Prueba de Ascendencia Genética MyHeritage

Hace tiempo que mi hermano y yo oímos hablar de las pruebas de ADN y sentíamos curiosidad por conocer nuestros orígenes étnicos. Sin embargo, en lugar de hacérnosla nosotros, pensamos que era mejor que se la hicieran nuestros padres y así poder contar con más datos. Al final, lo que les saliera a ellos nos iba a llegar en mayor o menor porcentaje a nosotros (heredamos el 50% de cada progenitor, pero cada hermano combina de una forma diferente esas dos cargas genéticas). Así pues, para reyes, les regalamos un kit a cada uno de ellos.

Elegimos la empresa MyHeritage. Hay una veintena de empresas que hoy en día se dedican a rastrear el ADN, unas más sencillas, otras más complejas que además ofrecen información salud genética, posibles enfermedades (o predisposición a patologías), farmacogenética, cuidado de la piel, deporte y nutrigenética. La nuestra es de las sencillas y solamente revela los orígenes étnicos pudiendo categorizar hasta 42 regiones (incluidas 7 regiones de Asia oriental).

El kit incluye las instrucciones, un par de bastoncillos y un par de botecitos. Además cuenta con un sobre de burbujas para el envío de las muestras (no está franqueado). El procedimiento es muy simple: hay que frotar cada uno de los bastoncillos en el interior de la mejilla durante un minuto (a lo CSI) y después cortarlos e introducirlos en sendos botecitos. Estos se guardan protegidos en una bolsa y finalmente en el sobre para su posterior envío. En otras pruebas en vez de con el hisopo hay que llenar un bote con saliva… algo un tanto menos cómodo.

Cada caja lleva un código único. Tras registrarlo en la web, permite realizar seguimiento de la muestra y la posterior consulta de los resultados. En nuestro caso, como teníamos dos pruebas, mi hermano creó un árbol genealógico familiar.

El envío a Texas tardó unos 10 días y a partir de ahí recibimos alertas de todo el proceso: de la recepción en la empresa, del inicio del análisis y finalmente de los resultados. En total desde que los mandamos pasaron como unas 8-10 semanas. En teoría tardan unas 4 semanas, pero parece que estaban cambiando la metodología del análisis en laboratorio y por eso se retrasó un poco más.

Y, ¿qué pasó con los resultados? Pues se constató que nuestra familia no parece haberse movido mucho en las últimas generaciones (abarca entre 8 y 10), aunque alguna sorpresa sí que encontramos. Los resultados nos indicaron que la rama materna es 84,4% Ibérica y un 15,6% Europea del Noroeste (que incluye las regiones de Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Dinamarca).

La etnicidad ibérica incluye la península y recoge la influencia de todas las civilizaciones que han pasado por aquí a lo largo de la historia. Esto quiere decir que hay rasgos étnicos de tribus íberas, de celtas, de judíos y norafricanos. En este aspecto, nada de sorpresa, ni por la etnicidad, ni por el porcentaje.

Por su parte, el 15% restante podría indicar que hay un/a bisabuelo/a de nuestra madre que llegó a España desde el norte. Estaríamos hablando de mediados del siglo XIX, momento en que tuvo lugar la Revolución de 1848, un movimiento que recorrió toda Europa. Así que, quizá algún francés acabó estos lares… Quién sabe.

Los análisis permiten además ver si hay coincidencias con otros usuarios de la base de datos de la empresa. En este había alguna coincidencia lejana que la web marca como posibles primos terceros de parte de abuelos, bisabuelos e incluso tatarabuelos, por lo que nada concluyente. Pero casualmente en una de estas coincidencias el cuarto apellido de nuestro abuelo, un apellido no muy común, aparece en su árbol, con lo que no parece muy descabellado que efectivamente haya un pariente común si echamos la vista atrás unas pocas generaciones. Además, estamos hablando de la misma provincia en la que nacieron nuestros abuelos…

Por la rama paterna salió un poco más repartida la cosa. Nuestro padre tiene un 88,1% de Europeo del Sur (67,3% Ibérico, 19,4% Italiano y 1,4% griego) y un 2,5% de Balcánico. Pero además, un 8,2% de Norafricano y un 1,2% de Nigeriano. Muy curioso el asunto.

De nuevo el dato ibérico no nos sorprendió, pero el resto de etnias europeas sí. Sobre todo porque suman un 23,3%, y es un porcentaje bastante alto. De nuevo nos pusimos a elucubrar y llegamos a la conclusión de que esos datos tendrían que venir por la parte materna, ya que nuestra abuela de segundo apellido tiene el nombre de una ciudad italiana. Normalmente estos apellidos con base toponímica hacían referencia al lugar de procedencia de los individuos (muy frecuente su adopción en movimientos migratorios) y su madre además tenía nombre italiano. Además, siempre nos ha llamado la atención que fuera rubia, de ojos azules y con la piel muy clara. Ese 19% de etnia italiana quizá venga de algún antepasado de la época de Amadeo de Saboya… Son especulaciones, desde luego, pero ahí se ha quedado la espinita por saber más.

El 9% africano es curioso también (sobre todo el nigeriano, pues norafricano es más evidente), pero es más residual y además podría de venir de ambas ramas, tanto de nuestra abuela, como nuestro abuelo. Aunque apostamos por este último.

También en esta ocasión encontramos varias posibles coincidencias de familiares lejanos, pero nada significativo.

En cualquier caso, es un experimento interesante que permite averiguar de dónde venimos y porqué tenemos los rasgos que tenemos. Quizá incluso sigamos investigando la rama de nuestros abuelos para tener más datos.

Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos

Un día como ayer, 27 de enero, pero en 1945, el Ejército Rojo entró en Auschwitz liberando así a unas 7.000 personas del mayor y más letal campo de concentración y exterminio nazi. Lamentablemente llegaron tarde para más de un millón de personas que ya habían sido asesinadas entre sus alambradas en el transcurso de cinco años.

Dos años más tarde, en 1947, el Gobierno de Polonia creó el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, un espacio de 191 hectáreas que sería reconocido en 1979 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que hoy en día recibe cada año una media de millón y medio de visitantes (en 2016 y 2017 superó los 2 millones).

Con motivo del 70 aniversario y con la doble tarea de recoger fondos y a la vez de difundir los terribles acontecimientos, el museo ha cedido a una exposición itinerante de carácter internacional unas 600 piezas originales que hasta la fecha no habían salido de la ciudad polaca de Oświęcim. Madrid se convirtió en la primera ciudad en la que que pararía Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos que recorrerá 14 países durante 7 años.

Esta muestra, en la que también colaboran unos veinte museos e instituciones internacionales (la Biblioteca Wiener de Londres, el National Hideout Museum de Aalten de Holanda o el Memorial del Holocausto de Washington), se inauguró el 1 de diciembre de 2017 en el Centro de Exposiciones Arte Canal y desde su apertura ha tenido una acogida tan buena que se ha llegado a prorrogar hasta dos veces. Primero hasta el 7 de octubre de 2018 y después hasta el 3 de febrero de 2019. Está a punto de cerrar sus puertas y de continuar su gira mundial.

En 2017, cuando viajamos a Polonia nos planteamos hacer una parada entre Wroclaw y Cracovia y así visitar el campo. Sin embargo, el limitado horario de los trenes y con una ruta tan ajustada, al final se quedó fuera de la planificación. Hace unos meses unas amigas comentaron la segunda prórroga de la exposición y sin dudarlo buscamos un día disponible para ir juntas. Ese día fue el sábado. Pensé que ya no habría tanta gente, sin embargo, a nuestra llegada había incluso cola para entrar.  La exposición comienza incluso antes de acceder al interior, puesto que junto a las taquillas encontramos un vagón que perteneció a la Deutsche Reichsbahn. Uno de tantos de aquellos en los que eran transportados los prisioneros a los campos de concentración nazis.

Ya dentro, con nuestro plano en la mano y la audioguía al cuello, comenzamos el recorrido por los 25 espacios distribuidos en 2.500 metros cuadrados. Ahí es nada. Pero es que la muestra no es simplemente una exposición sobre el campo de concentración, sino que cubre el antes, el durante y el después. Así, lo primero que nos encontramos es la historia de Oświęcim, un pueblo ducal que Alemania devolvió a Polonia tras la I Guerra Mundial y cuya importancia radicaba básicamente en su ubicación geográfica, pues era un importante nudo de comunicaciones.

Los barracones que se habían construido para alojar a aquellos que iban a partir para Estados Unidos acabaron convirtiéndose en un complejo campo de concentración y exterminio con la llegada de la II Guerra Mundial y la ocupación polaca por parte de los nazis.

Pero antes de llegar ahí, la exposición nos sirve para recordar el contexto histórico y las circunstancias geopolíticas de la primera mitad del siglo XX. Tras la derrota alemana en la I Guerra Mundial, en 1919 se funda el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán con un Hitler a la cabeza que comienza a llegar a la gente con un lenguaje sencillo y directo (y populista) envuelto en una cuidada puesta en escena. En la exposición podemos ver la propaganda que usaba el partido, así como algún que otro vídeo de estos discursos.

Alemania estaba sumida en la pobreza, con una moneda devaluada y con una alta tasa de desempleo en parte como consecuencia por el Tratado de Versalles, un pacto que imponía al país unas duras indemnizaciones. Esto, sumado al crac del 29, que desembocó en una crisis económica a nivel mundial que castigó aún más a Alemania, supuso el caldo de cultivo perfecto para que el pueblo comprara el discurso del partido nazi en el que prometían devolver a Alemania a tiempos de bonanza y limpiar el país de enemigos. Para Hitler estos enemigos eran los comunistas, los judíos (a quienes consideraba los culpables de la crisis económica mundial) y los seres inferiores o Untermeschen (categoría en la que se incluían aquellos que no fueran de raza aria, pero también los homosexuales o discapacitados – a quienes consideraban personas con “tara”-).

La ciudadanía, cegada por la promesa de puestos de trabajo, obvió este discurso del odio y respaldó al NSPD con sus votos en las elecciones del 33. Hitler llegó al poder y pensaba cumplir sus promesas. Así, se construyeron por todo el país campos de concentración a los que se mandaba a los opositores del régimen a cumplir trabajos forzosos. Poco después, durante la II Guerra Mundial, esta metodología se fue extendiendo. Por tanto, territorio ocupado, territorio en el que se construían campos donde se deportaba a los opositores.

En 1935 se redactaron las Leyes de Núremberg. Estas prohibían los matrimonios entre judíos y alemanes “puros”, así como las relaciones extramatrimoniales entre judíos y alemanes.

Sin embargo, no se quedaban ahí, también establecían disposiciones que impedían que los judíos contrataran a ciudadanos alemanes o que mostraran signos nacionales. quedaron privados de la ciudadanía alemana y sus derechos, lo cual conllevó que no pudieran ejercer determinadas profesiones (abogados o profesores) u ocupar cargos públicos, por lo que muchos perdieron su sustento y no pudieron mantener su casa.

El horror subió un peldaño cuando en enero de 1942 se acordó la “Solución Final” en la Conferencia de Wannsee. Una solución que consistía en explotar al pueblo hebreo hasta aniquilarlo. Sin más. Eichmann, el encargado de la organización del Holocausto, hablaba de selección natural. Con esta institucionalización del antisemitismo los judíos fueron perseguidos, marcados, marginados y recluidos en guetos. Después se pasó a fusilamientos masivos. Y finalmente se encontró una medida más económica y eficaz: los campos de exterminio.

Auschwitz, como decía al principio, fue el mayor de todos ellos, el más complejo y en el que más personas fueron asesinadas. Algunos eran de concentración, otros de trabajos forzados y otros de exterminio. Auschwitz sin embargo aunaba 3 en 1 en un territorio de 40 kilómetros cuadrados. Por un lado, Auschwitz I, que era de concentración, por otro Auschwitz II – Birkenau que era de exterminio, y finalmente Auschwitz III, de trabajos forzados.

Tras esta primera parte de la exposición, entramos de lleno en cómo funcionaba Auschwitz-Birkenau. Además de poder ver una maqueta o planos de las dimensiones y las diferentes dependencias, la muestra nos lleva por el recorrido que seguían los prisioneros. Unos prisioneros que llegaban engañados con la promesa de que eran trasladados a un lugar mejor en el que iban a poder desempeñar sus profesiones y ser valiosos. Sin embargo, empezaban a sospechar cuando eran empujados a subir a vagones apestosos que se venían empleando para transportar ganado y con tan solo dos cubos (uno con agua y otro para deposiciones) para las miles de personas allí hacinadas. En aquel viaje de varios días hasta Auschwitz algunos morían de inanición. Y los que llegaban vivos, lo hacían desfallecidos.

Una vez en el campo eran privados de sus posesiones (que serían revisadas, clasificadas y enviadas a Alemania para su venta) y tenían que pasar por una selección en la que miembros de las SS decidían su destino. Se les preguntaba su edad y profesión y se les valoraba el estado de salud. Si eran considerados aptos para trabajar, pasaban la criba. En este caso eran llevados a unas instalaciones en las que eran despojados de sus prendas, así como joyas, eran desinfectados, rapados y tatuados con un número que se convertiría en su nombre desde ese momento. Se les entregaba el ya conocido pijama de rayas así como unos zuecos de madera que les acompañarían durante todo su calvario.

Y es que aunque sobrevivieran al viaje, la mitad morían en las primeras semanas debido a las condiciones infrahumanas a las que se enfrentaban. Por un lado se encontraban con escasez de comida y los trabajos forzados tremendamente exigentes que les dejaban exhaustos, por otro se enfrentaban a las temperaturas extremas de los inviernos en Oświęcima con aquellos pijamas. Por no hablar de las torturas y castigos. No era de extrañar que las enfermedades contagiosas rápidamente se extendieran teniendo en cuenta las instalaciones en las que eran hacinados y su delicada salud.

Por otro lado, los que no pasaban el corte, sobre todo niños, ancianos, discapacitados, madres con hijos pequeños o cualquiera que pareciera especialmente débil (más que los demás al menos) pasaban a ser ejecutados inmediatamente en las cámaras de gas engañados con la promesa de una ducha caliente. Aunque fueron deportadas aproximadamente 1.3 millones de personas, en realidad prácticamente 900.000 fueron gaseados nada más llegar.

Es estremecedor leer las palabras de Rudolf Höß, el primer Kommandant de Auschwitz, quien decía que no le había impresionado la primera ejecución con gas. Ese era el nivel. Según él matarlos no era el problema, ya que era lo que menos tiempo llevaba, siendo aniquiladas unas 2.000 personas en apenas media hora. El verdadero inconveniente era la incineración, que exigía más tiempo porque no cabían tantos en los crematorios. Además de que había que transportarlos.

Cuando los cuerpos se quedaban sin vida apilados en las cámaras de gas había que retirarlos y llevarlos a los crematorios y esa tarea le correspondía para más inri a los propios reclusos, los conocidos como Sonderkommando (comandos especiales). También eran ellos los que tenían que recuperar los dientes de oro de los cadáveres para después fundir el metal. Y mientras tanto, el señor Höß relata que vivía tan feliz en Auschwitz, pues tanto su mujer como sus cinco hijos disfrutaban de la vida en el campo.

En aquella criba inicial había una tercera opción, la de aquellos que se convertían en cobayas de ensayos mal llamados científicos. Estos prisioneros fueron víctimas de los más macabros experimentos de los médicos de las SS (como intentar cambiar el color de los ojos por medio de químicos). Muchos fallecían durante los terribles ensayos. Los que sobrevivían eran finalmente también asesinados para así poder hacerles la autopsia. Entre los médicos destaca Josef Mengele, quien sentía predilección por los gemelos porque así podía experimentar con uno de los dos y después al practicar las autopsias ver las diferencias entre las anatomías de ambos hermanos. En la exhibición se puede ver expuesto parte de su instrumental.

Cuando a finales de 1944 los nazis vieron que estaban cada vez más acorralados por el Ejército Rojo, comenzaron a destruir documentación e instalaciones. Poco después, entre el 17 y el 21 de enero de 1945 los prisioneros fueron movilizados a otras partes del Reich. Sin embargo, esta vez no fueron trasladados en tren, sino que fueron obligados a caminar. Las conocidas como marchas de la muerte suponían día tras día, kilómetro tras kilómetro a pie. Muchos se quedaron en el camino como consecuencia del hambre, del cansancio y/o del frío. El que se caía sin fuerzas era disparado por los miembros de las SS y dejado atrás.

Cuando llegaron los soviéticos se encontraron no obstante con algunos documentos y pruebas que no habían sido destruidos, así como cadáveres sin enterrar/incinerar, ropa y objetos que habían sido expropiados a la llegada de los prisioneros o kilos de cabello humano para vender. Y también 7.000 personas que no sabían si estos recién llegados venían a ayudarles o la cosa iba a empeorar aún más. Lamentablemente la mayoría de ellos murió en los días posteriores a la liberación. Poco pudieron hacer los médicos ante una salud tan deteriorada.

Y la exposición deja una reflexión final, la de los supervivientes. Esa gente que era libre pero no tenía un lugar donde volver. Personas que no solo habían perdido a su familia, sino que no tenían un hogar donde volver. No solo porque la guerra hubiera devastado el país, sino porque les habían arrebatado todo antes de eso. Como titulaba una pintora, Was bleibt, nichts. Lo que queda, nada.

Y aunque el 20 de noviembre de 1945 tuvieron lugar los Juicios de Núremberg y muchos nazis fueron sentenciados a muerte (Hitler ya se había suicidado), no hay forma alguna de reparar el daño que hicieron. Dos tercios de los judíos europeos desaparecieron para siempre, como queda reflejado en el último vídeo de la exhibición.

Se trata de una exposición muy completa que nos llevó casi 4 horas. Yo me la esperaba quizá algo más truculenta, supongo que por haber visitado ya Dachau y Sachsenhausen. Claro que no es lo mismo visitar una exposición que un campo en sí donde se puede entrar a las cámaras de gas, ver los crematorios, los barracones llenos de literas, las enfermerías… En el campo sientes la atmósfera, el frío de las instalaciones, incluso el olor. Obviamente es una visita más impactante. En esta muestra se pretende más hacer una labor informativa y didáctica que deje un poso de reflexión sin caer en imágenes cruentas ni morbosas.

El recorrido siguiendo el orden cronológico me parece muy apropiado y en general está muy bien estructurada intercalando mapas con fotografías, explicaciones, objetos expuestos en vitrinas (o sin ellas, como una parte de la alambrada, un barracón o el vagón de la entrada) y testimonios de los supervivientes.

Algunas informaciones ya las hemos leído o visto en películas y/o documentales; sin embargo recoge algunos aspectos no tan conocidos. Por ejemplo me sorprendió el juego de mesa Juden raus! que se comercializaba como un “juego para toda la familia extraordinariamente divertido y muy actual” y que consistía en expulsar a los judíos del tablero de juego que simbolizaba la ciudad. Así, cada jugador contaba con un policía y tenía que conseguir que su ficha cayera en las casillas marcadas como negocio judío para así apresar a un judío y llevarlo extramuros.

En el tablero puede leerse en alemán “¡Tira bien los dados para apresar muchos judíos!” y “¡Si consigues expulsar a seis judíos, serás el vencedor indiscutible!” Abajo a la derecha se puede leer también “¡A Palestina!”

Lo peor es que el supuesto juego no fue propaganda nazi, sino que se le ocurrió a la compañía alemana de juguetes Günther and Co. Tremendo adoctrinamiento en el odio.

La exhibición plantea más preguntas que respuestas, ya que la teoría de que hay que aprender de la historia para no repetirla en realidad parece no ser efectiva. Aquí estamos, un siglo después del nacimiento del NSPD y parece que se está repitiendo todo: la crisis económica, las guerras por religión o territorio, el ascenso de la ultraderecha…

Incluso con las pruebas, los documentos y los relatos de los supervivientes (que cada vez quedan menos) hoy en día se pone en tela de juicio el Holocausto y hay quien habla de montaje. Por no hablar del daño que ha hecho Hollywood tergiversando el final de la II Guerra Mundial y la derrota de los nazis (como publicaba http://www.les-crises.fr).

Pero incluso ahora que nos horrorizamos con aquel capítulo oscuro de nuestra historia reciente, hacinamos a refugiados en campamentos en condiciones infrahumanas. O los dejamos morir en el Mediterráneo. Nos llamamos sociedad avanzada, civilizada,Primer Mundo, pero en realidad no hemos dado muchos pasos adelante al respecto y mientras miramos para otro lado somos igual de cómplices que aquellos alemanes que no se preguntaban adónde llevaban a sus vecinos judíos. Podremos decir mucho Nie wieder (nunca más), pero lo cierto es que se está poniendo un siglo XXI que parece un calco del XX.

Obras en casa XIX: Dándole un lavado de cara al pasillo VIII

Hace unos meses comentaba que este invierno continuamos con la decoración de nuestro pasillo alegrando por fin la pared que había quedado vacía tras las obras. Pero nos quedaba otra: la que tenía la lámina del bosque. En este caso no había mucho debate en cuanto a cómo decorarla, la idea era crear continuidad con su opuesta, la de los cuadros de los viajes.

El único problema que nos ha dado es que sigue aún en construcción, por así decirlo. Cuando terminé la primera tanda de cuadros, quedaba claro que con un par de filas era suficiente. No queríamos saturar la pared y con el vinilo parecía ya estar bastante completa. Además, es una pared de paso, y probablemente acabáramos rozando los marcos de una tercera fila.

Sin embargo, la pared de la lámina hace como un metido, por lo que, aunque tiene el mismo tránsito, no nos pegamos tanto a ella. Así que queríamos llenarla más. Prácticamente el espacio que ocupaba el bosque. Como en 2017 no paramos de viajar y 2018 tampoco ha ido mal (pronto empezamos), teníamos contenido de sobra para más cuadros. Así pues, le dediqué algunos ratos a las manualidades y hemos comenzado a llenarla.

Y digo comenzado, porque aún nos quedan destinos por visitar y por tanto habrá más marcos. Habrá que ver si no nos quedamos sin paredes.

Esto va teniendo ya otro color.

Razones para amar el otoño/invierno

Ya llega el otoño, POR FIN y más después de este septiembre y principios de octubre que hemos tenido. Ya se empieza a oír lo de que se nos acaba el buen tiempo. Bueno, según para quién. A mí me gustan estos meses que vienen. Que sí, que hay menos horas de luz, menos sol, menos calor… pero es que A MÍ NO ME GUSTA EL CALOR. Y lo de las horas de luz… pues no soy una persona de luz, la verdad. Y muchos no sé qué me decís, si entráis a trabajar de noche y salís de noche independientemente de la época del año que sea. Bueno, sí, en junio, julio y agosto se nota que anochece a las 9-10 de la noche. Pero ya. Son tres meses. Será que nací a finales de octubre y por eso huyo del verano.

Me gusta cuando llega esta época porque se vuelve a la rutina. Y sí, me gusta la jornada intensiva, salir pronto y tener la tarde libre, pero me refiero más a una rutina global. Que en verano es imposible quedar con los amigos. Cuando no están unos de vacaciones, lo están otros…

Me gusta cuando llega el momento de sacar el nórdico. Aunque sea el de nivel 1. Esa sensación de enredarte en él, de hacerte un ovillo y no salir nunca. Y si es con sábanas oscuras de esas que te atrapan y duermes mejor, ya es el summun.

También me gusta el sentarme en el sofá a desayunarme un té ardiendo mientras veo una de mis tantas series de la lista “para ver“. Sentada con las piernas recogidas y las manos alrededor de la taza mientras sube el vaho. O sentarme a leer con mi kindle.

Y por supuesto me gustan las sesiones de SMS (sofá – manta – serie) de fin de semana. Que se hayan pasado los 30 es lo que tiene. Una no se siente culpable por quedarse en casa en el sofá haciendo un maratón de series hasta que se te cierran los ojos y te tienes que ir a la cama. Y hacer un ovillo con el nórdico, claro.

Pero no todo es vida sedentaria. En estas fechas también es más llevadero el deporte, pues se agradece entrar en calor. No como en verano que ya de por sí da pereza si quiera moverse.

La vida en la calle no es tan desagradable. No hay frío, sino ropa inadecuada, que dirían los escandinavos. Y es que si hace frío, te pones mil capas. Para algo se inventaron los jerseys de cuellos altos y los gorros. Y las botas con borreguillo por dentro. Y si llueve, botas de agua y paraguas transparente. Y a chapotear. En verano cuando hace calor, por mucho que te quites capas, llega un momento en que no puede ser. Además, en invierno nadie se obsesiona con mi color de piel. No-me-gusta-ponerme-morena, a ver si lo entendéis ya.

También me gustan los viajes en estas fechas. Sí que es verdad que los días son más cortos y ahí – ahí sí – se notan las horas de luz. Pero me resulta más cómodo descubrir una ciudad en otoño o invierno. El clima anima a andar, a pasear, a descubrir rincones. Incluso a sentarte a tomar una bebida calentita mientras ves a otros pasar. Y tenemos maravillas como las auroras boreales. ¿Quién se resiste a eso?

Camino a la cascada

No hablemos de mal tiempo. Llegan meses con muchas posibilidades.

Obras en casa XVIII: Dándole un lavado de cara al pasillo VII

Cuando empezamos a decorar la casa teníamos claro que las fotografías y cuadros que adornarían las paredes serían de nuestros viajes. Esto en la teoría está muy bien, pero en la práctica lleva mucho trabajo de visionado, filtrado, impresión y colocación.

En 2016 le dimos un lavado de cara al pasillo, cambiando el suelo y reparando las paredes. Además, actualizamos la entrada. Impulsados por estas reformas, encargamos un par de vinilos, sustituimos el felpudo y aproveché para crear unos cuadros con recuerdos que tenía olvidados en un cajón.

Quedamos bastante satisfechos con las mejoras, pero nos quedaron dos paredes pendientes. Una que de momento se quedó cubierta por una lámina de un bosque, y otra desnuda. Pues bien, por fin esta pasada primavera nos hemos puesto con ellas.

Tenía varias ideas para la pared que habíamos dejado totalmente vacía, pero ninguna me terminaba de convencer, ya que se trata de la zona en la que hay más paso por encontrarse junto a la puerta de entrada, frente al baño, además de conducir al resto de la casa.

Finalmente descubrí una solución ligera y original. Y sobre todo que permite el ir modificando al gusto a medida que pasa el tiempo.

Encontré en amazon un hilo de acero que tan solo hay que sujetar con un par de clavos en los extremos. Viene con unos imanes (aunque también lo hay con pinzas) para sujetar las fotos. Así pues, no requiere de mucho bricolaje, decora pero no recarga, y se pueden cambiar las fotos con un simple gesto. Pensaba poner tres o cuatro filas, pero dado que se trata de zona de paso, a determinada altura son objeto de roces con los hombros o los brazos. Por tanto, acabamos comprando solo dos.

Elegimos la altura y la distancia, seleccionamos las fotos, clavamos las puntas, enganchamos el hilo de acero y colocamos las fotos. Et voilà:

El único problema es que las fotos acaban cogiendo forma con el paso de los meses y se doblan, pero bueno, también nos permite ir renovándolas (y mientras ponerlas entre libros para que vuelvan a su ser por si queremos reutilizarlas)

Nos ha costado unos años desde que nos mudamos, pero ya la casa va teniendo otro aire.

Obras en casa XVII: Dándole un lavado de cara al pasillo VI

Poco más me queda de enseñar del pasillo. Bueno, una pared que de momento está vacía. No hemos querido ocupar todo, porque esperamos completarla con el tiempo. Veremos si con más cuadros de recuerdos, o con fotos, otro vinilo, o a saber qué ocurrencia.

Pared vacía

Pero sí que quería traer, a modo de recopilación el antes y el después del pasillo.

Recuerdo que teníamos un pasillo pintado en dos verdes, pero que apenas se apreciaba. Pero el mayor problema era que las paredes estaban agrietadas y repelían la pintura.

pasillo marzo 16

Eso quedó zanjado con el lijado, la fibra de vidrio y posterior pintura. Ya tenía otro lustre.

Aplicación fibra
Además, se nos ocurrió darle otro aspecto a la entrada con un revestimiento y espacio para colgar.

pasillo

Entrada

Y aprovechamos para mejorar la altura del espejo. Nunca le pidáis a la persona más baja de la casa que os dé referencia de si se ve bien en el espejo. Nosotros lo hicimos así y el resultado fue que yo me veía entera, pero los que medían más de 160 se veían la cabeza cortada, o directamente sin cabeza (según su estatura y la distancia, claro). Esta vez ya lo pusimos a una altura adecuada para que todo el mundo se pudiera ver correctamente.

espejo

¿Y qué decir de nuestro vinilo que nos recibe según abrimos la puerta y nos conectamos automáticamente?

Vinilo

Las dos paredes más dañadas ahora están perfectas y la combinación de cuadros y vinilo nos encanta. Hay tantos recuerdos…

Pasillo

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

Aunque quedan cuadros por hacer y colgar. A ver si saco tiempo.

El bosquese ha vuelto a colocar en el mismo sitio. Y hemos añadido unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Y así concluyo esta serie del lavado de cara del pasillo (al menos de momento). Que dure muchos años.

Obras en casa XVI: Dándole un lavado de cara al pasillo V

Ya dije que teníamos un pasillo muy largo, así que encontramos varias zonas, y, por tanto, varios proyectos para llamar la atención de diferente forma y que no sea simplemente una zona de paso insulsa. Adelante.Felpudo

Por un lado tenemos la entrada, que es lo que primero se ve. En ella pusimos el vinilo que nos da la bienvenida a casa. El felpudo también le da su punto, ¿verdad?

Vinilo

Al lado tenemos el recibidor, donde hemos creado una zona acogedora y luminosa en la que poder descalzarnos y dejar nuestras cosas al llegar. Pero también está lista para prepararnos para salir, claro, y además, nos podemos echar un vistazo antes en el gran espejo que tenemos. Ahora sí a la altura adecuada.

Entrada

zapatero y espejo

Si seguimos el pasillo para el extremo opuesto nos lleva hacia diferentes estancias, y hemos creado varios puntos focales. En las paredes más estrechas hemos reubicado varios cuadros, unos comprados, y otros que ya teníamos, pero actualizando nuestras fotos.

Pasillo

Pero sin duda, lo que llama la atención son los cuadros con recuerdos de nuestros viajes. Este DIY que encontré de casualidad me inspiró para exponer entradas, monedas, mapas y diversos objetos que normalmente se quedan guardados. Aproveché para repasar álbumes y buscar todo aquello que quería exponer, me hice en ikea con unos cuadros Ribba (además en oferta, por lo que me llevé 12 a casa), con las herramientas, busqué el tutorial y me puse manos a la obra en ratitos.

No necesitamos mucho: básicamente los cuadros y lo que queramos exponer. Pero para que al pasar de horizontal a vertical no se descoloque todo es recomendable hacerse con una pistola de silicona.

Materiales

Yo fui variando los fondos de cada cuadro. En algunos casos aproveché mapas de la ciudad o planos de metro, en otros casos una cartulina blanca. Intenté que cada uno fuera diferente. Todo depende del punto creativo de cada uno.

Se trata de exponer lo más significativo y llamativo del viaje. Lo que traiga mejores recuerdos. Hay que jugar con la composición para destacar lo que queremos mostrar. Y después, se coloca con un punto de silicona, se deja secar y para finalizar se cierra el cuadro y se cuelga.

Ojo que hay algunos tickets que se borran con el calor de la silicona, depende de si son termosensibles.

Cuadros

Cuadros 2

Y poco a poco hemos ido llenando la extensa pared. Y para completarla, otro vinilo que compramos junto con el anterior.

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

En la pared contraria volvimos a colocar el bosque, que le da profundidad. Y añadimos unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Vaya cambio.

Momento Antidiógenes

Ya reflexioné sobre si almacenamos más de lo que deberíamos aquí, y la verdad es que desde entonces, intento hacer revisión de objetos, hacer una limpia. Mis momentos antidiógenes, que los llamo.

Un par de años después de aquella reflexión, no nos quedó otra con un salón inundado como ya comenté. Tuvimos que desprendernos de objetos deteriorados por el agua. Y como tuvimos que tirar el mueble de la televisión, pues quedó hinchado, movimos una estantería que teníamos en el estudio. Como había tirado apuntes y me había deshecho de objetos decorativos y chorradas varias, pues ahora necesitaba menos espacio para almacenar lo que sí me quedé. Al mover la estantería de estancia, aprovechamos para otra criba.

Incluso hemos hecho antidiógenes al arreglar y pintar el pasillo. Que sí, que es un pasillo, que parece una tontería. Pero para volver a colgar cuadros, me puse a cambiar fotos, para renovar un poco.

Vinilo

Para crear los cuadros de viajes tuve que repasar álbumes, filtrar lo que quería exponer y apartar lo que no sabía ni porqué estaba guardando.

Materiales

Luego añade complementos a la nueva distribución. Y quitas de un lado un complemento, un adorno de otro, y te pones, te pones… y al final acabas con un montón de cosas para deshacerte. Que si vasos de velas que tienen el borde golpeado y te puedes cortar, un quemador de esencias que ya no usamos, fotos, lo que había apartado de los cuadros…

No viene nada mal un repaso de estos de vez en cuando. Aunque creas que lo llevas todo bajo control, que no estás comprando cosas innecesariamente, que no guardas cosas por rellenar espacios, al final, las viejas costumbres se cuelan por algún resquicio. Seguro que la próxima primavera, si nos lanzamos a arreglar el salón, volvemos a hacer buena limpia.

El día de la marmota

Muchas cosas han pasado desde febrero que escribí sobre las elecciones del 20D. Bueno, en realidad, muchas cosas han pasado y en realidad ninguna, pues da la sensación de estar en el día de la marmota y que de nuevo estamos encallados. Aunque creo que esta vez no iremos a terceras elecciones.

Los comicios de diciembre compusieron un Parlamento fragmentado, y nos encontramos con un candidato que había ganado las elecciones pero que se echó a un lado para que otros le hicieran el trabajo porque no contaba con los apoyos de ningún grupo. Así pues, el segundo decidió mover ficha y llegó a un acuerdo con el cuarto queriendo incluir al tercero. Pero el tercero no estaba muy por la labor de unirse a esta coalición porque las políticas de la propuesta chocaban contra las de su formación. Le lanzó contrapropuesta al segundo uniéndose con otras fuerzas, pero éste se mantuvo en sus 13 queriendo incluir al cuarto. Ante tal panorama, fuimos a la investidura, y ganó el “no”. Y en la segunda. Según los plazos, deberíamos haber ido a una segunda propuesta de candidato, pero el rey dijo que si hay que ir se va, pero que si estábamos en las mismas, ya si eso, se convocaban nuevas elecciones.

Y allá que nos fuimos. Se abrió la veda y comenzó la campaña – oficialmente-. Podemos e IU lo intentaron de nuevo y negociaron un acuerdo para ir juntos a las elecciones y así sumar los votos de las dos fuerzas y además intentar superar el escollo que tiene IU con el sistema electoral que hace que sume menos escaños que los partidos regionales a pesar de tener más votos. Y nació Unidos Podemos, con sus detractores tanto en un partido como en otro. Los de Llamazares y los de Errejón ya avisaron de que 2+2 no siempre da 4. Pero se sometió a votación de sus militancias, y salió a favor, así que nació la campaña del Corazón. Todo muy flower power. Pablo Iglesias suavizó su discurso y la coalición centró la campaña en hacerle ojitos al PSOE y criticar – desde un tono más moderado que en la anterior campaña – al PP.

Por su lado, Pedro Sánchez basó su campaña en que él había querido formar gobierno, pero que no le habían dejado. Que Pablo Iglesias le dijo no. Y lo repitió hasta la saciedad, una y otra vez. Aunque parece que hay más de una versión en esto. Según Garzón (intermediador entre el PSOE y Podemos en aquella mesa de negociación) comenta en su libro Boceto de un futuro posible que Hernando le pidió que hicieran el paripé como que se reunían, pero que en realidad no hubo tal reunión y que en una posterior “de los cinco o seis negociadores socialistas, al final había momentos en los que solo quedaban dos y esos dos miraban al techo mientras hablaban los demás”. Pero una vez en campaña las encuestas auguraban que Unidos Podemos superaría en votos, incluso en escaños, al PSOE. Así que la estrategia era posicionarse como una víctima, aunque el punto muerto en las negociaciones llegara desde varios bandos.

Ciudadanos centró su campaña en atacar a Unidos Podemos sacando a relucir Venezuela y el comunismo. Incluso Rivera cruzó el charco para intentar ver al líder opositor. También criticó la gestión del PP. Sin embargo, parecía haber un pacto de no agresión entre la formación de Pedro Sánchez y la de Albert Rivera, ¿quizá pensando en un nuevo acuerdo tras las elecciones?

Y el PP siguió en su estilo, que es lo que le funciona. Activó la campaña de yo o el caos. El miedo a lo desconocido, que vienen los rojos, va de retro a los comunistas. Fue curioso sobre todo el ataque a los comunistas. Alberto Garzón, militante del PCE y sin reparo en reconocerlo, que siempre ha pasado como desapercibido sin levantar la voz y siendo considerado uno de los líderes mejor valorados; de repente se convirtió en el foco de la campaña.

Todos los partidos se centraron en aquellas circunscripciones en las que por un puñado de votos sacarían más escaños, concentrando de esta forma la campaña para no saturar y ser más efectivos. Muy claro fue el ejemplo del PP atacando a Ciudadanos con lo del voto útil. Las diferentes formaciones también aseguraron que serían más austeros para reducir el presupuesto, sin embargo, no sería en propaganda electoral, pues a mí me llegaron todos los sobres. Sí que es verdad que Unidos Podemos mandó una carta para los dos empadronados en mi casa, pero también me llegó la de IU, así que al final, doble gasto.

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Hubo debate a 4 que esta vez no vi y eso que me ahorré porque por los resúmenes del día después pareció soporífero, arcaico y encorsetado. También coparon la parrilla televisiva en todo tipo de programas de “entretenimiento” y pseudoentrevistas (incluso con niños) para darse a conocer de una forma más cercana, más campechana. Cada uno con su discurso y sin aportar gran cosa. Al final creo que esto no sirve de nada más que para el público de cada uno.

Y cuando ya estábamos llegando a los últimos días de campaña con ataques enfrentados que si Venezuela, que si corrupción, que si contratos precarios, que si comunismo, que si recortes en sanidad y educación, que si Pablo me dijo que no, que si yo soy socialdemócrata, que si vamos a crear medio millón de puestos de trabajo al día, que si planto una pantalla en Barcelona para ver a la selección aunque otras veces haya dicho que hay que separar deporte y política, que si Zapatero es el mejor presidente de la democracia aunque haya dicho lo de la cal viva… de repente entra en escena una exclusiva de Público.es con unas grabaciones del Ministro del Interior en funciones (y número 1 en la lista por Barcelona) y el jefe de la Oficina Antifrau de Cataluña en las que conspiran para obtener y publicar datos comprometedores (ciertos o no, porque luego la fiscalía te lo afina) contra políticos soberanistas catalanes y así perjudicarles en la consulta del 9-N. Pero aunque en los audios se oye decir al ministro que esto el presidente ya lo sabe, Rajoy se hizo el sueco, dijo que ni siquiera sabía que existía la Oficina Antifrau… todo en su línea. Y el cazado se posicionó como víctima. Lo grave no era lo que ahí se hablaba, que eso es lo habitual que suele tratase entre dos personas con esos cargos y que se había descontextualizado; sino que lo punible es que se habían publicado y que había que abrir una investigación para descubrir al traidor. Aunque desde diferentes frentes se pidió su dimisión y la gente parecía indignada con los audios, lo cierto es que la estrategia del victimismo ha funcionado, porque no sólo el PP ha subido en toda España, sino que también lo ha hecho en Barcelona, la circunscripción del ministro o en otros lugares en los que se han destapado casos de corrupción (de esos aislados). Al final el único que se ha ido (porque le han echado) ha sido el jefe de la Oficina Antifrau.

También entró en campaña el Brexit. El Reino Unido votó en referéndum sobre si salir de la UE o no, y ganó el sí. Bueno, con el permiso de Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar, que optaron por el no.

Brexit

Y el PP recrudeció más aún la campaña del miedo: “La respuesta a la incertidumbre que podría generar es un Gobierno de PP, PSOE y Ciudadanos“. Apeló a la unidad de España, a seguir por la senda programada, por los objetivos de Bruselas, que si Unidos Podemos nos sacarían de Europa y seríamos Venezuela. Y parecía que PSOE y Ciudadanos estaban de acuerdo con esa premisa, ya que a ninguno de los tres les gustó que Reino Unido convocara un referéndum. ¿Qué es eso de preguntar a la gente?

Papeletas

En fin, sea por lo que fuera: miedo a los comunistas, a los independentistas, voto útil, victimismo, castigo por no llegar a acuerdo en las anteriores negociaciones, divisiones internas, indiferencia hacia la corrupción, Brexit, abstención, voto rogado (o robado) de los residentes en el extranjero, confianza en las encuestas, o a saber qué mil premisas más; el caso es que ganó de nuevo el PP y esta vez con más escaños que en diciembre. Unidos Podemos no quedó por delante del PSOE (que bajó otro poco más) y se quedó casi como estaba, con 71 (69+2 tuvieron el 20D), pero ha perdido un millón y medio de votos. Y también bajó Ciudadanos.

Los analistas aún siguen con sus cábalas buscando los votos perdidos, intentando descubrir por qué se confundieron las encuestas, si somos como los británicos y hay una brecha generacional/rural que separa a los votantes… Lo que está claro es que parece que hay  una mayoría que prefiere quedarse en lo malo conocido, que tiene miedo a la incertidumbre o a los cambios. O que quizá piensen que el PP lo está haciendo bien y que por eso hay que votarles.

El caso es que nos encontramos en el día de la marmota. Rajoy parece que esta vez va a levantar el teléfono y empezar a buscar apoyos. Pero creo que la situación ha cambiado poco. Me da la sensación de que no va a recibir mucho apoyo por parte de los partidos catalanes o Bildu (ni creo que los quiera); los canarios y el PNV según de qué les propongan, y más cuando en unos meses hay elecciones en el País Vasco; Unidos Podemos votará no clarísimamente, así que queda saber qué harán Ciudadanos y PSOE. En principio ambos han repetido hasta la saciedad que ni con Rajoy ni con el PP, ni sí, ni abstención. Pero en su mano está, sobre todo en la de Pedro Sánchez (por número de escaños), que lleva muchos días callado.

Quizá esté preparando su candidatura. Aunque si piensa ir por un acuerdo con Ciudadanos, parece que obtendrá la misma respuesta por parte de Unidos Podemos, y, además, ahora tienen menos escaños. Si optase por la coalición del corazón sumarían 156, a 20 de la mayoría absoluta. Y previsiblemente tendrían 169 en contra, los de PP y Ciudadanos. Así que necesitarían sumar a nacionalistas, que ya les dijo la vez anterior que no quería ni su abstención.

Así que estamos igual, porque aunque Rajoy ha ganado y con mejores resultados, al final el peso cae sobre el segundo, en darle el sí o abstención, o buscar otra vía. Creo que esta vez se apelará a la unidad de España, la necesidad de aprobar unos presupuestos para 2017 para inclinar la balanza. Una vez salvado ese escollo, quizá moción de censura, o legislatura de un año y dos y de nuevo elecciones anticipadas. El tiempo lo dirá.

Obras en casa XV: Dándole un lavado de cara al pasillo IV

Hoy vengo a descubrir más rinconcitos de nuestro pasillo. Esta vez de un detalle muy pequeño, que no tiene mucho misterio, pero que le da un punto personal a la estancia.

Hacía tiempo que queríamos poner vinilos en casa, pero como teníamos el pasillo en unas condiciones pésimas, lo fuimos dejando. Sin embargo, con el problema resuelto, ya tocaba.

Hay miles de webs y opciones. Pero tardamos en decidirnos. Es una de estas situaciones en la que no sabes lo que quieres, pero sí lo que no. Que sabrás lo que quieres cuando lo veas. Al final una frase nos pareció muy graciosa y le encontramos el hueco perfecto: justo al abrir la puerta.

Colocarlo en la pared puede parecer complicado, y lo es si el vinilo es muy grande, pero con este tamaño sólo se necesita cuidado, paciencia y los materiales apropiados. Yo no tengo mucha paciencia, la verdad, pero fui capaz de ponerlo, así que si yo puedo, cualquiera puede.

Es recomendable pasar un pañito por la superficie para quitar posibles motas de polvo. Lo siguiente es hacer una simulación para ver dónde quieres que esté. No todo el mundo tiene la misma altura y ha de quedar a tiro de vista de la mayoría, al menos un punto intermedio.

El vinilo consta de dos láminas. Una siliconada donde viene el dibujo a trasponer, y otra transparente. Lo primero es pasar un paño por toda la superficie para asegurarnos de que está bien pegado el dibujo.

Hay que poner atrás la lámina siliconada y la transparente visible. Pegamos a la pared un centímetro de toda una línea en horizontal, preferiblemente la superior. Y comenzamos a despegar poco a poco el papel siliconado. Aquí hay que tener especial cuidado ya que hay que asegurarse de que el dibujo se queda en la lámina transparente que es la que vamos trasponiendo a la pared.

Una persona sola puede montarlo, pero si son dos, mejor, porque mientras una va tirando y separando ambas caras, la otra puede ir presionando la lámina adhesiva a la pared ayudándose de un paño o una espátula para evitar que salgan arrugas o burbujas.

Si alguna vez habéis forrado libros, es el mismo sistema. Hay que hacerlo con cuidado, pero es sencillo. Y si es entre dos, ya digo que va mejor. Sobre todo cuanto más grande sea. Nosotros en apenas 15-20 minutos lo habíamos colocado.

Vinilo instalación

Una vez que hemos quitado la parte siliconada y tenemos la transparente pegada a la pared, vamos retirándola con cuidado de que el dibujo no se venga con ella. Al ser letras y ocupar poca superficie, algunas como la I, W, o L hay que incidir más con el paño para que no se despeguen de la pared.

Vinilo

A nosotros el resultado nos ha encantado, y la gente cuando viene a casa nos bromea sobre ello y nos pide la clave de la Wi Fi… No son listos algunos…