Balcanes XX. Día 6: Recorriendo Sarajevo. Novi Grad

Era nuestro último día en Sarajevo y aún nos quedaban cosas por ver. Comenzamos cruzando el Puente Latino y en la calle Zelenih beretki nos encontramos con unas ruinas que salieron a la luz durante la construcción del Hotel Europa.

Se trata de los restos arqueológicos del Tašlihan, uno de los más importantes khans (hostales) de los cincuenta que había en la ciudad allá por 1878. Fue construido entre 1540 y 1543 para acomodar a los comerciantes, así como sus mercancías y caballos. Junto a la entrada había dos escaleras que conducían desde el patio a la primera planta, donde estaban las habitaciones. El Tašlihan sobrevivió a varios incendios hasta que en 1879 uno de ellos lo arrasó.

Estaba conectado con el Bezistan de Ghazi Husrev-bey, que se construyó a la vez.

Este mercado realizado en piedras y cubierto con seis cúpulas contaba con dos entradas y en él se vendían principalmente productos textiles, sobre todo la tela que producía el Gran Visir de Solimán el Magnífico en Bursa. Quedó seriamente dañado en la guerra, y hoy, tras su reconstrucción, en él se pueden encontrar tiendas de artesanía y recuerdos.

De nuevo en el exterior callejeamos por el barrio otomano y salimos a la calle Mula Mustafe Bašeskije, donde nos encontramos con el Museo de la Antigua Iglesia Ortodoxa. Fundado en 1889, está clasificado entre los cinco museos ortodoxos más importantes del mundo. En su colección alberga pinturas antiguas, grabados hechos a mano, manuscritos y libros impresos (el más importante es el Códice de Sarajevo, que fue escrito en pergamino en el siglo XIV), tapices y textiles, artículos de metal como cruces adornadas de los siglos XVII y XVIII y objetos litúrgicos, dinero antiguo emitido por Turquía, Venecia y la República de Dubrovnik, reliquias, armas…

Siguiendo la misma calle vimos otro museo religioso, esta vez dedicado a los judíos: el Museo de los Judíos de Bosnia y Herzegovina.

El edificio fue construido como sinagoga al final del siglo XVI en la parte de la ciudad entonces conocida como Sijavus-pasha han, un pequeño barrio en Baščaršija donde vivían los judíos provenientes de España y Portugal. Se convirtió en museo en 1966, tras la reconstrucción llevada a cabo una década después de la II Guerra Mundial. Los nazis habían demolido la sinagoga en el 41, aunque durante su historia ya había resultado arrasada varias veces como consecuencia de incendios. Los peores fueron en 1697 y en 1788. En este último el fuego se extendió incluso hasta el barrio judío y el techo de la sinagoga acabó cediendo. Fue reconstruida en 1813, y esta es la apariencia que se recuperó en 1957.

Continuamos el paseo por la gran avenida. Y un poco más adelante de la catedral, justo frente a la parte trasera del Markale, vimos otro mercado, el Pijaca Markale.

Este mercado al aire libre (aunque techado) parecía ser de frutas y verduras sobre todo. Sin embargo, no sé si por las horas, pero el caso es que no había mucho trajín.

Una manzana más allá la calle se convierte en la Maršala Tita y llegamos al monumento de la llama eterna, donde habíamos acabado el día anterior. Tanto en el tramo anterior como en este en el que nos adentramos, predominan cada vez más los edificios altos, algunos recuerdan al pasado austrohúngaro, otros a la Yugoslavia comunista. Y aunque se ha trabajado mucho para reconstruir la ciudad, muchos aún tienen las marcas de los proyectiles.

Recorrimos la calle hasta el BBI Centar, buscando de paso algún sitio donde comer, pues se acercaba la hora. Ya habíamos visitado la zona de noche, momento en que llaman mucho más la atención las grandes torres de acero y vidrio, sin embargo, lo que se nos escapó con tan poca luz fue la placa que recordaba los Juegos Olímpicos del 84.

Frente a esta plaza se halla el Parque Memorial de los Niños, que recuerda a los 521 niños que fueron asesinados durante el asedio de la ciudad.

En los alrededores se hallan varios edificios gubernamentales, como por ejemplo el Predsjedništvo Bosne i Hercegovine, la Presidencia de Bosnia y Herzegovina.

La historia de la Presidencia de Bosnia y Herzegovina comienza en 1974, cuando la Constitución de la entonces República Socialista de Bosnia y Herzegovina, dentro de la República Socialista Federativa de Yugoslavia, estableció una nueva institución en el sistema sociopolítico. En aquel sistema, la Presidencia contaba con nueve miembros. La primera reunión de la Presidencia de Bosnia y Herzegovina se eligió en septiembre de 1996 mediante votación directa en la Federación de Bosnia y Herzegovina y la República Srpska.

Un poco más adelante se halla la mole de un edificio ministerial claramente de corte soviético.

En él aún podemos ver los daños de la guerra.

Su diseño contrasta con el edificio que tiene al otro lado de la calle, el de la Mezquita Ali Pasha (Alipašina džamija).

Esta mezquita es parte del legado de Hadim Ali Pasha, nacido en Sarajevo, criado y educado en Estambul y que después sirvió para el Ejército Otomano. Se cree que fue construida en 1560 o 1561 y está considerada como una de las mejor proporcionadas y más bellas construidas en estilo clásico otomano en el país. Fue el foco central del barrio residencial y, junto con el harem, ocupaba un gran área hasta que se construyeron las carreteras y la vía del tranvía, momento en que el barrio fue demolido y el harem de la mezquita se vio reducido en un espacio junto a la calle Maršala Tita que más tarde se convertiría en un parque.

El cementerio que rodea la mezquita es más antiguo que el edificio. En él está enterrado desde 1557 Ali Pasha, así como otros destacados bosnios.

Bordeamos la mezquita y tomamos la calle paralela a la Maršala Tita para tomar rumbo al centro de vuelta. De camino nos encontramos con más oficinas de la administración, enormes edificios de corte austrohúngaro.

Claramente han sido reconstruidos, porque se ven en muy buen estado, no así como otros edificios de viviendas, que parece que lo más que han hecho ha sido reparar los daños de la guerra desde el punto de vista estructural, pero no estético. Cuestión de dinero y de establecer prioridades.

Poco antes de llegar a la calle Kulovića nos encontramos con otras ruinas, estas pertenecientes a la mezquita de Kalin hadži-Alija, construida en 1535 y destruida en 1947.

Las excavaciones arqueológicas comenzaron en septiembre de 2017 por la Sociedad de Arqueólogos en colaboración con profesores y estudiantes de arqueología de la Universidad de Sarajevo. Durante la investigación hallaron numerosos objetos realizados en metal así como vajillas del período otomano.

Asimismo se encontraron los cimientos de todo el complejo de la mezquita y un cementerio con unas 40 tumbas entre las que se encuentra la de la hija de Kalin hadži-Ali.

Justo al otro lado de la calle está el Teatro Nacional, que ya habíamos visto el primer día desde el río.

Continuamos por la Branilaca Sarajeva hasta llegar a otro de los relevantes edificios religiosos de la ciudad, la Catedral de la Natividad de la Madre de Dios.

Construida en 1868 con la colaboración del sultán Abdul Aziz, es la iglesia ortodoxa más grande de los Balcanes. Fue consagrada en 1872, el mismo año en que fue terminada la torre barroca. De estilo neoclásico, cuenta con una planta en forma de cruz y cinco cúpulas neobizantinas. Su iconostasio, realizado por un artesano ruso en 1869, fue donado por la familia imperial rusa.

Se erige en un parque en el que encontramos a varios grupos de hombres jugando al ajedrez gigante, un juego que parece que es muy popular no solo en la ciudad, sino en el país.

Alrededor de ellos se arremolinan amigos, curiosos y aficionados para seguir la partida.

En el parque también se halla una curiosa estatua de un hombre intentando formar un globo terráqueo. En su pedestal reza la frase en italiano y bosnio”El hombre multicultural construirá el mundo”

Inaugurada el 14 de julio de 1997, refleja muy bien el espíritu de una ciudad en la que durante siglos convivieron diferentes credos y nacionalidades.

Con esta última parada de nuevo nos adentramos de nuevo en Baščaršija, donde nos perdimos entre sus calles y bazares en busca de algún recuerdo. En Sarajevo se pueden encontrar desde tapices o textiles hasta juegos de té y objetos realizados en distintos metales pasando por los típicos imanes que representan los símbolos de la ciudad o la mascota de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984.

Pero sin duda lo que más llama la atención son aquellos objetos realizados con balas de la guerra. Aunque lo cierto es que no sé si aún les quedarán balas o estas que se venden hoy en día provienen de otro lugar.

Tras hacer alguna compra, y ya con el atardecer, nos dirigimos al centro comercial para cenar allí. Íbamos con la intención de comer en un japonés, pero no nos quedaba tanto dinero y no pensábamos sacar más para las horas que nos quedaban en el país, así que dimos una vuelta y nos decidimos por un local en el que tenían una especie de platos combinados.

Después de cenar y comprar unos baklavás de postre, volvimos al apartamento para preparar las mochilas, ducharnos, cenar y acostarnos pronto, pues al día siguiente teníamos un viaje duro por delante de vuelta a Split.

3 comentarios en “Balcanes XX. Día 6: Recorriendo Sarajevo. Novi Grad

  1. Pingback: Preparativos de nuestro viaje a los Balcanes | Una cosa te voy a decir
  2. Pingback: Balcanes XXI. Día 7: Vuelta a Split | Una cosa te voy a decir
  3. Pingback: Conclusiones de nuestro viaje a los Balcanes | Una cosa te voy a decir

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.