Nueva serie “para ver”: Hanna

Amazon sigue estrenando series propias, y el gran estreno de esta temporada fue Hanna, basada en la cinta homónima de 2011. El creador y guionista es David Farr, quien también se encargó del guion en el thriller.

La película narraba la historia de Hanna, una adolescente de 15 años que se había criado en un bosque de Finlandia aislada del mundo. Su única compañía era su padre, Erik, quien la entrenó como asesina ante la amenaza de que un día pudieran ser capturados por la CIA.

El piloto de la serie arranca con Erik en Rumanía colándose en una sala llena de bebés de una institución secreta y escapando con uno de ellos en brazos. En el último momento es descubierto pero consigue marcharse con la criatura y la madre. Sin embargo, aunque se refugian, pronto son descubiertos y han de volver a huir. Y es en esta huida donde la madre muere y Erik consigue escapar y refugiarse con la niña en el bosque. Años más tarde vemos cómo esta niña ha crecido y ahora es una adolescente capaz de cazar, de pelear, de hablar varios idiomas así como responder ante preguntas de cultura general. Ha vivido toda su vida en ese bosque, pero Erik la ha preparado para el mundo exterior, para sobrevivir por sí misma o defenderse si algún día les encuentran.

Así, con este arranque, podríamos decir que la historia guarda bastante similitud con la idea original. Eso sí, cambiamos Finlandia por Polonia.

Parece que hasta el momento Erik lo ha hecho bastante bien y ha conseguido mantenerlos a ambos con vida y además que Hanna sea una muchacha independiente y capaz. Sin embargo, como adolescente que es, comienza a hacerse preguntas sobre la realidad en la que vive. ¿Qué hay más allá? ¿Por qué no puede pasar de unos árboles marcados? Ya no le valen las explicaciones de su padre, necesita experimentarlo y juzgar por sí misma. Así pues, un día decide desobedecer las órdenes y cruzar el bosque. En su aventura conocerá a un joven leñador polaco y se le caen los esquemas, pues no le parece tan malo como pinta su padre a los congéneres. Y aunque le cae una bronca por haber salido de los límites, volverá a repetir y a encontrarse con el chaval. Pero esta vez corre demasiado riesgo y es descubierta, por lo que tanto ella como su padre tendrán que huir de nuevo.

El momento que tanto temía Erik ha llegado y es hora de que Hanna ponga en práctica su aprendizaje. Es cuando ella por fin ve que su padre tenía razón y que por eso ha sido entrenada tan duramente. Todo se precipita hacia un clima de tensión e intriga. ¿Por qué son tan importantes para la CIA? ¿Por qué la orden es acabar con Erik pero mantenerla a ella con vida?

Muchas preguntas por responder, pero es lógico, ya que esto es tan solo el primer capítulo de los ocho que consta la temporada (aunque ya está renovada por una segunda). Es un buen episodio de presentación de personajes y trama, que engancha y que nos deja con ganas de saber más de la historia. Se intuye una serie de acción, de persecuciones y espionaje bastante interesante.

Me enganchó la historia, la atmósfera, los protagonistas, la agente de la CIA que les persigue, la fotografía de corte cinematográfica con esos paisajes impresionantes de los bosques nevados… Pero habrá que ver cómo compatibiliza la conspiración de agencias gubernamentales con el viaje personal de una joven que ha vivido toda la vida aislada y que se encuentra de lleno en un mundo que desconoce. Sí, cuenta con unas importantes habilidades para la supervivencia pero quizá no sean suficientes. Y es que aunque su padre no solo la ha entrenado físicamente, sino que le ha dado muchos conocimientos de cultura general, ya nos mostró Captain Fantastic que las habilidades sociales también son importantes. ¿Sabrá desenvolverse en la vida real?

Balcanes XVI. Día 5: Recorriendo Sarajevo

Tras una reparadora siesta, nos preparamos para un primer acercamiento a la capital y ciudad más poblada de Bosnia y Herzegovina. Antes, vamos a ponernos en situación.

Sarajevo se localiza en el valle homónimo junto al río Miljacka y se encuentra rodeada por montañas. Una ubicación que la convierte en una ciudad muy verde y con barrios que se han ido extendiendo por las colinas a diferentes alturas.

Durante siglos se ha caracterizado por una rica diversidad cultural. En Sarajevo han convivido durante siglos diferentes religiones sin que hubiera problema entre ellos. Por ejemplo, durante la ocupación otomana residían en la ciudad musulmanes bosnios, ortodoxos serbios, católicos croatas y judíos sefarditas, cada grupo con sus costumbres y tradiciones. Más tarde, durante la breve ocupación austro-húngara, a ellos se les unieron alemanes, húngaros, eslovacos, checos y judíos asquenazíes. 

Sin embargo, esta heterogeneidad que le dio el sobrenombre de la Jerusalén de Europa cambió con la guerra. Los grupos nacionalistas serbios quisieron destruir lo que ellos consideraban una identidad demasiado mixta e impura y el resultado ha sido una islamización de la ciudad. Mientras que en 1991 la población estaba formada por un 45% de bosnios musulmanes, un 38% de serbios ortodoxos y un 17% de croatas católicos; hoy en día hay una clara predominancia musulmana. Los serbios o croatas que residían en Sarajevo se marcharon a repoblar otras zonas controladas por sus respectivos países del mismo modo en que muchos bosnios abandonaron lugares que quedaron bajo dominio serbio. Hoy en día Sarajevo está más cerca de Estambul que de aquel Jerusalén. La influencia de la Turquía de Erdogan, de Qatar y de los Emiratos Árabes tiene mucho que ver, ya que han invertido bastante dinero en la reconstrucción de la ciudad tras la guerra.

Pero volvamos a los otomanos. Estos conquistaron la ciudadela Vrh-Bosna en 1429 y para 1461 ya la habían convertido en ciudad rebautizándola como Bosna-Saraj. El nombre de Sarajevo es la eslavización fonética de la palabra turca sarayjedive compuesta por los vocablos saray (palacio) y jedive (cargo otomano similar a virrey, gobernador general o procónsul). Así, vendría a significar Palacio del gobernador general. Durante el siglo siguiente Sarajevo siguió creciendo. Tanto, que a finales del siglo XVII se había convertido en la ciudad más importante de la región y la segunda del Imperio Turco después de Estambul.

En 1878 Bosnia y Herzegovina quedó bajo la tutela del Imperio Austrohúngaro y Sarajevo se convirtió en una especie de conejillo de indias. Cuando se planteaba un proyecto urbanístico para Viena, antes se probaba en la capital bosnia, así que Sarajevo comenzó a recibir arquitectos e ingenieros de renombre que erigieron sus modernos edificios de estilos Secesión y Art Noveau. También introdujeron en 1885 los tranvías, un transporte primero tirado por caballos y a partir de 1895 con carros eléctricos. Con este desarrollo, la ciudad creció notablemente.

Como consecuencia de estos dos períodos, Sarajevo se caracteriza por el contraste del estilo neomorisco en su casco histórico otomano y de la arquitectura occidental del siglo XIX en su ciudad nueva. Representa la unión del mundo occidental con el oriental de forma que se podía ver en apenas unos metros una sinagoga, una iglesia ortodoxa, otra católica, varias mezquitas…

Bosnia dejó de pertenecer al Imperio Austrohúngaro cuando este se disolvió al finalizar la I Guerra Mundial. Guerra que por cierto estalló después de que el serbo-bosnio Gavrilo Princip asesinara el 28 de junio de 1914 al archiduque Francisco Fernando y a su esposa, Sofía Chotek en la misma ciudad de Sarajevo.

Tras el fin de la II Guerra Mundial Sarajevo fue eligida capital de la República de Bosnia y Herzegovina dentro de la República Federal Socialista de Yugoslavia. En esta época comunista la ciudad progresó industrial y turísticamente  y creció con los barrios de Novi Grad y Novo Sarajevo. Volvió a ser de nuevo una de las ciudades más relevantes de los Balcanes. Sin embargo, toda esta mejoría se vino abajo con la desintegración de Yugoslavia. Con los nacionalismos a flor de pie ya sabemos cómo acabó la historia: en una cruenta guerra que dejó la ciudad reducida a escombros y unas 12.000 víctimas (siendo un 85% civiles).

Y no solucionó nada. Tras la guerra Sarajevo quedó dividida en dos: por un lado tenemos la Sarajevo, capital de la Federación de Bosnia y Herzegovina y de la República de Bosnia y Herzegovina, que está compuesta por los municipios de pre-guerra de Centar y Novi Grad así como de la mayor parte de los de Stari Grad y Nuevo Sarajevo; y por otro Sarajevo Oriental, capital de la República Srpska, que incluye los municipios de pre-guerra de Stari Grad y Nuevo Sarajevo, así como Sokolac, Trnovo, Pale e Ilidza Oriental.

Tras años de guerra la ciudad se está recuperando y ha ido reconstruyendo no solo urbanísticamente, sino también a nivel económico. Ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y modernizar su industria, hoy centrada en equipos de comunicación, automóviles, tabaco o mobiliario. También está comenzando a recuperar el turismo que ya tuviera siglos atrás. Cada vez atrae a más viajeros seducidos por su historia. Tanto por la buena, como por la mala. Y ahí estábamos nosotros, dispuestos a descubrirla.

Balcanes XV. Día 5: Rumbo a Sarajevo

Si el día anterior habíamos tenido que madrugar para viajar de Zagreb a Split, este día aún más. Teníamos el bus a las 7 de la mañana y un paseo hasta la estación de autobuses. Así pues, el despertador sonó pronto, desayunamos mientras fuimos recogiendo nuestros trastos y a las 6:30 íbamos camino de la terminal.

Ya habíamos visto que la estación de trenes necesitaba un poco de renovación, pero la de autobuses no se quedaba atrás. Pronto encontramos nuestro bus y con los billetes en la mano, nos dirigimos a su interior. Con las mochilas pequeñas (30 y 25 litros) no tuvimos problema, pero la de 50 no nos dejaron subirla y tuvimos que guardarla en el maletero, algo que por cierto no está incluido en el billete (1€ o 10 kunas).

Ya acomodados en nuestros asientos, nos preparamos para pasar un viaje lo más ameno posible teniendo en cuenta las circunstancias. Teníamos por delante unas 7 horas y media en un bus que podría ser de antes de la guerra fácilmente, sin baño y que nada tenía que ver con aquel que tomamos de Letonia a Lituania. Ni siquiera con el que fuimos de Vilna a Gdańsk.

Apenas una hora más tarde llegamos a Kamensko, la frontera entre Croacia y Bosnia y Herzegovina. El conductor reserva pasó por todos los asientos recopilando los documentos de identidad, bajó al puesto de control y minutos más tarde volvió a subir y mirando las fotos, comenzó a repartirlos. A nosotros nos dejó para el final porque era fácil saber cuál era nuestra documentación. El resto del pasaje llevaba DNI croata o bosnio, y nosotros pasaporte. A diferencia de en nuestro anterior viaje, aquí sí que nos llevamos sello. Y en mi caso igualaba número de países visitados con edad:36.

Arrancamos y por fin entramos en Bosnia y Herzegovina, que, al parecer, hay que usar la conjunción “y” y no el guion para así hacer énfasis en que el país se compone de dos regiones históricas. Esto no quiere decir que haya unos límites oficiales, sino que reconoce su pasado. Podríamos decir que Herzegovina ocupa el extremo sur del país, mientras que el resto se vendría a corresponder con la Bosnia histórica.

Con forma triangular, el país limita al norte, oeste y suroeste con Croacia; al este con Serbia; al sureste con Montenegro; y con el mar Adriático (solo 30 kilómetros) al sur. Ubicado en la parte occidental de la Península de los Balcanes es en su mayoría montañoso.

No parece estar muy claro de dónde proviene la palabra Bosnia. Por un lado hay datos que indican que en el siglo X el Emperador bizantino Constantino VII la escribió en un manual para hacer referencia a un “país pequeño”. Aunque hay otras teorías. Por un lado una que indica que ya apareció en un texto anterior del año 723. Provendría de Bosna, un importante río importante de la región. Por otro lado, hay quien considera que guarda relación con la raíz indoeuropea bos/bogh (agua que corre). Y no faltan hipótesis sobre otras procedencias latinas o eslavas.

Por otra parte, parece bastante claro el origen del nombre Herzegovina. En la temprana Edad Media la región era gobernada por un noble que se hacía llamar Herzog de San Sava. Añadiéndole -ovina parece que Herzegovina significa terreno del duque.

La región que hoy ocupa el país ya estuvo habitada en el siglo V a. C. por los ilirios. En el siglo III a. C. pasó a pertenecer a la provincia de Iliria, del Imperio Romano. En el siglo VII llegaron los eslavos y pasó a formar parte del Imperio Bizantino hasta que en el siglo XII finalmente se formó el reino de Bosnia que consiguió mantenerse independiente hasta 1463, cuando quedó anexionado al Imperio Otomano. La mayoría de los ciudadanos se convierten al islamismo, algo que perdura hasta la actualidad.

Entre 1718 y 1839 pasó a manos austriacas, pero enseguida volvió a quedar bajo dominio turco hasta 1878. En este período (1851) es cuando se unieron los Eyalatos de Bosnia y Herzegovina. Poco después, con el Congreso de Berlín en 1878 el Imperio Austrohúngaro recuperó el control del territorio, llegando a anexionárselo en 1908.

Tras el final de la I Guerra Mundial Bosnia y Herzegovina se integró en el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que en 1929 se convertiría en Yugoslavia. Un poco más tarde, durante la II Guerra Mundial fue anexionado por el estado fascista croata y tras esta, volvió a Yugoslavia como República Socialista de Bosnia y Herzegovina hasta su independencia en 1992 tras una cruenta guerra que se saldó con 250.000 muertos y más de 2.5 millones de refugiados.

No parece estar claro cuál fue la primera víctima. Para los serbios fue un señor que fue asesinado por un bosniaco después de un enfrentamiento por besar la bandera de Serbia mientras gritaba proclamas nacionalistas en la celebración de la boda de su hijo. Esto ocurrió el 1 marzo de 1992. Sin embargo, para los bosniacos fue Suada Dilberovic, víctima de los balazos de los francotiradores serbios cuando se manifestaba contra la guerra. Fue el 5 abril de 1992, el mismo día que Europa reconocía la independencia de Bosnia y Herzegovina.

Con el ambiente tan caldeado la guerra era inevitable y Sarajevo se convirtió en el epicentro del conflicto. La ciudad sufrió un asedio que duró desde el 5 Abril de 1992 hasta el 14 diciembre 1995. Los serbios comenzaron bloqueando las carreteras dejándola aislada (está situada en un valle). Además se cortó la electricidad y el agua y se impidió el suministro de comida y medicamentos. Quedó cercada por francotiradores que se apostaron en las colinas y con un ejército que no podía defenderse pues apenas tenía armas. Pronto el grito ‘Pazite, Snajper!’ (cuidado, francotirador) se convirtió en un acto cotidiano.

Para la llegada del invierno la situación era grave, pues la gente estaba muriéndose literalmente de hambre y la situación empeoró aún más cuando el VRS (Ejército de la República Srpska) comenzó a bombardear la ciudad cargándose mezquitas, iglesias, el parlamento, la biblioteca… Los ataques a civiles eran cada vez más sangrientos, no importando si se trataba de hospitales, colegios… Muchos soldados serbios lo veían como un juego. Se pasaban el día bebiendo y apostando a ver cuántas personas podían matar con sus disparos. Los soldados que integraban este ejército eran, como suele ocurrir, hombres bastante influenciables a los que les habían vendido la idea de que la única manera de constituir la Gran Serbia era eliminar a los bosniacos antes de que estos intentaran eliminarlos a ellos. Les presentaron como fundamentalistas islámicos a unos vecinos que simplemente eran musulmanes, y ni siquiera seguían a rajatabla el Corán. La religión de por medio, como siempre.

Sin embargo esta teoría hacía aguas por todos lados, ya que ni siquiera había una clara separación étnica. En Sarajevo por ejemplo el 35% de los matrimonios eran mixtos y en una misma familia podía haber bosnios musulmanes, bosnios-serbios (ortodoxos) y bosnios-croatas (católicos) a medida que pasaban las generaciones y se iban formando más ramificaciones. La guerra fue cruenta por esto mismo, no había territorios o guettos claros, sino que las etnias estaban muy mezcladas, lo que complicaba la idea de crear un estado étnicamente puro.

La ONU intervino y consiguió el control del aeropuerto de Sarajevo, por lo que pudo llegar la ayuda humanitaria. Además, en 1993 se construyó un túnel subterráneo bajo el aeródromo, por lo que se pudo introducir alimentos, medicamentos y armas evitando el control de las carreteras. Aún así, no era tarea fácil llegar a él, puesto que los ciudadanos tenían que cruzar la peligrosa Avenida de los Francotiradores. No obstante, la opción era morir por las balas o morir de hambre, así que era la única esperanza que les quedaba.

Como era de esperar, tres años de guerra no sirvieron para solucionar nada. Al final de las exrepúblicas Yugoslavas Bosnia y Herzegovina es la más pobre como consecuencia del conflicto y el bloqueo de sus vecinos Serbia y Croacia.

Hoy en día es una república federal con una estructura descentralizada y dividida en dos entidades totalmente autónomas (cada una tiene su propio gobierno y Asamblea Nacional): la Federación de Bosnia y Herzegovina, integrada por zonas de población bosniaca-musulmana y bosnio-croatas, y la República Srpska, de población serbo-bosnios (con su alfabeto cirílico y su mayoría ortodoxa). Y aunque parece que intentan conseguir una unificación administrativa, no es tarea fácil debido a las diferencias entre los ultra-nacionalistas serbo-bosnios y los bosnio-croatas. Y mientras tanto, la incorporación a la UE queda bloqueada.

Y eso que parecen que llevan pensando en la entrada en la UE desde que cambiaron la bandera. En 1991, tras la independencia, fue elegida una que constaba de un escudo azul y franja blanca con flores de lis doradas sobre fondo blanco. El problema era que este escudo era el que habían usado en el siglo XIV los primeros reyes de Bosnia y a la comunidad croata y serbia no le hacía mucha gracia. Así pues, se inició la búsqueda de una que contentara a todos.

No fue un proceso sencillo, pues había muchas propuestas y a cada cual más horrible. Al final el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (el parlamento bosnio no llegaba a un consenso) eligió el diseño del español Carlos Westendorp, que no hacía ningún tipo de alusión histórica al estado bosnio. Tampoco es que sea una preciosidad, la verdad sea dicha. Pero teniendo en cuenta que presentó otras dos más feas aún (esta y esta)… aceptamos barco. Eso sí, tomando otro azul que se pareciera más a la de la UE.

Las estrellas, que se suponen infinitas y por eso aparecen cortadas, hacen referencia a Europa y el azul el color de la bandera de la UE. Los picos del triángulo por su parte representan las tres naciones (croatas, serbios y bosnios) que conforman el país.

Nada más pasar la frontera el paisaje cambió, no solo por el hecho de que todo fuera cada vez más montañoso, sino porque comenzaron a aparecer algunas señales en cirílico y mezquitas en cada pueblo.

También casas aparentemente terminadas, pero que no tenían vallas en las terrazas.

Algunas daba la sensación de que estaban abandonadas o a medio construir, pero vimos muchas que daban la sensación de estar habitadas y mantenidas. Parece ser que es común construir una casa unifamiliar en la que se espera que los hijos vivan en plantas superiores. Sin embargo, se ahorran el dinero del vallado hasta que no llegue el momento en que esos pisos queden ocupados.

Salvo una parada de 20 minutos en el pueblo de Bugojno a las 10:30 de la mañana y otra a las 12:15 en Travnik, el resto del camino fue carretera y manta. Es verdad que el bus no era tan cómodo como el tren del día anterior y que la ausencia de baño no ayudó a mi pequeña vejiga; pero entre ratos de lectura, alguna cabezada y observar un paisaje tan verde, pasaron las 7 horas y media más rápido de lo que esperaba.

Nada más bajar vimos un cajero, así que allá que nos dirigimos para sacar dinero, ya que ni el Euro ni las Kunas nos iban a servir. Desde 1998 la moneda de Bosnia y Herzegovina es el marco convertible bosnio (BAM), que sustituyó al Dinar de Bosnia-Herzegovina y mantenía una tasa de cambio 1=1 con el marco alemán. Con la llegada del Euro se estableció la misma paridad que el DM, 1 EUR = 1,95583 BAM.

Al igual que el germano, se divide en 100 Pfennig. Hay monedas de 5, 10, 20 y 50 pfennig, así como de 1, 2 y 5 marcos. Los billetes que se pueden encontrar son de 10, 20, 50, 100 y 200 marcos. A excepción de este último, que tiene un diseño único, todos los demás se emiten en dos modelos: uno para la Federación de Bosnia y Herzegovina, otro para la República Srpska, aunque se pueden usar en todo el país.

No obstante, el cajero no me aceptaba ni la Revolut ni la Bnext, así que decidimos probar suerte por la tarde, cuando saliéramos a recorrer la ciudad. Esperábamos tener más suerte ya metidos de lleno en la urbe. Nos dirigimos pues al apartamento, que se encontraba a unos 15 minutos de la estación. Allí nos esperaba nuestro anfitrión, que nos enseñó brevemente el piso y se marchó. En contraste con el alojamiento del día anterior, aquí teníamos muchos más metros. Por un lado una habitación principal bastante espaciosa y un salón con un sofá chaise-longe que se hacía cama.

Además, teníamos un comedor junto a la equipada cocina y un baño de también buen tamaño. Como añadido contábamos hasta con un pequeño patio.

Nosotros tampoco nos entretuvimos mucho, dejamos las mochilas y nos fuimos en busca de un super. Teníamos uno pequeño cerca del apartamento, por lo que por suerte no tuvimos que dar mucha vuelta. Y es que eran las 3 de la tarde y ya había hambre. Compramos bebida, picoteo, desayuno, algunas latas, queso de untar, algo de fruta y un cartón de huevos. Afortunadamente la Revolut funcionó a la perfección.

Ya de vuelta en el piso preparamos una comida rápida y nos sentamos tranquilamente a comer y plantear qué queríamos hacer aquella tarde.

No obstante, nos pasó un poco como el día anterior. El madrugón y el viaje nos habían dejado cansados. Además el sol pegaba bastante, por lo que decidimos tomárnoslo con calma y echarnos un rato de siesta. Ya habría tiempo de conocer Sarajevo.

Aprendiendo fotografía: El triángulo de la luz III

Tras asimilar los dos primeros factores del triángulo de la luz (apertura del diafragma y velocidad de obturación), toca concluir con el tercero: la ISO, que no es otra cosa que el valor que indica cuánta luz es necesaria para poder sacar una buena foto. Y es que de eso va la fotografía: de captar la luz.

ISO se corresponde con las siglas International Organization for Standardization y viene de la unión de la escala ASA (American Standard Asociation) y de la DIN (Deutsches Institut für Normung). No deja de ser un valor estandarizado mundialmente que hemos heredado de la fotografía analógica. Ahora con la digital las cosas han cambiado bastante y se puede regular con la cámara gracias a las fotocélulas del sensor de la cámara, pero en las analógicas tan solo se podía jugar con la apertura y la velocidad. La ISO venía determinada por la cantidad de haluros de plata con la que estaba fabricada la película, así que había que elegir el valor del carrete en función del tipo de fotografía que se quisiera hacer. Algo que no debía ser nada práctico para los fotógrafos profesionales, que imagino que intentarían hacer las sesiones lo más rápido posible para aprovechar las mismas condiciones lumínicas y así no tener que cambiar de carrete. A nivel usuario de a pie, pues supongo que pasaba como en mi casa, que se ponía un carrete de 24 y servía para las fotos del verano, festivales escolares y cumpleaños. Daba igual que fueran fotografías de interior o exterior, que fuera de día o media tarde, retratos o paisajes. Y así pasaba, que siempre había que descartar alguna foto por borrosa u oscura. Hoy con las cámaras digitales ahorramos en el aspecto económico y también resulta mucho más práctico.

Para elegir este modo semiautomático habría que girar el dial a la letra P.

La ISO se mide en una escala en la que cada valor es el doble que el anterior. Así, suele comenzar en 100 y después pasa a 200, 400, 800 y así sucesivamente hasta la sensibilidad máxima que permita el sensor de la cámara. En algunos modelos permite tercios de valor (125, 160…)

Ahora bien, ¿cómo regular este valor? Pues la sensibilidad es inversamente proporcional a la cantidad de luz del momento. Es decir, cuanta más luz haya, menor será la ISO. Por lo que si nos encontramos en una situación en que la luz no es la más adecuada, podemos amplificarla subiendo la ISO. Eso sí, hay que encontrar un punto óptimo en el que no aparezca el maldito ruido.

Y lo mismo por abajo, ya que aunque lo ideal sería elegir una ISO lo más baja posible, hay que tener cuidado con la subexposición. No se trata tanto de seleccionar el más bajo que permita la cámara sino de lo que permitan las circunstancias.

Y aquí es donde volvemos al triángulo y a la correlación de los tres factores, ya que para conseguir más luz sin obtener ruido, es recomendable, en vez de recurrir a la ISO directamente, probar primero a abrir más el diafragma y después disminuir la velocidad de obturación. Y es que con estos dos parámetros lo que se consigue es que pase más luz, mientras que la ISO lo que hace es amplificar digitalmente. Es como falsear la realidad, por así decirlo. No obstante, aumentar la sensibilidad será imprescindible en algunas ocasiones, como cuando hay demasiada oscuridad (por ejemplo en una noche estrellada), cuando se quiere ganar una mayor profundidad de campo o cuando se quiere congelar una imagen pero ya se ha abierto el diafragma al máximo.

Otra opción para mejorar las condiciones, claro está, es la de añadir alguna fuente lumínica extra. No obstante, siempre habrá casos en los que el ruido no se pueda evitar. A veces algo se podrá reducir en la edición (tras haber disparado en RAW), aunque tampoco siempre.

Una vez entendida la teoría de los tres factores del triángulo de la luz lo que toda es practicar, practicar y practicar para asimilar cómo se afectan entre sí y algún día pasar al modo manual.

Balcanes XIV. Día 4: Recorriendo Split II

Volvimos sobre nuestros pasos por la Marmontova ulica y nos adentramos por Kraj Svete Marije hasta llegar a la Pjaca o Plaza del Pueblo. Esta plaza fue el primer lugar habitado fuera del recinto amurallado. Familias nobles como Cambj, Pavlović, Nakić, Ciprianis, Karepić contruyeron sus palacios siguiendo el estilo veneciano. Así, a partir del siglo XIV, Pjaca, de dimensiones superiores al Peristilo, se convirtió en el centro administrativo del casco antiguo de Split.

El edificio gótico del antiguo Ayuntamiento, hoy convertido en sala de exposiciones, preside la plaza. Destaca también Morpurgo, una de las librerías más antiguas del mundo y el Café Central, lugar en que se reunían los artistas e intelectuales de la ciudad. La plaza sigue manteniendo aquel espíritu de reunión y hoy abundan los cafés y restaurantes.

Esta plaza nos conduce a la Porta Occidentalis, Porta Ferrea o Puerta de Hierro, que sirve de nexo entre la ciudad veneciana y el recinto del Palacio Diocleciano.

Esta puerta, que junto con la del puerto, era la única abierta en la Edad Media, ha quedado un tanto oculta por construcciones posteriores. Sobre ella se levantó en el siglo XI la iglesia de Nuestra Señora del Campanario, en cuyo campanario románico destaca un peculiar reloj que en vez de contar con 12 números, tiene 24.

Nos perdimos por las pintorescas callejuelas hasta llegar al perímetro norte del palacio donde se hallan el campanario y la capilla que en su día pertenecieron a un convento benedictino. Es lo único que quedó en pie tras su demolición en 1945.

Esta zona junto al parque Josip Juraj Strossmayer está plagada de puestecitos de recuerdos y artesanía. No en vano, es la calle en la que se encuentra el principal acceso al recinto del palacio. Es aquí donde se encuentra la Porta Septemtrionalis, que en el siglo XVI, por influencia veneciana cambió su nombre a Porta Aurea, es decir, Puerta de Oro. Es la más importante de todas, ya que conducía a la cercana Salona, la capital de la provincia romana de Dalmacia. Sin embargo, no podía usarla cualquiera, sino que una vez que Diocleciano la cruzó por primera vez el 1 de junio de 305 cuando se mudó al palacio quedó reservada para el emperador y su familia.

Dada su relevancia, es la más ricamente decorada. En los nichos de su fachada se encontraban las esculturas de los cuatro tetrarcas (gobernantes de una región o subdivisión de una provincia romana) Diocleciano, Maximiano, Galería y Constancio Cloro.

Frente a la puerta destaca la enorme estatua de Gregorio de Nin, obra del escultor croata Ivan Meštrović. Originalmente se encontraba frente a la Catedral, en el centro del Peristilo, pero fue retirada durante la ocupación fascista en 1941. Fue en 1954 cuando se colocó aquí.

Este obispo del siglo X consiguió que se pudiera usar el croata en las celebraciones religiosas, algo que la iglesia no permitió al resto de países hasta diez siglos después.

Hoy su estatua es todo un símbolo de la ciudad y es tradición sobar el pulgar de su pie izquierdo.

De nuevo entre los muros del Palacio, nos callejeamos sin rumbo por sus callejuelas estrechas. Eran las últimas horas de la tarde y las terrazas de los restaurantes empezaban a acomodar a los comensales que se preparaban para la cena. En realidad llamarlo terraza es ser demasiado generosa, pues en muchos casos se trataban de tres o cuatro mesas para dos personas dispuestas junto a la pared del local. Y es que las calles no permitían mucho más.

Para nosotros aún era algo pronto para cenar, pero de todas formas comenzamos a valorar nuestras opciones mientras paseábamos.

Acabamos en la animada Plaza de la Fruta, que, aunque se llama oficialmente Plaza de los Hermanos Radic, recibe este nombre ya que antiguamente era el lugar donde se ponía el mercado de frutas. Era por ello una plaza muy animada, espíritu que sigue manteniendo hoy en día debido sobre todo a los restaurantes y comercios que alberga.

Destaca en el centro la estatua del escritor Marko Marulić, oriundo de Split y considerado el padre de la literatura croata. Al igual que la de Gregorio de Nin y otras de la ciudad, esta obra fue realizada por Ivan Meštrović.

Además, en esta plaza sobresale la torre veneciana octogonal, resto de un antiguo castillo erigido en el siglo XV.

Cerca de la Plaza de la Fruta es donde acabamos comprando nuestra cena. Nos hicimos con una especie de empanada y volvimos al apartamento tranquilamente. Tras una reparadora ducha, cenamos, preparamos las mochilas y nos fuimos a dormir, pues al día siguiente nos esperaba otro buen madrugón.

Balcanes XIII. Día 4: Recorriendo Split

Tras un reparador descanso, salimos a conocer Split, una ciudad muy peculiar debido a su origen. Recordemos que allá por el siglo III d.C. aquello era páramo hasta que el emperador romano Diocleciano decidió construirse un palacio donde retirarse tras abdicar. Bueno, palacio por llamarlo de alguna forma, ya que el recinto además de su gran mansión contaba con varias villas y un campamento militar. En la parte sur era donde hacía vida el emperador, mientras que en la norte se ubicaban los almacenes, así como las dependencias de la guardia imperial y del servicio.

El palacio, realizado en piedra blanca de la isla de Brac y mármol de alta calidad tenía unas dimensiones de 215 x 180 metros y resultaba inexpugnable gracias a sus muros de más de 20 metros de altura, 16 torres de vigilancia y cuatro puertas de acceso. Así, aunque nació con esa función residencial, sirvió como refugio a principios del siglo VI ante la amenaza de los bárbaros.

Poco a poco se fueron adaptando los espacios a las necesidades de los nuevos residentes. Así los pasillos y patios se convirtieron en calles y plazas, el espacio habilitado para la tumba del emperador se convirtió en catedral, se levantaron viviendas, se abrieron comercios… y nació la ciudad de Spalato. Hoy en día conforma el casco histórico de Split lo que hace siglos fuera un palacio, una particularidad que hizo que en 1979 la ciudad fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Contábamos con unas horas hasta que anocheciera, así que sin perder más tiempo nos dirigimos al recinto amurallado sin más intención que perdernos entre el laberinto de sus callejuelas y viajar al pasado por medio de los restos arquitectónicos que aún se conservan. Comenzamos nuestro recorrido por el este, ya que era la zona más próxima a nuestro alojamiento. Aún se pueden ver los restos de la muralla original y de algunas torres de defensa. No obstante, gran parte de lo que vemos ha sido restaurado tras los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Escondida entre puestos callejeros de artesanía, ropa y recuerdos se halla la Porta Orientalis, Porta Argentea o Puerta de Plata, un acceso que fue cerrado desde la Edad Media hasta mediados del siglo pasado, cuando se demolió la iglesia barroca Dušica y se llevaron a cabo tareas de restauración.

Esta entrada nos lleva al Decumano, la típica calle con orientación este-oeste de la planificación urbanística romana, que aún conserva gran parte de su pavimento original.

Lo primero que llama la atención es la Catedral de San Domnius (San Duje). Es irónico que se haya convertido en templo religioso lo que en su día fue el mausoleo de Diocleciano, y es que el emperador publicó Edicto contra los Cristianos, una norma que desembocó en una dura persecución de quienes profesaban este credo. Erigida en el siglo VII, cuenta con una estructura octogonal rodeada por un pórtico de 24 pilares. Destaca su campanario de estilo románico-gótico de 57 metros construido en el siglo XIII y reconstruido entre los siglos XIX y XX desde cuya altura se puede observar toda la ciudad.

El sarcófago de Diocleciano fue destruido y hoy en día en su interior destacan los altares con las reliquias de los mártires San Domnius (patrono de Split) y San Anastasio. Asimismo, destacan los respaldos de los bancos de madera, tallados en la primera mitad del siglo XIII. En su exterior sobresale la puerta de nogal en cuyas hojas el arquitecto Andrija Buvina talló escenas de los Evangelios.

Seguimos nuestro recorrido hasta el Vestíbulo, que, como su nombre indica, suponía la antesala a la parte residencial del palacio. En su exterior es cuadrangular, sin embargo, una vez en su interior podemos ver cómo tiene una planta circular. Contaba con una gran cúpula recubierta con un brillante mosaico policromado y nichos semicirculares en los que descansaban magníficas estatuas. Hoy estos agujeros están vacíos y si miramos hacia arriba nos encontramos con el cielo.

Junto al Vestíbulo se extiende un barrio medieval en el que se halla la casa más antigua del románico y el Museo Etnográfico, que se ubica en la antigua iglesia de San Andrés del siglo VII.

Volviendo al Decumeno y girando a la izquierda en la catedral, llegamos al Peristilo, el espacio que fuera el corazón del Palacio y que hoy se ha convertido en lugar de encuentro, pues sus escalinatas estaban llenas de grupitos charlando animadamente.

Ubicado en el cruce del Cardo (vía con orientación norte-sur) y el Decumano, las dos principales avenidas de las ciudades romanas, este patio rodeado por columnas de mármol era el lugar más importante de la ciudadela. En él podemos encontrar, además de la catedral, una esfinge egipcia de 3500 años.

Unas escaleras nos llevan a los sótanos que en época del emperador servían como almacenes. Hoy en lo que era la sala central podemos encontrar numerosas tiendecitas de recuerdos y artesanía. También hay una zona de acceso de pago en la que tienen lugar exhibiciones de pintura, escultura e incluso obras de teatro y otros eventos sociales y culturales.

Durante la Edad Media una parte de los sótanos se usaron como residencias, más tarde, cuando se construyeron viviendas dentro del Palacio, se convirtieron en vertedero. En 1956 se iniciaron tareas de desescombraje y, ante los hallazgos, se llevaron a cabo obras de rehabilitación para recrear cómo eran los apartamentos imperiales situados justo encima. Los trabajos de excavación y reconstrucción acabaron a mediados del siglo pasado y finalmente en mayo de 1995 se abrió la parte oriental al público.

Las galerías subterráneas han sido además escenario para Juego de Tronos. Se convirtieron para la serie en la mazmorra donde Daenerys encierra a sus dragones.

Dimos una vuelta a ver qué podíamos llevarnos de recuerdo y el extremo opuesto nos condujo al sur del recinto, a la puerta que en su día daba acceso al mar y servía como entrada y salida de mercancías. Debido a su función es de menor tamaño que el resto y además de ser conocida como Porta Meridionalis o Porta Aenea (Puerta de Bronce), recibía el sobrenombre de Puerta Segura, ya que permitía una fácil huida por mar ante un posible ataque. Paradójicamente hoy en día es la más usada, ya que conecta con la Riva, el típico paseo marítimo de cualquier ciudad mediterránea en el que predominan las terrazas de los restaurantes, cafeterías y heladerías bajo las sombras de las palmeras y las carpas. Fue diseñado por el mariscal Marmont en la época napoleónica y se construyó durante el siglo XIX.

El paseo marítimo conduce a los puertos deportivos (Split ACI Marina, el Muelle Spinut, el Puerto Poljud y el muelle deportivo Zenta) y a la terminal desde la que salen los ferris que llevan a las islas cercanas.

Recorrimos el bulevar hasta la Plaza de República o Prokurative, una plaza orientada al mar que data del siglo XIX. De clara inspiración veneciana, al igual que San Marcos, queda rodeada de edificios neo-renacentistas.

En su día contaba con un teatro, pero quedó destruido en un incendio. No obstante, eso no ha impedido que el espacio abierto sirva como escenario para diversos eventos culturales.

Desde allí continuamos nuestro paseo por la Marmontova ulica, una calle plagada de hoteles, tiendas de moda, restaurantes y pizzerías. También en ella se halla el mercado de pescado, de más de un siglo de antigüedad. Esta calle nos conduce a una plaza en la que encontramos el Teatro Nacional de Croacia, la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud y restos de la muralla romana.

El Teatro Nacional de Croacia fue construido a finales del siglo XIX como Teatro Municipal. Inaugurado con un aforo de 1000 personas, es uno de los teatros más antiguos que quedan en la provincia de Dalmacia.

La belleza de este edificio, que recuerda a las construcciones típicas del Imperio Austrohúngaro contrasta con la mole modernista en que se erige la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud. Este templo sustituyó en 1937 a una iglesia barroca que había sido demolida unos pocos años antes. Tras ella se encuentra el monasterio, del que se puede ver la torre.

El sol empezaba a caer, pero aún nos quedaba mucho por descubrir de Split.

Series Terminadas: Series de Marvel

El consumo de televisión ha cambiado. Con la vida que llevamos, ya no queremos (ni podemos) seguir un horario para ver nuestras series favoritas. Así, cada vez más han ido ganando terreno las plataformas en la que es el espectador el que elige qué quiere ver y cuándo quiere hacerlo. Las televisiones (tanto públicas como privadas) no han tenido más remedio que tomar nota y en los últimos años han ido mejorando sus webs, así como lanzado sus propias aplicaciones donde suben sus contenidos tras su emisión en antena para no quedarse atrás. Tampoco ha querido quedarse descolgada la productora Disney, quien ha decidido sacar también su servicio de streaming: Disney+ (vaya alarde de originalidad, por cierto). Y la verdad es que tiene su lógica, pues catálogo no le falta.

Pero claro, eso significa que ha roto los acuerdos que tenía con otras plataformas para la explotación de sus contenidos. Así, todas las series de Marvel que tenía con Netflix, se han ido cancelando. Quién sabe si se retomarán en Disney+, aunque imagino que depende mucho de la disponibilidad de los actores y, por supuesto, de que les salga rentable. En cualquier caso, firmaron en su día una cláusula que estipulaba que los personajes Daredevil, Luke Cage e Iron Fist no podrían aparecer en ninguna serie o película hasta pasados dos años de su cancelación, por lo que, de querer retomar sus historias, habría que esperar a 2020.

En cualquier caso, dado que poco a poco han ido siendo canceladas, llegó el momento de su visionado en modo maratón. Eso sí, siguiendo el orden que intercala las temporadas de todas las series para mantener la coherencia narrativa:

  1. Temporada 1 de Daredevil
  2. Temporada 1 de Jessica Jones
  3. Temporada 2 de Daredevil
  4. Temporada 1 de Luke Cage
  5. Temporada 1 de Iron Fist
  6. Temporada 1 de The Defenders
  7. Temporada 1 de The Punisher
  8. Temporada 2 de Jessica Jones
  9. Temporada 2 de Luke Cage
  10. Temporada 2 de Iron Fist
  11. Temporada 3 de Daredevil
  12. Temporada 2 de The Punisher
  13. Temporada 3 de Jessica Jones

Matt Murdock, abogado de día y justiciero de noche, es el primero de los superhéroes que conocemos de todos. Unas sustancias químicas le provocaron una ceguera a los 9 años, aunque también desarrolló el resto de sus sentidos y gracias a ello puede pelear sin ver. Le acompañan su amigo y colega Foggy y Karen, que ejerce de secretaria. De los tres, ella es la más compleja e interesante, aunque en la primera temporada aún nos queda mucho por conocer.

Básicamente en los 13 primeros capítulos sirven para presentar al protagonista y descubrir por medio de flashbacks cómo fue su génesis y qué le lleva en el presente a defender su barrio, Hell’s Kitchen, frente a todo mal: corrupción, mafias, tráfico de drogas y personas… Y aunque hay muchos malos por combatir, el villano por excelencia, su némesis es Wilson Fisk, un empresario con delirios de grandeza que, cómo no, guarda una infancia complicada que parece haberle dejado perturbado. Y claro, con esa lucha del bien contra el mal, del débil frente al poderoso, no pueden faltar muchos enfrentamientos, golpes, huesos rotos, sangre… Un esquema bastante clásico de duelo entre héroe y villano.

Y aunque la trama está bien gestionada y cuenta con unos buenos escenarios así como una cuidada fotografía, no terminó de engancharme. No termino de empatizar con Daredevil. Puede que sea por su actor, que es un poco soso. O quizá porque el personaje parece demasiado perfecto, con una ética clara y pocas sombras. También puede que influya el hecho de no termino de creerme lo de las peleas a ciegas.

Sí que me enganchó sin embargo Jessica Jones. Y es que es un personaje más profundo, más complejo. Tiene un pasado oscuro que la atormenta y aunque también tiene cierta ética en cuanto a cargarse a la gente sin más, no sigue la ley al pie de la letra. Jones no quiere ser superheroína ni ser ejemplo de nada, bastante tiene con culpabilizarse a sí misma y ahogar sus penas en alcohol. Sin embargo, cuando ejerce de detective privada acaba teniendo comportamientos bastante heroicos.

Ella va a su rollo con su sarcasmo y la apariencia de estar viviendo un día de mierda tras otro (no hay que olvidar que es una superviviente de abuso y sufre de estrés postraumático). Aunque es capaz de mover cielo y tierra para defender a sus más allegados, como Trish, su hermana.

La temporada es bastante perturbadora como consecuencia del juego psicológico del villano Kilgrave. Sus monólogos generan ansiedad y cierta desesperación. Es complicado luchar contra un antagonista como Fisk que tiene a los poderosos y los representantes de la ley de su lado, pero resulta aún más escalofriante uno que es capaz de meterse en tu propia mente, anularte y dirigir tus actos. Sin duda, un antagonista a la altura de la protagonista.

Acompañan a Jessica la ya mencionada Trish y su vecino Malcolm, dos personajes con caracteres y vidas propias. Aunque ella sea la heroína, ellos no cumplen con el típico cliché de que solo están para que la protagonista les salve, sino que es una relación de ida y vuelta. Suponen un importante apoyo para Jones y una bofetada de realidad cuando ella misma entra en una espiral de destrucción. También conocemos a Luke Cage, con quien hace buena pareja (y no el el aspecto sentimental, sino en cuestión heroica). Ambos son personas reales, con problemas reales y la fuerza como superpoder.

Para mí no hay color entre Daredevil y Jessica Jones, esta última está mucho mejor estructurada, con un buen equilibrio entre heroína y villano, ambos con un gran potencial y a la altura el uno del otro. La fotografía, el relato de fondo, los personajes bien construidos y la acción sin tanta coreografía imposible resultan más verosímiles. Dejando poderes aparte, claro.

Siguiendo la línea temporal volvemos a Daredevil, quien se quitó de en medio a Fisk (ahora está en la cárcel) pero que no por ello ha encontrado descanso. Su nombre se ha hecho popular y le han surgido imitadores. Sin embargo, en el ámbito personal, Murdock está tranquilo, iniciando un acercamiento a Karen. Pero esta calma precede a la tempestad cuando aparece una vieja amiga de su pasado que trastocará todo: Elektra.

Y no solo ella, sino que es una temporada en la que se incorporan tantos personajes que al final Matt acaba perdiendo protagonismo, resultando plano y aburrido. La trama se bifurca en tantas ramificaciones que hay héroes y antihéroes para cada una de las historias paralelas. Que si Elektra y Daredevil buscando a La Mano, Karen intentando ser ahora periodista, la introducción de The Punisher… Y lo malo es que luego no se teje todo como debería y parece que solo hay una sucesión de escenas de acción sin una clara motivación detrás.

Para mí, Daredevil no termina de arrancar. Tiene potencial, pero no me engancha. Por muy traje chulo que se consiga.

La cosa remonta un poco con el momento de conocer a Luke Cage en su elemento. Le habíamos visto de camarero en el barrio de Jessica, pero ahora se ha mudado a Harlem, ¿dónde si no? Y el barrio, habitado por una mayoría negra y latina, resulta tan atractivo como el protagonista. Aquí el contexto social determina más aún el carácter del héroe. Él en realidad, como le pasaba a Jessica, no quiere salvar a nadie, pero cuando ve injusticias y que él podría pararlas, no puede quedarse de brazos cruzados. O sí, porque realmente cuando le atacan no se mueve mucho. Es lo que tiene que seas a prueba de balas.

Sin embargo, a pesar de ser casi una mole indestructible no cae en el cliché de armario empotrado, tipo duro y serio, sino que es un tío simpático, tranquilo y cercano. También aquí conocemos al personaje por medio de flashbacks. Su pasado nos hace entender que sea como es, tanto personalmente como en su faceta de héroe que no sufre daño físico y que se recupera rápidamente de las heridas y lesiones.

No tiene un único villano contra el que luchar, y quizá esto dispersa un poco la trama. Todo el rollo del hermanastro cansa un poco y hace que haya capítulos un tanto lentos y que parecen de relleno. Sin embargo, queda compensado con la fotografía y, sobre todo, la banda sonora.

Pero Luke no está solo contra el mundo, cuando él necesita ayuda tiene a Claire (enfermera que va apareciendo en todas las series) y a Misty, una policía con una buena capacidad de visualizar las escenas de los crímenes y ver más allá.

La temporada no está a la altura de la de Jessica Jones, pero, a mi juicio, por encima de las de Daredevil. Tiene un punto de acción, un toque de sarcasmo y buena música. Le perdono la lentitud y lo del villano.

Mención aparte merece Iron Fist, que no hay por dónde cogerla. El personaje es soso, descafeinado, aburrido con esa pinta de niño rico inocente e ingenuo.

Como en el resto de series, esta primera temporada sirve para ponernos en antecedentes del protagonista. Así, conocemos este Danny Rand que desapareció hace 15 años cuando el avión en el que viajaba con sus padres se estrelló. Ahora reaparece en Nueva York asegurando que se ha criado con unos monjes y es el Iron Fist. Y claro, le toman por loco.

La serie es lenta, el personaje no atrae y tampoco hay acción. Iron Fist muestra más su filosofía zen que su experiencia en las artes marciales. De hecho, a quien realmente vemos pelear es a Collen Wing, quien además no se libra de que venga el otro a darle lecciones.

El resto de secundarios son unos clichés andantes. Quizá se salva un poco Ward Meachum, que se muestra como más complejo. Tiene dos caras, por un lado la manipuladora cuando maneja a su hermana y la compañía a su antojo, y por otro la de títere, ya que en realidad sus órdenes vienen de su padre, quien vive recluido tras haber fingido su muerte.

La villana es Madame Gao, muy en la línea de Fisk, sin embargo, los guiones no acompañan y la trama aburre.

No obstante, la historia sirve para enlazar con The Defenders, un crossover en que se unen los cuatro superhéroes para vencer a La Mano. En realidad no tienen mucha intención de unirse, ya que cada uno está a los suyo. Matt tras la muerte de Elektra ha renunciado a Daredevil y ahora únicamente ejerce como abogado probono; Jessica simplemente prefiere trabajar sola y Luke acaba de volver de la cárcel y bastante tiene con los problemas de su barrio. Sin embargo, parece que no les queda más remedio, pues todos sus caminos llevan a la misteriosa Alexandra, la gran villana.

El gran as bajo la manga de la temporada es la reaparición de Elektra Natchios, cuyo cuerpo ha sido resucitado. Ahora es el Cielo Negro, el arma más poderosa de La Mano. Y aunque parece que los recuerdos de Elektra ya no habitan en ella, sí que surge cierta conexión con Matt.

También reaparece otro personaje del pasado de Matt, Stick, quien le enseñó a pelear tras quedarse ciego. Y es él quien nos cuenta que La Mano surgió cuando Madame Gao, Sowande, Murakami y Bakuto fueron expulsados de K’un-Lun. Son cinco porque cada uno de ellos simboliza un dedo de esta extremidad. Esta organización se ha ido cargando poco a poco a todos los que se oponen a ellos quedando únicamente el propio Stick y el Iron Fist. Aunque no les queda mucho tiempo, ya que parece que necesitan a este último para sus ceremonias de resurrección.

The Defenders podría haber sido omitida y haber sido parte de la temporada de Iron Fist con la intervención puntual a lo largo de los episodios del resto de los superhéroes. O con un crossover que abarcara las cuatro series, como hacen con las de DC (Arrow, Flash, Supergirl y Legends of Tomorrow). Pero aún así, como venimos de donde venimos, resulta entretenida, sobre todo porque tiene algo de acción con coreografías más trabajadas y un punto de humor gracias a las pullas que se lanzan entre los protagonistas cuando intentan rechazar colaborar los unos con los otros.

La última de las series que nos quedaba por conocer es la que se centra en Frank Castle y su alter ego The Punisher. A diferencia de los protagonistas anteriores, Frank no tiene poderes y tampoco intenta salvar a nadie.

Presentado en la segunda temporada de Daredevil ya nos muestra un poco de su mundo de oscuridad y su objetivo en la vida: acabar con aquellos que le arrebataron a su familia. No se oculta en discursos de ética sobre el bien y el mal; es destructor y despiadado y lo hace por sí mismo, para intentar cerrar ese dolor que guarda. Venganza pura y dura. Jon Bernthal borda el papel de tipo duro y torturado, y es que, solo con su presencia, el personaje ya gana verosimilitud.

Cuando cree que ha cerrado ese capítulo de su vida, todo el mundo le da por muerto y él se esconde tras una cotidianidad anodina, descubre que detrás del asesinato de su mujer e hijos hay mucho más. Y cuando tira un poco de los hilos descubre que hay toda una trama que tiene que ver con su pasado como marine en Kandahar. La serie se adentra entonces un una trama de conspiración política, policial y militar poniendo en tela de juicio la política exterior de Estados Unidos en lugares a los que se supone que fue para llevar la paz y donde, sin embargo, sembraron el caos.

El otro personaje que tirará de los hilos es Dinah Madani, agente del Departamento de Seguridad Nacional, quien acaba de volver precisamente de Kandahar y comienza una investigación para esclarecer la muerte de su compañero. Los caminos de Castle y Madani convergerán en determinado momento. Y aunque buscan un objetivo similar, sus métodos son muy diferentes.

El ritmo es bueno, con escenas de acción muy sangrientas y momentos conspirativos al más puro estilo 24 o Homeland. Pero también es verdad que hay alguna subtrama que despista de la principal, que ya de por sí tiene demasiadas ramificaciones. Imagino que querían aprovechar para tratar el tema del estrés postraumático de los veteranos y darle más presencia a Curtis, uno de los mejores apoyos de Frank.

El enemigo a batir en esta serie es el agente de la CIA que dirigía las operaciones de Kandahar, sin embargo, el brazo ejecutor es mucho más cercano y lleva a Castle de vuelta a ese mundo de tormento y pérdida. Es inquietante ir descubriendo el pasado de Billy Russo (quien fuera uno de los mejores amigos de Frank en el frente) y cómo se convierte en el gran villano de the Punisher.

El cierre de temporada con la escena en el tiovivo es brutal tanto visual como narrativamente hablando, ya que es el mismo lugar donde la mujer e hijos de Castle fueron asesinados. Es aquí donde murió su familia y donde nació su antagonista.

La segunda temporada de Jessica Jones retoma la historia tras la muerte de Kilgrave y ser reconocida por su participación con The Defenders. La protagonista sigue haciendo su vida, pero sigue tocada por todo lo que le ocurrió con él y gestionando sus emociones con el alcohol. Jessica continúa siendo la misma: pesimista, cínica, pasota y solitaria, pero a la vez ha evolucionado un poco. De la misma manera que lo hacen los personajes de su entorno.

Por un lado, está Malcolm, que ha abandonado las drogas y crece como personaje convirtiéndose en un importante apoyo para ella en sus horas bajas. Aunque ella intente echarlo de su vida en cada oportunidad que tiene. Y por otro, está Trish, quien gana más protagonismo con este interés por las personas con poderes y va volviéndose un personaje más oscuro. Ella insiste en investigar a la misteriosa y peligrosa organización IGH que parece tener conexión con el momento en que Jessica se convirtió en alguien con poderes tras la muerte de su familia en un accidente de tráfico.

También adquiere más importancia Jeri, la abogada, quien tiene que afrontar cómo vivir con su enfermedad. Además, se incorporan personajes nuevos como Óscar, el encargado del edificio donde vive y trabaja Jessica.

Es bueno que se profundice en el resto de personajes y que no recaiga todo el peso de la trama en Jessica, aunque no quiere decir que quede como secundaria en su propia serie como sí le pasaba a Daredevil. Ella sigue enfrentándose no solo a sus demonios internos, sino además a los nuevos enemigos que aparecen a medida que investiga más sobre su pasado y el origen de sus poderes. Aunque es verdad que el gran villano se resiste a quedar claro hasta que no avanzan los episodios.

Esta entrega adopta un tono más sentimental ahondando en los dramas personales de todos y cada uno de los personajes, lo que hace que sea aún más oscura y deprimente que la primera. No se centra tanto en explotar los poderes de Jessica, sino en el desarrollo de los caracteres y en la parte de misterio sobre la compañía que están investigando. Tiene un toque más detectivesco que la anterior, explotando ese aspecto de la protagonista. Sin embargo, quizá por alejarse un poco de este carácter heroico y también por un villano no tan claro, la temporada resulta un tanto floja.

Y si Jessica había salido a la luz como persona con poderes tras The Defenders, lo mismo le ocurre a Luke Cage. En su segunda temporada intenta gestionar esta creciente fama a la vez que procura volver a su vida. Tiene varios flancos abiertos: por un lado sus preocupaciones normales como persona (casa, trabajo, pareja…), por otro la fama (se vende merchandising con su nombre, hay incluso una app para geolocalizarle) y por último, la lucha contra el crimen en el barrio.

Tras la caída de Cotthonmouth, la nueva villana es Mariah Dillard, quien ya había comenzado a despuntar en la temporada anterior. Su historia es la de una mujer ambiciosa que viene de una familia corrupta desde generaciones atrás. Drogas, prostitución, armas, política… Tocan varios palos. El problema es que abarca tanto poder que llega a resultar un tanto inverosímil. Junto a ella destaca el personaje de Shades, quien a ratos le quita protagonismo.

La trama se enreda porque no solo hay dos bandos enfrentados, sino que hay un tercero: el del jamaicano Bushmaster, que ha vuelto para recuperar Harlem, un barrio que considera suyo por herencia familiar. Así, cada una de las puntas de este triángulo intentará deshacerse de las otras dos.

Durante la primera parte de la temporada Luke se centra en hacer caer a Bushmaster. Sin embargo, no será tarea fácil, ya que además de que el jamaicano tiene también una fuerza sobrehumana, es imprevisible, ya que está un poco tarado de la cabeza. Cuando por fin se enfrentan, la pelea es el punto álgido. Por fin Luke tiene un antagonista con el que luchar de tú a tú. Hasta la fecha apenas tenía que presentar resistencia ante golpes y balas (con excepción de aquella que casi le mata).  De hecho, junto con Jessica Jones, era uno de los personajes con menos coreografías de peleas, ya que con empujar, lanzar o golpear con el puño, se quitaba de encima los obstáculos.

Eliminado Bushmaster de la ecuación, toca librarse de Mariah. Pero para ello debe plantearse un cambio de estrategia. Luke Cage evoluciona a un personaje mucho más prudente con respecto a los capítulos de la tanda anterior. Ahora reflexiona y piensa con astucia antes de actuar.

No solo vemos a un Luke más maduro, también están más trabajados los secundarios. No solo los villanos, sino también quienes acompañan al protagonista. Misty Knight por ejemplo resulta muy interesante con su nueva situación tras perder un brazo en el último capítulo de The Defenders. Siendo policía no puede hacer trabajo de campo y queda relegada a la oficina, donde se siente observada por sus compañeros. Sin embargo, gracias a Colleen Wing aprenderá a luchar de nuevo. Y además, gracias a Danny, Industrias Rand le fabricará un brazo biónico a su medida.

Un Danny Rand que por cierto aparece también en esta temporada para apoyar a Luke. Y la verdad es que la pareja funciona muy bien, hay química entre ellos, algo que ya se había visto en The Defenders.

También gana relevancia – aún más que en la primera temporada – la música y las continuas referencias culturales de personajes relacionados con Harlem. Sin duda todo ello sirve para crear un escenario perfecto. Una pena que no haya tercera entrega, porque la calidad de la serie iba en aumento.

También mejora notablemente la segunda temporada de Iron Fist con respecto a la primera. Aunque claro, no era muy difícil. Retomamos la historia de Danny Rand, quien ha estabilizado su vida con Colleen, ha dejado de estar tan presente en Industrias Rand y ejerce como justiciero ahora que Daredevil se ha retirado. Una vez fuera de la ecuación tanta trama corporativa (Danny nunca terminó de encajar en la empresa), ahora la historia trata de centrarse en el poder de Iron Fist. La serie encuentra su tono y su temática y se consolida como una serie sobre artes marciales.

Esta segunda temporada parece tener un objetivo claro y está mejor definida. Es verdad que el hecho de tener 10 capítulos y no 13 hace que quede menos espacio para alargar la trama innecesariamente, pero también da la sensación de que se trata de una temporada de transición que dirigida hacia un nuevo arco argumental en una tercera que no verá la luz. Y una pena, porque el último capítulo por una vez en toda la serie, despierta interés.

No obstante, aunque Iron Fist haya mejorado, sigue teniendo sus problemas. Y el principal es Danny Rand. No resulta atractivo, es soso y le falta chispa. De hecho, acaba convirtiéndose en un secundario totalmente eclipsado por el resto de personajes. Por ejemplo, destacan mucho más Colleen y Misty.

El gran problema al que tiene que hacer frente Danny en esta temporada es frenar una guerra de bandas en Chinatown. Sin embargo, mientras tanto, tiene que gestionar la animadversión que sienten hacia él dos personas a las que en otro momento de su vida habría considerado casi como hermanos: Joy Meachum y Davos. Ambos se han aliado para planear una venganza. Joey está dolida porque se ha quedado fuera de la empresa para la que ha dado su vida, así que contrata a Mary Walker, una ex-soldado de operaciones especiales con trastorno de personalidad que da mucho juego en la temporada. Davos por su parte se considera el digno heredero del poder del Puño de Hierro y quiere arrebatárselo.

Ward Meachum también interviene en esta temporada, aunque con su propio arco argumental que poco tiene que ver con la historia principal. Intenta enmendar su vida ahora que su padre ya no está en la foto intentando superar su problema de adicción. El personaje está bien configurado, pero creo que distrae de lo realmente importante: la pugna por ser el Iron Fist.

Que por cierto, he de reconocer que no creía que pudiera ser transferible. Es decir, lo es, pero pensé que había algún tipo de protocolo de sucesión. Durante toda la primera temporada, así como en The Defenders, Danny presume de ser el Iron Fist, de haber recibido un entrenamiento durante años para después ganar al dragón… Sin embargo, resulta que el poder se puede arrebatar con una especie de ritual. Independientemente de que quien lo vaya a recibir sea digno de poseerlo.

No obstante, el gran giro de todo esto es que el heredero no es Davos, ni siquiera Danny, sino que parece ser que la digna sucesora es Colleen, ya que es descendiente de Wu Ao-Shi, una Iron Fist del Siglo XVII. Pero justo cuando se ponía interesante llegó la cancelación.

La tercera y última temporada de Daredevil retoma la historia con un Matt Murdock que se está recuperando de lo ocurrido en The Defenders. Destrozado física y anímicamente tras la muerte de Elektra, se ha retirado al orfanato donde se crió y allí le está curando la hermana Maggie. Matt está dolorido, desorientado, sus sentidos fallan a ratos y tiene una crisis existencial. Por medio de flashbacks ahondamos en la historia de esta monja que está siendo un gran apoyo para el protagonista y que intenta convencerle que vuelva a tener fe en Dios y en sí mismo. Y descubrimos, oh, sorpresa, que es nada menos que su madre, que siendo novicia abandonó los hábitos para casarse con Jack Murdock y que poco después, tras padecer una depresión postparto, volvió a tomarlos.

No es el único secreto que se desvela en la temporada, ya que Matt decidirá ir a ver a Karen (quien cree que está muerto) y confesarle que es Daredevil. Los tres amigos se habían distanciado por los últimos acontecimientos, pero Murdock está decidido a poner en orden su vida y retomar aquella amistad. Esto sirve para conocer mejor no solo al protagonista, sino a los secundarios. Así, la serie se adentra en esta entrega en el pasado de todos ellos. Y descubrimos que Karen es un personaje muy complejo e interesante. Hay todo un arco argumental en que los vemos cómo los tres son más fuertes individualmente de lo que lo eran al principio de la primera temporada (todos han madurado), pero también cómo cuando se unen, son capaces de cualquier cosa. Como por ejemplo, vencer a Fisk.

Porque sí, el villano sigue haciendo de las suyas. Por un lado ha decidido hacer un trato con el FBI para eludir su condena. Les convence de que les va a dar información suficiente como para empapelar a un montón de gente, pero como siempre, está manipulando a su antojo. Además, ha descubierto que Matt es Darevil, por lo que intentará por todos los medios acabar con él. Y no le hace falta tenerlo delante, sino que comienza una campaña de desprestigio hacia el héroe de Hell’s Kitchen haciendo que otro le suplante y cometa todo tipo de crímenes.

Esta temporada supone un salto cualitativo con respecto a los anteriores. Por un lado, la trama está mucho más centrada gracias a capítulos que mantienen la tensión y tienen una buena estructura. No hay peleas de relleno porque falta guion, sino que siguen cierta coherencia. Por otro lado, los personajes están mejor desarrollados, por lo que vemos sus luces y sus sombras, sus conflictos… Un claro ejemplo es el de Matt, por supuesto, pero también el de Karen o Wilson Fisk, pero también el de los nuevos como son Ray Nadeem (el agente del FBI que intenta resistirse a la corrupción que le rodea) o Poindexter (la marioneta de Fisk que se pone el traje de Daredevil). Y finalmente, lo que hace de esta última entrega de Daredevil la mejor de las tres, es que mientras ha enfrentado a héroe  y villanos ha puesto sobre la mesa conflictos humanos como la soledad, la culpabilidad, la pérdida de la fe, la sed de poder, la corrupción… que llevan al espectador a la reflexión.

Aunque cancelada, también deja abierta la continuidad de la historia con la génesis de Bullseye, el alter ego de Poindexter.

Y en la última de The Punisher también vemos el nacimiento de un nuevo villano para nuestro protagonista más sanguinario: Puzzle.

Billy Russo, el que fuera amigo de Frank en Afganistán y se convirtiera en enemigo en la primera temporada, afronta esta nueva recuperándose de sus lesiones. Ha vuelto a ponerse en pie y guarda bastantes cicatrices en el cuerpo. Y no solo por fuera, sino también mentales, ya que no recuerda gran cosa de lo que le ocurrió. Sí que tiene sueños (o pesadillas) sobre los sucesos del tiovivo y le persigue la imagen de una calavera, pero de momento no consigue unir los puntos, algo que le tiene totalmente desestabilizado mentalmente. Apenas recibe visitas, tan solo de su psiquiatra y de Madani, que lo único que quiere es asegurarse de que no mejora.

Frank por su parte se ha marchado de la ciudad e intenta seguir con su vida alejado de los conflictos con la nueva personalidad que le han facilitado tras ayudar a capturar a Russo. Para en un bar de carretera, se toma una cerveza, intima con una de las camareras y tienen su momento de confesiones y casi de familia con el hijo de ella… parece que tiene el respiro que estaba buscando. Sin embargo, todo se tuerce cuando se cruza con Amy, una adolescente que está huyendo y acaba en ese mismo bar. Castle, con su capacidad de observación y entrenamiento, pronto detecta que pasa algo y se convierte en su protector.

La trama se bifurca entonces en dos problemas y dos villanos. Por un lado está Billy retomando su lado psicópata y por otro una secta que persigue a Amy. Y en medio The Punisher intentando pararlos a todos. La combinación de estos dos hilos conductores permite ahondar en dos Franks diferentes. Por un lado el más violento, el que ya estamos acostumbrados a ver, ese que no duda en disparar antes de preguntar. Pero por otro, se ve a un Castle más humano, más emocional, sobre todo cuando trata con Amy.

Para unir ambas historias están Madani y Curtis. Cuando en el tercer episodio (brutal todo el capítulo de acoso a la comisaría) Frank se ve descubierto y con Amy en peligro, acude Seguridad Nacional y vuelve a casa para investigar sobre los enemigos de la joven. Pero cuando llega y descubre que Russo está campando a sus anchas, recurrirá a su amigo Curtis para trazar una estrategia. Es una temporada más violenta y con más acción que la anterior. Los episodios ganan en ritmo y calidad, aunque fallan un poco los villanos. Por un lado los movimientos de Puzzle resultan un tanto repetitivos y por otro el sicario religioso resulta más espeluznante cuando no sabemos nada sobre él que cuando se ahonda en su historia.

A diferencia del resto de series, el final, aunque un tanto abierto, sí que podría ser conclusivo.

Y recientemente, llegó la última temporada de Jessica Jones, que retoma el carácter de la primera olvidando un poco el desvarío de la anterior (aunque ha servido para sentar las bases de esta). La investigadora ha ganado popularidad y ahora está desbordada de casos en su despacho. Incluso tiene una nueva asistente en el lugar que antes ocupaba Malcolm. En medio de la nueva rutina recibe una petición especial de Dorothy Walker: encontrar a Trish, con quien Jessica no mantiene precisamente una buena relación después de que matara a su madre. Así, la primera parte de la temporada gira en torno a Trish, en cómo ha cambiado su vida ahora que es una superheroína.

Las cosas no quedaron bien a finales de la temporada anterior y se masca la tensión entre ambas, sin embargo, Jessica no dudará en intervenir cuando cree que Trish se va a meter en problemas como consecuencia de su ceguera por ejercer de justiciera. Jones se empeña en que su hermana se mantenga al margen de las calles, pues considera que no está pensando antes de actuar, pero Walker lleva tiempo deseando tener poderes como para quedarse ahora cruzada de brazos. Por fin tiene lo que tanto ansiaba.

Esta primera parte sirve además para seguir los pasos de un Malcolm ahora independizado de Alias y de Hogarth y asociados, así como para descubrir en qué punto de su enfermedad se encuentra Jeri. En cuanto a los personajes nuevos, cabe destacar a Erik, cuyo poder es tener jaquecas cuando se encuentra próximo a alguien con maldad, con mal aura, con alma negra. Y por supuesto, poco a poco vamos conociendo al que será el villano, Gregory Sellinger, un psicópata cuyo interés es acabar con la gente con poderes. No es tan interesante como Kilgrave, aunque en cierta manera también juega con la mente de sus víctimas. Eso sí, a un nivel más mundano, jugando con la psicología y ahondando en las pasiones humanas. Gracias a su aparición Trish y Jessica iniciarán un acercamiento que servirá para limar asperezas y volver a ser las hermanas que eran, que se preocupaban la una de la otra y ayudaban en los peores momentos. El mejor ejemplo es cuando Jessica se encarga de limpiar y cuidar a Trish después de que esta intente asesinar a Sellinger.

Por momentos podría parecer que la serie se centra demasiado en Trish (no en vano sirve para presentar el nacimiento de su alter ego, Hellcat), pero en realidad la evolución de este personaje sirve para entender a Jessica y los pequeños cambios que esta ha ido incorporando a lo largo de los capítulos aceptando cada vez mejor su propio papel de superheroína. Con esta trama Jessica Jones vuelve a tocar los dramas personales y los momentos de oscuridad propios de la primera temporada. Sobre todo plantea la duda de si todo vale a la hora de acabar con el mal. Y pone como contrapunto a Trish y a Jessica. Mientras que la primera se deja llevar por su sed de venganza y acaba perdiendo el norte; la segunda sin embargo intenta mantener la cordura y gestionar mejor los problemas evitando repetir malas decisiones. Y por eso, pese a que le duela, manda a Trish a la cárcel.

Esta tercera temporada ha cerrado con unos personajes más maduros y ha conseguido mantener el interés a lo largo de los 13 capítulos a pesar de darle mayor importancia al dramatismo y menos a la acción. Y como en The Punisher, cierra con un final que bien podría ser definitivo, aunque también retomable en un futuro. Pero eso queda ya en manos de Disney.