Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 4 II: Recorriendo Toronto: Graffiti Alley

Llegamos a las 16:30 al apartamento, descargamos y nos ubicamos. Al igual que en Chicago habíamos elegido un apartamento de dos habitaciones. Este tenía una distribución algo más extraña, ya que estaba en la planta superior de un edificio, como si fuera una única vivienda dividida en dos. No obstante, nos servía para nuestra estancia.

Contábamos con una amplia cocina y una buena mesa equipada con grandes y pequeños electrodomésticos (teníamos por ejemplo cafetera, tostadora y calentador de agua) e incluso nos habían dejado café, leche y tes. Además, el piso tenía un espacioso baño y dos habitaciones.

Uno de los dormitorios contaba con cama, y otra con sofá cama. Lo que no teníamos era salón (de ahí lo que comentaba que parecía una división de una misma casa junto con otras plantas) y la televisión estaba en el dormitorio principal.

Tras acomodar las maletas y refrescarnos, salimos a recorrer Toronto, la capital de Ontario (que no de Canadá) y la ciudad más grande del país además de ser su centro financiero.

Cuenta con una extensión de norte a sur de 21 km y de este a oeste de 43 km  y está rodeada por lagos. Geográficamente, se encuentra en un lugar estratégico a pocos kilómetros en coche de Estados Unidos. Buffalo (perteneciente al estado de Nueva York) está a menos de dos horas; la misma Nueva York a menos de diez y Detroit, antigua capital de automóvil, a sólo cuatro horas. Y desde allí no queda tan lejos Chicago.

Está considerada como una de las mejores ciudades del mundo para vivir, gracias a su bajo índice de criminalidad (a pesar del misógino Incel que mató a 10 personas apenas una semana antes de irnos), su alto nivel de vida y el cuidado hacia el Medio Ambiente (muy concienciados con respecto al reciclaje, el uso del transporte público, de la bicicleta y con espacios destinados para huertos).

El origen y el significado del nombre de la ciudad no está claro hoy en día. Parece que proviene de la palabra hurona “toran-ten” (lugar de encuentro), pero también hay quien cree que ha derivado de “tkaronto”, la palabra que usaban los indios mohawk para referirse al lago y que significa donde los árboles se yerguen sobre el agua.

Como ya hemos visto antes, los primeros europeos en explorar la región fueron franceses. En 1750 fundaron Fort Rouillé, pero lo abandonaron 9 años más tarde. Después, durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, la región recibió una afluencia de colonos británicos leales al Imperio británico que escapaban a tierras sin colonizar al norte del Lago Ontario.

En 1793 John Graves Simcoe estableció en la ciudad de York la capitalidad del Alto Canadá, creyendo que la nueva ubicación sería menos vulnerable a los ataques de los estadounidenses.​ Fort York se construyó en la entrada del puerto natural de la ciudad, protegido por una larga franja de arena.

En 1813, como parte de la guerra de 1812, la Batalla de York se saldó con la captura de la ciudad y el saqueo de ésta por parte de las fuerzas estadounidenses.​ Los soldados estadounidenses destruyeron gran parte de Fort York y prendieron fuego a los edificios del parlamento durante los cinco días de la ocupación. Los canadienses como respuesta atacaron la Casa Blanca (que era rosa por aquel entonces) incendiándola. Al pintarla, lo hicieron de blanco.

York fue incorporada a la ciudad de Toronto el 6 de marzo de 1834 lo que hizo que se recuperara su nombre nativo original. La población entonces era de 9.000 habitantes, aunque los esclavos afroamericanos estaban excluidos de este censo. El político reformista William Lyon Mackenzie se convirtió en el primer alcalde de Toronto e intentó en 1837, sin éxito, rebelarse contra el gobierno colonial británico.

La ciudad creció rápidamente durante el resto del siglo XIX gracias a la llegada de inmigrantes. Su mayor grupo étnico fue el irlandés, que llegó entre 1846 y 1849 huyendo de la Gran Hambruna. En aquellos momentos (desde 1849 a 1852) Toronto acogió la capitalidad del país como consecuencia de los disturbios en Montreal, y de nuevo entre 1856 y 1858. Después pasó a Quebec, que lo fue hasta 1866, un año antes de que finalmente se le otorgara a Ottawa.

Fue en este siglo cuando también se mejoraron los servicios de la ciudad. Por un lado se trazó el sistema de alcantarillado, por otro, la iluminación de las calles con gas se volvió regular. Además,  se construyeron varias líneas de ferrocarril de larga distancia, lo que facilitó el comercio y la llegada de inmigrantes.

Este progreso se vio levemente frenado en 1904 cuando el Gran Incendio destruyó una gran parte del centro de Toronto. Rápidamente se volvió a construir, eso sí, con nuevas leyes de seguridad contra incendios más estrictas.

A finales de siglo la ciudad recibió nuevas olas de inmigrantes, sobre todo alemanes, italianos y judíos. Más tarde les siguieron chinos, rusos, polacos y varios grupos de otras naciones de Europa oriental. En el siglo XX, tras la II Guerra Mundial fueron refugiados europeos y chinos sin medios económicos, al igual que un buen número de trabajadores de la construcción (sobre todo italianos y portugueses) los que se asentaron en Toronto. La población continuó creciendo y en la década de los años 80 Toronto ya superaba a Montreal como ciudad más habitada de Canadá. Además, se convirtió en el principal centro económico del país gracias al descubrimiento de grandes yacimientos en la provincia, a la potente industria automovilística y a la inauguración del Canal de San Lorenzo, que hizo de Toronto un importante centro portuario al servir de conexión entre el océano Atlántico y los Grandes Lagos.

Con esta acogida de inmigrantes de los últimos siglos, hoy Toronto es una de las ciudades con mayor diversidad étnica de Canadá. Su población es muy cosmopolita e internacional, de hecho, es la ciudad del mundo con el porcentaje más alto de residentes no nacidos en el propio país (alrededor de un 49%).

En total, la ciudad tiene más de 150 grupos étnicos que hablan más de 100 idiomas. Sobre todo predominan los de ascendencia inglesa, escocesa e irlandesa. Pero también cuenta con una comunidad en crecimiento de caribeños, hispanoamericanos, brasileños, africanos y provenientes del sureste Asiático.

Como es lógico, este crisol de culturas hace que, aunque el idioma predominante en la ciudad sea el inglés, también se puede oír por sus calles francés, italiano (tiene más hablantes de italiano que cualquier otra ciudad fuera de Italia), español, chino, portugués, panyabí, tagalo o hindi. Así, el teléfono de emergencias de Toronto está preparado para atender en 150 lenguas diferentes. Además, Toronto es una ciudad joven, donde aproximadamente un 54% de su población es menor de 35 años.

Nada más salir a la calle sí que notamos ese aire juvenil, quizá también por el barrio en el que estábamos, justo al lado de la Graffiti Alley, nuestra primera parada.

Se trata de un callejón de aproximadamente un kilómetro que comienza en Rush Lane y que hace unos años se llenó de graffitis gracias al evento Style in Progress en el que se permitía pintar las paredes durante 24 horas. Hoy en día se renuevan los dibujos, pero ha de pedir permiso al dueño del local.

Pero este arte callejero no es único de esta calle, sino que en la ciudad existe el StreetARToronto, un programa que pretende apoyar y promover el arte callejero como un elemento más de los barrios. Permite poner en contacto a propietarios locales que quieren decorar sus fachadas y a artistas del spray. Como los grafitteros se respetan entre sí, hay menos probabilidades de que le dañen la fachada si ya tiene un trabajo encargado. Además, ese mural quedará recogido como arte callejero y no será limpiado por el ayuntamiento.

A lo largo del paseo se pueden ver muchos graffitis, aunque no todos tienen la misma calidad, claro. Algunos están muy bien hechos. Son coloridos y detallistas. Otros son una firma o alguna simbología y están menos desarrollados.

Destacan artistas como Uber5000, Elicser, Poser, Skam o Spud. Al primero parecen gustarle los pollos amarillos/naranjas, los podemos ver en diferentes situaciones, como montando en coche o practicando hockey sobre patines.

También junto a  esta imagen de la cantante y compositora, Nellie McKay.

Hace referencia a la siguiente canción:

Frente a ella encontramos uno que me impresionó, pues decora todo el edificio. En una de sus fachadas hay una especie de collage de Toronto, y las restantes conforman un paisaje marino.

Como curiosidad, es en el Graffiti Alley donde se encuentra el piso de Félix, el hermano de Sarah en Orphan Black. Sin duda un lugar perfecto para un artista del pincel como él.

Al final de la calle llegamos a la Avenida Spadina, y tomando Queen Street, la paralela al Graffiti Alley, seguimos con nuestro paseo. Esta calle se extiende hacia el este hasta Yonge Street, donde nace el centro histórico de Toronto. Nos metemos de lleno en la vida torontiana.