Razones para viajar

En unos días salgo de viaje. Y ya iba tocando, pues han pasado casi seis meses desde que volvimos del último (ya llegará el momento de los posts correspondientes). Después de casi medio año es hora de que mi cerebro desconecte, de ver sitios nuevos, de vivir experiencias y crear anécdotas.

Charles de Gaule

Y no es que no quiera revelar aún el destino (que también), es que realmente no es lo importante. Lo relevante es todo lo que me aporta viajar, lo que hace que cuando vuelvo de un viaje ya esté pensando en el próximo. No, corrijo: lo que hace que antes de salir por la puerta de casa ya tenga el siguiente preparado. Porque sí, para mí un viaje comienza mucho antes de la fecha en que estoy fuera. Soy de las que vivo la inmersión desde que hago la primera reserva. Barajo opciones, leo mucho, comparo información, creo mil rutas, busco trucos y consejos… No me gusta viajar como las maletas, que diría mi madre.

Viajar influye en muchos aspectos de mi vida:

Viajar es salud, pues la desconexión evita que aparezca el estrés.

Viajar es libertad. Sí, incluso con mi manía de llevarlo todo controlado, cuando recorro mundo tengo sensación de libertad, de no tener obligaciones, de que cada día es único y que lo único que importa es el presente, el lugar en el que estoy, el empaparme al máximo de todo lo que tiene para ofrecer.

Asturias

Viajar es inspiración. Y es que al estar relajada, con esa sensación de libertad, la mente fluye, se llena de influjos, refresca la percepción y nos devuelve esa mirada curiosa que teníamos en nuestra infancia. La imaginación se desata y se adquiere otra perspectiva de la vida.

Viajar es aprendizaje. Pero no solo de geografía, de geopolítica, de historia o de idiomas, sino también de una misma. Conozco mis virtudes y fortalezas.

Viajar es equivocarse. Y rectificar. Y madurar. Porque no todo es bueno, también tengo mis debilidades, y aparecen en momentos de frustración en los que las cosas no salen como esperaba. Ahí exploro nuevas facetas de mi vida, mis defectos y los detalles en los que tengo que trabajar. Así que aprendo de los errores, de mis contradicciones, de mis manías… Aunque mejorar en algunos aspectos me lleve más tiempo que en otros. Todo tiene su proceso, y a veces hay que tropezar más de una vez en la misma piedra. Nunca se deja de aprender. En todos los sentidos.

Viajar es reflexionar. Me permite revisar mis prioridades y creencias. Conocer otras culturas y la distancia de casa me hacen reflexionar sobre mi propia ideosincrasia. Somos individuos en una sociedad y por tanto esta va permeabilizando en nosotros (para bien o para mal). No descubrimos hasta que viajamos la magnitud de la infinidad de culturas y de tradiciones que existen. Eso sí, ya depende de cada uno asumir estas nuevas realidades y dejar de pensar que es el centro del universo.

Viajar es educativo. Sería un error asumir que viajar nos hace mejor personas por ósmosis. Uno no se vuelve más culto, inteligente, tolerante o interesante, ni se cura de prejuicios simplemente por haber visto mundo, sino que hace falta un ejercicio de reflexión y olvidarse de los estereotipos. Para ello hay que respetar el lugar que visitamos, así como la gente y sus costumbres. La mejor forma es intentar comportarse como un local y no esperar que se adapten a las necesidades de uno que está por allí de paso (ya sea exigiendo horarios de comidas o que hablen nuestro idioma).

Viajar es una cura de humildad. Sirve para descubrir que nos queda mucho por mejorar como sociedad. Un claro ejemplo es cuando ves que en otros países no tienen tornos en el transporte público o que hay puestos de venta con el producto y una caja para depositar el dinero porque confían en que la gente hará lo correcto. O que existen las cortinas en las ventanas porque no tienen nada que ocultar y dan por hecho que nadie va a cotillear en sus vidas.

Colas en el metro

Viajar da perspectiva. Porque no toda la información que nos llega por los medios de comunicación se corresponde con la realidad, de hecho, lo más probable es que nos llegue manipulada. Así que el visitar diferentes lugares nos hace mirar con otros ojos y tener la información de primera mano dejando de lado los prejuicios.

Viajar mejora las relaciones. No solo me hace crecer como persona, sino que fortalece las relaciones con mis compañeros de viaje. Se requiere una buena comunicación y compenetración entre todos los integrantes. Si ya es duro luchar contra los propios desafíos personales, más lo es aún cuando tienes que pedir perdón o asumir que estabas equivocada.

Además, viajar con más gente supone en tener que confiar en los demás, en sus habilidades y fortalezas. Es un toma y daca a la hora de repartir responsabilidades, tareas o decisiones.

Viajar acerca al minimalismo. A mí me ha servido para darle menos importancia a lo material. Fue de lo primero que aprendí, ya que enseguida me di cuenta de que tenía que establecer prioridades a la hora de hacer el equipaje, dejar fuera lo supérfluo, los “porsiacasos” y llevarme solamente lo necesario. A partir de ahí, la perspectiva cambia.

La siguiente vez que fui a comprar ropa, me centré en sustituir y no en comprar por comprar, por modas. Mi armario es cada vez más básico con ropa versátil. Lo mismo con el calzado, tiene un propósito (deportivas, botas de senderismo, botas de agua, calzado para diario…), no sigo tendencias. No quiere decir que haya renunciado a tener pertenencias, pero sí a las compras compulsivas o a las necesidades que nos ha creado el marketing. Aprendí a valorar más las experiencias y menos las cosas.

Así que, me sobran razones para viajar. Y ganas, claro. Soy de las que en cada día de fiesta o puente ve una oportunidad. Se me van los ojos al mapa mundi. Y no hace falta que sea lejos, lo importante es la desconexión y la experiencia. Da igual que sea un crucero, un Road Trip, un interrail, una excursión a la sierra o una visita a una ciudad cercana… Quiero seguir viajando.

Piscina Principal

Yosemite

Trenes

Quiero seguir contando viajes. Porque sí, soy de las que cuentan los años por viajes. Por ejemplo, me acuerdo de la fecha de mi boda por el viaje a Japón. Pero también asocio fechas con viajes, por ejemplo San Patricio en Nueva York, Primavera en Japón, 1 de Mayo en Dachau…

Nueva York. Desfile San Patricio

Shinjuku Gyoen

Así que ¿Razones para viajar? Son muchas, pero al final se resumen en una: Por el simple placer de viajar. Lo demás viene después.

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Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima

Tras su novela La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal, Barbijaputa vuelve a la carga con Machismo: 8 pasos para quitárselo de encima, un ensayo en el que afronta los pasos a seguir para matar la parte machista que todos llevamos dentro. En principio va dirigido a los hombres, ya que son ellos quienes se aprovechan de los privilegios del machismo. Sin embargo, dado que nos hemos criado todos en un sistema heteropatriarcal, por mucho que nos hayamos acercado al feminismo, siempre nos queda algo que pulir, por lo que está recomendado para todo el mundo.

Está estructurado en ocho capítulos, al estilo de las fases del duelo o la adicción. Según la propia autora “Se han escrito miles de libros para ayudar a superar problemas de todo tipo. Se escriben libros de autoayuda a un ritmo vertiginoso, y siempre sobre actitudes o creencias que son perjudiciales solo para uno mismo. Siempre centrados en el yo, yo y requeteyó.

Pero ¿qué hay de aquellos comportamientos propios que también joden a la sociedad en su conjunto? No hay libros de esos. Eso sí, a este libro, más que un libro de autoayuda podríamos llamarlo «libro de autoputeo», porque no harás más que revisar y perder tus privilegios por el camino, si bien estarás contribuyendo a una sociedad más justa. Para eso nace esta obra, para ayudarte a superar tu lado machista, que, más que ser malo para ti, lo es para tu entorno.”

En cada una de las fases, con su ironía y humor característicos, Barbijaputa se adentra en nuestro sistema de roles y creencias impuestas. Y para desmontar el machismo, hay que acercarse al feminismo, por eso hay nociones básicas del movimiento, terminología y personajes que han trabajado por el movimiento.

Fase 1: SORPRESA
– ¿Es por el patriarcado?
– El piropo y la belleza
– ¿Por qué se llama feminismo?
– Las feminazis

Este es el primer paso, reconocer que somos machistas, puesto que nuestra sociedad es patriarcal. Durante siglos la mujer ha sido una posesión del hombre (ya fuera el padre, marido o hermano) que se heredaba como los terrenos y las casas.

En este capítulo también se acerca al mundo del piropo y la belleza. Explica porqué el piropo callejero no es más que una forma de demostrar que el emisor se siente con la legitimidad de hacer cualquier comentario sobre el cuerpo de las mujeres. Y como tal muestra de poder, incomoda, porque pone de manifiesto que si alguien está en una posición de supremacía, hay otro que está en la de subordinación. En cuanto la belleza, queda resumido en la frase de Naomi Wolf “la ideología de la belleza es el último baluarte de las viejas ideologías femeninas, y tiene el poder de controlar a mujeres que, de otra manera, se hubieran hecho incontrolables“. Es decir, otra forma de tener a las mujeres entretenidas, controladas y oprimidas.

No podía faltar en el primer capítulo la definición de feminismo que, por si alguien aún no la tiene clara, es la “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres“. Y la tan de moda “feminazi”, que no deja de ser un vocablo acuñado por un señor (Rush Limbaugh, un conservador antiaborto) para insultar a aquellas mujeres que proclamaban que eran dueñas de su cuerpo.

Fase 2: NEGACIÓN
– Por qué vemos machismo en todas partes
– El iceberg de las violencias
– La (no) perspectiva de género
– El porqué de odiarnos

La segunda fase es la negación, cuya frase más común es la de “yo no soy machista porque a quien más quiero es a mi madre” o “yo tengo madre, hermanas y pareja“. Pero es que el machismo no impide querer, sino que tiene que ver con los privilegios que uno consigue solamente por ser hombre, y de cómo estos hacen que se oprima a las mujeres.

El machismo no solo está en la violencia de género. El maltrato físico o el asesinato es la punta del iceberg, abajo hay muchos otros detalles que a simple vista, cuando no se tiene perspectiva de género, no se ven. Y es que están muy asentados en el día a día. Antes de la violencia física está la psicológica: insultos, humillaciones, infidelidad, rechazo, silencios, indiferencia. Y también está el control económico o de las relaciones. Todos estos actos minan la autoestima de la víctima y la van aislando. Queda muy claro en este gráfico de Amnistía Internacional:

El monólogo de Paloma Palenciano también lo explica muy bien ya desde su título (No solo duelen los golpes)

Fase 3: IRA
– Los “locos”
– Los hijos sanos del patriarcado
– Otras excusas machistas y los marichulos advanced
– Las mujeres no van a la guerra

En la tercera fase llega el contraataque. Es el momento en que el machista respondería “No me conoces“. Para responder, la autora desarrolla este capítulo en el que expone que no hace falta conocer a uno en concreto porque es un tema social. Por eso desmonta la teoría de que los maltratadores o asesinos de mujeres son unos “locos”. Muy por el contrario son hijos sanos del patriarcado. Es decir, reproducen conductas aprendidas.

Barbijaputa también responde a las nuevas excusas de los machistas, como la de que las mujeres no van a la guerra, olvidando que aunque no vaya, acaban siendo vejadas y violadas en todos los conflictos bélicos. Se convierten en una forma de represaliar a los hombres de su comunidad. La mayoría de las veces el abuso no es por placer, sino simplemente para demostrar poder. Son un botín de guerra más, un trofeo.

Fase 4: RESISTENCIA
– ¿Es por el heteropatriarcado?
– Interseccionalidad y otras cosas que no viste
– “Miedos” y “miedos”
– Educándonos en machismo

Llegamos a la fase 4, y aún hay resistencia, puesto que claro “no puedo ser machista. porque tengo una hija y la educo en igualdad“. Durante años yo he pensado que me han educado en igualdad, y es verdad que comparado con mi entorno, mis padres lo hicieron bastante bien. Pero el problema es que no recibimos toda la influencia en casa, sino que el contexto en el que nos relacionamos tiene mucho que ver. Y si este es machista, algo se filtra. Me encanta la frase de Flora Tristán: “El nivel de civilización al que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres“.

Así, hay que entender qué es el heteropatriarcado y cómo las mujeres y los hombres no somos iguales cuando ponemos el pie en la calle. Cómo hay miedos comunes para ambos géneros, pero además hay otros Miedos que solo sufren las mujeres. Por ejemplo, cuando una mujer vuelve sola por la noche, no solo tiene miedo a que la puedan asaltar y robar, sino que además vive el Miedo a una violación.

Barbijaputa remarca que la educación machista está en todos sitios, y se empieza a asumir desde bien pequeños. Por ejemplo, en los juguetes y en los horribles catálogos donde los niños ocupan páginas enteras saltando, haciendo deporte o alguna actividad, mientras que las niñas están sentadas, modositas, ocupándose de sus cocinitas o muñecos en un fondo rosa. Ya desde una tierna infancia se adjudican las tareas de cuidados a un género, mientras que el otro puede dedicarse a otras muchas dedicaciones.

También influyen muchos los cuentos infantiles y Disney. Somos conscientes de que estamos en el siglo XXI y que hay enseñanzas que han quedado obsoletas y que por tanto no hay que enseñar a las nuevas generaciones. Sin embargo, se siguen transmitiendo cuentos en los que siempre hay una mujer mala que va en contra de una jovencita, que además es muy bella y buena. Y claro, le pasan cosas. Las protagonistas de los cuentos no lo son en realidad, son sujetos pasivos a las que envenenan, secuestran, quieren matar… Pero, nada de preocuparse, que ya llegará el príncipe a salvarla. Con estas historias se perpetúa el mito del amor romántico con mensajes como que con paciencia y bondad se puede cambiar a otra persona (por ejemplo, la Bella y la Bestia) o que hay que renunciar a la propia identidad o a lo que más se aprecia para ser queridas (véase La sirenita).

Pero no solo son los cuentos infantiles, claro, la literatura romántica en general (también el cine) sigue ejemplificando estos patrones en los que él siempre está en una situación de poder con respecto a ella. Jefe-empleada, cliente – prostituta, hombre de negocios de éxito – jovencita…

Así que, está muy bien educar en casa en igualdad, pero dado que es un problema de la sociedad, habría que cambiar otros pilares como son la escuela, la publicidad, los medios de comunicación… En definitiva, falta conciencia de género.

Fase 5: NEGOCIACIÓN
– ¿Mujeres Machistas?
– “Secretos” de belleza
– La sororidad
– Las olas feministas
– ¿Feminismo de derechas y capitalista?

Tras la resistencia llega la negación y el argumento de que las mujeres también son machistas. La autora aquí expone que las mujeres no son machistas sino colaboracionistas del machismo. Es decir, han aprendido el mismo machismo que los hombres (porque ya habíamos visto que era algo social y no individual), pero, al contrario que ellos, no se benefician pues no están en una situación aventajada.

Algo que también se asume con esta educación es que las mujeres han de cumplir un rol. Y la belleza, como ya se ha mencionado al principio, ejerce un gran control. La mujer ha de ser perfecta, estar en la talla correcta y no mostrar signos de la edad. Pero claro, como los años no perdonan, existen secretos (a voces) de belleza como son los tintes del pelo, las cremas, los sujetadores con relleno y push-up, los tacones… y más allá, la cirugía. Pero la mujer no solo ha de competir consigo misma y con el paso del tiempo, sino que la sociedad inculca a las mujeres a competir entre ellas, a ser enemigas. Porque al final, todo se reduce a que están compitiendo por conseguir al HOMBRE. Como si por ser mujer no se pudiera tener otra aspiración en la vida.

Por eso es tan importante la sororidad, el apoyo entre mujeres. Descubrir que no se tiene que ser rival de una mujer solo por serlo.

En este capítulo Barbijaputa se adentra además en las olas feministas: una primera encabezada por mujeres burguesas que reivindicaban que sus aptitudes e inteligencia eran iguales a las de los hombres; una segunda más interseccional que se centró en el sufragio femenino y en una igualdad real (no solo en papel), además de reclamar la libertad sexual y reproductiva o el papel dentro de la familia. Por último, la tercera ola, que se rebela contra la concepción de la mujer como objeto sexual y que exige la abolición de la prostitución.

Finalmente, le dedica un apartado al feminismo de derechas, algo así como un unicornio. El feminismo por definición busca la igualdad, sin embargo, una ideología de derechas se centra en el individualismo y la importancia del capital. Y el capitalismo no deja de ser un sistema que fomenta la brecha de clases y que existan oprimidos. Y ya lo decía Flora Tristán “hasta el hombre más oprimido encuentra a alguien a quien oprimir: su mujer. La mujer es la proletaria del proletariado”.

Fase 6: DEPRESIÓN
– El aliado feminista
– La medicina girando alrededor del pene
– Nos creímos lo de la meritocracia
– El Porno

Con estas 5 primeras fases llega la depresión y plantearse “¿qué puedo hacer para luchar contra el machismo?” Es el momento de unirse al feminismo como aliado, de ser consciente de la infrarrepresentación femenina. Para ello, la autora pone como ejemplo la medicina, que durante siglos ha sido androcéntrica. Así, aunque el riesgo de padecer apendicitis es mayor en varones que en mujeres (9% vs 7%), el número de operaciones es el doble en las féminas (24% vs 12%) porque aún se confunden síntomas propios del aparato reproductivo femenino. Un ejemplo claro también es la endometriosis, una enfermedad prácticamente desconocida por la comunidad médica (aunque se estima que en el mundo la padecen unos 170 millones de mujeres) y a menudo mal diagnosticada como “dolores típicos de regla”. Las mujeres, que son unas flojas…

En este capítulo también se hace hincapié en la sobremedicación de las mujeres. Mientras que ante los mismos síntomas físicos a los hombres se les hacen mil pruebas físicas, a las mujeres se les prescribe más tratamientos ansiolíticos y antidepresivos.

Otro punto importante del capítulo es la meritocracia. Y es que uno de los argumentos del machismo para explicar porqué las mujeres no llegan a determinados puestos es que cada uno está donde se merece, según sus aptitudes y logros. Así, desprecian el sistema de cuotas de equidad, porque consideran que entonces se dará el acceso a mujeres incompetentes y que estas les quitarán a su vez los puestos a hombres realmente preparados. En el mejor de los casos están obviando que hay hombres que ocupan cargos por el simplemente hecho de serlo; en el peor (porque sería con premeditación), que si la mujer accede a esos puestos, entonces ellos tendrán más competencia. Es mucho más cómodo (y privilegiado) que sean ellas quienes se sigan ocupando de la crianza y cuidados (gratuitamente) y así la competencia es menor.

Por último, en este capítulo se trata el porno y cómo la imagen que se transmite de la mujer es siempre la de dominada y sumisa, obviando su placer. Y cómo luego estas prácticas se convierten en la educación sexual de adolescentes.

Fase 7: ACEPTACIÓN
– La misoginia de la RAE
Manspreading, mansplaining, manterrumpting
Tú como aliado feminista

En este penúltimo paso es cuando el sujeto acepta el machismo y comienza a detectar los privilegios que tienen los hombres simplemente por serlo.

En esta fase la autora se centra en la misoginia de la RAE y cómo le cuesta modificar acepciones o aceptar nuevas palabras con mayor conciencia de género. Algo no muy de extrañar ya que está compuesta casi en exclusiva por señores machistas.

Pero que no exista en la RAE no significa que no exista el concepto, así que Barbijaputa explica el manspreading, mansplaining y el manterrupting, tres conductas en las que los hombres ocupan todo el espacio y las mujeres quedan en un segundo plano.

En primer lugar, el manspreading es un tema de espacio. Mientras que a ellas se les enseña a sentarse como una señorita, con las piernas juntas o cruzadas; a ellos no se les da ninguna limitación, así que no es de extrañar que se sienten despatarrados con toda la confianza, seguridad y sin un ápice de preocupación por invadir espacios ajenos.

Por otro lado, el mansplaining consiste en esa costumbre de los hombres de explicar cosas a las mujeres dando por hecho que ellos están más versados en el tema. Imagina que estás hablando sobre una cuestión x y un hombre te interrumpe para explicarte que tienes que leer el libro tal que es el mejor que se ha escrito sobre la materia y resulta que eres tú la autora. Pues eso le pasó a Rebecca Solnit. Pero no es la única, claro, pasa todos los días.

Por último, el manterrupting va relacionado un poco con el anterior. Las mujeres son constantemente interrumpidas, invalidando su discurso, minimizándolo, invisibilizándolas.

Y para finalizar el capítulo, la autora propone al lector que es el momento de convertirse en aliado feminista.

Fase 8: NUEVA ETAPA VITAL
– Tu espacio y nuestro espacio
– Las gafas violetas
– Factor rechinamiento
– ¡La supremacía de la mujer!

Y llegamos a la etapa final. Que puede salir de dos formas. O bien que el lector detecte que es machista, se horrorice y quiera cambiar. O por el contrario, que pese a ver el sistema opresor, prefiera seguir igual, porque claro, el patriarcado le beneficia.

Y ¿qué pueden hacer estos hombres que quieren cambiar? Pues la autora recoge la frase de Kelly Temple, feminista activista del Reino Unido: “Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista”. Es decir, ser consciente de todo lo remarcado anteriormente e ir corrigiéndolo. Al ser un tema social, es obvio que hay privilegios que no desaparecen porque uno quiera, pero otros sí, como por ejemplo no interrumpir o invisibilizar, ceder espacios, involucrarse en casa, no callar ante comentarios machistas… Es un proceso lento, claro, y aunque estemos concienciados con el feminismo, seguiremos teniendo contradicciones, porque es un proceso de desaprendizaje, de deconstrucción. Pero se sale.

Trucos Viajeros: Alojamiento

Ya escribí hace tiempo de consejos para ahorrar para poder viajar y trucos relacionados con los vuelos; y ahora que he terminado con 2016 (ya era hora) y antes de empezar con 2017, vamos a hablar del alojamiento.

Hotel Page

En muchas ocasiones se le da toda la importancia a la búsqueda del mejor vuelo para ahorrar lo máximo posible ya que normalmente es el mayor gasto; sin embargo, el presupuesto final de un viaje incluye muchos más condicionantes, y el alojamiento es un factor clave.

Cada viaje es totalmente diferente, no solo por las personas que lo realicen, sino por el lugar, el tiempo, las actividades a realizar… No buscaremos el mismo tipo de alojamiento si vamos a hacer una escapada urbana que si vamos a hacer una ruta de montaña. Por eso, es difícil recomendar alojamiento a otros viajeros, porque no todo el mundo tiene ni la misma escala de prioridades, ni el mismo objetivo cuando viaja. Lo importante es encontrar lo que se ajusta a cada uno.

  • Hostal y Albergues: Son alojamientos económicos que disponen tanto de habitaciones individuales como grupales. Predomina una amplia zona común donde preparar comida, sentarse con el ordenador o a hablar con otros huéspedes. Los baños también suelen ser compartidos. Aunque en muchos casos hay un pequeño número de habitaciones con baño privado.
  • Bed and Breakfast (B&B) y Guest Houses: Son casas privadas que ofrecen habitaciones y desayuno. En muchos casos el baño está dentro de la habitación. Son muy populares en Reino Unido, y se diferencian en que en el B&B el propietario reside en la vivienda, mientras que en la Guest House, no. El Ryokan japonés entraría en esta última clasificación.
  • Hoteles: Son establecimientos que según las estrellas que tengan, ofrecerán mayor o menor número de servicios (limpieza, comidas, recepción, televisión, nevera, amenities, WiFi, etc.). Las habitaciones suelen ser independientes y con baño incluido. Es una clase de alojamiento con una gran variedad, ya que aquí se incluyen desde los básicos de una estrella hasta hoteles temáticos, familiares, de playa, de diseño, moteles de carretera, exclusivos y grandes complejos con Todo Incluido… pasando por los hoteles cápsula o los Love Hotels de Japón.
  • Apartamentos: Esta opción es muy útil cuando viajamos en grupo, pues, por ejemplo, con seis integrantes, puede salir mejor un apartamento de dos habitaciones y un salón con sofá cama, que un hotel con tres habitaciones dobles. Más interesante incluso cuando el número es impar, ya que no habrá quien tenga que pagar una habitación doble siendo uno solo, (o buscar una habitación triple). Así pues, es una buena opción por el precio, porque permite tener zonas comunes en la que pasar tiempo juntos, compartir productos de higiene básicos y porque se dispone de cocina, con lo que se puede ahorrar en comida.
  • Apartahotel: Se trata de un hotel, con sus comodidades y servicios, aunque, además, las habitaciones incorporan una cocina.

Serdivan Hotel

  • Casas y hoteles rurales: Las casas rurales, como su nombre indica, son casas que se encuentran en pueblos o entornos naturales y cuyo alquiler funciona como el de los apartamentos. Por su parte, los hoteles rurales cuentan con la particularidad de que suelen ofertar menos habitaciones que un hotel tradicional.
  • Campings: Son establecimientos en los que se puede acampar con tienda, pero también con remolque o autocaravana. Algunos incluyen también cabañas o bungalows. Cuentan con una zona de servicios comunes con lavandería, baños, fregaderos, tienda de ultramarinos y restaurante. Los hay muy básicos, pero también bien equipados con incluso hasta piscinas. Hoy en día incluso se está popularizando el Glamping (Glamour + Camping), que viene a ser un alojamiento en la naturaleza, pero con todos los servicios de un hotel de lujo.
  • Intercambios: Existen además plataformas en las que la gente intercambia sus casas para pasar las vacaciones en otro destino; o el coachsurfing, en la que hay gente que ofrece su sofá (gratis) a viajeros de todo el mundo solo por el simple hecho de conocer gente.

Lógicamente, todo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero la lista de pros y contras, como decía más arriba, es muy subjetiva y depende de cada uno y de cada momento o circunstancia. Nosotros no hemos probado todos, pero a lo largo de nuestro currículum viajero sí que hemos ido alternando unos u otros tipos en función de nuestras necesidades y bolsillo. Así, hemos ido de camping, hemos reservado en albergues, hemos reservado en hoteles de más o menos estrellas, nos hemos alojado en un spa, hemos hecho paradas de una noche en un B&B antes de seguir sumando millas, hemos dormido en una cabaña en medio de la nada, en un ryokan, nos hemos quedado en un apartamento e incluso hemos pasado una semana en un camarote de un barco. Hay miles de opciones.

Camarote

Nos quedamos en camping cuando vamos al norte de España. Cuando hacemos ese tipo de viajes vamos a desconectar de la gran ciudad y a estar en contacto con la naturaleza. Así que, aunque no necesariamente es la opción más barata, nos gusta el hecho de montar la tienda, hacer la comida con un simple hornillo, despertar con el ruido de los pájaros y oler la humedad de las nubes bajas y la niebla en el ambiente. En el extranjero lo más parecido que hemos hecho fue en Yosemite, que hicimos noche en una cabaña. Toda una experiencia, sobre todo desayunar viendo pasar a las ardillas y ciervos.

KOA

Nos hemos alojado en casas rurales sobre todo para encuentros, bien con familia, bien con amigos.

Los albergues hace años que no los pisamos, y es que la oferta hotelera hoy en día es tan amplia y variada, que en muchos casos nos salía igual un hotel con baño privado. La llegada de los Easyhotel o Ibis Budget nos ha hecho dejarlos de lado.

Hotel

Easyhotel

Easyhotel

Hasta hace poco no nos habíamos alojado mucho en apartamentos, pero la llegada de Airbnb y viajes en los que nos juntamos 4-5 personas, nos han llevado a buscar esta opción.

Apartamento

Los B&B fueron un básico en nuestro viaje por Escocia. Hasta entonces no habíamos pasado por ninguno, pero son toda una experiencia.

Churchend Cottage B&B

Dormitorio

Dormitorio

Con los diferentes tipos de alojamiento aclarados, ¿Qué influye en el precio?

Algo que abaratará/encarecerá siempre el precio de los alojamientos es la temporada. Algo muy obvio, a mayor demanda, suben los precios, ya que tienen aseguradas las reservas.

Sin embargo, cuando tienen menor ocupación, lanzan ofertas. No es lo mismo viajar en agosto a Canarias, que hacerlo en abril. Así como tampoco lo es ir al Polo Norte en agosto o diciembre. Hay que pensar en global. Cuando es temporada baja en unas partes del globo, es alta en otras. Que para un español agosto signifique verano, no quiere decir que lo sea también en Nueva Zelanda. Recuerda que en el hemisferio sur será invierno.

Si en tu mente está claro el destino, lo mejor es que tengas disponibilidad de fechas. Si, por el contrario, lo que te marca el viaje es un período delimitado e inamovible, busca un destino que se adapte a tu presupuesto. ¿Quién ha dicho que no se puede ir a la playa en noviembre o a la montaña en agosto? Es cuestión de cambiar de latitudes.

Pero ojo, no sólo es importante la temporada condicionada por las estaciones, también influyen las fiestas o acontecimientos locales. Por ejemplo subirá el precio y la falta de disponibilidad si quieres viajar a Laponia en diciembre con Papá Noel, a la temporada de auroras boreales entre octubre y febrero, a los carnavales en Río de Janeiro o Venecia o a Roma/Sevilla en Semana Santa. Si lo que quieres es ir a esas citas en concreto, no te queda más remedio, obvio. Pero si no, infórmate antes de las festividades y eventos.

De todas formas, si lo que te condiciona es la temporada y no hay más remedio, amplía la búsqueda. No hay que quedarse en el centro, a veces hay otras zonas más alejadas y asequibles, pero bien comunicadas por transporte público o a un paseo. Incluso a veces merece la pena cambiar de población, sobre todo si vas a estar itinerante. Entonces lo mejor será buscar un punto desde el que tengas buenas conexiones para desplazarte cada día.

Y si sabes que tu viaje va a coincidir con algún evento, reserva cuanto antes. Bueno, yo en ese aspecto soy un poco cagaprisas y cuanto antes mejor. Prefiero reservar con posibilidad de cancelación y así si encuentro algo mejor, cambio uno por otro. Me gusta llevarlo más o menos cerrado y no perder tiempo en destino. En el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos planteamos en determinado momento ir buscando alojamiento según se nos diera cada día, pero como al final teníamos que reservar con tiempo el helicóptero y llegar a casa de nuestra prima, decidimos cerrar las etapas y reservar con posibilidad de cancelación por si nos encontrábamos con un cambio de planes.

Una opción intermedia a reservar con tiempo, o hacerlo en destino, es la reserva de última hora. A veces también tiene sus ventajas, y es que puede haber ofertas de último momento para completar ocupación, rebajas o algún tipo de promoción. Eso sí, tiene su riesgo, claro. Puede darse el caso de que no haya tales ofertas y la reserva acabe siendo más cara.

Siempre se puede ahorrar algo de dinero con códigos de descuento, estando suscrito a las newsletters, o con programas de fidelidad o puntos. Las cadenas hoteleras suelen tener programas similares a los de las compañías aéreas, así pues, si hay una cadena que frecuentas, regístrate. Aunque sea un 5% de descuento, algo es algo. Algunos hoteles también tienen acuerdos con las aerolíneas y funcionan en ambos sentidos: por un lado se pueden sumar millas con las estancias hoteleras y por otro el saldo acumulado en la cuenta se puede canjear por noches de hotel.

Esto al final resulta también un galimatías, porque es otro punto más a tener en cuenta y que consultar. A la hora de decidirse por el alojamiento no hay que quedarse con la primera opción que veamos. Como todo en la vida hay que valorar y contrastar antes de decidirse. Hay mil buscadores que comparan varias páginas webs al momento. Además, no está de mal contactar directamente con el alojamiento, pues a veces tienen sus propias ofertas.

Los comentarios y valoraciones de otros huéspedes son importantes, aunque hay que saber filtrar los antiguos, los falsos y los de los quisquillosos. Hay que tener en cuenta que no todos somos iguales, y tampoco lo son nuestras prioridades. Eso sí, si una queja es repetitiva, lo más probable es que sea verdad. Las fotos ayudan, y el saber su localización también.

La situación es uno de los factores importantes. Ya sea por estar céntrico o bien comunicado. Por ejemplo, en Nueva York los precios de Manhattan eran prohibitivos, y lo barato era viejo, con baño compartido… En otra ocasión a lo mejor me hubiera dado igual, pero una semana… prefería otra cosa. Buscamos un hotel en Queens, al que se podía llegar fácilmente desde el aeropuerto. Tenía cerca una parada de metro que nos permitía plantarnos en una media hora en el centro y cuya línea nos llevaba a un trasbordo para ir al Bronx o Brooklyn. En Tokio elegimos un hotel en Ueno cerca de una parada de la Yamanote, que es la línea circular y permite moverse con rapidez de un barrio a otro. Hay que buscar un equilibrio entre el precio y el tiempo que se ha de invertir en los traslados (además de lo que cuestan estos desplazamientos). A veces no queda otra que quedarse en el centro y pagar un poco más.

Otro de los filtros importantes a la hora de decantarnos por un alojamiento u otro es la conexión a internet. Puede que el hotel no oferte desayuno, me da igual, ya me apañaré, y más si en la habitación hay calentador de agua y nevera; pero la conexión es básica. No es que tenga un problema de adicción a la tecnología, es que hoy en día es una herramienta muy útil. En primer lugar porque nos permite conectar con la familia, bien por redes sociales, por programas de mensajería o por videollamadas. En segundo lugar porque facilita la planificación de la ruta, reserva de entradas, atracciones, espectáculos o transportes sobre la marcha. Y además, porque cuando haces mil fotos, necesitas una copia de seguridad en la nube. Así que, poder conectar el ordenador durante la noche y salvar datos es algo de vital importancia.

Si nuestro destino es Europa, gracias al fin del Roaming hemos avanzado un gran paso y ya llevaremos datos de casa, lo cual está muy bien para las búsquedas puntuales, mensajería y demás, pero por ejemplo, para el caso de las fotos, es indispensable contar con algo más de datos. Obviamente, no es igual de importante en una escapada de tres días, que en un viaje de 10, pero nunca está de más y me parece algo básico hoy en día.

Así pues, lo importante es tener claro qué se ajusta a nuestras necesidades, buscar, filtrar, comparar y, ante la duda, elegir un alojamiento con política de cancelación por si cambiamos de opinión más adelante.

Pride (Orgullo)

A finales de julio escribí sobre Captain Fantastic, la maravillosa película que descubrí gracias al cineforum de La Cafetera. Pues bien, hoy hago un parón entre el relato del viaje a Grecia y Bulgaria para retomar el cine.

Pride es una película británica de 2014 que podríamos clasificar de drama, aunque con muchos toques cómicos. O una comedia dramática, como se prefiera. Está basada en hechos reales y nos remonta al verano de 1984, en la época de Margaret Thatcher cuando un grupo de gays y lesbianas recaudaron fondos para apoyar a los mineros que estaban en huelga.

En este contexto la película arranca en Londres, en la manifestación del Orgullo Gay, donde vamos conociendo a cada uno de los integrantes del grupo que decidirá apoyar al Sindicato Nacional de Mineros (NUM). Tras recaudar algo de dinero, los homosexuales se ponen en contacto con el sindicato para hacérselo llegar, pero no obtienen más que rechazo. Así pues, el grupo decide seleccionar una población y entregar la recaudación directamente. Después de mucho debatir, eligen un pueblo minero del sur de Gales y se reúnen con un portavoz en Londres. A partir de ahí, comenzarán la campaña Lesbians and Gays Support the Miners (Lesbianas y gays apoyan a los mineros) para seguir consiguiendo más dinero que enviarles a los mineros y sus familias mientras estos sigan en huelga.

Para un segundo encuentro deciden ir ellos a Gales, así que cargan la furgoneta y se echan a la carretera. Una vez allí se encuentran con un pueblo algo reticente a recibir su apoyo por sus prejuicios. La mayoría no quiere que se les asocie con un colectivo abiertamente homosexual. Aunque también es cierto que en muchos de sus habitantes los urbanitas homosexuales provocan curiosidad y los reciben con los brazos abiertos alojándolos en sus casas. Este choque cultural entre ambos mundos es el que provoca el mayor toque cómico de la película mientras se abordan los prejuicios, el miedo, el odio y la ignorancia.

El mayor rechazo proviene de parte de los hombres, quienes parecen tener miedo de perder su hombría si se relacionan con homosexuales. En la aceptación de Lesbians and Gays Support the Miners parece tener mucha relevancia el papel de las mujeres de la comunidad. Hablamos de los años 80 y de un pueblo del Gales profundo en el que las mujeres son esposas y amas de casa, no hay representación femenina en la industria minera. Ellas intervienen en la huelga como consortes. Son organizadoras de actos de recaudación, de los comités de resistencia y realizan el reparto de las donaciones entre las familias. Sin embargo, cuando llegan los homosexuales con la recaudación, toman las riendas y deciden que no hay nada de malo en dejarse ayudar por este colectivo, que la ignorancia se cura acercándose a ellos y conociéndoles.

Ante esta actitud, los mineros van replanteándose su postura y se abren a conocer a los homosexuales. Y, a medida que se van conociendo, descubren que la alianza entre las dos comunidades será beneficiosa para la lucha porque serán más fuertes. Un año más tarde, serán los mineros quienes se unan a la Marcha del Orgullo de 1985 como muestra de solidaridad hacia sus nuevos amigos.

La unión de ambos colectivos supuso un punto de inflexión en la lucha por los derechos LGTB en el Reino Unido. Los mineros laboristas comenzaron a apoyar a los homosexuales y participar junto a ellos en actos y manifestaciones. Gracias a este hermanamiento, se consiguió por ejemplo que el Partido Laborista incorporase en su manifiesto una resolución que comprometía el apoyo del partido a la igualdad de derechos para personas LGBT.

Pride muestra un pueblo minero gris frente al Londres colorido y extravagante; lo tradicional frente a lo alternativo; lo recatado frente a lo liberal. Y con ese contexto nos lleva a reflexionar sobre la solidaridad y la alianza entre colectivos contra el enemigo común. También sobre los derechos que deberíamos tener todos como ciudadanos independientemente de nuestra orientación sexual. De paso afronta temas como los prejuicios, el SIDA o la feminidad impuesta por la sociedad heteropatriarcal.

A pesar de tratar temas serios, es una película que me ha divertido mucho. Me ha enganchado desde el primer momento, y mucho tiene que ver la música ochentera y la ambientación, pero sobre todo el reparto coral tan bien cohesionado a pesar de ser personajes tan diferentes.

La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal de @Barbijaputa

Hace unos días que terminé La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal. Bueno, en realidad, hace unos días que lo terminé y que lo comencé, porque me lo ventilé en apenas un par de días. Es un libro muy ligero de leer, con una prosa ágil; y sin embargo, con mucho contenido y profundidad entre sus líneas.

Barbijaputa, tuitera y columnista, nos presenta en su primera novela la historia de Bárbara, sus amores y desamores; su familia y amigos; su trabajo como auxiliar de vuelo; sus convicciones políticas y sobre todo, sus miedos. Porque la protagonista es una chica que tiene miedo a muchas cosas, pero que finge para poder seguir adelante en su día a día. Y así, fingiendo, consigue su trabajo soñado: ser azafata de vuelo en la principal compañía aérea del país. No obstante, pronto descubre que ser auxiliar de vuelo no es tan bonito como ella había imaginado. Sí, viaja mucho, ve lugares exóticos y cobra mucho más que cualquier joven de su edad; pero a cambio este puesto choca con todo lo que ella es y piensa.

Bárbara viene de familia humilde con fuerte conciencia de clase, pero en el trabajo ha de esconder sus convicciones políticas – claramente de izquierdas – y no entrar en discusiones con sus compañeros si no quiere una amonestación en su expediente por ser beligerante. Una azafata ha de sonreír. Sonreír mucho. Hasta que se le vean las muelas del juicio. E ir con el maquillaje bien aplicado (y con una paleta de color que conjunte con los corporativos), llevar cada pelo en su sitio, vestir apropiadamente (desde el uniforme hasta los tacones, pasando por el denim correcto de las medias) y “neutralizar” su acento. Por tanto, no sólo tiene que morderse la lengua y dejar de lado sus ideas políticas, sino que además, como feminista, se encuentra en una contradicción cada vez que tiene que vestirse de la sonriente, perfecta y servicial azafata. Barbi tiene miedo de fracasar, de no encajar, así que se pone su máscara de fingir y tira para adelante.

Mientras lucha contra sus miedos conoce a El Hombre Más Maravilloso del Mundo (EHMMM), un piloto que lo tiene todo: es simpático, guapo, inteligente, buen conversador y con su misma ideología política. Con esta relación conoceremos otro de los miedos de la protagonista: el miedo a la maternidad. Bueno, en realidad no tiene miedo a serlo, sabe que no quiere tener hijos; su temor radica en cómo exponérselo a su pareja. Así que finge y continúa con el día a día.

Por tanto, Bárbara se encuentra perdida, no sabe realmente quién es con tanto fingir en su vida personal y profesional. Su ruptura amorosa será un duro trago que la llevará a un punto límite en el que deberá buscarse a sí misma, pensar hacia dónde quiere ir, superar sus miedos y dejar de fingir ser valiente. Porque en realidad, lo hace muy mal.

Como decía al principio, @Barbijaputa ha conseguido una novela muy ligera y amena. Tiene saltos temporales, pero están bien conducidos. El relato de una anécdota, un miedo o un trauma que marcó a la protagonista queda hilado con un suceso del presente y al final obtenemos una idea de la vida de Bárbara a través de las diferentes etapas por las que ha pasado. Estos flashbacks permiten conocer a su familia y a ella misma añadiendo un toque de humor y ternura incluso en momentos no precisamente cómicos.

Estas miradas al pasado aportan más a la historia que el relato de amor-desamor que vive con EHMMM. Porque aunque la relación con Manuel es el hilo conductor (de hecho la novela comienza con su ruptura), en realidad no es lo que define a la protagonista como suele ocurrir en la mayoría de las novelas en las que la mujer es el personaje principal. Como no podía ser de otra manera, @Barbijaputa huye del cliché y del romanticismo idealizado y nos sugiere una reflexión sobre el rol femenino. Bárbara es un personaje real, con su trabajo, sus amigos, su familia, sus miedos, sus dudas, sus decisiones y sus inquietudes. No es un personaje pasivo cuya vida gira en torno al sujeto masculino. La autora plantea un mirada diferente a lo que estamos acostumbrados y presenta un relato feminista.

Además, la política y la denuncia social tienen también un peso importante en la novela. Incluso el 15-M sirve de contexto para parte de la historia, dando más dramatismo aún la etapa por la que está pasando Bárbara.

La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal está muy bien escrito. Es un libro cuya trama engancha enseguida y que, gracias a su lenguaje fresco, desenfadado, divertido y actual, hace que su lectura sea ágil. A mí me ha arrancado muchas sonrisas y alguna que otra carcajada. Es muy entretenido y resulta fácil verse reflejada en los temas que aborda como los miedos, la maternidad, el feminismo, las imposiciones sociales, el posicionamiento político, la coherencia y las contradicciones del día a día.

Como decía al principio, es una novela que en principio aparenta ser ligera, pero deja un poso de reflexiones cuando la terminas.

Captain Fantastic

Hace algo más de un mes se inauguró en La cafetera una sección de cineforum y recomendaron Captain Fantastic. La valoraban tan positivamente que no pude por menos que saciar mi curiosidad para juzgar por mí misma. Y vaya sorpresa. Me encantó.

El protagonista es Ben, interpretado por Viggo Mortensen, quien junto con su mujer, Leslie, huye del estilo de vida americano y se muda a un terreno en los bosques de Washington. Allí el matrimonio criará a sus seis hijos al margen de la sociedad de consumo dándole importancia a una educación basada en la supervivencia física e intelectual. Así, los niños entrenan a diario, aprenden a conocer el medio en que viven, a cazar animales, a quitarles la piel, deshuesarlos y cocinarlos. Usando para ello además armas de verdad. En cuanto a la mente, son formados en cultura general, música, literatura, matemáticas e idiomas. Pero sobre todo filosófica y políticamente. Les dan las herramientas para que aprendan a pensar críticamente, a razonar y a expresar sus ideas con sus propias palabras. Y no solo eso, sino que los niños no reciben un trato paternalista ni obtienen explicaciones edulcoradas de la realidad.

Durante diez años viven aislados de la vida moderna, de la tecnología y de la civilización, pero todo cambia cuando Leslie, que padece desorden bipolar, ha de ser hospitalizada y durante su ingreso se suicida. Es entonces cuando la familia emprende un viaje a la ciudad.

La película plantea el dilema moral y ético de la educación de los hijos. En primer lugar pone de relieve cómo influye en los hijos las decisiones que toman los padres por ellos. Ben cree estar haciendo lo correcto en la forma de educarles, que así serán mejores personas cuando sean adultos; pero esta reintegración en la sociedad y el choque cultural y social al que se enfrentan los niños, le hace plantearse si Leslie y él tomaron la mejor decisión.

Captain Fantastic es una crítica al sistema educativo que convierte a los estudiantes en simples loros que repiten la lección. ¿Tiene cabida en nuestra sociedad otro método de enseñanza? Quizá habría que valorar una alternativa interdisciplinar, porque todo está relacionado. Será mucho más fácil aprender literatura si se conoce el momento histórico y político en que se creó la obra, pero también el entorno socioeconómico del autor. No basta con dar el mismo período en Historia y en Literatura, o unas pinceladas como introducción sino que se debería ahondar mucho más. Nos quedamos en leer la obra y después un trabajo en el que se hace una sinopsis y poco más, no hay desarrollo.

También podríamos hablar de la conexión que hay entre matemáticas, la física y la química. Incluso con la música o las artes plásticas. Y cómo no en la economía. Debería replantearse este sistema creado hace demasiado tiempo. Si la sociedad ha cambiado, también debería evolucionar el método de enseñanza más allá de incluir idiomas o el uso de la tecnología en las aulas.

Cuando se habla de educación siempre se mira hacia Finlandia, país que se encuentra en el número 1 de la clasificación mundial y cuya carga lectiva es inferior a la de Estados Unidos o España (recomiendo ¿Qué invadimos ahora? de Michael Moore, que ya contrasta el sistema con el estadounidense). Sin embargo, resulta mucho más eficiente. En el país nórdico se le da importancia a formar a personas, no a como mecanismo de adoctrinamiento; se fomenta el juego, el desarrollo de las artes plásticas o musicales, el saber desenvolverse, pensar y razonar, y apenas existen los deberes, solo como algo puntual. Así que, quizá no es tan utópico el planteamiento de la película.

Sin embargo, aunque la idea de esta enseñanza alternativa parece ser válida y más eficiente que la tradicional; no lo parece tanto el aislamiento de la familia de Captain Fantastic, puesto que priva a los hijos del ámbito social y cuando llegan a la “civilización” resultan unos inadaptados que no saben cómo interactuar con sus congéneres fuera de su pequeña familia. Carecen de habilidades sociales, y actúan según lo que han leído o vivido en su particular y aislado mundo.

Otro tema que se trata en la película es la religión, y en concreto con un ataque bastante directo a los cristianos. “Nosotros no nos burlamos de la gente. Salvo de los cristianos” es una de las frases lapidarias de la película. Obviamente, tampoco celebran la Navidad, sino que festejan el cumpleaños de Noam Chomsky (lingüista, filósofo y activista estadounidense que se define como anarquista).

Ben tiene un choque frontal con su suegro por la religión. Y es que Leslie era budista y había dejado un testamento bastante claro con lo que deseaba que se hiciera con su cuerpo tras la muerte. Pero los suegros se erigen como los poseedores de la razón (y fe) y organizan misa y entierro desoyendo cualquier voluntad de la fallecida. Con este conflicto se ponen en tela de juicio los convencionalismos religiosos, los ritos impersonales oficiados por un absoluto desconocido que no sabía nada de la persona a la que está alabando y dándole despedida. Y mientras, la familia y seres queridos han quedado relegados a un segundo plano no pudiendo homenajear al fallecido como quisieran. Que podría ser quizá festejando en lugar de llorando.

La película me ha sorprendido gratamente, como comentaba al principio. Me ha gustado mucho la complejidad de los temas que pone sobre la mesa y que te dejan ahí el runrún durante días. Es profunda y dramática, pero también entretenida y cómica. En el plano actoral Viggo Mortensen lleva la mayoría del peso interpretativo, pero sus hijos no se quedan atrás y cada uno de ellos tiene un momento en que brilla por sí mismo. Sobre todo gracias a los diálogos ácidos y ágiles.

Capítulo aparte merece la banda sonora y las escenas que acompaña. Sobre todo en el caso de Sweet child o’mine, Scotland the Brave y la que acompaña estas líneas (y que no destripa la película).

Captain Fantastic articula una confrontación entre el capitalismo como sistema desigual en el que toda interacción social gira en torno al consumismo y una cultura antisistema que suscita la reflexión política y social. Expone la posibilidad de que otra sociedad es posible, sin empresas o la religión ejerciendo su control y decidiendo por los ciudadanos. Propone un modelo educativo menos encorsetado en el que el alumno aprenda de una forma más global y en el que pueda desarrollar su capacidad intelectual. Una enseñanza en la que el individuo descubra qué es lo que quiere ser frente al modelo en que es un mero repetidor de consignas que ha cumplir con el rol que ya le ha marcado la sociedad.

Captain Fantastic abre muchos debates con un tono de tragicomedia que no deja impasible. Abre una puerta a la esperanza de que otro mundo es posible. “Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto de libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces, quizá, puedas contribuir a hacer un mundo mejor” decía Noam Chomsky.

Una habitación propia – Virginia Woolf

Aprovechando que hoy es el día del libro, quiero hablar de uno que leí hace poco y que me ha resultado muy interesante. Normalmente leo novela negra, sobre todo sagas, en las que abundan los asesinatos y predomina la intriga que me mantiene enganchada hasta la última página. Sin embargo, entre dos novelas me acerqué al ensayo de Virgina Woolf, una mujer cuyo pensamiento sigue vigente hoy en día. Más que nunca incluso.

Virginia Woolf fue una escritora del siglo XX. No fue a la escuela, pero fue educada en casa por profesores particulares y por su padre, también literato. Venía de una familia acomodada. Aunque eso no quiere decir que tuviera una vida fácil. La muerte de su madre a una temprana edad, más tarde la de su padre y abusos por parte de un hermanastro la llevaron a varias crisis depresivas y a un trastorno bipolar. Cuando estalló la II Guerra Mundial y su casa quedó destrozada, sintió de nuevo la caída de su estado de ánimo, se llenó los bolsillos del abrigo de piedras y se suicidó tirándose al río.

Sin embargo, entre tanto tormento, consiguió publicar varios escritos. Había oído hablar de ella, leído algunas citas, pero nunca había tenido en mis manos ninguna de sus obras. Y qué mejor que acercarme a ella que con el ensayo “Una habitación propia“.

Se publicó por primera vez hace casi un siglo, en 1929, y se basa en una serie de conferencias que Woolf dio en un par de universidades. En el texto se desarrolla la idea de que “una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas“. Se consideraba que las mujeres no estaban capacitadas intelectualmente para determinadas tareas, sin embargo, ella observa que lo que realmente impide a las mujeres desarrollar su mente, creatividad e imaginación es la falta de tiempo, espacio y libertad económica.

Para muestra la autora pone el ejemplo de la hermana de William Shakespeare, Judith, un personaje ficticio, pero que podría haber sido totalmente real. Con las mismas habilidades literarias que su hermano, esta no podría haber llegado tan alto puesto que no se habría encontrado más que con trabas. Por un lado no se le permitiría el acceso a la educación. Y en segundo lugar, enseguida se le buscaría un marido con el que la obligarían a casarse. Finalmente, harta de vivir encerrada en una casa y limitada a los cuidados y a servir a su marido acabaría suicidándose, llevándose con ella toda su genialidad. Así pues, mientras que William se habría formado, tenido su espacio para desarrollar sus historias y tiempo para escribirlas sin distracciones; Judith ni siquiera habría podido abrir un libro.

Por tanto, el asunto no es que las mujeres sean seres inferiores como indican sus coetáneos, sino que viven oprimidas, apartadas de toda posibilidad. E incluso, las escritoras que consiguen publicar (como Jane Austen o Emily Brontë) han tenido que escribir a escondidas, disimulando ante el resto de la familia, en un espacio compartido con el bullicio del día a día, sin poder aislarse para concentrarse en la tarea. De vuelta a la idea de la necesidad de una habitación propia.

Resulta muy interesante su teoría y muy vigente hoy en día que continuamente oímos aquello de que si no hay mujeres en los altos cargos es porque a lo mejor no son tan buenas en su trabajo, o porque ellas no quieren. Obviando de todo punto el sistema patriarcal en el que aún vivimos. Sí, la mujer tiene acceso a la educación, a las bibliotecas, a los lugares de debate, tiene libertad económica, pero aún hay muchas trabas en el camino y no representan al 50% de la población en todos los ámbitos.

Otro de los temas que trata Virginia Woolf en el ensayo es cómo se ha idealizado a la mujer en la literatura a lo largo de los años como una belleza etérea, infantil, delicada; y a la vez cómo se la representa como un ser caprichoso y mezquino. Por supuesto, esto se debe a que la gran mayoría de los escritores eran hombres e imponían su distorsionado punto de vista.

Y si hablamos de realidad distorsionada, me encanta su frase “Durante todos estos siglos las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar la silueta del hombre de tamaño doble del natural“. Y es que mientras que los hombres revelaban a unas mujeres llenas de defectos, estas, por el contrario, enaltecían hasta el más insignificante de los varones.

Así pues, el ensayo nos acerca a la situación de la mujer de la época de entreguerras. Una situación que realmente no ha cambiado tanto como debería para casi el siglo que ha pasado. Por supuesto, no deja de ser la opinión, perspectiva y experiencia de la autora, que tiene una cierta posición acomodada; pero aún así, creo que su exposición es bastante acertada.