Serie Terminada: Years and Years

Con cada vez más catálogo seriéfilo resulta complejo seguir todos los estrenos de la temporada, pero hay algunas ficciones que no pasan desapercibidas, ya que enseguida el boca a boca hace su labor. Este es el caso de Years and Years , una miniserie británica que enseguida se ha convertido en una de las joyas de esta temporada. La serie arranca en 2019 y nos presenta a los Lyons, una familia de clase media de Manchester formada por miembros de lo más dispares. Con ellos en el centro de la historia veremos a lo largo de seis capítulos cómo se va desarrollando el futuro de aquí a 15 años. Y no pinta bien.

En la trama hay dos hilos conductores. Por un lado el de la familia y por otro el de Vivienne Rook, una empresaria que salta a la vida política gracias a sus mensajes populistas cargados de patriotismo y xenofobia (algo así como una mezcla entre Marine Le Pen, Daniel Farage, Boris Johnson y Donald Trump). Los Lyons viven en su burbuja, por así decirlo, y se centran en su cotidianidad, en su trabajo, su familia, sus amigos… Lo que ocurre en el mundo está en un segundo plano y es meramente anecdótico, como cuando aparece Rook en la tele soltando exabruptos, que la consideran una loca que está en sus 15 minutos de fama. Sin más.

Sin embargo, aquello que no fue tomado en serio en su momento ha ido escalando y cinco años más tarde se ha convertido en algo que no se puede obviar. En ese lustro Trump ha vuelto a ganar las elecciones, Rusia ha invadido Ucrania, los efectos del cambio climático son cada vez más notables, hay una guerra nuclear entre EEUU y China, Grecia ha iniciado los trámites para salir de la UE, ha muerto Isabel II y Vivienne Rook con su partido Cuatro Asteriscos (clara referencia al Movimiento Cinco Estrellas italiano) va ganando relevancia en la esfera política. De repente lo que ocurre ahí fuera en el mundo ya no resulta tan ajeno e impacta de alguna u otra forma en el día a día de los Lyons volviendo sus vidas del revés.

Con el paso de los capítulos (y de los años) vamos viendo cómo los cambios sociales, políticos, económicos y tecnológicos van afectando a cada uno de los miembros de la familia. Así, Edith (reconocida activista) sufre en sus carnes las consecuencias de la guerra nuclear entre Estados Unidos y China; Rosie (madre soltera de dos hijos que trabaja en un comedor escolar) ve cómo poco a poco se van recortando los derechos de la clase obrera; Daniel (que trabaja para el ayuntamiento dando cobijo a los refugiados ucranianos) vive desde dentro esta crisis humanitaria; Stephen (asesor financiero) y su mujer Celeste (contable) serán testigos del colapso bancario además de tener que gestionar la noticia de que su hija Bethany quiere convertirse en transhumana y subir su consciencia a la nube. Muriel (la abuela de los cuatro hermanos) intenta mantenerlos a todos unidos mientras aporta algo de cordura y reflexión ante los acontecimientos.

Los hechos se suceden de forma vertiginosa y los años pasan con rapidez, sin embargo, siempre se vuelve a la familia como punto de referencia. El tener unos mismos personajes a lo largo de la historia hace que el espectador se involucre más y produce un mayor impacto aludiéndole y llamándole a la reflexión. Y es que a priori, aunque haya aspectos que nos puedan sonar distópicos y/o exagerados, en realidad, si nos paramos a pensar, Years and Years no plantea un futuro tan alejado. Ya hemos vivido guerras entre grandes potencias, pérdida de derechos tanto civiles como laborales, colapsos bancarios, crisis de refugiados, inestabilidad política, auge de populismos y xenofobia, corrupción, fake news, discusiones éticas sobre la evolución de la ciencia o la tecnología, terrorismo o efectos del cambio climático. Y eso es lo que realmente aterra (y atrae) de la serie, que no nos extrañaríamos de leer, oír o ver en las noticias cualquiera de estos sucesos. Salvo lo de España gobernada por un partido de extrema izquierda y la Familia Real exiliada a Mónaco, es una distopía muy factible. De hecho, en muchos casos la realidad supera a la ficción.

Years and Years nos retrata como sociedad acomodada que ha perdido conciencia de la acción colectiva y que piensa que aquello que no afecta directamente a su día a día, no influirá indirectamente. El individualismo nos ha hecho olvidar que lo personal es político y que hay que tener ambición y un punto de rebeldía. La serie juega el papel del fantasma de las próximas navidades presentándonos un más que posible futuro si no tomamos partido y nos implicamos y nos deja con una reflexión a modo de moraleja en boca de Muriel:

“Es culpa nuestra. Todo. [….] Los bancos, el Gobierno, la recesión, Estados Unidos, la Sra. Rook. Todo lo que ha ido mal es culpa vuestra. Todos somos responsables, cada uno de nosotros. Podemos pasarnos el día culpando a otros. Culpamos a la economía, a Europa, a la oposición, al clima y al vasto incontrolable curso de la historia, como si no dependiera de nosotros, seres indefensos e insignificantes. Pero sigue siendo culpa nuestra.  ¿Sabéis por qué? Por la camiseta de una libra. Una camiseta que cuesta una libra. No podemos resistirnos, ninguno de nosotros. Vemos una camiseta que cuesta una libre y pensamos: Qué ganga, me la quedo. Y la compramos. No para vestir, Dios nos libre, pero servirá como camisetita interior para el invierno. Y el tendero se lleva cinco peniques miserables por esa camiseta. Y un pobre campesino recibe cero coma cero un penique, y nos parece bien. Todos entregamos nuestra libra y contribuimos a ese modo de vida”.

Y aunque aquí podríamos abrir el debate de que también quien compra una camiseta a una libra es una víctima del sistema porque quizá sus condiciones no le permiten comprar algo que no venga de la explotación, se entiende el mensaje de que no hay que conformarse y tragar con las injusticias, sino, en la medida de lo posible, levantarnos y reclamar otro modelo de vida. Sin duda una serie para la reflexión.