Trucos viajeros: Elegir Mochila

Nuestro tipo de viaje suele ser bastante itinerante tomando buses, trenes, metro, moviéndonos por las ciudades o la naturaleza y por eso cada vez usamos más la mochila. En los últimos 8 viajes solo hemos llevado maleta al crucero y al Road Trip. En el primer caso elegimos esta opción por el tipo de prendas que íbamos a llevar, que necesitaba de mejor espacio para no arrugarse, mientras que en el segundo porque necesitábamos más espacio para la ropa de 15 días y lo que pudiéramos comprar. Además, en este último la maleta nos daba una mejor accesibilidad a la ropa cuando cambiábamos cada 2-3 días de alojamiento.

Otro motivo es que en ambos casos apenas tendríamos que cargar con el equipaje (prácticamente solo el día de llegada y el de vuelta).

Pero en el resto de viajes (los otros seis) bien por el destino, por la movilidad, por ahorrar la facturación o porque la duración era inferior a una semana, hemos recurrido a la mochila. O mochilas, pues tenemos varias de diferentes tamaños y calidades (con el tiempo vas descubriendo qué es lo que te va mejor=. Las dos principales que sirven para ver los pros y los contras son una de 30L y otra de 50L, ambas de decathlon que ya están descatalogadas, pues tienen cerca de 20 años. Aunque ahí resisten como el primer día.

La que más amortizada está es esta de 30L. Es una mochila sencilla pero muy completa. Tiene un tamaño que hace que sirva tanto para el día a día como para una ruta de treking o como equipaje de mano para una escapada de unos días.

No tiene muchos bolsillos, pero tiene uno interior que ocupa toda la parte trasera y que viene muy bien para guardar documentos (o el portátil). En su parte exterior, en el frontal, hay otro bolsillo más accesible gracias a una cremallera vertical. Es práctico, pero lógicamente esta accesibilidad lo hace poco seguro. En cualquier caso es útil para llevar otros objetos de menor valor pero que necesitaremos en el viaje (pañuelos, auriculares de repuesto, un boli, bolsas de tela…). Además, cuenta con una salida para los cables de los auriculares (de la época en que se llevaba el reproductor de música dentro de la mochila), dos bolsillos laterales enrejados, una goma para sujetar una botella y un gancho muy práctico para que cuando te cuelgas una bolsa al hombro no se escurra.

La tela es resistente (lleva mucha tralla a sus espaldas y ahí sigue) y cuenta con una funda impermeable que se pliega en la parte baja de la mochila y que nos ha salvado el día en más de una ocasión (sin ir más lejos Utrecht o Génova).

La espalda está acolchada y tiene un sistema de transpiración, importante cuando la vas a llevar mucho tiempo encima. También están reforzadas las tiras y el cinturón, que además lleva unos bolsillitos en los que no cabe mucho, pero que tampoco vienen mal.

En definitiva, sus características la convierten en una mochila bastante completa. Aún así, a mí me viene algo grande, sobre todo porque es unisex y no se ajusta a mi anatomía correctamente. Para una postura correcta el cinturón debería quedar en la cadera, no dejando que la mochila caiga más de esa posición. Sin embargo, si me la ajusto así, me sobresale del cuello. En cambio, para alguien de más de 1.65 sí que se adapta bien. En mochilas más grandes sí que hay variedad anatómica y se pueden encontrar mochilas de hombre y mochilas de mujer. Estas últimas por ejemplo suelen tener una espalda más estrecha y corta, un cinturón que se adapta a las caderas y unas cintas superiores que tienen en cuenta el pecho. No obstante, pese a lo que diga la teoría, como cada persona es diferente, lo mejor es probarse varias para saber cuál se nos adapta mejor a nuestra fisionomía y a nuestro uso.

Otra consideración a tener en cuenta es la recomendación de que el peso total de la carga de la mochila no supere el 15-20% del peso corporal. Así, para mujeres lo óptimo sería oscilar entre 45 y 60L y en el de los hombres de 60 a 80 L. En mi caso, en mis días de acampada, me compré una de 50L, algo en teoría dentro del rango. Sin embargo, hoy, si tuviera que comprarme otra, no pasaría de los 40-45, porque esta resulta enorme. Al menos cuando no llevo el saco, claro, pues mi saco de -10º ocupa bastante.

Esta segunda mochila la usamos cuando nos vamos de interrail (o similar) y vamos a estar moviéndonos bastante. Es decir, cuando sabemos que empezaremos el día en una ciudad y acabaremos en otra, y que por tanto tenemos que llevar con nosotros nuestras pertenencias. Resulta muy práctica pues nos sirve para la ropa, el calzado y los productos de higiene de dos personas para una semana dejando la de 30L para la electrónica y documentación.

El material de la mochila es resistente, con sus costuras reforzadas y sus cremalleras fuertes. Aunque no tiene la funda impermeable, me gusta de esta mochila que se abre tanto por arriba como por abajo. La parte inferior parece estar indicada para meter el saco de dormir, pero es muy práctica también para meter las botas y la ropa sucia. En su interior, hay una separación mediante un trozo de tela con un agujero y un cordón que lo cierra, con lo que se puede guardar el equipaje considerándolo como dos partes o como una única.

Además, una cosa que me gusta mucho de esta mochila es que tiene una cremallera principal con forma de U invertida, por lo que se puede abrir casi por completo y permite ver su interior. Así, es fácil localizar lo que se está buscando. En sus laterales tiene redes muy útiles para guardar una botella o el paraguas y en la parte frontal una goma entrelazada que la verdad es que creo que hemos usado poco.

La espalda, el cinturón y las tiras están acolchadas, sin embargo no transpira mucho. Cuenta también con bolsillos en el cinturón y mejor aún, en los laterales del cuerpo. Son enormes y resultan muy útiles para guardar el botiquín o la bolsa de aseo con los botes de pie. Cuando estás en continuo movimiento, necesitas acceso a las cosas que usas todos los días, y sin duda, poder tener los productos de higiene a mano, es un plus. Además, así no se mezclan con la ropa y si hay un accidente, no acaba todo perdido.

En la parte superior, en la tapa, tiene además otro bolsillo bastante grande, que viene bien para aquellos objetos que queremos tener a mano pero no demasiado a la vista. Además, se le puede enganchar un aislante gracias a las cintas.

Esta mochila permite repartir el peso gracias a su distribución. Así, guardando el calzado en la parte inferior para que quede estabilizada, encima podemos colocar la ropa de mayor peso (generalmente los pantalones y sudaderas) para que quede lo más cerca posible de nuestro centro de gravedad. Sobre esto ya iría lo demás (camisetas y ropa interior). Los bolsillos quedarían para aquello que se va a usar más, ya que además de tener en cuenta la distribución del peso para que su transporte sea lo más cómodo posible, no nos podemos olvidar de nuestras necesidades.

Y por eso, aunque hay consideraciones básicas como las calidades, lo mejor es comparar varias mochilas, simular cómo nos encontramos con ellas a nuestra espalda y valorar cuál es la que mejor se ajusta a nuestra forma de viajar. No es un proceso fácil, pero mejor dedicarle tiempo antes de comprar la primera que veamos y luego arrepentirnos.

Un comentario en “Trucos viajeros: Elegir Mochila

  1. Pingback: Trucos viajeros: Accesorios | Una cosa te voy a decir

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