Trucos Viajeros: Alojamiento

Ya escribí hace tiempo de consejos para ahorrar para poder viajar y trucos relacionados con los vuelos; y ahora que he terminado con 2016 (ya era hora) y antes de empezar con 2017, vamos a hablar del alojamiento.

Hotel Page

En muchas ocasiones se le da toda la importancia a la búsqueda del mejor vuelo para ahorrar lo máximo posible ya que normalmente es el mayor gasto; sin embargo, el presupuesto final de un viaje incluye muchos más condicionantes, y el alojamiento es un factor clave.

Cada viaje es totalmente diferente, no solo por las personas que lo realicen, sino por el lugar, el tiempo, las actividades a realizar… No buscaremos el mismo tipo de alojamiento si vamos a hacer una escapada urbana que si vamos a hacer una ruta de montaña. Por eso, es difícil recomendar alojamiento a otros viajeros, porque no todo el mundo tiene ni la misma escala de prioridades, ni el mismo objetivo cuando viaja. Lo importante es encontrar lo que se ajusta a cada uno.

  • Hostal y Albergues: Son alojamientos económicos que disponen tanto de habitaciones individuales como grupales. Predomina una amplia zona común donde preparar comida, sentarse con el ordenador o a hablar con otros huéspedes. Los baños también suelen ser compartidos. Aunque en muchos casos hay un pequeño número de habitaciones con baño privado.
  • Bed and Breakfast (B&B) y Guest Houses: Son casas privadas que ofrecen habitaciones y desayuno. En muchos casos el baño está dentro de la habitación. Son muy populares en Reino Unido, y se diferencian en que en el B&B el propietario reside en la vivienda, mientras que en la Guest House, no. El Ryokan japonés entraría en esta última clasificación.
  • Hoteles: Son establecimientos que según las estrellas que tengan, ofrecerán mayor o menor número de servicios (limpieza, comidas, recepción, televisión, nevera, amenities, WiFi, etc.). Las habitaciones suelen ser independientes y con baño incluido. Es una clase de alojamiento con una gran variedad, ya que aquí se incluyen desde los básicos de una estrella hasta hoteles temáticos, familiares, de playa, de diseño, moteles de carretera, exclusivos y grandes complejos con Todo Incluido… pasando por los hoteles cápsula o los Love Hotels de Japón.
  • Apartamentos: Esta opción es muy útil cuando viajamos en grupo, pues, por ejemplo, con seis integrantes, puede salir mejor un apartamento de dos habitaciones y un salón con sofá cama, que un hotel con tres habitaciones dobles. Más interesante incluso cuando el número es impar, ya que no habrá quien tenga que pagar una habitación doble siendo uno solo, (o buscar una habitación triple). Así pues, es una buena opción por el precio, porque permite tener zonas comunes en la que pasar tiempo juntos, compartir productos de higiene básicos y porque se dispone de cocina, con lo que se puede ahorrar en comida.
  • Apartahotel: Se trata de un hotel, con sus comodidades y servicios, aunque, además, las habitaciones incorporan una cocina.

Serdivan Hotel

  • Casas y hoteles rurales: Las casas rurales, como su nombre indica, son casas que se encuentran en pueblos o entornos naturales y cuyo alquiler funciona como el de los apartamentos. Por su parte, los hoteles rurales cuentan con la particularidad de que suelen ofertar menos habitaciones que un hotel tradicional.
  • Campings: Son establecimientos en los que se puede acampar con tienda, pero también con remolque o autocaravana. Algunos incluyen también cabañas o bungalows. Cuentan con una zona de servicios comunes con lavandería, baños, fregaderos, tienda de ultramarinos y restaurante. Los hay muy básicos, pero también bien equipados con incluso hasta piscinas. Hoy en día incluso se está popularizando el Glamping (Glamour + Camping), que viene a ser un alojamiento en la naturaleza, pero con todos los servicios de un hotel de lujo.
  • Intercambios: Existen además plataformas en las que la gente intercambia sus casas para pasar las vacaciones en otro destino; o el coachsurfing, en la que hay gente que ofrece su sofá (gratis) a viajeros de todo el mundo solo por el simple hecho de conocer gente.

Lógicamente, todo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero la lista de pros y contras, como decía más arriba, es muy subjetiva y depende de cada uno y de cada momento o circunstancia. Nosotros no hemos probado todos, pero a lo largo de nuestro currículum viajero sí que hemos ido alternando unos u otros tipos en función de nuestras necesidades y bolsillo. Así, hemos ido de camping, hemos reservado en albergues, hemos reservado en hoteles de más o menos estrellas, nos hemos alojado en un spa, hemos hecho paradas de una noche en un B&B antes de seguir sumando millas, hemos dormido en una cabaña en medio de la nada, en un ryokan, nos hemos quedado en un apartamento e incluso hemos pasado una semana en un camarote de un barco. Hay miles de opciones.

Camarote

Nos quedamos en camping cuando vamos al norte de España. Cuando hacemos ese tipo de viajes vamos a desconectar de la gran ciudad y a estar en contacto con la naturaleza. Así que, aunque no necesariamente es la opción más barata, nos gusta el hecho de montar la tienda, hacer la comida con un simple hornillo, despertar con el ruido de los pájaros y oler la humedad de las nubes bajas y la niebla en el ambiente. En el extranjero lo más parecido que hemos hecho fue en Yosemite, que hicimos noche en una cabaña. Toda una experiencia, sobre todo desayunar viendo pasar a las ardillas y ciervos.

KOA

Nos hemos alojado en casas rurales sobre todo para encuentros, bien con familia, bien con amigos.

Los albergues hace años que no los pisamos, y es que la oferta hotelera hoy en día es tan amplia y variada, que en muchos casos nos salía igual un hotel con baño privado. La llegada de los Easyhotel o Ibis Budget nos ha hecho dejarlos de lado.

Hotel

Easyhotel

Easyhotel

Hasta hace poco no nos habíamos alojado mucho en apartamentos, pero la llegada de Airbnb y viajes en los que nos juntamos 4-5 personas, nos han llevado a buscar esta opción.

Apartamento

Los B&B fueron un básico en nuestro viaje por Escocia. Hasta entonces no habíamos pasado por ninguno, pero son toda una experiencia.

Churchend Cottage B&B

Dormitorio

Dormitorio

Con los diferentes tipos de alojamiento aclarados, ¿Qué influye en el precio?

Algo que abaratará/encarecerá siempre el precio de los alojamientos es la temporada. Algo muy obvio, a mayor demanda, suben los precios, ya que tienen aseguradas las reservas.

Sin embargo, cuando tienen menor ocupación, lanzan ofertas. No es lo mismo viajar en agosto a Canarias, que hacerlo en abril. Así como tampoco lo es ir al Polo Norte en agosto o diciembre. Hay que pensar en global. Cuando es temporada baja en unas partes del globo, es alta en otras. Que para un español agosto signifique verano, no quiere decir que lo sea también en Nueva Zelanda. Recuerda que en el hemisferio sur será invierno.

Si en tu mente está claro el destino, lo mejor es que tengas disponibilidad de fechas. Si, por el contrario, lo que te marca el viaje es un período delimitado e inamovible, busca un destino que se adapte a tu presupuesto. ¿Quién ha dicho que no se puede ir a la playa en noviembre o a la montaña en agosto? Es cuestión de cambiar de latitudes.

Pero ojo, no sólo es importante la temporada condicionada por las estaciones, también influyen las fiestas o acontecimientos locales. Por ejemplo subirá el precio y la falta de disponibilidad si quieres viajar a Laponia en diciembre con Papá Noel, a la temporada de auroras boreales entre octubre y febrero, a los carnavales en Río de Janeiro o Venecia o a Roma/Sevilla en Semana Santa. Si lo que quieres es ir a esas citas en concreto, no te queda más remedio, obvio. Pero si no, infórmate antes de las festividades y eventos.

De todas formas, si lo que te condiciona es la temporada y no hay más remedio, amplía la búsqueda. No hay que quedarse en el centro, a veces hay otras zonas más alejadas y asequibles, pero bien comunicadas por transporte público o a un paseo. Incluso a veces merece la pena cambiar de población, sobre todo si vas a estar itinerante. Entonces lo mejor será buscar un punto desde el que tengas buenas conexiones para desplazarte cada día.

Y si sabes que tu viaje va a coincidir con algún evento, reserva cuanto antes. Bueno, yo en ese aspecto soy un poco cagaprisas y cuanto antes mejor. Prefiero reservar con posibilidad de cancelación y así si encuentro algo mejor, cambio uno por otro. Me gusta llevarlo más o menos cerrado y no perder tiempo en destino. En el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos planteamos en determinado momento ir buscando alojamiento según se nos diera cada día, pero como al final teníamos que reservar con tiempo el helicóptero y llegar a casa de nuestra prima, decidimos cerrar las etapas y reservar con posibilidad de cancelación por si nos encontrábamos con un cambio de planes.

Una opción intermedia a reservar con tiempo, o hacerlo en destino, es la reserva de última hora. A veces también tiene sus ventajas, y es que puede haber ofertas de último momento para completar ocupación, rebajas o algún tipo de promoción. Eso sí, tiene su riesgo, claro. Puede darse el caso de que no haya tales ofertas y la reserva acabe siendo más cara.

Siempre se puede ahorrar algo de dinero con códigos de descuento, estando suscrito a las newsletters, o con programas de fidelidad o puntos. Las cadenas hoteleras suelen tener programas similares a los de las compañías aéreas, así pues, si hay una cadena que frecuentas, regístrate. Aunque sea un 5% de descuento, algo es algo. Algunos hoteles también tienen acuerdos con las aerolíneas y funcionan en ambos sentidos: por un lado se pueden sumar millas con las estancias hoteleras y por otro el saldo acumulado en la cuenta se puede canjear por noches de hotel.

Esto al final resulta también un galimatías, porque es otro punto más a tener en cuenta y que consultar. A la hora de decidirse por el alojamiento no hay que quedarse con la primera opción que veamos. Como todo en la vida hay que valorar y contrastar antes de decidirse. Hay mil buscadores que comparan varias páginas webs al momento. Además, no está de mal contactar directamente con el alojamiento, pues a veces tienen sus propias ofertas.

Los comentarios y valoraciones de otros huéspedes son importantes, aunque hay que saber filtrar los antiguos, los falsos y los de los quisquillosos. Hay que tener en cuenta que no todos somos iguales, y tampoco lo son nuestras prioridades. Eso sí, si una queja es repetitiva, lo más probable es que sea verdad. Las fotos ayudan, y el saber su localización también.

La situación es uno de los factores importantes. Ya sea por estar céntrico o bien comunicado. Por ejemplo, en Nueva York los precios de Manhattan eran prohibitivos, y lo barato era viejo, con baño compartido… En otra ocasión a lo mejor me hubiera dado igual, pero una semana… prefería otra cosa. Buscamos un hotel en Queens, al que se podía llegar fácilmente desde el aeropuerto. Tenía cerca una parada de metro que nos permitía plantarnos en una media hora en el centro y cuya línea nos llevaba a un trasbordo para ir al Bronx o Brooklyn. En Tokio elegimos un hotel en Ueno cerca de una parada de la Yamanote, que es la línea circular y permite moverse con rapidez de un barrio a otro. Hay que buscar un equilibrio entre el precio y el tiempo que se ha de invertir en los traslados (además de lo que cuestan estos desplazamientos). A veces no queda otra que quedarse en el centro y pagar un poco más.

Otro de los filtros importantes a la hora de decantarnos por un alojamiento u otro es la conexión a internet. Puede que el hotel no oferte desayuno, me da igual, ya me apañaré, y más si en la habitación hay calentador de agua y nevera; pero la conexión es básica. No es que tenga un problema de adicción a la tecnología, es que hoy en día es una herramienta muy útil. En primer lugar porque nos permite conectar con la familia, bien por redes sociales, por programas de mensajería o por videollamadas. En segundo lugar porque facilita la planificación de la ruta, reserva de entradas, atracciones, espectáculos o transportes sobre la marcha. Y además, porque cuando haces mil fotos, necesitas una copia de seguridad en la nube. Así que, poder conectar el ordenador durante la noche y salvar datos es algo de vital importancia.

Si nuestro destino es Europa, gracias al fin del Roaming hemos avanzado un gran paso y ya llevaremos datos de casa, lo cual está muy bien para las búsquedas puntuales, mensajería y demás, pero por ejemplo, para el caso de las fotos, es indispensable contar con algo más de datos. Obviamente, no es igual de importante en una escapada de tres días, que en un viaje de 10, pero nunca está de más y me parece algo básico hoy en día.

Así pues, lo importante es tener claro qué se ajusta a nuestras necesidades, buscar, filtrar, comparar y, ante la duda, elegir un alojamiento con política de cancelación por si cambiamos de opinión más adelante.

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Pride (Orgullo)

A finales de julio escribí sobre Captain Fantastic, la maravillosa película que descubrí gracias al cineforum de La Cafetera. Pues bien, hoy hago un parón entre el relato del viaje a Grecia y Bulgaria para retomar el cine.

Pride es una película británica de 2014 que podríamos clasificar de drama, aunque con muchos toques cómicos. O una comedia dramática, como se prefiera. Está basada en hechos reales y nos remonta al verano de 1984, en la época de Margaret Thatcher cuando un grupo de gays y lesbianas recaudaron fondos para apoyar a los mineros que estaban en huelga.

En este contexto la película arranca en Londres, en la manifestación del Orgullo Gay, donde vamos conociendo a cada uno de los integrantes del grupo que decidirá apoyar al Sindicato Nacional de Mineros (NUM). Tras recaudar algo de dinero, los homosexuales se ponen en contacto con el sindicato para hacérselo llegar, pero no obtienen más que rechazo. Así pues, el grupo decide seleccionar una población y entregar la recaudación directamente. Después de mucho debatir, eligen un pueblo minero del sur de Gales y se reúnen con un portavoz en Londres. A partir de ahí, comenzarán la campaña Lesbians and Gays Support the Miners (Lesbianas y gays apoyan a los mineros) para seguir consiguiendo más dinero que enviarles a los mineros y sus familias mientras estos sigan en huelga.

Para un segundo encuentro deciden ir ellos a Gales, así que cargan la furgoneta y se echan a la carretera. Una vez allí se encuentran con un pueblo algo reticente a recibir su apoyo por sus prejuicios. La mayoría no quiere que se les asocie con un colectivo abiertamente homosexual. Aunque también es cierto que en muchos de sus habitantes los urbanitas homosexuales provocan curiosidad y los reciben con los brazos abiertos alojándolos en sus casas. Este choque cultural entre ambos mundos es el que provoca el mayor toque cómico de la película mientras se abordan los prejuicios, el miedo, el odio y la ignorancia.

El mayor rechazo proviene de parte de los hombres, quienes parecen tener miedo de perder su hombría si se relacionan con homosexuales. En la aceptación de Lesbians and Gays Support the Miners parece tener mucha relevancia el papel de las mujeres de la comunidad. Hablamos de los años 80 y de un pueblo del Gales profundo en el que las mujeres son esposas y amas de casa, no hay representación femenina en la industria minera. Ellas intervienen en la huelga como consortes. Son organizadoras de actos de recaudación, de los comités de resistencia y realizan el reparto de las donaciones entre las familias. Sin embargo, cuando llegan los homosexuales con la recaudación, toman las riendas y deciden que no hay nada de malo en dejarse ayudar por este colectivo, que la ignorancia se cura acercándose a ellos y conociéndoles.

Ante esta actitud, los mineros van replanteándose su postura y se abren a conocer a los homosexuales. Y, a medida que se van conociendo, descubren que la alianza entre las dos comunidades será beneficiosa para la lucha porque serán más fuertes. Un año más tarde, serán los mineros quienes se unan a la Marcha del Orgullo de 1985 como muestra de solidaridad hacia sus nuevos amigos.

La unión de ambos colectivos supuso un punto de inflexión en la lucha por los derechos LGTB en el Reino Unido. Los mineros laboristas comenzaron a apoyar a los homosexuales y participar junto a ellos en actos y manifestaciones. Gracias a este hermanamiento, se consiguió por ejemplo que el Partido Laborista incorporase en su manifiesto una resolución que comprometía el apoyo del partido a la igualdad de derechos para personas LGBT.

Pride muestra un pueblo minero gris frente al Londres colorido y extravagante; lo tradicional frente a lo alternativo; lo recatado frente a lo liberal. Y con ese contexto nos lleva a reflexionar sobre la solidaridad y la alianza entre colectivos contra el enemigo común. También sobre los derechos que deberíamos tener todos como ciudadanos independientemente de nuestra orientación sexual. De paso afronta temas como los prejuicios, el SIDA o la feminidad impuesta por la sociedad heteropatriarcal.

A pesar de tratar temas serios, es una película que me ha divertido mucho. Me ha enganchado desde el primer momento, y mucho tiene que ver la música ochentera y la ambientación, pero sobre todo el reparto coral tan bien cohesionado a pesar de ser personajes tan diferentes.

La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal de @Barbijaputa

Hace unos días que terminé La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal. Bueno, en realidad, hace unos días que lo terminé y que lo comencé, porque me lo ventilé en apenas un par de días. Es un libro muy ligero de leer, con una prosa ágil; y sin embargo, con mucho contenido y profundidad entre sus líneas.

Barbijaputa, tuitera y columnista, nos presenta en su primera novela la historia de Bárbara, sus amores y desamores; su familia y amigos; su trabajo como auxiliar de vuelo; sus convicciones políticas y sobre todo, sus miedos. Porque la protagonista es una chica que tiene miedo a muchas cosas, pero que finge para poder seguir adelante en su día a día. Y así, fingiendo, consigue su trabajo soñado: ser azafata de vuelo en la principal compañía aérea del país. No obstante, pronto descubre que ser auxiliar de vuelo no es tan bonito como ella había imaginado. Sí, viaja mucho, ve lugares exóticos y cobra mucho más que cualquier joven de su edad; pero a cambio este puesto choca con todo lo que ella es y piensa.

Bárbara viene de familia humilde con fuerte conciencia de clase, pero en el trabajo ha de esconder sus convicciones políticas – claramente de izquierdas – y no entrar en discusiones con sus compañeros si no quiere una amonestación en su expediente por ser beligerante. Una azafata ha de sonreír. Sonreír mucho. Hasta que se le vean las muelas del juicio. E ir con el maquillaje bien aplicado (y con una paleta de color que conjunte con los corporativos), llevar cada pelo en su sitio, vestir apropiadamente (desde el uniforme hasta los tacones, pasando por el denim correcto de las medias) y “neutralizar” su acento. Por tanto, no sólo tiene que morderse la lengua y dejar de lado sus ideas políticas, sino que además, como feminista, se encuentra en una contradicción cada vez que tiene que vestirse de la sonriente, perfecta y servicial azafata. Barbi tiene miedo de fracasar, de no encajar, así que se pone su máscara de fingir y tira para adelante.

Mientras lucha contra sus miedos conoce a El Hombre Más Maravilloso del Mundo (EHMMM), un piloto que lo tiene todo: es simpático, guapo, inteligente, buen conversador y con su misma ideología política. Con esta relación conoceremos otro de los miedos de la protagonista: el miedo a la maternidad. Bueno, en realidad no tiene miedo a serlo, sabe que no quiere tener hijos; su temor radica en cómo exponérselo a su pareja. Así que finge y continúa con el día a día.

Por tanto, Bárbara se encuentra perdida, no sabe realmente quién es con tanto fingir en su vida personal y profesional. Su ruptura amorosa será un duro trago que la llevará a un punto límite en el que deberá buscarse a sí misma, pensar hacia dónde quiere ir, superar sus miedos y dejar de fingir ser valiente. Porque en realidad, lo hace muy mal.

Como decía al principio, @Barbijaputa ha conseguido una novela muy ligera y amena. Tiene saltos temporales, pero están bien conducidos. El relato de una anécdota, un miedo o un trauma que marcó a la protagonista queda hilado con un suceso del presente y al final obtenemos una idea de la vida de Bárbara a través de las diferentes etapas por las que ha pasado. Estos flashbacks permiten conocer a su familia y a ella misma añadiendo un toque de humor y ternura incluso en momentos no precisamente cómicos.

Estas miradas al pasado aportan más a la historia que el relato de amor-desamor que vive con EHMMM. Porque aunque la relación con Manuel es el hilo conductor (de hecho la novela comienza con su ruptura), en realidad no es lo que define a la protagonista como suele ocurrir en la mayoría de las novelas en las que la mujer es el personaje principal. Como no podía ser de otra manera, @Barbijaputa huye del cliché y del romanticismo idealizado y nos sugiere una reflexión sobre el rol femenino. Bárbara es un personaje real, con su trabajo, sus amigos, su familia, sus miedos, sus dudas, sus decisiones y sus inquietudes. No es un personaje pasivo cuya vida gira en torno al sujeto masculino. La autora plantea un mirada diferente a lo que estamos acostumbrados y presenta un relato feminista.

Además, la política y la denuncia social tienen también un peso importante en la novela. Incluso el 15-M sirve de contexto para parte de la historia, dando más dramatismo aún la etapa por la que está pasando Bárbara.

La chica miedosa que fingía ser valiente muy mal está muy bien escrito. Es un libro cuya trama engancha enseguida y que, gracias a su lenguaje fresco, desenfadado, divertido y actual, hace que su lectura sea ágil. A mí me ha arrancado muchas sonrisas y alguna que otra carcajada. Es muy entretenido y resulta fácil verse reflejada en los temas que aborda como los miedos, la maternidad, el feminismo, las imposiciones sociales, el posicionamiento político, la coherencia y las contradicciones del día a día.

Como decía al principio, es una novela que en principio aparenta ser ligera, pero deja un poso de reflexiones cuando la terminas.

Captain Fantastic

Hace algo más de un mes se inauguró en La cafetera una sección de cineforum y recomendaron Captain Fantastic. La valoraban tan positivamente que no pude por menos que saciar mi curiosidad para juzgar por mí misma. Y vaya sorpresa. Me encantó.

El protagonista es Ben, interpretado por Viggo Mortensen, quien junto con su mujer, Leslie, huye del estilo de vida americano y se muda a un terreno en los bosques de Washington. Allí el matrimonio criará a sus seis hijos al margen de la sociedad de consumo dándole importancia a una educación basada en la supervivencia física e intelectual. Así, los niños entrenan a diario, aprenden a conocer el medio en que viven, a cazar animales, a quitarles la piel, deshuesarlos y cocinarlos. Usando para ello además armas de verdad. En cuanto a la mente, son formados en cultura general, música, literatura, matemáticas e idiomas. Pero sobre todo filosófica y políticamente. Les dan las herramientas para que aprendan a pensar críticamente, a razonar y a expresar sus ideas con sus propias palabras. Y no solo eso, sino que los niños no reciben un trato paternalista ni obtienen explicaciones edulcoradas de la realidad.

Durante diez años viven aislados de la vida moderna, de la tecnología y de la civilización, pero todo cambia cuando Leslie, que padece desorden bipolar, ha de ser hospitalizada y durante su ingreso se suicida. Es entonces cuando la familia emprende un viaje a la ciudad.

La película plantea el dilema moral y ético de la educación de los hijos. En primer lugar pone de relieve cómo influye en los hijos las decisiones que toman los padres por ellos. Ben cree estar haciendo lo correcto en la forma de educarles, que así serán mejores personas cuando sean adultos; pero esta reintegración en la sociedad y el choque cultural y social al que se enfrentan los niños, le hace plantearse si Leslie y él tomaron la mejor decisión.

Captain Fantastic es una crítica al sistema educativo que convierte a los estudiantes en simples loros que repiten la lección. ¿Tiene cabida en nuestra sociedad otro método de enseñanza? Quizá habría que valorar una alternativa interdisciplinar, porque todo está relacionado. Será mucho más fácil aprender literatura si se conoce el momento histórico y político en que se creó la obra, pero también el entorno socioeconómico del autor. No basta con dar el mismo período en Historia y en Literatura, o unas pinceladas como introducción sino que se debería ahondar mucho más. Nos quedamos en leer la obra y después un trabajo en el que se hace una sinopsis y poco más, no hay desarrollo.

También podríamos hablar de la conexión que hay entre matemáticas, la física y la química. Incluso con la música o las artes plásticas. Y cómo no en la economía. Debería replantearse este sistema creado hace demasiado tiempo. Si la sociedad ha cambiado, también debería evolucionar el método de enseñanza más allá de incluir idiomas o el uso de la tecnología en las aulas.

Cuando se habla de educación siempre se mira hacia Finlandia, país que se encuentra en el número 1 de la clasificación mundial y cuya carga lectiva es inferior a la de Estados Unidos o España (recomiendo ¿Qué invadimos ahora? de Michael Moore, que ya contrasta el sistema con el estadounidense). Sin embargo, resulta mucho más eficiente. En el país nórdico se le da importancia a formar a personas, no a como mecanismo de adoctrinamiento; se fomenta el juego, el desarrollo de las artes plásticas o musicales, el saber desenvolverse, pensar y razonar, y apenas existen los deberes, solo como algo puntual. Así que, quizá no es tan utópico el planteamiento de la película.

Sin embargo, aunque la idea de esta enseñanza alternativa parece ser válida y más eficiente que la tradicional; no lo parece tanto el aislamiento de la familia de Captain Fantastic, puesto que priva a los hijos del ámbito social y cuando llegan a la “civilización” resultan unos inadaptados que no saben cómo interactuar con sus congéneres fuera de su pequeña familia. Carecen de habilidades sociales, y actúan según lo que han leído o vivido en su particular y aislado mundo.

Otro tema que se trata en la película es la religión, y en concreto con un ataque bastante directo a los cristianos. “Nosotros no nos burlamos de la gente. Salvo de los cristianos” es una de las frases lapidarias de la película. Obviamente, tampoco celebran la Navidad, sino que festejan el cumpleaños de Noam Chomsky (lingüista, filósofo y activista estadounidense que se define como anarquista).

Ben tiene un choque frontal con su suegro por la religión. Y es que Leslie era budista y había dejado un testamento bastante claro con lo que deseaba que se hiciera con su cuerpo tras la muerte. Pero los suegros se erigen como los poseedores de la razón (y fe) y organizan misa y entierro desoyendo cualquier voluntad de la fallecida. Con este conflicto se ponen en tela de juicio los convencionalismos religiosos, los ritos impersonales oficiados por un absoluto desconocido que no sabía nada de la persona a la que está alabando y dándole despedida. Y mientras, la familia y seres queridos han quedado relegados a un segundo plano no pudiendo homenajear al fallecido como quisieran. Que podría ser quizá festejando en lugar de llorando.

La película me ha sorprendido gratamente, como comentaba al principio. Me ha gustado mucho la complejidad de los temas que pone sobre la mesa y que te dejan ahí el runrún durante días. Es profunda y dramática, pero también entretenida y cómica. En el plano actoral Viggo Mortensen lleva la mayoría del peso interpretativo, pero sus hijos no se quedan atrás y cada uno de ellos tiene un momento en que brilla por sí mismo. Sobre todo gracias a los diálogos ácidos y ágiles.

Capítulo aparte merece la banda sonora y las escenas que acompaña. Sobre todo en el caso de Sweet child o’mine, Scotland the Brave y la que acompaña estas líneas (y que no destripa la película).

Captain Fantastic articula una confrontación entre el capitalismo como sistema desigual en el que toda interacción social gira en torno al consumismo y una cultura antisistema que suscita la reflexión política y social. Expone la posibilidad de que otra sociedad es posible, sin empresas o la religión ejerciendo su control y decidiendo por los ciudadanos. Propone un modelo educativo menos encorsetado en el que el alumno aprenda de una forma más global y en el que pueda desarrollar su capacidad intelectual. Una enseñanza en la que el individuo descubra qué es lo que quiere ser frente al modelo en que es un mero repetidor de consignas que ha cumplir con el rol que ya le ha marcado la sociedad.

Captain Fantastic abre muchos debates con un tono de tragicomedia que no deja impasible. Abre una puerta a la esperanza de que otro mundo es posible. “Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que hay un instinto de libertad, que hay oportunidades para cambiar las cosas, entonces, quizá, puedas contribuir a hacer un mundo mejor” decía Noam Chomsky.

Una habitación propia – Virginia Woolf

Aprovechando que hoy es el día del libro, quiero hablar de uno que leí hace poco y que me ha resultado muy interesante. Normalmente leo novela negra, sobre todo sagas, en las que abundan los asesinatos y predomina la intriga que me mantiene enganchada hasta la última página. Sin embargo, entre dos novelas me acerqué al ensayo de Virgina Woolf, una mujer cuyo pensamiento sigue vigente hoy en día. Más que nunca incluso.

Virginia Woolf fue una escritora del siglo XX. No fue a la escuela, pero fue educada en casa por profesores particulares y por su padre, también literato. Venía de una familia acomodada. Aunque eso no quiere decir que tuviera una vida fácil. La muerte de su madre a una temprana edad, más tarde la de su padre y abusos por parte de un hermanastro la llevaron a varias crisis depresivas y a un trastorno bipolar. Cuando estalló la II Guerra Mundial y su casa quedó destrozada, sintió de nuevo la caída de su estado de ánimo, se llenó los bolsillos del abrigo de piedras y se suicidó tirándose al río.

Sin embargo, entre tanto tormento, consiguió publicar varios escritos. Había oído hablar de ella, leído algunas citas, pero nunca había tenido en mis manos ninguna de sus obras. Y qué mejor que acercarme a ella que con el ensayo “Una habitación propia“.

Se publicó por primera vez hace casi un siglo, en 1929, y se basa en una serie de conferencias que Woolf dio en un par de universidades. En el texto se desarrolla la idea de que “una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas“. Se consideraba que las mujeres no estaban capacitadas intelectualmente para determinadas tareas, sin embargo, ella observa que lo que realmente impide a las mujeres desarrollar su mente, creatividad e imaginación es la falta de tiempo, espacio y libertad económica.

Para muestra la autora pone el ejemplo de la hermana de William Shakespeare, Judith, un personaje ficticio, pero que podría haber sido totalmente real. Con las mismas habilidades literarias que su hermano, esta no podría haber llegado tan alto puesto que no se habría encontrado más que con trabas. Por un lado no se le permitiría el acceso a la educación. Y en segundo lugar, enseguida se le buscaría un marido con el que la obligarían a casarse. Finalmente, harta de vivir encerrada en una casa y limitada a los cuidados y a servir a su marido acabaría suicidándose, llevándose con ella toda su genialidad. Así pues, mientras que William se habría formado, tenido su espacio para desarrollar sus historias y tiempo para escribirlas sin distracciones; Judith ni siquiera habría podido abrir un libro.

Por tanto, el asunto no es que las mujeres sean seres inferiores como indican sus coetáneos, sino que viven oprimidas, apartadas de toda posibilidad. E incluso, las escritoras que consiguen publicar (como Jane Austen o Emily Brontë) han tenido que escribir a escondidas, disimulando ante el resto de la familia, en un espacio compartido con el bullicio del día a día, sin poder aislarse para concentrarse en la tarea. De vuelta a la idea de la necesidad de una habitación propia.

Resulta muy interesante su teoría y muy vigente hoy en día que continuamente oímos aquello de que si no hay mujeres en los altos cargos es porque a lo mejor no son tan buenas en su trabajo, o porque ellas no quieren. Obviando de todo punto el sistema patriarcal en el que aún vivimos. Sí, la mujer tiene acceso a la educación, a las bibliotecas, a los lugares de debate, tiene libertad económica, pero aún hay muchas trabas en el camino y no representan al 50% de la población en todos los ámbitos.

Otro de los temas que trata Virginia Woolf en el ensayo es cómo se ha idealizado a la mujer en la literatura a lo largo de los años como una belleza etérea, infantil, delicada; y a la vez cómo se la representa como un ser caprichoso y mezquino. Por supuesto, esto se debe a que la gran mayoría de los escritores eran hombres e imponían su distorsionado punto de vista.

Y si hablamos de realidad distorsionada, me encanta su frase “Durante todos estos siglos las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar la silueta del hombre de tamaño doble del natural“. Y es que mientras que los hombres revelaban a unas mujeres llenas de defectos, estas, por el contrario, enaltecían hasta el más insignificante de los varones.

Así pues, el ensayo nos acerca a la situación de la mujer de la época de entreguerras. Una situación que realmente no ha cambiado tanto como debería para casi el siglo que ha pasado. Por supuesto, no deja de ser la opinión, perspectiva y experiencia de la autora, que tiene una cierta posición acomodada; pero aún así, creo que su exposición es bastante acertada.

Trucos Viajeros: Vuelos y conexiones

Se acerca el día D, el comienzo del viaje que llevas tiempo preparando. Ya tienes el billete con tu asiento reservado, has elegido menú, tienes tus maletas preparadas, nervios, tensión, ilusión, ese semeolvidaalgo… Es el momento de la facturación online.

Hoy en día si has comprado un vuelo por internet, podrás facturar 24 ó 48 horas antes de la salida (depende de la política de la compañía y status que tengas por viajero frecuente). Normalmente te llegará un aviso por correo, si no, ponte una alerta. Hacer la facturación online evita esperas en la terminal, ya que suelen habilitar una cola para viajeros con la facturación hecha y solo te recogerán la maleta. En algunos aeropuertos y algunas compañías ya van implementando los postes en los que directamente te imprimes la tarjeta de embarque y pegatina para la maleta y tan solo tienes que llevarla a una cinta. La primera vez que lo vimos fue hace unos años en Schiphol, pero en la T4 de Barajas con Iberia también lleva tiempo funcionando. En caso de que no lleves equipaje es mucho más rápido incluso, ya que puedes ir directamente a los controles.

Pero antes de ir al aeropuerto, infórmate de las comunicaciones de transporte y del tiempo que necesitas para llegar. La aerolínea te indicará en el billete el tiempo estimado para facturación y embarque. En el crucero a Capitales Bálticas como era un chárter, nos marcaban estar cuatro horas antes ¡Una burrada! Y lo peor es que se montó una buena, porque a la gente de nuestro vuelo, que era a las 10:30, se juntó la del vuelo siguiente, que era a mediodía, o la 1. Así que se empezaron a formar dos colas, se saturó la zona de facturación de esa sala y tuvieron que venir de seguridad a acordonarnos para facilitar el tránsito de la terminal. Además, había viajeros de fuera de Madrid que habían pasado la noche en el aeropuerto para estar en la cola a las 6 de la mañana y estaban ya para pocas esperas.

Avión Pullmantur

Las compañías aéreas unos exageradas, con dos horas es más que suficiente, tres si es vuelo internacional a un destino como Estados Unidos en el que tienes que pasar más controles. Aunque suelen aligerar, puesto que en la propia cola de facturación suele haber azafatas revisando billetes, pasaportes (te ponen una etiqueta en la parte trasera cuando lo verifican) y equipaje para que cuando llegues al mostrador sea llegar, recoger tarjeta de embarque y fuera.

Si ya has facturado o no llevas maleta y además tienes asiento ya reservado, no necesitas tanto tiempo. Pero tampoco vayas muy ajustado de tiempo por si falla el transporte.

Asientos

Ya estamos listos para ir al control, pero, si eres fumador, seguramente tendrás que salir al exterior de la terminal, puesto que, afortunadamente, se va extendiendo la prohibición de fumar en los aeropuertos a lo largo de todo el mundo.

Ahora sí, toca el momento de pasar por el arco. Te tocará descalzarte si llevas un calzado que suba del tobillo o tenga cuña, fuera cinturón y monedas, líquidos en envases de hasta 100ml en una bolsita transparente y los dispositivos electrónicos en una bandeja aparte. Ojo con el palo de selfie, que hay que facturarlo porque se considera objeto contundente (sin embargo volé de Tokio a París y de  París a Madrid con un paraguas de medio metro que no me cabía en la maleta. Incoherencias de las aerolíneas). Aquí podéis ver restricciones de aena. Además, con la nueva normativa los dispositivos electrónicos tienen que poder encenderse en caso que te lo soliciten.

Para que el paso por el control sea más rápido, visualiza a tu alrededor. Evita los grupos. La gente que viaja en grupo tiende a entretenerse o esperarse unos a otros. Además, si son familias con niños necesitarán más logística, sobre todo si son pequeños y los padres han de prepararles. Sin embargo, elige a los que parezcan ejecutivos acostumbrados a volar. Este tipo de viajero ya lo lleva todo muy automatizado: electrónica, cinturón, líquidos…

Hablando de líquidos, una forma de evitar pagar los precios astronómicos de las tiendas del aeropuerto por una botella de agua, es llevar una botella de 750cl vacía y rellenarla en la fuente que hay junto a los baños. Al menos en Madrid, el agua del grifo es perfectamente potable. No solo viene bien para beber en el vuelo si no tienes incluida la bebida y comida, sino para luego en destino rellenarla. Al pasar el día entero fuera pateando, no puede faltar la hidratación en la mochila. Así pues, compras una botella de 2l en un supermercado, y rellenas la pequeña.

Pasado el control toca esperar. Busca un lugar desde donde veas la puerta de embarque, pero no justo al lado. Se empezarán a formar colas con gente que parece que va a entrar en un centro comercial el primer día de rebajas. Ansiosos por coger sitio. Y teniendo en cuenta que salvo en contadas excepciones como alguna low cost, ya llevas tu asiento asignado, me parece de ser un pelín angustias, ni siquiera lo justifica el tener hueco para guardar el equipaje de mano. Además, en muchas ocasiones se hace embarque por zonas (dentro de lo que es clase económica): primero gente con movilidad reducida y niños muy pequeños, y después de atrás a adelante, para que no se forme tapón. Así que yo recomiendo buscar un sitio próximo a un enchufe y disfrutar de alguna serie para hacer la espera menos desesperante. O quizá cerca de una sala vip y aprovechar la WiFi, que a veces en algunos aeropuertos la general es de pago o limitada a tiempo. O simplemente lamentable.

Sala VIP

Tras un, espero, tranquilo vuelo, llegamos a destino. Recuerdo hace años el típico sms en destino para avisar de que habías llegado. Ahora podríamos decir que se ha sustituido por el aviso vía mensajería instantánea en cuanto pillamos WiFi. Pero para que la familia no desespere hasta que eso ocurra, puedes hacer como mi padre y recurrir a webs en las que puedes seguir la ruta del avión. Cuando pillas conexión y vas a avisar de que ya estás en tierra firme, te encuentras con algún mensaje suyo en el que te dice que parece que el piloto ha tardado en tener pista porque ha dado un par de vueltas antes de aterrizar. Estas son algunas de las páginas a las que se puede recurrir para tal menester:

  • Antes usábamos Flightradar24, pero después de un tiempo empezó a poner restricciones en su versión gratuita. Así que a veces es complicado localizar el vuelo.

FlightRadar

  • Otra opción es Planefinder. Aunque me gusta menos, pues no siempre consigo aislar el vuelo en una pantalla aparte. Funciona de forma similar al anterior, sólo que además, podemos ver todos los aviones que están volando a la vez. Un caos de avioncitos amarillos. También nos da datos técnicos y detalles de las aeronaves
  • VuelosBastante buena es también Flightaware. Permite búsqueda del vuelo y también nos muestra sobre el mapa por dónde va la máquina, sus datos técnicos, previsiones, etc. El diseño es algo más sofisticado que el de Flightview.
  • FlightAwarePara realizar un seguimiento del avión sobre un mapa es interesante Flightview. La búsqueda se puede realizar por número de vuelo, o por ruta. Después, pinchando en el vuelo en cuestión, nos llevará al mapa mostrándonos el origen, destino y la situación del avión en tiempo real. Asimismo, nos mostrará la hora prevista, si salió con retraso, la hora prevista de llegada y la terminal.

Flightview

  • Para movimientos entre aeropuertos españoles o sobre todo llegadas a suelo nacional, se puede consultar la web de Aena. Es la que usábamos hace años, pero hoy en día se queda escasa.
  • De hecho, a veces es más útil google. Basta con buscar el número de vuelo y nos indicará salida, destino, puertas, terminales y lo que le queda para aterrizar. Y mostrará un avión desplazándose por una línea horizontal de origen a destino.

Google

Quizá este aterrizaje no sea el destino final, sino que sea una escala. Y puede que nos toque una espera larga y salgamos a ver la ciudad, incluso pasemos la noche fuera. Pero lo normal es que no, que elijamos una escala lo más corta posible para perder el menor tiempo pero suficiente como pasar los trámites aeroportuarios.

Sin embargo, hay una tercera opción y es que nos pasemos bastantes horas en la terminal (también sirve para cuando tienes un vuelo a primerísima hora y no te compensa reservar un hotel que vas a dejar a las 3 de la mañana). En estos casos recomiendo echar un ojo a la web Sleepinginairports. En ella se puede consultar sobre lo que nos vamos a encontrar, desde hoteles, salas de descanso, duchas; hasta puestos de carga de aparatos electrónicos o zonas WiFi, pasando por salas para equipaje, zonas infantiles, casas de cambio de moneda o farmacias.

Juegos en el aeropuerto

Por supuesto se informa de las conexiones que tiene con el transporte público, así como sus horas de apertura. Pero su punto fuerte está en los comentarios de la gente, que recomienda cuál es el lugar más tranquilo para descansar, o si pasan los de la limpieza, si bajan intensidad de las luces… También nos ofrecen consejos para dormir en cualquier aeropuerto, sobre todo por el tema de las pertenencias. Yo no he conseguido dormir en ninguna de las salas de espera o vestíbulos, pero sí que consulto la web para saber qué me voy a encontrar, dónde tengo tomas de luz, qué zona es más tranquila, horarios de lavabos… Incluso hacen una lista de los aeropuertos mejor y peor valorados. Nunca está de mal contar con esa información.

Maqueta aeropuerto

Trucos viajeros: Elegir asiento

Ya expliqué los truquillos que he aprendido con los años en cuanto a la búsqueda de billete de avión (que no son pocos. Podéis poneros al día aquí, aquí, aquí y aquí). Pero no hay que comprar el vuelo y esperar a que llegue el día. En ese lapso de tiempo todavía nos quedan cosas por hacer al respecto: Elegir asiento, preparar el equipaje y elegir la comida (si es que nos la servirán).

Comenzamos hoy con la elección de asiento. Es algo que siempre que puedo tramito online, porque así puedo elegir y quizá asegurarme una buena posición, tener cerca enchufes, lejos los baños… En algunos casos la elección es de pago, sobre todo en las de bajo coste, y si es un trayecto corto, suelo dejarlo al azar y que me asigne el que sea. Aunque normalmente si haces la facturación online en cuanto está disponible (te suelen mandar una alerta), no suele haber mala suerte.

Asiento Easyjet

Yo mido poco más de metro y medio, pero aún así, pasar varias horas en un espacio reducido se te acaba haciendo incómodo. Por muy flexible o delgado que seas. Pero dado que damos por hecho que vamos a coger el avión, habrá que elegir el asiento menos malo. No es lo mismo sentarse en el fondo del avión que en la parte delantera. No es lo mismo al lado de un baño que de una salida de emergencia. No es lo mismo pasillo que ventanilla, ni que el de en medio. Eso a priori parece que lo tenemos claro, pero ¿cómo elegir en cada caso?

Distribución avión

  • Hay que tener en cuenta que en algunos aviones los primeros asientos de clase turista cuentan con algo más de espacio. Además saldrás pronto, ideal para cuando vas con bulto de mano y no tienes que esperar maleta.
  • Es recomendable evitar los asientos que están justo delante de la salida de emergencia porque no se pueden reclinar.
  • Por ese mismo modo, si necesitas estirar las piernas, la salida de emergencia cuenta con más espacio. Eso sí, hay restricciones. Tienes que ser mayor de edad, no estar embarazada y saber inglés para que si hay que salir por patas ayudes a la tripulación. No podrás poner nada a tus pies, es una vía que tiene que estar despejada.
  • Mejor olvidarse de los últimos asientos. Tampoco se pueden reclinar, hay un ruido espantoso de motores y seguramente tengas el trajinar de la tripulación. A nosotros nos tocó en la vuelta de Fuerteventura y como detalle nos regalaron un refresco. Una y no más. Ah, seguramente seas el último en bajar.
  • Hay un mito que dice que si vuelas solo y es un vuelo que puede que no se llene, es mejor seleccionar un asiento en una fila de la mitad para atrás en la que ya haya una persona en ventanilla o pasillo. Se trataría de elegir el otro extremo, dejando el de en medio libre. Salvo en vuelos con mucho ejecutivo, normalmente viajamos acompañados, por lo que hay más probabilidad de que ese asiento se asigne de los últimos (o no se asigne).

Hay algunos asientos que tienen tanto ventajas e inconvenientes. A gusto del consumidor:

  • Los asientos con ventanilla están muy bien para ver el paisaje o para echarse una cabezada apoyando la cabeza, pero si es un vuelo largo acabas sintiendo claustrofobia y en caso de que quieras salir, cruza los dedos para que tus compañeros no estén dormidos. Así que en ese caso quizá sea mejor opción el de pasillo. Pues, además, mientras no pasa nadie, puedes estirarte un poco, aunque sea en diagonal.
  • En caso de aviones con tres filas de asientos (2-4-2) en la parte central hacia el medio del avión hay una fila que tiene una pared delante. Estos asientos también cuentan con más espacio para las piernas y si vas con bebés se puede enganchar la cuna a la pared, pero sacar la pantalla y bandeja es un engorro, ambas van en el brazo del asiento. Además, justo delante de la pared habrá un baño o la “cocina” del avión (siempre que no sea la separación de primera, que esa sí es más tranquila), así que habrá también bastante movimiento – y olores – . Sobre todo en vuelos largos que dejan los snacks y bebidas y la gente se queda de charla en la zona. Sí, yo lo he hecho en el de ida a Osaka.

El mejor asiento en el que he ido es en el que vine de Tokio a París con Air France. Se trataba de un asiento de pasillo en la segunda fila tras la zona de primera clase y la ventaja es que la primera fila solo cuenta con dos asientos, con lo que no tienes nadie delante. Además, en nuestra fila no había nadie en ventanilla, con lo que dejamos el asiento de en medio libre. Ese asiento es un filón, todo un descubrimiento. Aquí en la fila 11. También serviría la 26, pero mejor delante. Hasta la fecha ganaba el vuelo de Filadelfia a San Francisco, que iba tan vacío que pude tumbarme en una fila entera, y después de un vuelo Madrid-Filadelfia y una espera, se agradecía. Me dio igual que hubiera unas turbulencias tremendas, la siesta me la eché.

Con todo lo mencionado, la teoría parece clara, ¿no? Luego llegamos al plano del avión para seleccionar y nos falta algo más de ayuda. Pues está todo inventado. Tomad nota:

  • SeatGuru: Introduciendo el nombre de la compañía, número de vuelo y fecha nos mostrará el avión en el que vamos a viajar y vendrán los asientos marcados con colores indicándonos si es un asiento normal, bueno, malo o regular. Además, podemos ver fotos y comentarios de viajeros. Pertenece a tripadvisor.

Vuelo 1

 

Vuelo 4

 

  • SeatExpert: Es muy similar al anterior, pero yo me he encontrado con que me faltan compañías. También tiene sistema de colores y comentarios de viajeros. Te permite la opción de buscar un tipo de avión en vez de la referencia. Pero hay que saber si vuelas en un Boing 747, 767, 777… Y este dato a lo mejor no lo tienes, aunque lo suele poner en las reservas.
  • SeatMaestro: A diferencia del anterior sí que incluye muchas lowcost, al menos las más comunes. También muy completo y funciona de forma similar.

Yo suelo usar más SeatGuru, me parece más intuitiva y suelo dar menos vueltas a la hora de localizar el mejor asiento.

salida de emergencia

Ya tenemos billete y asiento (gratis o de pago), ahora nos queda el controvertido tema de la maleta. Pero eso ya en otra entrada.