Serie Terminada: House of cards

Hace poco terminó House of Cards, una serie que llegó a nuestras pantallas de mano en 2013 abriendo la veda del mundo de la televisión a demanda. La adaptación de la miniserie de la BBC (a su vez basada en una novela de Michael Dobbs) llegó a Netflix pisando fuerte. Sin embargo, como muchas otras series, estiró demasiado el chicle y cuando quiso terminar ya había perdido parte de su esencia.

El piloto arrancó con Frank Underwood (Kevin Spacey) matando con sus propias manos a un perro que sufre. Así ya de inicio se presenta como un ser despiadado, sin escrúpulos. Y esta faceta se desarrollará aún más a lo largo del capítulo cuando descubra que aquel cargo de Secretario de Estado que le prometieron, finalmente no será suyo. Underwood es un congresista demócrata y coordinador de la mayoría de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos que ansía el poder, así, cuando ve cómo se le escapa el puesto, urde los más enrevesados planes para hacer caer a todos los que se la han jugado y llegar a controlar el partido (como poco).

Por otro lado, conocemos a su mujer, Claire Underwood (Robin Wright), quien dirige una ONG y forma un tándem con Frank. Comparte la ambición de su marido y trabajarán juntos por obtener el poder.

Así, con este planteamiento y estos personajes, la serie se centra en los callejones oscuros de la política, en las manipulaciones, chantajes e incluso asesinatos. Todo por el poder. Tenemos un tablero de ajedrez en el que los participantes solo se mueven por sus intereses. Son aves carroñeras que no solo devoran a los cadáveres, sino que no dudan en quitar de en medio a quien se interpone en su camino.

House of cards empieza bien, con un buen planteamiento argumental, es visualmente atractiva y con unos actores a la cabeza que le imprimen carácter a sus personajes. Se cuece a fuego lento, pero se agradece, porque los diálogos están cargados de significado y no siempre es fácil seguir el ritmo y los engaños de los Underwood. Sobre todo cuando hay demasiadas referencias al sistema electoral estadounidense y no sabes qué papel juega quién y la relevancia que tiene por el puesto qué ocupa.

Si la primera temporada sirve para presentarnos a unos Underwood sin escrúpulos que no dudan en quitarse de en medio a quien sea para escalar puestos; a partir de ahí la acción se dispara y pasamos a unas temporadas plagadas de golpes de efecto y giros de guion. Primero veremos a Frank ocupando la Vicepresidencia y después, tras la renuncia del Presidente (previo urdimiento de Underwood para que renuncie, claro), convertirse en POTUS.

A partir de ahí la cosa se complica un poco más, porque es más sencillo manipular desde fuera, que sentado en la mesa del despacho oval. Lo difícil no ha sido llegar, sino mantenerse y no resultar víctima de maniobras como las que él ha estado llevando a cabo. Frank Underwood se encuentra en el punto de mira de muchos enemigos. Además, se encuentra con un frente más abierto: Claire. Ella colabora en los intereses de Frank en tanto que a ella también le beneficien. Ambos son ambiciosos y juegan por el bien común. Así pues, en el momento en que ella siente que la balanza se ha desequilibrado y que solo gana él, reclama su parte y amenaza con salir de las sombras.

Hasta el momento, en las tres primeras temporadas Frank no ha tenido un rival que estuviera a su altura, pero con Claire es diferente. No solo lo conoce a él y a sus secretos, sino que puede ser igual de cínica y manipuladora que él. Así, la cuarta temporada es un duelo de Underwoods que solo puede acabar de dos formas: con uno fuera de la ecuación o con Frank apoyando a su mujer como ella lo ha ayudado durante todo este tiempo.

Y parece que la balanza se inclina a la segunda opción, pues la quinta temporada arranca con el matrimonio presentando su candidatura a la Presidencia (Frank) y Vicepresidencia (Claire). De nuevo son un tándem que camina en la misma dirección, con el mismo objetivo. Eso sí, ahora lo tienen más difícil que al principio, lo que hace que sus planes sean más maquiavélicos si cabe.

A estas alturas la serie iba por unos derroteros muy distintos a los comienzos, no es de extrañar que Beau Willimon, el showrunner, la abandonara en la cuarta temporada (una le sobró de hecho). El hilo argumental ya se había perdido, los enemigos eliminados como si nada (ya sean periodistas o políticos), asesinatos por doquier y siempre en busca de dar un giro de guion. House of Cards se fue convirtiendo en Scandal a medida que avanzaban las temporadas y los Underwood se parecían demasiado a los Grant. No había de por medio una Olivia o un B613, pero sí un Tom Yates y un Doug Stamper respectivamente. La política acabó siendo lo de menos y House of cards fue abandonando el thriller para transformarse en un culebrón en que los personajes llegaron a ser una caricatura de sí mismos. Para estas alturas de la serie el espectador ya ha perdido la capacidad de sorpresa entre tanta puñalada trapera, corrupción y asesinatos.

Y de repente salió a la luz la demanda por agresión sexual contra Kevin Spacey y el actor fue despedido. Parte de la sexta temporada ya se había grabado y se hizo borrón y cuenta nueva para readaptarla sin él. Netflix decidió cancelar la serie tras una temporada reducida de 13 a 8 episodios centrados en el personaje de Robin Wright. Pero en realidad, tampoco era para tanto, con demanda o sin ella Frank Underwood ya estaba muy quemado como protagonista. Además, de todas formas era el momento de Claire después de que en la cuarta reclamara su lugar y de que en la quinta se empoderase.

Sin embargo, parece que de repente los guionistas perdieron el rumbo. Como si se hubieran quedado sin ideas y no supieran qué escribir. Lo que se podía haber convertido en un buen cierre, en un soplo de aire fresco; se envicia con constantes alusiones a Frank Underwood como si intentaran compensar de alguna forma que Claire está sola en el liderazgo. Al final es algo que lastra a nivel argumental. La temporada pierde todo el interés con el sinsentido de “todos contra la presidenta” pero sin realmente llegar a ser una verdadera amenaza. Por no hablar de ese final tan precipitado y que no cierra nada. Vaya manera de cargarse una serie que comenzó tan arriba.

Una lástima. Cuando comencé a verla esperaba una serie más seria, centrada en las sombras de la política con la prensa como cuarto poder sacando a la luz las oscuras maniobras de los Underwood. Sin embargo, al final ha resultado ser un culebrón en que la política era lo de menos y donde los protagonistas no tenían unos antagonistas que les hicieran realmente frente. Podríamos decir que ha resultado ser un Underwood vs Underwood y todo lo demás ha sido secundario.

2 comentarios en “Serie Terminada: House of cards

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