Serie Terminada: Juego de Tronos

Hace un mes que acabara Juego de Tronos y creo que ya es el momento en que se puede hablar de ella tras haber reflexionado sobre su final. Y también ha dado tiempo a aquellos rezagados para ponerse al día. De todas formas, por si acaso, a partir de aquí, puede haber SPOILERS.

Antes de nada he de confesar que no me senté a ver el piloto con mucha emoción. Mi pareja había empezado la saga literaria Canción de Hielo y Fuego hacía un tiempo recomendado por un amigo y, cuando salió la serie, propuso que viéramos el piloto como hacemos con tantas otras cada temporada. Sabiendo que era de corte fantástica y que no es una temática que me apasione especialmente ni en literatura ni en cine o televisión, pues ya iba en modo negación. El capítulo ya empezaba con los caminantes blancos y aquello no me despertaba especial ilusión, pero parece que el aspecto fantástico iba a ser bastante limitado al principio e iba a ir aumentando a medida que avanzara la historia, así que tenía esperanza de que el resto de la trama me enganchara para que lo demás pasara a un segundo plano. Para cuando quise darme cuenta me había encariñado de algún personaje y no podía creerme que Ned Stark hubiera sido decapitado.

Y sí, con aquello la serie despertó mi curiosidad al romper totalmente los esquemas y como era de esperar, acabé viéndola. Y ocho temporadas después, el final también me descolocó y he necesitado tiempo para tomar perspectiva y reflexionar si ha sido un buen final o no.

Para empezar, vuelvo a remarcar que yo no me he leído los libros, por lo que obviamente mi universo es bastante más reducido que el de un fan de la saga literaria. Como suele ocurrir, en la serie faltan muchos detalles, se han caído personajes y hay tramas que se han reorganizado, suprimido o reinventado, pero al final es lo frecuente en las adaptaciones y por lo que los lectores nos solemos quedar con las novelas (la única vez que no me ha ocurrido fue en The Handmaid’s Tale). Hay que aceptarlo como lo que es: una “serie basada en”. Por supuesto, entiendo que hay quien esperaba mucho más, pero hay que ser realistas y comprender que es difícil que una obra tan coral que se traduzca de un lenguaje literario a uno cinematográfico al 100%. El problema de la serie sin embargo creo que llegó cuando la serie superó a la trama ya escrita en la sexta temporada.

Y esto es algo evidente aunque una no se haya leído los libros. Llegó un momento en que la serie decayó. Y es que aunque el autor dio unas directrices sobre los puntos claves que tenían que ocurrir para llegar al final, el resto fue relleno de los productores. Aquí se notó que no había tanta coherencia, tantas horas de reflexión de la trama. No es lo mismo contar con 3000 páginas y reducirlas a un guion de una temporada de 10 episodios, que escribir desde cero. Todo se precipitó, parecía que lo único interesante era cerrar tramas y dirigirlo todo a un final. Por ejemplo, esto se veía claramente en los desplazamientos de los personajes. Así, mientras que en las primeras temporadas los viajes de los protagonistas servían para contarnos algo además del viaje en sí, en las últimas lo único que importaba era el destino.

Parece que Martin quería que se lo tomaran con más calma mientras él terminaba la saga, aduciendo que tenían material de sobra para seguir con la serie. Sin embargo, los responsables debieron pensar que el escritor iba demasiado lento (habrá que ver si no hace un Larsson) y que debían seguir su propio camino. HBO propuso a David Benioff y Dan Weiss cerrarla en 10 temporadas, pero ellos decidieron que mejor 8. Viendo que además redujeron los capítulos de las últimas temporadas (aunque con metraje más largo) me da que pensar que no querían alargar tanto tiempo la serie en gran medida porque querían cambiar de proyecto. Aunque también puede que tuviera que ver el aspecto económico. No es solo toda la producción que necesitaba en cuanto a lugares de rodaje, la cantidad de personal de grabación y postproducción que requería, sino que había que mantener a unos protagonistas principales que imagino que cada temporada querrían cobrar más dada la repercusión de la serie. Por no hablar de que los críos crecen, se convierten en adolescentes, adultos… y si alargas mucho el chicle, un personaje que se supone que tenía 15 años en la serie, acaba siendo interpretado por un actor de 40. No obstante, creo que el planteamiento de HBO era bueno. Con 10 temporadas de 10 capítulos cada una se habría cerrado todo con algo más de dignidad, sin tanta precipitación ni cabos sueltos.

Porque sí, llegamos a la última temporada y se convierte en una montaña rusa. Es verdad que Juego de Tronos fue siempre una serie (y unos libros) en la que parecía que iba a desatarse una gran guerra, pero que luego quedaba en pequeñas batallas en las que caían algunos personajes relevantes, como por ejemplo en la Boda Roja; sin embargo, creo que todos nos quedamos algo chafados con el capítulo 3 y la batalla contra los caminantes blancos. Tanto que el invierno iba a llegar, que si la gran amenaza de los muertos… y luego nos lo ventilamos en 80 minutos. No digo que no fuera un buen capítulo (yo no lo vi tan oscuro como otros se quejaron), pero me supo a poco. Entiendo que el primer episodio de la temporada fuera para reunir a todos los personajes, para poner las cartas sobre la mesa y hacer recuento de las tramas. También que el segundo fuera de preparación ante una gran batalla, de despedidas por si acaso no salen de ella; sin embargo, creo que la gran batalla podría haberse dividido en un par de episodios (al menos) manteniendo más aún la tensión.

De hecho, creo que de la temporada 6 y 7 se podrían haber sacado 3 temporadas, que la 9 podría haber tenido un arco centrado en la llegada de los caminantes, y finalmente la 10 para la batalla de los vivos. Por que sí, un capítulo para arrasar con Desembarco del Rey sabe a poco. Se echan de menos las conversaciones sobre tácticas de guerra, los tejemanejes, los engaños, las puñaladas por la espalda (metafóricas y literales) de las primeras temporadas. Porque sí, de eso iba Canción de Hielo y Fuego, de ambición, traición, violencia, sangre derramada, fuego que lo arrasa todo… De poder. ¿Y quién acaba siendo Rey? El más poderoso de todos, el que todo lo ve… Un Bran Stark del que nos habíamos olvidado mientras hacíamos quinielas entre Jon, Daeneys, Tyrion, Sansa o incluso Arya.

Nos habíamos despistado con otros personajes. Llegamos a la octava temporada con una Daenerys que a medida que ve más cerca el trono, se va volviendo más ciega de poder. Hay quien no quedó con esta progresión del personaje, sin embargo, tenía todo el sentido. Era de esperar esta evolución de la madre de dragones, pero no por su genética o ser hija del Rey Loco, sino por su obsesión por recuperar aquello que considera suyo. Desde pequeña le han contado historias sobre el Trono de Hierro arrebatado a su familia y ella tiene un objetivo claro: sentarse en él. El problema es que hemos empatizado con ella y su sufrimiento (vendida por su hermano, violada por Drogo, a punto de morir a mano de los Dothrakis… ) y que nos la creemos cuando se nombra a sí misma como rompedora de cadenas y emancipadora de los pueblos reprimidos. Pero si lo pensamos fríamente, realmente nadie se podría haber opuesto a ella. O sí, pero habría acabado calcinado, como los Tarly. Más que una libertadora es una conquistadora que cree que el fin justifica los medios, y por eso arrasa con Desembarco del Rey, no porque se haya vuelto loca. También contribuye mucho a que nos choque que se comporte así el hecho de que la temporada sea tan rápida.

Por otro lado, habíamos descubierto en la temporada anterior que Jon Snow en realidad no era un bastardo, sino Aegon Targaryen Stark, por lo que en realidad él sería el legítimo heredero al trono. Así, estaba bastante arriba en las apuestas. Sin embargo, volviendo la vista atrás, realmente es un personaje que tampoco ha hecho tanto. Por mucho que haya liderado a la Guardia de la Noche, a los Salvajes y haya convencido a todos de que había que unirse para luchar contra los caminantes blancos… lo cierto es que siempre ha ido a caballo de las acciones de otros personajes. No termina de llevar nunca la iniciativa. Y lo mismo le ocurre en esta última temporada. Sabe quién es, pero no quiere liderar. Es verdad que lo venden como que es por lealtad a su amada, que él no ansía el puesto y que ella es y siempre será su reina; pero en el fondo, sabe que Daenerys no está siendo lo justa que debería ser. Y no hace nada… pone cara triste y mira para otro lado. Y si no es por el empujón de Tyrion, él no hubiera acabado con la Khaleesi. Al final acaba exiliado en el muro (que no sé para qué hay Guardia si ya no hay caminantes) y viajando al norte con su amigo Tormund y el resto de salvajes.

Un cierre insulso para un personaje que se nos había vendido como un supuesto héroe. Tanto misterio sobre sus orígenes para luego no jugar la carta Targaryen y acabar como empezó. Jon Snow se me ha ido desdibujando con las temporadas, aunque creo que mucho tienen que ver las cualidades interpretativas de Kit Harington, que han desdibujado bastante a este supuesto héroe.

El final de Ayra que me pareció un poco simplón al acabar el último capítulo, ahora me parece que sí tiene coherencia. La pequeña Stark tenía claras sus prioridades desde pequeña, ella quería luchar, no jugar a las princesas como su hermana Sansa. Quería ser dueña de su vida, de sus batallas y no ser una consorte. Y lo consigue. Desde que ve cómo decapitan a su padre y huye, se forja a sí misma. Es un Hércules que ha de superar una serie de pruebas para volver a casa y acabar con el Rey de la Noche. No nos lo esperábamos, y sin embargo tiene todo el sentido que fuera ella quien le atestara la última puñalada.

Pero después de ese golpe de efecto, yo me esperaba algo más de acción en los últimos episodios, como por ejemplo que también hubiera acabado con Cersei, uno de los miembros de honor de su lista. Sin embargo, esta acaba muriendo sepultada bajo los escombros abrazada a su hermano Jaime en una escena un tanto simplona. Ambos personajes merecían una muerte más épica. Había otra oportunidad para Ayra en el último capítulo cuando ve en qué se ha convertido Daenerys, y más sabiendo quién es Jon. Pero aquí tampoco debieron considerar que era su momento. Entiendo que decidieron que le tocaba a Jon, pero la relevancia de Ayra se fue apagando y creo que merecía mucho más un personaje que ha hecho un recorrido tan largo. Por lo demás, entiendo que se vaya a ver mundo, va con su carácter aventurero. Ella nunca será una dama.

Quien no sólo es una dama, sino que se convierte en reina es Sansa, quizá uno de los personajes que más ha evolucionado en la serie. Comenzó como una niña que soñaba con cuentos de princesas y acabó siendo una mujer con un par de ovarios que ha defendido su casa y exigido su independencia.

Poco queda de aquella Sansa inocente que abandonó todo por un príncipe rubio de cuento de hadas que resultó ser un tirano, de aquella niña asustadiza que fue casada con el hermano odiado, de aquella adolescente que fue de nuevo casada con un perturbado y después acosada por un señor mayor que ya tenía obsesión con su madre…

Sansa comenzó siendo el claro estereotipo de la niña frágil, dócil, ingenua y guapa que se va a convertir en consorte. Lo único que se espera de ella es un matrimonio de conveniencia, que se comporte como una mujer florero y para muchos críos que perpetúen esa unión. Sin embargo, en determinado momento se adueña de su propio relato harta ya de la humillación, los golpes y la violación (tanto de su cuerpo como de su intimidad).

Creo que mucho tiene que ver la influencia de Cersei, una mujer que quería estar en el trono pero que por ser mujer, quedó relegada también a consorte siendo también ninguneada por su padre y marido. Sin embargo, supo encontrar su hueco y hacerse con el puesto. Sansa aprende de ese coraje y esa determinación porque no le queda otra. Así, pese a lo que sufre, deja atrás el victimismo y se erige como una gran estadista que se propone regresar a su casa y recuperar su reino. Y no cede ni ante Daenerys ni ante el consejo. Ella es la Reina en el Norte. Y sin haber masacrado a nadie (lo del Bolton no cuenta).

La evolución de Tyrion también es interesante. En su familia nadie le quiere ni le toma en serio (a excepción de Jaime), así que decide pasar de todo y decide vivir sus días en prostíbulos y bebiendo vino.

Pero llega un momento en que cambia y decide tomar las riendas y elegir bando en esta lucha por el poder. No obstante, llega a la temporada final dudando de si ha elegido correctamente a quién rendir lealtad e intenta darle la vuelta a la tortilla empujando a Jon a que mueva ficha. Sin duda también es un gran estadista, y así lo demuestra como mano de la reina (aunque también se equivoque en sus predicciones) y finalmente en la cumbre cuando propone a Bran como rey sentando así las bases de una nueva monarquía en la que el heredero no lo será por sangre sino elegido entre y por los nobles. Como decía más arriba, esto no lo habíamos visto venir y se nos quedó la misma cara que a Sansa. ¿Bran rey?

Pero ahí está Tyrion para exponer todo un alegato a su favor con una reflexión sobre la importancia de las historias. Y es que al final, quien cuenta la historia tiene el poder, ya que elige qué y cómo lo cuenta. Quien posee el relato de los sucesos, posee el poder. Y esto nos lleva a otra pregunta: ¿Bran Stark ya sabía que iba a ser rey? ¿Lo ha orquestado todo manejando al resto de personajes como si de marionetas se tratara? Recordemos que es quien le da la espada a Arya, quien insiste a Sam de que le cuente a Jon quién es, quien al final acaba descubriendo los orígenes Targaryen de este a sus hermanas… ¿Es por eso por lo que dice que no le corresponde ser Lord Stark? Porque luego ante la proposición de Tyrion bien que dice “por eso estoy aquí”. Hablaríamos entonces del mayor villano de todos.

En fin, muchas preguntas sin resolver, muchos cabos sueltos que se han quedado sin respuesta. Por ejemplo, ¿es en realidad Tyrion un Targaryen? ¿Quién era el rey de la noche? ¿Por qué no ardió? ¿Quién es la víctima de ojos verdes de Arya de la profecía de Melisandre? ¿Qué ha pasado con las cartas de Varys? ¿Sirvieron para algo? ¿Cómo puede ser que los Dothraki y los Inmaculados se vayan sin más? ¿Por qué nadie más reivindica su independencia cuando lo hace Sansa?

Supongo que nunca lo sabremos, porque aunque Martin acabe la saga, a saber los caminos que toma. Toca despedirse de este Juego de Tronos tras 73 capítulos con una moraleja bastante simplona. Mucho hablar de romper la rueda, pero en realidad acaba como empieza, con los nobles en el poder tomando las mismas decisiones. Y seguramente con conflictos dinásticos en el horizonte que conducirán de nuevo a una guerra de sucesión. Nada nuevo bajo el sol.

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