Razones para amar el otoño/invierno

Ya llega el otoño, POR FIN y más después de este septiembre y principios de octubre que hemos tenido. Ya se empieza a oír lo de que se nos acaba el buen tiempo. Bueno, según para quién. A mí me gustan estos meses que vienen. Que sí, que hay menos horas de luz, menos sol, menos calor… pero es que A MÍ NO ME GUSTA EL CALOR. Y lo de las horas de luz… pues no soy una persona de luz, la verdad. Y muchos no sé qué me decís, si entráis a trabajar de noche y salís de noche independientemente de la época del año que sea. Bueno, sí, en junio, julio y agosto se nota que anochece a las 9-10 de la noche. Pero ya. Son tres meses. Será que nací a finales de octubre y por eso huyo del verano.

Me gusta cuando llega esta época porque se vuelve a la rutina. Y sí, me gusta la jornada intensiva, salir pronto y tener la tarde libre, pero me refiero más a una rutina global. Que en verano es imposible quedar con los amigos. Cuando no están unos de vacaciones, lo están otros…

Me gusta cuando llega el momento de sacar el nórdico. Aunque sea el de nivel 1. Esa sensación de enredarte en él, de hacerte un ovillo y no salir nunca. Y si es con sábanas oscuras de esas que te atrapan y duermes mejor, ya es el summun.

También me gusta el sentarme en el sofá a desayunarme un té ardiendo mientras veo una de mis tantas series de la lista “para ver“. Sentada con las piernas recogidas y las manos alrededor de la taza mientras sube el vaho. O sentarme a leer con mi kindle.

Y por supuesto me gustan las sesiones de SMS (sofá – manta – serie) de fin de semana. Que se hayan pasado los 30 es lo que tiene. Una no se siente culpable por quedarse en casa en el sofá haciendo un maratón de series hasta que se te cierran los ojos y te tienes que ir a la cama. Y hacer un ovillo con el nórdico, claro.

Pero no todo es vida sedentaria. En estas fechas también es más llevadero el deporte, pues se agradece entrar en calor. No como en verano que ya de por sí da pereza si quiera moverse.

La vida en la calle no es tan desagradable. No hay frío, sino ropa inadecuada, que dirían los escandinavos. Y es que si hace frío, te pones mil capas. Para algo se inventaron los jerseys de cuellos altos y los gorros. Y las botas con borreguillo por dentro. Y si llueve, botas de agua y paraguas transparente. Y a chapotear. En verano cuando hace calor, por mucho que te quites capas, llega un momento en que no puede ser. Además, en invierno nadie se obsesiona con mi color de piel. No-me-gusta-ponerme-morena, a ver si lo entendéis ya.

También me gustan los viajes en estas fechas. Sí que es verdad que los días son más cortos y ahí – ahí sí – se notan las horas de luz. Pero me resulta más cómodo descubrir una ciudad en otoño o invierno. El clima anima a andar, a pasear, a descubrir rincones. Incluso a sentarte a tomar una bebida calentita mientras ves a otros pasar. Y tenemos maravillas como las auroras boreales. ¿Quién se resiste a eso?

Camino a la cascada

No hablemos de mal tiempo. Llegan meses con muchas posibilidades.

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Obras en casa XVIII: Dándole un lavado de cara al pasillo VII

Cuando empezamos a decorar la casa teníamos claro que las fotografías y cuadros que adornarían las paredes serían de nuestros viajes. Esto en la teoría está muy bien, pero en la práctica lleva mucho trabajo de visionado, filtrado, impresión y colocación.

En 2016 le dimos un lavado de cara al pasillo, cambiando el suelo y reparando las paredes. Además, actualizamos la entrada. Impulsados por estas reformas, encargamos un par de vinilos, sustituimos el felpudo y aproveché para crear unos cuadros con recuerdos que tenía olvidados en un cajón.

Quedamos bastante satisfechos con las mejoras, pero nos quedaron dos paredes pendientes. Una que de momento se quedó cubierta por una lámina de un bosque, y otra desnuda. Pues bien, por fin esta pasada primavera nos hemos puesto con ellas.

Tenía varias ideas para la pared que habíamos dejado totalmente vacía, pero ninguna me terminaba de convencer, ya que se trata de la zona en la que hay más paso por encontrarse junto a la puerta de entrada, frente al baño, además de conducir al resto de la casa.

Finalmente descubrí una solución ligera y original. Y sobre todo que permite el ir modificando al gusto a medida que pasa el tiempo.

Encontré en amazon un hilo de acero que tan solo hay que sujetar con un par de clavos en los extremos. Viene con unos imanes (aunque también lo hay con pinzas) para sujetar las fotos. Así pues, no requiere de mucho bricolaje, decora pero no recarga, y se pueden cambiar las fotos con un simple gesto. Pensaba poner tres o cuatro filas, pero dado que se trata de zona de paso, a determinada altura son objeto de roces con los hombros o los brazos. Por tanto, acabamos comprando solo dos.

Elegimos la altura y la distancia, seleccionamos las fotos, clavamos las puntas, enganchamos el hilo de acero y colocamos las fotos. Et voilà:

El único problema es que las fotos acaban cogiendo forma con el paso de los meses y se doblan, pero bueno, también nos permite ir renovándolas (y mientras ponerlas entre libros para que vuelvan a su ser por si queremos reutilizarlas)

Nos ha costado unos años desde que nos mudamos, pero ya la casa va teniendo otro aire.

Obras en casa XVII: Dándole un lavado de cara al pasillo VI

Poco más me queda de enseñar del pasillo. Bueno, una pared que de momento está vacía. No hemos querido ocupar todo, porque esperamos completarla con el tiempo. Veremos si con más cuadros de recuerdos, o con fotos, otro vinilo, o a saber qué ocurrencia.

Pared vacía

Pero sí que quería traer, a modo de recopilación el antes y el después del pasillo.

Recuerdo que teníamos un pasillo pintado en dos verdes, pero que apenas se apreciaba. Pero el mayor problema era que las paredes estaban agrietadas y repelían la pintura.

pasillo marzo 16

Eso quedó zanjado con el lijado, la fibra de vidrio y posterior pintura. Ya tenía otro lustre.

Aplicación fibra
Además, se nos ocurrió darle otro aspecto a la entrada con un revestimiento y espacio para colgar.

pasillo

Entrada

Y aprovechamos para mejorar la altura del espejo. Nunca le pidáis a la persona más baja de la casa que os dé referencia de si se ve bien en el espejo. Nosotros lo hicimos así y el resultado fue que yo me veía entera, pero los que medían más de 160 se veían la cabeza cortada, o directamente sin cabeza (según su estatura y la distancia, claro). Esta vez ya lo pusimos a una altura adecuada para que todo el mundo se pudiera ver correctamente.

espejo

¿Y qué decir de nuestro vinilo que nos recibe según abrimos la puerta y nos conectamos automáticamente?

Vinilo

Las dos paredes más dañadas ahora están perfectas y la combinación de cuadros y vinilo nos encanta. Hay tantos recuerdos…

Pasillo

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

Aunque quedan cuadros por hacer y colgar. A ver si saco tiempo.

El bosquese ha vuelto a colocar en el mismo sitio. Y hemos añadido unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Y así concluyo esta serie del lavado de cara del pasillo (al menos de momento). Que dure muchos años.

Obras en casa XVI: Dándole un lavado de cara al pasillo V

Ya dije que teníamos un pasillo muy largo, así que encontramos varias zonas, y, por tanto, varios proyectos para llamar la atención de diferente forma y que no sea simplemente una zona de paso insulsa. Adelante.Felpudo

Por un lado tenemos la entrada, que es lo que primero se ve. En ella pusimos el vinilo que nos da la bienvenida a casa. El felpudo también le da su punto, ¿verdad?

Vinilo

Al lado tenemos el recibidor, donde hemos creado una zona acogedora y luminosa en la que poder descalzarnos y dejar nuestras cosas al llegar. Pero también está lista para prepararnos para salir, claro, y además, nos podemos echar un vistazo antes en el gran espejo que tenemos. Ahora sí a la altura adecuada.

Entrada

zapatero y espejo

Si seguimos el pasillo para el extremo opuesto nos lleva hacia diferentes estancias, y hemos creado varios puntos focales. En las paredes más estrechas hemos reubicado varios cuadros, unos comprados, y otros que ya teníamos, pero actualizando nuestras fotos.

Pasillo

Pero sin duda, lo que llama la atención son los cuadros con recuerdos de nuestros viajes. Este DIY que encontré de casualidad me inspiró para exponer entradas, monedas, mapas y diversos objetos que normalmente se quedan guardados. Aproveché para repasar álbumes y buscar todo aquello que quería exponer, me hice en ikea con unos cuadros Ribba (además en oferta, por lo que me llevé 12 a casa), con las herramientas, busqué el tutorial y me puse manos a la obra en ratitos.

No necesitamos mucho: básicamente los cuadros y lo que queramos exponer. Pero para que al pasar de horizontal a vertical no se descoloque todo es recomendable hacerse con una pistola de silicona.

Materiales

Yo fui variando los fondos de cada cuadro. En algunos casos aproveché mapas de la ciudad o planos de metro, en otros casos una cartulina blanca. Intenté que cada uno fuera diferente. Todo depende del punto creativo de cada uno.

Se trata de exponer lo más significativo y llamativo del viaje. Lo que traiga mejores recuerdos. Hay que jugar con la composición para destacar lo que queremos mostrar. Y después, se coloca con un punto de silicona, se deja secar y para finalizar se cierra el cuadro y se cuelga.

Ojo que hay algunos tickets que se borran con el calor de la silicona, depende de si son termosensibles.

Cuadros

Cuadros 2

Y poco a poco hemos ido llenando la extensa pared. Y para completarla, otro vinilo que compramos junto con el anterior.

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

En la pared contraria volvimos a colocar el bosque, que le da profundidad. Y añadimos unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Vaya cambio.

Momento Antidiógenes

Ya reflexioné sobre si almacenamos más de lo que deberíamos aquí, y la verdad es que desde entonces, intento hacer revisión de objetos, hacer una limpia. Mis momentos antidiógenes, que los llamo.

Un par de años después de aquella reflexión, no nos quedó otra con un salón inundado como ya comenté. Tuvimos que desprendernos de objetos deteriorados por el agua. Y como tuvimos que tirar el mueble de la televisión, pues quedó hinchado, movimos una estantería que teníamos en el estudio. Como había tirado apuntes y me había deshecho de objetos decorativos y chorradas varias, pues ahora necesitaba menos espacio para almacenar lo que sí me quedé. Al mover la estantería de estancia, aprovechamos para otra criba.

Incluso hemos hecho antidiógenes al arreglar y pintar el pasillo. Que sí, que es un pasillo, que parece una tontería. Pero para volver a colgar cuadros, me puse a cambiar fotos, para renovar un poco.

Vinilo

Para crear los cuadros de viajes tuve que repasar álbumes, filtrar lo que quería exponer y apartar lo que no sabía ni porqué estaba guardando.

Materiales

Luego añade complementos a la nueva distribución. Y quitas de un lado un complemento, un adorno de otro, y te pones, te pones… y al final acabas con un montón de cosas para deshacerte. Que si vasos de velas que tienen el borde golpeado y te puedes cortar, un quemador de esencias que ya no usamos, fotos, lo que había apartado de los cuadros…

No viene nada mal un repaso de estos de vez en cuando. Aunque creas que lo llevas todo bajo control, que no estás comprando cosas innecesariamente, que no guardas cosas por rellenar espacios, al final, las viejas costumbres se cuelan por algún resquicio. Seguro que la próxima primavera, si nos lanzamos a arreglar el salón, volvemos a hacer buena limpia.

El día de la marmota

Muchas cosas han pasado desde febrero que escribí sobre las elecciones del 20D. Bueno, en realidad, muchas cosas han pasado y en realidad ninguna, pues da la sensación de estar en el día de la marmota y que de nuevo estamos encallados. Aunque creo que esta vez no iremos a terceras elecciones.

Los comicios de diciembre compusieron un Parlamento fragmentado, y nos encontramos con un candidato que había ganado las elecciones pero que se echó a un lado para que otros le hicieran el trabajo porque no contaba con los apoyos de ningún grupo. Así pues, el segundo decidió mover ficha y llegó a un acuerdo con el cuarto queriendo incluir al tercero. Pero el tercero no estaba muy por la labor de unirse a esta coalición porque las políticas de la propuesta chocaban contra las de su formación. Le lanzó contrapropuesta al segundo uniéndose con otras fuerzas, pero éste se mantuvo en sus 13 queriendo incluir al cuarto. Ante tal panorama, fuimos a la investidura, y ganó el “no”. Y en la segunda. Según los plazos, deberíamos haber ido a una segunda propuesta de candidato, pero el rey dijo que si hay que ir se va, pero que si estábamos en las mismas, ya si eso, se convocaban nuevas elecciones.

Y allá que nos fuimos. Se abrió la veda y comenzó la campaña – oficialmente-. Podemos e IU lo intentaron de nuevo y negociaron un acuerdo para ir juntos a las elecciones y así sumar los votos de las dos fuerzas y además intentar superar el escollo que tiene IU con el sistema electoral que hace que sume menos escaños que los partidos regionales a pesar de tener más votos. Y nació Unidos Podemos, con sus detractores tanto en un partido como en otro. Los de Llamazares y los de Errejón ya avisaron de que 2+2 no siempre da 4. Pero se sometió a votación de sus militancias, y salió a favor, así que nació la campaña del Corazón. Todo muy flower power. Pablo Iglesias suavizó su discurso y la coalición centró la campaña en hacerle ojitos al PSOE y criticar – desde un tono más moderado que en la anterior campaña – al PP.

Por su lado, Pedro Sánchez basó su campaña en que él había querido formar gobierno, pero que no le habían dejado. Que Pablo Iglesias le dijo no. Y lo repitió hasta la saciedad, una y otra vez. Aunque parece que hay más de una versión en esto. Según Garzón (intermediador entre el PSOE y Podemos en aquella mesa de negociación) comenta en su libro Boceto de un futuro posible que Hernando le pidió que hicieran el paripé como que se reunían, pero que en realidad no hubo tal reunión y que en una posterior “de los cinco o seis negociadores socialistas, al final había momentos en los que solo quedaban dos y esos dos miraban al techo mientras hablaban los demás”. Pero una vez en campaña las encuestas auguraban que Unidos Podemos superaría en votos, incluso en escaños, al PSOE. Así que la estrategia era posicionarse como una víctima, aunque el punto muerto en las negociaciones llegara desde varios bandos.

Ciudadanos centró su campaña en atacar a Unidos Podemos sacando a relucir Venezuela y el comunismo. Incluso Rivera cruzó el charco para intentar ver al líder opositor. También criticó la gestión del PP. Sin embargo, parecía haber un pacto de no agresión entre la formación de Pedro Sánchez y la de Albert Rivera, ¿quizá pensando en un nuevo acuerdo tras las elecciones?

Y el PP siguió en su estilo, que es lo que le funciona. Activó la campaña de yo o el caos. El miedo a lo desconocido, que vienen los rojos, va de retro a los comunistas. Fue curioso sobre todo el ataque a los comunistas. Alberto Garzón, militante del PCE y sin reparo en reconocerlo, que siempre ha pasado como desapercibido sin levantar la voz y siendo considerado uno de los líderes mejor valorados; de repente se convirtió en el foco de la campaña.

Todos los partidos se centraron en aquellas circunscripciones en las que por un puñado de votos sacarían más escaños, concentrando de esta forma la campaña para no saturar y ser más efectivos. Muy claro fue el ejemplo del PP atacando a Ciudadanos con lo del voto útil. Las diferentes formaciones también aseguraron que serían más austeros para reducir el presupuesto, sin embargo, no sería en propaganda electoral, pues a mí me llegaron todos los sobres. Sí que es verdad que Unidos Podemos mandó una carta para los dos empadronados en mi casa, pero también me llegó la de IU, así que al final, doble gasto.

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Hubo debate a 4 que esta vez no vi y eso que me ahorré porque por los resúmenes del día después pareció soporífero, arcaico y encorsetado. También coparon la parrilla televisiva en todo tipo de programas de “entretenimiento” y pseudoentrevistas (incluso con niños) para darse a conocer de una forma más cercana, más campechana. Cada uno con su discurso y sin aportar gran cosa. Al final creo que esto no sirve de nada más que para el público de cada uno.

Y cuando ya estábamos llegando a los últimos días de campaña con ataques enfrentados que si Venezuela, que si corrupción, que si contratos precarios, que si comunismo, que si recortes en sanidad y educación, que si Pablo me dijo que no, que si yo soy socialdemócrata, que si vamos a crear medio millón de puestos de trabajo al día, que si planto una pantalla en Barcelona para ver a la selección aunque otras veces haya dicho que hay que separar deporte y política, que si Zapatero es el mejor presidente de la democracia aunque haya dicho lo de la cal viva… de repente entra en escena una exclusiva de Público.es con unas grabaciones del Ministro del Interior en funciones (y número 1 en la lista por Barcelona) y el jefe de la Oficina Antifrau de Cataluña en las que conspiran para obtener y publicar datos comprometedores (ciertos o no, porque luego la fiscalía te lo afina) contra políticos soberanistas catalanes y así perjudicarles en la consulta del 9-N. Pero aunque en los audios se oye decir al ministro que esto el presidente ya lo sabe, Rajoy se hizo el sueco, dijo que ni siquiera sabía que existía la Oficina Antifrau… todo en su línea. Y el cazado se posicionó como víctima. Lo grave no era lo que ahí se hablaba, que eso es lo habitual que suele tratase entre dos personas con esos cargos y que se había descontextualizado; sino que lo punible es que se habían publicado y que había que abrir una investigación para descubrir al traidor. Aunque desde diferentes frentes se pidió su dimisión y la gente parecía indignada con los audios, lo cierto es que la estrategia del victimismo ha funcionado, porque no sólo el PP ha subido en toda España, sino que también lo ha hecho en Barcelona, la circunscripción del ministro o en otros lugares en los que se han destapado casos de corrupción (de esos aislados). Al final el único que se ha ido (porque le han echado) ha sido el jefe de la Oficina Antifrau.

También entró en campaña el Brexit. El Reino Unido votó en referéndum sobre si salir de la UE o no, y ganó el sí. Bueno, con el permiso de Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar, que optaron por el no.

Brexit

Y el PP recrudeció más aún la campaña del miedo: “La respuesta a la incertidumbre que podría generar es un Gobierno de PP, PSOE y Ciudadanos“. Apeló a la unidad de España, a seguir por la senda programada, por los objetivos de Bruselas, que si Unidos Podemos nos sacarían de Europa y seríamos Venezuela. Y parecía que PSOE y Ciudadanos estaban de acuerdo con esa premisa, ya que a ninguno de los tres les gustó que Reino Unido convocara un referéndum. ¿Qué es eso de preguntar a la gente?

Papeletas

En fin, sea por lo que fuera: miedo a los comunistas, a los independentistas, voto útil, victimismo, castigo por no llegar a acuerdo en las anteriores negociaciones, divisiones internas, indiferencia hacia la corrupción, Brexit, abstención, voto rogado (o robado) de los residentes en el extranjero, confianza en las encuestas, o a saber qué mil premisas más; el caso es que ganó de nuevo el PP y esta vez con más escaños que en diciembre. Unidos Podemos no quedó por delante del PSOE (que bajó otro poco más) y se quedó casi como estaba, con 71 (69+2 tuvieron el 20D), pero ha perdido un millón y medio de votos. Y también bajó Ciudadanos.

Los analistas aún siguen con sus cábalas buscando los votos perdidos, intentando descubrir por qué se confundieron las encuestas, si somos como los británicos y hay una brecha generacional/rural que separa a los votantes… Lo que está claro es que parece que hay  una mayoría que prefiere quedarse en lo malo conocido, que tiene miedo a la incertidumbre o a los cambios. O que quizá piensen que el PP lo está haciendo bien y que por eso hay que votarles.

El caso es que nos encontramos en el día de la marmota. Rajoy parece que esta vez va a levantar el teléfono y empezar a buscar apoyos. Pero creo que la situación ha cambiado poco. Me da la sensación de que no va a recibir mucho apoyo por parte de los partidos catalanes o Bildu (ni creo que los quiera); los canarios y el PNV según de qué les propongan, y más cuando en unos meses hay elecciones en el País Vasco; Unidos Podemos votará no clarísimamente, así que queda saber qué harán Ciudadanos y PSOE. En principio ambos han repetido hasta la saciedad que ni con Rajoy ni con el PP, ni sí, ni abstención. Pero en su mano está, sobre todo en la de Pedro Sánchez (por número de escaños), que lleva muchos días callado.

Quizá esté preparando su candidatura. Aunque si piensa ir por un acuerdo con Ciudadanos, parece que obtendrá la misma respuesta por parte de Unidos Podemos, y, además, ahora tienen menos escaños. Si optase por la coalición del corazón sumarían 156, a 20 de la mayoría absoluta. Y previsiblemente tendrían 169 en contra, los de PP y Ciudadanos. Así que necesitarían sumar a nacionalistas, que ya les dijo la vez anterior que no quería ni su abstención.

Así que estamos igual, porque aunque Rajoy ha ganado y con mejores resultados, al final el peso cae sobre el segundo, en darle el sí o abstención, o buscar otra vía. Creo que esta vez se apelará a la unidad de España, la necesidad de aprobar unos presupuestos para 2017 para inclinar la balanza. Una vez salvado ese escollo, quizá moción de censura, o legislatura de un año y dos y de nuevo elecciones anticipadas. El tiempo lo dirá.

Obras en casa XV: Dándole un lavado de cara al pasillo IV

Hoy vengo a descubrir más rinconcitos de nuestro pasillo. Esta vez de un detalle muy pequeño, que no tiene mucho misterio, pero que le da un punto personal a la estancia.

Hacía tiempo que queríamos poner vinilos en casa, pero como teníamos el pasillo en unas condiciones pésimas, lo fuimos dejando. Sin embargo, con el problema resuelto, ya tocaba.

Hay miles de webs y opciones. Pero tardamos en decidirnos. Es una de estas situaciones en la que no sabes lo que quieres, pero sí lo que no. Que sabrás lo que quieres cuando lo veas. Al final una frase nos pareció muy graciosa y le encontramos el hueco perfecto: justo al abrir la puerta.

Colocarlo en la pared puede parecer complicado, y lo es si el vinilo es muy grande, pero con este tamaño sólo se necesita cuidado, paciencia y los materiales apropiados. Yo no tengo mucha paciencia, la verdad, pero fui capaz de ponerlo, así que si yo puedo, cualquiera puede.

Es recomendable pasar un pañito por la superficie para quitar posibles motas de polvo. Lo siguiente es hacer una simulación para ver dónde quieres que esté. No todo el mundo tiene la misma altura y ha de quedar a tiro de vista de la mayoría, al menos un punto intermedio.

El vinilo consta de dos láminas. Una siliconada donde viene el dibujo a trasponer, y otra transparente. Lo primero es pasar un paño por toda la superficie para asegurarnos de que está bien pegado el dibujo.

Hay que poner atrás la lámina siliconada y la transparente visible. Pegamos a la pared un centímetro de toda una línea en horizontal, preferiblemente la superior. Y comenzamos a despegar poco a poco el papel siliconado. Aquí hay que tener especial cuidado ya que hay que asegurarse de que el dibujo se queda en la lámina transparente que es la que vamos trasponiendo a la pared.

Una persona sola puede montarlo, pero si son dos, mejor, porque mientras una va tirando y separando ambas caras, la otra puede ir presionando la lámina adhesiva a la pared ayudándose de un paño o una espátula para evitar que salgan arrugas o burbujas.

Si alguna vez habéis forrado libros, es el mismo sistema. Hay que hacerlo con cuidado, pero es sencillo. Y si es entre dos, ya digo que va mejor. Sobre todo cuanto más grande sea. Nosotros en apenas 15-20 minutos lo habíamos colocado.

Vinilo instalación

Una vez que hemos quitado la parte siliconada y tenemos la transparente pegada a la pared, vamos retirándola con cuidado de que el dibujo no se venga con ella. Al ser letras y ocupar poca superficie, algunas como la I, W, o L hay que incidir más con el paño para que no se despeguen de la pared.

Vinilo

A nosotros el resultado nos ha encantado, y la gente cuando viene a casa nos bromea sobre ello y nos pide la clave de la Wi Fi… No son listos algunos…