Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá: Historia de Chicago

Tras una reparadora noche, nos levantamos el domingo dispuestos a conocer Chicago. Después de los turnos de duchas y desayunar unos bollos que habíamos comprado la noche anterior en el Seven Eleven, nos preparamos para pasar el día fuera.

Lo primero: activar la tarjeta de teléfono para poder tener internet. Al final habíamos comprado dos. Una para ser activada del 29 de abril al 13 de mayo, y otra desde el 30 al 14, ya que nosotros volvíamos a Madrid más tarde. Para configurarla tan solo seguir hubo que seguir los pasos indicados en la carta que venía con la tarjeta.

Así pues, con internet en nuestros móviles, con las mochilas a la espalda y las cámaras colgadas del cuello, nos echamos a la calle.

Conocida coloquialmente como “la Segunda Ciudad” o “la Ciudad del Viento”, Chicago es la tercera ciudad con mayor número de habitantes en Estados Unidos, detrás de Nueva York y Los Ángeles.

Se encuentra en el medio oeste de Estados Unidos en el Estado de Illinois, cuya capital es Springfield. El quinto estado más poblado (por detrás de California, Texas, Nueva York y Florida) cuenta con una economía diversa que se centra tanto en la agricultura como en el turismo y el sector servicios de transportes y telecomunicaciones.

Gracias a su posición central y la cercanía al Cinturón del Óxido y al del Maíz, Illinois es un importante centro de transportes, en el que destaca Chicago con sus tres aeropuertos. El Aeropuerto Internacional O’Hare (ORD), que es uno de los más concurridos del mundo con unos 67 millones de pasajeros anuales, el Aeropuerto Internacional Midway (MDW), que es el segundo de la ciudad, y finalmente el de Belleville Mid-America (BLV), que sirve al área metropolitana de St. Louis.

Además, el estado cuenta con una amplia red de ferrocarriles – con más kilómetros que cualquier otro del país salvo Texas – y con la tercera red vial más extensa también por detrás de Texas y de California. En Chicago coinciden las 6 principales carreteras de Estados Unidos, y es desde donde sale la famosa Ruta 66.

Los ríos Misisipi e Illinois tambíen proporcionan rutas adicionales mientras que el lago Míchigan conecta Chicago y el resto de Illinois con todas las vías navegables del este.

Illinois queda dividido en tres regiones geográficas:

  • Chicagoland: en el norte, que se extiende hacia la frontera con Iowa. Es una región densamente poblada, muy industrializada, y en la que reside una gran variedad de grupos étnicos.
  • Illinois central: También conocida como la Tierra de Lincoln o el Corazón de Illinois, cuenta con pequeñas y medianas ciudades. Aquí destacan la agricultura, sobre todo del maíz y soja, así como las instituciones educativas y las fábricas.
  • Sur de Illinois: esta tercera región cuenta con un clima más cálido y está algo más poblada que la central. Se caracteriza por yacimientos de petróleo y minería del carbón.

Nosotros íbamos a visitar la primera región, que es donde se encuentra Chicago, situada en el extremo suroeste del famoso Lago Míchigan, el más grande del mundo perteneciente a un solo país.

Los primeros europeos en llegar a la región que hoy ocupa Illinois fueron misioneros franceses con el mandato de explorar y cartografiar el curso del río Misisipi. Así, el territorio pasó a formar parte de Nueva Francia hasta 1763, momento en que pasó a manos británicas. En 1783, tras la Guerra de la Independencia se incorporó al Territorio del Noroeste. El 3 de febrero de 1809 se creó el Territorio de Illinois y el 3 de diciembre de 1818 convirtió en el vigésimo primer estado de los Estados Unidos (aunque Chicago por aquel entonces no formaba parte de él). El nombre se lo dieron por la tribu illiniwek, que residía en la zona.

Por su parte, la historia de Chicago se remonta al año 1780, cuando Jean Baptiste Point Du Sable, nacido en la actual Haití de un francés y de una esclava africana, llegó a la zona. No fue el primero, ya que los indios Potawatomi vivían ya en esas tierras y Louis Jolliet y el misionero Jacques Marquette habían estado allí un siglo antes, pero sí fue el primero en crear un asentamiento permanente. Los indios llamaban al pantano “Checagou/Chicagou” y los europeos lo tomaron primero para el río y luego para la ciudad.

Du Sable se casó con una india potawatomi llamada Kittihawa y tuvo dos hijos, Jean y Susanne. Además de su vivienda levantó un puesto comercial que se convirtió en el principal punto de suministro para comerciantes y tramperos que iban al Oeste. El puesto prosperó mucho y él se hizo bastante rico. En 1796 nació su nieta convirtiéndose en la primera persona nacida en el área del actual Chicago.

En 1833, mediante el Tratado de Chicago, los indios Potawatomi le cedieron a Estados Unidos todas sus tierras al oeste del Lago Míchigan a cambio de una reserva similar al oeste del Río Misuri.

Aunque Chicago sufrió una serie de problemas, incluyendo la masacre de Fort Dearborn por una tribu de indios hostiles y la Guerra de 1812 entre Estados Unidos y Gran Bretaña, logró mantener sus posesiones territoriales y expandir sus límites. El 12 de agosto de 1833 se fundó formalmente la ciudad de Chicago, cuando contaba con una población apenas de 350 habitantes.

Con el desarrollo del ferrocarril y la apertura del Canal Illinois-Michigan, que conectaba los Grandes Lagos con el sistema hidrográfico del río Misisipi-Misuri, Chicago fue prosperando y se hizo el líder en las industrias ganadera, de virutas de madera, de leña y de trigo. A mediados del siglo XIX ya era una ciudad llena de oportunidades y cada año llegaban miles de emigrantes más en busca de trabajo y tierras.

Tan solo cuatro años más después de su fundación ya fue elevada a categoría de ciudad. Contaba por aquel entonces con 4.000 habitantes.

En 1860, Chicago acogió la Convención Nacional Republicana que nombró a Abraham Lincoln como candidato presidencial. En 1861 aunque comenzó la Guerra Civil, no fue un impedimento para que la ciudad siguiera creciendo. El Chicago de la posguerra fue imparable. Aumentó la población, se duplicaron los envíos de cereal y los comerciantes prosperaron.

Sin embargo, sí que amenazó este desarrollo el Gran Incendio de Chicago. La ciudad, construida en su mayor parte en madera, fue pasto de las llamas en el año 1871. El fuego se inició en el distrito maderero de la zona oeste el 10 de octubre y estuvo ardiendo durante 3 días arrasando todo a su paso. Destruyó casi 6,5 km de la ciudad y dejó más de 17.000 edificios reducidos a cenizas. Más de 100.000 personas se quedaron sin hogar y al menos 300 murieron. El reportero Michael Ahern, del Chicago Tribune, afirmó que el incendio lo había iniciado la vaca de la señora O’Leary al golpear una lámpara de queroseno. Sin embargo, más de veinte años después, en 1893, este confesó haberse inventado la historia. No obstante, aún hoy esa invención pervive en el imaginario colectivo aunque la causa siga siendo una incógnita.

A pesar de que un tercio de la ciudad había quedado destruida, enseguida llegaron arquitectos de fama internacional para trabajar en su reconstrucción. Se encontraron con un terreno vacío, por lo que tenían casi total libertad para crear. Y así hicieron: planificaron una nueva urbe moderna y de vanguardia. La nueva Chicago tendría calles estrechas y, para aprovechar el espacio, se daría prioridad a la construcción en altura (con rascacielos erigidos con materiales resistentes al fuego, por supuesto). Esta nueva configuración arquitectónica dio como resultado un laberinto de túneles en el que el viento circula a placer e incluso adquiere mayor velocidad. Así pues, si sumamos que los vientos provenientes del Ártico se expanden libremente cogiendo velocidad al viajar por el Lago Míchigan a este nuevo diseño de la ciudad, no es de extrañar que Chicago sea conocida como la Ciudad del Viento. De esta corriente en la que primaban las altas edificaciones nació la Escuela de Chicago, artífice de la construcción del primer rascacielos de estructura de acero del mundo en 1885, el Home Insurance Building. Este esqueleto le permitía ganar espacio y luz.

Gran parte de los escombros fueron vertidos en el Lago Míchigan como relleno sanitario, formando los fundamentos de lo que ahora el Grant Park, el Parque del Milenio y el Instituto de Arte de Chicago.

Durante el siglo XIX llegaron a Chicago miles de emigrantes europeos huyendo de la hambrienta Europa. Alemanes, ucranianos y, especialmente polacos (es la segunda ciudad del mundo con mayor número de habitantes de origen polaco, solo superada por Varsovia), formaron sus comunidades que se unirían con otras de irlandeses, italianos y judíos. Esta diversidad conformó el carácter mestizo de esta ciudad.

En pocos años, Chicago había resurgido y en 1893 fue elegida sede de la Exposición Mundial Colombina.

En el nuevo siglo la ciudad siguió creciendo. Llegaron muchos afroamericanos desde los estados del sur para asentarse en Chicago y proliferaron los clubes de jazz y blues. Con la llegada de la Ley Seca en 1919 quedó prohibida la producción y venta de bebidas alcohólicas, sin embargo, ello no significó la desaparición de estos bares, sino que varias bandas traficaban con los productos de contrabando. La mayor parte de ellas estaban dirigidas por Al Capone, quien convirtió las calles de Chicago en ciudad sin ley, pero también trapicheaban Dion O’Banion, Bugs Moran y Tony Accardo. Fueron años convulsos con gran criminalidad hasta que finalmente en 1933 se abolió la ley.

En ese mismo año Chicago organizó la Feria Mundial conocida como “A Century of Progress”, una exposición internacional en la que participaron 16 países. Se desarrolló al sur del Navy Pier en 112 hectáreas ubicadas a orillas del Lago Míchigan y a poca distancia del centro de Chicago. La zona de la feria comprendía dos lagunas artificiales y la Northerly Island. Tenía como objetivo mostrar los logros científicos e industriales del siglo transcurrido desde la fundación de la ciudad. Fue todo un éxito sin precedentes con más de 48 millones de visitantes durante los dos años que duró el evento.

Hoy en día Chicago es una de las ciudades más importantes y vibrantes de EEUU. Es un próspero centro internacional de negocios, pero también uno de los principales destinos turísticos del país. Representa el arquetipo de ciudad estadounidense: sus dimensiones son descomunales y su población sigue siendo muy diversa.

Es famosa por su innovadora arquitectura, así como por su historia cultural y política, pero no hay que olvidar sus magníficas instituciones culturales y educativas. Puede presumir de tener dos de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y del mundo: Universidad de Chicago, cuna de 85 premios Nobel, y la Universidad de Northwestern. Además, es la sede del Instituto de Tecnología de Illinois, de la Universidad DePaul y de la Universidad Loyola Chicago.

Chicago ha hecho significativos aportes a la cultura popular. Es la cuna del blues, jazz y soul. También es el lugar de nacimiento de la música house (como adaptación de la música tecno de Detroit), y el gospel, rock, punk y hip-hop tienen importantes raíces en la ciudad.

También destaca en el deporte, claro, es la ciudad de los Chicago Bulls donde jugó el mítico Michael Jordan. Cuenta además con dos equipos que juegan en las Grandes Ligas de Béisbol: los Cubs y los White Sox. En fútbol americano tienen a los Chicago Bears, en fútbol de toda la vida (el soccer, que lo llaman ellos), los Chicago Fire y en hockey a los Blackhawks.

Si de comida hablamos, destaca por su deep-dish pizza, sus bocadillos de carne a la italiana y sus hot dogs bien cargados. En la ciudad del viento no se estila lo de pan y salchicha con salsas. No, aquí le añaden tomate natural, cebolla en aros, pepinillos, pimiento verde picado y lechuga. Bien contundente, imagino que para aguantar las épocas de frío.

No obstante, aunque las rachas de viento hacen que durante el invierno se lleguen a registrar temperaturas de hasta -30º, Chicago es una ciudad favorable al peatón. De hecho es una de las tres grandes ciudades estadounidenses en las que se puede vivir sin coche. No solo es que el centro quede bastante concentrado, es que además cuenta con el Riverwalk, un paseo peatonal que recorre parte de la rivera del río Chicago. Cuenta con un buen sistema de transporte, el segundo más grande por detrás del de Nueva York.

Su red de metro, más vieja que la de Madrid pues fue inaugurada en 1892, cuenta con 170 kilómetros de vías y es la tercera más transitada de Estados Unidos, solo por detrás de Nueva York y Washington. Se extiende entre Chicago River y Grant Park, por las orillas del Lago Míchigan.

También dispone de una buena red de autobuses.

Además es una de las ciudades ciclistas por excelencia del país gracias a sus 160 kilómetros de ciclovías. Incluso dispone de un sistema de préstamo de bicicletas muy común en Europa, pero no tanto al otro lado del charco.

Y como el movimiento se demuestra andando, vamos a recorrerla.