Escape Room: El Gran Golpe, Escápate Getafe

Después de que la Farmacia dejara el listón bastante alto, de nuevo estábamos ante la búsqueda de un nuevo escape para el mes de noviembre. En esta ocasión íbamos a ser tan solo cuatro integrantes (el grupo originario, por así decirlo), por lo que buscamos uno en la zona sur de Madrid para no tener que desplazarnos mucho. El elegido fue El Gran Golpe de Escápate Getafe.

El título del juego ya nos da una idea de por dónde va a ir la temática: de un robo. Esta vez teníamos que ponernos en la piel de un grupo de atracadores que tras más de 10 robos de bancos a sus espaldas por todo el mundo, está planeando retirarse tras dar el último gran golpe en una sucursal de Nueva York. Nuestro modus operandi se caracteriza por suplantar las identidades de los empleados, un trabajo que lleva sus meses de preparación para tantear el terreno y conocer los protocolos. Una vez que tenemos todos los datos, llega el momento de la ejecución, para la que tan solo contamos con 60 minutos.

El previo del juego fue bastante rápido, pues al no ser novatos nuestro Game Master simplificó bastante. Nos explicó el uso de algún candado (nada fuera de lo habitual), la metodología para dar las pistas (solo si las pedíamos), alguna indicación sobre objetos o marcas no relevantes para el juego y finalmente nos hizo entrega de nuestras tarjetas identificativas como falsos empleados. Era la hora de nuestra misión.

Al entrar en la sala lo primero que llamó nuestra atención fue la amplitud. Es verdad que no éramos tantos como otras veces, pero aún así, el espacio era bastante grande. La ambientación de esta primera sala es el lugar de operaciones del equipo, donde tenemos que ultimar los detalles antes del golpe. Al contrario que en las últimas ocasiones entramos bastante enchufados y enseguida empezamos a buscar por toda la sala colocando aquellos objetos que nos parecían relevante sobre una superficie, identificamos los candados compartiendo con el resto del equipo si era de llave, de número, de letras o algún otro tipo y comenzamos a enlazar las piezas del puzzle.

No es un juego lineal, por lo que había enigmas que se nos quedaban pendientes, candados sin abrir o mecanismos que sabíamos que nos faltaba algo para ejecutarlos. Sin embargo, no perdimos mucho tiempo y fuimos bastante resolutivos. Solo nos atascamos en un momento dado porque nos faltaba abrir un candado y sin embargo teníamos todos los rincones revisados y todo resuelto. A priori no se nos había escapado nada, pero era evidente que algo fallaba. Tomamos distancia y nos paramos un poco a pensar, pero nada… así que pedimos una pista. Con la casualidad además de que fue justo en el momento en que nos llegó la inspiración. El caso es que pudimos abrirlo y pasamos a la segunda sala, es decir, al banco.

Nos entró entonces un poco la adrenalina por conseguir el botín y salir rompiendo récords anuales del juego. Aún así, seguimos bastante centrados. Tuvimos un par de despistes, pero nada que pudiéramos solventar fácil y rápidamente. Como suele ocurrir, la experiencia es un grado y siempre hay alguna dinámica o enigma que se parece a otra que ya has visto y por tanto resolución es mucho más rápida. También a veces eso hace que te compliques la vida y que le busques más pies al gato de los que tiene, como nos pasó con uno de los últimos códigos, que lo interpretamos de dos formas diferentes y ninguna era la correcta, sino que era de una mucho más sencilla.

Aún así, salimos con nuestro botín en 41:32 minutos y tan solo una pista, lo que nos colocó en la 3ª posición del ránking anual. Una pena lo de la pista, ya que nos habríamos colocado los primeros.

Se trata de un juego de escape bastante entretenido, bien hilado y con variedad de pruebas. Es verdad que por la cantidad de candados que tiene (sobre todo en la primera parte) es más nivel principiante, pero aún así, nos lo pasamos bastante bien. Es además de esos escapes en los que sales con la sensación de que todo el mundo ha participado de alguna forma en el desarrollo. Tan solo le pondría una pega: la clave que llevaba a abrir el candado en el que nos atascamos. He de reconocer que de alguna manera sí que había una pieza que conducía a ella, pero no es muy intuitiva y se puede pasar por alto. De hecho, nos comentó nuestro Game Master después que una de las pistas que tienen que dar siempre es esa. Así pues, si ves que todos los equipos caen ahí, quizás es hora de darle otra vuelta.

Pero en general, quitando este detalle, parece una sala apta para todos los públicos para la que no es necesaria mucha experiencia.

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