Escape Room: Proyecto X-547, Curious Cat

Para nuestra última salida escapista tras el Escondite del Hacker elegimos Curious Cat y su Proyecto X-547.

Nada más llegar nos recibió nuestro Game Master quien, tras asegurarse de que estábamos todos, nos puso en situación. Esta vez nos metemos en el papel de unos científicos que tienen que hacerse con un antídoto para el virus X-547 antes de que sea demasiado tarde. Los experimentos se llevaron a cabo con animales y después con seres humanos. En ambos con resultados fatales tras 60 minutos. Para complicar aún más la tarea, nosotros mismos seremos inoculados con el virus, por lo que si queremos sobrevivir, no nos queda otra que encontrar dicho antídoto antes de que se cumpla la hora.

La introducción fue algo lenta, mecánica y repetitiva. Hay en ocasiones que la sesión informativa es una toma de contacto para que el Game Master y el grupo se conozcan, saber si ya han jugado, si lo han hecho juntos, si hay algún tipo de mecanismo o consideración previa a comentar, así como la metodología para dar las pistas. Es verdad que otras veces directamente nada más cruzar la puerta ya te ves dentro del juego, pero son las menos. En este caso se trata de la segunda opción, y la verdad es que no cumple con su función.  Todos estábamos deseando comenzar y la reiteración de las explicaciones y de la historia nos resultó algo cansina. Es verdad que intentaba aunar la historia con las normas, pero la charla no terminaba de estar bien estructurada. No solo nos soltó una fuera, sino que abrió la puerta y hubo segunda parte. Además, una vez nos dejó solos dentro, tuvimos que asistir a un vídeo de unos 3 minutos que no aportaba nada y que, sinceramente, tenía mucho que mejorar.

Así, con este comienzo, nos habíamos desinflado un poco. Por suerte, en cuanto el reloj comenzó su cuenta atrás y nos pusimos en modo juego. La primera parte del juego fue bastante fluida y enseguida comenzamos a encontrar cosas y a descubrir cómo encajaban unas piezas con otras. Pese al bajón inicial, hay que reconocer que la sala está bien ambientada y que, en general, las pruebas guardan relación con la historia y tienen sentido. Es verdad que hay demasiados candados para mi gusto y podría incorporar algún elemento más mecánico, pero también es cierto que no desentonan con el mobiliario y demás elementos de la sala.

Otro punto positivo de este escape room es que no es lineal, por lo que requiere de la coordinación de todo el equipo para que no se quede nada descolgado que se pudiera usar más tarde.

Nosotros llevamos un ritmo bastante bueno durante buena parte del juego e íbamos bastante confiados. Sin embargo, cuando nos faltaban unos 20 minutos nos atascamos con un mecanismo que a pesar de que teníamos claro de que tenía que ser sí o sí, no terminaba de encajar, así que nos enredamos en buscar otra opción y perdimos mucho tiempo. Nuestra asistente nos dio alguna indicación para que volviéramos al camino correcto, pero aquello no terminaba de funcionar. Tuvimos la sensación de que no estaba bien planteado o quizá se había desgastado del uso (y mal uso). Después nuestro Game Master nos comentó que muchos grupos no conseguían atinar a la primera. Quizá deberían plantearse buscar otra herramienta para resolver ese paso.

En la recta final, con unos 8 minutos por delante, parecía que superada la incidencia e iba todo rodado, sin embargo habíamos cometido un error de principiantes: nos habíamos dejado una pieza sin encontrar por no habernos fijado bien en todos los elementos. Ni siquiera estaba tan escondida, la verdad. Así pues, aunque pensábamos que lo teníamos todo para conseguir el antídoto y salir, nos quedamos trabados y de nuevo intervino nuestra asistente para guiarnos. Y finalmente, con este último elemento ya sí que conseguimos abandonar el laboratorio cuando nos quedaban algo menos de cuatro minutos para que el virus fuera letal.

Pese al inicio algo descafeinado, la sala en sí nos gustó, tanto la ambientación, como el desarrollo. Aunque no nos llegamos a estorbar, quizá sea un poco justa para seis personas sobre todo porque en algún momento varios nos quedamos parados sin poder hacer nada, sobre todo hacia el final. Quizá el número ideal sea 4-5 porque hay más de una prueba colaborativa y porque solo hay una pantalla, con lo que si quieres saber el tiempo que te queda o contactar con tu asistente alguien tiene que moverse y ejercer de correveidile.

Así que, quitando el detalle de la pantalla y del mecanismo que parecía no estar muy bien calibrado, por lo demás es una buena sala de nivel intermedio.

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