Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 8. Recorriendo Ottawa: Colina del Parlamento, Downtown y Universidad

Después de todo, no dormimos mal en el hotel de CSI, además tenía desayuno incluido, por lo que tras la rutina de duchas y de dejar todo medio recogido, nos fuimos al buffet.

No era un gran buffet, pero había bebidas calientes, zumos, yogures, mantequilla, mermeladas, sirope de arce, huevos cocidos (envasados al vacío – muy raro el detalle -), algo de fruta, bollería, tostadas y, por supuesto, máquina de gofres.

Teníamos que abandonar el hotel a las 11 y aún nos quedaba algo por ver de Ottawa, así que teníamos la opción de recoger y entregar la llave y volver tranquilamente a por el coche, o recoger, pero cargar el coche y devolver las llaves después. Y esto último fue lo que hicimos, algo que nos lastró un poco y nos hizo ir a la carrera. Error mío que calculé mal las distancias.

Nos dirigimos hacia la colina del Parlamento y nos encontramos de camino muchas calles cortadas y mucha presencia policial. Después descubrimos que había una carrera ciclista.

Una de las calles que estaba cortada era el Bulevar Confederación, una avenida que se usa para eventos y ceremonias. En ella se encuentran muchas instituciones canadienses. Desde finales del siglo XIX transitan esta ruta los gobernadores de Canadá así como las personalidades extranjeras relacionadas con la política que visitan la ciudad, ya que transcurre entre la Colina del Parlamento y Rideau Hall, la residencia del gobernador.

Además, vimos mucho uniforme militar y bandas de música. Al parecer era la conmemoración de la Batalla del Atlántico, la campaña militar continua más larga de la II Guerra Mundial. Incluso vimos algún veterano con muy buen sentido del humor.

Siguiendo el curso de la calle Rideau llegamos al Fairmont Château Laurier, un conocido hotel de cinco estrellas.

Construido en 1912, ha alojado a numerosos políticos y ha sido lugar de encuentro para reuniones relevantes debido a que se encuentra muy próximo al parlamento. Por esto a veces se lo conoce como tercera cámara.

El hotel se asoma al Canal Rideau, Patrimonio de la Humanidad desde 2007, que divide la ciudad de Ottawa en dos.

Se construyó con fines militares cuando Estados Unidos y Gran Bretaña se enfrentaban por el control de la zona. Gracias a un sistema de más de 80 esclusas los británicos salvaban el desnivel entre el río Ottawa y el lago Ontario y conseguían unir Ottawa con Kingston. En aquel momento supuso una obra de gran envergadura tanto en tiempo, como en coste y personal. Sin embargo, aunque el uso original iba a ser militar, lo cierto es que nunca se usó como sistema defensivo. Hoy sigue operativo y se puede navegar (de mayo a septiembre solo, ya que en invierno se convierte en una inmensa pista de hielo). Por su parte, las esclusas se pueden visitar de forma gratuita.

Dando la espalda al canal, enfrente tenemos la Confederation Square, el segundo centro de ceremonias más importante de la capital después de la colina del Parlamento. En el centro de esta planta circular se erige el Memorial Nacional de Guerra y en su perímetro el Memorial de los Valientes. Su relevancia no se debe solo a la ubicación en el centro de Ottawa, sino también porque está rodeada por importantes edificios.

En 1938 se demolieron la antigua oficina de correos y la iglesia presbiteriana Knox para poder construir la plaza dentro de la planificación del arquitecto francés Jacques Gréber. El Primer Ministro William Lyon Mackenzie King quería que Elgin Street se ensanchara para así darle más presencia al parlamento y que en la plaza hubiera un memorial de la guerra. Este fue inaugurado en mayo de 1939 por el rey Jorge VI.

En la plaza también se encuentra la Tumba al Soldado Desconocido.

El Monumento a los Valientes por su parte en realidad consiste en nueve bustos y cinco estatuas que representan a sendas figuras de la historia militar del país. Los hay de diferentes períodos. Por ejemplo, del régimen francés (1534-1763) podemos encontrar a Frontenac y a Pierre Le Moyne d’Iberville; de la revolución americana (1775-1783) Joseph Brant Thayendanegea y John Butler; de la guerra de 1812 a Sir Isaac Brock, a Charles de Salaberry y Laura Secord ; de la I Guerra Mundial a Georgina Pope, el General Sir Arthur Currie  y el Cabo Joseph Kaeble; de la II Guerra Mundial al Teniente Robert Hampton Gray, al Capitán John Wallace Thomas, al Mayor Paul Triquet y al piloto Andrew Mynarski.

La plaza nos conduce a la Colina del Parlamento, un recinto de una extensión de 112.360 metros cuadrados en el que se erigen los edificios del Parlamento. Es aquí donde se celebran los actos del 1 de Julio, el día de Canadá. El primer edificio que nos encontramos es el East Block, uno de los tres que conforman el Parlamento.

Construido entre 1859 y 1866 como los otros dos, es una estructura asimétrica construida en el estilo gótico victoriano. En el momento de su inauguración era un edificio muy moderno, que incluía tecnología de vanguardia, sin embargo, pronto quedó desactualizado y se llegó a considerar su demolición. Finalmente en 1966 se llevaron a cabo tareas de restauración en su interior y una segunda vez en 1981. Se ha intentado conservar la decoración original, pero se ha reorganizado el espacio para que albergue las oficinas de los ministros, parlamentarios, senadores y personal administrativo.

Durante nuestra visita se estaba estabilizando la estructura y renovando los exteriores reemplazando secciones del tejado así como elementos ornamentales. En su alrededor se encuentran las estatuas de Laurier, el primer Primer Ministro francófono de Canadá desde 1896 hasta 1911, y una conmemorativa de la guerra de 1812, inaugurado para el 200 aniversario del conflicto.

Las siete figuras de bronce representan a los combatientes clave que se unieron para derrotar la invasión estadounidense: un luchador Métis disparando un cañón, una mujer que venda el brazo de un Voltigeur (un combatiente francés), un marinero de la Marina Real tirando de una cuerda, un guerrero de las Primeras Naciones que señala en la distancia, un miliciano canadiense levantando su brazo en señal de triunfo y un miembro del regimiento Royal Newfoundland del ejército británico disparando un mosquete.

Siguiendo por el gran espacio verde llegamos al centro del recinto, donde está el Centennial Flame, un monumento conmemorativo de los 100 años de la Confederación Canadiense. Se encendió por primera vez el 31 de diciembre de 1966 por el Primer Ministro Pearson dentro de los actos del aniversario. En principio iba a ser temporal, pero gracias al apoyo popular, se decidió mantener. El 13 de diciembre de 2017 Justin Trudeau volvió a encender la llama en un acto conmemorativo de los 150 años.

Se trata de una fuente circular con los escudos de las provincias y territorios de Canadá así como la fecha en que se incorporaron a la Confederación. En el centro hay una llama que suele estar encendida, salvo cuando hace mal tiempo. Y el calor que genera hace que el agua no se congele.

Tras el monumento se erige el Edificio central, construido entre 1865 y 1865. Alberga la Casa de los Comunes y el Senado.

Con sus 92 metros de altura destaca la Torre de la Paz, también conocida como la Torre de la Victoria y la Paz. Concebida como un memorial de la I Guerra Mundial, en su interior se grabaron los nombres de hombres y mujeres que murieron en la contienda.  Está compuesta por un carillón que cuenta con 53 campanas.

Tanto de lejos como de cerca se puede apreciar claramente que son edificios de clara influencia arquitectónica británica, llenos de pequeños detalles y esculturas. Incluso podemos ver leones y unicornios. Y aunque el Parlamento ardió completamente el 3 de febrero de 1916 y tan solo se salvó la biblioteca de las llamas, las restauraciones posteriores han intentado recuperar el diseño original.

Se puede hacer un tour por el interior del Parlamento de forma gratuita. Pero hay que sacar un ticket antes, por lo que hay que madrugar, ya que se asignan por orden de llegada completando los grupos con 25-30 personas. La visita dura 45 minutos y depende de la actividad parlamentaria.

Por último, el West Block, también terminado en 1865 en estilo gótico victoriano destaca por sus tres torres: la Torre Mackenzie (añadida en 1878), la Torre Laurier (agregada en 1906) y la Torre Suroeste.

El edificio ha tenido que ser ampliado un par de veces, pues a medida que crecía el personal parlamentario y administrativo se necesitaba más espacio. A diferencia de los otros dos, este no se puede visitar.

La ubicación del Parlamento junto al río permite su visualización desde casi cualquier punto de la ciudad. Además, permite asomarse y obtener unas buenas vistas de Gatineau, de la basílica o de la estructura acristalada de la galería.

Como no contábamos con tiempo para visitarlo por dentro ni para asistir al cambio de guardia, continuamos rodeando el edificio central. En su perímetro nos encontramos con estatuas de personajes importantes en la historia canadienses cada pocos pasos. No puede faltar por supuesto la reina Isabel II. La estatua ecuestre se inauguró en 1992 dentro de las celebraciones del 125 aniversario del país.

John Alexander Macdonald, quien fuera el primer Primer Ministro de Canadá y uno de los padres de la Confederación.

También está George Brown, otro de los padres de la Confederación además de editor de periódico (fundó el The Globe de Toronto).

En la base reza la frase: “El gobierno para la gente, instituciones libres, libertad e igualdad religiosa, unidad  y progreso de la Confederación”.

Más adelante están Robert Baldwin y Sir Louis-Hippolyte Lafontaine, quienes allanaron el camino para la independencia democrática pacífica de Canadá.

A continuación está Alexander Mackenzie, quien supervisó el establecimiento de la Corte Suprema de Canadá y la Oficina del Auditor General de Canadá durante sus cinco años como primer ministro. También introdujo cambios a las leyes electorales, como por ejemplo el derecho al voto secreto y el sufragio universal masculino.

En la base del monumento se puede leer “El deber era su ley y la conciencia su maestro”.

Importantes para el país también fueron las Mujeres Sufragistas, por lo que en el año 2000 se inauguró este conjunto escultórico en el que cinco mujeres celebran su importante victoria legal.

La pelea por el sufragio femenino comenzó a finales del siglo XIX. La WCTU (Woman’s Christian Temepreance Union) fue la mayor organización de mujeres en Canadá a finales del siglo XIX y principios del XX.  En 1916 las sufragistas canadienses hicieron campaña manifestándose, organizando actos, lecturas y peticiones. El movimiento tenía varias reivindicaciones que afectaban a las mujeres, aunque sin duda consideraban que conseguir el voto era lo más significativo de esta reforma.

Durante años las mujeres quisieron acceder al Senado. Varios grupos presentaron a la jueza Emily Murphy (la primera mujer magistrada en el Imperio Británico entre otros cargos) como su candidata; sin embargo, cinco sucesivos gobiernos federales sostenían que las mujeres no podían ser elegidas por no ser “personas cualificadas”, según la sección 24 del Acta de la Norteamérica Británica de 1867.

En 1927 la jueza invitó a cuatro mujeres de Alberta a que se unieran a ella en la petición al gobierno para la reinterpretación de ese “personas”. Estas mujeres eran: Henrietta Muyr Edwards, periodista que fundó la Asociación de Niñas Trabajadoras en 1875 (precursora de la YWCA);  Louise McKinney, presidenta de la Dominion Women’s Christian Union; Nellie McClung, novelista, periodista y miembro de la legislatura de Alberta (la única mujer en el Consejo de guerra de Dominion y la primera mujer en la junta de gobernadores de la Canadian Broadcasting Corporation (CBC)); e Irene Parlby, política elegida presidenta de la rama femenina de United Farmers of Alberta en 1916 y miembro de la legislatura de Alberta en 1921.

En 1928 el Tribunal Supremo dictó que según al acta, las mujeres no estaban cualificadas por el Senado. Así, las cinco mujeres persuadieron al Primer Ministro para que apelara dicha decisión ante el Comité Judicial del Consejo Privado de Gran Bretaña, la corte final de apelación de Canadá hasta 1949.

El 18 de octubre de 1929 este consejo revocó la decisión del Tribunal Supremo indicando que la palabra “personas” englobaba tanto a hombres como a mujeres, y que por tanto las mujeres podían ser candidatas al Senado.

Aunque ninguna de estas cinco mujeres llegó a ocupar un cargo en la cámara, supuso un gran avance.

Aunque la zona estaba en obras y había vallas por todos lados, merece la pena ver el edificio principal por detrás.

Allí se halla la campana que se cayó de la torre durante el incendio de 1916. Fue restaurada y se decidió colocar en el recinto como recuerdo de aquel trágico suceso. Eso sí, se mantiene inclinada intentando dejarla tal y como se encontró.

Un poco más adelante sorprende encontrar una construcción de madera. Se trata del Pabellón de Verano.

Originalmente construido en 1877, fue demolido en 1958 y reconstruido en 1993 para dedicárselo a los policías nacionales caídos en servicio.

Después de darle la vuelta al edificio del Parlamento, continuamos dirección al centro, a la parte peatonal de la ciudad, en torno a la calle Elgin y a la Sparks. Sin embargo, era muy pronto para un domingo y no había mucho movimiento. Todos los locales estaban cerrados, tan solo había uniformados y muchas estatuas.

Así, emprendimos el regreso hacia el hotel. De camino pasamos por el ayuntamiento, el Ottawa City Hall, un complejo que se compone de dos edificios conectados. Por un lado un ala moderna que da a la avenida Laurier y que es la entrada principal; y por otro una del siglo XIX, donde se encuentran las oficinas del Alcalde y de los miembros del Consejo, además de salas de comités, que da a la calle Elgin.

El ala moderna, que además es la sección principal, fue construida en 1990. Alberga la cámara del Consejo, un gran atrio y varias oficinas y servicios públicos.

La plaza frente a él acoge conciertos, festivales y otros eventos comunitarios. En los jardines hay una fuente y una plataforma donde se puede patinar sobre hielo.

Al lado del edificio moderno se encuentra el monumento dedicado a los veteranos de la Guerra de Corea. También hay un monumento dedicado a los bomberos.

Cruzando el río nos adentramos en el campus universitario.

La Universidad de Ottawa es una de las más antiguas del país. Fue fundada en 1848 como College of Bytown por el Missionary Oblates of Mary Immaculate. Hoy en día cuenta con unos 30.000 estudiantes y las clases se imparten mayoritariamente en inglés (68%).

Paseando por el campus podemos ver las residencias universitarias. Algunas son bloques de apartamentos, pero también hay casas al estilo de de fraternidades.

Destaca la casa victoriana Laurier House, donde residieron dos famosos primeros ministros canadienses: sir Wilfrid Laurier y William Lyon Mackenzie King. Por ella también han pasado importantes invitados como Charles de Gaulle, Roosevelt, Franklin o el rey Jorge VI.

Fue construida en 1878, aunque ha pasado por varias reformas con el paso del tiempo. Se puede realizar una visita guiada por su interior por $4.

Cerca se encuentra también la casa del Viceministro de Finanzas J. M. Courtney, una construcción con un cuidado porche y un tejado rematado con ornamentación en la parte correspondiente a la fachada.

El campus cuenta incluso con varias iglesias, una de ellas es la Centretown United Church, construida en 1906 en estilo gótico.

Ya de vuelta en el hotel rozando la hora límite, cargamos el coche, dejamos la llave en recepción y pusimos rumbo a Montreal.

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