Nueva serie a la lista “para ver”: Legion

Estamos acostumbrados a las adaptaciones de los cómics de Marvel y DC bien en formato película, bien serie. Todas ellas suelen tener algo en común: acción, giros de cámara, efectos visuales y poco guion. Legión, sin embargo, no se parece para nada al universo Marvel. Es otro estilo. Trae una propuesta que exige al espectador toda su atención.

Legión cuenta la historia de David Haller, hijo ilegítimo del profesor Charles Xavier, el de la X de X-Men. Haller es un tipo normal que intenta controlar la esquizofrenia que le diagnosticaron hace años. Lleva desde niños oyendo voces en su cabeza, lo que le ha llevado a pasar su existencia entrando y saliendo de hospitales psiquiátricos. Sin embargo, podría no ser un enfermo mental, sino un mutante muy poderoso. El Gobierno lo sabe y experimenta con él.

La serie comienza con David en el psiquiátrico, donde coincidirá con Syd, de quien se enamora. Sin embargo, es una relación peculiar, puesto que ella rechaza el contacto físico con cualquier otro ser humano ( y es que tiene un poder por el que se intercambia con la otra persona). Esta nueva relación conducirá al protagonista a querer centrarse, a olvidar esas voces, ser “normal”. Sin embargo, este encuentro le llevará a valorar la posibilidad de que quizá no tenga una enfermedad mental como todo el mundo asegura, sino que es diferente y no hay nada de malo en ello.

Se plantea así una trama en la que el protagonista emprende un viaje de autoconocimiento en el que ha de luchar contra sus propios demonios. Y le seguimos al otro lado de la pantalla dando tumbos como hace él, viendo la realidad con su mismo filtro. Y es que Noah Hawley, su creador, y también de Fargo, ha querido darle esa estructura caótica a la narración para que lo vivamos como lo hace el personaje. Sin saber qué es o no real, qué es lo que verdaderamente está ocurriendo. El resultado es una narración laberíntica y confusa plagada de saltos temporales. Se mezclan las idas y venidas al presente o al pasado; lo consciente con lo inconsciente; las alucinaciones con la realidad configurando una línea temporal fragmentada.

Durante el visionado tuve sensaciones contradictorias de amor-odio. Por un lado estaba en estado paranoico dando tumbos sin entender muy bien de qué iba la serie. Legión juega a confundir los sentidos, es psicodélica, agotadora visualmente. Puede llegar a saturar al tener que prestar tanta atención a la fotografía, la banda sonora, los personajes, los efectos especiales, la velocidad de la narración, el vestuario, el guion… Es demasiada información concentrada en un solo capítulo.

Pero, por otro, tenía la sensación de estar ante un buen capítulo pues no podía dejar de verlo para no perder detalle de este rompecabezas que es el piloto. Supongo que con este planteamiento, Hawley no pretende llegar a todo el público, pues, como decía al inicio, dista mucho de lo que uno espera encontrar en una película de Marvel. Sin embargo, puede gustar o no, pero lo que está claro es que no dejará a nadie indiferente.

En definitiva, Legión es un thriller psicológico en el que el protagonista es un antiéroe y cuyo enemigo se encuentra dentro de sí mismo. Ha de luchar su propia guerra interna y así conseguir dominar sus poderes de telepatía y telequinesia. Habrá que ver los siete capítulos restantes para completar este viaje psicodélico y siniestro.

Serie Terminada: 11.22.63

El año pasado, allá por el mes de agosto, hablaba sobre la serie 11.22.63 basada en la novela de Stephen King en la que Jake Epping viaja al pasado para evitar el asesinato de JFK y así cambiar el presente. Vimos el piloto, tenía buena pinta y la añadimos a la lista “para ver”. Y después del visionado, he de decir que me ha decepcionado en buena parte.

11.22.63 comenzó prometedora. Parecía que se nos presentaba una serie de suspense, conspiraciones, misterios, secretos y viajes en el tiempo. Sin embargo, el encargo de evitar el asesinato de JFK se queda en segundo plano en la mitad de los 8 episodios que tiene la temporada. Comenzamos en el primer capítulo entendiendo la misión y las tres reglas sobre los viajes pensando que es algo que va a ser recurrente durante el resto de la historia. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que se va a centrar en la evolución del protagonista, un tipo perdido, con una vida vacía, que de repente encuentra su lugar en los años 60. Todo lo demás no tiene importancia, no se ahonda en el resto de elementos de la historia, nos quedamos en lo superficial.

No llegamos a tener una trama de suspense bien aprovechada. Mucho lanzar teorías conspiranoicas en las que interviene la CIA y el FBI, pero en la práctica el espionaje de Oswald no nos lleva a conocer más datos sobre los planes de asesinato, sino que es el medio para que Bill se enamore de Marina y acabe dejando solo a Jake en sus planes de frustrar el crimen.

Pero Jake tampoco está muy centrado como para encargarse de las escuchas, ya que lleva su doble vida como profesor. Y al mismo tiempo, esa vida nos es desconocida, no sabemos gran cosa de sus clases, de su día a día. Nos faltan datos sobre su cotidianidad, tan solo conocemos al director y a la señorita Mimie. Y de nuevo una trama que se queda a medias. Parecía que se iba a afrontar la discriminación que sufrían los negros en los años 60, pero se queda en un quiero y no puedo. El único personaje del colegio que cobra más importancia en la trama es Sadie, la bibliotecaria. Y aún así, es una relación peculiar.

Surge la atracción entre ellos al conocerse y ambos tienen claro que quieren ver adónde les lleva. Ambos están divorciados y no son unos adolescentes, por lo que no están para marear la perdiz. Sin embargo, él oculta muchas cosas. Y poco después descubrimos que ella también tiene sus secretos, como un exmarido que aún no es ex. Y aquí se abre otra subtrama que tal y como viene, se va. Tampoco aporta mucho esta aparición, solo para enmarañar más la narración desviándonos del propósito inicial, el frenar el asesinato.

Así pues, con todo esto, parece que da igual lo que pase con Kennedy, en realidad la serie va de los dos tortolitos que están destinados a un final dramático. Por tanto, llegamos al último capítulo con nula tensión. Sabemos que si se impide el asesinato, Jake y Sadie no podrán estar juntos. Pero si no se evita, tampoco, pues Jake se vería obligado a ir y volver continuamente. En definitiva, muchas tramas secundarias, mucho relleno que nos aleja de un thriller conspirativo y nos acerca a una larga película de sobremesa.

Además de una trama dispersa, se abusa en demasía de una música de tensión que no se corresponde con lo que está ocurriendo en pantalla. Como si le hubieran querido añadir un punto álgido a una escena de relleno. Por no hablar de los diálogos, que la mitad tienen un tono de susurro, como de un hablar sin ganas. O la actuación de James Franco, que parece estar empanado, falto de carácter.

Por otro lado, la época tampoco se aprovecha, no se desarrollan los años 60, no hay referencias históricas o culturales más allá del asesinato y del aspecto racial (que ya hemos dicho que apenas se toca). No es su objetivo, la época es la que es y no parece que interese jugar con el contraste de alguien que viene de 2016 y aterriza en 1960.

El resultado es una serie floja que se ha ido desinflando con cada capítulo perdiendo interés, tensión y emoción desaprovechando los elementos que se desarrollaban en aquel primer episodio. Al final la moraleja que queda tras el visionado de los ocho episodios es que los comunistas son los malos, que más vale lo malo conocido y que hay que sacrificarse por el amor. Porque ya se sabe, es lo que mueve el mundo. El ser humano actúa según su corazón, no siguiendo la razón. La serie en realidad se centra en el renuncia de Jake, que deja atrás la misión de cambiar el pasado para salvar a Sadie y que tenga una vida feliz.

Otra serie pastelosa más.

Nueva serie a la lista “para ver”: Mr. Robot

Hace unas semanas hablaba de CSI Cyber y el tratamiento que hace de la informática. Esas pantallas con efectos, que aparecen colores en la programación, que se destacan los errores o lo que van comentando los personajes. Salió a colación Mr. Robot por ser todo lo contrario, y me di cuenta de que vimos el piloto y no lo había comentado por aquí. Así que vamos a ponerle remedio.

La serie se centra en Elliot Alderson, que trabaja en una empresa de seguridad informática como administrador de sistemas. Pero además, en sus ratos libres ejerce de justiciero adentrándose en la red, persiguiendo a criminales y poniéndoselos en bandeja a la policía.

En un día más de oficina, uno de los clientes más importantes de la empresa en la que trabaja, Evil Corp, es atacado, y Elliot ha de frenar la intrusión. Consigue detener el ataque y en el proceso descubre que ha sido alguien que se hace llamar fsociety. De vuelta a casa en el metro conocerá a Mr. Robot, quien resulta ser el líder de fsociety, que intenta reclutarle para su revolución digital. Este grupo de hackers planea destruir a las poderosas multinacionales que están manejando el mundo y destruir el sistema mundial tal y como se conoce hoy en día.

Mr. Robot es un thriller psicológico pegado a la actualidad, no hay más que ver los últimos meses y los ataques cibernéticos a nivel mundial. Aborda la crisis política, económica y social desde una perspectiva tecnológica, el cómo hemos pasado a perder privacidad, a estar vigilados por parte de los gobiernos y por compañías que venden nuestros datos.Va más allá que CSI Cyber, no solo en la profundidad (no se queda en delitos informáticos, ciberacoso o cámaras de bebés que espían), sino también en la narración. Es una serie mucho más elaborada.

Concebida inicialmente como una película, Mr. Robot, da mucho que pensar sobre la sociedad actual tan tecnológicamente avanzada en la que nos encontramos. Sin embargo, no entra mucho en el tema técnico, no se pierde tiempo de metraje explicando qué es un terminal, qué está programando o qué significa la terminología empleada. Esto puede conllevar a que un espectador “normal” se sienta algo desorientado. Por contra, los expertos en informática están encantados de lo bien documentada que está.

También desorienta la narración de la historia, que se nos presenta desde el punto de vista del protagonista, un tipo que sufre de fobia social, es adicto a la heroína y está atormentado por la depresión y delirios. Así pues, nos encontramos ante un relato que no es muy fiable por su monólogo interno, incoherencias y pensamientos inconexos. Cuesta diferenciar realidad de paranoia. Además, esta narración está acompañada por una fotografía muy gris y confusa que refuerza la sensación de anarquía, errática.

Con tan solo un capítulo consigue llamar la atención y atrapa por lo arriesgada de su propuesta, por el carácter conspiranoico de la trama y sobre todo por el protagonista antihéroe que juega a ser Robin Hood.

El mismo día de su estreno ya fue renovada por una segunda temporada y la tercera comenzará este octubre. Quizá es buen momento para ponerse al día antes de que lleguen los nuevos capítulos.

Serie Terminada: Serie Terminada: CSI Cyber

Hace ya tiempo que hablé de CSI Cyber, la última de las entregas de la franquicia CSI. Pues bien, como teníamos unas semanas entre viajes y no era el momento de comenzar una serie de largo recorrido, aprovechamos para verla.

CSI Cyber cuenta con una primera temporada de 13 capítulos y una segunda de 18. Parece ser que tras cancelar CSI Miami y CSI Nueva York, decidieron que era hora de renovarse, olvidarse de las secuelas en otras ciudades y centrarse en los delitos cibernéticos. Sin embargo, aunque me gusta el ritmo y el estilo de la franquicia, he de reconocer que la serie hace aguas por muchos lados.

En primer lugar la jefa, Avery Ryan. Era psicóloga y fue víctima de un hackeo que terminó con su carrera cuando se hicieron de dominio público los expedientes de sus pacientes. Ahora es la líder de la División Cibernética del FBI, pero ella no es una experta en tecnología, sino que está especializada en psicología conductual. No obstante, en el desarrollo de los capítulos parece saber mucho más de tecnología. Y eso chirría. También la historia de un drama familiar que se va descubriendo poco a poco pero en el que tampoco se ahonda mucho.

En su equipo cuenta con el típico Ken. Elijah Mundo es un rubio musculado que sirvió en el ejército y que representa el hombre de acción, el que tiene que correr en cada capítulo tras el malo para cubrir con la cuota de persecución y así amortizar el gimnasio. Además está divorciado pero es un padre amoroso de su adorable niñita rubia. Todo muy típico.

Pero ahí no acaban los clichés. Realizando el trabajo duro tenemos al informático obeso con gafapasta y camisa de cuadros sobre camiseta con leyenda y la chica rebelde reinsertada. A ellos se les une el hacker negro recién detenido para que pase de ser un sombrero negro a un sombrero blanco. Eso sí, bien trajeado con chaleco y todo (aunque en la segunda temporada pasó a vestir mucho más informal, no sé cuál es el criterio).

En los trece primeros capítulos acompañaba al equipo Peter MacNicol, que sí que hacía preguntas más propias de alguien que no tiene amplios conocimientos de la tecnología. Sin embargo, su personaje desapareció sin más en la segunda temporada y se le sustituyó por Ted Danson. Supongo que al acabar CSI Las Vegas hubo que recolocarle. De hecho, con él CSI Cyber volvió a los orígenes de los CSI, con análisis en laboratorio, alguna teoría disparatada, cálculos físicos o matemáticos y no solo código en consolas, algoritmos o red profunda.

Si ya entramos en el tema tecnológico, pues es todo muy espectacular. Sí, se basan en elementos reales, en dispositivos o aplicaciones que existen y que utilizamos en nuestra vida cotidiana, pero hay un buen toque de ficción y muchas licencias. No hay que olvidar que se trata de una serie, ya, pero es poco verosímil en muchos casos, como esas autopsias con hologramas… Muy visual, muy gráfico, muy llamativo… Tanto que a veces parece una serie de ciencia ficción.

También juega con el tiempo. Los capítulos son autoconclusivos, así que en 40 minutos se ha solucionado el problema. Y eso que en este spin-off los protagonistas se pasan el día cambiando de estado. Esta vez es FBI, su sede está en Washington y se desplazan al lugar del crimen por todo el país, eso sí, hacen vídeollamadas con una calidad impresionante. Son fluidas, no se les corta, ni se les descompasa la voz de la imagen… Una maravilla. Pero volviendo al ritmo, resulta poco creíble que casos de tal magnitud como los que se plantean se resuelvan tan rápido. Por muy buenos que sean los expertos de la división, digo yo que necesitarán su tiempo para analizar el código.

Pero claro, supongo que ese análisis resulta aburrido en pantalla, es más visual una persecución, una cuenta atrás o cómo se desmonta un equipo informático para encontrar el microchip malicioso, un código encubierto o una huella del delincuente al que se le sigue la pista.

No es una serie para quien entiende de informática, ya que se llevará las manos a la cabeza en cada plano y probablemente a los dos minutos tenga ganas de cargarse a los guionistas. Y para el ciudadano de a pie a veces hay demasiadas explicaciones técnicas en las que se puede perder con tanta verborrea. Es más, es una serie para tecnófobos, ya que tiene cierto punto alarmista: coches que se conducen a distancia, monitores de bebés que sirven para espiar, aplicaciones que se usan para obtener datos personales, ciberacoso, hospitales que colapsan por un malware en su maquinaria, aviones manipulados por pasajeros, etc.

En general no sale muy bien parada, es entretenimiento sin más, sin entrar en analizar la veracidad y obviando la tecnofobia que campa en cada capítulo.

Nueva serie a la lista “para ver”: Cardinal

Cardinal es una miniserie basada en la novela Cuarenta maneras de decir dolor de Giles Blunt. En principio cuenta con una primera temporada de 6 capítulos, pero ha tenido tanto éxito que ha sido renovada para dos más. En la segunda se adaptará la novela Blackfly Season y en la tercera By the Time You Read This y Crime Machine.

Han visto el filón como en la adaptación de las novelas de Varg Veum o de la Los crímenes de Fjällbacka de Camilla Läckberg. De hecho guarda mucha similitud con este tipo de novelas y series. De hecho, viendo el piloto pensé que era nórdica, tiene una fotografía muy similar a Fortitude o a Okkupert. Nos encontramos ante un paisaje rural nevado, con grandes bosques y casas disperdigadas. Pero no, la acción se sitúa en una ciudad ficticia de Ontario, Canadá, donde el descubrimiento del cadáver de una adolescente desaparecida hace tiempo, lleva a reabrir el caso.

John Cardinal en realidad nunca había cesado de investigar la desaparición de Katie Pine, es el típico expediente que se queda en el cajón y que revisa de vez en cuando. Además, se ha involucrado con la familia de la chica, así que se convierte en algo personal. Con la aparición del cuerpo en una mina abandonada, Cardinal comienza a darle vueltas a las pruebas y relaciona el asesinato con otros anteriores que estaban archivados. Así pues, se complica más de lo que parece con la sospecha de que se trata de un asesino en serie.

En la investigación le acompañará su nueva compañera Lisa Delorme, nueva en el cuerpo y sobre quien Cardinal guarda cierto recelo. Y quizá no deba, puesto que ha sido contratada para encontrar pruebas de que es corrupto y de que habría aceptado sobornos de un narcotraficante. De todas formas, el protagonista es un tipo solitario, rudo, basto y distante. Tanto como el clima de la región canadiense en la que se desarrolla la serie.

Cardinal pinta bien con una trama de intrigas y sopechas más propia de un thriller que de una serie policiaca clásica. Pero claro, ¿qué voy a decir yo que soy amante del género noir?

Nueva Serie a la lista “para ver”: Big little lies (Pequeñas mentiras)

Este principios de 2017 se han estrenado varias series que han resultado tener muy buenas críticas. Una de ellas es Big Little Lies, una miniserie de siete episodios creada por David E. Kelley, creador de Ally McBeal, El abogado, Boston Legal o GoliathEstá basada en la novela homónima de la escritora australiana Liane Moriarty.

El cartel protagonista está lleno de estrellas de renombre en la gran pantalla como Nicole Kidman y Reese Witherspoon. Ambas son productoras también, y es que Witherspoon montó su propia productora harta de ver que no hay suficientes papeles interesantes para las actrices. Como en otros ámbitos de la vida, quedan relegadas a interpretar madres, novias, esposas, víctimas… siempre asociadas a un personaje principal masculino. HBO compró la idea y al parecer la serie ha funcionado tan bien que se están planteando en una segunda temporada. Aunque dado que es una historia cerrada, imagino que tendrán que abrir nuevos frentes.

La historia nos acerca a Monterrey, en California, a una comunidad de gente con alto nivel adquisitivo. Allí viven las protagonistas. Celeste es abogada, pero dejó su trabajo para quedarse en casa cuidando de sus gemelos. Vive con su marido, arquitecto, y parece tener un matrimonio perfecto y empalagoso, pero se intuyen ciertos nubarrones en el ambiente. Madeline está casada en segundas nupcias y tiene dos hijas, la primera de ellas de su primer matrimonio. Esta hija adolescente parece distanciarse cada vez más de ella mientras se acerca más a su padre, ya que parece idolatrar a la nueva pareja de este. A ellas se les une Jane, una madre soltera que llega a la ciudad con su hijo y que parece esconder un secreto, pues duerme con un arma bajo la almohada.

Paralelamente, de forma fragmentada, vamos uniendo los detalles de las vidas de estas mujeres que conocemos a través de ellas, con los detalles que van relatando diferentes miembros de la comunidad en una sala de interrogatorios. Sin embargo, esta investigación policial transcurre en otro tiempo, quizá en el presente, tomando como pasado lo que vamos conociendo de las protagonistas. Todo ello nos conduce a un brutal asesinato ocurrido durante una gala benéfica de la escuela a la que van los hijos de Celeste, Madeleine y Jane. Poco más conocemos. Se nos ha ido presentando a personajes secundarios, como Renata, una de las pocas mujeres del círculo que además tiene éxito laboral y que se siente juzgada por ello, por no quedarse en casa cuidando de su familia. La hija de esta además sufre una agresión en el primer día de colegio y acusa al hijo de Jane, quien niega ser culpable.

En un principio puede recordarnos a Mujeres Desesperadas al tratarse de un grupo de mujeres que viven de forma desahogada y cuyas vidas se ven zarandeadas con una muerte en la comunidad. A raíz de este trágico suceso se comienza a contar la vida de las protagonistas, sus secretos, sus conflictos. Sin embargo, la serie de Wisteria Lane era mucho más superficial, en Big Little Lies hay cierto tono de thriller.

No obstante, reconozco que cuesta entrar en la dinámica que plantea la serie, pues para ser un piloto es un tanto lento y puede llevar a dejar la serie de lado y no concederle una oportunidad. Sin embargo, una vez reposado, tiene ciertos detalles que decantan la balanza. Cuenta con un buen reparto, tiene buena fotografía y una narración interesante con esa fragmentación que recuerda en cierta medida a The Affair.

Habrá que ver los seis restantes episodios para conocer más sobre estas familias de clase alta que viven permanentamente pensando en las apariencias mostrando ser familias felices y perfectas, pero que ocultan inseguridades, problemas y secretos. Y mientras tanto, descubriremos quién es la víctima y quién es el asesino. Aunque quizá el crimen sea lo de menos en toda esta historia.

Serie Terminada: House of Lies

Vuelvo con una serie terminada. Esta vez cambiamos de registro, eligiendo una comedia: House of Lies.

House of Lies nos muestra desde una perspectiva cómica la actuación de un equipo de consultores que venden la idea de que asesoran a empresas para que se recuperen económicamente, pero que en realidad anteponen su ambición personal y sacar rédito del trabajo. Y aunque es ficción, parece estar bien documentada, pues se basa en el libro “House of Lies: How Management Consultants Steal Your Watch and Then Tell You the Time” (“La casa de la mentiras: Cómo los consultores le roban su reloj y luego le dicen la hora“) escrito por el también consultor Marty Kihn y basado en su propia experiencia en la profesión.

El cuarteto protagonista lo forman Marty, Jeannie, Clyde y Doug. Marty Kaan (no se han complicado mucho con el nombre), es un gurú en el mundo de la consultoría que no tiene reparos en cruzar cualquier línea ya sea moral o legal con tal de obtener su propio beneficio. Su objetivo es enriquecerse y para ello recurre a la manipulación de cualquiera que se cruce en su camino. Es un maestro de la verborrea. Jeannie Van der Hooven, por su parte, es una experta en estrategia empresarial tanto o más ambiciosa que Marty. Por otro lado, Clyde Oberhol y Doug Guggenheim, son los encargados del trabajo sucio, de las gráficas, las cifras, las estadísticas y la palabrería. El primero representa a un joven pagado de sí mismo, el típico abusón que humilla a los demás y por supuesto, su mayor víctima es su compañero, el típico empollón, inseguro e inestable emocionalmente. La dinámica de estos dos depende del otro, se retroalimentan de sus caracteres contrapuestos.

Los cuatro forman una especie de familia, ya que viven para el trabajo y pasan mucho tiempo juntos. De lunes a jueves se encuentran de viaje visitando a sus clientes, así pues, se entremezclan las tramas profesionales con pinceladas personales. Aunque realmente, el único que parece tener familia es Marty, que vive con su padre y con su hijo Roscoe, un adolescente de ambigüedad sexual. También conocemos a su exmujer, también consultora y un poco sociópata, como prácticamente todos los personajes de la serie.

Es Marty quien se acerca al espectador. La historia se cuenta desde su punto de vista y de vez en cuando la acción se congela y él rompe la cuarta pared para explicar el argot financiero o las estrategias que van a seguir para vender humo y forrarse a costa del incauto empresario que se encuentra en una situación delicada. En la serie subyace esa crítica al cinismo de este tipo de expertos sin escrúpulos que se apuñalan entre ellos, incluso entre compañeros, y donde lo único importante es la facturación. Es una crítica al capitalismo salvaje del mundo empresarial.

Dado que la serie se centra en la asesoría de grandes empresas, no puede faltar el lujo. Los personajes viajan en primera clase, se alojan en hoteles de renombre, las oficinas muestran opulencia, el loft de Marty es toda una ostentación de dinero… Y cómo no, no puede faltar el sexo como complemento a las relaciones de poder. También influye que es una serie de Showtime, que emite en cable.

Cuando vi el piloto, me llamó la atención por su agilidad, por su cinismo, por la crítica ácida oculta tras la sátira y la parodia; sin embargo, a lo largo de las cinco temporadas la serie ha tenido muchos altibajos. La primera temporada fue demasiado rápida, con casos autoconclusivos en cada capítulo. Quizá para una serie de 40-50 minutos esté bien, no obstante, para 28 minutos, el resultado era que no se ahondaba lo suficiente en las tramas, resultaba poco verosímil y además si no tenías gran conocimiento del mundo financiero y empresarial, echabas de menos alguna que otra explicación. Quizá por eso se recurría tanto a romper la cuarta pared. Esto se mejoró en la segunda temporada, y las tramas duraban varios capítulos. También se dejó de abusar tanto de las escenas congeladas en las que Marty se dirigía a cámara.

Pero la mayor inconsistencia ha estado en los personajes. Y no tiene que ver con su evolución. Me da la sensación de que los guionistas fueron dando tumbos. No puedes vender la idea de Marty Kaan como una persona sin moral, y después todo lo contrario en el ámbito familiar. No puedes presentar a una Jeannie fría y calculadora, con una mala relación con sus padres y totalmente antimaternal y que luego siga adelante con un embarazo con todo lo que supone en su ámbito laboral. No me cuadra con el personaje. Sí, ya sé que Bell se quedó embarazada y los guionistas adaptaron la temporada, pero podrían haberlo obviado como en la segunda temporada. Supongo que querían complicar más aún la relación entre Marty y Jeannie, pero el resultado es soporífero. Entre otras cosas porque después tampoco se explora esa nueva maternidad… Como ocurre durante toda la serie los personajes van y vienen, sin ahondar mucho en sus caracteres o historias. Como la mujer de Doug que tan pronto como llega, se va; como el padre de Clyde que introduce un poco de sentimentalismo; las novias del padre de Marty; las relaciones de Roscoe; o incluso la exmujer de Marty.

Una serie de 28 minutos con mundo tan complejo como el que se aborda en House of Lies debería centrarse más en la trama financiera, en los planes de expansión, fusiones y adquisiciones y no tanto en la parte dramática o romántica. Me hubiera gustado más si se hubiera acercado al tono de Boston Legal, una serie que también destapaba la corrupción y los negocios sucios con un gran toque satírico, unos personajes bien trabajados y diálogos ácidos. Sin embargo se ha quedado en un quiero y no puedo. No me han atraído las historias personales, no se ahonda lo suficiente en lo profesional, hay poca verosimilitud en los cambios profesionales (que si me voy de la empresa, que si monto la mía, que si entro en la cárcel, que si salgo como si nada) y los personajes me resultan insoportables tanto por sí solos como por sus relaciones entre ellos.

Para rematar la caída en picado de la serie los guionistas decidieron cerrarla con un final feliz que no hay por dónde cogerlo. No me creo la redención de los protagonistas, ese mundo de color de rosa. Hay que señalar que no era el final que tenían planeado, sino que la cancelación anticipada de la cadena les llevó a querer darle un cierre digno. Pero creo que el capítulo doble en Cuba no lo ha conseguido. ¿Qué pasaba exactamente por sus cabezas? ¿Mostrar una Cuba libre de embargo como una nueva oportunidad de expansión? ¿Como un nuevo paraíso a explotar por el capitalismo?

Un despropósito que no tiene nada que ver con lo que prometía la serie.