Nueva serie a la lista “para ver”: Bodyguard

Bodyguard llega a Netflix tras haber roto todos los récords de audiencia en Gran Bretaña. Producida por la BBC, ha sido la sensación del año por encima de otros grandes éxitos como Years and Years. Por ejemplo, el día de la emisión del último episodio reunió más de 17 millones de personas, aproximadamente un 40% del share. Creada y escrita por Jed Mercurio (Line of Duty), consta de seis episodios (no hay confirmada su continuación) y está protagonizada por Richard Madden (Rob Stark en Juego de Tronos) y Keeley Hawes.

Bodygard arranca con el protagonista, David Budd, frustrando un atentado terrorista en un tren en el que volvía a casa con sus hijos pequeños. Tras esta actuación el exmilitar ahora reconvertido en sargento de la Policía Metropolitana de Londres es ascendido a escolta personal de la Ministra de Interior británica, Julia Montague, una política conservadora que en el pasado apoyó la intervención militar en Afganistán. Precisamente aquella de la que Budd regresó cargado de secuelas. Separado y alcohólico por sufrir estrés postraumático, este veterano de guerra se encuentra en una encrucijada moral al tener que dejar de lado su vida personal y ser todo un profesional protegiendo a alguien que defiende unas ideas totalmente contrarias a las suyas.

Hawes se encuentra en el punto de mira al elevar el discurso sobre la inmigración y el terrorismo islámico. Es una mujer que aspira a convertirse en la próxima residente de Downing St., por lo que es objetivo tanto de ataques externos, como de internos. Molesta por su ambición, agresividad y liderazgo. Es una mujer que no disimula sus ansias de poder.

Bodygard presenta un thriller en el que la tensión aparece desde el minuto uno. Tensión en la trama ya desde el arranque que nos recuerda más a una película de espías clásica que de una serie de televisión; y tensión entre los personajes ya que apuesta por la relación compleja entre sus dos protagonistas. Ella ambiciosa, poderosa y fuerte; él herido emocionalmente y contenido profesionalmente. Cuenta además con una buena dosis de intriga gracias a una trama cargada de espionaje, crimen, conflictos de intereses y ambición de los poderes políticos. La fotografía acompaña, con ese toque frío tan característico de las series británicas y tan urbano, propio de Londres.

Algo tienen las ficciones policíacas, que no dejan de engancharme. Habrá que comprobar por qué ha enganchado a tantos británicos.

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