Balcanes XIII. Día 4: Recorriendo Split

Tras un reparador descanso, salimos a conocer Split, una ciudad muy peculiar debido a su origen. Recordemos que allá por el siglo III d.C. aquello era páramo hasta que el emperador romano Diocleciano decidió construirse un palacio donde retirarse tras abdicar. Bueno, palacio por llamarlo de alguna forma, ya que el recinto además de su gran mansión contaba con varias villas y un campamento militar. En la parte sur era donde hacía vida el emperador, mientras que en la norte se ubicaban los almacenes, así como las dependencias de la guardia imperial y del servicio.

El palacio, realizado en piedra blanca de la isla de Brac y mármol de alta calidad tenía unas dimensiones de 215 x 180 metros y resultaba inexpugnable gracias a sus muros de más de 20 metros de altura, 16 torres de vigilancia y cuatro puertas de acceso. Así, aunque nació con esa función residencial, sirvió como refugio a principios del siglo VI ante la amenaza de los bárbaros.

Poco a poco se fueron adaptando los espacios a las necesidades de los nuevos residentes. Así los pasillos y patios se convirtieron en calles y plazas, el espacio habilitado para la tumba del emperador se convirtió en catedral, se levantaron viviendas, se abrieron comercios… y nació la ciudad de Spalato. Hoy en día conforma el casco histórico de Split lo que hace siglos fuera un palacio, una particularidad que hizo que en 1979 la ciudad fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Contábamos con unas horas hasta que anocheciera, así que sin perder más tiempo nos dirigimos al recinto amurallado sin más intención que perdernos entre el laberinto de sus callejuelas y viajar al pasado por medio de los restos arquitectónicos que aún se conservan. Comenzamos nuestro recorrido por el este, ya que era la zona más próxima a nuestro alojamiento. Aún se pueden ver los restos de la muralla original y de algunas torres de defensa. No obstante, gran parte de lo que vemos ha sido restaurado tras los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Escondida entre puestos callejeros de artesanía, ropa y recuerdos se halla la Porta Orientalis, Porta Argentea o Puerta de Plata, un acceso que fue cerrado desde la Edad Media hasta mediados del siglo pasado, cuando se demolió la iglesia barroca Dušica y se llevaron a cabo tareas de restauración.

Esta entrada nos lleva al Decumano, la típica calle con orientación este-oeste de la planificación urbanística romana, que aún conserva gran parte de su pavimento original.

Lo primero que llama la atención es la Catedral de San Domnius (San Duje). Es irónico que se haya convertido en templo religioso lo que en su día fue el mausoleo de Diocleciano, y es que el emperador publicó Edicto contra los Cristianos, una norma que desembocó en una dura persecución de quienes profesaban este credo. Erigida en el siglo VII, cuenta con una estructura octogonal rodeada por un pórtico de 24 pilares. Destaca su campanario de estilo románico-gótico de 57 metros construido en el siglo XIII y reconstruido entre los siglos XIX y XX desde cuya altura se puede observar toda la ciudad.

El sarcófago de Diocleciano fue destruido y hoy en día en su interior destacan los altares con las reliquias de los mártires San Domnius (patrono de Split) y San Anastasio. Asimismo, destacan los respaldos de los bancos de madera, tallados en la primera mitad del siglo XIII. En su exterior sobresale la puerta de nogal en cuyas hojas el arquitecto Andrija Buvina talló escenas de los Evangelios.

Seguimos nuestro recorrido hasta el Vestíbulo, que, como su nombre indica, suponía la antesala a la parte residencial del palacio. En su exterior es cuadrangular, sin embargo, una vez en su interior podemos ver cómo tiene una planta circular. Contaba con una gran cúpula recubierta con un brillante mosaico policromado y nichos semicirculares en los que descansaban magníficas estatuas. Hoy estos agujeros están vacíos y si miramos hacia arriba nos encontramos con el cielo.

Junto al Vestíbulo se extiende un barrio medieval en el que se halla la casa más antigua del románico y el Museo Etnográfico, que se ubica en la antigua iglesia de San Andrés del siglo VII.

Volviendo al Decumeno y girando a la izquierda en la catedral, llegamos al Peristilo, el espacio que fuera el corazón del Palacio y que hoy se ha convertido en lugar de encuentro, pues sus escalinatas estaban llenas de grupitos charlando animadamente.

Ubicado en el cruce del Cardo (vía con orientación norte-sur) y el Decumano, las dos principales avenidas de las ciudades romanas, este patio rodeado por columnas de mármol era el lugar más importante de la ciudadela. En él podemos encontrar, además de la catedral, una esfinge egipcia de 3500 años.

Unas escaleras nos llevan a los sótanos que en época del emperador servían como almacenes. Hoy en lo que era la sala central podemos encontrar numerosas tiendecitas de recuerdos y artesanía. También hay una zona de acceso de pago en la que tienen lugar exhibiciones de pintura, escultura e incluso obras de teatro y otros eventos sociales y culturales.

Durante la Edad Media una parte de los sótanos se usaron como residencias, más tarde, cuando se construyeron viviendas dentro del Palacio, se convirtieron en vertedero. En 1956 se iniciaron tareas de desescombraje y, ante los hallazgos, se llevaron a cabo obras de rehabilitación para recrear cómo eran los apartamentos imperiales situados justo encima. Los trabajos de excavación y reconstrucción acabaron a mediados del siglo pasado y finalmente en mayo de 1995 se abrió la parte oriental al público.

Las galerías subterráneas han sido además escenario para Juego de Tronos. Se convirtieron para la serie en la mazmorra donde Daenerys encierra a sus dragones.

Dimos una vuelta a ver qué podíamos llevarnos de recuerdo y el extremo opuesto nos condujo al sur del recinto, a la puerta que en su día daba acceso al mar y servía como entrada y salida de mercancías. Debido a su función es de menor tamaño que el resto y además de ser conocida como Porta Meridionalis o Porta Aenea (Puerta de Bronce), recibía el sobrenombre de Puerta Segura, ya que permitía una fácil huida por mar ante un posible ataque. Paradójicamente hoy en día es la más usada, ya que conecta con la Riva, el típico paseo marítimo de cualquier ciudad mediterránea en el que predominan las terrazas de los restaurantes, cafeterías y heladerías bajo las sombras de las palmeras y las carpas. Fue diseñado por el mariscal Marmont en la época napoleónica y se construyó durante el siglo XIX.

El paseo marítimo conduce a los puertos deportivos (Split ACI Marina, el Muelle Spinut, el Puerto Poljud y el muelle deportivo Zenta) y a la terminal desde la que salen los ferris que llevan a las islas cercanas.

Recorrimos el bulevar hasta la Plaza de República o Prokurative, una plaza orientada al mar que data del siglo XIX. De clara inspiración veneciana, al igual que San Marcos, queda rodeada de edificios neo-renacentistas.

En su día contaba con un teatro, pero quedó destruido en un incendio. No obstante, eso no ha impedido que el espacio abierto sirva como escenario para diversos eventos culturales.

Desde allí continuamos nuestro paseo por la Marmontova ulica, una calle plagada de hoteles, tiendas de moda, restaurantes y pizzerías. También en ella se halla el mercado de pescado, de más de un siglo de antigüedad. Esta calle nos conduce a una plaza en la que encontramos el Teatro Nacional de Croacia, la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud y restos de la muralla romana.

El Teatro Nacional de Croacia fue construido a finales del siglo XIX como Teatro Municipal. Inaugurado con un aforo de 1000 personas, es uno de los teatros más antiguos que quedan en la provincia de Dalmacia.

La belleza de este edificio, que recuerda a las construcciones típicas del Imperio Austrohúngaro contrasta con la mole modernista en que se erige la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud. Este templo sustituyó en 1937 a una iglesia barroca que había sido demolida unos pocos años antes. Tras ella se encuentra el monasterio, del que se puede ver la torre.

El sol empezaba a caer, pero aún nos quedaba mucho por descubrir de Split.

7 comentarios en “Balcanes XIII. Día 4: Recorriendo Split

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