Crucero por el Mediterráneo. Día 8. Desembarque

Dado que había que dejar el camarote a las 7:30, nos levantamos poco antes de las 7 para recoger las 4 cosas que nos quedaron fuera de maleta y prepararnos con algo de calma. En el buffet estábamos todos con cara de sueño y los ojos aún hinchados. Mientras desayunábamos vimos la llegada al puerto, que no es que sea muy bonita, pues de la ciudad se ve poco.

Teníamos el color rosa, lo que significaba que nuestra hora de desembarque debía ser a las 9:10, pero como el AVE no lo cogíamos hasta las 13:25, nos buscamos un sitio para acomodarnos y esperar tranquilamente hasta que fuera una hora algo más razonable.

Me parece que, si no tienes prisa por desembarcar, es la mejor opción. Y es que según atraca, los que hacen escala, como es lógico, quieren bajar cuanto antes para aprovechar la visita. Si no tienes prisa, te da igual esperar media hora (o una hora y media) a que baje el mogollón y después salir tranquilamente. Incluso se puede visitar la biblioteca.

En ese tiempo aproveché para hacer alguna cosa en el ordenador, copiar fotos, escribir algún diario… y mientras observar cómo poco a poco el barco se iba vaciando. Sobre las 10 de la mañana, cámara en mano, nos dimos una vuelta por las zonas comunes para hacer algunas fotos del barco y despedirnos de él.

Finalmente desembarcamos tranquilamente y sin esperas. Ya en la terminal, fuimos a la cinta correspondiente a recoger nuestras maletas. La cinta ya estaba parada y nuestro equipaje, apartado.

A las 10 y media ya estábamos en la cola del bus que nos llevaría a la glorieta Colón.

Las conexiones se nos dieron muy bien y a las 11:15 llegamos a Sants, casi como si fuéramos a coger un vuelo.

Y con el AVE a Madrid se acabó nuestro crucero, nuestras vacaciones y nuestro periplo viajero de 2017.