Berlín IV. Día 2 II: De Alexanderplatz al Rotes Rathaus

Tras ver la East Side Gallery seguimos con nuestra visita por Berlín. Habíamos tomado el S-Bahn porque desde la Mühlenstraße hasta la Alexanderplatz no parecía haber mucho que ver andando. Además, hacía frío y no sabíamos si nos iba a llover. Como además teníamos el abono de transportes y teníamos viajes ilimitados, sin duda la mejor opción era acortar.

El edificio de la estación de la Alexanderplatz sigue el ejemplo de las gares francesas con una planta alargada y una enorme cúpula en el centro. En el exterior se encuentra la plaza que le da nombre, la Alexanderplatz, considerada el centro de Berlín. Poco después de su construcción se convirtió en un importante nudo de comunicaciones gracias a la inauguración de la estación de ferrocarril. Más tarde ganó relevancia también en el aspecto comercial cuando se edificó el Mercado Central a finales de siglo XIX y los grandes almacenes Tietz a principios del XX. En 1929 se hizo mundialmente famosa gracias a la novela Berlin Alexanderplatz del expresionista Alfred Döblin. 

Conocida en la actualidad coloquialmente como la “Alex”, hasta el siglo XIX recibía el nombre de Paradeplatz. Fue rebautizada en 1805 con motivo de la visita del zar Alejandro I a la ciudad. Quedó destruida durante la II Guerra Mundial, por lo que en los años 60 fue rediseñada ampliando hasta 4 veces su tamaño. Aunque por aquel entonces se peatonalizó, hoy, sin embargo vuelven a pasar los tranvías por ella. En una ampliación de la red ferroviaria llevada a cabo en la década de los 90 se descubrió que bajo la plaza se encontraba uno de los refugios antiaéreos de la II Guerra Mundial más grandes de la ciudad.

En nuestra última visita en 2007 nos la encontramos en obras y desde la Torre de la Televisión se veía un gran solar.

Nada que ver con lo que es hoy en día.

La estación divide la Alex en dos, a un lado una parte más institucional en la que destacan edificios como el Rotes Rathaus, la Torre de Televisión o la Marienkirche y al otro una más comercial, donde se encuentran el Centro Comercial Alexa, la Galería Kaufhof, un Uniqlo, un Saturn o un Primark.

En este lado es donde se hallan la mayoría de las construcciones de la época soviética. Uno de los elementos icónicos es, sin duda, su Weltzeituhr (Reloj Mundial), lugar de encuentro de los berlineses.

Fue inaugurado el 30 de septiembre 1969 como parte de la replanificación de la Alexanderplatz antes del vigésimo aniversario de la RDA. En 2019, al llegar el 50 aniversario, quedan liberados los derechos de comercialización.

El reloj se localiza sobre un mosaico de piedra en forma de los vientos y se erige hasta los 10 metros de altura. Bajo la superficie se halla la sala de máquinas que controla la tecnología. En su parte superior cuenta con una representación simplificada del sistema solar y en el centro se ubican unos paneles de aluminio que se corresponden con las 24 principales zonas horarias.

Si lo bordeamos podemos leer las horas de 146 lugares de todo el mundo, actualizados en 1997. Aprovechando la renovación del reloj se cambiaron algunos nombres desactualizados (como Leningrado por San Petersburgo) y se añadieron unas 20 nuevas ciudades (como Jerusalén y Tel Aviv).

Junto al reloj encontramos un pequeño mercadillo navideño con puestos de comida, Glühwein (típico vino caliente), artesanía, un carrusel y hasta una pista de hielo.

Desde esta zona de la plaza se tiene una buena vista de la Fernsehturm, la torre de la televisión, que con sus 368 metros de altura es el edificio más alto de Berlín y ofrece unas buenas vistas 360º de la ciudad. Ya subiríamos más adelante.

El mercadillo continuaba cruzando la calle (de hecho ahí encontrábamos la puerta de entrada), junto a la Galería Kaufhof.

Frente a la Galería Kaufhof se encuentra la Fuente de la Amistad, construida en 1970 para celebrar el 21 aniversario de la RDA. El agua fluye desde el punto más alto, a unos 6 metros y baja formando una espiral por cada una de las 17 conchas que reposan en sendas columnas. Con el mercadillo no se veía apenas, pero así lucía en 2007.

Es en la Alex donde se erige el edificio más alto del centro de Berlín: el Hotel Park Inn. Fue construido entre 1967 y 1970 y en él se alojaban importantes personajes de la vida política de la ciudad. En su planta 37 alberga un restaurante y un mirador.

Pero el primer rascacielos de la plaza tras su reconstrucción fue la Haus des Lehrers (Casa del Profesor). Inaugurado en 1964, este edificio de 12 plantas está realizado en acero y cristal, los materiales más punteros de la época.  Destaca en su fachada un friso de 7 metros realizado con 800.000 teselas que recoge detalles de la vida en la RDA.

Muy cerca de la Alexanderplatz se halla la Marienkirche, uno de los edificios medievales más importantes de la ciudad. Construida en 1250 con la ampliación de la ciudad, hoy tiene un estilo neogótico como consecuencia de la restauración de 1894.

Fue católica hasta la Reforma protestante en el siglo XVI, cuando pasó a ser un templo luterano.

Dejamos atrás la Alexanderplatz y seguimos nuestra ruta hasta el Rotes Rathaus (Ayuntamiento Rojo), la sede del alcalde y del gobierno del Estado Federado de Berlín. Se ubicaba en la RDA, por lo que ya antes de la reunificación servía como ayuntamiento (el de Berlín Oeste estaba en el Rathaus Schöneberg).

Erigido entre 1861 y 1869 en estilo renacentista del norte de Italia, recibe su nombre por su fachada de ladrillos rojos. Con cierto aire a fortaleza y unas fachadas de casi 100 metros de largo cada una, ocupa toda una manzana, ya que se derribaron antiguas edificaciones medievales para su construcción. Llama la atención la decoración de estas con escenas de la historia de Berlín hasta 1871.

Cuenta con 2 cuerpos en torno a sendos patios y una torre de 74 metros de altura. Desde las alturas se ve muy bien su planta:

En su entrada principal se hallan dos estatuas de bronce en honor a quienes reconstruyeron la ciudad tras la II Guerra Mundial: una lo hace a las Trümmerfrauen, mujeres que se encargaron de retirar las toneladas de escombros, y otra a los obreros que la reconstruyeron.

Vimos que había un par de policías en la puerta, pero que entraba y salía gente, así que me acerqué a preguntarles si se podía visitar y nos dejaron pasar, así que entramos a echar un vistazo. Nada más entrar nos encontramos una gran escalera que nos conduce a un nivel superior.

Delante de las puertas de acceso a ese ala nos sorprendió uno de los muchos osos que nos encontraríamos por toda la ciudad.

El oso es un símbolo de Berlín y está por todos lados. Aparece en la bandera y el escudo, en logotipos, estatuas e incluso como premio del festival de cine de la ciudad, la Berlinale. El origen es incierto, aunque parece que la incorporación en el escudo posiblemente se deba a un homenaje al duque Alberto I de Brandeburgo, apodado el oso. Pero lo cierto es que además hay un juego de palabras con Bär (oso en alemán), que se pronuncia [bɛːɐ̯], y Berlín [bɛrˈli:n]. Sea como fuere, este animal se ha convertido en todo un emblema de la ciudad.

Aprovechando su popularidad, los empresarios Eva y Klaus Herlitz crearon una colección de esculturas llamadas Buddy Bears. Realizados en material sintético reforzado con fibras de vidrio y con dimensiones de oso a tamaño real, se hicieron más de 300 que están repartidos por toda la ciudad.

La primera exposición fue en 2002 en la Pariser Platz y tuvo tan buena acogida que se hizo una gira mundial e incluso la marca United Buddy Bears llegó a un acuerdo con UNICEF para recaudar fondos.

Este oso era bastante reciente, ya que se realizó con motivo del aniversario de la reunificación en octubre de 2018 y lleva los escudos de los distintos distritos de la ciudad así como la firma de sus representantes políticos.

En un lateral de la escalera encontramos un libro de firmas  que recogía la reciente visita (apenas un mes antes) de la entonces Alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

Seguimos nuestra visita por diferentes salas en las que había exposiciones temporales de artistas locales u otras permanentes, como la que encontramos de bustos de personalidades relevantes de diferentes campos (ciencia, literatura, historia…).

En una de las salas encontramos este interesante collage de mapas aéreos en el que se puede ver cómo ha evolucionado Berlín desde la II Guerra Mundial hasta 2012.

Sin duda hay dos salas que destacan en la visita. Por un lado la Wappensaal (Sala de los Escudos), donde se celebraban tras la guerra las reuniones del Groß Berlin. Los grandes ventanales están adornados con escudos de armas de la ciudad así como todos los distritos administrativos del Groß Berlin de 1920.

La otra es la Großer Saal, en la que tenían lugar las reuniones del ayuntamiento de Berlín Este hasta 1990. Hoy se usa para grandes eventos o recepciones del alcalde.

Antes de marcharnos dimos una vuelta a los pasillos que bordean la escalera central. Allí encontramos una exposición sobre los 28 años con y sin muro. El 5 de febrero de 2018 se igualaron los períodos en que el muro dividió la ciudad y que Berlín lleva viviendo sin él: 28 años, 2 meses y 27 días.

En la exhibición cada año queda representado por una fotografía. La mayoría de las 58 que se exponen pertenecen a la colección privada de la Fundación del Muro de Berlín y nunca hasta la fecha habían sido mostradas. Se han elegido no buscando una perspectiva política, sino sociológica. Así intentan mostrar las diferentes localizaciones y cómo vivía la gente tanto a un lado como a otro.

Con la exposición fotográfica dimos por concluida nuestra visita y salimos de nuevo al frío exterior. Bordeamos el edificio y nos dirigimos al Altes Rathaus (Ayuntamiento viejo), que fue levantado entre 1902 y 1911 como anexo del Rotes Rathaus. Cuando se inauguró se llamó Neues Stadthaus (Nuevo Ayuntamiento) y acogía la sede del Consejo de Ministros de la RDA, sin embargo, dado que en Berlín Este también había un Neues Stadthaus, este cambió el nombre.

Desde aquí seguimos hasta el origen de Berlín, el Nikolaiviertel.

4 comentarios en “Berlín IV. Día 2 II: De Alexanderplatz al Rotes Rathaus

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