Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 8 III: Montreal: Parque Olímpico y Mont Royal

Dado que aún era pronto para ir al apartamento, pero sí que estábamos próximos a la hora de comer (eran casi las dos de la tarde), decidimos hacer una parada antes de ir al Parque Olímpico. Paramos a echar gasolina para dejar el depósito lleno y encontramos una cadena llamada St. Hubert BBQ especializada en pollo. Podría decirse que es una especie de KFC local (es de Quebec), pero la diferencia es abismal.

En St. Hubert tenían una especie de chimenea enorme junto al mostrador en el que los pollos estaban asándose dando vueltas. En el menú podemos encontrar el típico pollo con patatas sazonado con varias salsas, pero también ensaladas o hamburguesas. Y todos los platos tienen en común que el pollo está recién hecho, algo que se nota en el sabor.

Pedimos un cuarto de pollo al piri-piri, una ensalada césar y dos hamburguesas club y cuatro bebidas ($59,50). Todo acompañado por patatas y ensalada de col. Y estaba todo muy rico. El pollo estaba muy tierno y jugoso en todas sus formas.

Y ya con el estómago lleno nos fuimos al Parque Olímpico, donde nos costó aparcar. No había muchos huecos libres, y cuando pensábamos que habíamos encontrado un sitio, resultaba que estaba prohibido. El sistema de aparcamiento en Montreal es un tanto confuso. Hay que mirar bien la señalización, pues pudimos ver zonas en las que está prohibido un día de la semana pero solo en determinadas fechas, o varias franjas horarias dentro de un mismo día…

Frente al recinto olímpico se halla el Parque Maisonneuve, un extenso parque de 118 hectáreas muy popular en días como aquel. Claro, había amanecido soleado después de varias semanas gélidas y encima era domingo. Así que la gente se había echado a la calle. La otra opción era dejar el coche en un aparcamiento de pago, pero eran carísimos y algunos con tarificación diaria cuando solo íbamos a estar un rato.

Tras dar varias vueltas, finalmente encontramos un hueco libre y gratuito cerca del Château Dufresne. Verificamos las señales y tras comprobar que no iba a aparecer la grúa y llevarse el coche y todas nuestras pertenencias, comenzamos nuestro paseo.

Esta residencia toma su nombre de los hermanos Óscar y Mario Dufresne, dos ricos hermanos franceses del siglo XX que tuvieron un relevante papel en la historia de la ciudad y que residieron en ella. El edificio fue dividido en dos, una parte para cada uno de ellos. Hoy, declarado monumento histórico, se ha convertido en museo que alberga muebles antiguos de ambas casas.

Desde allí, continuamos hacia el Estadio Olímpico, diseñado por el arquitecto francés Roger Taillibert. Antes de acceder a sus aledaños, nos recibe un pódium con el pebetero y las anillas, donde no puede faltar la foto, claro.

Este emblema diseñado en 1913 por Pierre de Coubertin (fundador de los Juegos Modernos) y usado por primera vez en 1920 en Amberes. Cada uno de los anillos representa los continentes del mundo, unidos para simbolizar la amistad deportiva de la población mundial.

A sus espaldas, el perímetro queda delimitado por varias líneas de banderas, lo que nos proporcionó a mi hermano y a mí un momento Fun with Flags intentando averiguar de qué país era cada una y en qué orden estaban colocadas, ya que en tercer lugar estaba la Union Jack siguiendo la de Argelia y Alemania. Pronto descubrimos que habían sido organizadas en francés, pues España (Espagne) estaba junto a la de Estados Unidos (États Unis). Tenía sentido, ya que Argelia en francés es Algeria y Alemania Alemagne. Aunque aquello tampoco nos cuadraba del todo, pues Argelia no participó como protesta por el apartheid (al igual que otros 21 países africanos).

Pero bueno, pasando eso por alto, veíamos la lógica del orden alfabético. Sin embargo, Reino Unido, como todos sabemos gracias a Eurovisión, es Royaume-Uni, por lo que no pinta nada en la A. Sí que tendría que ir en esa posición Inglaterra (Anglaterra), pero su bandera es la cruz de San Jorge, es decir, una cruz griega roja sobre fondo blanco.

Pero eso no fue lo único que nos chocó, ya que a cada lado de la de Venezuela ondeaban las banderas de la URSS y de Yugoslavia.

Aquello nos dio que pensar que quizá las banderas llevaban ahí desde las olimpiadas, pero estaban demasiado nuevas, por lo que se han debido seguir renovando con el tiempo. Así que nos llevó a pensar que lo que hacen es sustituirlas cuando quedan descoloridas, pero que mantienen las de los países que participaron en su día. Peeeeeeeero, entonces, ¿por qué solo había una bandera de Alemania si por aquel entonces existían la RFA y la RDA?

En fin, misterios de la vida.

En el recinto junto al estadio vimos pintadas varias pistas (de tenis, parecían), hoy usadas por skaters y malabaristas con bici.

El deporte es una actividad bastante moderna, se comenzó a poner de moda a finales del siglo XIX. Quebec sin embargo tuvo que esperar a la Revolución Tranquila para que se convirtiera en un asunto político y que todo el mundo tuviera la oportunidad de realizarlo. Aunque empezaron a proliferar clubes privados y negocios comerciales, se llevaron a cabo medidas para fomentar la igualdad de acceso al deporte y al ocio.  La ciudad de Montreal se convirtió en un entorno clave para la promoción del ejercicio físico como diversión y competición gracias a sus parques y programas. Todos los veranos entre 1954 y 1971 se organizaban unos juegos olímpicos juveniles.

Finalmente, tras varios intentos, Montreal fue elegida en 1970 para organizar unos Juegos Olímpicos y Jean Drapeau, el alcalde, sugirió que se construyera un estadio que pudiera ser el principal para estas olimpiadas, pero que después pudiera servir para el equipo de los Montreal Expo (béisbol) y el de los Alouette (fútbol americano). Sin embargo, se celebraron las olimpiadas sin que se hubiera completado. Tanto la torre como el techo no fueron terminados hasta una década después, y no ha dado más que quebraderos de cabeza por problemas estructurales.

El techo, fabricado en kevlar, pesaba 65 toneladas, así que no es de extrañar que al poco de ser instalado se rasgara provocando goteras. Además, no podía ser operado cuando había vientos superiores a 25 metros por hora.

Ante tanto problema, en 1991 se remodeló el estadio y se retiraron 12.000 asientos de los 58.500 que tenía en su inauguración. En septiembre del mismo año se cayeron unas vigas y un bloque de cemento de 55 toneladas cayó sobre el exterior del estadio.

El techo, que se había dejado fijo en 1992, se retiró en mayor de 1998 y fue sustituido con el tiempo por uno no replegable. Pero no acabaron los problemas, puesto que en enero del 99 una parte colapsó como consecuencia del peso del hielo y nieve acumulados. Tuvo que ser reparado de nuevo para que esto no volviera a ocurrir. En este caso se instaló una red de tuberías que movían aire caliente para que la nieve se derritiera. Que ya podían haber pensado antes que en Montreal en invierno nieva…

El coste del mantenimiento del estadio es bastante elevado, y como no da más que problemas, en más de una ocasión se han planteado demolerlo directamente, aunque esta operación tampoco es barata.

Fue la sede de varios eventos, entre ellos las ceremonias de apertura y clausura, finales de atletismo y fútbol, y algunos eventos ecuestres. Durante años ha sido la sede de equipos de fútbol americano, soccer o béisbol. Hoy en día acoge de vez en cuando competiciones deportivas.

La Torre Olímpica, con sus 165 metros de altura y 45 grados de inclinación, es  la torre inclinada más alta del mundo.

Se puede subir a su parte más alta ($24) para disfrutar de una buena panorámica 360º gracias a un funicular. Este tiene las paredes de vidrio, por lo que en los dos minutos que dura el recorrido se puede también cómo cambia la perspectiva.

También en el parque olímpico se encuentran el Observatorio, el Biodôme y el Jardín Botánico, sin embargo, con el estadio tuvimos bastante y volvimos al coche porque por fin ya podíamos entrar en el apartamento.

Nuestro anfitrión nos estaba ya esperando y nos dio indicaciones de dónde aparcar, ya que, cómo no, en la calle frente al piso había limitaciones horarias de estacionamiento. Afortunadamente teníamos plaza de aparcamiento incluida en la reserva, por lo que dejamos el coche y le seguimos al interior.

De nuevo habíamos cogido un piso con dos habitaciones. Más o menos las dos tenían el mismo tamaño, aunque una de ellas tenía un ambiente mucho más despejado y la otra saturaba más. El color de la pintura de la pared y la decoración hacía mucho. Pero lo cierto es que para un par de noches nos servía.

El baño era espacioso y contaba con bañera y ducha separadas.

Es espacio salón-comedor quedaba unido con la cocina gracias a una barra, así la cocina no parecía tan pequeña.

Además pudimos ver esa habitación mitólógica: el cuarto de la colada de los programas de decoración canadienses.

Todo el apartamento estaba decorado de forma ecléctica, y es que el anfitrión era decorador de interiores, por lo que imagino que iba tomando ideas de aquí y allá. No se me habría ocurrido poner unos trozos de plástico de burbujas decorados o unos cuadros sobresaliendo de una columna… Pero bueno, yo soy más de estilo minimalista.

Tras despedirnos de nuestro anfitrión, descargamos el coche, acomodamos nuestras pertenencias y descubrimos cómo funciona una cadena de inodoro canadiense por dentro. No es que tuviéramos especial interés, claro. Fue un percance. El tapón que tenía que cerrarse cuando se tiraba de la cadena se quedaba flotando y al no bajar, la cisterna se seguía llenando. Como los inodoros americanos se rellenan como si aquello fuera una piscina, pues hubo que cortar la llave de paso, achicar agua y averiguar qué estaba fallando. Al final hubo que dejar quitada la tapa de la cisterna para comprobar a simple vista si el tapón bajaba o había que dar otro toque para que se terminara de colocar. Al final la incidencia quedó solo en un susto.

Ya con todo colocado, salimos para aprovechar la tarde. Teníamos pensado subir al Mont Royal y el anfitrión nos comentó que mejor fuéramos en transporte público, ya que moverse en coche por Montreal era un tormento. Así que, le hicimos caso y nos dirigimos al metro, que teníamos apenas a unos 10 minutos en el distrito Le Village, el barrio gay.

Montreal cuenta con una red de 68 estaciones de metro, cada una de ellas diseñada por un arquitecto distinto, que intentó plasmar el espíritu del barrio en que se encuentra. Así, cada una es única y convierte al metro en una galería de arte. No está al nivel de San Petersburgo o Moscú, pero cuenta con murales, esculturas y vitrales en sus pasillos.

Con sus 4 líneas se puede llegar a casi cualquier parte de la ciudad. Por ejemplo, la línea verde lleva al Jardín Botánico, al Planetarium, al Estadio Olímpico o al Museo de Bellas Artes; la amarilla a la Biosfera o al Casino; la azul al Oratorio Saint Joseph y la naranja a la Basílica de Notre Dame y al Ayuntamiento.

El horario de apertura es a las 5:30, sin embargo el de cierre varía según la línea y el día de la semana. Oscila entre las 00:15 y la 1:00 entre semana y las 00:15 y la 1:30 los fines de semana.

Toda la extensión de la red, salvo una estación, es subterránea, ya que el clima de Montreal en invierno es bastante frío (en diciembre, enero y febrero las temperaturas medias oscilan entre los -4 y los -12). Además, el metro se caracteriza por ser bastante silencioso, gracias al caucho de sus vagones.

Al igual que con el aparcamiento, el sistema de billetes para el transporte también tiene su aquel. Nuestro anfitrión nos dijo que cogiéramos mejor un pase de tres días, incluso estando uno de ellos en Quebec, ya que el diario cuesta $10 y el de 3, $18 (además hay uno semanal por $25.50). Sin embargo, descubrimos que a partir de las 6 de la tarde podíamos usar el ticket Unlimited Evening por $5.25, así que con este billete y uno diario para el día que nos quedaba en Montreal, cubríamos de sobra. Todos los billetes son válidos tanto para metro como para buses, así que son una buena opción para aparcar el coche y moverse en transporte público por la ciudad.

En una hora estábamos a los pies del Parque Mont-Royal. Y digo a los pies porque desde el metro hasta el inicio del parque hay fácilmente unos 10 minutos en cuesta.

Con un área de más de 200 hectáreas es una de las principales atracciones de la ciudad gracias a sus explanadas, lagos y miradores. Es muy transitado, tanto por locales como por visitantes que buscan un lugar donde relajarse, donde hacer deporte o hacer un picnic. Inaugurado el 24 de mayo de 1876, fue diseñado por Frederick Law Olmsted, el mismo paisajista del Central Park de Nueva York.

Mont Royal es el nombre por el que ya en el siglo XVI se referían a él los exploradores franceses en honor al rey de Francia.

La montaña cuenta con tres picos. En la Colline de la Croix de 223 metros de altitud, destaca la Croix du Mont Royal, una cruz de hierro de 30 metros de altura que sustituye a la de madera que instaló Maisonneuve en 1643 como agradecimiento después de sus plegarias para que la ciudad se salvara de las inundaciones.

La Colline d’Outremont con 211 metros de altitud queda ocupada por la Universidad de Montreal y por dos cementerios, el de Notre Dame des Neiges (el más grande de Canadá y el tercero más grande de América del Norte) y el cementerio Mont Royal.

La tercera es la Colline de Westmount que queda algo apartada. Desde sus 201 metros de altitud se puede observar la parte oeste de la ciudad.

El parque está debidamente señalizado, así que emprendimos la subida hasta lo alto de la colina. Allí hay un balcón desde el que se puede obtener una buena panorámica de la ciudad.

Y sí, permite una visión bastante limpia de Montreal, pero la verdad es que el perfil de la ciudad no me llamó especialmente la atención. Como ya comenté en el post anterior, Montreal tiene un centro histórico bastante protegido, así que hay poco rascacielos o edificio que destaque desde la lejanía.

En el lado opuesto a esta terraza se halla el Châlet de Mont Royal.

Inaugurado en 1932 en estilo Beaux Arts sirve como espacio de celebración con un aforo de 300 a 700 personas. En su interior alberga pinturas que hacen un repaso por la historia de la ciudad. También cuenta con tienda de recuerdos, baños y máquinas de vending.

El atardecer estaba próximo, así que omitimos acercarnos hasta la cruz y bajamos hacia el Lago de los Castores.

Este lago artificial en invierno se convierte en una enorme pista de patinaje sobre hielo. En verano por el contrario es un espacio del que disfrutar para un paseo, un picnic o actividades acuáticas.

Junto al lago había varias casetas inclinadas con kayaks y material para alquilar.

También hay un pabellón de vidrio donde tomar un refrigerio.

Ya de bajada continuamos dejando atrás el parque y el cementerio de Notre Dame des Neiges hacia el Oratorio de San José.

En 1904 Andrés Bessette, perteneciente a la Congregación de Santa Cruz comenzó a construir una pequeña capilla. En 1917 se construyó una iglesia capaz de albergar mil personas sentadas y en 1924 se comenzó a levantar una basílica dedicada a José de Nazaret. Las obras duraron hasta 1967, cuando por fin se inauguró.

Hoy, este monumento emblemático de Montreal es la mayor iglesia de Canadá y un importante lugar de peregrinación de enfermos, y es que el hermano Andrés atribuyó a José de Nazaret muchos milagros relacionados con la cura. Estos milagros fueron reconocidos incluso por el Papa Juan Pablo II y además beatificó al hermano Andrés en 1982.

Entre peregrinos, feligreses y turistas recibe unos 2 millones de visitas al año.

Dado que tardó tanto tiempo en construirse, está realizado en varios estilos arquitectónicos, aunque sobre todo predomina el renacentista italiano. Destaca su gran cúpula de cobre recubierta de verde y coronada con una cruz. Es la segunda mayor de este tipo en el mundo por detrás de la de la basílica de San Pedro de la Ciudad del Vaticano.

El interior se puede visitar por libre o con guía en un recorrido de hora y media que pasa por la basílica, la capilla votiva, la cripta, la capilla original, y el Museo del hermano Andrés. No solo se encuentra su tumba, sino también su corazón embalsamado.

Cuenta con importantes obras de arte como esculturas y vidrieras que representan 10 escenas de la historia religiosa de Canadá. El recinto alberga además un pabellón para hospedar a fieles y peregrinos. También cuenta con una tienda de artículos religiosos y una cafetería.

Frente al oratorio se erige el Collège Notre-Dame du Sacré-Cœur, una escuela privada católica de primaria y secundaria considerada como de las mejores de la ciudad.

Nos sentamos en los jardines a ver anochecer mientras experimentábamos con las cámaras y las fotos de larga exposición, y cuando se hizo de noche tomamos un bus de vuelta al apartamento.

Antes paramos en un super a comprar la cena y algo de desayuno para el día siguiente. No queríamos perder mucho tiempo y teníamos algo de sobras, así que compramos unas pizzas congeladas, unas cervezas y a dormir pronto que al día siguiente iríamos y volveríamos en el día a Quebec.

4 comentarios en “Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 8 III: Montreal: Parque Olímpico y Mont Royal

  1. Pingback: Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 8 II: Rumbo a Montreal | Una cosa te voy a decir
  2. Pingback: Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá: Itinerario y Vuelos | Una cosa te voy a decir
  3. Pingback: Preparativos para un Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá II: Alquiler de coche y Alojamientos | Una cosa te voy a decir
  4. Pingback: Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 9: Quebec City: Ciudad Alta | Una cosa te voy a decir

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.