Pertenecía a los franciscanos, pero cuando estos se marcharon de la ciudad o se convirtieron al protestantismo en el siglo XVI, pasó a manos de una orden de Ołbin. Con la secularización de esta a principios del XIX, la iglesia pasó a ser una parroquia y los edificios anexos, sede del Tribunal de Justicia.

En 1945, con la guerra, acabaron derrumbadas la torre, las paredes laterales y las bóvedas. Como consecuencia también se destruyó parte del interior.

En 1977, gracias los esfuerzos del Papa Juan Pablo II , fue entregada a la Iglesia grecocatólica.

En el camino hacia la iglesia, y todo su perímetro, encontramos diversas placas que marcan grandes acontecimientos de la historia de la ciudad. Se trata del Trotuar historii miasta.

Los puntos más relevantes son:

Año 1000 creación del obispado

Año 1241 invasión de los Mongoles

Año 1242 La ciudad recibe derechos municipales

Año 1335 Incorporación al Reino de Bohemia

Año 1526 Incorporación en la Monarquía Habsburgo de Austria

Año 1530 la concesión de pertenencia de armas

Año 1633 Peste bubónica

Año 1702 creación de la Universidad

Año 1741 la entrada en Prusia

Año 1793 Revolución de los modistos

Año 1802 la ocupación de Napoleón

Año 1842 la primera línea del ferrocarril en territorio polaco

Año 1913 la construcción de Ayuntamiento

Año 1945 Festung

Año 1980 Solidaridad

Año 1997 la inundación y Congreso Eucaristía

Año 2012 EURO 2012

Año 2016 Capital Europea de la Cultura

Este paseo histórico nos conduce al Hala Targowa, el mercado.

Se levantó en el lugar en que hubo una mansión de los obispos Lubuski del siglo XIV, que posteriormente fue reconstruida como Arsenal Piaskowy y demolido en 1905.

Fue construido entre 1906-1908 para organizar el comercio en el centro de la ciudad. De esta forma, finalizadas las obras, se cerraron todos los mercados de las plazas importantes (Rynek, plaza Solny y plaza Nowy Targ (el mercado nuevo)) quedando trasladados los comercios a los dos nuevos pabellones del mercado.

Su diseño exterior está basado en la Bolsa de Ámsterdam, sin embargo, su interior es más moderno. Se trata de un espacio diáfano de 85 metros de largo por 37 de ancho y 21 metros de altura. Su techo está sostenido por unos arcos parabólicos de hormigón.

Quedó seriamente dañado por la II Guerra Mundial y tuvo que ser reconstruido.

Y de nuevo habíamos llegado al río. Y esta vez nos íbamos a salir del anillo que bordea el centro, para continuar con nuestra visita.

Cruzamos al otro lado del río, hasta la isla Wyspa Piasek y después tomamos el Puente Tumski para cruzar a Ostrów Tumski.

Este puente fue construido en 1889. Pero mucho antes, ya hubo otros puentes en ese lugar, uno de ellos de madera.

Hasta 1945 fue llamado Dombrücke (Puente de la Catedral). En aquel año fue sometido a una importante revisión, ya que había quedado dañado durante el asedio. También se lo conoce como el Puente de los Enamorados por su gran cantidad de candados. Un día vamos a tener una desgracia por el peso de los candaditos.

Y cómo no, no podíamos dar dos pasos sin encontrar un nuevo enanito, este encaramado a una farola y lleno de candados y telarañas. Este se llama Gazuś y es el encargado de que el distrito histórico de la ciudad esté correctamente iluminado.

Ostrów Tumski es el lugar en que nació la ciudad y suponía el límite de la jurisdicción eclesiástica. En la zona se erigen iglesias monumentales, una iglesia gótica, las casas de los clérigos y el palacio arzobispal, de estilo neoclásico. Y no puede faltar una placa a Juan Pablo II.

En el Museo de la Archidiócesis se conservan objetos sacros de gran valor histórico y artístico. Entre ellos se encuentra el Libro de Henryków, en el que se halla la primera frase escrita en polaco en el siglo XIII-XIV.

La primera que nos encontramos tras cruzar el puente es la Iglesia de la Santa Cruz y San Bartolomé (Kościół Rzymskokatolicki pw. Świętego Krzyża).

Esta iglesia construida en dos pisos, es el segundo templo religioso más importante de la ciudad.

Muy cerca se encuentra el Drukarz Kacper.

Este enanito estudió el arte de la impresión en Colonia y después se mudó a Breslavia. En su mano tiene una hoja de papel con el Padre Nuestro. Además está acompañado de su imprenta y libros.

Más adelante de la Iglesia de la Cruz se erige la Catedral de San Juan Bautista, de estilo gótico.

Fue construida en el siglo XIV, aunque investigaciones arqueológicas parecen indicar que ya había un templo de piedra en el X. Lo que vemos hoy en día poco tiene que ver con la construcción original, ya que fue renovada y ampliada en numerosas ocasiones. La última de ellas tras la II Guerra Mundial.

Estas renovaciones le han dejado elementos renacentistas y barrocos, que contrastan con el pórtico medieval.

Está construida en ladrillo y cuenta con dos torres de 91 metros, las más altas de toda la ciudad.

Tampoco cerca de ella podía faltar otro enanito. En este caso se trata de Wrocławiak.

Porta en sus manos un libro titulado Urodzię się w Wrocławiu / Ich bin en Breslau geboren (Nací en Breslavia). Su objetivo es promover la ciudad y hablar sobre personajes importantes que nacieron en ella.

También en Ostrów Tumski se halla el Jardín Botánico (Ogród Botaniczny) de principios del XIX, pero nosotros no lo visitamos, sino que continuamos hasta el edificio del Seminario Metropolitano (Metropolitalne Wyższe Seminarium Duchowne), construido en ladrillo rojo y en un estilo que me recordó a la Academia de Arte de Letonia en Riga.

El cielo se estaba nublando y amenazaba tormenta, por lo que continuamos hasta el puente Pokoju para volver al centro de la ciudad. Desde esta pasarela se ve el siguiente puente, el Grunwaldzki (Most Grunwaldzki), el más conocido de la ciudad construido entre 1908 y 1910 y que mide 112,5 metros de longitud por 18 metros de ancho.

Cuando se inauguró, en presencia de Wilhelm II, se llamó Puente Imperial. Y, aunque después de la I Guerra Mundial se le cambió por Puente de la Libertad, con el tiempo recuperaría su nombre original.

En la II Guerra Mundial quedó totalmente destrozado y quedó inutilizable. Tras dos años de obras, se volvió a levantar ya con el nombre actual, Grunwaldzki.

El puente Pokoju nos condujo al Museo Nacional de Breslavia (Muzeum Narodowe we Wrocławiu), inaugurado en el año 1948 y ascendido al rango de Nacional en 1970.

Es el principal museo de la ciudad y cuenta con colecciones que incluyen pinturas, esculturas, artesanías, gráficos y fotografías con especial énfasis en el arte de Silesia. Antes de este museo las obras se encontraban en el Museo Real de Arte y Antigüedades, en el Museo de Bellas Artes de Silesia y en el Museo de Artesanía Artística y Antigüedades de Silesia. Durante la II Guerra Mundial muchas colecciones fueron trasladadas para protegerlas, pero aún así, muchas se perdieron y quedaron dañadas. Dado que muchos de los museos mencionados quedaron totalmente destruidos, se creó este nuevo edificio en estilo neo-renacentista holandés.

Este museo cuenta con una de las colecciones de arte medieval más importantes e interesantes de Europa. Además, dispone de ejemplares de arte polaco de los siglos comprendidos entre el XVII y el XIX, así como unas 20.000 obras de contemporáneo.

Contrastando con el museo y su bella fachada cubierta de verde, el otro lado del puente se halla el edificio gubernamental de marcado estilo soviético.

Quizá desde el puente no destaca tanto y se ve como una construcción de oficinas sin más, bastante anodino. Pero una vez que miramos desde su fachada, con el contraste del museo tan de cerca, resulta una mole horrible.

Tomando la calle Jana Ewangelisty Purkyniego llegamos al  Bastion Ceglarski, restos de las fortificaciones que existieron en su día en la ciudad.

El bastión fue construido en 1585 y constaba de tres plantas. Servía como almacén, pero también contaba con un hospital militar en época de contienda. En 1807 las autoridades napoleónicas quisieron echarlo abajo, pero al final se conservó, aunque perdiendo su carácter bélico.

Frente a él destaca un peculiar museo, el Panorama Raclawicka.

Se trata de un edificio circular, un tanto feo, que alberga un cuadro de 120 metros de ancho por 15 de alto y que permite una visión 360º de la batalla de Raclawiece (guerra ruso-polaca) del 4 de abril de 1794.

La obra data del año 1893 y Jan Styka y Wojciech Kossak tardaron 9 meses en completarla. Estuvo expuesta en Lvov hasta la II Guerra Mundial, momento en que se llevó a un almacén para protegerla. De nuevo fue recuperada en 1980 y se expuso en esta peculiar construcción.

Parece que es una de las atracciones turísticas más visitadas de la ciudad, sin embargo, ni había entradas para el día, ni es que a nosotros el tema bélico nos interesase mucho. Así que, lo vimos por fuera, y poco más.

Bueno, y nos encontramos con un enanito más, el Panoramik.

Es un enanito histórico, y como tal va vestido y montado a su caballo.

Continuamos nuestro camino dirigiéndonos hacia la estación y nos topamos con la Iglesia de San Adalberto (Kościół Św. Wojciecha), bastante sencilla, pero de gran valor, pues en su parte sur está enterrado el patrón de la ciudad.

Junto al río, en un pasaje bajo la carretera, nos encontramos con una maqueta de la ciudad amurallada y un cañón. Están un poco escondidos, la verdad es que podrían haber elegido una parte más visual, como por ejemplo en algún parque o zona verde más de paso.

Y finalizamos nuestra visita donde la habíamos empezado, en la estación central.

La original estación de Wroclaw Glowny casi parece un castillo.

No era así cuando se construyó entre 1855 y 1857. La antigua contaba con grandes ventanales, un único anden y un punto de información para los pasajeros. Sin embargo, el ferrocarril se desarrollaba rápidamente y a finales del siglo XIX la ciudad necesitaba una estación más grande.

La modernización se llevó a cabo entre 1899 y 1904. La vía férrea se trasladó y se subió el nivel de los andenes. De uno pasó a tener cuatro andenes, cubiertos con un techo de cristal. El antiguo edificio hoy ha quedado como servicio para el viajero: restaurantes, salas de espera, depósito de equipajes…

Con la II Guerra Mundial no quedó muy dañada, por lo que en junio de 1945 estaba dando servicio con normalidad. La última renovación data de este siglo, poco antes de la EURO 2012. En esas obras se construyó un aparcamiento, se renovó la fachada y se crearon nuevos espacios comerciales, así como restaurantes y cafeterías. La verdad es que es una estación muy grande y con muchos servicios. En algunos momentos da la sensación de estar paseando por un centro comercial.

En la estación, como no podía ser menos, hay también enanitos. El primero de ellos lo vimos en el exterior, sentado sobre una maleta.

El segundo, al parecer se encuentra tumbado en el césped, pero no lo vimos. Sí que encontramos al tercero, el que va, maleta y billete en mano, a tomar el tren.

Y así estábamos nosotros también, con nuestras mochilas preparadas, a unos minutos de tomar el tren dirección a Cracovia tras un día bastante completo recorriendo Breslavia.

Esta vez el tren era más moderno. Habíamos dejado atrás los compartimentos estrechos de siglo pasado.

Había lugar para dejar el equipaje, los asientos eran cómodos, y además bastante espaciosos con su bandeja y reposapiés.

Así que nos preparamos para afrontar las tres horas y media que teníamos hasta que llegáramos a Cracovia. Allí pasaríamos dos noches en el Ibis Budget Stare Miasto, un hotel muy bien ubicado junto a la estación.

Este sí que lo reservamos aprovechando aquella oferta, y era del mismo estilo que el de Basilea en el que nos habíamos alojado en noviembre. Salvo que no tenía la litera.

Dado que en la estación había un supermercado y varios locales de comida, descargamos las mochilas y volvimos para hacernos con algo de cena y desayuno para los dos próximos días. Volvimos al hotel y tras ducharnos y cenar dimos por concluido el día, que había sido bien largo.

2 comentarios en “Recorriendo Wrocław III – Stare Miasto y Ostrów Tumski

  1. Pingback: Conclusiones de nuestro viaje por Letonia, Lituania y Polonia | Una cosa te voy a decir
  2. Pingback: Resumen viajero 2017 | Una cosa te voy a decir

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .