Prueba de Ascendencia Genética MyHeritage

Hace tiempo que mi hermano y yo oímos hablar de las pruebas de ADN y sentíamos curiosidad por conocer nuestros orígenes étnicos. Sin embargo, en lugar de hacérnosla nosotros, pensamos que era mejor que se la hicieran nuestros padres y así poder contar con más datos. Al final, lo que les saliera a ellos nos iba a llegar en mayor o menor porcentaje a nosotros (heredamos el 50% de cada progenitor, pero cada hermano combina de una forma diferente esas dos cargas genéticas). Así pues, para reyes, les regalamos un kit a cada uno de ellos.

Elegimos la empresa MyHeritage. Hay una veintena de empresas que hoy en día se dedican a rastrear el ADN, unas más sencillas, otras más complejas que además ofrecen información salud genética, posibles enfermedades (o predisposición a patologías), farmacogenética, cuidado de la piel, deporte y nutrigenética. La nuestra es de las sencillas y solamente revela los orígenes étnicos pudiendo categorizar hasta 42 regiones (incluidas 7 regiones de Asia oriental).

El kit incluye las instrucciones, un par de bastoncillos y un par de botecitos. Además cuenta con un sobre de burbujas para el envío de las muestras (no está franqueado). El procedimiento es muy simple: hay que frotar cada uno de los bastoncillos en el interior de la mejilla durante un minuto (a lo CSI) y después cortarlos e introducirlos en sendos botecitos. Estos se guardan protegidos en una bolsa y finalmente en el sobre para su posterior envío. En otras pruebas en vez de con el hisopo hay que llenar un bote con saliva… algo un tanto menos cómodo.

Cada caja lleva un código único. Tras registrarlo en la web, permite realizar seguimiento de la muestra y la posterior consulta de los resultados. En nuestro caso, como teníamos dos pruebas, mi hermano creó un árbol genealógico familiar.

El envío a Texas tardó unos 10 días y a partir de ahí recibimos alertas de todo el proceso: de la recepción en la empresa, del inicio del análisis y finalmente de los resultados. En total desde que los mandamos pasaron como unas 8-10 semanas. En teoría tardan unas 4 semanas, pero parece que estaban cambiando la metodología del análisis en laboratorio y por eso se retrasó un poco más.

Y, ¿qué pasó con los resultados? Pues se constató que nuestra familia no parece haberse movido mucho en las últimas generaciones (abarca entre 8 y 10), aunque alguna sorpresa sí que encontramos. Los resultados nos indicaron que la rama materna es 84,4% Ibérica y un 15,6% Europea del Noroeste (que incluye las regiones de Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Dinamarca).

La etnicidad ibérica incluye la península y recoge la influencia de todas las civilizaciones que han pasado por aquí a lo largo de la historia. Esto quiere decir que hay rasgos étnicos de tribus íberas, de celtas, de judíos y norafricanos. En este aspecto, nada de sorpresa, ni por la etnicidad, ni por el porcentaje.

Por su parte, el 15% restante podría indicar que hay un/a bisabuelo/a de nuestra madre que llegó a España desde el norte. Estaríamos hablando de mediados del siglo XIX, momento en que tuvo lugar la Revolución de 1848, un movimiento que recorrió toda Europa. Así que, quizá algún francés acabó estos lares… Quién sabe.

Los análisis permiten además ver si hay coincidencias con otros usuarios de la base de datos de la empresa. En este había alguna coincidencia lejana que la web marca como posibles primos terceros de parte de abuelos, bisabuelos e incluso tatarabuelos, por lo que nada concluyente. Pero casualmente en una de estas coincidencias el cuarto apellido de nuestro abuelo, un apellido no muy común, aparece en su árbol, con lo que no parece muy descabellado que efectivamente haya un pariente común si echamos la vista atrás unas pocas generaciones. Además, estamos hablando de la misma provincia en la que nacieron nuestros abuelos…

Por la rama paterna salió un poco más repartida la cosa. Nuestro padre tiene un 88,1% de Europeo del Sur (67,3% Ibérico, 19,4% Italiano y 1,4% griego) y un 2,5% de Balcánico. Pero además, un 8,2% de Norafricano y un 1,2% de Nigeriano. Muy curioso el asunto.

De nuevo el dato ibérico no nos sorprendió, pero el resto de etnias europeas sí. Sobre todo porque suman un 23,3%, y es un porcentaje bastante alto. De nuevo nos pusimos a elucubrar y llegamos a la conclusión de que esos datos tendrían que venir por la parte materna, ya que nuestra abuela de segundo apellido tiene el nombre de una ciudad italiana. Normalmente estos apellidos con base toponímica hacían referencia al lugar de procedencia de los individuos (muy frecuente su adopción en movimientos migratorios) y su madre además tenía nombre italiano. Además, siempre nos ha llamado la atención que fuera rubia, de ojos azules y con la piel muy clara. Ese 19% de etnia italiana quizá venga de algún antepasado de la época de Amadeo de Saboya… Son especulaciones, desde luego, pero ahí se ha quedado la espinita por saber más.

El 9% africano es curioso también (sobre todo el nigeriano, pues norafricano es más evidente), pero es más residual y además podría de venir de ambas ramas, tanto de nuestra abuela, como nuestro abuelo. Aunque apostamos por este último.

También en esta ocasión encontramos varias posibles coincidencias de familiares lejanos, pero nada significativo.

En cualquier caso, es un experimento interesante que permite averiguar de dónde venimos y porqué tenemos los rasgos que tenemos. Quizá incluso sigamos investigando la rama de nuestros abuelos para tener más datos.