Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 2: Recorriendo Chicago

Para nuestro segundo (y último) día en Chicago volvimos a madrugar para aprovechar al máximo la jornada. No teníamos mucho en la despensa para desayunar, así que no pensábamos entretenernos más que en los turnos de duchas. Sin embargo, había que activar la segunda tarjeta de teléfono y se nos resistía. Probamos en un dispositivo y, aunque parecía estar todo correcto (se conectaba a la red y enviaba y recibía datos), lo cierto es que no conseguía conectarse a internet. Lo intentamos en un segundo dispositivo, sin embargo mostraba un error: “Tu plan de datos no funciona en este terminal”. No entendíamos nada, porque parecía que estaba todo bien configurado y el móvil es compatible con 4G (MotoG 4 Play). Pero nos quedaba una tercera opción, probar en el móvil de mi hermano, ya que el día anterior él no había tenido ningún problema. Mayor incredulidad aún cuando a él le salió de nuevo el error.

Así pues, no me quedó otra que mandar un correo electrónico al servicio de atención al cliente de T-Mobile para ver si nos podían ayudar. Porque con el primer móvil (incluso con el segundo) pensábamos que quizá se debía a un tema de bandas de frecuencia GSM (las bandas GSM-900 y GSM-1800 son las más usadas en Europa, Oriente Medio, África, Oceanía y la mayor parte de Asia, mientras que en EEUU suele ser la GSM-850), sin embargo, no tenía sentido que en un móvil con igual configuración, mismo tipo de tarjeta e idéntico plan contratado, una funcionara y otra no.

A la espera de una respuesta, nos pusimos en marcha para continuar visitando Chicago. Pero antes de nada nos acercamos a Avis, donde íbamos a recoger el coche al día siguiente, para pedir que nos tuvieran preparada la documentación necesaria para poder circular en Canadá. No obstante, no sirvió de mucho, ya que ellos, al estar tan lejos de la frontera, no contaban con tal documento y nos instaron a parar en una oficina más próxima a terreno canadiense.

Por tanto, comenzamos con nuestra ruta. El día anterior nos habíamos dejado pendiente el Ping Tom Memorial Park, pues se nos había hecho de noche. Ya de día, lo vimos desde el puente de camino a la oficina de alquiler y decidimos no bajar, pues teníamos mucho que ver en pocas horas.

Está dedicado a Ping Tom, quien dedicó su vida a mejorar la vida de la comunidad china en Chicago. Murió antes de conseguir llevar a cabo su plan de crear un parque en Chinatown, así que cuando se construyó, se decidió ponerle su nombre en su honor. Era primerísima hora, pero se veía gente caminando, estirando o haciendo Tai Chi.

Tras la parada en avis, nos dirigimos a la parada de autobús del 24, que nos acercaría al centro. Y es que nuestra ruta se iba a centrar en el Loop, una zona de la que ya habíamos obtenido pinceladas el día anterior al recorrer la parte que trascurre junto al río.

El Loop es el distrito financiero e histórico de Chicago. En él se encuentra por ejemplo la sede del Gobierno, pero también es la zona de ocio por excelencia de la ciudad. No en vano también es el distrito teatral. Recibe este nombre del famoso sistema elevado de tren que rodea la ciudad: el L, que a mí siempre me recordará a Edición Anterior.

Nosotros veníamos del sur de la ciudad, por lo que comenzamos por el South Loop, deteniéndonos en primer lugar en la Dearborn Station, también conocida como la estación de Polk Street.

Fue inagurada el 8 de mayo de 1885, convirtiéndose en la primera de las seis estaciones de tren interurbanas del centro de Chicago en ser construida. Desde 1920 daba servicio a 17.000 pasajeros diariamente en 122 trenes. Su estructura en ladrillo rojo es de estilo renacentista y cuenta con una torre del reloj que se alza en el centro. Originalmente tenía los tejados en pendiente, sin embargo se modificaron en las obras de reconstrucción tras un incendio ocurrido en 1922.

Dejó de dar servicio ferroviario en 1971 tras la salida del tren Grand Trunk Western Railroad International Limited el 30 de abril (casualmente estábamos en su aniversario), aunque el servicio de cercanías continuó usando un andén hasta 1976. A partir de ahí cayó en desuso y para mediados de la década de los 80 estaba abandonada. Sin embargo, el espacio interior se reacondicionó para dar servicio a oficinas y locales comerciales. Ahora la antigua estación ferroviaria es conocida como Dearborn Park.

El distrito que rodea a esta estación y que queda delimitado por las calles Congress, Polk, State, Taylor y Wells es conocido como Printing House Row Historic District, pues era el barrio en que en la década de 1890 abundaban las imprentas. A pesar de que este sector decayó con el cierre de la Dearborn Station, volvió a renacer con la reconversión de los antiguos almacenes en lofts y apartamentos. Hoy es un distrito residencial y comercial muy cotizado por su proximidad al centro. Y fue donde aprovechamos para comprarnos el desayuno antes de desfallecer.

Continuamos hasta el Hilton Chicago, uno de los hoteles de renombre de la ciudad con vistas al Grant Park, el lago Michigan y el Museum Campus.

Fue inaugurado en 1927 bajo el nombre de Hotel Stevens siendo además el hotel más grande del mundo. Contaba con 3000 habitaciones, un cine, una farmacia, una barbería, una heladería, una bolera e incluso un campo de minigolf en su azotea.

Con la Gran Depresión la familia Stevens quedó arruinada y el hotel se declaró en quiebra. Fue comprado por el ejército de los Estados Unidos y sirvió como cuartel y aulario durante la II Guerra Mundial. En 1944 fue vendido a Stephen Healy, quien a su vez en febrero de 1945 se lo vendió a Conrad Hilton. Bajo la nueva dirección, y nuevo nombre, se llevaron a cabo importante renovaciones durante la década de los 50 y 60.

Sin embargo, para la década de los 70 ya se había quedado anticuado y se llegó incluso a considerar su demolición. Finalmente se decidió renovarlo completamente y en 1984 cerró durante un año entero para un lavado de cara a fondo.

Muy cerca se halla el Blackstone, otro histórico hotel de la ciudad que es conocido como el “Hotel de los Presidentes”, ya que durante el siglo pasado se alojaron y tuvieron varias reuniones en él Roosevelt, Hoover, Roosevelt, Truman, Eisenhower , John F. Kennedy , Nixon y Carter.

Fue construido entre 1908 y 1910 que lleva el nombre de Timothy Blackstone, un hombre de negocios de Chicago. Tras pasar por varias manos, a principios de este siglo quedó abandonado y fue cerrado. Volvió a abrir en 2008 tras tres años de obras en los que se recuperaron elementos originales y se restauraron las fachadas para recuperar la mezcla de estilos Beaux-Arts y Segundo Imperio de su inauguración.

En la esquina del teatro anexo al hotel encontramos varios murales en los edificios. Se trata del Wabash Arts Corridor, un proyecto de 2013 en el que se le dio la oportunidad a artistas y estudiantes de arte de decorar las paredes de algunos edificios son sus grafitis.

Volviendo a salir al parque encontramos el Congress Plaza Hotel, un edificio cuyo no es nada del otro mundo, pero que tiene la fama de ser el hotel más embrujado de la ciudad. Si es que crees en fantasmas.

Fue concebido en 1893 originalmente como anexo al Auditorium Theatre, que se halla al otro lado de la calle.

Este auditorio albergó a la Orquesta Sinfónica de Chicago hasta 1904, después la Chicago Grand Opera Company, la Asociación de Ópera y la Ópera Cívica de Chicago hasta 1929. En la década de los 40 del siglo pasado se incorporó a la Universidad Roosvelt y en los 60 pasó a estar administrada por una asociación de artes independiente.

Su teatro, con capacidad para 3901 espectadores, es la segunda sala de conciertos más grande del país por detrás del Metropolitan Opera House de Nueva York.

Continuamos por la W Congress Parkway hasta la biblioteca pública, la Harold Washington Library Center.

Fue inaugurada el 7 de octubre de 1991 ante la necesidad de una nueva biblioteca pública después de que la antigua central de Chicago se convirtiera en Centro Cultural en 1977.

Se trata de un edificio de ladrillo rojo en estilo Beaux-Arts coronado por unos frontones de vidrio, acero y aluminio. Está adornado con unas lechuzas que se incorporaron en 1993 y que simbolizan el conocimiento. Asimismo, podemos ver unas vainas que representan la abundancia natural del Medio Oeste.

En sus diez plantas cuenta con un auditorio, diferentes salas de exposiciones, un jardín de invierno, salas de audiovisuales, de ordenadores… Y por supuesto libros. Alberga colecciones de literatura infantil, de ciencias sociales, historia, literatura, lenguaje, negocios, ciencia, tecnología… También se pueden consultar publicaciones del gobierno, referencias municipales de Chicago y mapas. Además, en su quinta planta tiene un centro habilitado para discapacitados visuales y físicos.

Tomando la calle Van Buren rodeamos la manzana hasta salir de nuevo a Grant Park. Allí, junto al Auditorium Theatre se erige el Fine Arts Building, construido entre 1884 y 1885 como salón de exposiciones.

Hoy sigue funcionando como tal, albergando galerías de arte, estudios de teatro, danza y grabación, lofts de artistas así como  oficinas de diseño web y de interiores.

Y dejándolo atrás cruzamos el puente sobre las vías para adentrarnos, esta vez sí, en el Grant Park, el parque más importante de la ciudad gracias a sus 120 hectáreas.

En él se encuentran el Millenium Park, el Museum Campus, el Instituto de Arte y la Fuente Buckingham, que teníamos justo enfrente.

De estilo rococó, es el punto central del parque y el elemento más distinguido, además de una de las fuentes más grandes del mundo. Data de 1927 y está inspirada en la Fuente Letona del Palacio de Versailles. Fue un regalo de Kate Buckingham en recuerdo a su hermano.

Tiene un diseño de forma de tarta con tres pilas circulares de mármol rosado de Georgia. La más grande cuenta con un diámetro de 31,4 metros, la segunda de 18,2 y la última de 7,3. Descansan sobre la pileta inferior de 85 metros de ancho.

La fuente simboliza el Lago Míchigan y los cuatro grupos de caballitos de mar que la rodean, los cuatro estados que lo enmarcan. Además, suele tomarse como el punto de partida de la famosa Ruta 66. Lamentablemente, estaba apagada y faltaban unos días para la inauguración de la temporada veraniega, así que estaba un tanto desangelada e impresionaba más bien poco. En la época estival por las tardes hay un espectáculo de luz, música y color que acompañan a los chorros de agua de 42 metros de altura.

Así pues, con poco más que ver, continuamos por el North Rose Garden y volvimos a la Michigan Avenue, para acercarnos al Santa Fe Centre – Railway Exchange Building, un edificio de oficinas de 17 pisos diseñado por Frederick P. Dinkelberg, asociado de Daniel Burnham, el del Flatiron de Nueva York.

Le debe su nombre a su función, ya que construido como intercambio ferroviario del ferrocarril de Santa Fe. Hoy sin embargo el letrero que se ve en su fachada es el de Motorola, que reemplazó al de Santa Fe en 2012 cuando Motorola Solutions alquiló una planta en el edificio. Las antiguas letras se enviaron al Illinois Railway Museum, donde tras una restauración se comenzaron a exponer desde 2016.

La parte central del edificio alterna las ventanas al ras de la fachada con otras que sobresalen ligeramente y el estilo difieren en la parte superior, donde destacan los ojos de buey a lo largo de toda la cornisa.

Pertenece desde 2006 a la Universidad de Notre Dame y también imparte clases el Colegio de Negocios de la Universidad de Mendoza.

Siguiendo por la misma avenida llegamos a la señal que indica el inicio de la histórica Ruta 66.

Ya habíamos visto en su día en el Santa Monica Pier la placa que marca el final, y ahora, seis años después, veíamos la del inicio.

En la acera opuesta al inicio de la Ruta 66 se alza uno de los museos de arte más importantes del mundo, el The Art Institute of Chicago.

Fue fundado en 1879 como The Chicago Academy of Fine Arts (no fue hasta 1892 cuando cambió su nombre al actual) y cuenta con la tercera colección de arte más grande del país. Acoge entre sus obras trabajos de casi todos los movimientos artísticos importantes de los siglos XIX y XX, sobresaliendo especialmente el cubismo, surrealismo y expresionismo alemán. Destacan cuadros de autores tan conocidos como Monet, Renoir, Cézanne,Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Dali, Kandinsky o Picasso.

Desde aquí tomamos rumbo al Millenium Park.

3 comentarios en “Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 2: Recorriendo Chicago

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