Crucero por el Mediterráneo. Día 6. Aproximación a Malta

Otro día más que madrugamos, pues la llegada era a las 8 de la mañana. Además diría que es el que más merece la pena, ya que permite ver la entrada a puerto y cómo se atraviesan los diferentes fuertes de La Valeta.

La vista que ofrece de la ciudad amurallada también es magnífica.

Tampoco encontramos mucho jaleo para bajar, ya que nos lo tomamos con calma en el desayuno y haciendo fotos desde el barco, ya que por la tarde no tendríamos tanta luz.

La República de Malta, al sur de Italia y al norte de Libia es un país mediterráneo formado por las islas de Comino, Cominotto, Delmarva, Filfla, Gozo, Halfa, Islas de San Pablo, Malta, Manoel, Tac-Cawl y Ta`Fraben (aunque la mayoría de ellas están deshabitadas). También pertenecen al territorio maltés la Roca Barbaganni, la Roca Fessej, la Roca Fungus, la Roca Għallis, las Rocas de la (de la Gran y de la Pequeña) Laguna Azul, la Roca Sala y la Roca Xrob l-Għaġin.

Los primeros pobladores, agricultores, llegaron a Malta en el 5200 a.C. En el 1000 a. C. fueron los mercaderes fenicios quienes se sirvieron de las islas como base de sus viajes comerciales por el Mediterráneo.

Hacia el 700 a.C. llegaron los griegos, de quien se cree que viene el nombre del país. Parece ser que Malta proviene de la palabra griega μέλι que significa miel. Los helenos la llamaron Melite (dulce como la miel). Y es que en Malta hay una gran producción de miel, e incluso abejas autóctonas.

En el 400 a. C. Malta quedó bajo el dominio de Cartago, y en el 218 a.C. de Roma, quienes le dieron la denominación de municipio. En el 870 fue conquistada por los árabes, quienes además de modificar la herencia romana, influyeron notablemente en el idioma.

El maltés se asemeja en fonética al árabe, pero mezcla palabras en italiano, francés e inglés. Muy muy extraño.

En 1090 llegaron los normandos y con ellos la cristianización e influencia de Sicilia. Muchos sicilianos se mudaron a Malta y apareció la nobleza maltesa, toda de origen italiano. De hecho, hoy en día aún se conservan 32 títulos nobiliarios. En los siguientes siglos las islas fueron alternando de manos como consecuencia de acuerdos matrimoniales, tratados y alianzas. En 1282, al igual que Sicilia, pasó a la Corona de Aragón y permaneció bajo su dominio durante dos siglos y medio.

En 1530 el rey Carlos I dejó a los Caballeros Hospitalarios que se mudaran a la isla de Malta tras haber sido expulsados de Rodas en 1522. Estos declararon lengua oficial el italiano, lo cual favoreció la llegada de más habitantes de Sicilia y Nápoles.

En 1565 los caballeros de la Orden de Malta se enfrentaron a soldados otomanos que pretendían anexionarse Malta y así conseguir un mayor control del Mediterráneo occidental. Gracias a la ayuda española la Orden consiguió salvar el territorio, de hecho, fueron los primeros que consiguieron derrotar a los turcos. Pero de aquello aprendieron y comenzaron a construir una ciudad fortificada: La Valeta, y así protegerse de futuros desembarcos y ataques.

Napoleón conquistó Malta en 1798 de camino a Egipto. Siguiendo su estilo, pidió permiso para atracar en el puerto, y una vez allí, pidió la rendición de los caballeros y se hizo con la ciudad. Abolió los derechos feudales, reformó los monasterios e igualó los derechos de todas las confesiones religiosas. Por supuesto, también saqueó sus arcas.

Los franceses tuvieron que rendirse en 1800 ante los ataques de los británicos, quienes fueron los siguientes en hacerse con el control de las islas. En 1814 Malta se convirtió oficialmente en parte del Imperio Británico siendo usada como escala en los viajes hacia la India y como cuartel general de la flota.

Durante la II Guerra Mundial fue sitiada, y su resistencia le valió la Cruz de San Jorge que le otorgó el rey Jorge VI.

Malta se independizó de Reino Unido el 21 de septiembre de 1964, aunque a los británicos les costó marcharse y seguían controlando los puertos, aeropuertos, correos y telecomunicaciones. Y es que con Gibraltar y Malta los británicos querían controlar todo el Mediterráneo.

La Reina Isabel II seguía siendo la soberana y un gobernador ejercía en su nombre. Sin embargo, el 13 de diciembre de 1974 finalmente se convirtió en república, aunque eso sí, dentro de la Commonwealth.

Los británicos abandonaron la isla el 31 de marzo de 1979 tras negarse a pagar una tasa por la presencia de sus tropas en el país. Como consecuencia del dominio británico, se conduce por la izquierda y el inglés es lengua oficial junto con el maltés.

También hay población que sabe italiano, ya que fue oficial hasta 1934 y a que desde los años sesenta del siglo pasado se recibe la televisión italiana.

Su cultura también mezcla las tradiciones y costumbres de los pueblos que han pasado por su territorio. Lo mismo ocurre con su cocina, que tiene una fusión de sabores propia del mediterráneo con influencias de recetas italianas, española y turca.

Malta forma parte de la UE desde el 1 de mayo de 2004 convirtiéndose en el país más pequeño de la unión (con una superficie cercana a la mitad de Menorca). Se incorporó al Euro el 1 de enero de 2008. Así que, no necesitamos cambiar moneda tampoco.

Nada más bajar del barco estábamos ya en la terminal de cruceros, donde hay una oficina de información y turismo en la que facilitan mapas. Por un lado tiene el mapa de La Valeta, y por otro el de transportes de la isla. Y este es el que nos interesaba de momento, pues queríamos acercarnos a Mdina y Rabat.

Pero para llegar a la estación de autobuses hay antes que llegar a la ciudad, y está en un alto, por lo que hay varias opciones: por un lado subir bordeando la muralla, por otro en ascensor que cuesta 1€, y por último por escaleras. Estas se encuentran junto al ascensor y fue la opción que elegimos. No por no pagar el euro, sino porque era absurdo esperar tal cola pudiendo hacer el ascenso de otro modo. Además, estábamos frescos y con la energía del desayuno. Y las escaleras eran descansadas, tampoco eran para tanto.

Una vez en la parte superior hay que llegar a la Plaza Castilla y bordearla hasta la fuente Tritón, que estaba en obras. Allí se encuentra el intercambiador de autobuses.

Hasta hace relativamente poco los autobuses eran de mediados del siglo pasado. Llamaban la atención por su característico color naranja amarillento. Hoy, sin embargo, se han renovado y los viejos se han quedado como reclamo turístico.

Siguiendo las indicaciones de los paneles llegamos a la dársena C1 donde paran los buses que empiezan por 50 y que son los que pasan por Mdina y Rabat. Llegamos justo un minuto antes de que saliera el bus y en apenas media hora habíamos llegado a nuestro destino.

Al igual que hicimos para Pompeya, llevábamos Google Maps para saber por dónde íbamos y así saber cuándo bajar. Y hablando de Pompeya, se nos acercó un señor que también viajaba con el MSC Meraviglia para preguntarnos por Mdina y Rabat, por si sabíamos cuál era la parada. Nos pusimos a hablar y nos comentó que iba con un poco de miedo porque al igual que nosotros, su grupo había tomado el bus en Nápoles para ir a Pompeya sin problema, pero a la vuelta, tras una hora en la marquesina bajo la lluvia, tuvieron que coger un taxi para volver al barco porque el bus no hizo acto de presencia. Así que, pese a que nos tocó correr entre el tráfico napolitano, parece que no nos equivocamos al volver en tren y no en bus como ellos.

El día en Malta lo esperábamos menos accidentado, pues parecía que el transporte funcionaba con un poco más de seriedad. Vamos a ver cómo se nos dio.

Nueva serie a la lista “para ver”: Ray Donovan

Llego tarde a Ray Donovan, pues este verano se emitió la quinta temporada y yo no había oído hablar de ella. No fue hasta que unos amigos nos la recomendaron que nos dio por ver el piloto. Nos decían que estaba muy bien, pero no nos sabían muy bien explicar de qué iba, así que despertaron mi curiosidad.

Ray Donovan vive en Los Ángeles, y trabaja como un “solucionador de problemas” de los ricos y famosos a los que representa la firma Goldman & Drexler. Su labor consiste en que salgan airosos de los líos en que se meten y sus métodos no son siempre legales. Así pues, Ray pasa su existencia pegado al móvil pasando de problema en problema mientras evita a la prensa, los paparazzi, chantajeadores, acosadores y la policía.

Pero no sólo tiene que solucionar problemas en el trabajo, sino que ha de lidiar con su peculiar familia. Ray está casado y tiene dos hijos adolescentes. La relación con su mujer, Abby, no pasa por su mejor momento. No solo por la desconfianza que ella tiene hacia la fidelidad de su marido, sino porque parece cuestionarse el trabajo que este desempeña. Por otro lado, el protagonista cuenta con un par de hermanos algo tocados y un padre que acaba de salir de la cárcel y pretende acercarse a su familia sin su consentimiento.

La serie no plantea un tema novedoso. Aunque Ray sea un solucionador para los ricos, parece que ese aspecto será episódico y que en cada capítulo dará carpetazo a un problema para pasar al siguiente. Y que mientras tanto lo que realmente el hilo conductor va a ser otro: los conflictos familiares y asuntos de la mafia, algo que ya tiene una larga tradición cinematográfica y televisiva. Da mucho juego poner el foco en los claroscuros de la moral, la ética de los negocios, la lealtad, la procedencia del dinero y la fama.

Cuenta con un gran reparto, en el que destaca Jon Voight, el padre recién excarcelado. Un tipo siniestro que viene preparado a desenterrar el pasado y poner patas arriba el mundo de los Donovan.

El piloto comienza algo lento, bastante lógico teniendo en cuenta que ha de presentar a los personajes, así como tejer sus relaciones y conflictos. Poco a poco deja entrever las tensiones sin mostrarlas realmente y hay muchos silencios que dicen más que los diálogos. Como poco ha despertado mi curiosidad. Habrá que anotarla en la lista.

Comienza la Legislatura del Diálogo

El 6 de septiembre publiqué una entrada en la que analizaba los últimos movimientos políticos y titulé “Y todo sigue igual“. Porque a pesar de que Rajoy se presentó a la investidura, el resultado tumbó su propuesta y no parecía que quedara más remedio que unas terceras elecciones. Para el 25 de diciembre, fun fun fun, además. Pero al final resultó que no estaba todo tan parado como creíamos.

Mucho ha llovido desde principios de septiembre. En estos dos meses ha pasado de todo. El PSOE se había posicionado en un imposible: el No a Rajoy y No a terceras elecciones, pero también en el No a un gobierno alternativo. Cuando Sánchez inició contactos con nacionalistas y UP, comenzaron a oírse las voces de los barones que sugerían, daban a entender o pedían claramente (los menos) una abstención para desbloquear el país y que hubiera gobierno. De Rajoy, claro. Y no sólo había voces de miembros del partido, sino que había un clima en los medios que apuntaba a ello. El más claro ejemplo era El País con sus editoriales. De hecho, la sospecha quedó confirmada el domingo en la entrevista que hizo Évole al exSecretario General del PSOE.

El colmo fue Felipe González en la ser, en una entrevista grabada con Pepa Bueno en la que aseguraba que Pedro Sánchez le había prometido que daría la abstención en la segunda votación de la investidura, y que, al no haberlo hecho, se sentía engañado (algo también desmentido por Sánchez en Salvados). Fue el pistoletazo de salida para todos aquellos que estaban en contra de buscar una alternativa al PP. Pedro Sánchez convocó un Comité Federal el 1 de octubre y aquello fue un espectáculo desde las 9 de la mañana hasta bien entrada la madrugada. Previamente habían dimitido 17 miembros del comité para forzar a la ejecutiva a disolverse y que se montara una gestora. Tras horas de recesos, voces, y caos, finalmente votaron y ganaron los abstencionistas. Pedro Sánchez anunció su dimisión como Secretario General y el asturiano Javier Fernández tomó el mando de la gestora y del partido. A partir de ahí las aguas se calmaron en los medios de comunicación, los consejos de administración de las grandes empresas, Europa… Ya olía a gobierno del PP.

El PSOE, ya con la gestora en marcha, volvió a votar en un Comité Federal el 23 de octubre, y el 24 y 25 Felipe VI realizó sus ya clásicas rondas de contactos con los representantes de los partidos. Sin perder ni un minuto, oye, que el 31 se disolvían las Cortes. El 26 acudió Rajoy a su exposición, y el 27 fueron las réplicas del resto y la primera votación. Nada que destacar. Una repetición de la última investidura con sus discursos soporíferos y eternos (aunque con un Iglesias que ha debido trabajar para eliminar el rap), un Aitor Esteban soberbio, los típicos ataques de Iglesias a Rivera, un Rafa Hernando en su máximo esplendor y una Ana Pastor con un papel que le viene grande. Finalmente 170 a favor, resto en contra y todos a casa.

El sábado 29 comenzó con la crónica de una muerte anunciada. Bueno, en realidad la expectación se creó el viernes a última hora cuando Pedro Sánchez anunció que el sábado a las 12:30 comparecería en el Congreso. Saltaron las alarmas, todo el mundo hacía su apuesta y parecía apuntar a que iba a dimitir, como ya especulaba Ibarra en la Cope. Y así fue, entregó su acta cual mártir y comunicó que no era el final, sino el principio, que se echaba a la carretera, como quien va de gira: “No dejo la política. A partir del lunes cojo mi coche para recorrer de nuevo España y escuchar a los militantes“. No quiso abstenerse por principios, pero tampoco desobedecer a la dirección del partido con un No, así pues, tomó el camino fácil dejando solos a los diputados que se negaban a la abstención.

Ya por la tarde, la investidura fue más fluida, ya que los discursos son más cortos. Comenzó el pleno con un minuto de silencio por los últimos crímenes machistas. Oh, qué detalle, para qué aplicar medidas que erradiquen de una vez la Violencia de Género, mejor un minuto de silencio con todos en pie, que tiene mucha más efectividad, claro que sí. En fin, tras el paripé, comenzó la nueva ronda. Rajoy dando las gracias a los que le iban a hacer presidente, pero ojo, con aviso para navegantes cuando dijo “No estoy dispuesto a derribar lo construido… no puedo aceptar su demolición… No se puede pretender que gobierne yo y traicione mi propio proyecto político que además fue el más apoyado por los españoles. No me pidan ni pretendan imponerme lo que yo no puedo aceptar“. Es decir, los presupuestos del 2017 los pongo yo, y eso de derogar mis leyes, vete haciendo a la idea de que por ahí no paso. Les leyó la cartilla de pé a pá. Hay tres cosas que vais a tener que tragar: La unidad de España, la integridad de la soberanía y las órdenes de Europa. Fue un golpe sobre la mesa demostrando quién manda. Y es que aunque no tenga mayoría, tiene la sartén por el mango. ¿Que una ley no sale? Pues a esperar, que se le da de maravilla. Y el 3 de mayo convoca elecciones. Se acabó el Mariano que tendía la mano y prometía diálogo el día 26 en su discurso.

Después salió Antonio Hernando, que se limitó a leer, supongo que no quiso replicar porque ya iba con todo el pescado vendido. Su discurso dio penica. Se escudó en que le darían la abstención “por responsabilidad para desbloquear una situación que es insostenible”, pero a la vez intentó levantar barbilla y dar un golpe sobre la mesa con su “Ni nos gusta usted ni sus políticas. Combatiremos sus odiosas reformas que tanto daño han hecho a una mayoría social. Empiece por eliminar la LOMCE, la ley “mordaza” y otras porque lo vamos a hacer desde la oposición”. Todo tan contradictorio.

Pasaron sin pena ni gloria Iglesias con su discurso del epílogo y su confianza en ganar pronto las elecciones y Rivera con sus frases vacías, su arrogancia hacia Rajoy (como si ahora que el PSOE daba la abstención sus escaños contaran algo), sus citas y su intentar ser gracioso pero que quedan en un quiero y no puedo.

Y después se armó el revuelo. Fiel a su estilo, llegó al atril Rufián, de ERC, que dedicó prácticamente todo su discurso al PSOE.

Con tales palabras, la bancada socialista estalló de ira. Es curioso que en el PSOE no doliera el discurso de Rajoy en el que les leía la cartilla. Nadie levantó la voz, todos escucharon cabizbajos y humillados. Sin embargo, sí que se indignaron por las citas de socialistas decepcionados que recogía Rufián. O por sus “¿No les da vergüenza ser republicanos pero monárquicos, socialistas pero neoliberales, obreros pero en consejos de administración y de izquierdas pero dando el gobierno a la derecha?” Lo cierto es que aunque a los socialistas no les gustara el tono del portavoz de ERC, el contenido no iba muy desencaminado de las contradicciones que vive el PSOE. Y que no vienen de ahora. Tras varias interrupciones, y dado lo lento que habla Rufián, la presidenta le cortó el micro. Pero el daño ya estaba hecho. Y quedó más escenificado aún cuando se levantaron a aplaudir más tarde PP, PSOE y Ciudadanos. Él se retrepaba en el asiento, sonreía y señalaba como diciendo ¿Lo veis?, lo que yo os decía, el fin del bipartidismo, son solo un partido. Tampoco sé muy bien de dónde viene la sorpresa, la verdad, ERC va al parlamento a cumplir con su papel, sus votantes están muy definidos. Además, le conviene un gobierno central del PP, porque fomenta esa fábrica de independentismo que avanza sin freno.

Calmó un poco el ambiente Aitor Esteban, que fue claro y directo como siempre. Esta vez sin grano ni tractor. Pero reiterando su No porque el PNV y el PP siguen teniendo una versión diferente de Euskadi.

Sin embargo, el líder de Bildu volvió a desatar a la audiencia atacando de nuevo al PSOE y a su falta de palabra. Sacó a relucir tiempos de Felipe González, los GAL, Lasa y Zabala, la cal viva, la entrada a la OTAN, reformas laborales, patadas en la puerta, coaliciones de PSOE y PP en Euskadi y Navarra. Unidos Podemos le aplaudieron y desde Ciudadanos los acusaron de estar con los terroristas. Y se volvió a montar. Ana Pastor no era capaz de calmar aquello.

En fin, acabaron los del grupo mixto sin mucha novedad y se procedió a la votación. Con Pedro Sánchez habiendo abandonado el barco, estaba la duda en cuántos iban a romper la disciplina de partido. Todo apuntaba a que las independientes Robles y Cantera se mantendrían en el No, pero no estaba tan claro con el PSC o los baleares. Al final fueron 15 los que no acataron el mandato del Comité Federal, entre los que se encontraban efectivamente las independientes, los 2 baleares y los 7 del PSC, Susana Sumelzo (exdirigente de la anterior ejecutiva), Odón Elorza, Rocío de Frutos y María Luz Martínez Seijo. Parece ser que el PSOE les pondrá una multa de 600€ pero no los echará al Grupo Mixto. Sobre todo porque perdería importancia en el arco parlamentario al tener menos diputados. Veremos qué hace con las independientes.

De todas formas, Rajoy salió envestido. Como el Presidente con menos votos en contra, además. Y ya ha comenzado la legislatura, sin embargo, sin prisas. Rajoy se fue de puente y ya mañana comunicará quiénes ha elegido como ministros de esta nueva etapa. Hay muchas quinielas, pero aquí no cuenta la valía profesional ni la capacidad política. Todo depende de Rajoy, y suele dejarse llevar más por criterios personales como puede verse en Ana Pastor, Soria o Sáenz de Santamaría.

¿Tendremos una legislatura completa o volveremos a elecciones el verano que viene? Me temo que todo dependerá del PSOE. De lo que esté dispuesto a ceder el nuevo PSOE y de lo que tarde en recomponerse. Sánchez dio a entender que estuvo a punto de la abstención en la anterior investidura, pero que tras hablar con Rajoy y conocer que no le pedía sólo investidura, sino también gobierno, decidió mantenerse en el No.

Así pues, todo parece indicar que la gestora, ya con menos poder de negociación aún, tendrá que tragar con todo aquello que les exijan los del PP. Lo de la oposición no se lo creen ni ellos. Yo al menos. De hecho creo que una de las primeras medidas en las que se va a evidenciar va a ser la reforma de la ley electoral. Ya lo dejó caer Antonio Hernando el día 27. Amparados en que no volvamos a vernos en un bloqueo institucional, se modificará para que sea similar al País Vasco, y así asegurar también el gobierno a los grandes partidos. Para ese tipo de reformas sí que se les da bien el diálogo. Veremos en qué más.

Interrail por Capitales Imperiales. Día 2: Budapest II Parte

En la entrada anterior nos habíamos quedado con la subida al Monte Gellért después de comer. El monte fue lugar de asentamientos celtas y romanos y está lleno de supersticiones. En 1046 los paganos arrojaron desde lo alto al obispo Gellért metido en un tonel. El religioso intentaba convertirlos al cristianismo. Durante la Edad Media se decía que las brujas celebraban allí sus aquelarres. A partir del siglo XIX se convirtió en escenario de meriendas campestres y en 1967 los alrededores de la ciudadela se convirtieron en parque.

Se puede subir en coche, en bus o con tranvía, pero nosotros nos lanzamos a recorrerlo a pie. No obstante, con todo lo que tiene la ciudad, si cuentas con poco tiempo, yo lo omitiría. Sí, no hay malas vistas, hay una zona con la Estatua de la Libertad y si hace buen día como el nuestro, un paseo no viene mal. Pero me dio la sensación de que estuviera la zona muy bien cuidada y mantenida. Y ya digo que con poco tiempo, mejor emplearlo en otros rincones de la ciudad.

Para volver a Pest, esta vez cruzamos el Puente de la Libertad, construido entre 1804 y 1809. Fue reconstruido tras la II GM respetándose sus rasgos originales. En lo alto campean las legendarias aves húngaras y escudos reales.

Entramos en el Mercado Central, el más grande de los cinco mercados que se abrieron en la ciudad a finales del siglo XIX. Se construyeron para controlar la calidad de los alimentos y mejorar el estado de conservación de éstos, ya que la población estaba sufriendo problemas de salud.

Quedó dañado también durante la II GM y posteriormente perdió su importancia. En 1991 se cerró porque se declaró en ruinas. Tres años más tarde fue restaurado y se volvió a abrir.

En la parte inferior tiene puestos típicos de un mercado, y en la planta superior hay tiendas de recuerdos, de camisetas, tapetes e incluso locales para comer. Se puede degustar la famosa pizza húngara.

Para finalizar el día, continuamos por Vámház körút y Múzeum körut hacia el barrio judío. Lo primero que encontramos es la Sinagoga, la segunda más grande del mundo, sólo superada por la de Jerusalén.

Mide 53 metros de largo y 25 de ancho. Fue construida entre 1854 y 1859 y con estilo morisco, aunque también tiene toques bizantinos, románticos y góticos.

Durante la II GM los nazis convirtieron los alrededores en un guetto y más tarde en un campo de concentración. En el cementerio que se encuentra en el exterior de la sinagoga están enterrados más de 2000 judíos que murieron de hambre y frío. Destaca el Árbol de la Vida, una escultura que simula un sauce llorón y que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado en el Holocausto.

Continuamos paseando por la zona, sin mucha intención, dejándonos llevar por las coloridas calles llenas de grafitis (el famoso cubo de Rubik o Puskas), de tiendas, de locales y ambientillo.

Es uno de los barrios con más vida de la ciudad. Sobre todo destacan los “ruin bars”. La zona estaba en ruinas, como el nombre indica, y el gobierno, en crisis en los años 90, vendió edificios enteros de la zona a precio muy bajo. Los compradores los decoraron con elementos históricos de los propios edificios.

En la calle Kiraly está Gozsdu Udvar, una serie de patios conectados con apartamentos en las plantas altas y restaurantes y locales en las plantas bajas.

Y como ocurre con estos barrios vanguardistas, con el tiempo se va poniendo de moda y los precios se disparan. Ahora ya no es una zona marginal, sino que está bastante animada.

Las terrazas estaban llenas y había bastante ambiente. Un buen remate para un segundo día en Budapest. Compramos la cena y volvimos al hotel.

Y llegó el verano

Llevo un mes sin escribir, lo sé, pero se han juntado varias cosas. Por un lado un percance en casa en modo de cascada en el salón, por otro las vacaciones, y además este horrible calor que parece que llegó para quedarse. Lo llaman ola de calor, pero seguimos en la cresta y no bajamos de los 35 por el día y los 23 por la noche. Insoportable. Imposible descansar en condiciones. Apenas hay hambre, sólo sed. Si por mí fuera, estaría todo el día dentro de una bañera con un bol de sandía.

En fin, que así no se puede sacar ni tiempo ni ganas para escribir. Pero se intentará, que ya me ha vuelto a pasar, se me han juntado dos viajes. Así que, habrá que ponerse las pilas. Y el aire acondicionado.

¿Almacenamos más de lo que deberíamos?

¿Tenemos todos cierto síndrome de Diógenes? Pues creo que sí. Que levante la mano el que aún conserve cintas de cassette, algún viejo walkman/discman, cámara de carrete, móviles, apuntes del instituto, un recuerdo de Benidorm de cuando era pequeño, postales, fotos, ropa que ha visto mejores días… Nadie se libra. Y es que nos aferramos a objetos, bien por valor sentimental, bien por dejadez, porque no sabemos qué hacer con ellos o porque no nos acordamos de que lo teníamos de lo bien guardado que está. Y claro, cuando lo redescubres, te da tal nostalgia y recuerdos, que vuelves a guardarlo.

Yo que me horrorizo con algunos programas de televisión como Consumidos por el caos donde la gente vive literalmente consumida por objetos, cachivaches y mierdas varias, y que me consideraba minimalista porque en casa no tengo muchos cachivaches, llego, tras enlazar varias noticias y posts, al blog de Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus y me hacen un zas en toda la boca con su propuesta de 21 días hacia el minimalismo. Parten de la teoría de que se requieren 21 días para crear un hábito, y durante ese tiempo, se embarcan en el proyecto de deshacerse de objetos innecesarios siguiendo un patrón que se parece mucho al del programa de televisión que os comentaba.

21 días hacia el minimalismo:

– Día 1. Establecer qué queremos cambiar, hacia dónde queremos ir.

– Día 2. Con la idea clara, lo siguiente es planificar. Cómo y cuándo queremos llevar a cabo el cambio.

– Día 3. El movimiento se demuestra andando. Empaquetar todo salvo lo necesario e imprescindible: aseo personal básico (champú, gel, desodorante, cepillo de dientes y crema), un plato, un vaso y cubiertos. Algo de comida y bebida, la cama…Poco más. El resto, en cajas etiquetadas.

– Día 4. Empezar a desempaquetar, pero con un orden. Poco a poco, comenzando por lo más necesario. Una muda de ropa y los productos básicos de higiene personal.

– Día 5. Aquí desempaquetó un par de cosas que consideró necesarias. No especifica qué, pero sí hay que recapacitar sobre lo que es realmente necesario. Supongo que fue algún objeto que usara en el día a día. Quizá para poder cocinar, asearse, o algo más de ropa para cambiarse, claro.

– Día 6. Se sigue desempaquetando, pero menos que el día anterior. Supongo que se necesitan cada vez menos cosas cuando aprendes a vivir con poco. Es el día de los miedos. Recapacitar a no tener miedo de desprenderse de algo por lo que sentimos apego, como una camiseta favorita, la tele, o introducir un verdadero cambio en nuestra forma de actuar.

– Día 7. Reflexión sobre las relaciones. Se sigue desempaquetando, sólo que en este caso para desprenderse de objetos que le da a su padre para que los done en la iglesia. Pero también habla de la importancia de que tu entorno te respete y ayude en el reto. Sobre todo que no te aporten más trastos…

– Día 8. Cada vez desempaqueta menos, porque se da cuenta de la cantidad de cosas que tiene y no echa de menos. Que las ha ido adquiriendo dejándose llevar por el afán consumista de la sociedad que nos vende que para ser guays hay que tener esto o vestir de aquella forma.

– Día 9. Día de reflexión sobre el cambio, quién quiere ser. Y sólo saca algo más de ropa.

– Día 10. No siente la necesidad de desempaquetar nada más. Es decir, no echa de menos nada. Y es que, ¿qué necesitamos y qué creemos necesitar?

– Día 11. Puesto que parece no necesitar nada más, el resto de lo empaquetado pasa a distribuirse en montones: Para donar, vender y tirar. Ojo, que no se queda con nada más. Yo supongo que haría un 4º apartado, el de conservar.

– Día 12. Día de donar.

– Día 13. A vender.

– Día 14. Bienvenido a la era digital. Guardamos formatos anticuados… como fotos impresas porque eran de la época de carretes, o documentos, apuntes, cds, dvds… Lo que proponen es escanear, digitalizar y guardarlo en la red, en alguna web de almacenaje online. Una vez hecho, a la basura las fotos, los documentos, cds, dvds…Yo aquí no estoy muy de acuerdo, sobre todo con fotos y documentos. Quizá con música y vídeos sí.

– Día 15. Simplificar gastos. Gastar menos en nuevos objetos, en servicios contratados y demás.

– Día 16. Electrónica. ¿Cuántas teles tienes? ¿Consolas? ¿Teléfono fijo? ¿Ordenadores? ¿Puedes reducirlo a uno de cada uno al menos? ¿Puedes reducir el consumo de horas de tele/videojuegos? Aquí, tampoco estoy de acuerdo. El ocio puede ser leer, pero también ver una buena serie o jugar a la consola. Otra cosa es que se haga con moderación alternando con más actividades.

– Día 17. El coche. Valorar si merece la pena el coche, si es necesario para ir a trabajar, si es hora de cambiarlo por uno más económico porque la edad que tiene supone muchas visitas al taller…

– Día 18. Igual que con el coche. Pero con la casa. Valorar si se adapta al nuevo estilo de vida, si con una más pequeña o en otra zona te iría mejor. ¿Alquilar o comprar?

– Día 19. Trabajo. Esto es más utópico, pues hablan de valorar dejar el trabajo. Depende de la situación de cada uno, de los ahorros, de a qué te dediques, de si puedes trabajar como autónomo. Pero viene bien, en cualquier caso, una reflexión sobre qué estás haciendo con tu vida en ese aspecto, si eres feliz, si aspiras a más, mover contactos, echar currículums…

– Día 20. Salud y deporte. Simplificar la vida también conlleva deshacerse de comida basura, de lo que nos hace mal al cuerpo. Significa comer más sano y hacer ejercicio. En este caso se vuelve ovolácteo-vegetariano con consumo esporádico de pescado. También elimina de su dieta las harinas y azúcares. Normal que pierda 30 kilos en el proceso. No creo que haya que llegar al extremo de hacerse vegetariano, pero sí es buena idea eliminar aquello que no nos sienta bien, o que comemos por matar el tiempo. Al final, es organización en la rutina de las comidas, como en el resto del proceso. Recomienda comidas simples, con tres ingredientes y que no conlleven mucho tiempo en su preparación. También va unido al apartado gastos. Ser más conscientes de la comida que compramos, ir más al día y no almacenar por almacenar y todo lleno de productos cocinados y procesados. Aboga por un cambio, por comprar alimentos frescos que se consumen al poco de comprarlos sin dar tiempo a que se pudran, y, por tanto, a que se tire el dinero.

– Día 21. Tiempo. Optimización del tiempo. Como se supone que durante todo el camino se ha librado de cosas innecesarias, ha cambiado sus prioridades, se organiza en cuestiones de comida y ejercicio, pues también gana tiempo para los nuevos objetivos propuestos.

Quizá este cambio sea muy radical y no todos estemos por la labor de cambiar todo lo que sugieren en su blog. Pero sí que es verdad que hay veces que hay que pararse a reflexionar y a valorar lo que nos rodea, sea a nivel personal, profesional, compañías, modo de vida… Y puede que estés conforme con todo ello, que hayas conseguido tus metas o que estés en el camino. Pero la vida es un constante reto lleno de cambios.

También proponen un juego de 30 días en el que cada día nos desharíamos de algo. Comenzando el día 1 con un objeto, siguiendo el 2, con dos, el 3, con 3 y así sucesivamente hasta llegar al 30 y nos desvinculemos de treinta objetos. Todo un reto, pero más asequible que los 21 días hacia el minimalismo, ¿no?

Tal vez haya que deshacerse de objetos por la llegada de un nuevo miembro a la familia, por una mudanza, por falta de espacio, porque haces obras en casa… Y si no existe ese momento que nos obliga a revisar lo que guardamos en armarios, cajones y demás, yo creo que hay que provocarlo. Ojo, es mi forma de verlo, quizá debido a que soy un poco obsesa del orden, de la organización. Aunque también peco de Diógenes, como decía… Hace un par de años mis padres hicieron reforma en casa, y aunque yo ya no vivía allí, me costaba ver que se iban a deshacer de mis libros de EGB, ¡¡¡que guardaban hasta los de los primeros años!!!

Pero sí, como norma general me gusta el orden, la rutina, el saber dónde están las cosas, y no guardar cosas inútiles. Con la ropa es sencillo, pues cada cambio de temporada vacío el armario, me pruebo ropa, valoro lo que tengo, qué me vale, qué no, qué no está en sus mejores condiciones, si necesito algo… y después, vuelvo a colocarlo. A veces hago esto a mediados de temporada porque me da la sensación de que siempre me pongo lo mismo. En parte por el hecho de coger lo primero que veo al abrir el armario, que suele ser lo que está más visible, es decir, lo más reciente.

El haber hecho dos mudanzas en los últimos 3 años también ha ayudado, puesto que empaquetar y desempaquetar te lleva a plantearte para qué guardas tantas camisetas de publicidad para estar por casa. Y al final le das otros usos, como trapos, usarlas para pintar en la reforma…

Pero aparte de la ropa (y calzado, que sigo un proceso similar), que al final es algo que usamos a diario, el premio se lo llevan los recuerdos. Que si de un festival, de unas vacaciones, del instituto, de la facultad, que si un llavero que se me rompió… ¿Qué hacer con todo eso?

Y punto y aparte merece la electrónica, que evoluciona tan rápido que acumulamos gadgets anticuados pero que siguen funcionando. ¿Los guardamos para luego enseñárselos a futuras generaciones y ver cómo se sorprenden como ya vimos en este vídeo? Podríamos venderlos en alguna tienda de estas de segunda mano, pero no creo que nos den mucho por según qué objetos. Otra opción es poner un anuncio en internet y que llegue a manos de un coleccionista y que acumule él trastos… Desvestir a un santo para vestir a otro, vaya.

Además de hacer limpia, también hay que tener en cuenta un cambio de actitud en cuanto a nuevas adquisiciones, porque si no, no tiene sentido. Sobre todo para aquellos amigos del horror vacui, que allá donde ven un hueco, tienen que encontrarle un objeto. Es un cambio de actitud en un sentido amplio.

A mí desde luego me han hecho reflexionar. Y creo que guardo más cosas de las que debería. Creo que ya tengo nuevo propósito para septiembre. Veremos a ver dónde nos lleva el camino. No creo que me deshaga de la casa, el coche, la tele, ordenador… Pero de momento voy a plantearme de qué de objetos innecesarios puedo deshacerme.

Otra vez cambio de hora

Sí, así es, por si no os habéis enterado, esta noche ha tenido una hora más ya que hemos vuelto al horario de invierno. Sigo sin entender el ahorro que se supone que conseguimos con estos cambios. Lo único que sé que voy a conseguir es que mañana cuando salga de trabajar será de noche. ¡Vaya depresión!

En fin, lo único que conseguimos es alterar los biorritmos. No sólo porque al cuerpo le cueste saber a qué hora hay que comer o dormir, sino porque te das cuenta de la cantidad de relojes que tienes en tu casa. De forma que te tiras una semana pensando si ese reloj está bien o está en la hora de la semana pasada.

Voy a ver si pongo en hora todos los relojes de la casa, o si les quiro directamente las pilas…