Balcanes X. Día 3: Recorriendo Liubliana II

Con nuestro tentempié de media mañana nos adentramos en el casco histórico, un laberinto de plazas y calles peatonales a cuyos lados sorprenden las fachadas de edificios barrocos y otros monumentos.

Tomando la plaza Cirilo y Metodio, a unos metros del mercado se erige la Catedral de San Nicolás (Stolnica svetega Nikolaja).

Diseñada en estilo barroco con dos capillas laterales y con forma de cruz latina, fue construida entre 1701 y 1706 en sustitución de un antiguo templo de estilo románico que ardió en un primer incendio en el siglo XIV y que, tras una reconstrucción en estilo gótico, volvió a quemarse en 1469. La cúpula fue construida más tarde, en 1841.

Para ser una catedral, no destaca especialmente por su majestuosidad. Lo más destacable quizá sean sus puertas, en las que está recogida la historia de Eslovenia.

Un poco más adelante, en el tramo ya conocido como Plaza Municipal (Mestni Trg), encontramos la Fuente de los Tres Ríos de Carniola, quizá el monumento barroco más famoso de la ciudad.

Realizada entre 1743 y 1751 por el escultor italiano Francesco Robba está inspirada en la fuente de la Plaza Navona de Roma. Realmente la que vemos hoy en día es una reproducción, ya que la original se conserva en la Galería Nacional. Conocida coloquialmente como la Fuente Roba por su autor, consta de obelisco de unos diez metros rodeado por tres figuras masculinas que representan a los tres ríos del país: el Sava, el Krka y el Ljubljanica. Cada una de ellas porta un cántaro y tiene un delfín a sus pies.

Un paso más allá se encuentra el Ayuntamiento de Ljubljana (Mestna hiša). Data de finales del siglo XV, pero tuvo que ser reconstruido tras el terremoto de 1621. Las obras se llevaron a cabo entre 1717 y 1719 y se le dio un nuevo aspecto barroco que debían estar restaurando, pues solo pudimos ver una bonita lona blanca tapando los andamios.

Así pues, con poco que ver en el ayuntamiento, seguimos paseando por el casco histórico entre casas barrocas, comercios y restaurantes.

A la altura de la calle Pod Trančo, la Mestni trg se va estrechando y se convierte en Stari trg, que nos conduce a la parte más antigua de la ciudad medieval.

Casi en el final de este tramo, se encuentra la fuente de Hércules, algo más pequeña que la de Robba. También es posterior, ya que se trata de una copia de la original barroca que quedó destruida a finales del siglo XVIII. Esta se colocó en 1991 poco antes de la independencia de Eslovenia.

Tomamos la Gornji trg (Plaza Alta), la calle en la que se encontraba una de las puertas de la Liubliana medieval. Hoy en día sin embargo, no queda nada de ella, tan solo un acceso al castillo. Cerca de esta subida se yergue la iglesia de San Florián, construida en 1672 en honor al patrón de los bomberos.

Paradógicamente, un siglo después quedó seriamente dañada como consecuencia de un incendio. Su aspecto actual se lo debe a la reconstrucción de 1934 del arquitecto Jože Plečnik.

Más adelante la calle se vuelve más residencial con casas de estilo medieval. Son construcciones más sencillas de dos plantas, tejados a dos aguas y con sus fachadas de colores.

Volviendo nuestros pasos hasta la iglesia de San Florián, giramos a la izquierda, donde nos encontramos con la Iglesia de Santiago (Župnijska cerkev sv. Jakoba).

Se trata de la primera jesuita del país, construida a principios del siglo XVII en el lugar en que con anterioridad había una antigua iglesia gótica perteneciente a los agustinos. El campanario es posterior, ya que fue erigido a principios del siglo XX después de que el anterior fuera derrumbado como consecuencia del terremoto de 1895. En la actualidad es la torre (de iglesia) más alta de la ciudad.

En un lateral, donde se encontraba un edificio anexo del colegio jesuita, hoy existe una plaza en la que se erige la Columna de María, construida en 1682 como agradecimiento a la virgen de haberles librado del asedio turco.

Al otro lado de la calle se encuentra el Palacio de Gruber (Gruberjeva palača), un palacio de estilo barroco tardío construido entre 1773 y 1781 que hoy alberga el Archivo Nacional de Eslovenia (Narodni Arhiv Slovenije).

Cruzamos el Ljubjanica gracias al puente de Santiago, que nos conduce al barrio de Krakovo, que en su día fue la periferia de Liubliana, ya que se encontraba fuera de la muralla. En este margen del río quedan restos arqueológicos del asentamiento de Emona.

Los romanos construyeron en el año 15 d. C. tras las revueltas ilirias una ciudad rectangular dentro de una muralla y durante los siglos posteriores, Emona tuvo un papel importante en la defensa de Italia. En el año 452 los hunos la devastaron y quedó empobrecida. Después pasó a manos de los visigodos, quienes prácticamente acabaron con ella. Poco a poco los ciudadanos de la ciudad migraron a otros lugares más inaccesibles y ciudades costeras, por lo que acabó quedando abandonada.

Hoy, gracias a la planificación de Plečnik, podemos ver partes de la muralla, alguna torre medieval y restos entre los edificios de la Liubliana moderna.

Seguimos nuestro camino hasta Križanke, que en su día fue propiedad de la Orden Teutónica los Caballeros de la Cruz (Križniki) de mediados del siglo XIII. Fue reconstruido en los años cincuenta del siglo pasado por – cómo no – Jože Plečnik y hoy es un instituto de diseño y fotografía, aunque también sirve como escenario para representaciones teatrales.

Cerca se encuentra el Pilar de Iliria, un monumento creado por el escultor Lojze Dolinar que siguió el diseño de Jože Plečnik. Este obelisco de 13 metros de altura se colocó en honor a las Provincias Ilirias y es el único monumento a Napoleón en toda Europa fuera de Francia. Fue colocado en el 120 aniversario dicha época (1809–1813) para agradecer de alguna manera que durante la ocupación francesa el idioma esloveno fuera respetado y considerado cooficial.

Está realizado en mármol e incorpora polvo de la tumba de un soldado francés. En un lateral cuenta con un retrato de Napoleón y en el otro de Iliria. Queda coronado por una luna creciente con tres estrellas.

Continuamos hasta la calle Gosposka, donde se erige el edificio de la Biblioteca Nacional y Universitaria (NUK).

Fue construida entre 1935 y 1940 según el diseño del arquitecto Jože Plečnik y alberga importantes manuscritos e impresos históricos así como ejemplares de las publicaciones editadas en Eslovenia. Frente a ella hay una pequeña plaza con una fuente en la que una figura masculina dorada descansa sobre una columna jónica.

En un lateral de la plaza se yergue el Palacio de Turjak (Turjaška palača).

Este palacio, también conocido como de Auersperg fue construido entre 1654 y 1658 con una estructura barroca aunque su fachada clasicista pertenece al siglo XIX. De manos privadas pasó a la ciudad y se convirtió en el Museo Municipal, recogiendo la historia de Liubliana desde finales de la Edad Media hasta la primera mitad del siglo XIX.

Siguiendo por la calle Gosposka, a mano derecha sale la Novi Trg (Plaza Nueva), que nos conduce al río de nuevo y desde donde podemos alcanzar a ver el castillo en lo alto de la colina.

Esta plaza pasó a manos de la Orden de los Caballaros Teutones a principios del siglo XIII. Un siglo más tarde parece que comenzó a celebrarse el mercado en ella. Los siglos posteriores la ciudad siguió creciendo a su alrededor y se levantaron casas de madera que después fueron sustituidas por edificios de piedra que a su vez fueron reemplazados por hermosos palacios ya entre los siglos XVII y XVIII.

A lo largo de su historia la plaza se ha llamado de diferentes maneras. Por ejemplo, fue Neuer Markt durante época austriaca; después, en 1876 pasó a llamarse Turjaški trg oz. Auerspergplatz; en 1923 se renombró como Plaza de Karl Marx y finalmente en 1928 recuperó su nombre original (y actual).

Frente a la Biblioteca, cabe mencionar el edificio Lontovž, construido entre 1786 y 1790 por Jozef Schemerl. Actualmente alberga la Academia Eslovena de las Ciencias y las Artes, aunque en el pasado fue la sede de la Asamblea Provincial de Carniola.

Parece que Liubliana es una ciudad de fuentes, ya que junto a la orilla del río encontramos otra más para la colección, bastante más sencilla que otras que habíamos visto, eso sí.

Volvimos al paseo junto al Ljubljanica, donde asoman estrechas casas en tonos pastel apiñadas unas junto a otras.

A mano izquierda lo cruza el Puente de los Zapateros (Šuštarski most), diseñado por Jože Plečnik e inaugurado en 1931.

Aunque ya había otros puentes con anterioridad en ese lugar, uno de madera y otro de hierro fundido. En la Edad Media había que pagar tasas cuando se llegaba por agua a la ciudad, así que los artesanos intentaban trabajar y vivir en los puentes para así evitar los impuestos. En este en concreto a mediados del siglo XIX ubicaban los zapateros sus talleres, de ahí su nombre.

Y ya estábamos muy cerca de nuevo del bullicio del centro de la ciudad, y como era ya la hora de comer, tocaba hacer una parada para repostar.

4 comentarios en “Balcanes X. Día 3: Recorriendo Liubliana II

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