Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 10 II: Montreal: Quartier International

Abandonando la Place d’Armes y bordeando el seminario, enfilamos la calle St Francois Xavier, donde se encuentra el antiguo edificio de la Bolsa de Montreal, erigido en unos antiguos terrenos de los sulpicianos.

El edificio, que con su pórtico de seis columnas corintias recuerda a un templo griego, fue diseñado por el arquitecto estadounidense George B. Post, quien también planificó el de la Bolsa de Valores de Nueva York. La parte central del edificio en forma de U contenía una sala de juntas.

Antes de la II Guerra Mundial la Bolsa de valores de Montreal era la más importante en Canadá. Terminó de operar en este edificio en octubre de 1965, cuando se trasladó a la Plaza Victoria. Un año más tarde se vendió el espacio a una organización que pretendía convertirlo en un centro cultural. Para ello se llevaron a cabo reformas entre 1967 y 1968 añadiendo dos niveles en el ala izquierda y otra en la derecha. Sin embargo, pronto la empresa se declaró en quiebra y fue comprado por la Centaur Theatre Company, la compañía de teatro más grande de habla inglesa de  Montreal, quien de nuevo lo renovó extensamente. Abrió de nuevo sus puertas en 1975 convertido en dos teatros con capacidad de 250 y 220 espectadores.

Seguimos la calle hasta la Plaza de la Gran Paz de Montreal, rebautizada en 2001 para conmemorar el tricentenario de la Gran Paz, cuando se acabó con casi un siglo de conflicto por Acadia.

En ella hay varios monumentos que recuerdan la historia de la ciudad, como la ubicación del pequeño río Saint-Pierre, el puente que lo abarcaba, un pozo, la obra conocida como “El Miedo” compuesta de una cruz, un disco, una piedra, un dedo doblado y en el centro se erige un obelisco en honor a los Pioneros.

Diseñado por el arquitecto-topógrafo J.-A.-U. Baudry e instalado en 1893 se eleva sobre un pedestal cuadrangular en el que se exponen cuatro placas de bronce en las que se pueden leer inscripciones históricas. Por un lado el nombre de los fundadores, por otro de los Pioneros, en una tercera cara información sobre el autor y en la última la fecha de fundación de la ciudad.

Llama la atención una campana en lo alto de un edificio.

En el cruce con la Rue Saint Pierre se encuentra el Centro de Historia de Montreal, un museo ubicado en una antigua estación de bomberos. De inspiración en el estilo flamenco, fue construido en 1903 en arenisca y ladrillo rojo.

En 1972 cerró la estación de bomberos y en un proyecto por rehabilitar el distrito histórico, se decidió convertirlo en museo.

Inaugurado en 1983 alberga la escultura original del almirante Nelson de la plaza Jacques-Cartier, así como reproducciones de mapas antiguos, muchas fotografías y una variada colección de objetos únicos, sobre todo del siglo XX. También se puede visitar la exposición permanente Montreal en cinq temps, que da a conocer los eventos, lugares y residentes que han hecho historia.

La Rue Saint Pierre nos conduce al Quartier International, un distrito industrial de estilo victoriano, sobre todo en el área en torno a la Rue Sainte-Hélène y la Rue des Récollets.

Destacan las fachadas de piedra gris y los antiguos almacenes o fábricas de mediados del siglo XIX.

Era media mañana, así que nos parecía un buen momento para hacer una parada y comer algo. Muy cerca teníamos el Crew Collective & Café, una cafetería que, al igual que el The Standing Order de Edimburgo, ocupa un antiguo banco.

La Royal Bank Tower es un rascacielos de estilo neoclásico de 121 metros y 22 pisos que fue diseñada para acoger el Royal Bank de Canadá, ya que el edificio en la calle Saint-Jacques se había quedado pequeño. Terminada en 1928, se convirtió en el edificio más alto de todo el Imperio Británico, la estructura más alta de Canadá y el primer edificio en la ciudad que fue más alto que la Basílica Notre-Dame, construida casi un siglo antes.

El banco abandonó la sede en el año 2010 y la compró Crew Collective & Café, quien llevó a cabo importantes reformas. No obstante, conservaron los techos abovedados de 15 metros de altura, así como el suelo de mármol con incrustaciones, los detalles de latón de bronce originales y las lámparas.

La idea era mantener el espíritu de lo antiguo pero guardando un buen equilibrio con lo nuevo. Por ejemplo, los mostradores de caja siguen sirviendo para realizar los pedidos, pero en el espacio se han añadido divisiones de acero y paredes de vidrio chapadas en bronce para crear salas de reuniones adicionales.

También se han conservado junto a la escalera unos paneles en recuerdo a los caídos en la I Guerra Mundial.

En este ambiente, lógicamente nos podemos hacer una idea de que los precios no son baratos precisamente. Además, tampoco tenían mucho surtido y más que dulce, nos apetecía algo salado, por lo que, tras admirar el espacio y sus detalles, nos dirigimos a la salida en busca de otra opción.

Antes de abandonarlo, nos fijamos en los detalles de la puerta, que aún mantiene el escudo con el león y el unicornio o donde podemos encontrarnos con una peseta.

Ya que no nos había convencido el Crew Café, probamos suerte en el World Trade Centre, que se encuentra en la misma calle y parecía tener varios locales de restauración.

Finalizado en 1992, en realidad, se trata de un centro comercial que alberga también oficinas y un complejo hotelero. Además, queda conectado con, el RES, la ciudad subterránea (como el PATH de Toronto) y con el metro.

El espacio hoy formado por este espacio supone la unión de varios edificios comerciales más pequeños de la época victoriana, como por ejemplo el del Banco de Nova Scotia o el de Canada Steamship Lines. De esta forma no solo se conservó la arquitectura histórica, sino que se rehabilitó la zona adaptándola al presente.

En el interior los diferentes edificios giran en torno a un patio central cubierto por un enorme atrio acristalado que deja pasar la luz natural. Todo el complejo ocupa lo que en su día fue Fortification Lane, donde se encontraban los muros defensivos coloniales de Montreal.

En este centro encontramos La Fabrique de Bagel, un local especializado, como se puede sospechar, en bagels.

Los bagels no son exclusivos de Montreal, de hecho fueron llevados a Norteamérica por emigrantes judíos polacos, pero tienen su fama. De hecho, hay una especie de pique entre Nueva York y Montreal sobre en qué ciudad de las dos se comen los mejores. Sin embargo, no son exactamente iguales. Elaborados con harina de trigo, agua, sal y levadura, los canadienses, que son algo más pequeños, se caracterizan por realizarse en horno de leña. Además, el agua de Montreal y un toque de miel, les da un toque peculiar de sabor.

Se pueden rellenar con casi cualquier cosa… Dulce, salado, mezcla… Aunque lo más común es comerlos para desayunar con queso crema, mantequilla y mermelada o bacon y huevo. Nosotros elegimos cuatro para compartir. Como los dan partidos a la mitad, fuimos probando y rotando. Nuestra elección fue: tortilla francesa con jamón york, atún con pepino, queso y bacon y por último aguacate con salmón ahumado. Nos costaron $29,66.

Había hambre y somos muy aficionados al pan, así que entraron muy bien.

Aprovechamos para pasar a los baños y antes de marchar paramos a ver el trozo del Muro de Berlín (está justo al lado de la tienda de bagels), que fue regalado a la ciudad en 1992, en el 350 aniversario de la fundación de Montreal.

En la puerta que conduce a la Plaza Victoria se halla otro elemento histórico, la fuente del arquitecto y escultor francés Dieudonné-Barthélemy Guibal.

Nosotros acabábamos de almorzar, pero en la plaza ya estaba la gente de las oficinas de la zona en busca de un sitio al sol para comer.

Esta plaza fue construida en 1813, aunque no siembre llevó el nombre actual, sino que se llamó Place du Marché-à-Foin y Place des Commissaires. Fue en 1860 con la visita del entonces Príncipe de Gales y más tarde Eduardo VII, cuando adoptó el nombre de la reina.

Ha pasado por varias remodelaciones a lo largo de los años. A veces ha servido como aparcamiento, otras como un simple espacio abierto. El aspecto que tiene hoy en día data de la última configuración en 2003. Es una agradable plaza en la que sentarse a comer, charlar, leer o tomar algo de vitamina D los pocos días que sale el sol.

Destaca, cómo no, la estatua de la Reina Victoria, pero también podemos encontrar la escultura Taichi Single Whip de Ju Ming.

Sin embargo, el elemento más significativo de la plaza es la entrada del metro, uno de los pórticos del arquitecto francés Héctor Guimard.

Diseñó tres tipos de entradas de metro: quioscos, perímetros y pabellones y su arte se ha exportado por todo el mundo. Reproducciones, eso sí. Sin embargo, este pórtico es auténtico, fue donado por la RATP (la comisión de transporte de París) en 1967 para conmemorar su colaboración en el metro de París. Así, es la única copia auténtica que se encuentra en una estación de metro que no está en París. Muchos de sus diseños fueron desmantelados, así que los pocos que se conservan tienen un importante valor histórico.

Entre 2001 y 2002, cuando se renovó la plaza, se restauró el pórtico. En aquel momento entonces se sustituyeron los paneles y los globos de las farolas por reproducciones. De hecho, durante los trabajos se descubrió que todavía conservaba los globos de vidrio originales, lo que le convertía en el único ejemplo del mundo, pues en París ya se habían ido reemplazando por unos de plástico. Para evitar que se rompieran, se cambiaron por unos de policarbonato.

La parada de metro tiene incluso las baldosas blancas biseladas del metro de París.

Tomando la Rue Saint Antoine nos dirigimos al colorido Palacio de Congresos. Frente a él está la Place Jean-Paul-Riopelle en cuyo centro destaca La joute, una fuente que encontramos apagada, aunque había unos operarios comprobando las tuberías para encenderla ahora que había llegado la primavera.

Diseñada por Jean-Paul Riopelle está formada por 29 esculturas en bronces. Cuenta con chorros de agua cambiantes y además, en las noches de verano, en la superficie del agua se enciende un círculo de fuego. Este detalle guarda relación con los Juegos Olímpicos, ya que fue creado en 1974.

En la plaza además podemos encontrar una estatua del autor, que además de escultor era pintor y grabador. Nacido en 1923 se asoció durante un breve período de tiempo con los surrealistas en París. Su último trabajo, realizado en 1992, fue un tributo a Rosa Luxemburgo que está instalado en el Casino du Lac-Leamy. Falleció en 2002.

El Palacio de Congresos es un espacio muy peculiar que destaca por su fachada colorida y moderna en una ciudad con tanto edificio histórico de influencia europea.

Comenzó a construirse en 1977 y se inauguró en 1983. Desde entonces, ha albergado más de 6.000 eventos de diversa índole. Convenciones, galas y exposiciones tienen cabida en este centro versátil gracias a sus salas multifuncionales y de grandes dimensiones. Cuenta con 113 espacios con capacidad de hasta 1.950 stands. Fue ampliado entre 1999 y 2002 y ahora alberga ocho niveles en los que la luz es protagonista.

En el interior nos llamó la atención el particular bosque de 52 arboles rosas, de la arquitecta y paisajista Claude Cormier.

Y si nos fijamos en el suelo, hay una línea de baldosas rojas que recuerdan los grandes eventos celebrados en el palacio. Por ejemplo podemos leer que en 1983 se celebró el  8° Congreso Internacional de Cirugía Plástica; en 1989 la 5ª Conferencia Mundial sobre el SIDA; de 1993 se recuerda la visita del Dalai Lama, que impartió un taller introductorio sobre técnicas budistas; en 1994 acogió el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia; en 2005 fue la sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; en 2009 celebró el 20 ° Congreso Mundial de Diabetes; un año más tarde confirmó que durante 21 años tendría lugar allí la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Genética Humana y en junio de 2017 Barack Obama pronunció un discurso ante 8.000 personas.

Y con la visita a este edificio dejamos atrás el Quartier International para dirigirnos al Centre-Ville.

4 comentarios en “Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 10 II: Montreal: Quartier International

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