Shift Shop

Hate tiempo que probé un nuevo programa de ejercicios y sin embargo no había hablado de él. Con una estructura de tres semanas y un plan nutricional basado en recipientes de colores para controlar las porciones, Shift Shop recuerda a 21 day Fix. Sin embargo, una vez que nos adentramos en cada uno de los programas, vemos que son muy diferentes.

Por un lado, mientras que en 21 day Fix todos los ejercicios tienen la misma duración, en Shift Shop van en aumento. Es decir, usa un método que va incrementando la intensidad gradualmente semana a semana. Así, durante la primera semana los ejercicios duran 25 minutos, la segunda 35 y la tercera y última 45. Y siempre se trabajan 6 días y se descansa uno.

Por otro lado, el plan nutricional también es progresivo. A medida que van pasando las semanas, va dirigiéndose hacia una dieta proteica (casi paleo) y baja en carbohidratos.

Sí que comparte sin embargo con 21 day Fix que es necesario usar equipamiento. En este caso unos 4 marcadores para los ejercicios de agilidad, un saco de arena y un par de mancuernas.

Se estructura en Speed, Strength y Core.

Speed 25: Comienza directamente con el cardio. Consta de 14 ejercicios de un minuto de duración. 3 minutos.

Speed 35: Diseñado para mejorar la agilidad, está estructurado como un circuito en el que se realizan dos rondas compuestas de 6 movimientos de 60 segundos cada uno. Aquí se usan los marcadores.

Speed 45: También como un circuito, se divide en tres rondas en las que se repiten los mismos movimientos aunque varía la duración: la primera de 60, la segunda de 45 y la última de 30 segundos.

Strength 25: Podríamos decir que se trata básicamente de cardio acompañado de las mancuernas. Consta de 15 movimientos que se repiten en rondas de un minuto.

Strength 35: Similar al anterior, pero se estructura en 2 rondas de 10 movimientos. Estos se repiten durante 60 segundos en la ronda 1 y durante 45 en la segunda.

Strength 45: Este último consta de 3 rondas de 9 movimientos. Cada una de ellas va siendo más corta que la anterior: la primera 60 segundos, la segunda 45 y tercera 30, pero a la vez va incementando el peso.

Shift Core: Es un programa corto de 9 ejercicios centrados en el core. Cada uno de ellos se repite en series de 45/60 segundos.

Shift Mobility: En los 20 minutos que dura el vídeo se realiza una tabla que consta de 15 ejercicios centrados en mejorar la flexibilidad.

Además hay tres extras de 50 minutos.

Super Speed 50: De nuevo se usan los marcadores, en tres rondas de 60, 45 y 30 segundos.

Super Strength 50: Tres rondas de 10 moviminetos de 60, 45 y 30 segundos con apoyo del saco de arena.

Super Shift Core: Centrado en el core, pero va más allá añadiendo el saco de arena para realizar los movimientos. Consta de 9 movimientos que se repiten durante 60 segundos.

Al igual que la mayoría de los programas de los que ya he probado, hay una versión en la que una persona realiza los ejercicios modificados para aquellos que buscan un menor impacto. Así, está indicado para todos los niveles.

El monitor de este programa es Chris Downing, entrenador personal que jugó al baloncesto en la universidad. No digo que no sea bueno, pero no tiene el carisma de Shaun T, Chalene Johnson o Jericho y Joel. No me terminó de enganchar. Además, es bastante lento a la hora de explicar los movimientos y me daba la sensación de estar perdiendo mucho tiempo entre ejercicio y ejercicio. Y no solo el tiempo, sino también el ritmo y la motivación.

Además, Shift Shop no me ha terminado de convencer por la duración de sus ejercicios. Me he habituado a los vídeos de media hora y ahora cuando pruebo algún programa que pasa de los 35 minutos, no es que se me hagan duros, sino que me exige tener algo más de compromiso, de ajuste del día a día para sacar al menos una hora. Y es que ya no es solo el tiempo del vídeo, sino el que tardo en prepararme y ducharme después. En ese sentido sigo prefiriendo Focus T25 o Insanity Max. Van directos al asunto.

Tampoco me gusta que haya que usar equipamiento, pues hay que tener una preparación previa del material. Además, los marcadores de agilidad requieren de mayor espacio para realizar los movimientos y no todos tenemos un garaje o sala especialmente dedicada para el deporte.

Asimismo, no le veo sentido a ir hacia una alimentación tan restrictiva. Seguro que se podía hacer una planificación nutricional en la que no hubiera que acabar siendo prácticamente paleo.

No es mal programa, pues sigue una estructura, varía los ejercicios, las rondas, los movimientos… Pero no es mi estilo. Ahora mismo la combinación de PiYo y Core de Force me va bastante bien tanto para cardio como para la flexibilidad definiendo músculo a la vez.

Mi experiencia con Fitbit Charge 2

En 2016 Fitbit renovó sus modelos para no quedarse atrás en un mercado cada vez más competitivo. Yo lo hice en 2017 tras un par de fiascos con la Charge HR. En la segunda reclamación al servicio de atención al cliente me ofrecieron la posibilidad de sustituir mi pulsera por una idéntica o bien elegir un nuevo modelo con un 50% de descuento. Dada la experiencia con la que tenía, decidí cambiar y actualizarme a la Charge 2.

El mayor problema que tuve con la Charge HR fue su diseño. A los pocos meses la correa se separaba de la pantalla y incluso le salían unas horribles burbujas.

La Fitbit Charge 2 es una clara evolución de la Charge HR a nivel de funcionalidades, pero sobre todo, de diseño. No es para menos dadas las numerosas reclamaciones que han debido recibir a juzgar por sus comentarios en el foro oficial. La nueva versión tiene un cuerpo de acero inoxidable y plástico en negro y metal y pesa 24 gramos. En el lateral cuenta con un botón que permite ir alternando entre la información como en el caso de la Charge HR (y que siempre va en el mismo orden, no pudiendo retroceder). Los datos también se pueden consultar con un par de toques. Un gesto que no siempre funciona.

Sus correas de 2,13 centímetros se ajustan con una hebilla similar al de la Charge HR. En este aspecto no hay problema, ya que el agarre era bastante correcto. Además, son intercambiables. Se puede optar por la versión de elastomero flexible (más fina y maleable que la de su predecesora), pero también hay correas de piel o metal, que le dan un toque más elegante. Un punto a su favor, ya que cuando te acostumbras a llevarla como si fuera un reloj al uso y a contabilizar todos los datos del día a día, quieres llevarla siempre, independientemente del evento al que acudas, estés ejercitando o en tu tiempo de ocio. El fallo es que, aunque resiste salpicaduras, sigue sin ser resistente al agua, por lo que sí que hay que quitársela para la ducha o deportes acuáticos.

 

Eso sí, no son baratas, al menos vía web oficial, ya que en internet se puede encontrar de todo.

En cuanto a la pantalla, también se ha mejorado su diseño. Es quizás donde más se nota el cambio. En la Charge 2 la pantalla OLED ha ganado algo más de protagonismo y ahora no es una simple banda horizontal, sino que con sus dimensiones de 1,5″ ocupa prácticamente toda la parte superior de la muñeca. Así, permite mostrar más datos en la pantalla inicial que el reloj y la fecha. También se puede configurar para que muestre los datos del día. Además, se puede elegir entre diferentes tipos de reloj, incluyendo la versión analógica, no solo digital.

Más allá de la pantalla inicial, en el menú, con cada toque de botón, pasa por las pulsaciones, las calorías consumidas, la distancia, el tiempo de ejercicio, los pisos subidos, el tipo de ejercicio, el cronómetro, el modo relax y las alarmas silenciosas. Al igual que ocurría en la Charge HR, se puede configurar en la aplicación el orden de aparición. La pantalla inicial con el reloj no se queda activa de continuo, sino que ha de activarse, bien por el botón lateral ya mencionado, bien por los toques o incluso con el giro de muñeca.

La Charge 2 tiene un poco más de autonomía, llegando a los 5 días y se carga en apenas una hora. Como su predecesora vuelve a traer un cargador propio. No es el mismo, pero es exclusivo de Fitbit y de nuevo obliga a llevarlo a mano en lugar de poder usar un MicroUSB. Además, es un poco peculiar con ese sistema de pinza. Eso sí, parece que engancha mejor que el anterior y es un bastante más largo que el de la HR. Esta vez no hay pincho para el ordenador.

La Fitbit Charge 2 Viene equipada con un acelerómetro de tres ejes y altímetro. También mantiene el punto fuerte de la Charge HR: el sensor de ritmo cardíaco. Este sensor es el que permite optimizar el cálculo de las calorías, de los pasos y del sueño.

Sin embargo, incorpora una novedad, y es que analiza el consumo máximo de oxígeno (Nivel de capacidad aeróbica). Para calcularlo se sirve de la medición del ritmo cardíaco (reposo, media y pico), así como de los datos como la edad, peso y actividad diaria introducidos en el perfil. Es algo así como un pulsioxímetro de dedo. En base a la información recogida, da una puntuación que determina el estado físico. Es una forma más de motivación, aunque es muy complicado subir de puntuación, hay que trabajárselo.

Como ayuda a mejorar esta capacidad se puede practicar la respiración guiada (durante 2 o 5 minutos), otra novedad de esta pulsera. Este ejercicio está enfocado a rebajar estrés y lograr que las pulsaciones en reposo bajen.

En la parte inferior de la pantalla aparece una gráfica con el ritmo cardíaco. A medida que se inhala y exhala, la onda va variando, lo cual sirve como referencia de nuestro nivel de relajación. Mientras tanto, en el centro aparece un corazón con un círculo que se va ampliando a medida que tenemos que inspirar y se reduce en el momento de espirar. La verdad es que yo la he probado un par de veces, pero no le he encontrado gran utilidad.

En el apartado de la actividad física, la Charge 2 reconoce automáticamente gracias a SmartTrack ejercicios como caminar, correr, ejercicio aeróbico, elíptica, bicicleta en exteriores y deporte. Si no se quiere dejar al modo automático y se prefiere monitorizar un período concreto, hay que activar el modo cronómetro y presionar el botón lateral unos segundos. De este modo comienza el registro y durante el tiempo que se realiza el ejercicio el sistema muestra las estadísticas en tiempo real de los datos recogidos desde que se inició la actividad.

Esto ya era así en la Charge HR, sin embargo, aquí la principal novedad es que no hay un modo genérico de entrenamiento, sino que se puede elegir entre siete deportes diferentes de una lista en la que aparecen: entrenamiento, entrenamiento a intervalos, circuito de entrenamiento, bootcamp, máquina de escaleras, yoga, pilates, caminar, senderismo, correr, elíptica, carrera en cinta, artes marciales, kickboxing, pesas, tenis, golf, ciclismo y spinning. Estos favoritos se configuran por medio de la aplicación, seleccionando los que se quiere que aparezcan, así como su orden.

Algunos de estos deportes (correr, caminar, senderismo y ciclismo) se sirven del GPS del móvil para añadir la geolocalización a la actividad.

Para revisar los datos recogidos durante el entrenamiento o la actividad hay que consultar la aplicación o la web, ya que la Fitbit Charge 2 no muestra historial.

Gracias a la aplicación se obtiene una visión general de la información recogida por la pulsera o hacer uso del apartado FitStar. Sin embargo, uno de los puntos fuertes de Fitbit es el componente social. Así, el apartado motivador sigue teniendo su importancia con la posibilidad de competir con amigos (reales o virtuales) o con nosotros mismos para obtener insignias.

También hay unos foros o grupos de discusión a los que te puedes unir. Los hay de diferentes deportes, de nutrición, de pérdida de peso, de relajación…

Además, uno de los últimos apartados que se incluyeron en la aplicación es el reto Fitbit Aventuras, que propone el rutas por Yosemite o maratones de Nueva York. Al superar las diferentes pruebas se acumulan tesoros y recompensas. ¿Lo mejor? Las imágenes reales de fotógrafos profesionales.

Poco puedo añadir con respecto a las mediciones, ya que la aplicación es la misma y los algoritmos parece que también, puesto que siempre que me calcula más pasos que otras pulseras. El gráfico del sueño se complica un poco y en vez de ser un diagrama de barras es una línea con sus altibajos. Muestra el tiempo despierto, en fase REM, de sueño ligero y de sueño profundo. Sin embargo, las alarmas silenciosas siguen sin contemplar el despertar inteligente aprovechando las fases REM.

Las notificaciones en la Charge 2 siguen siendo básicas. Aunque a las llamadas le añade los mensajes de texto y aviso de calendario. Como novedad incorpora (solo para Android) la posibilidad de poder cambiar los SMS por el aviso de algún servicio de mensajería como WhatsApp o Hangouts. Cuando llega un mensaje de WhatsApp la pantalla se activa y muestra información del contacto o grupo y parte del mensaje. Eso sí, para responder hay que usar el teléfono.

Así, a priori, puede parecer que no hay grandes cambios entre la Fitbit Charge HR y la Charge 2, sin embargo, profundizando, se aprecian mejoras significativas. Sin duda, lo principal es el diseño,con una pantalla que ha crecido bastante y permite mostrar más información; una estética más cuidada con un abanico de posibilidades desde la versión más deportiva a la más formal y con el acierto de que las correas sean intercambiables.

No obstante, el material, aunque ciertamente mejor que el de la anterior, sigue teniendo sus deficiencias y después de un año ha empezado a tener también sus burbujas (más pequeñas, eso sí) y de nuevo he de abrir reclamación. Es verdad que la solución será más sencilla, pues ahora no hay que cambiar el monitor por completo, pero sigue siendo un fallo. Además, como punto negativo cabría señalar que no es tan discreta como un reloj al uso (porque su núcleo es un tanto grueso como consecuencia del sensor, aunque menos basta que la Charge HR) y que no tiene un modo que muestre la hora permanentemente.

Otra mejora es la batería, que suma días de autonomía. Aunque sigue teniendo un cable de carga propio. Y se nota mayor rapidez en la sincronización con la aplicación.

También incluye nuevos modos de deporte con consejos y ajustes para optimizar la actividad e incorpora las sesiones de respiración guiadas y la medición de la capacidad aeróbica. Sin embargo, esta última novedad aún podría mejorarse algo más con una gráfica que mostrara la evolución en el tiempo.

Aunque se ha mantenido, se han realizado innovaciones en el sistema PurePulse. La medición de la frecuencia cardíaca es algo más precisa, lo que, además de tener unos registros más reales sobre el ejercicio, permite un mejor cálculo de calorías quemadas, de los pasos y de la calidad del sueño.

Así pues, podríamos decir que el cambio ha sido satisfactorio a pesar de que aún quedan algunos aspectos en el aire como el hecho de que no incorpore GPS propio o sea resistente al agua. Para mí no supone un problema, ya que cuando he querido registrar datos de GPS me ha servido con el móvil. Tampoco realizo deportes acuáticos y el quitarme la pulsera para ducharme no me supone ninguna diferencia a cuando llevaba un reloj convencional.

La Fitbit Charge 2 es una pulsera pensada para un usuario no profesional que lo que busca es monitorizar la actividad diaria, incluido el sueño, y que quiere llevar un registro de los diferentes entrenamientos o deportes que realiza. Para un aficionado que busca un elemento más para llevar una vida activa y saludable, es una buena herramienta. Además, su aplicación, muy visual, intuitiva, motivadora y social, es fácil de usar y permite poder analizar todos los datos recogidos por la pulsera.

De momento he notado mejoría con el cambio y espero que dure bastante tiempo a pesar de la eventualidad de tener que cambiar las correas cada determinado tiempo.

Country Heat

Desde Cize no había probado más programas de ejercicio enfocados al baile y tenía un poco de mono. Así que, cuando tuve oportunidad, me lancé a probar Country Heat, aunque Autumn Calabrese no me termina de convencer porque su voz me resulta algo molesta. Ya probé en su día 21 Day Fix, pero no me gustó el estilo ni el tipo de ejercicios. Pero bueno, por qué no dar una segunda oportunidad a Autumn, quizá aquí sí que me convenciera.

El programa completo dura 30 días, en los que cada semana se ejercita seis días a la semana. Basado en la danza en línea, cuenta con 6 programas diferentes en los que, además de los pasos estándar, existe una versión modificada de menor impacto.

Como todos los programas de Calabrese, los vídeos van acompañados de unas pautas nutricionales. En concreto se trata de su sistema de control de las porciones siguiendo los recipientes de colores.

Para empezar cada vídeo dura una media hora, lo cual está muy bien. Yo ya me he declarado fan de los programas cortos, que me permiten mantener mejor la constancia y me da menos pereza mantener una rutina. Además, no se necesita ningún tipo de equipamiento específico, así que vamos bien.

No obstante, en la práctica, me desilusionó bastante, y es que las canciones me parecen algo sosas (quizás porque no es mi estilo) y el ritmo es bastante lento. Los ejercicios están creados de forma progresiva, por lo que permite ir aprendiendo poco a poco los pasos con bastantes repeticiones. Y tras combinar un par de pasos, se pasa al siguiente. A mí me gusta más el estilo de Shaun T que va añadiendo pasos y pasos hasta crear una rutina de baile. Además, los pasos de Cize son más de coreografía, como más profesionales.

Creo que va dirigido a un público principiante, que quizá no busca ejercicios muy intensos y quiere ganar algo de coordinación y agilidad a la vez que gana algo de forma física. No digo que no esté mal. Pero no es para mí.

22 Minute Hard Corps

En la ronda de entrenamientos cortos probé 22 Minute Hard Corps, que, como dice su nombre, dura 22 minutos. El monitor es Tony Horton, creador de P90X, P90X2 y P90X3, y que se ha pasado 15 años entrenando a las tropas de las fuerzas armadas de EEUU.

De esta experiencia formando militares surge 22 Minute Hard Corps al más puro estilo campamento militar estructurado en 8 semanas. Los movimientos son básicos pero intensos, lo importante es no perderse en aprender un ejercicio, sino ir al meollo y maximizar ganancia de fuerza y pérdida de peso. Para ello se alterna la resistencia con el cardio.

El programa consta de 6 ejercicios:

  • Cardio 1: Entrenamiento básico estructurado en 3 rondas con cada 7 ejercicios cada una.
  • Cardio 2: Similar al atención, pero añadiendo mayor dificultad.
  • Cardio 3: Para complicarlo aún más, alterna ejercicios de suelo con pliométricos.
  • Resistance 1: Siguiendo la misma estructura de 3 rondas, cada una de ella consta de 5 ejercicios.
  • Resistance 2: Sube la intensidad de los movimientos.
  • Resistance 3: Al igual que cardio 3 con respecto a los dos anteriores, este añade ejercicios pliométricos.

Además, hay dos vídeos extra centrados en el abdomen:

  • CORE 1: 10 movimientos en los que se trabaja la parte baja de la espalda así como el abdomen y los oblicuos.
  • CORE 2: Se intensifica el ejercicio duplicando las repeticiones para maximizar resultados.

Como siempre, hay una versión modificada con ejercicios de menor impacto, aunque no siempre enfocan a la persona que adapta los movimientos y no sabes muy bien qué hay que hacer. Deberían copiar la pantalla partida de Insanity Max:30.

En general no se necesita material, aunque para determinados ejercicios se usan sacos de arena, una barra para hacer dominadas y cuerdas elásticas.

El programa no está mal, es corto, con ejercicios sencillos sin mucha complicación. Sin embargo, no por ello deja de ser intenso y propiciar la quema de calorías. No obstante, quizá le falta algo más de variedad, puesto que solo se alternan vídeos de cardio y resistencia (y core como caso excepcional). Además, el hecho de que los movimientos sean básicos me acaban aburriendo. Seguramente no sea un programa al que recurra con asiduidad, quizá en épocas que vaya más apurada de tiempo, por aquello de los 22 minutos. Pero, en general, sigo siendo más de ShaunT. Incluso me gustó más Core de Force por la descarga de adrenalina y la combinación de golpes.

Pero bueno, por alternativa que no sea para que el cuerpo no se acostumbre a hacer siempre los mismos movimientos.

21 Day Fix

Vuelvo a los programas deportivos de cardio. Y de nuevo uno que va en la línea de los 30 minutos. Pero además, 21 day fix es un programa corto. Como su nombre indica se centra en 21 días. Se basa en la idea de crear un hábito, para el que se necesitan tres semanas. Sea el tipo de hábito que sea, es lo que necesita el cuerpo (y la mente) para asumir una nueva tarea. No hace falta que te pongas una gran meta, sólo el hecho de empezar a moverte, de incluir ejercicio en tu día a día. Acompañado de unos hábitos saludables en alimentación también, claro. Y es que ahí está la mayor parte del programa.

Porque es en la alimentación donde hace hincapié 21 day Fix. Se basa en la idea de que hay mucha gente que dice “no, si sólo he comido una ensalada”, pero claro, ¿qué llevaba la ensalada? ¿Cómo de grande era? Así que, hay un lema: Control de las porciones.

La metodología puede resultar algo compleja. Han intentado simplificarlo de forma que no tengas que contar calorías (absurdo en cualquier dieta, ya que lo que cuenta son los nutrientes. No son iguales las calorías de una chocolatina que de un filete a la plancha y ensalada, aunque sea el mismo número) o eliminar nada de la dieta, tipo carbohidratos. El pack viene con unos recipientes de colores y cada color está asociado a un tipo de alimento: fruta, proteínas, verduras, hidratos, grasas… Así pues, en función de tu metabolismo, calculas las calorías que tendrías que tomar, y en base a eso, sabes la combinación de recipientes que has de seguir. Es un poco lío al principio, pero una vez que sabes en qué franja estás, es sencillo, pues te puedes distribuir la totalidad a tu gusto.

El rojo es para las proteínas, el verde para las verduras, el morado para la fruta, el amarillo para los carbohidratos, el naranja para el aceite, el azul para las grasas saludables y queso y finalmente un par de cucharas para medir salsas.

Además, las especias o el vinagre son libres, ya que no aportan nada malo. Al contrario, las especias evitan un alto consumo de sal. También lógicamente son de consumo sin medición el agua, el limón o el ajo.

Así pues, con esta lista, podemos decir que se puede comer de todo, siempre y cuando te organices, te controles y cocines. Muy importante lo de cocinar para saber qué comemos. Puedes picotear a media tarde zanahorias con guacamole, por ejemplo. Al final el guacamole es cebolla, tomate, aguacate y limón. Todo muy sano.

Puede parecer que con los recipientes de colorines se pasa hambre, pero engaña puesto en un plato. Lo realmente complicado es la combinación, jugar con los menús y hacer comidas escalonadas.

En cuanto a los vídeos he de decir que es algo repetitiva la forma en cómo está estructurado el calendario, ya que hay 7 vídeos dispuestos a lo largo de la semana y las 3 semanas dispuestos de la misma forma. No hay combinación “aleatoria”. Así que puedes acabar odiando algún día. Además sí que es necesario algo de material, como varios juegos de mancuernas de diferentes pesos.

Fix Total Body Cardio: Es ejercicio global, como su nombre indica, para mover todo el cuerpo.

Upper Fix: Dedicado al tren superior, con ayuda de pesas o unas bandas elásticas, se realizan ejercicios para fortalecer hombros, pecho, brazos y abdominales.

Lower Fix: Tren inferior. Con sentadillas y ejercicios de piernas.

Pilates Fix: Centrado en fortalecer la musculatura, muchos ejercicios de plancha. Nada que ver con PiYo.

Dirty 30: Son 4 rondas de ejercicios exigentes, o eso dice en el programa, pero no me pareció muy agotador.

Cardio Fix: Movimiento continuo para mantener altas las pulsaciones.

Yoga Fix: Yoga. Relajación y estiramientos. Se hace el último día de la semana, algo así como el Strength de T25.

La conductora del programa es Autumm (Otoño, sí) Calabrese, competidora en concursos de bikini en Estados Unidos. A lo largo de sus años de preparación ha conseguido llegar a esta mezcla de ejercicio y alimentación equilibrada. Unas pautas en las que no descubre el fuego, todo sea dicho, porque se basa en hidratación, comida fresca, frutas y verduras sobre todo, proteína para poder llevar a cabo el ejercicio, pero también comiendo de vez en cuando una galleta, un trozo de tarta o un vaso de vino. Al final el truco es controlar las porciones y las veces que comes algo que no es tan nutritivo (véase un refresco, alcohol, bolsas de snacks, chocolatinas, dulces….). Como peculiaridad, tiene una voz que taladra, muy aguda, se le puede acabar cogiendo manía. Y eso que Chalene Johnson no es que tenga una voz muy agradable.

Como todos los programas que he ido comentando, es para todo el mundo, ya que hay una modificadora que adapta si hay ejercicios de más impacto, con saltos, o levantamiento de pesas… Quizá es indicado para empezar a animarse a coger una rutina, o cuando ves que te has desviado del camino de la buena alimentación. Tal vez como un primer paso en el camino. Pero como programa en sí, se queda corto y es algo repetitivo.

Tiempo después, en Febrero de 2015 se lanzó el 21 day Fit Extreme. El mismo programa, pero una versión algo más intensa. Se estructura en 6 vídeos:

Plyo Fix Extreme: Ejercicios pliométricos centrados en el tren inferior.

Cardio Fix Extreme: Movimientos de cardio reforzado con pesas

Lower Fix Extreme: Ejercicios para fortalecer glúteos y piernas

Upper Fix Extreme: Centrado en la espalda, hombros, brazos y torso.

Pilates Fix Extreme: Indicado para fortalecer el abdomen.

Yoga Fix Extreme: Ejercicios de yoga

Al igual que en la versión original, se necesitan mancuernas, y para el vídeo de pilates, además una banda elástica. Incorpora como novedad que en el plan nutricional no permite ningún tipo de excepción como galletas, refrescos o copa de alcohol. Quizá es buena idea empezar con el primero, y continuar con la versión Extreme una vez que ya hemos aprendido movimientos y adquirido una pauta nutricional.

No son malos programas, pero a mí no me terminan de encajar. Aunque intercalados entre un Insanity y un PiYo no es mala idea como reseteo por su corta duración. O quizá en estas fechas en que volvemos a la vida normal tras las vacaciones y necesitamos regresar a una rutina saludable. Pero los veo como programas de inicio o transición, no como un entrenamiento continuado. Pero todo depende del gusto del consumidor. Que no sea por programas donde elegir.

Mi experiencia con Fitbit Charge HR

Hace dos años me regalaron para mi cumpleaños una pulsera de actividad Fitbit Charge HR. Llevaba un año con un reloj más sencillo, de los que has de ponerte una cinta con sensor para que recoja los datos y no era muy cómodo. Acogí la llegada de la recién llegada con ilusión y expectativa. Dos años más tarde la experiencia no es precisamente positiva.

La caja no trae mucho: pulsera, un aparatito Bluethooth Smart para sincronizar la pulsera y el cable de carga. El pincho USB supongo que es la manera de sortear que algunos móviles (o tabletas) no sean compatibles. De esta forma, se puede sincronizar mediante la ordenador. El cable, bastante corto, por cierto, solo sirve para recargar, pues la sincronización es exclusivamente inalámbrica.

La pulsera es de un material gomoso con un diseño estriado en forma de cuadrados. Esta textura hace que las manchas y los arañazos se disimulen mejor, aunque el relieve también acumula suciedad y hay que realizarle un mantenimiento diario. Al parecer este producto era una mejora con respecto a los anteriores modelos que producían irritación. También se modificó el sistema de cierre, que en la Charge HR se hace con una hebilla de acero similar al sistema de los relojes tradicionales incluyendo hasta un tope en la banda para fijar el sobrante de la correa.

Este modelo de sujeción es más preciso y la pulsera queda mejor fijada en la muñeca, algo muy útil en la práctica de ejercicios enérgicos. Pero sobre todo, es algo que requiere el sensor de pulso óptico. Este sensor es el que hace que la pulsera sea bastante ancha en su parte superior, además de ser muy rígida. Junto a él se encuentra la clavija de carga, que, por desgracia, no es microUSB. Además, la correa es fija y no se puede intercambiar si se desea cambiar de color o estilo, o sustituirla en caso de que se estropee o rompa (al menos oficialmente, ya que en internet sí que se vende incluso el destornillador para desmontarla).

La pulsera pesa menos de 30 gramos y mide 21mm de ancho. Está disponible en dos tallas en función del grosor de la muñeca: S (14 a 16 cm) y L (16 a 19 cm) y en cuatro colores (negro, ciruela, azul y mandarina). Ha de colocarse por encima del hueso de la muñeca para que así sea más precisa la lectura del sensor óptico de frecuencia cardíaca. De todas formas, no podría llevarse muy apretada, ya que el hecho de que la parte superior sea tan rígida, la vuelve incómoda. Por otra parte, con el sudor, acaba pegándose a la piel aunque se lleve algo suelta. Resiste salpicaduras, pero no es sumergible. Ni siquiera te puedes duchar con ella.

La pequeña pantalla OLED, horizontal y apagada por defecto, es discreta. Tanto, que en exteriores a veces cuesta ver la información. Muestra los datos en tiempo real al apretar el botón lateral. Con cada presión cambia de parámetro revelando la hora y fecha, los pasos, el ritmo cardíaco, la distancia recorrida, las calorías quemadas y las plantas subidas (el orden se puede configurar). También se puede ver la información con dos toques en la pantalla, aunque este sistema no es muy preciso y no siempre funciona. Tampoco está muy calibrado el gesto de mirarse la muñeca que se supone que nos debería enseñar la hora. En ocasiones se ilumina cuando no lo pretendes y, por contra, cuando lo haces adrede, te cuesta varios intentos. Supongo que la elección de esta configuración se debe a que así consume menos batería (que según Fitbit dura 5 días).

Además de ser monitor, la pulsera también se puede configurar para que notifique las llamadas entrantes por medio de una leve vibración y mostrando el contacto en la pantalla. Sin embargo, no es de mucha utilidad, pues normalmente alerta cuando el móvil ya ha dado 3 o 4 toques. En muchos casos ya había descolgado. No muestra nada relacionado con otras aplicaciones de mensajería o redes sociales.

Se sincroniza con el móvil de forma inalámbrica mediante Bluetooth 4.0 Low Energy siempre que el dispositivo se encuentre a menos de seis metros. O al menos eso es lo que dice Fitbit. En la práctica a veces me he desesperado con la sincronización, pues ni dejando la pulsera sobre el teléfono se emparejaban. Sobre todo cada vez que actualizaban la App.

La configuración inicial de la Charge HR se puede realizar desde la web, usando el pincho Bluetooth, o desde el móvil. Hay que introducir unos parámetros como peso, altura, edad… para crear el perfil. Después, comienza la vinculación de la pulsera con el dispositivo. Una vez emparejados, los datos que registre se volcarán en la aplicación, eso sí, la pulsera guarda la información hasta 7 días, por lo que si has desactivado el Bluetooth y no se ha ido salvando, se perderá.

La medición de los datos es continua gracias a los LEDs que detectan la circulación de la sangre, unas lucecitas que quedan ocultas, pero que en la oscuridad puede resultar molesta debido a su intensidad. Sobre todo si duermes boca abajo con las manos próximas a la cara. Aunque se puede configurar para que la monitorización sea automática, en cuyo caso solo se activará al notar movimiento.

La precisión de las pulsaciones es bastante acertada, aunque cuando el ejercicio es algo intenso o requiere de un amplio movimiento de brazos, a veces tiene saltos de lectura. En la aplicación se pueden consultar tanto el pulso actual como el medio en reposo del día, semana, mes o año.

Gracias a la información que aportan las pulsaciones, la Charge HR puede calcular de forma más aproximada las calorías que quemas a lo largo del día y no mediante una estimación. El sensor óptico le permite conocer la intensidad del ejercicio. Además, en la aplicación podemos hacer un seguimiento de nuestras pulsaciones en un gráfico que marca tres zonas:

  • Quema de grasas: Del 50% al 70% del ritmo cardíaco máximo.
  • Cardio: Entre el 70% y 85%.
  • Pico: por encima del 85%.

La zona de frecuencia cardíaca se establece en función de los datos que se hayan introducido en el perfil y estipula el ritmo cardíaco máximo en 220ppp menos la edad. Además, se puede configurar una zona personalizada de FCmax y FCmin.

Pero no solo mide las pulsaciones durante el día, sino que también es capaz de detectar cuando duermes. Y de una forma bastante fiable, además. No es necesario apretar ningún botón ni activar nada en la aplicación. Al medir las pulsaciones afina el tipo de actividad que estamos realizando y registra el sueño. Eso sí, marca el momento en que te duermes y te despiertas, así como zonas en la que has estado inquieto o despierto, pero no diferencia el sueño ligero del profundo y es algo complicado moverse por la gráfica para analizar los datos más detalladamente.

Además, se puede fijar una alarma despertador. Al igual que con las llamadas entrantes, comenzará a vibrar a la hora fijada. Es perceptible y muy útil para cuando compartes cama y diferentes horarios. Sin embargo, quizá si eres un poco marmota es demasiado sutil. El pero es que no cuenta con una alarma inteligente que te despierte en el momento óptimo antes de llegar la hora marcada en función de cómo detecte el sueño de ligero. Suena a la hora registrada.

Gracias a la función SmartTrack, la pulsera reconoce automáticamente las actividades deportivas y las categoriza en:

  • Caminar
  • Correr
  • Bicicleta en exteriores
  • Elíptica

Además, tiene dos categorías generales:

  • Deporte: para actividades de mucho movimiento como tenis, baloncesto, fútbol…
  • Ejercicio aeróbico: para baile o cardio.

En mi caso me ha detectado también Senderismo.

No obstante, para que estos datos queden reconocidos la actividad debe durar al menos 10 minutos.

Según mi experiencia esta detección automática no se parece mucho con la realidad. Generalmente cuando tengo algún registro de “bicicleta en exteriores” es porque he estado conduciendo. No sé si es que entiende que estoy cogiendo un manillar en vez de un volante. Y también tengo alguna estadística de “elíptica”, pero no qué hice ese día. Desde luego elíptica no, pues no he pisado una en mi vida. “Caminar” sí que lo detecta bastante bien, sin embargo, cuando me indica “correr” en realidad es que he andado rápido, pues tampoco tengo como costumbre salir a correr.

Por contra, se quedan fuera actividades algo menos enérgicas como el yoga o el pilates. O PiYo en mi caso. Así que, para esos casos tengo que recurrir al modo cronómetro. Para ello hay que mantener apretado unos segundos el botón lateral de la pulsera. En la pantalla se muestra el icono de un reloj que indica el comienzo de la medición del ejercicio.

Durante el modo entrenamiento se puede pulsar el botón o dar un par de toques a la pantalla como en el modo normal, solo que la información en cada uno de los apartados se corresponderá únicamente al tiempo transcurrido desde que se activó el registro. De nuevo, puede resultar insuficiente, ya que los datos se muestran uno a uno y desaparecen a los pocos segundos. Poco más se puede hacer con el tamaño de la pantalla, está claro, por lo que si se realiza un plan de trabajo en el que se necesita ir consultando al momento las estadísticas, esta configuración resultará un inconveniente.

Para finalizar la sesión de ejercicio hay que volver a repetir el gesto de inicio: presionar el botón unos segundos. Esta vez aparece una bandera a cuadros y dejará de registrar. Después, en la aplicación, se puede editar la actividad realizada y consultar las estadísticas.

En el caso de detección automática, el GPS no funciona. Sin embargo, sí que geolocaliza al usar el modo cronómetro.

Uno de los datos principales que recoge Fitbit son los pasos. Sin embargo, la medición no es muy fiable, ya que varía con respecto a otras pulseras de otras marcas. Supongo que se trata de un algoritmo que determina la distancia recorrida por medio de la altura y peso indicados en la configuración inicial. Así pues, si cada fabricante usa un algoritmo diferente, es lógico que no siempre se obtengan los mismos registros.

Aunque sí que es cierto que calcula bien los pasos incluso cuando los brazos no se mueven (por ejemplo cuando cargas algo, arrastras una maleta o vas mirando el móvil); por contra, también contabiliza como paso si barres, cambias de marcha mientras conduces (por ejemplo me pasó en Escocia) o mueves los brazos sentado tras un escritorio. Por tanto, he llegado a la conclusión de que la información es orientativa y no ha de tomarse como valor absoluto.

Además de los pasos, la pulsera cuenta con un barómetro que registra las plantas subidas. Para que contabilice un piso se ha de subir de manera continuada una altura de 3 metros, así que también es orientativo.

En la aplicación (y web) para obtener un dibujo más completo de la información recogida, se pueden registrar los alimentos ingeridos para llevar un control de las calorías y macronutrientes. Fitbit dispone de una base de datos y se puede añadir bien a mano, bien por escaneo de código de barras. Yo esta funcionalidad no la uso, pues no he sido nunca de contar calorías. Me resulta engorroso apuntar en cada momento qué he comido y cuánto. Supongo que será útil para aquellos que llevan un régimen de subida o bajada de peso y necesitan llevar un control más específico.

En la configuración inicial de la pulsera se añade el peso, pero además hay un apartado para seguir introduciéndolo a conveniencia para ver la evolución.

También hay un apartado para anotar la cantidad de agua bebida a lo largo del día. Otra funcionalidad que no me aporta mucho, ya que el mito de los 2 litros de agua (u 8 vasos) ya cayó. En verano puedo pasarme medio día sin beber, pero a lo mejor no he parado de comer sandía o sandía. Así que la hidratación está ahí, pero no necesariamente bebida. Puede servir como referencia si no tienes costumbre de beber, como motivación. Pero si no, no aporta mucho más.

Otra función motivadora es el apartado de amigos, donde se puede añadir a gente contra la que “competir” (o a la que motivar). Si no se tiene ningún amigo o conocido que use alguna pulsera de la marca, también se puede participar con desconocidos dentro de la comunidad. Además, se pueden conseguir insignias individuales, en las que el objetivo es mejorar tus propios registros. Los premios se basan en pasos diarios, subidas diarias, distancias absolutas o subidas absolutas. También se pueden configurar metas como el peso o los pasos a realizar cada día.

En general, la aplicación está muy bien. Dado que la pulsera no deja consultar más información allá del mismo día, sirve para consultar el desglose más a fondo y comparar con días anteriores gracias a sus vistosas gráficas. Me gusta más la versión App que el modo web porque es más visual e intuitiva mostrando el panel en su pantalla inicial con los datos más importantes. En ambos casos este panel se puede distribuir de la forma que más nos interese, añadiendo o eliminando parámetros según las propias necesidades.

La parte de comunidad sirve como complemento interesante y además podemos descargar FitStar que proporciona actividades personalizadas como si de un entrenador personal se tratara.

No obstante, quizá falta un paso más y sería interesante que agrupara la información para dar una visión general. Hay demasiadas variables segregadas que quizás por separado no ayudan a interpretar del todo la información.

La Fitbit Charge HR puede ser una buena herramienta para hacer un seguimiento del día a día, llevar un control de las pulsaciones, de las actividades realizadas, de lo que se ingiere, del peso, de la calidad del sueño… Obviamente, para una gestión más detallada y exacta habría que buscar un dispositivo más específico (y caro). Supone un gran avance con respecto a otras pulseras al incorporar la medida de la frecuencia cardíaca para optimizar la precisión de sus datos recogidos evitando tener que llevar una banda en el pecho; sin embargo, tras dos años de uso, he de decir que tiene muchos contras.

En primer lugar, su diseño deja mucho que desear. Resulta muy rígida en su parte superior y la pantalla es muy pequeña. Pero lo que se lleva la palma es la correa, que tarde o temprano acaba separándose de la pantalla y comienzan a surgir burbujas. No me extraña que no sea sumergible. ¡Si la correa se estropea solo con la humedad ambiente, ya no hablemos de la parte electrónica!

A mí los defectos me llegaron al año y tuve que ponerme en contacto con Fitbit para hacer uso de la garantía. El servicio al cliente fue muy correcto y me respondieron en seguida haciéndome llegar una nueva. No obstante, a los 10 meses, de nuevo volví a tener problemas. Esta vez no aparecieron las burbujas, pero sí que se comenzó a rajar la correa por la parte superior.

Aunque la llevo puesta a diario, no la he maltratado. Va bien colocada y no recibe golpes. Por supuesto no mojo el mecanismo y limpio con frecuencia la correa para quitar el sudor y suciedad que se pudiera acumular en el relieve. Es un problema de diseño, ya que en el foro de Fitbit hay numerosos usuarios con el mismo problema. Sobre todo con las burbujas.

De nuevo contacté con la marca y tras los trámites pertinentes, esta vez me ofrecieron dos opciones: volver a recibir una Charge HR como la deteriorada o un 50% de descuento en otro producto. Tras meditarlo con la almohada, decidí quedarme con esta segunda opción, ya que desde luego la HR me había decepcionado y no quería volver a arriesgarme a que me volviera a pasar lo mismo dentro de unos meses. Claramente tiene problemas de diseño, y en Fitbit lo saben, pues en otros modelos la pulsera tiene correas intercambiables.

También en otros modelos han ampliado el tamaño de la pantalla, que en la mía se queda algo pequeña y que no termina de tener bien calibrado el gesto de mirarla o el doble toque.

Otro de los inconvenientes de la Charge HR es su conector USB que, como ya mencioné, es original de Fitbit y requiere tener a buen recaudo el cable de carga. Hubiera sido interesante que la conexión fuera microUSB y que el cable no solo sirviera como carga, sino también como volcado de datos.

En cuanto a la batería, se supone que dura 5 días, pero yo diría que más bien son 4. Y con un consumo normal. Cuando la batería se está acabando comienza a salir una pila en pantalla a continuación de mostrar la hora. Cuando ya está muy baja, deja de mostrar la hora y aparece una pila con una exclamación. La aplicación, por su parte, avisa unas horas antes que la pulsera, lo cual sirve para tener a mano el cable si se va a salir de casa. Por suerte, en apenas una hora se ha cargado. Sería de utilidad tener un pequeño icono con el estado de la batería, como en los móviles. Pero supongo que es otro de los inconvenientes de que la pantalla sea reducida.

Dimensiones que también influyen en las actividades cronometradas, que no muestra los datos fijos durante el ejercicio; y en las notificaciones, que se ven reducidas a llamadas dejando fuera mensajes de texto, correos electrónicos o alertas de otras aplicaciones. Sin duda, una funcionalidad que se queda algo corta, como su vibración, que además llega tarde.

La alarma despertador también cojea, ya que mejoraría si tuviera la opción de vibrar en el momento del sueño más ligero próximo a la hora establecida. Además, si por lo que sea, la conexión Bluetooth falla, no sonará. Porque esa es otra, la vinculación da muchísimos fallos. Tanto que en alguna ocasión he tenido que reestablecer los valores de fábrica reseteando la pulsera.

Y con tanto pero, ¿Tiene algún punto positivo? Bueno, en cuanto a funcionalidades de salud es muy interesante. Salvo en los pasos, es bastante precisa, gracias, sobre todo, a su medición de las pulsaciones que le permite calcular las calorías, detectar el sueño o actividades concretas (aunque no termina de afinar en según qué ejercicios). Sirve para llevar un control diario y buscar la superación continua, para realizar un seguimiento y comparativa de entrenamientos a nivel básico; pero se queda corta para quien busca sesiones más serias.

Es decir, por software cumple de sobra mis necesidades, pero tiene muchos fallos de aspecto, diseño y funcionalidad que espero hayan mejorado en las siguientes pulseras. De momento tengo que rodar algo más la Fitbit Charge 2 antes de poder hacer una evaluación.

PiYo

Hoy toca hablar de ejercicio. Vuelve septiembre y con él la rutina. Yo este año retomo de nuevo la normalidad con PiYo, un programa que se lanzó el 2014 y que tan buenos resultados me ha dado en otras ocasiones. Diseñado por Chalene Johnson, la creadora de TurboFire es una combinación de Pilates y Yoga.

Hasta la fecha he venido hablando de ejercicios de cardio o baile, siempre con movimiento y bastante activos. TurboFire tenía un día que eran 40 minutos de movimientos de yoga y vi que no era para mí, me parecía aburrido. Así que, en principio, cuando salió este programa, no me convencía, pero viendo los vídeos promocionales pensé en probarlo. Tenemos la idea de que el pilates y el yoga son disciplinas enfocadas generalmente a mujeres y de más de 50 años; que son movimientos suaves, ligeros y que no requieren de mucha capacidad física. Sin embargo, estamos muy equivocados.

Pilates recibe su nombre de su creador, Joseph Pilates, un alemán enfermizo que decidió unir ejercicios gimnásticos con movimientos de rehabilitación mezclando la fuerza muscular con el control mental, respiración y relajación. Busca controlar el cuerpo, para ello, los ejercicios están diseñados para fortalecer los músculos y así conseguir mayor firmeza muscular, estabilidad y equilibrio. Así pues, con estas características, es muy usado en rehabilitación y para prevenir y curar dolores de espalda o columna.

Quizá de ahí venga esa asociación a que es para gente mayor o que no tiene forma física. Sin embargo sus ejercicios son buenos para todo el mundo, sobre todo los que nos pasamos el día sentados y necesitamos una higiene corporal. Por no hablar de deportistas que necesitan fortalecer el abdomen y así mejorar en su disciplina, o embarazadas para fortalecimiento de suelo pélvico o de abdomen y evitar problemas de ciática por la desviación propia de la postura en esos meses.

Es una disciplina que se basa en la concentración para un correcto control de los músculos en cada movimiento, haciendo hincapié en el centro de control o tronco con una respiración adecuada en cada estiramiento o contracción.

Por su lado, el yoga quizá sea más conocido. Aunque hay muchas variedades. Eso sí, todas tienen en común que se basan en la relajación, la meditación en diversas posturas en las que se exige al cuerpo que se relaje y que vaya más allá de su zona de confort. Es más una filosofía de vida.

Con este nuevo programa se intenta unir ambas disciplinas, creando una serie de ejercicios que combinan estiramientos con fortalecimiento de los músculos para ganar mayor estabilidad y flexibilidad. Sin embargo, lo que me atrajo, es que se le añade algo de vidilla. Es decir, si necesitas un tipo de deporte que sea dinámico, como me pasa a mí, el yoga o el pilates pueden parecer aburridos. Pero la forma de combinarlos en estos vídeos no te dan la opción. No paras y acabas para el arrastre del esfuerzo. Así que descartamos que es aburrido y que es para gente mayor.

PiYo no requiere de ningún tipo de equipamiento aparte de una esterilla y una toalla porque se suda – y mucho. A veces se recomienda el uso de una silla a mano por si quieres ayuda para mantener el equilibrio en según qué ejercicios algo más desafiantes. Se hace descalzo y con ropa cómoda y ajustada al cuerpo, pero que transpire. Nada de pesas, mancuernas, muñequeras, bandas elásticas…

El calendario no es muy largo, son dos meses en los que se alternan los siguientes vídeos:

Define: Lower Body (25 minutos): Se centra en el tren inferior, se trabajan todos los músculos de las piernas, desde la ingle a la punta del dedo gordo del pie.

Define: Upper Body (35 minutos): Enfocado al tren superior, es decir, biceps, triceps, hombros, pero también pecho. Prepárate para flexiones. Muchas. A esta mujer le encantan.

Sweat (35 minutos): Crees morir hasta que llegas al segundo mes y ya no parece tanto. Es un ejercicio global, enfocado en todo el cuerpo. Tiene muchos movimientos de yoga pero con más rapidez, es dinámico y, como su nombre indica, acabas sudando. Creo que puede ser un buen calentamiento si eres corredor, o vas a hacer algo de levantamiento de peso.

Sculpt (30 minutos): En este vídeo se centra en esculpir, más dedicado a machacar y machacar los movimientos y acabar con los músculos temblando a más no poder.

Core (30 minutos): Todo tronco. Mucho ejercicio en suelo para fortalecerlo y desarrollar las abdominales, aunque también incluye ejercicios de pie en los que trabajas el abdomen poniendo a prueba el equilibrio.

Strength Intervals (25 minutos): Es para fortalecer todo el cuerpo, similar a sweat, solo que en este vídeo se trabaja mucho la fortaleza, haymuchas flexiones.

Drench (45 minutos): Este es la muerte. Como dice su nombre, acabas empapado. Es un vídeo muy exigente y el más largo de todos. Se hace cuesta arriba desde el minuto 10. Se trabaja el tren inferior, el superior, algo de cardio leve tronco y hacia el final hay más movimientos de yoga para relajar.

Buns (Bonus Workout 25 minutos): Centrado en glúteos y muslos.

Hardcore on the Floor: Se puede alternar con el vídeo core. Es algo más cañero y sus ejercicios son en suelo. En general los ejercicios son dinámicos y al durar una media de treinta minutos, se hace ameno.

Los más duros son sweat y drench, sobre todo este último. El programa está muy bien, es de los que más me gustan de todos los que he probado, ya que se nota cómo el cuerpo mejora en fortaleza, flexibilidad, capacidad pulmonar y además relaja.

Si crees que no vas a poder con según qué movimientos, no hay problema, puesto que hay una modificadora. De hecho, de los cuatro que suelen salir en cada vídeo, siempre hay diferentes niveles para que te adaptes al tuyo y te vayas exigiendo poco a poco. Como he dicho, no requiere equipamiento, así que está al alcance de cualquiera y no necesitas forma física.

Puede ser un buen comienzo si no eres aficionado al cardio, o si quieres perder algo de peso antes de meterte en ejercicios con saltos que te machaquen las rodillas, ya que a la vez fortalecerás los músculos y evitarás lesiones. Puede servir como complemento a corredores o deportistas de otras disciplinas y que creará buena base muscular, por ejemplo si haces esquí, vendrá bien para el equilibrio y el tronco, si haces escalada tendrás buena base en piernas, los hombros y brazos estarán fortalecidos y por supuesto un buen abdomen que te permitirá mejorar tus movimientos.

Sin embargo, no es para ti si buscas ganar masa muscular. Sí, ganas músculo porque lo fortaleces, pero no vas a ganar tanta masa muscular como con levantamiento de pesos, porque sólo usarás tu cuerpo.