Obras en casa XVII: Dándole un lavado de cara al pasillo VI

Poco más me queda de enseñar del pasillo. Bueno, una pared que de momento está vacía. No hemos querido ocupar todo, porque esperamos completarla con el tiempo. Veremos si con más cuadros de recuerdos, o con fotos, otro vinilo, o a saber qué ocurrencia.

Pared vacía

Pero sí que quería traer, a modo de recopilación el antes y el después del pasillo.

Recuerdo que teníamos un pasillo pintado en dos verdes, pero que apenas se apreciaba. Pero el mayor problema era que las paredes estaban agrietadas y repelían la pintura.

pasillo marzo 16

Eso quedó zanjado con el lijado, la fibra de vidrio y posterior pintura. Ya tenía otro lustre.

Aplicación fibra
Además, se nos ocurrió darle otro aspecto a la entrada con un revestimiento y espacio para colgar.

pasillo

Entrada

Y aprovechamos para mejorar la altura del espejo. Nunca le pidáis a la persona más baja de la casa que os dé referencia de si se ve bien en el espejo. Nosotros lo hicimos así y el resultado fue que yo me veía entera, pero los que medían más de 160 se veían la cabeza cortada, o directamente sin cabeza (según su estatura y la distancia, claro). Esta vez ya lo pusimos a una altura adecuada para que todo el mundo se pudiera ver correctamente.

espejo

¿Y qué decir de nuestro vinilo que nos recibe según abrimos la puerta y nos conectamos automáticamente?

Vinilo

Las dos paredes más dañadas ahora están perfectas y la combinación de cuadros y vinilo nos encanta. Hay tantos recuerdos…

Pasillo

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

Aunque quedan cuadros por hacer y colgar. A ver si saco tiempo.

El bosquese ha vuelto a colocar en el mismo sitio. Y hemos añadido unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Y así concluyo esta serie del lavado de cara del pasillo (al menos de momento). Que dure muchos años.

Obras en casa XVI: Dándole un lavado de cara al pasillo V

Ya dije que teníamos un pasillo muy largo, así que encontramos varias zonas, y, por tanto, varios proyectos para llamar la atención de diferente forma y que no sea simplemente una zona de paso insulsa. Adelante.Felpudo

Por un lado tenemos la entrada, que es lo que primero se ve. En ella pusimos el vinilo que nos da la bienvenida a casa. El felpudo también le da su punto, ¿verdad?

Vinilo

Al lado tenemos el recibidor, donde hemos creado una zona acogedora y luminosa en la que poder descalzarnos y dejar nuestras cosas al llegar. Pero también está lista para prepararnos para salir, claro, y además, nos podemos echar un vistazo antes en el gran espejo que tenemos. Ahora sí a la altura adecuada.

Entrada

zapatero y espejo

Si seguimos el pasillo para el extremo opuesto nos lleva hacia diferentes estancias, y hemos creado varios puntos focales. En las paredes más estrechas hemos reubicado varios cuadros, unos comprados, y otros que ya teníamos, pero actualizando nuestras fotos.

Pasillo

Pero sin duda, lo que llama la atención son los cuadros con recuerdos de nuestros viajes. Este DIY que encontré de casualidad me inspiró para exponer entradas, monedas, mapas y diversos objetos que normalmente se quedan guardados. Aproveché para repasar álbumes y buscar todo aquello que quería exponer, me hice en ikea con unos cuadros Ribba (además en oferta, por lo que me llevé 12 a casa), con las herramientas, busqué el tutorial y me puse manos a la obra en ratitos.

No necesitamos mucho: básicamente los cuadros y lo que queramos exponer. Pero para que al pasar de horizontal a vertical no se descoloque todo es recomendable hacerse con una pistola de silicona.

Materiales

Yo fui variando los fondos de cada cuadro. En algunos casos aproveché mapas de la ciudad o planos de metro, en otros casos una cartulina blanca. Intenté que cada uno fuera diferente. Todo depende del punto creativo de cada uno.

Se trata de exponer lo más significativo y llamativo del viaje. Lo que traiga mejores recuerdos. Hay que jugar con la composición para destacar lo que queremos mostrar. Y después, se coloca con un punto de silicona, se deja secar y para finalizar se cierra el cuadro y se cuelga.

Ojo que hay algunos tickets que se borran con el calor de la silicona, depende de si son termosensibles.

Cuadros

Cuadros 2

Y poco a poco hemos ido llenando la extensa pared. Y para completarla, otro vinilo que compramos junto con el anterior.

Pasillo Viajes

Pasillo Viajes 2

En la pared contraria volvimos a colocar el bosque, que le da profundidad. Y añadimos unos guardavivos para proteger las esquinas.

bosque2

bosque

Vaya cambio.

Momento Antidiógenes

Ya reflexioné sobre si almacenamos más de lo que deberíamos aquí, y la verdad es que desde entonces, intento hacer revisión de objetos, hacer una limpia. Mis momentos antidiógenes, que los llamo.

Un par de años después de aquella reflexión, no nos quedó otra con un salón inundado como ya comenté. Tuvimos que desprendernos de objetos deteriorados por el agua. Y como tuvimos que tirar el mueble de la televisión, pues quedó hinchado, movimos una estantería que teníamos en el estudio. Como había tirado apuntes y me había deshecho de objetos decorativos y chorradas varias, pues ahora necesitaba menos espacio para almacenar lo que sí me quedé. Al mover la estantería de estancia, aprovechamos para otra criba.

Incluso hemos hecho antidiógenes al arreglar y pintar el pasillo. Que sí, que es un pasillo, que parece una tontería. Pero para volver a colgar cuadros, me puse a cambiar fotos, para renovar un poco.

Vinilo

Para crear los cuadros de viajes tuve que repasar álbumes, filtrar lo que quería exponer y apartar lo que no sabía ni porqué estaba guardando.

Materiales

Luego añade complementos a la nueva distribución. Y quitas de un lado un complemento, un adorno de otro, y te pones, te pones… y al final acabas con un montón de cosas para deshacerte. Que si vasos de velas que tienen el borde golpeado y te puedes cortar, un quemador de esencias que ya no usamos, fotos, lo que había apartado de los cuadros…

No viene nada mal un repaso de estos de vez en cuando. Aunque creas que lo llevas todo bajo control, que no estás comprando cosas innecesariamente, que no guardas cosas por rellenar espacios, al final, las viejas costumbres se cuelan por algún resquicio. Seguro que la próxima primavera, si nos lanzamos a arreglar el salón, volvemos a hacer buena limpia.

El día de la marmota

Muchas cosas han pasado desde febrero que escribí sobre las elecciones del 20D. Bueno, en realidad, muchas cosas han pasado y en realidad ninguna, pues da la sensación de estar en el día de la marmota y que de nuevo estamos encallados. Aunque creo que esta vez no iremos a terceras elecciones.

Los comicios de diciembre compusieron un Parlamento fragmentado, y nos encontramos con un candidato que había ganado las elecciones pero que se echó a un lado para que otros le hicieran el trabajo porque no contaba con los apoyos de ningún grupo. Así pues, el segundo decidió mover ficha y llegó a un acuerdo con el cuarto queriendo incluir al tercero. Pero el tercero no estaba muy por la labor de unirse a esta coalición porque las políticas de la propuesta chocaban contra las de su formación. Le lanzó contrapropuesta al segundo uniéndose con otras fuerzas, pero éste se mantuvo en sus 13 queriendo incluir al cuarto. Ante tal panorama, fuimos a la investidura, y ganó el “no”. Y en la segunda. Según los plazos, deberíamos haber ido a una segunda propuesta de candidato, pero el rey dijo que si hay que ir se va, pero que si estábamos en las mismas, ya si eso, se convocaban nuevas elecciones.

Y allá que nos fuimos. Se abrió la veda y comenzó la campaña – oficialmente-. Podemos e IU lo intentaron de nuevo y negociaron un acuerdo para ir juntos a las elecciones y así sumar los votos de las dos fuerzas y además intentar superar el escollo que tiene IU con el sistema electoral que hace que sume menos escaños que los partidos regionales a pesar de tener más votos. Y nació Unidos Podemos, con sus detractores tanto en un partido como en otro. Los de Llamazares y los de Errejón ya avisaron de que 2+2 no siempre da 4. Pero se sometió a votación de sus militancias, y salió a favor, así que nació la campaña del Corazón. Todo muy flower power. Pablo Iglesias suavizó su discurso y la coalición centró la campaña en hacerle ojitos al PSOE y criticar – desde un tono más moderado que en la anterior campaña – al PP.

Por su lado, Pedro Sánchez basó su campaña en que él había querido formar gobierno, pero que no le habían dejado. Que Pablo Iglesias le dijo no. Y lo repitió hasta la saciedad, una y otra vez. Aunque parece que hay más de una versión en esto. Según Garzón (intermediador entre el PSOE y Podemos en aquella mesa de negociación) comenta en su libro Boceto de un futuro posible que Hernando le pidió que hicieran el paripé como que se reunían, pero que en realidad no hubo tal reunión y que en una posterior “de los cinco o seis negociadores socialistas, al final había momentos en los que solo quedaban dos y esos dos miraban al techo mientras hablaban los demás”. Pero una vez en campaña las encuestas auguraban que Unidos Podemos superaría en votos, incluso en escaños, al PSOE. Así que la estrategia era posicionarse como una víctima, aunque el punto muerto en las negociaciones llegara desde varios bandos.

Ciudadanos centró su campaña en atacar a Unidos Podemos sacando a relucir Venezuela y el comunismo. Incluso Rivera cruzó el charco para intentar ver al líder opositor. También criticó la gestión del PP. Sin embargo, parecía haber un pacto de no agresión entre la formación de Pedro Sánchez y la de Albert Rivera, ¿quizá pensando en un nuevo acuerdo tras las elecciones?

Y el PP siguió en su estilo, que es lo que le funciona. Activó la campaña de yo o el caos. El miedo a lo desconocido, que vienen los rojos, va de retro a los comunistas. Fue curioso sobre todo el ataque a los comunistas. Alberto Garzón, militante del PCE y sin reparo en reconocerlo, que siempre ha pasado como desapercibido sin levantar la voz y siendo considerado uno de los líderes mejor valorados; de repente se convirtió en el foco de la campaña.

Todos los partidos se centraron en aquellas circunscripciones en las que por un puñado de votos sacarían más escaños, concentrando de esta forma la campaña para no saturar y ser más efectivos. Muy claro fue el ejemplo del PP atacando a Ciudadanos con lo del voto útil. Las diferentes formaciones también aseguraron que serían más austeros para reducir el presupuesto, sin embargo, no sería en propaganda electoral, pues a mí me llegaron todos los sobres. Sí que es verdad que Unidos Podemos mandó una carta para los dos empadronados en mi casa, pero también me llegó la de IU, así que al final, doble gasto.

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Hubo debate a 4 que esta vez no vi y eso que me ahorré porque por los resúmenes del día después pareció soporífero, arcaico y encorsetado. También coparon la parrilla televisiva en todo tipo de programas de “entretenimiento” y pseudoentrevistas (incluso con niños) para darse a conocer de una forma más cercana, más campechana. Cada uno con su discurso y sin aportar gran cosa. Al final creo que esto no sirve de nada más que para el público de cada uno.

Y cuando ya estábamos llegando a los últimos días de campaña con ataques enfrentados que si Venezuela, que si corrupción, que si contratos precarios, que si comunismo, que si recortes en sanidad y educación, que si Pablo me dijo que no, que si yo soy socialdemócrata, que si vamos a crear medio millón de puestos de trabajo al día, que si planto una pantalla en Barcelona para ver a la selección aunque otras veces haya dicho que hay que separar deporte y política, que si Zapatero es el mejor presidente de la democracia aunque haya dicho lo de la cal viva… de repente entra en escena una exclusiva de Público.es con unas grabaciones del Ministro del Interior en funciones (y número 1 en la lista por Barcelona) y el jefe de la Oficina Antifrau de Cataluña en las que conspiran para obtener y publicar datos comprometedores (ciertos o no, porque luego la fiscalía te lo afina) contra políticos soberanistas catalanes y así perjudicarles en la consulta del 9-N. Pero aunque en los audios se oye decir al ministro que esto el presidente ya lo sabe, Rajoy se hizo el sueco, dijo que ni siquiera sabía que existía la Oficina Antifrau… todo en su línea. Y el cazado se posicionó como víctima. Lo grave no era lo que ahí se hablaba, que eso es lo habitual que suele tratase entre dos personas con esos cargos y que se había descontextualizado; sino que lo punible es que se habían publicado y que había que abrir una investigación para descubrir al traidor. Aunque desde diferentes frentes se pidió su dimisión y la gente parecía indignada con los audios, lo cierto es que la estrategia del victimismo ha funcionado, porque no sólo el PP ha subido en toda España, sino que también lo ha hecho en Barcelona, la circunscripción del ministro o en otros lugares en los que se han destapado casos de corrupción (de esos aislados). Al final el único que se ha ido (porque le han echado) ha sido el jefe de la Oficina Antifrau.

También entró en campaña el Brexit. El Reino Unido votó en referéndum sobre si salir de la UE o no, y ganó el sí. Bueno, con el permiso de Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar, que optaron por el no.

Brexit

Y el PP recrudeció más aún la campaña del miedo: “La respuesta a la incertidumbre que podría generar es un Gobierno de PP, PSOE y Ciudadanos“. Apeló a la unidad de España, a seguir por la senda programada, por los objetivos de Bruselas, que si Unidos Podemos nos sacarían de Europa y seríamos Venezuela. Y parecía que PSOE y Ciudadanos estaban de acuerdo con esa premisa, ya que a ninguno de los tres les gustó que Reino Unido convocara un referéndum. ¿Qué es eso de preguntar a la gente?

Papeletas

En fin, sea por lo que fuera: miedo a los comunistas, a los independentistas, voto útil, victimismo, castigo por no llegar a acuerdo en las anteriores negociaciones, divisiones internas, indiferencia hacia la corrupción, Brexit, abstención, voto rogado (o robado) de los residentes en el extranjero, confianza en las encuestas, o a saber qué mil premisas más; el caso es que ganó de nuevo el PP y esta vez con más escaños que en diciembre. Unidos Podemos no quedó por delante del PSOE (que bajó otro poco más) y se quedó casi como estaba, con 71 (69+2 tuvieron el 20D), pero ha perdido un millón y medio de votos. Y también bajó Ciudadanos.

Los analistas aún siguen con sus cábalas buscando los votos perdidos, intentando descubrir por qué se confundieron las encuestas, si somos como los británicos y hay una brecha generacional/rural que separa a los votantes… Lo que está claro es que parece que hay  una mayoría que prefiere quedarse en lo malo conocido, que tiene miedo a la incertidumbre o a los cambios. O que quizá piensen que el PP lo está haciendo bien y que por eso hay que votarles.

El caso es que nos encontramos en el día de la marmota. Rajoy parece que esta vez va a levantar el teléfono y empezar a buscar apoyos. Pero creo que la situación ha cambiado poco. Me da la sensación de que no va a recibir mucho apoyo por parte de los partidos catalanes o Bildu (ni creo que los quiera); los canarios y el PNV según de qué les propongan, y más cuando en unos meses hay elecciones en el País Vasco; Unidos Podemos votará no clarísimamente, así que queda saber qué harán Ciudadanos y PSOE. En principio ambos han repetido hasta la saciedad que ni con Rajoy ni con el PP, ni sí, ni abstención. Pero en su mano está, sobre todo en la de Pedro Sánchez (por número de escaños), que lleva muchos días callado.

Quizá esté preparando su candidatura. Aunque si piensa ir por un acuerdo con Ciudadanos, parece que obtendrá la misma respuesta por parte de Unidos Podemos, y, además, ahora tienen menos escaños. Si optase por la coalición del corazón sumarían 156, a 20 de la mayoría absoluta. Y previsiblemente tendrían 169 en contra, los de PP y Ciudadanos. Así que necesitarían sumar a nacionalistas, que ya les dijo la vez anterior que no quería ni su abstención.

Así que estamos igual, porque aunque Rajoy ha ganado y con mejores resultados, al final el peso cae sobre el segundo, en darle el sí o abstención, o buscar otra vía. Creo que esta vez se apelará a la unidad de España, la necesidad de aprobar unos presupuestos para 2017 para inclinar la balanza. Una vez salvado ese escollo, quizá moción de censura, o legislatura de un año y dos y de nuevo elecciones anticipadas. El tiempo lo dirá.

Obras en casa XV: Dándole un lavado de cara al pasillo IV

Hoy vengo a descubrir más rinconcitos de nuestro pasillo. Esta vez de un detalle muy pequeño, que no tiene mucho misterio, pero que le da un punto personal a la estancia.

Hacía tiempo que queríamos poner vinilos en casa, pero como teníamos el pasillo en unas condiciones pésimas, lo fuimos dejando. Sin embargo, con el problema resuelto, ya tocaba.

Hay miles de webs y opciones. Pero tardamos en decidirnos. Es una de estas situaciones en la que no sabes lo que quieres, pero sí lo que no. Que sabrás lo que quieres cuando lo veas. Al final una frase nos pareció muy graciosa y le encontramos el hueco perfecto: justo al abrir la puerta.

Colocarlo en la pared puede parecer complicado, y lo es si el vinilo es muy grande, pero con este tamaño sólo se necesita cuidado, paciencia y los materiales apropiados. Yo no tengo mucha paciencia, la verdad, pero fui capaz de ponerlo, así que si yo puedo, cualquiera puede.

Es recomendable pasar un pañito por la superficie para quitar posibles motas de polvo. Lo siguiente es hacer una simulación para ver dónde quieres que esté. No todo el mundo tiene la misma altura y ha de quedar a tiro de vista de la mayoría, al menos un punto intermedio.

El vinilo consta de dos láminas. Una siliconada donde viene el dibujo a trasponer, y otra transparente. Lo primero es pasar un paño por toda la superficie para asegurarnos de que está bien pegado el dibujo.

Hay que poner atrás la lámina siliconada y la transparente visible. Pegamos a la pared un centímetro de toda una línea en horizontal, preferiblemente la superior. Y comenzamos a despegar poco a poco el papel siliconado. Aquí hay que tener especial cuidado ya que hay que asegurarse de que el dibujo se queda en la lámina transparente que es la que vamos trasponiendo a la pared.

Una persona sola puede montarlo, pero si son dos, mejor, porque mientras una va tirando y separando ambas caras, la otra puede ir presionando la lámina adhesiva a la pared ayudándose de un paño o una espátula para evitar que salgan arrugas o burbujas.

Si alguna vez habéis forrado libros, es el mismo sistema. Hay que hacerlo con cuidado, pero es sencillo. Y si es entre dos, ya digo que va mejor. Sobre todo cuanto más grande sea. Nosotros en apenas 15-20 minutos lo habíamos colocado.

Vinilo instalación

Una vez que hemos quitado la parte siliconada y tenemos la transparente pegada a la pared, vamos retirándola con cuidado de que el dibujo no se venga con ella. Al ser letras y ocupar poca superficie, algunas como la I, W, o L hay que incidir más con el paño para que no se despeguen de la pared.

Vinilo

A nosotros el resultado nos ha encantado, y la gente cuando viene a casa nos bromea sobre ello y nos pide la clave de la Wi Fi… No son listos algunos…

Obras en casa XIV: Dándole un lavado de cara al pasillo III

Nos habíamos quedado en el pasillo arreglado y bien pintado. Tocaba volver a poner las cosas en su sitio: zapatero, espejo, tapacontador, cuadros, lámina del bosque…

Peeeeero, como de todo se aprende, queríamos hacer mejoras. En la entrada tenemos un banco (des)calzador, bueno, en realidad es un módulo besta con unas patas, que nos da buen servicio porque al dejarlo abierto nos permite usar las baldas para tener los zapatos o zapatillas. No caben muchos pares, pero al menos los que usamos más. Y como además tenemos el otro de pared, complementamos. El problema es que no teníamos un sitio en el que dejar las chaquetas, bolsos y bolsas de la comida al llegar. Podríamos haber puesto un perchero sin más, pero se nos mancharía la pared. Cosa que al final acabó ocurriendo con el tiempo, pues hemos ido apoyando cosas en el banco.

Esto se puede solucionar de varias formas. Una de ellas es con pintura lavable, pero también se puede desconchar del roce, un llavero, una cremallera de hierro… Hay que pensar que es una zona de mucho trasiego. Otra opción es la de poner un papel pintado un poco más resistente, que además ahora los hay muy bonitos. Pero también se puede romper. Así que no nos servía. Pensé en un tablero con un perchero y una balda incorporada. Sería forrar la pared, taladrarlo a la pared y listo. Pero me parecía algo soso. Buscando en google descubrí el mundo palet. El sistema era el mismo, un palet con unos ganchos y una balda anclado a la pared. El problema es encontrar un palet que valiese de medidas así como el tiempo y materiales que conlleva prepararlo, porque la madera hay que tratarla. Además, requiere un espacio para llevar a cabo tal tarea. Así que siga rascando.

De casualidad un domingo vi decogarden y estaban poniendo unas lamas de pvc de imitación madera en la pared de un cabecero y dije “anda, pues no queda mal, eso nos serviría”. Con lo que me puse a investigar, a buscar el fabricante, los distribuidores y acabamos en un Leroy Merlin valorando la textura, medidas, colores y si nos era factible.

Parecía que sí, el sistema era parecido al del suelo vinílico, así que nos hicimos con los materiales y herramientas:

  • Lamas de PVC
  • Cúter
  • Metro
  • Lápiz
  • Escuadra
  • Perfiles
  • Grapadora
  • Cinta adhesiva ambas caras

Materiales pasillo

Comenzamos. En nuestro caso lo primero es quitar el radiador, pero ya lo habíamos retirado para colocar la fibra de vidrio, por lo que una cosa menos. Lo siguiente es colocar los perfiles por todo el perímetro de las paredes. Sirve para apoyarlas, pero también como remate o embellecedor. Para fijarlos usaremos la grapadora.

Perfeiles pasillo

Los perfiles los hay de varios tipos, según su uso. No es lo mismo para un ángulo que para una esquina o el que usamos para techo, rodapié y marco de la puerta. Una vez preparado el marco, empezamos con las lamas. Como son de 120 cm y nuestras paredes no son tan anchas, hay que cortarlas. Así que lápiz, metro, escuadra y cúter. El método es el mismo que con el suelo vinílico, aunque el material es algo más duro y cuesta más partirlas, porque además lleva doble cara y una unión (como el cartón).

Cuando tenemos las medidas deseadas, vamos colocándolas. En el programa usaban un adhesivo específico porque la pared era de gotelé y es más irregular. Como nuestras paredes son lisas y no queríamos que si más adelante retirásemos las lamas la fibra de vidrio se quedara pegada a ellas, elegimos una cinta adhesiva de doble cara y la repartimos bien por la parte trasera para fijarlas bien a la pared.

Empezamos el montaje por la parte de arriba. Como abajo tenemos el banco y el radiador, si hubiera que cortar lamas, se vería menos el apaño. La parte del radiador fue la más complicada porque hubo que salvar los tubos y el gancho del radiador. También la última lama, que hay que ajustar al máximo.

entrada

Cuando tenemos todas las láminas puestas, hay que poner los remates con los perfiles que comentaba. A continuación, con el revestimiento terminado, lo siguiente es vestirlo. Volvemos a montar el radiador y colgamos una balda. Para que esta no se caiga del peso y se lleve con ella el revestimiento, ponemos unas escuadras bien resistentes. Además, como necesitábamos un lugar en el que colgar los abrigos, nos hicimos con unos ganchos. Bueno, no son realmente unos ganchos, sino un portarrollos. El asunto de los ganchos tuvo también su debate. Primero encontrar unos que fueran chulos, pero claro, también dónde ponerlos ¿en la pared? ¿en la balda? Porque no sirven los mismos. Y ponerlos en la pared significa más taladros al pvc. Así que nos decantamos por ponerlos directamente en la balda, y que esta se llevara los agujeros. Vi este hack en internet y lo copié. Ya teníamos una balda para dejar botas, por ejemplo, que no me caben en el zapatero. Y un perchero para colgar abrigos, chaquetas y bolsos. Además, le dimos un lavado de cara al banco añadiendo un cojín a medida que nos hizo mi madre.

En la otra pared, la del radiador, en principio valoramos poner otra balda. Pero al final, decidimos que no, porque de momento tampoco nos hacía falta más almacenaje. Así que de momento se ha quedado libre. Quizá en algún momento añadamos algún detalle y listo.

Entrada

 

Aún queda mucho pasillo por descubrir. Continuará.

Obras en casa XIII: Dándole un lavado de cara al pasillo II

Con tanta serie pendiente que reseñar y tantas etapas del viaje, había dejado de lado la evolución de nuestro pasillo. Como comentaba hace un mes teníamos un pasillo que necesitaba no sólo un lavado de cara, sino una reparación. No se trataba sólo de la pintura, que sí, también había zonas rozadas, e incluso algún picotazo; era más bien una cuestión de fondo. No estaba bien hecho, o quizá sí y se ha deteriorado con el tiempo, que la casa tiene unos 15 años. Aunque por los comentarios de vecinos, a ellos también les había pasado hacía años, así que quizá no usaron los mejores materiales.

Pero como especular no nos aporta nada, buscamos la solución, que vino en nombre de fibra de vidrio. Es un material que se suele usar de aislante térmico, pero también como refuerzo, que es nuestro caso. Es una lámina que viene presentada en forma de rollo y al aplicarla mantiene en su sitio el enyesado y evitaría que nos volvieran a salir nuevas grietas. Se aplica con una cola vinílica especial y se deja secar. Después se puede pintar de forma normal. Si bien es cierto que tiene una cierta textura rugosa, por lo que si quieres un acabado liso de la pared, habría que darle más tratamiento, que también encarece, claro. A nosotros no nos disgustó la textura, y menos para un pasillo.

fibra de vidrio

Más que en paredes se suele usar en techos de cocinas y baños, ya que la humedad de dichos ambientes suele provocar brubujas o grietas en la escayola.

Pasillo durante

Pero previamente el pintor tuvo que preparar las paredes lijando y quitando toda la parte dañada y que sonaba a hueco. Después igualó y finalmente ya sí que colocó la fibra, le dio fijador y acabó con la pintura.

Aplicación fibra

Encolado tras fibra

Se nota mucho la diferencia de cómo estaba antes con las irregularidades que tenían las paredes. Esperemos que surta resultado y dure muchos años.