El escondite del hacker, Escapeway

Este fin de semana teníamos por aquí a mi hermano y volvimos a reunirnos para un escape. Para esta vez tocó El escondite del hacker, de Escapeway, que ya había salido en votaciones anteriores pero que había quedado como segunda opción tras La entrevista y ¿Vacaciones? A la tercera iba la vencida.

El título de la sala ya nos da una idea de la temática: ordenadores, deep web, hackers… Pero, ¿cuál es nuestra misión? Pues resulta que ha desaparecido un hacker que formaba parte de la organización Anonymus. Recientemente había recibido información sobre los negocios turbios de la multinacional B Corp, en cuyo departamento de seguridad informática trabajaba y decidió castigar a la compañía. Sin embargo, alguien lo delató, de ahí su huida. No obstante, no se ha marchado sin más, sino que nos ha dejado una carta pidiendo que continuáramos su legado.

Así, nuestra misión en este escape es borrar la base de datos y salir. Y todo en 60 minutos. Por suerte, en nuestro equipo de 6 integrantes contábamos con un informático.

Llegamos 20 minutos antes como nos pedían en la reserva, pero nos quedamos en la calle a la espera de que nos dejaran pasar, para así tampoco cruzarnos con el grupo anterior. A la puerta salió el dueño y estuvo preguntándonos sobre nuestro pasado escapista. Charlamos con él sobre experiencias anteriores, tipos de puzles, fallos y aciertos de otras salas y nos adelantó un poco sobre el reto que nos esperaba. Lógicamente no nos reveló nada, pero sí que nos comentó que no esperáramos nada lineal ni candados. Se trata de una sala 2.0.

Continuamos la conversación en el interior y cuando terminó el grupo que nos precedía nos bajaron para la charla informativa del inicio. Al saber que ya teníamos experiencia, no se entretuvieron mucho, solo un par de normas básicas como el uso de cada objeto, que no recurriéramos a la fuerza y que, como siempre, nos comunicáramos. Y tras leernos la carta del hacker con sus indicaciones, era hora de entrar.

Ya desde el minuto 0 te sientes dentro del juego gracias a su original entrada. La ambientación está muy cuidada, aunque, si tiramos de tópicos, una guarida de hacker tendría algo más de desorden, de cafés/bebidas energéticas y bolsas de snacks/ cajas de comida para llevar sobre el escritorio. Y estos objetos podrían servir a su vez como pistas.

Pero el caso es que con lo que hay en la sala ya tenemos bastante, puesto que es muy completa. De hecho, el nivel de dificultad radica en la cantidad de pruebas que hay que ir solucionando. No hay un segundo de descanso. Es verdad que los enigmas no son especialmente complejos y pueden sacarse con un poco de lógica (no como en Tras el Espejo que dependían más de tener determinados dones); no obstante, sí que requieren de compenetración, comunicación y reparto de tareas entre todos los miembros del equipo. Lo ideal como siempre es que cada uno se dedique a lo que se le dé bien, ya sean los enigmas de lógica, los de destreza, los de cálculos… Hay para todos.

No se trata de un escape básico de llave/código–>candado, sino que abundan cerrojos y aperturas mecánicas y lo mejor es que nada es lo que parece. No hay linealidad y hay que estar pendiente de todo. Sin duda es una sala muy visual, de mucha observación. Y lo bueno es que todo forma parte del juego, no hay ni una sola pegatina de “no tocar”, así que te metes mucho más en el juego.

Creo que entramos bastante enchufados, aunque tuvimos algún momento de quedarnos pelín atascados. Pero enseguida conseguimos continuar. El Game Master estuvo muy acertado y solo nos dio pistas cuando veía que estábamos realmente bloqueados. Y además no nos las daba sin más, sino que nos guiaba. Salvo un par de ocasiones que directamente nos corrigió porque teníamos la solución, pero estábamos cuestionándonos a nosotros mismos. Se nota que estaba continuamente siguiendo nuestros movimientos. El problema de las pistas es que se dan en el monitor del tiempo y este está únicamente en una sala, por lo que a medida que avanza el juego tienes que andar de acá para allá.

El grupo que jugó antes que nosotros no consiguió salir y los oímos decir que no estaba bien hilado. Sin embargo, me da la sensación de que se esperaban una sala lineal. Nosotros encontramos que todo tenía sentido, sobre todo por la ambientación y porque las pruebas iban acordes a la temática. Había una historia detrás muy bien hilada.

Eso sí, los tiempos están muy ajustados y yo ya pensaba que no saldríamos. El tiempo corría, conseguimos borrar la base de datos y a falta de 3 minutos ahí estábamos en la última prueba. Uno resolviéndola y el resto ya pegados tras él esperando a que se abriera la puerta. Peeeeero, si entrar no era tan fácil, salir tampoco.

Si no es por el Game Master que nos preguntó que por qué estábamos todos como imbéciles mirando para el mismo sitio, no salimos. Estábamos a falta de 58 segundos (aunque teníamos 5 minutos extra) cuando conseguimos salir.

No nos dio mucho tiempo a comentar las jugadas, pues los chicos enseguida tenían que preparar la sala para el siguiente grupo. Aunque mientras devolvían todo a su posición inicial nos resolvieron alguna duda. El dueño también nos explicó cómo se le habían ocurrido algunas pruebas. La verdad es que el hombre lo vive. Le gusta el mundillo, conocer puzzles, mecanismos y enigmas de otras salas. También se interesa por lo que le gusta a la gente y lo que no. Busca un equilibrio entre historia, ambientación, complejidad y lógica. Eso sí, a un ritmo imparable. Yo le comenté a nuestra salida que en otras empresas quizá para todo lo que tiene lo habrían puesto con un límite de 70 minutos y me vino a decir algo así como que es más interesante si tienes que darte vida. Y en realidad es verdad, el tiempo ajustado le da algo más de emoción. Además, hay que tener en cuenta que es de las pocas salas de 7 personas que hay en Madrid, por lo que lo suyo es acudir cuando se disponga de un grupo lo más grande posible para repartirse las tareas. Yo creo que a partir de 5 está bien. Nosotros, como digo, éramos 6 y no nos estorbamos para nada.

En definitiva, una sala muy bien montada tanto en ambientación como en contenido. Muy entretenida, aunque de dificultad alta (pero no es necesario ser informático). Es recomendable que el equipo (o la mayoría de integrantes) tenga cierto rodaje previo en juegos de escape sobre todo porque más o menos ya sabes cómo organizarte.

Totalmente recomendable.

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La hija del relojero de Kate Morton

La hija del relojero es el último libro de Kate Morton, una autora australiana que ha vendido más de once millones de ejemplares en todo el mundo de sus cinco novelas anteriores.

Argumento:

¿Mi nombre verdadero? Nadie lo recuerda. ¿Los sucesos de aquel verano? Nadie más los conoce.

En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo en Berkshire. Tienen un plan: vivir los siguientes meses recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.

Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río. ¿Por qué ese boceto de Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?

Narrada por varias voces a lo largo del tiempo, La hija del relojero es la historia de un asesinato, un misterio y un robo, una reflexión sobre el arte, la verdad y la belleza, el amor y las pérdidas. Por sus páginas fluye como un río la voz de una mujer ya libre de las ataduras del tiempo y cuyo nombre ha caído en el olvido: Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que vio todo lo sucedido.

Como ya nos describe la sinopsis del libro, y como viene siendo habitual en Morton, tenemos dos hilos narrativos unidos por un misterio. En este caso la novela comienza con Elodie Winslow en el Londres de 2017, quien está a punto de casarse con su prometido Alastair y va un poco de cabeza con los preparativos de la boda y las peticiones de su futura suegra (que es quien realmente está organizando todo). Pero el caos y el estrés por el enlace quedarán en pausa cuando en su trabajo como archivista de la empresa Stratton, Adwell & Co descubre un boceto de una mansión que automáticamente la lleva a su infancia y al cuento favorito que le narraba su madre.

La historia tarda en arrancar. Es lógico que la autora quiera presentar al personaje, con sus personalidad, sus dudas, su situación, ya que necesitamos ese punto de partida; pero viéndolo en conjunto, con la novela finalizada, me da la sensación de que hay una buena parte innecesaria. En cualquier caso, una vez que ya se nos ha introducido a Elodie y el misterio de la casa (y la foto de una mujer desconocida) su búsqueda de respuestas nos sirve como hilo de Ariadna de esta historia.

Y mientras tanto, se nos intercala con otra voz narrativa, la de una niña que podría haber salido de un cuento de Dickens: una huérfana en el Londres victoriano que se ve obligada a recurrir a la picaresca, al robo y a las trampas para sobrevivir. Es la hija del relojero que da nombre al título, y poco a poco iremos conociendo su destino, con algún golpe de suerte y muchos reveses.

En medio de ambas mujeres está Birchwood Manor, el común denominador en todas las épocas, esa imponente mansión que en su día atrajo al pintor Edward Raddcliffe, autor del boceto que encuentra Elodie y enamorado de la mujer de la fotografía, Lily Millington. Conociendo su desdichada historia unimos todas las piezas.

Además, la novela cuenta con varios secundarios, aunque no todos están desarrollados de la misma forma. Destacan Tip (tío abuelo de Elodie), Ada o Juliet, pero sobre todo el relato gana con el personaje de Lucy, la hermana de Edward, una mujer con sed de conocimiento mente ágil y curiosa que se ve encorsetada en la sociedad en la que le ha tocado vivir. En otro nivel inferior estarían los miembros de la Hermandad Magenta (de quienes poco conocemos más aparte de sus nombres y un par de detalles), Jack, o el padre de Elodie (a quien se echa de menos al final).

Siendo fiel a sí misma, Morton construye una novela con su sello particular, ese que la ha llevado al éxito. Es una autora de ritmo pausado que recurre a protagonistas femeninas potentes para construir unas novelas en las que predominan las intrigas familiares, los misterios sin resolver. La escritora australiana cuida la ambientación, las emociones de los personajes y suele añadir un componente artístico (en este caso tenemos la pintura con Edward, la fotografía con la hermandad y la música con la madre de Elodie). Sin embargo, en este caso le ha quedado un libro un tanto flojo.

Paso por alto que comienza lento, porque ya me esperaba una narración tranquila, paciente, que va soltando detalles que comienzan a tener sentido a medida que avanza la trama. De hecho se agradece este ritmo con tanto salto temporal y cambio de personaje. Pero no puedo obviar el haber acabado con la misma sensación que tuve cuando terminé El último adiós. De nuevo me quedé un poco decepcionada por el final abrupto y la falta de cierre de la historia del presente. Después de la cantidad de páginas que le dedica a Elodie al inicio para que empaticemos con ella, sorprende que, al final, una vez resuelto el misterio de la hija del relojero, nos quedemos sin un epílogo que profundice en la vida del personaje. Insisto en que no hay que darlo todo mascado, pero sí que me faltó una conversación con su padre, incluso con su tío o su prometido. Por no hablar de Jack, un personaje que no sé ni de dónde sale ni adónde va. En mi opinión es prescindible.

En resumen, mantiene el estilo Morton (algo que me gusta), pero hay personajes de más y me falta un breve capítulo final. Esperemos que su próxima novela me deje mejor sabor de boca.

Escape Room: Atrapado en el Museo, EXIT/SALIDA

Una semana después de hacer ¿Vacaciones? volvimos a intentar escapar, esta vez de un museo. Para esta ocasión teníamos que encontrar una sala a última hora y no fue fácil, pero encontramos un hueco en Atrapado en el Museo, de EXIT/SALIDA.

Ya habíamos probado suerte en un museo, pero en este no teníamos que robar nada y huir, sino que, como bien se puede deducir del nombre de la sala, nos hemos quedado atrapados. Imagina que el vigilante de un museo te encierra accidentalmente en una exposición. ¿Encontrarías la manera de salir?

Llegamos cinco minutos antes de la hora y nos recibió la Game Master, que parece que aún no tenía preparada la sala, pues nos pidió un poco de tiempo. Después nos preguntó si habíamos jugado alguna vez, y al decirle que sí, pasó directamente a explicarnos nuestra misión. Realmente fue todo muy breve, pues la historia no tiene mucha complicación. Sí que nos indicó que había objetos que no formaban parte del juego y que estaban señalizados, pero poca indicación más. Nos dio un walkie para la comunicación y para dentro.

Nos encontramos en una sala bastante amplia y bien ambientada. Sobria, pero bien ambientada, como si fuera un museo, con sus cuadros, sus vitrinas… Y nos pusimos manos a la obra. Había que escapar de allí, así que tocaba buscar concienzudamente en cada rincón. Entramos bastante tranquilos y seguros y pronto fuimos resolviendo los escollos que nos íbamos encontrando. Sin embargo, la cosa se nos enquistó por un error de principiantes cuando apenas llevábamos un cuarto de hora.

No obstante, sabíamos que íbamos bien, así que nos paramos a pensar y recapacitar. ¿Qué tenemos, qué nos falta, hay algo que no hayamos mirado? Y cuando llevábamos un par de minutos la Game Master nos hizo unas preguntas muy similares para guiarnos. Y enseguida detectamos lo que estábamos pasando por alto.

A partir de ahí, volvimos al ritmo y, aunque también tuvimos algún momento de despiste, fuimos bastante ágiles. Tanto que nos sobraron 22 minutos.

En general la sala está muy bien. Es lineal y las secuencias están bien hiladas. Sin embargo, se nos quedó algo corta. Podríamos decir que esto se debe a que venimos de La Entrevista y ¿Vacaciones?, pero de los cuatro integrantes, tan solo dos los habíamos hecho. Pero sí que es cierto que todos llevamos unos pocos escapes a nuestras espaldas y que prácticamente todo fuera un código que te abre un candado, que te da una llave, que te da un código, que te abre un candado…. nos dejó un poco fríos. Para mi gusto hay un exceso de candados de cifras.

Otro detalle que no nos terminó de convencer fue la segunda sala, ya que su ambientación no terminaba de guardar relación con un museo.

En definitiva, una sala correcta para un nivel principiante-medio y con pocos integrantes, pues tampoco hay excesivos enigmas que resolver.

Escape Room: ¿Vacaciones? Dale al coco

Era difícil volver a elegir una sala de escape después de La Entrevista, que se había posicionado como la mejor hasta el momento, pero había que seguir jugando. Así, tras cuadrar día e integrantes (repetiríamos los de la última vez salvo una baja) salió ¿Vacaciones? de Dale al Coco, que también estaba muy bien posicionada en los rankings y comentarios. ¿Estaría a la altura?

No tenemos muchas pistas sobre la temática de la sala. Solo que parece que nos vamos de vacaciones. O no.

Dale al Coco cierra por vacaciones. Qué maravilla. Por fin. Tiempo libre, buena compañía…

Tras un duro año de investigaciones, ¿qué mejor que una escapada con los colegas? Unos días para desconectar, buen rollo… Os lo merecéis, ¿qué puede salir mal?

Además, un equipo reputado como es el vuestro, curtido en mil batallas, preparado para cualquier situación… ¿o no?

¿Qué demonios os pasó en el viaje? ¿De verdad pensabais que ibais de vacaciones?

Llegamos puntuales, como nos pidieron, incluso unos minutillos antes. Pero nos hicieron esperar un poco, pues el grupo anterior había llegado tarde y ya les había retrasado. Pero no nos importó, fuimos guardando los abrigos y bolsos en las taquillas y pasando al baño mientras.

Cuando nuestro Game Master por fin pudo estar con nosotros, nos pasó la hoja de protección de datos y cuando estuvimos listos nos explicó brevemente las particularidades de la sala (sin entrar en spoilers, claro) y nos puso en situación. A partir de ahí, entramos en la sala con 75 minutos por delante. Sin embargo, esta introducción es solo el principio, pues nada más entrar todo dio un giro y de repente nos vimos inmersos en el juego. No puedo desvelar nada, claro, solo diré que la adrenalina nos subió de repente a todos.

No perdimos detalle y pasamos los primeros 5-10 minutos en estado de alerta. Pasado este subidón inicial nos centramos de lleno en el espacio en que nos encontrábamos para comenzar a buscar y resolver enigmas.

La ambientación es increíble, una de las mejores que hemos visto hasta la fecha. Los ideólogos han sido capaces de recrear un escape muy original y currado. Y no solo por la ambientación o por el hilo conductor, sino también por las pruebas. Es verdad que hay candados y algunos puzzles ya conocidos, pero hay otros acertijos que no habíamos visto. Sin duda se nota que Paula y Sebas, los creadores del juego, son aficionados a las salas de escape. El tiempo se pasó volando, llegamos a la última sala a falta de los últimos minutos, y es que a pesar de que no es una escape room difícil, sí que cuenta con muchas pruebas. Por ello, aunque es recomendado de 2 a 6 personas, creo que lo ideal es a partir de 4. De esa forma no se va a la carrera. Es verdad que sobre todo al principio hay tramos en los que no todo el mundo puede estar participando, pero hacia la mitad del juego se va complicando y requiere la colaboración de todo el equipo. Nosotros fuimos cinco y es de los pocas veces en las que todo el mundo sale con la sensación de haber aportado algo durante todo el juego.

Con el subidón del inicio entramos bastante enchufados y la primera parte la solventamos bastante bien salvo una resolución de un enigma que lo complicamos más de la cuenta y el Game Master nos tuvo que dar una pista para guiarnos. En esta parte nos dio además otra pista porque nos estábamos olvidando de un detalle del principio. Pero por lo demás, encontramos las cosas bastante rápido y fuimos avanzando. Incluso en algún momento encontramos una pista de algo que habíamos resuelto ya por deducción (o experiencia).

En el segundo tramo hubo un salto cuantitativo, como decía más arriba, y había mucho más espacio donde buscar y más cosas que solventar. Aquí el Game Master nos tuvo que hacer alguna corrección para que no nos desviáramos, pues estábamos descartando un objeto. Pero en general, entre unos y otros fuimos probando, colaborando y resolviendo. Y llegamos a la parte final totalmente metidos de lleno en la historia, abstraídos del tiempo y con una prueba que nos inventamos. Tal cual. Teníamos que haber sacado la solución con las pistas de la sala, pero pensando que había que toquetear para activar algo, lo resolvimos. Estábamos en los últimos minutos y aún parecía que quedaba bastante por hacer. Más pruebas, más mecanismos, más candados, más símbolos… Es un momento de trabajar en paralelo, por lo que cada uno se empleó en una tarea y poco a poco veíamos el final acercarse. Y eso que tuvimos un problema técnico porque un mecanismo no terminaba de funcionar bien. A lo que además hay que sumarle que hicimos trampa con un candado. El código había que sacarlo de una pista que nos habíamos saltado y sacamos las dos primeras cifras por lógica y la última girando el número hasta que abrió.

Logramos salir cuatro minutos antes de que sonara la bocina con tanta adrenalina como al principio y encantados con la experiencia. Es una sala que mantiene el ritmo durante todo el juego gracias a la ambientación, la cantidad de pruebas que hay que hacer y lo necesario de la colaboración entre miembros del equipo (el factor observación y comunicación es bastante importante). Es verdad que a pesar de su diseño que se sale de lo habitual, sí que hay un claro predominio de candados. Pero en ningún caso da la sensación de entrar en bucle, están bien distribuidos.

Después de salir volvimos a entrar con nuestro Game Master, que nos explicó un poco cómo nos había visto. En general dijo que muy bien y que por eso nos había dejado más o menos a nuestro rollo y sólo había intervenido cuando vio que nos habíamos atascado o estábamos descartando algo que sí que había que usar. También nos explicó cómo teníamos que haber resuelto las dos pruebas en las que hicimos trampa y si bien una de ellas era una llave que habíamos encontrado y pasado de ella pero sacamos el código por lógica salvo un número; la otra fue pura potra. Creo que si nos hubiéramos puesto a resolver el enigma, no habríamos salido porque habríamos perdido bastante tiempo en descubrirlo y solucionarlo. Por otra parte, le comentamos un mecanismo y unos objetos que estaban algo dañados para que tomaran nota y los cambien antes de que se estropeen.

Después llegó el momento de la foto de rigor y antes de despedirnos intercambiamos opiniones sobre la experiencia en otros escapes. Sin duda volveremos a Dale al coco, porque parecen tener muy buenas ideas. ¿Vacaciones? desde luego está muy bien montado y parece que van a abrir una sala nueva para 1-2 personas. ¿Qué estarán tramando?

De momento, nosotros pensando en el próximo, que será en breve.

Professor Marston and the Wonder Women

El personaje de Wonder Woman está más vivo que nunca. En una época en la que raro es el mes en que no se estrena una película de superhéroes, Patty Jenkins hizo resurgir a la superheroína más famosa e influyente de todos los tiempos. Y como ya ocurriera con el cómic en el pasado, ha sido un éxito y ha impactado en la sociedad convirtiéndose en una figura de referencia para las nuevas generaciones.

La influencia a través de la cultura popular es algo que vio claro el psicólogo William Moulton Marston, creador del personaje de Diana de Temiscira, Diana Prince o Wonder Woman. El nacimiento de la superheroína queda recogido en la película Professor Marston and the Wonder Women que, tras su estreno en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2017 y de exhibirse en las salas de Estados Unidos desde el 13 de octubre de 2017 ha llegado a España en formato doméstico sin ser estrenada en los cines.

La cinta comienza en 1945, con el profesor Marston defendiéndose ante la Comisión del Cómic de EEUU que le acusa de que las historias de su personaje están cargadas de perversiones por reflejar homosexualidad, sumisión y tortura. A partir de ahí hay varios saltos temporales entre los testimonios del psicólogo que nos sirven para conocer el nacimiento de Wonder Woman y de los acontecimientos que le han llevado a la comparecencia.

Retrocedemos así a los años veinte, momento en que Marston ejercía como profesor de psicología en el campus universitario femenino de Radcliffe mientras su mujer Elizabeth, también psicóloga y tanto o más brillante que él, se tenía que conformar con colaborar con él sin derecho a plaza propia o reconocimiento académico por el hecho de ser mujer. Además de las clases, en las que William desarrollaba su modelo de conducta social y emocional al que llamó DISC, acrónimo de Dominio, Influencia, Sumisión y Conformidad; ambos están metidos de lleno en la creación del primer detector de mentiras. Su vida cambiará de golpe cuando contratan como asistente de investigación a Olive Byrne (hija de Ethel Byrne y sobrina de Margaret Sanger), con quien comenzarán una relación tanto amorosa como intelectual.

Los Marston eran almas libres que se trataban como iguales y discutían sobre sus teorías, sus puntos de vista sobre la vida, la cultura, la sociedad… Eran dos intelectuales de mente abierta, libres de prejuicios y poco amigos de preocuparse de lo que dijeran los demás, por lo que cuando surge el amor entre el matrimonio y Olive, lo hablan y deciden cómo seguir a partir de ahí. Su visión tolerante les lleva a formar una familia nada tradicional en la que los hijos que tuvieron tanto Olive como Elizabeth fueron criados en conjunto. No obstante, no lo tuvieron nada fácil, ya que fueron acusados de depravados y libertinos y Marston perdió su puesto en la universidad.

Hasta aquí parece que se trata de un drama romántico, sin embargo, este contexto histórico inicial sirve para conocer el impacto que estas dos mujeres tuvieron en la vida de William y en la creación del mito de Wonder Woman. Aunó en la superheroína las personalidades de sus dos mujeres (la inteligencia, la seguridad y el carácter fuerte e independiente de Elizabeth y la sensibilidad, inocencia, dulzura y belleza de Olive), su teoría DISC, el detector de mentiras, sus fetichismos y una visión feminista del mundo.

Y es que el personaje no nació de la imaginación de un friki, como en el resto de cómics, sino que pretendía tener una función divulgativa, que fuera un espejo para las niñas y niños de la época. Ante la crítica de los censores sobre que sus historias las leían menores, Marston se defendía aclarando que precisamente esa era su intención:  “Quiero que las niñas pequeñas de este país sepan que tienen el poder sobre su propio destino y que los niños aprendan desde pequeños a respetar a las mujeres poderosas”. Había captado claramente que la cultura popular era un importante vehículo a la hora de filtrar ideas a la sociedad.

Desde el principio Wonder Woman nació como un personaje feminista, como una mujer empoderada. Marston creía que “Si el hombre tiene una naturaleza anárquica y violenta y la mujer cariñosa y protectora, entonces ellas deberían gobernar el mundo”, por lo que puso a la amazona en el centro del relato como una mujer capaz de acabar con la violencia y el desequilibrio instaurando en su lugar la justicia y la igualdad.

Y claro, una visión tan adelantada a su época (incluso hoy en día), con el reflejo de relaciones homosexuales y el uso de los látigos hizo saltar las alarmas de los sectores más conservadores de la época. Se topó con una sociedad llena de prejuicios en cuanto a la libertad sexual y que no estaba preparada para que una mujer tomara el control y las riendas de su propia vida.

Aún así, a pesar de una campaña de desprestigio, Wonder Woman consiguió vender en sus años iniciales más ejemplares que Superman. Incluso hoy en día la película protagonizada por Gal Gadot consiguió hacerse un hueco en un mundo audiovisual plagado de superhéroes masculinos heternormativos y batiendo récords de recaudación.

Angela Robinson, escritora y directora de Professor Marston and the Wonder Women decidió ir más allá del personaje y ahondar en la historia de su concepción adentrándose mientras tanto en temáticas como la ciencia, la investigación, la religión y el puritanismo, las rígidas estructuras familiares y las relaciones de pareja, el sexo, la política, la educación y el feminismo.

Aunque dura cerca de las dos horas, en ningún momento se hace larga. La historia está bien narrada y juegan un papel importante tanto los diálogos como los silencios, la simbología y los detalles visuales. Sin duda el momento de la inspiración del personaje con la combinación del vestuario a base de elementos fetichistas es el punto clave de la película, pero a partir de ahí no decae, sino que deja con ganas de conocer más de este personaje del que seguro que seguirá habiendo más entregas cinematográficas.

Morder la manzana, Leticia Dolera

Después de trabajar tanto en la pequeña como en la gran pantalla (tanto delante como detrás de las cámaras), Leticia Dolera debuta como escritora con Morder la manzana, un ensayo sobre feminismo.

El libro arranca con una escena familiar: un grupo de amigas tomando algo y charlando de la vida. De sus trabajos, de sus parejas o falta de ellas, de cómo les ha ido la semana, de sus preocupaciones y de alguna anécdota. En esta conversación una de ellas cuenta una desagradable escena en un taxi que desencadena en una revelación: todas han vivido algún tipo de situación de acoso o abuso (en mayor o menor medida) y les ha costado reaccionar, lo que después les ha llevado a una sensación de culpabilidad por no haberlo parado a tiempo. Así, lo que parecía anecdótico, algo excepcional o resultado de la mala suerte, se muestra como sistémico.

Y a partir de ahí Dolera intercala sus experiencias personales (y de su entorno) con referencias feministas con un lenguaje ágil y coloquial. Repasa nociones básicas de conceptos (como patriarcado o micromachismos), resume brevemente la historia del feminismo y hace referencia a otros aspectos tan enraizados en la sociedad como los roles de género, la falsa libertad sexual de la mujer ( o puta o monja), el canon de belleza que hipersexualiza el cuerpo de las mujeres, el mito del amor romántico (media naranja, celos, el amor todo lo puede), el miedo a no encontrar pareja o no ser madre, la rivalidad entre mujeres, la cultura de la violación o los piropos.

A la vez, mientras va combinando sus experiencias con la parte algo más teórica, reflexiona sobre sus propias contradicciones al intentar abandonar las pautas patriarcales estando dentro de una industria en la que estos roles están muy vivos (mujeres a las que se las valora por su físico o edad (cuanto menos, mejor) frente a hombres a los que se les tiene en cuenta la experiencia o aptitud para el trabajo).

El resultado es un libro accesible y básico. No pretende ser una obra teórica, sino de acercamiento, de iniciación. La misma autora explica que es el libro que le hubiera gustado leer a los 18 años, así que imagino que de ahí viene la redacción desenfadada y el vocabulario cercano sin entrar en demasiados tecnicismos. Busca empatizar con la lectora por medio de experiencias tan comunes como son las críticas a tener demasiado carácter, al cuerpo o a la sexualidad; el miedo a volver a casa de noche, a salir a correr por lugares desiertos, a quedarse a solas con un tipo que no conoces mucho…

Sin embargo, a pesar de que resulta fácil verse identificada en muchos pasajes, me ha resultado demasiado superficial. Sí, ya sé que es lo que pretendía la autora, pero comparado con Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima, se queda muy corto. Barbijaputa también presenta un libro bastante ligero y sencillo, pero afrontado de otra manera, con una estructura que permite ir paso a paso afrontando definiciones de conceptos e historia del feminismo combinados con situaciones cotidianas. Aunque en honor a la verdad, Barbi es columnista y se encuentra más en su medio. En cualquier caso, bienvenido sea como un primer acercamiento al feminismo.

Escape Room: La Entrevista, Cubick Room Escape

Tras el parón del verano y la decepción de El experimento del Dr. Green, en septiembre volvimos a una sala de escape, y va a ser difícil hacer una reseña sobre ella, la verdad. Hasta ahora habíamos hecho algunas que nos habían gustado y nos habíamos divertido, como La Pirámide, el Búnker, The Museum Box, Mission Imposible, La Fuga de Alcatrax, El Enigma de la Quinta del Sordo, incluso AsylumEl Monasterio; sin embargo, nada comparable a La Entrevista de Cubick Room Escape.

Ya íbamos un poco sobre aviso, pues, aunque no nos gusta mucho leer sobre la sala antes de acudir por aquello de no reventarnos sorpresas; sí que indagamos un poco sobre la temática, dificultad e impresiones de la gente que ya la ha probado. A veces encuentras comentarios positivos, otras negativos; en algunos casos hay quien se siente decepcionado, mientras que otros salen encantados por las sorpresas… Siempre hay un poco de todo en función de cómo le haya ido al grupo y de la intervención de los Game Masters. Sin embargo, en este caso todo el mundo parecía estar flipado con la experiencia. Como si saliera de subidón. Calificándola como LA MEJOR SALA DE MADRID. Así pues, íbamos con unas altas expectativas.

No hace falta pensar mucho para saber cuál es la temática de la sala, ya que llamándose La Entrevista parece bastante claro. Como bien nos explican en su web, Cubick Room Escape ha cedido su espacio para el proceso de selección de una empresa de renombre que necesita cubrir unos puestos para los cuales se precisa una elevada cualificación. Como queremos ser parte del equipo, nos presentamos en las instalaciones a la hora acordada, eso sí, no podemos entrar hasta que no estemos todos juntos. 🤔 ¿qué traman?

No tenemos ni idea de en qué consiste el puesto, solo que contamos con 80 minutos para demostrar nuestras aptitudes a nuestro seleccionador. Nervios, emoción, ¿qué nos espera? Pues hasta aquí puedo leer, porque desde el momento en que cruzas la puerta del local ya estás dentro del juego.

Sí que puedo decir que nos fue bien (nos sobraron 16 minutos y todo). Aunque había expectación y ciertos nervios, entramos bastante enchufados y solventamos las primeras pruebas con cierta fluidez. En el segundo tramo sí que es cierto que nos atascamos un poco más, pero con alguna pista conseguimos volver al camino y prácticamente desde entonces seguimos bastante centrados hasta el final. Tremendo final… Acabamos gritando, corriendo y con el pulso a mil.

La inmersión en el juego tiene mucho que ver con la ambientación, que no me esperaba para nada, pero que está muy lograda. Sobre todo porque va variando a medida que avanzas. Y en cada una de las etapas es diferente pero está al mismo nivel. ESPECTACULAR. Del mismo modo, las pruebas se van alternando y hay de todos los tipos, no primando ningún tipo de acertijo por encima de otros. Así, podemos encontrar desde los candados más básicos a otros más complicados, juegos tecnológicos, de ingenio y mucha colaboración en equipo. Puede que sea la sala de escape en la que más hemos tenido que trabajar juntos.

Sin embargo, lo que quizá más nos metió dentro de la experiencia fue el Game Master. Su participación es fundamental y consigue que te olvides de todo, que pierdas la noción del tiempo, del espacio y de la cordura incluso.

No es una sala para principiantes, de hecho por eso es un poquito más larga de lo habitual (y se pasan volados). Tampoco para menos de cuatro personas (aunque ellos permitan desde 2) pues, como digo, se requiere de trabajo en equipo, por lo que cuantos más mejor. Nosotros fuimos seis y no nos entorpecimos en ningún momento. Siempre había algo que hacer.

Cubick Room Escape se lo ha currado bastante y ha conseguido una sala sobresaliente en la que quedan aunadas tensión y adrenalina, expectativas y sorpresas, una original ambientación, variadas pruebas y el juego psicológico ofreciendo al participante una experiencia difícil de olvidar. Va a ser difícil superar a esta sala de escape. Sin ningún lugar a dudas, la mejor de las que he hecho hasta la fecha. Tanto a nivel nacional como internacional.