Crucero por el Mediterráneo. Día 6. Aproximación a Malta

Otro día más que madrugamos, pues la llegada era a las 8 de la mañana. Además diría que es el que más merece la pena, ya que permite ver la entrada a puerto y cómo se atraviesan los diferentes fuertes de La Valeta.

La vista que ofrece de la ciudad amurallada también es magnífica.

Tampoco encontramos mucho jaleo para bajar, ya que nos lo tomamos con calma en el desayuno y haciendo fotos desde el barco, ya que por la tarde no tendríamos tanta luz.

La República de Malta, al sur de Italia y al norte de Libia es un país mediterráneo formado por las islas de Comino, Cominotto, Delmarva, Filfla, Gozo, Halfa, Islas de San Pablo, Malta, Manoel, Tac-Cawl y Ta`Fraben (aunque la mayoría de ellas están deshabitadas). También pertenecen al territorio maltés la Roca Barbaganni, la Roca Fessej, la Roca Fungus, la Roca Għallis, las Rocas de la (de la Gran y de la Pequeña) Laguna Azul, la Roca Sala y la Roca Xrob l-Għaġin.

Los primeros pobladores, agricultores, llegaron a Malta en el 5200 a.C. En el 1000 a. C. fueron los mercaderes fenicios quienes se sirvieron de las islas como base de sus viajes comerciales por el Mediterráneo.

Hacia el 700 a.C. llegaron los griegos, de quien se cree que viene el nombre del país. Parece ser que Malta proviene de la palabra griega μέλι que significa miel. Los helenos la llamaron Melite (dulce como la miel). Y es que en Malta hay una gran producción de miel, e incluso abejas autóctonas.

En el 400 a. C. Malta quedó bajo el dominio de Cartago, y en el 218 a.C. de Roma, quienes le dieron la denominación de municipio. En el 870 fue conquistada por los árabes, quienes además de modificar la herencia romana, influyeron notablemente en el idioma.

El maltés se asemeja en fonética al árabe, pero mezcla palabras en italiano, francés e inglés. Muy muy extraño.

En 1090 llegaron los normandos y con ellos la cristianización e influencia de Sicilia. Muchos sicilianos se mudaron a Malta y apareció la nobleza maltesa, toda de origen italiano. De hecho, hoy en día aún se conservan 32 títulos nobiliarios. En los siguientes siglos las islas fueron alternando de manos como consecuencia de acuerdos matrimoniales, tratados y alianzas. En 1282, al igual que Sicilia, pasó a la Corona de Aragón y permaneció bajo su dominio durante dos siglos y medio.

En 1530 el rey Carlos I dejó a los Caballeros Hospitalarios que se mudaran a la isla de Malta tras haber sido expulsados de Rodas en 1522. Estos declararon lengua oficial el italiano, lo cual favoreció la llegada de más habitantes de Sicilia y Nápoles.

En 1565 los caballeros de la Orden de Malta se enfrentaron a soldados otomanos que pretendían anexionarse Malta y así conseguir un mayor control del Mediterráneo occidental. Gracias a la ayuda española la Orden consiguió salvar el territorio, de hecho, fueron los primeros que consiguieron derrotar a los turcos. Pero de aquello aprendieron y comenzaron a construir una ciudad fortificada: La Valeta, y así protegerse de futuros desembarcos y ataques.

Napoleón conquistó Malta en 1798 de camino a Egipto. Siguiendo su estilo, pidió permiso para atracar en el puerto, y una vez allí, pidió la rendición de los caballeros y se hizo con la ciudad. Abolió los derechos feudales, reformó los monasterios e igualó los derechos de todas las confesiones religiosas. Por supuesto, también saqueó sus arcas.

Los franceses tuvieron que rendirse en 1800 ante los ataques de los británicos, quienes fueron los siguientes en hacerse con el control de las islas. En 1814 Malta se convirtió oficialmente en parte del Imperio Británico siendo usada como escala en los viajes hacia la India y como cuartel general de la flota.

Durante la II Guerra Mundial fue sitiada, y su resistencia le valió la Cruz de San Jorge que le otorgó el rey Jorge VI.

Malta se independizó de Reino Unido el 21 de septiembre de 1964, aunque a los británicos les costó marcharse y seguían controlando los puertos, aeropuertos, correos y telecomunicaciones. Y es que con Gibraltar y Malta los británicos querían controlar todo el Mediterráneo.

La Reina Isabel II seguía siendo la soberana y un gobernador ejercía en su nombre. Sin embargo, el 13 de diciembre de 1974 finalmente se convirtió en república, aunque eso sí, dentro de la Commonwealth.

Los británicos abandonaron la isla el 31 de marzo de 1979 tras negarse a pagar una tasa por la presencia de sus tropas en el país. Como consecuencia del dominio británico, se conduce por la izquierda y el inglés es lengua oficial junto con el maltés.

También hay población que sabe italiano, ya que fue oficial hasta 1934 y a que desde los años sesenta del siglo pasado se recibe la televisión italiana.

Su cultura también mezcla las tradiciones y costumbres de los pueblos que han pasado por su territorio. Lo mismo ocurre con su cocina, que tiene una fusión de sabores propia del mediterráneo con influencias de recetas italianas, española y turca.

Malta forma parte de la UE desde el 1 de mayo de 2004 convirtiéndose en el país más pequeño de la unión (con una superficie cercana a la mitad de Menorca). Se incorporó al Euro el 1 de enero de 2008. Así que, no necesitamos cambiar moneda tampoco.

Nada más bajar del barco estábamos ya en la terminal de cruceros, donde hay una oficina de información y turismo en la que facilitan mapas. Por un lado tiene el mapa de La Valeta, y por otro el de transportes de la isla. Y este es el que nos interesaba de momento, pues queríamos acercarnos a Mdina y Rabat.

Pero para llegar a la estación de autobuses hay antes que llegar a la ciudad, y está en un alto, por lo que hay varias opciones: por un lado subir bordeando la muralla, por otro en ascensor que cuesta 1€, y por último por escaleras. Estas se encuentran junto al ascensor y fue la opción que elegimos. No por no pagar el euro, sino porque era absurdo esperar tal cola pudiendo hacer el ascenso de otro modo. Además, estábamos frescos y con la energía del desayuno. Y las escaleras eran descansadas, tampoco eran para tanto.

Una vez en la parte superior hay que llegar a la Plaza Castilla y bordearla hasta la fuente Tritón, que estaba en obras. Allí se encuentra el intercambiador de autobuses.

Hasta hace relativamente poco los autobuses eran de mediados del siglo pasado. Llamaban la atención por su característico color naranja amarillento. Hoy, sin embargo, se han renovado y los viejos se han quedado como reclamo turístico.

Siguiendo las indicaciones de los paneles llegamos a la dársena C1 donde paran los buses que empiezan por 50 y que son los que pasan por Mdina y Rabat. Llegamos justo un minuto antes de que saliera el bus y en apenas media hora habíamos llegado a nuestro destino.

Al igual que hicimos para Pompeya, llevábamos Google Maps para saber por dónde íbamos y así saber cuándo bajar. Y hablando de Pompeya, se nos acercó un señor que también viajaba con el MSC Meraviglia para preguntarnos por Mdina y Rabat, por si sabíamos cuál era la parada. Nos pusimos a hablar y nos comentó que iba con un poco de miedo porque al igual que nosotros, su grupo había tomado el bus en Nápoles para ir a Pompeya sin problema, pero a la vuelta, tras una hora en la marquesina bajo la lluvia, tuvieron que coger un taxi para volver al barco porque el bus no hizo acto de presencia. Así que, pese a que nos tocó correr entre el tráfico napolitano, parece que no nos equivocamos al volver en tren y no en bus como ellos.

El día en Malta lo esperábamos menos accidentado, pues parecía que el transporte funcionaba con un poco más de seriedad. Vamos a ver cómo se nos dio.

8 comentarios en “Crucero por el Mediterráneo. Día 6. Aproximación a Malta

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