Serie Terminada: Major Crimes

Cuando Kyra Sedgwick decidió que ya llevaba demasiado tiempo con el papel de Brenda Johnson y que quería seguir adelante con su carrera, James Duff, el creador de The Closer, no quiso acabar con la serie, pues funcionaba bastante bien en pantalla. Así se dotó de mayor protagonismo al papel de la recién introducida protagonista, la investigadora de Asuntos Internos Sharon Raydor, y se buscó un argumento para la salida de Brenda. Nació entonces el spin-off Major Crimes.

Aunque en realidad, enseguida se ve que no se trata de un spin-off, sino que seguimos con la misma serie con otra protagonista principal. Continuamos con la misma estética, la misma cabecera, la misma estructura argumental, en el departamento de Grandes Crímenes de la policía de Los Ángeles, con los mismos protagonistas (salvo dos bajas que son sustituidas por la novata detective Skyes, que sirvió en Afganistán y Rusty, un menor testigo de un crimen). Además, arranca igual que su predecesora: con una nueva jefa que intenta ganarse a su equipo. Eso sí, las técnicas de Brenda y de Sharon no son iguales. Mientras que la primera era dulce e iba con sutileza para conseguir su objetivo, Raydor es firme desde el principio. Es un “esto es lo que hay”, “aquí mando yo”.

Sí que es verdad que hay algún otro matiz que sirve para diferenciar una serie de otra, pero todos se deben al cambio de jefa. Mientras que el punto fuerte de Brenda era acorralar a los sospechosos en los interrogatorios, Sharon no tiene tanta paciencia. Con la excusa de que el departamento tiene que recortar gastos, su intención es conseguir cuanto antes un acuerdo. Así, trabajará más de cerca con la fiscalía para llegar a esos tratos. No obstante, a medida que van avanzando las temporadas, la cosa cambia y sí que se asemeja más a la estructura de The Closer. Eso sí, Raydor no intenta ser Johnson y el resto de personajes gana protagonismo en el desarrollo de los casos.

En la serie madre la que se echaba la serie a las espaldas era Brenda. Su carácter sureño, su gran bolso, sus chocolatinas en el cajón de su despacho, las discusiones con Fritz, la relación con sus padres (e incluso con su gato)… todo ello daba forma al personaje. Le confería un cierto toque cómico y el espectador simpatizaba con ella. Sin embargo, creo que esto le falta a Major Crimes. Al menos al principio. Sharon no tiene el mismo carisma ni la misma fuerza. No significa necesariamente que sea malo, pues esto la convierte en una serie más coral. No obstante, me da la sensación de que no era precisamente la intención, sino que el hecho de que el personaje de la capitana Raydor tuviera menos fondo, menos vida, se debía a que había sido creado como secundario. Para liderar la nueva serie el televidente necesita mucha más información. Y salvo la relación con Rusty y que venía de Asuntos Internos, poco más conocíamos. A medida que avanzó la trama ya sí que conocimos a sus hijos, exmarido e incluso se le dio cabida a su vida más allá del entorno laboral (o en realidad no tanto, porque eso de emparejar compañeros ya está muy visto).

En cualquier caso, la serie funciona a lo largo de sus seis temporadas. Por el tipo de serie en realidad no hace falta ahondar mucho en los personajes. Nos basta con saber qué personaje cumple qué cometido y el desarrollo del caso semanal. Y ahí, Major Crimes acierta. Creo que contenta tanto a los que llegamos a ella tras ver The Closer como a los que lo hacen de nuevas buscando una serie policiaca que entretenga.