Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 10 V: Montreal: Quartier des Spectacles y Chinatown

Los bagels a media mañana nos habían dado energía, pero eran las 4 de la tarde y había hambre. En la calle Sherbrooke directamente nos olvidamos, pues sabíamos que los precios iban a ser desorbitados, así que probamos suerte en el entorno de la Plaza de las Artes. Y por primera vez en diez días, entramos en un McDonald’s. Dadas las horas que eran tampoco estábamos para andar sopesando muchas opciones, así que entramos, pedimos un par de ensaladas griegas, una hamburguesa de pollo a la barbacoa y un wrap. Lo acompañamos con un par de patatas y un par de bebidas, ya que se podía rellenar tanto como se quisiera. Nos salió todo por $40,08. Después tomaron unos helados, que costaron otros $10,19.

Y una hora más tarde, con el estómago lleno y habiendo descansado un poco, continuamos con nuestra visita a Montreal esta vez en el Barrio de los Espectáculos, el distrito con más vida artística y entretenimiento de la ciudad. A lo largo de todo el año sus teatros, cines y salas de espectáculos llegan a acoger unos 40 festivales artísticos y musicales. Hay eventos de todo tipo: de música clásica, ópera, variedades,humor, comedias musicales, danza, jazz, teatro… Pero no todo tiene lugar en interiores, ya que la cultura también se vive en las 8 plazas públicas que conforman el barrio.

La plaza central es la Place des Arts, compuesta por seis salas de espectáculos: la Salle Wilfrid-Pelletier, la Maison Symphonique, el teatro Maisonneuve, el teatro Jean-Duceppe, la Cinquième Salle y le Studio-théâtre.

La tarde estaba muy animada y la gente estaba disfrutando del sol y las temperaturas suaves que tenían esos días en la ciudad. Además, había a lo largo de la calle peatonal varios espacios con césped artificial que invitaban a sentarse a relajarse.

En el área se encuentra también el Museo de Arte Contemporáneo, también conocido como MAC.

Es la primera institución en Montreal en albergar únicamente arte contemporáneo. Cuenta con una colección permanente de casi 8.000 obras de artistas tanto canadienses como internacionales. Además, cada poco tiempo tiene rotaciones de colecciones temporales.

Tomando la calle Saint Catherine y girando en Saint Laurent Boulevard casi llegando a Chinatown encontramos el Monument-National, uno de los teatros más antiguos de la ciudad.

Fue construido entre 1891 y 1894 con el fin de convertirse en centro cultural franco-canadiense y para albergar los servicios administrativos de la Sociedad Saint-Jean-Baptiste de Montreal. A pesar de no estar acabado, se inauguró en 1893.

En 1971 fue comprado por la Escuela Nacional de Teatro y a finales de siglo se renovó. En la actualidad incluye tres teatros: la Salle Ludger-Duvernay, el Studio Hydro-Québec y el pequeño teatro La Baranda.

Enfrente se encuentra la Société Des Arts Technologique, una organización cultural fundada en 1996. Su objetivo es investigar, producir, promocionar y preservar obras de arte que utilizan nuevas tecnologías.

Fue ampliado en 2010 añadiendo un nuevo piso además de una nueva sala y la gran cúpula que permite ver proyecciones de 360º.

Estos edificios sirven de límite con Chinatown, que se desarrolla en el cuadrante alrededor del Bulevar Saint Laurent.

El barrio queda flanqueado por cuatro puertas: la puerta norte entre Saint-Laurent y René Lévesque, la sur entre Saint-Laurent y Viger, la este entre Saint-Dominique y de la Gauchetiere y la oeste entre Jeanne-Mance y de la Gauchetiere.

Realmente no es un barrio muy turístico, salvo que vayas en busca de comida asiática, ya que hay numerosos restaurantes vietnamitas y chinos, tiendas de especias o mercados. Es el hogar de la comunidad asiática. Incluso tiene el único hospital chino en Canadá.

La construcción más antigua del barrio es el edificio Wing, que se encuentra en la Plaza Sun-Yat-Sen. Albergó una escuela militar, una fábrica de cajas de papel y un almacén. Hoy acoge Wing’s Noodle y Fortune Cookie Factory.

La plaza, inaugurada en 1988, está dedicada a Sun Yat Sen, el padre ideológico de la China moderna. Cuenta con un pequeño escenario de cemento que sirve para eventos, actuaciones y espectáculos. Estaba muy animada con señores mayores jugando al Majhong, cartas y juegos que desconocíamos.

Callejeamos un poco el barrio y volvimos al apartamento a hacer las maletas y dejarlo todo preparado para el día siguiente.

Ya de noche salimos a vivir el ambiente del Gay Village. Las calles del barrio además de decoradas con banderas, tenían unas tiras con pelotas de colores que también conformaban una bandera LGTBI.

 

Después nos fuimos a hacer unas fotos nocturnas en el entorno de la Biosphere, ya que el día anterior viniendo de Quebec lo vimos iluminado. No obstante, cuando salimos del metro aquello estaba todo apagado. De hecho, tuvimos que andar guiándonos con las linternas de los móviles. Nos dirigimos a la orilla opuesta de la isla, junto al Puente Jacques-Cartier, para poder fotografiar el Viejo Puerto y su noria.

Estuvimos allí un rato probando con la larga exposición y nos sorprendió una mofeta, que se nos acercó demasiado y tuvimos que espantar para que no nos soltara su apestoso tufo. Cuando ya nos cansamos de experimentar, para concluir el día, nos fuimos en busca de la cena. No nos podíamos despedir de Canadá sin probar la poutine, así que fuimos al Restaurante La Banquise, que abre 24 horas al día.

La poutine es el más destacado plato típico de Canadá, y en realidad no es nada del otro mundo. Consta de una base de patatas fritas a la que se le añaden taquitos de queso blanco (casi requesón). Todo ello se riega con una salsa de carne, por lo que las patatas quedan blandas. Es un plato muy básico, pero una bomba calórica. Además de los tres ingredientes básicos tradicionales, se le puede añadir cualquier cosa al gusto: carne, verduras, hortalizas…

Surgió en los años 50 en la provincia de Quebec, aunque se ha extendido por todo el país. Parece que nació en un área de servicio cuando un camionero roció sus patatas fritas con queso con salsa de carne. Alguien probó aquella mezcla, decidió que estaba rico y lo añadió a la carta.

Pedimos una clásica y una Matty, que lleva bacon, pimientos verdes, cebolla y champiñones. Nos costaron $19,37.

Eran más de las 11 de la noche y no teníamos buena combinación de transporte de vuelta al apartamento, así que nos las comimos mientras andábamos en el camino de vuelta. Entraron bien porque era tarde y había hambre, pero no son algo del otro mundo. Sí que estaban bien de sabor, pero demasiado grasientas y, al menos a mí, las patatas me gustan más crujiente.

Con esto dimos por finalizado el día y nuestra visita a Canadá.

2 comentarios en “Road Trip por la Costa Este de Estados Unidos y Canadá. Día 10 V: Montreal: Quartier des Spectacles y Chinatown

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