Nueva serie a la lista “para ver”: La casa de papel

Ya he comentado en otras ocasiones que no soy muy aficionada a las series españolas. Podría decir que se debe al maltrato que sufren en la emisión (no sabes si la van a cambiar de día para contraprogramar) y al hecho de que el prime time en este país comience a una hora en la que los que madrugamos al día siguiente ya deberíamos estar durmiendo; pero en realidad no me llaman la atención porque suelen ser familiares para abarcar al máximo posible de público y al final todas recurren a los mismos estereotipos y tienen la misma temática (familia, instituto, comunidad de vecinos, grupo de amigos…). Se salvó en su día el Ministerio del Tiempo, y desde entonces parece que el asunto va cambiando y poco a poco van saliendo series con mejor calidad y mayor variedad.

En mayo de 2017 Antena 3 estrenó La casa de papel y, como tantas otras series españolas, no entró en mi radar. Sin embargo, tras los 15 capítulos de la primera temporada, Netflix adquirió los derechos de distribución para una segunda y acabó convirtiéndose en la serie de habla no inglesa más vista en la historia de la plataforma. Fue entonces cuando mi hermano la descubrió y me la recomendó. Así pues, llegué tarde, pero aún estoy a tiempo de ponerme al día, pues la tercera temporada (a pesar de que se planteó como una serie cerrada de dos entregas) se estrenará en 2019.

La Casa de Papel comienza con el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Por medio de flashbacks y de la voz en off de Tokio, una atracadora de bancos, vamos conociendo cómo se organizó el plan y cada uno de los protagonistas. Aunque ella es quien nos guía en el relato, el ideólogo del atraco es un hombre misterioso apodado “El Profesor” (Álvaro Morte), que la salvó cuando iba a ser detenida.

Poco conocemos del plan, solo que lo tiene pensado y medido al detalle. Para ello ha reunido a los mejores atracadores del país, cada uno experto en un aspecto. Sabemos que les exige que no conozcan nada los unos de los otros, ni siquiera los nombres, y por eso usan como seudónimo el nombre de una ciudad: Nairobi (Alba Flores), Río (Miguel Herrán), Moscú (Paco Tous), Berlín (Pedro Alonso), Denver (Jaime Lorente), Helsinki (Darko Peric) y Oslo (Roberto García); y que en el atraco es importante que nadie salga herido.

No obstante, pronto ya vemos que Tokio y Río han entablado relación. Él se ha enamorado, pero ella aún guarda luto por el amor de su vida, que murió en un atraco anterior y tan solo busca sexo causal, nada de compromisos. Hay otra excepción: la de Moscú y Denver, que son padre e hijo. Pero por lo demás, entiendo que vamos a conocer tanto a los personajes principales como a los secundarios por medio de los flashbacks para así conformar mejor la historia.

Porque ante todo La casa de papel es una serie en la que lo importante son los personajes. Es una serie coral. En ella intervienen no solo los atracadores, sino que además hay rehenes (los trabajadores de la fábrica y unos estudiantes del Colegio Británico que estaban de excursión). Y claro, en esta especie de partida de ajedrez no puede faltar un adversario. Al otro lado está la policía, con la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño) a la cabeza. Aunque esta no solo tendrá que lidiar con la misión, sino que también tendrá que enfrentarse con el subinspector y el clima de tensión que hay entre ambos.

Viendo solo el primer capítulo es complicado posicionarse de un bando u otro. Por supuesto ya hay personajes que caen bien y otros que no. Poco conocemos de ellos, porque enseguida entra en materia y tiene un ritmo vertiginoso, pero ya comenzamos a hacernos una idea de que Berlín, Arturo y el subinspector son unos auténticos capullos. Del resto de atracadores, a pesar de saber que están cometiendo un delito, hay un trasfondo antisistema que hace que el espectador baile entre dos aguas y en cierta manera empatice con ellos. Se juega con la ambigüedad moral. Al menos de momento.

Y esto es lo novedoso de La casa de papel con respecto a otras ficciones nacionales que dan la trama mascada desde el primer momento. En este caso, desde el piloto no hay descanso en acción, sin embargo, en cuanto al relato todo está bien medido para ajustar los 11 días del atraco a lo largo de la temporada. Tiene un inicio potente en el que prima la guerra psicológica y el misterio. Los pocos detalles que vamos conociendo sobre el cómo hemos llegado a este punto y adónde vamos, nos llegan por medio de los flashbacks que, además, sirven para aligerar la tensión de la trama. Los toques cómicos bien dosificados también contrastan con otros momentos de pura adrenalina.

Sin duda, parece que la forma de hacer televisión está cambiando y se van abriendo miras en cuanto a estructuras narrativas y recursos. Mucho tiene que ver el aporte económico, claro, pero desde luego el arranque de La casa de papel es prometedor y nada tiene que envidiar a otras producciones que nos llegan del otro lado del charco. Cuenta  además con una elegante fotografía y una cuidada banda sonora que han traspasado fronteras. Eso sí, aún queda mucho por mejorar en cuanto a la duración de los episodios y las temporadas (por no hablar del comienzo del prime time a horas intempestivas).

En su emisión original en Antena 3 los capítulos eran de 70 minutos, algo habitual en nuestra televisión. No obstante, más allá de nuestro territorio la duración suele ser de 40-50 minutos, por lo que Netflix tuvo que llevar a cabo varios ajustes. Para evitar recortar metraje (lo cual es de agradecer), lo que se hizo fue alargar la primera temporada de 9 episodios a 13 y la segunda de 6 a 9.

Una vez que no está en pantalla, toca verla en modo maratón, sin anuncios que corten el ritmo frenético y nos saquen de la trama. Desde luego el piloto promete. Nos ha presentado a los personajes y la historia pero nos deja con ganas de más. Los 80 minutos pasan volando y nos deja enganchados al golpe. Además, todo el furor que ha causado nacional e internacionalmente parece indicar que no deja indiferente y que no se desinfla. Hay todo un fenómeno fan a raíz de la serie. Incluso hay quien viene de visita a Madrid y busca la foto con el edificio de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (aunque las imágenes exteriores se corresponden con la sede central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas porque el de la fábrica está en una calle muy estrecha e inaccesible) y recientemente se anunció que el 6 de octubre se inaugurará una Escape Room basada en la serie.

Habrá que ponerse al día antes de que comience la tercera temporada.