Mi experiencia con Fitbit Charge 2

En 2016 Fitbit renovó sus modelos para no quedarse atrás en un mercado cada vez más competitivo. Yo lo hice en 2017 tras un par de fiascos con la Charge HR. En la segunda reclamación al servicio de atención al cliente me ofrecieron la posibilidad de sustituir mi pulsera por una idéntica o bien elegir un nuevo modelo con un 50% de descuento. Dada la experiencia con la que tenía, decidí cambiar y actualizarme a la Charge 2.

El mayor problema que tuve con la Charge HR fue su diseño. A los pocos meses la correa se separaba de la pantalla y incluso le salían unas horribles burbujas.

La Fitbit Charge 2 es una clara evolución de la Charge HR a nivel de funcionalidades, pero sobre todo, de diseño. No es para menos dadas las numerosas reclamaciones que han debido recibir a juzgar por sus comentarios en el foro oficial. La nueva versión tiene un cuerpo de acero inoxidable y plástico en negro y metal y pesa 24 gramos. En el lateral cuenta con un botón que permite ir alternando entre la información como en el caso de la Charge HR (y que siempre va en el mismo orden, no pudiendo retroceder). Los datos también se pueden consultar con un par de toques. Un gesto que no siempre funciona.

Sus correas de 2,13 centímetros se ajustan con una hebilla similar al de la Charge HR. En este aspecto no hay problema, ya que el agarre era bastante correcto. Además, son intercambiables. Se puede optar por la versión de elastomero flexible (más fina y maleable que la de su predecesora), pero también hay correas de piel o metal, que le dan un toque más elegante. Un punto a su favor, ya que cuando te acostumbras a llevarla como si fuera un reloj al uso y a contabilizar todos los datos del día a día, quieres llevarla siempre, independientemente del evento al que acudas, estés ejercitando o en tu tiempo de ocio. El fallo es que, aunque resiste salpicaduras, sigue sin ser resistente al agua, por lo que sí que hay que quitársela para la ducha o deportes acuáticos.

 

Eso sí, no son baratas, al menos vía web oficial, ya que en internet se puede encontrar de todo.

En cuanto a la pantalla, también se ha mejorado su diseño. Es quizás donde más se nota el cambio. En la Charge 2 la pantalla OLED ha ganado algo más de protagonismo y ahora no es una simple banda horizontal, sino que con sus dimensiones de 1,5″ ocupa prácticamente toda la parte superior de la muñeca. Así, permite mostrar más datos en la pantalla inicial que el reloj y la fecha. También se puede configurar para que muestre los datos del día. Además, se puede elegir entre diferentes tipos de reloj, incluyendo la versión analógica, no solo digital.

Más allá de la pantalla inicial, en el menú, con cada toque de botón, pasa por las pulsaciones, las calorías consumidas, la distancia, el tiempo de ejercicio, los pisos subidos, el tipo de ejercicio, el cronómetro, el modo relax y las alarmas silenciosas. Al igual que ocurría en la Charge HR, se puede configurar en la aplicación el orden de aparición. La pantalla inicial con el reloj no se queda activa de continuo, sino que ha de activarse, bien por el botón lateral ya mencionado, bien por los toques o incluso con el giro de muñeca.

La Charge 2 tiene un poco más de autonomía, llegando a los 5 días y se carga en apenas una hora. Como su predecesora vuelve a traer un cargador propio. No es el mismo, pero es exclusivo de Fitbit y de nuevo obliga a llevarlo a mano en lugar de poder usar un MicroUSB. Además, es un poco peculiar con ese sistema de pinza. Eso sí, parece que engancha mejor que el anterior y es un bastante más largo que el de la HR. Esta vez no hay pincho para el ordenador.

La Fitbit Charge 2 Viene equipada con un acelerómetro de tres ejes y altímetro. También mantiene el punto fuerte de la Charge HR: el sensor de ritmo cardíaco. Este sensor es el que permite optimizar el cálculo de las calorías, de los pasos y del sueño.

Sin embargo, incorpora una novedad, y es que analiza el consumo máximo de oxígeno (Nivel de capacidad aeróbica). Para calcularlo se sirve de la medición del ritmo cardíaco (reposo, media y pico), así como de los datos como la edad, peso y actividad diaria introducidos en el perfil. Es algo así como un pulsioxímetro de dedo. En base a la información recogida, da una puntuación que determina el estado físico. Es una forma más de motivación, aunque es muy complicado subir de puntuación, hay que trabajárselo.

Como ayuda a mejorar esta capacidad se puede practicar la respiración guiada (durante 2 o 5 minutos), otra novedad de esta pulsera. Este ejercicio está enfocado a rebajar estrés y lograr que las pulsaciones en reposo bajen.

En la parte inferior de la pantalla aparece una gráfica con el ritmo cardíaco. A medida que se inhala y exhala, la onda va variando, lo cual sirve como referencia de nuestro nivel de relajación. Mientras tanto, en el centro aparece un corazón con un círculo que se va ampliando a medida que tenemos que inspirar y se reduce en el momento de espirar. La verdad es que yo la he probado un par de veces, pero no le he encontrado gran utilidad.

En el apartado de la actividad física, la Charge 2 reconoce automáticamente gracias a SmartTrack ejercicios como caminar, correr, ejercicio aeróbico, elíptica, bicicleta en exteriores y deporte. Si no se quiere dejar al modo automático y se prefiere monitorizar un período concreto, hay que activar el modo cronómetro y presionar el botón lateral unos segundos. De este modo comienza el registro y durante el tiempo que se realiza el ejercicio el sistema muestra las estadísticas en tiempo real de los datos recogidos desde que se inició la actividad.

Esto ya era así en la Charge HR, sin embargo, aquí la principal novedad es que no hay un modo genérico de entrenamiento, sino que se puede elegir entre siete deportes diferentes de una lista en la que aparecen: entrenamiento, entrenamiento a intervalos, circuito de entrenamiento, bootcamp, máquina de escaleras, yoga, pilates, caminar, senderismo, correr, elíptica, carrera en cinta, artes marciales, kickboxing, pesas, tenis, golf, ciclismo y spinning. Estos favoritos se configuran por medio de la aplicación, seleccionando los que se quiere que aparezcan, así como su orden.

Algunos de estos deportes (correr, caminar, senderismo y ciclismo) se sirven del GPS del móvil para añadir la geolocalización a la actividad.

Para revisar los datos recogidos durante el entrenamiento o la actividad hay que consultar la aplicación o la web, ya que la Fitbit Charge 2 no muestra historial.

Gracias a la aplicación se obtiene una visión general de la información recogida por la pulsera o hacer uso del apartado FitStar. Sin embargo, uno de los puntos fuertes de Fitbit es el componente social. Así, el apartado motivador sigue teniendo su importancia con la posibilidad de competir con amigos (reales o virtuales) o con nosotros mismos para obtener insignias.

También hay unos foros o grupos de discusión a los que te puedes unir. Los hay de diferentes deportes, de nutrición, de pérdida de peso, de relajación…

Además, uno de los últimos apartados que se incluyeron en la aplicación es el reto Fitbit Aventuras, que propone el rutas por Yosemite o maratones de Nueva York. Al superar las diferentes pruebas se acumulan tesoros y recompensas. ¿Lo mejor? Las imágenes reales de fotógrafos profesionales.

Poco puedo añadir con respecto a las mediciones, ya que la aplicación es la misma y los algoritmos parece que también, puesto que siempre que me calcula más pasos que otras pulseras. El gráfico del sueño se complica un poco y en vez de ser un diagrama de barras es una línea con sus altibajos. Muestra el tiempo despierto, en fase REM, de sueño ligero y de sueño profundo. Sin embargo, las alarmas silenciosas siguen sin contemplar el despertar inteligente aprovechando las fases REM.

Las notificaciones en la Charge 2 siguen siendo básicas. Aunque a las llamadas le añade los mensajes de texto y aviso de calendario. Como novedad incorpora (solo para Android) la posibilidad de poder cambiar los SMS por el aviso de algún servicio de mensajería como WhatsApp o Hangouts. Cuando llega un mensaje de WhatsApp la pantalla se activa y muestra información del contacto o grupo y parte del mensaje. Eso sí, para responder hay que usar el teléfono.

Así, a priori, puede parecer que no hay grandes cambios entre la Fitbit Charge HR y la Charge 2, sin embargo, profundizando, se aprecian mejoras significativas. Sin duda, lo principal es el diseño,con una pantalla que ha crecido bastante y permite mostrar más información; una estética más cuidada con un abanico de posibilidades desde la versión más deportiva a la más formal y con el acierto de que las correas sean intercambiables.

No obstante, el material, aunque ciertamente mejor que el de la anterior, sigue teniendo sus deficiencias y después de un año ha empezado a tener también sus burbujas (más pequeñas, eso sí) y de nuevo he de abrir reclamación. Es verdad que la solución será más sencilla, pues ahora no hay que cambiar el monitor por completo, pero sigue siendo un fallo. Además, como punto negativo cabría señalar que no es tan discreta como un reloj al uso (porque su núcleo es un tanto grueso como consecuencia del sensor, aunque menos basta que la Charge HR) y que no tiene un modo que muestre la hora permanentemente.

Otra mejora es la batería, que suma días de autonomía. Aunque sigue teniendo un cable de carga propio. Y se nota mayor rapidez en la sincronización con la aplicación.

También incluye nuevos modos de deporte con consejos y ajustes para optimizar la actividad e incorpora las sesiones de respiración guiadas y la medición de la capacidad aeróbica. Sin embargo, esta última novedad aún podría mejorarse algo más con una gráfica que mostrara la evolución en el tiempo.

Aunque se ha mantenido, se han realizado innovaciones en el sistema PurePulse. La medición de la frecuencia cardíaca es algo más precisa, lo que, además de tener unos registros más reales sobre el ejercicio, permite un mejor cálculo de calorías quemadas, de los pasos y de la calidad del sueño.

Así pues, podríamos decir que el cambio ha sido satisfactorio a pesar de que aún quedan algunos aspectos en el aire como el hecho de que no incorpore GPS propio o sea resistente al agua. Para mí no supone un problema, ya que cuando he querido registrar datos de GPS me ha servido con el móvil. Tampoco realizo deportes acuáticos y el quitarme la pulsera para ducharme no me supone ninguna diferencia a cuando llevaba un reloj convencional.

La Fitbit Charge 2 es una pulsera pensada para un usuario no profesional que lo que busca es monitorizar la actividad diaria, incluido el sueño, y que quiere llevar un registro de los diferentes entrenamientos o deportes que realiza. Para un aficionado que busca un elemento más para llevar una vida activa y saludable, es una buena herramienta. Además, su aplicación, muy visual, intuitiva, motivadora y social, es fácil de usar y permite poder analizar todos los datos recogidos por la pulsera.

De momento he notado mejoría con el cambio y espero que dure bastante tiempo a pesar de la eventualidad de tener que cambiar las correas cada determinado tiempo.

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