Berlín XVIII. Día 6 II Parte: Berlin Wall Memorial

Con una lluvia intermitente y media mañana por delante, tomamos la U8 en Gesundbrunnen hasta Bernauerstraße, una calle en los límites entre los distritos de Wedding and Mitte, que ilustra con gran claridad el impacto que tuvo la construcción del muro en la ciudad y cómo destruyó el espacio urbano y las vidas de los residentes de la zona, y es que este se erigió directamente delante de los edificios situados en esta calle.

Los vecinos se encontraron de la noche a la mañana una frontera de alambre que les dividía de sus familias y amigos, así que muchos de ellos decidieron huir. Algunos lo hicieron deslizándose desde sus apartamentos con cuerdas o saltando a redes de rescate que había colocado el departamento de bomberos de Berlín Oeste. Aunque hubo casos en los que lo lograron, otros muchos se quedaron por el camino, lo que pronto hizo que la Bernauerstraße se ganara el sobrenombre de “la calle de las lágrimas”. Una vez que el muro estuvo finalizado, los edificios fueron evacuados y los residentes que aún quedaban fueron obligados a trasladarse a cualquier otro lugar. Después se tapiaron puertas y ventanas y quedaron abandonados.

En el subsuelo también quedó patente esta división afectando al transporte público. Los trenes de las líneas U6 y U8, así como la parte que iba norte-sur del S Bahn cruzaban el área de la RDA pero no se detenían. Disminuían la velocidad mientras sonaba un aviso por megafornía. Estas paradas se convirtieron en estación fantasma, pues en el exterior quedaron tapiadas y no podían ser usadas por los ciudadanos de Berlín Este. En algunas de ellas hoy en día podemos ver exposiciones con fotografías de aquella época.

La Bernauerstraße es también la calle donde el 10 de noviembre de 1989 se creó uno de los primeros pasos entre el este y el oeste y donde en en junio de 1990 (en la esquina con la Ackerstrasse) comenzó la demolición oficial. En este último lugar es donde comienza hoy en día el Berlin Wall Memorial, que se extiende a lo largo de aproximadamente un kilómetro y medio hasta el cruce con la Brunnenstraße (donde se encuentra la boca del metro).

Fue allí donde iniciamos nosotros el recorrido, y lo primero que nos encontramos fue una especie de parque enmarcado entre una cortina de acero (que recuerda por dónde pasaba el muro) y unos edificios cuyas paredes están adornadas con pasajes de la historia de Alemania entre 1961 y 1989.

Paseamos por el espacio que en su día fuera la franja de “seguridad” entre muro y muro donde una exhibición al aire libre nos aproxima a la historia de la división de la ciudad y cómo afectó a ambas partes. Y es que, tras su construcción, áreas centrales de Berlín así como el distrito sur de Wedding, quedaron de repente situados en la periferia de la ciudad.

No muy lejos se halla el monumento al recuerdo de Conrad Schumann, el primer desertor de la RDA, quien huyó saltando el muro cuando aún no era más que unas vallas de alambre y barricadas de madera. Hoy, la foto de Peter Leibing que captó esa huida, también se recuerda en una fachada.

Se echa en falta sin embargo referencia a los antifascistas, ecologistas, jóvenes de izquierda, homosexuales o supervivientes del holocausto que huían de una RFA atestada de nazis y buscaban asilo en la RDA. O a aquellos que cruzaban al lado occidental (muchos con visados) pero que regresaban poco después al este desencantados con lo que habían encontrado (en 1985 de 40.000 alemanes orientales que habían emigrado a la RFA un año antes, la mitad solicitó regresar).

El memorial ilustra cómo fueron cambiando y se expandieron las fortificaciones con el paso del tiempo atravesando incluso el cementerio Sophien-Friedhof. Además, muestra algunos restos, así como placas que nos recuerdan diversos incidentes, como por ejemplo los túneles excavados para intentar escapar al oeste.

Parte del memorial es también la Capilla de la Reconciliación y las excavaciones de un antiguo edificio de apartamentos de aquellos que fue evacuado y cuya fachada funcionó como muro hasta principios de los 80.

La capilla se erige en el lugar en que se encontraba la Iglesia de la Reconciliación, demolida en 1985 después de años totalmente inaccesible tras haberse quedado en la franja entre ambos muros. Hoy es tanto parte del memorial como un lugar de culto.

Junto a la capilla se halla la escultura de Josefina de Vasconcellos llamada Reconciliación, una obra que también se encuentra junto a la Catedral de Conventry, en el Museo de la Paz de Hiroshima. Es una llamada a la reconciliación tras los conflictos mostrando a dos figuras abrazándose de rodillas.

El memorial fue inaugurado el 13 de agosto de 1998, y, un año más tarde, en el 10º aniversario de la caída del muro, se añadió la Iglesia. En 2009 se creó además el Gedenkstätte Berliner Mauer (Memorial y centro de documentación del Muro de Berlín) un centro de visitantes que recoge información documental y educación política. Así, el conjunto permite aproximarse al pasado desde tres aspectos: el artístico, el documental y el espiritual. No se permite realizar fotografías, por lo que nos guardamos la cámara y lo recorrimos con calma (pues además fuera estaba lloviendo). La exhibición cuenta con contenido audiovisual, documentos biográficos y otro tipo de objetos de la época.

Una plataforma elevada en el exterior añadida en 2003 permite además asomarse y ver todo el conjunto del memorial, que queda al otro lado de la calle. Pero sobre todo da una panorámica de lo que era el muro en sí, ya que se conserva una parte formada por muro exterior, muro interior, franja de la muerte, alambradas y en el centro una torre de vigilancia. Y más allá, el cementerio.

Los restos de la frontera representan la situación en 1989. En 1994 solo quedaban las partes de las fortificaciones, por lo que hubo que reconstruir tanto el muro exterior como el interior. Para ello se emplearon elementos originales. En 2009 se añadió la torre, idéntica a la que había en su momento.

Tras una completa mañana aprendiendo sobre la historia de la ciudad, nos dirigimos hacia el centro, donde buscamos un lugar donde comer. Nos sentamos en una terraza (con carpa y calefacción) a comernos unas típicas Currywurst. Este plato tan famoso en Alemania, no tiene sin embargo una elaboración muy complicada. Se trata de una salchicha de cerdo cocida y después frita y aliñada con salsa de tomate y curry. Puede servirse entera con un panecillo, o cortada y acompañada de patatas.

Hoy hay muchas variedades de salsas, tantas como locales, y es que la combinación original Herta Heuwer, su creadora, se la llevó a la tumba. Parece que allá por 1949, un día que no tenía mucha venta en su kiosco de comida rápida en la calle Kaiser Friedrich del barrio de Charlottenburg, se puso a experimentar con salsa de tomate y especias que le había regalado un soldado británico. Esta nueva creación tuvo tanto éxito que la patentó en 1959 en Múnich bajo el nombre Chillup.

Esta versión que comimos nosotros no estaba mal, pero tampoco era una delicattessen. Salchicha con ketchup y curry espolvoreado, básicamente. Pero como hacía frío y teníamos hambre, entró bien y nos cargó pilas para seguir con el día.