Un viaje inesperado a Bombay

Comenzamos el 2017 con un viaje inesperado. Siempre se tienen en mente destinos deseados, esos que miras cada poco tiempo el precio de los vuelos para saber cuándo es la mejor época y sobre los que guardas información cada vez que ves una noticia, artículo, reportaje o post. Sin embargo, este no fue el caso del viaje que realizamos a finales de marzo-principios de abril. Para nada. Fue uno de esos viajes que te encuentran y que te lanzas más allá de la fecha o el destino.

Cuando mi hermano nos comentó en la segunda mitad del año 2016 que su chica y él habían visto una oferta de tarifa error a Bombay haciendo escala en las Islas Seychelles, en principio me dije uf, qué pereza la India. Hace calor, no soporto el picante, tengo en mente antes otros destinos… Pero fue solo un segundo, la vena viajera me pudo y pensé ¿Por qué no? Quizá sea la mejor oportunidad para ir, así sin pensarlo mucho, son cuatro días y además vamos los cuatro. Y es que muchas veces cuando quieres cuadrar para hacer un viaje en grupo, al final se acaban complicando las cosas por cuestión de agendas o presupuestos.

Ya hablé en su día de las Tarifa Error, aquellos casos en los que bien por fallo técnico o humano se publican precios muy inferiores a lo habitual. La oferta que cogimos era de Air Seychelles volando de París a Bombay con escala en Mahé por tan solo 162€ ida y vuelta. Únicamente teníamos que añadir un vuelo a París para completar la ruta y aún así seguiría siendo rentable. Pero dado que existe la remota posibilidad de que la compañía cancele el billete, esperamos un tiempo prudencial para la compra de este tramo. No obstante, comencé a investigar sobre las compañías que me ofrecían buen enlace. Salíamos de Charles de Gaulle, por lo que descarté Orly, para no tener que recorrer media ciudad antes de comenzar el viaje en sí. Por aeropuerto y horario (para llegar a tiempo del siguiente vuelo) al final la mejor opción era AirFrance. Dejé en google flights activado el seguimiento para ver cómo evolucionaban los precios y a esperar el momento adecuado para la compra.

También dejamos en el aire la búsqueda de alojamiento. Nuestro viaje comenzaría el 30 de marzo con un vuelo hasta París desde donde viajaríamos a Mahé, isla en la que estaríamos todo el día 31 haciendo escala. Por la noche tomaríamos el vuelo a Bombay, donde nos quedaríamos hasta la madrugada del día 5. Ese día haríamos el camino inverso hasta Seychelles, donde volveríamos a quedarnos hasta la noche, para salir después hacia París. Para finalizar, visitaríamos la capital gala del 6 al 8 de abril para después regresar a casa. Parece un poco lioso pero luego no es para tanto. En resumen, necesitaríamos alojamiento en Bombay del 31 de marzo al 5 de abril, y en París del 6 al 8 de abril. En Mahé estaríamos de 8 de la mañana ha 9 de la noche, así que no haría falta.

Sin embargo, para Seychelles sí que había que tener en cuenta el tema del desplazamiento. Como contábamos con un tiempo limitado, nos olvidamos del resto de islas y decidimos quedarnos en Mahé, donde se encuentra el aeropuerto internacional. Para recorrerla teníamos básicamente dos opciones: coche de alquiler o autobuses de línea. Por movilidad y precio, no lo dudamos. Así pues, reservamos vehículo por 45€/día para cada una de nuestras escalas.

Coche Alquiler

Moverse por Bombay es otra historia, y después de varias indagaciones llegamos a la conclusión de que había que dejarlo hasta estar allí y decidir si tomar taxis o trenes. Dos opciones a cada cual más caótica.

Tren Bombay

París sin embargo tiene una red de transporte bastante amplia. Aunque es una ciudad grande, parecía bastante accesible ya fuera por metro, RER (tren), tranvías o buses. Así pues, valoramos diferentes billetes, tarjetas y pases. El billete sencillo, salvo que hagas trayectos puntuales, no suele salir rentable. Los pases para turistas suelen estar en el extremo opuesto: abarcan entradas a mil museos, descuentos a atracciones y el transporte. Por lo que, o te mueves mucho y entras a todo, o no lo amortizas. El punto intermedio es moverte como un local. Puesto que íbamos a estar menos de 72 horas, teníamos claro que nuestra visita iba a ser prácticamente de ciudad, de exteriores, así que no necesitábamos el Paris Pass o similar. Además, este tipo de pases no incluyen el trayecto desde y al aeropuerto, que son 10€ cada vez. ¿Qué nos quedaba? La tarjeta Navigo Découverte en su versión semanal.

Esta tarjeta sin contacto cubre todas las zonas de la Isla de Francia y cuesta 22€. Se vende de lunes a jueves (incluido) y se puede utilizar de lunes a domingo. Es válida en todos los transportes, ya sea metro, RER, tranvía o autobuses. Consta de dos partes, la tarjeta en sí, y un cartón asociado a la numeración de dicha tarjeta con una foto de carnet y tu nombre. Cuesta 5€ sacársela, pero por 27€ nos merecía la pena de lejos. Teniendo en cuenta que ya solo los trayectos al aeropuerto serían 20€, de sobra la amortizaríamos en los tres días con pocas veces que tomáramos el transporte público. Así que, añadimos unas fotos en el equipaje y anotamos dónde se encontraba la oficina en el propio aeropuerto para sacárnoslas nada más llegar.

En París no íbamos a tener problema con la moneda, ya que compartimos el Euro. Sin embargo, necesitábamos echar cuentas para Mahé y Bombay. En Seychelles tienen la Rupia Seychellois con un cambio aproximado de 1€=14.50 SCR. Como íbamos a estar poco tiempo en la isla, pensamos que la mejor opción era sacar directamente allí en un cajero algo de efectivo para pagar la gasolina, la comida, y algún recuerdo. De hecho, a los extranjeros en hoteles, restaurantes o casas de alquiler de coche se les exige que paguen en Dólares, Euros o Libras. Así que uno de los gastos más altos que íbamos a tener no entraba dentro de esta retirada en efectivo.

25 Rupias

Para la India, por otro lado, nos llegamos a plantear el llevar rupias ya desde casa, por si no nos funcionaba la tarjeta en Bombay. Sin embargo, resulta que es una divisa que no se cambia fuera del país, así que la opción que nos quedaba era bien probar en cajero, bien en casa de cambio en el aeropuerto.

2000 Rupias

Y para complicar aún más los preparativos a Bombay, a principios de año fuimos al Centro de Vacunación Internacional para que nos informaran sobre las vacunas que necesitábamos según nuestro viaje. Hay que pedir cita previa por la página del Ministerio de Sanidad y en la breve consulta nos dieron una serie de recomendaciones sobre la hidratación, la protección solar y antiinsectos.

Básicamente consisten en beber agua embotellada, evitar los hielos, comer alimentos recién cocinados, protegerse contra el sol (antes y después) y contra los insectos. Por supuesto, conviene llevar toallitas o algún tipo de gel higienizador para las manos.

Además, conviene llevar medicamentos de amplio espectro como pudieran ser ibuprofeno y gelocatil; protector de estómago y por si acaso, un antidiarreico.

En cuanto a las vacunas, nos teníamos que vacunar de Hepatitis A. Bueno, en realidad no era obligatoria, tan solo recomendable, pero es una vacuna que te pones una vez (en dos pinchazos) y ya no te tienes que repetir con el paso de los años siendo válida para próximos viajes a África, Sudamérica y Asia. Así que, adelante. Otra vacuna que suele ser recurrente es la del tétanos, pero me explicó la enfermera que desde el 2009 las nuevas pautas estipulan que los adultos correctamente vacunados con 6 dosis (generalmente desde 1975) solamente tendrían que ponerse una de recuerdo al llegar a los 65 años. Tan solo se pondría antes de llegar a esa edad en casos excepcionales como por ejemplo en un grave accidente de tráfico con amasijos de hierro y heridas en carne viva.

Así pues, tan solo nos pondríamos la de la hepatitis, para lo cual hay que ir al médico de cabecera que te derivará a enfermería. Y siempre contando con que haya stock. En mi caso fue la última vacuna del centro de salud. Y menos mal que no necesitaba la del tétanos, ya que no me la habrían podido poner, puesto que había un desabastecimiento total. Hasta julio no repusieron en nuestro centro de salud. Lamentable la situación en que se encuentra la Sanidad Pública Española.

Por su parte, mi hermano y su chica, residentes en Escocia, tenían otra pauta. A ellos les pusieron dos vacunas: una combinada contra la hepatitis A y antitifoidea y una segunda antidifteria, antitetánica y antipolio. Por curiosidad se lo comenté a la enfermera y me dijo que quizá se debía a que en Reino Unido no comercializan la hepatitis y el tétanos solas. Por lo que, al considerar necesarias estas dos vacunas, tuvieron que recurrir a unas combinadas. En cualquier caso, válidas eran igualmente, pero es importante llevar el control de qué vacunas nos ponemos por si las necesitáramos más adelante y no fuera necesario una nueva dosis.

Para finalizar nos quedaba contratar el seguro y sacar el visado a la India, ya que a las Seychelles no era necesario. Vaya odisea para entrar en la India, y eso que ahora es mucho más sencillo. Hasta hace unos años había que tramitarlo con una agencia oficial, después mandar el pasaporte por mensajería a la embajada y esperar a que nos lo devolvieran con la confirmación.

Ahora se puede hacer de forma electrónica, eso sí, solo entre 4 y 120 días antes del viaje y además la de información que hay que facilitar es detallada. No solo tus datos básicos como nombre, pasaporte, fecha de nacimiento o domicilio, sino que además has de indicar tu profesión, tu puesto, la empresa, la dirección de tu lugar de trabajo, el nombre de tus padres… Incluso has de subir una foto reciente con fondo blanco en formato JPEG, de como mínimo 350×350 pixels y la página del pasaporte en la que aparece la foto y datos en formato PDF en un tamaño que no supere los 300 kb.  Finalmente hay que pagar $50 (al cambio fueron unos 48€) y esperarPor suerte en apenas 24 horas nos respondieron y pudimos respirar.

En fin, muchos trámites. Pero con tanto preparativo llegó la hora de hacer las mochilas. Y es que, dado que íbamos pocos días y la mayor parte del tiempo iba a ser a clima cálido, optamos por ropa más ligera (también vieja para deshacernos de ella) y ni siquiera facturamos. Pantalones cortos, bañador y chanclas para Seychelles; pantalones frescos y largos (para evitar mosquitos) y camisetas de manga corta para Bombay; y vaqueros, camiseta de manga larga y chaqueta para París. Bolsa de aseo con botes pequeños y electrónica. Y listos en dos mochilas, una de 25l y otra de 30.

Listos para viajar.

Anuncios

Trucos viajeros: Documentación

La mejor forma de viajar seguro es informarse con anterioridad de qué documentación o trámites tenemos que realizar. Sobre todo cuando se trata de viajar al extranjero.

Lo primero que debemos comprobar es el Pasaporte. Si vamos a viajar a Europa podemos hacerlo también con el DNI, pero yo personalmente prefiero llevar el pasaporte y dejarme el carnet en casa. Es una manía personal. Un pasaporte viene en edición bilingüe con un formato estandarizado, mientras que el DNI no, y me he encontrado en países que no saben cómo tomar los datos de él, o que incluso lo han confundido con una tarjeta de crédito.

En la mayoría de los casos el pasaporte debe tener una vigencia de al menos seis meses (es decir, que caduque después de seis meses), así que ojo con las fechas. Si no tenemos tiempo de renovarlo, pues a veces encontrar una cita es misión imposible, y vamos a viajar por Europa, con el DNI estaríamos cubiertos.

Cada país tiene sus propias exigencias, y en algunos casos, además, el pasaporte ha de contar, además, con al menos una página en blanco. De esta forma podrán estamparnos el sello de entrada y salida.

Muchos países exigen visados. Aunque en el caso de España, estamos bien posicionados en el ranking de este año de la consultora internacional Henley & Partners. Con él se pueden visitar 156 países sin necesidad de solicitar visa alguna, al igual que Dinamarca, Finlandia, Italia, Francia, Noruega, Japón y Reino Unido, con quien compartimos el tercer puesto. Aquí se pueden consultar los requirimientos de cada país al ciudadano con pasaporte español que quiera cruzar sus fronteras.

En caso de que se necesite solicitar el visado, es recomendable hacerlo con tiempo, pues en algunos casos la tramitación es lenta o puede exigir documentación complementaria. O incluso puede ocurrir que nos lo denieguen y tengamos que presentar algún tipo de alegación. Hoy en día con internet se ha agilizado todo bastante y se puede solicitar vía electrónica, como el ESTA, pero aún así, mejor no pillarse los dedos. Excepcionalmente hay países que lo expiden directamente en el control de inmigración o que no permiten realizar las gestiones hasta x días antes de la fecha del viaje, como la India.

Aún así, incluso teniendo todo en regla, nos pueden denegar la entrada, ya que cruzar las fronteras de un país no es un derecho.

Otro de los documentos importantes es el seguro de viaje. No solo por la cobertura en caso de retrasos, pérdidas de conexiones, cancelaciones, pérdidas o rotura de equipaje… sino, sobre todo, por la responsabilidad civil y los asuntos médicos. En muchos países los gastos de hospitalización y tratamiento son prohibitivos y una tontería puede fastidiar el viaje por no haber contratado un seguro con una buena cobertura.

Antes de firmar hay que tener en cuenta que se adapta a nuestro viaje, sobre todo si se va a hacer alguna actividad considerada de riesgo como submarinismo, espeleología, surf, conducción de vehículos de motor, etc. En estos casos habría que tener en cuenta que cubra expresamente la realización de dicha actividad así como un posible rescate, evacuación o repatriación (por mucho respeto que dé pensar en ello).

Para el territorio del Espacio Económico Europeo o Suiza la Tarjeta Sanitaria Europea cubre la asistencia médica del mismo modo que le cubriría a un local. Se puede solicitar por internet y tiene validez de dos años.

Siguiendo con el tema médico, es importante saber si es recomendable o imprescindible vacunarse. En la página web del Ministerio de Sanidad se puede consultar, no obstante, lo recomendable es acudir al Centro de Vacunación Internacional, donde nos podrán asesorar mejor en función de dónde nos vayamos a desplazar y la duración de nuestro viaje.

Se puede pedir cita por internet también y o bien te vacunan allí directamente, o te remiten a tu centro de salud si es una vacuna habitual. Es importante saber cuáles nos ponemos, puesto que algunas con una única dosis estaríamos inmunizados de por vida.

En el caso de padecer una enfermedad o problema de salud crónico, es recomendable viajar con el certificado médico traducido al inglés (por un traductor jurado). Asimismo, si se ha de viajar con medicación, se debe llevar con el envase original y el contacto del médico que lo ha recetado. No en todos los países está vigente la misma legislación y medicamentos que están aprobados en unos sitios, puede que sean ilegales en otros.

Por otra parte, si se tiene pensado alquilar un vehículo fuera de la Unión Europea o de países que no hayan adoptado el modelo de los Convenios de Ginebra o Viena, antes de viajar hay que tramitar el permiso internacional de conducir. Se solicita en la Jefatura de Tráfico. Se ha de rellenar un impreso y pagar 10.20€. Hay que identificarse y presentar una fotocopia del carnet de conducir además de una fotografía de 32 x 26 mm. en color.

Nos darán este librito gris de 16 páginas en las que constan los datos del conductor en diferentes idiomas (español, alemán, inglés, francés, italiano, portugués, árabe y ruso). El permiso, como se ve en la portada, tiene validez de un año.

Nosotros lo sacamos para Estados Unidos, sin embargo, a la hora de alquilar el coche nos pidieron el español y este ni siquiera lo miraron.

Además, como extra, es recomendable llevar carnets específicos como los de aerolíneas, hoteles, carnet joven, de estudiante, alberguista, etc.

Y no es documentación, pero es importante llevar algunos números de teléfono que pueden ser de utilidad como el de la embajada o consulado de España del país que visitamos, el de emergencias y policía, el de cancelación de las tarjetas, el del seguro y el de los alojamientos del viaje. Conviene llevar a mano también las direcciones de los alojamientos, ya que en el control de inmigración nos pedirán una dirección de contacto. En algunos casos incluso el billete de vuelta para comprobar que vamos a salir del país (aunque luego no se use).

Como precaución es aconsejable comunicar a algún amigo o familiar el plan de viaje y registrarse en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores por si hubiera algún problema en el país, que el Estado sepa cuántos españoles están desplazados y pueda localizarlos a ellos o a sus familiares.

Para finalizar, quiero recordar que si se viaja con niños, también tienen que llevar su documentación en regla. Incluso el agente de fronteras puede solicitar algún documento que acredite la patria potestad de los que le acompañan. Y si va solo con uno de sus progenitores, le podrán solicitar la autorización del otro (o de ambos si viaja con una tercera persona).

En resumen: Pasaporte o DNI, visado y vacunas en caso de que sea necesario, seguro de viaje, Tarjeta Sanitaria Europea si nos vamos a mover dentro de la Unión Europea, permiso internacional de conducir si vamos a hacerlo fuera de la UE y cualquier dato o información de nuestro viaje como direcciones y números de teléfono. Y además de los originales, no está de más llevar alguna fotocopia guardada en otro lugar de nuestro equipaje, así como una copia digital a la que se pueda acceder incluso sin conexión, como Google Drive (o en el mismo teléfono).

Con todo esto Travel Safe.

Trucos Viajeros: Alojamiento

Ya escribí hace tiempo de consejos para ahorrar para poder viajar y trucos relacionados con los vuelos; y ahora que he terminado con 2016 (ya era hora) y antes de empezar con 2017, vamos a hablar del alojamiento.

Hotel Page

En muchas ocasiones se le da toda la importancia a la búsqueda del mejor vuelo para ahorrar lo máximo posible ya que normalmente es el mayor gasto; sin embargo, el presupuesto final de un viaje incluye muchos más condicionantes, y el alojamiento es un factor clave.

Cada viaje es totalmente diferente, no solo por las personas que lo realicen, sino por el lugar, el tiempo, las actividades a realizar… No buscaremos el mismo tipo de alojamiento si vamos a hacer una escapada urbana que si vamos a hacer una ruta de montaña. Por eso, es difícil recomendar alojamiento a otros viajeros, porque no todo el mundo tiene ni la misma escala de prioridades, ni el mismo objetivo cuando viaja. Lo importante es encontrar lo que se ajusta a cada uno.

  • Hostal y Albergues: Son alojamientos económicos que disponen tanto de habitaciones individuales como grupales. Predomina una amplia zona común donde preparar comida, sentarse con el ordenador o a hablar con otros huéspedes. Los baños también suelen ser compartidos. Aunque en muchos casos hay un pequeño número de habitaciones con baño privado.
  • Bed and Breakfast (B&B) y Guest Houses: Son casas privadas que ofrecen habitaciones y desayuno. En muchos casos el baño está dentro de la habitación. Son muy populares en Reino Unido, y se diferencian en que en el B&B el propietario reside en la vivienda, mientras que en la Guest House, no. El Ryokan japonés entraría en esta última clasificación.
  • Hoteles: Son establecimientos que según las estrellas que tengan, ofrecerán mayor o menor número de servicios (limpieza, comidas, recepción, televisión, nevera, amenities, WiFi, etc.). Las habitaciones suelen ser independientes y con baño incluido. Es una clase de alojamiento con una gran variedad, ya que aquí se incluyen desde los básicos de una estrella hasta hoteles temáticos, familiares, de playa, de diseño, moteles de carretera, exclusivos y grandes complejos con Todo Incluido… pasando por los hoteles cápsula o los Love Hotels de Japón.
  • Apartamentos: Esta opción es muy útil cuando viajamos en grupo, pues, por ejemplo, con seis integrantes, puede salir mejor un apartamento de dos habitaciones y un salón con sofá cama, que un hotel con tres habitaciones dobles. Más interesante incluso cuando el número es impar, ya que no habrá quien tenga que pagar una habitación doble siendo uno solo, (o buscar una habitación triple). Así pues, es una buena opción por el precio, porque permite tener zonas comunes en la que pasar tiempo juntos, compartir productos de higiene básicos y porque se dispone de cocina, con lo que se puede ahorrar en comida.
  • Apartahotel: Se trata de un hotel, con sus comodidades y servicios, aunque, además, las habitaciones incorporan una cocina.

Serdivan Hotel

  • Casas y hoteles rurales: Las casas rurales, como su nombre indica, son casas que se encuentran en pueblos o entornos naturales y cuyo alquiler funciona como el de los apartamentos. Por su parte, los hoteles rurales cuentan con la particularidad de que suelen ofertar menos habitaciones que un hotel tradicional.
  • Campings: Son establecimientos en los que se puede acampar con tienda, pero también con remolque o autocaravana. Algunos incluyen también cabañas o bungalows. Cuentan con una zona de servicios comunes con lavandería, baños, fregaderos, tienda de ultramarinos y restaurante. Los hay muy básicos, pero también bien equipados con incluso hasta piscinas. Hoy en día incluso se está popularizando el Glamping (Glamour + Camping), que viene a ser un alojamiento en la naturaleza, pero con todos los servicios de un hotel de lujo.
  • Intercambios: Existen además plataformas en las que la gente intercambia sus casas para pasar las vacaciones en otro destino; o el coachsurfing, en la que hay gente que ofrece su sofá (gratis) a viajeros de todo el mundo solo por el simple hecho de conocer gente.

Lógicamente, todo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero la lista de pros y contras, como decía más arriba, es muy subjetiva y depende de cada uno y de cada momento o circunstancia. Nosotros no hemos probado todos, pero a lo largo de nuestro currículum viajero sí que hemos ido alternando unos u otros tipos en función de nuestras necesidades y bolsillo. Así, hemos ido de camping, hemos reservado en albergues, hemos reservado en hoteles de más o menos estrellas, nos hemos alojado en un spa, hemos hecho paradas de una noche en un B&B antes de seguir sumando millas, hemos dormido en una cabaña en medio de la nada, en un ryokan, nos hemos quedado en un apartamento e incluso hemos pasado una semana en un camarote de un barco. Hay miles de opciones.

Camarote

Nos quedamos en camping cuando vamos al norte de España. Cuando hacemos ese tipo de viajes vamos a desconectar de la gran ciudad y a estar en contacto con la naturaleza. Así que, aunque no necesariamente es la opción más barata, nos gusta el hecho de montar la tienda, hacer la comida con un simple hornillo, despertar con el ruido de los pájaros y oler la humedad de las nubes bajas y la niebla en el ambiente. En el extranjero lo más parecido que hemos hecho fue en Yosemite, que hicimos noche en una cabaña. Toda una experiencia, sobre todo desayunar viendo pasar a las ardillas y ciervos.

KOA

Nos hemos alojado en casas rurales sobre todo para encuentros, bien con familia, bien con amigos.

Los albergues hace años que no los pisamos, y es que la oferta hotelera hoy en día es tan amplia y variada, que en muchos casos nos salía igual un hotel con baño privado. La llegada de los Easyhotel o Ibis Budget nos ha hecho dejarlos de lado.

Hotel

Easyhotel

Easyhotel

Hasta hace poco no nos habíamos alojado mucho en apartamentos, pero la llegada de Airbnb y viajes en los que nos juntamos 4-5 personas, nos han llevado a buscar esta opción.

Apartamento

Los B&B fueron un básico en nuestro viaje por Escocia. Hasta entonces no habíamos pasado por ninguno, pero son toda una experiencia.

Churchend Cottage B&B

Dormitorio

Dormitorio

Con los diferentes tipos de alojamiento aclarados, ¿Qué influye en el precio?

Algo que abaratará/encarecerá siempre el precio de los alojamientos es la temporada. Algo muy obvio, a mayor demanda, suben los precios, ya que tienen aseguradas las reservas.

Sin embargo, cuando tienen menor ocupación, lanzan ofertas. No es lo mismo viajar en agosto a Canarias, que hacerlo en abril. Así como tampoco lo es ir al Polo Norte en agosto o diciembre. Hay que pensar en global. Cuando es temporada baja en unas partes del globo, es alta en otras. Que para un español agosto signifique verano, no quiere decir que lo sea también en Nueva Zelanda. Recuerda que en el hemisferio sur será invierno.

Si en tu mente está claro el destino, lo mejor es que tengas disponibilidad de fechas. Si, por el contrario, lo que te marca el viaje es un período delimitado e inamovible, busca un destino que se adapte a tu presupuesto. ¿Quién ha dicho que no se puede ir a la playa en noviembre o a la montaña en agosto? Es cuestión de cambiar de latitudes.

Pero ojo, no sólo es importante la temporada condicionada por las estaciones, también influyen las fiestas o acontecimientos locales. Por ejemplo subirá el precio y la falta de disponibilidad si quieres viajar a Laponia en diciembre con Papá Noel, a la temporada de auroras boreales entre octubre y febrero, a los carnavales en Río de Janeiro o Venecia o a Roma/Sevilla en Semana Santa. Si lo que quieres es ir a esas citas en concreto, no te queda más remedio, obvio. Pero si no, infórmate antes de las festividades y eventos.

De todas formas, si lo que te condiciona es la temporada y no hay más remedio, amplía la búsqueda. No hay que quedarse en el centro, a veces hay otras zonas más alejadas y asequibles, pero bien comunicadas por transporte público o a un paseo. Incluso a veces merece la pena cambiar de población, sobre todo si vas a estar itinerante. Entonces lo mejor será buscar un punto desde el que tengas buenas conexiones para desplazarte cada día.

Y si sabes que tu viaje va a coincidir con algún evento, reserva cuanto antes. Bueno, yo en ese aspecto soy un poco cagaprisas y cuanto antes mejor. Prefiero reservar con posibilidad de cancelación y así si encuentro algo mejor, cambio uno por otro. Me gusta llevarlo más o menos cerrado y no perder tiempo en destino. En el Road Trip por la Costa Oeste de Estados Unidos planteamos en determinado momento ir buscando alojamiento según se nos diera cada día, pero como al final teníamos que reservar con tiempo el helicóptero y llegar a casa de nuestra prima, decidimos cerrar las etapas y reservar con posibilidad de cancelación por si nos encontrábamos con un cambio de planes.

Una opción intermedia a reservar con tiempo, o hacerlo en destino, es la reserva de última hora. A veces también tiene sus ventajas, y es que puede haber ofertas de último momento para completar ocupación, rebajas o algún tipo de promoción. Eso sí, tiene su riesgo, claro. Puede darse el caso de que no haya tales ofertas y la reserva acabe siendo más cara.

Siempre se puede ahorrar algo de dinero con códigos de descuento, estando suscrito a las newsletters, o con programas de fidelidad o puntos. Las cadenas hoteleras suelen tener programas similares a los de las compañías aéreas, así pues, si hay una cadena que frecuentas, regístrate. Aunque sea un 5% de descuento, algo es algo. Algunos hoteles también tienen acuerdos con las aerolíneas y funcionan en ambos sentidos: por un lado se pueden sumar millas con las estancias hoteleras y por otro el saldo acumulado en la cuenta se puede canjear por noches de hotel.

Esto al final resulta también un galimatías, porque es otro punto más a tener en cuenta y que consultar. A la hora de decidirse por el alojamiento no hay que quedarse con la primera opción que veamos. Como todo en la vida hay que valorar y contrastar antes de decidirse. Hay mil buscadores que comparan varias páginas webs al momento. Además, no está de mal contactar directamente con el alojamiento, pues a veces tienen sus propias ofertas.

Los comentarios y valoraciones de otros huéspedes son importantes, aunque hay que saber filtrar los antiguos, los falsos y los de los quisquillosos. Hay que tener en cuenta que no todos somos iguales, y tampoco lo son nuestras prioridades. Eso sí, si una queja es repetitiva, lo más probable es que sea verdad. Las fotos ayudan, y el saber su localización también.

La situación es uno de los factores importantes. Ya sea por estar céntrico o bien comunicado. Por ejemplo, en Nueva York los precios de Manhattan eran prohibitivos, y lo barato era viejo, con baño compartido… En otra ocasión a lo mejor me hubiera dado igual, pero una semana… prefería otra cosa. Buscamos un hotel en Queens, al que se podía llegar fácilmente desde el aeropuerto. Tenía cerca una parada de metro que nos permitía plantarnos en una media hora en el centro y cuya línea nos llevaba a un trasbordo para ir al Bronx o Brooklyn. En Tokio elegimos un hotel en Ueno cerca de una parada de la Yamanote, que es la línea circular y permite moverse con rapidez de un barrio a otro. Hay que buscar un equilibrio entre el precio y el tiempo que se ha de invertir en los traslados (además de lo que cuestan estos desplazamientos). A veces no queda otra que quedarse en el centro y pagar un poco más.

Otro de los filtros importantes a la hora de decantarnos por un alojamiento u otro es la conexión a internet. Puede que el hotel no oferte desayuno, me da igual, ya me apañaré, y más si en la habitación hay calentador de agua y nevera; pero la conexión es básica. No es que tenga un problema de adicción a la tecnología, es que hoy en día es una herramienta muy útil. En primer lugar porque nos permite conectar con la familia, bien por redes sociales, por programas de mensajería o por videollamadas. En segundo lugar porque facilita la planificación de la ruta, reserva de entradas, atracciones, espectáculos o transportes sobre la marcha. Y además, porque cuando haces mil fotos, necesitas una copia de seguridad en la nube. Así que, poder conectar el ordenador durante la noche y salvar datos es algo de vital importancia.

Si nuestro destino es Europa, gracias al fin del Roaming hemos avanzado un gran paso y ya llevaremos datos de casa, lo cual está muy bien para las búsquedas puntuales, mensajería y demás, pero por ejemplo, para el caso de las fotos, es indispensable contar con algo más de datos. Obviamente, no es igual de importante en una escapada de tres días, que en un viaje de 10, pero nunca está de más y me parece algo básico hoy en día.

Así pues, lo importante es tener claro qué se ajusta a nuestras necesidades, buscar, filtrar, comparar y, ante la duda, elegir un alojamiento con política de cancelación por si cambiamos de opinión más adelante.

Viajar V (2016)

No todos los años se puede seguir el ritmo del 2015 cuando visitamos Japón, Viena, Praga, Budapest, Bratislava y Estambul. En 2016 tan solo hicimos dos viajes. Por un lado un Road Trip por Escocia a finales de julio – principios de agosto, y ya en diciembre una escapada a Atenas y Sofía. Que tampoco se puede decir que sea poco.

Normalmente intentamos hacer una escapada en el primer semestre del año para desconectar antes de las vacaciones de verano, pero tocó reforma en casa, así que aprovechamos la primavera para poner algo de orden, que falta hacía después de un año con el suelo levantado, un agujero en el techo y las paredes llenas de chorretones de por donde había caído el agua.

Así que, nuestro primer viaje de 2016 fue a tierras escocesas, un país al que le teníamos ganas. Después de varios viajes en los que han predominado las ciudades, ya tocaba volver al verde.

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Esto no quiere decir que no visitásemos ciudades, ya que partimos y terminamos en Edimburgo y también pasamos por Glasgow o Aberdeen, pero no eran nuestra prioridad. Había mucho que descubrir. En un par de semanas no nos daba tiempo a ver todo, ni muchísimo menos, pero intentamos conseguir la experiencia escocesa combinando kilométricas playas, escarpadas montañas, frondosos bosques, desiertos páramos, ciudades llenas de historia, castillos llenos de encanto, e incluso una visita a una destilería.

Destilería Glenfiddich

Este Road Trip por Escocia ha sido toda una experiencia. Ya sospechaba que me iba a gustar el país si se parecía una mínima parte a lo que ya había imaginado. Pero es que la realidad superó a las expectativas con creces. Escocia es un país espectacular que concentra una gran variedad de atracciones.

Sin duda me quedo con Edimburgo, una ciudad construida sobre su historia que cautiva al visitante al primer golpe de vista. En ella se respira su alma gótica con sus edificios antiguos, cementerios lúgubres, closes estrechos y las calles empedradas y húmedas. Es el contraste de la intacta Old Town en la que predominan las callejuelas vertiginosas y sus estrechos callejones medievales donde aún se sienten las estrecheces de la vida intramuros; frente a la elegancia del ensanche de la Ciudad Nueva en la que se suceden casas georgianas, jardines bien cuidados y una organización de las calles y plazas muy cuadriculada. Tiene dos almas.

High Kirk of St Giles

Ross Fountain con el Castillo de fondo

St Cuthberts Burial Ground

Burns Monument

Victoria Street

New Town

Callejón

Y aunque su castillo es una de las joyas del país, si tuviera que elegir uno de todos los que visitamos, me quedaría con el de Stirling. Es una parte importante de la herencia escocesa y está lleno de historia. Por un lado porque fue testigo de las diferentes batallas que tuvieron lugar en su colina. Además, fue protagonista de la Primera Guerra de Independencia de Escocia, que se inició con la invasión de las tropas de Eduardo I. Cuando los ingleses se hicieron con la Piedra del Destino y se la llevaron a la Abadía de Westminster, se inició una revuelta popular escocesa comandada por William Wallace. La última batalla que vivió fue la defensa ante el ataque jacobita en 1746. Por otro lado, el castillo fue el lugar en el que se han coronado muchos reyes y reinas de Escocia, entre ellos María I de Escocia en 1542. Además, algunos de los reyes escoceses, como James III, nacieron en el castillo.

No estoy quitándole importancia al de Edimburgo, que además guarda las Joyas de la Corona. Y estéticamente incluso es más uniforme. Pero el de Stirling es mucho más didáctico, más fácil de imaginar cómo era la vida en sus diferentes estancias gracias a las recreaciones o los actores que por allí se pasean. El conjunto hace que sea una visita muy atractiva, lúdica y didáctica.

Robert the Bruce

Castillo de Stirling

Great Kitchens

Si tuviera que escoger uno de los que quedan solo las ruinas dudaría entre el de Saint Andrews y el de Dunnottar. Ambos se encuentran colgados sobre el mar, aunque quizás el de Stonehaven impresione más por tener un acceso tan complicado.  Es un castillo emblemático por su enclave impresionante que es para enmarcar, además de por ser clave en uno de los momentos más importantes de la historia de Escocia. Esta situación estratégica y defensiva le sirvió a William Wallace durante la lucha escocesa por la independencia en el año 1300 para atraer a una tropa inglesa y después quemarla viva en una capilla. También se escondieron aquí las Joyas de la Corona escocesa en el siglo XVII por ser considerada la fortaleza más segura del reino.

Fachada

Castillo de Saint Andrews

Dunnottar Castle

Dunnottar Castle

En cuanto a las playas tendría también mis dudas. No sabría decidirme entre la de Balnakeil Bay y la de Dornoch. Balnakeil tiene algo más de personalidad con la Durness Old Church al fondo, aunque la de Dornoch es más larga e impresiona más.

Balnakeil Bay

Playa

Seguramente me habría gustado también la Secret Beach que nos recomendó Sarah, pero nos equivocamos de sitio. Sin embargo, las vistas desde lo alto del acantilado eran también dignas de ver y no fue una pérdida de tiempo.

Ceannabeinne Beach

Ceannabeinne Beach

Pero para acantilados los de John O’Groats, desde donde se pueden divisar a lo lejos las famosas Stacks, esas formaciones rocosas de 64 metros de altura resultado de la erosión provocada por el azote del mar y el viento.

Duncansby Head

Y por supuesto, si de formaciones rocosas hablamos, no podemos olvidarnos del Old Man of Storr, que, sin duda, fue mi parada favorita de todo el viaje. Para esta caminata de 4 kilómetros cuesta arriba es imprescindible un buen calzado, algo de comida y bebida por si tuviéramos algún bajón. Sí, es exigente, hay que prestar atención al terreno por donde vamos pisando y ponerle ganas y ánimos, pero al llegar arriba todo se queda ensombrecido por las vistas. No son unas rocas sin más, por algo es uno de los paisajes más fotografiados del país. Y me recordó el porqué de querer recuperar los viajes en que nos perdíamos en la montaña.

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Old Man of Storr

Fueron apenas dos semanas, pero exprimimos al máximo los días para sacar lo mejor de Escocia. Sin duda, junto con Noruega, uno de mis países favoritos hasta la fecha.

Banda de gaitas

Coos

A finales de año hicimos una escapada a Sofía con una breve escala en Atenas que nos permitió revisitar la capital helena, la cuna de nuestra civilización. Habíamos estado en 2008 como punto de partida de nuestro primer crucero, y la habíamos pateado en visión exprés. Sí, ya sé que una escala de 24 horas no es precisamente relajada, pero nuestra vez anterior salimos a las 4 de la tarde del barco tras el procedimiento de registro y creo que teníamos que volver a las 8 para zarpar. Así que apenas nos dio para mucho. Y aún así conseguimos subir a la Acrópolis, callejear por Monastiraki, Plaka, asistir al cambio de hora en Sintagma y llegar hasta el Templo de Zeus Olímpico.

Evzones

Así que, con estos antecedentes, 24 horas era muchísimo tiempo incluso contando con lo pronto que anochecía. Y además tuvimos la suerte de que no nos lloviera. Hacía frío y hubo que abrigarse bien, pero en seco.

Como se ve en el mapa subimos hasta el Acrópolis, después continuamos por el Ágora Romana, el Antiguo Ágora y el Cerámico; callejeamos por los barrios de Psirrí, Monastiraki y Plaka; visitamos la Catedral y pasamos por la Plaza Sintagma; seguimos paseando Ermou hasta llegar al Arco de Adriano y el Templo de Zeus Olímpico y para finalizar la mañana pasamos por el Estadio Olímpico, el Zappio y los Jardines Nacionales. Por la tarde subimos al Monte Licabeto para ver atardecer.

Partenón

Ágora Romana

Templo de Hefesto

Cerámico

mezquita otomana de Tzistarakis

Biblioteca de Adriano

Atenas

Catedral de la Anunciación de Santa María

Parlamento

Iglesia Bizantina Kapnikarea

Arco de Adriano

Templo de Zeus Olímpico

Estadio Panathinaikó

Jardines Nacionales

Zappeion

Monte Licabeto

Monte Licabeto

No nos habría dado tiempo a cumplir con todo el recorrido si hubiéramos entrado en todos los conjuntos arquitectónicos. Por ese motivo filtramos y visitamos los que nos parecían imprescindibles como la Acrópolis o el Antiguo Ágora con el Templo de Hefesto, la Stoa y las ruinas. Sin embargo, obviamos otros porque lo poco que se conserva en pie se ve desde fuera, como el Cerámico, la Biblioteca de Adriano, el Templo de Zeus o el Ágora Romana.

En la segunda etapa de este viaje, y motivo principal en realidad, visitamos Sofía. Descubrimos un poco de Bulgaria, un país desconocido hasta la fecha para nosotros. Y aunque su capital no es la ciudad más maravillosa del mundo, tiene una historia que se remonta hasta el siglo VIII a.C. Además, tuvimos la oportunidad de hacer una excursión a la cercana Plovdiv, que conserva un casco histórico colorido y singular.

Bandera

Sofía, en pleno centro de los Balcanes, es la capital de Bulgaria y también la ciudad más grande y poblada del país. Su localización la convierte en un lugar estratégico, ya que se encuentra en un cruce de caminos que conecta la Europa Occidental con Oriente Medio. El hecho de que Bulgaria haya sido un territorio conquistado por varios pueblos, hace que tenga una amplia riqueza cultural. Aunque Sofía se encuentra en un proceso continuo de transformación hacia la globalización, se conserva gran parte de su patrimonio cultural, arquitectónico e histórico. El más claro ejemplo es Serdika, donde en una manzana encontramos una mezquita, una sinagoga y una iglesia. Además de unas ruinas tracias y romanas.

Iglesia Sveta Petka

Sinagoga

Mezquita Banya Bashi y ruinas

Este pasado multicultural ha dejado joyas arquitectónicas en la ciudad como la Iglesia Redonda de San Jorge, la Catedral de Sveta Nedelya, la Iglesia Rusa, el Teatro Nacional Ivan Vazov y por supuesto la Catedral de Alejandro Nevski. Cada una de ellas totalmente diferente a la anterior en su diseño.

Iglesia Redonda de San Jorge

Catedral de Sveta Nedelya

Iglesia Rusa

Teatro Nacional Ivan Vazov

Catedral de Alejandro Nevski

Estos majestuosos y ornamentados edificios contrastan con las construcciones comunistas de hormigón y cemento pensadas para su funcionalidad y no para destacar por su diseño. También de esta época son las infraestructuras, las grandes avenidas y arterias que cruzan la ciudad y los transportes. Aunque está en proceso de remodelación con la entrada en la Unión Europea y se nota que ha llegado la apertura capitalista con la llegada de franquicias y multinacionales.

Bulevar María Luisa

Plaza de la Independencia

Sofía

Sin embargo, aunque queden vestigios de la época comunista, para acercarse más aún a esta época de la historia de Bulgaria podemos visitar el Museo de Arte Socialista, donde se han reunido esculturas y pinturas que fueron retiradas tras la caída del Régimen.

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Sofía no es una de las capitales europeas más sorprendentes, no está al nivel de Praga, Budapest, Viena, Berlín, París, Madrid… pero también tiene su historia. Si Atenas se podía concentrar en 24 horas porque la parte histórica estaba bien delimitada, lo de Sofía es mucho más sencillo aún. Está todo bastante cerca, a un paseo tranquilo y si te cansas siempre puedes tomar un medio de transporte o hacer una parada en el mercado central y saborear una cerveza local o aprovechar para comprar comida local.

Trolebús

Mercado Central

Cervezas

En este caso estructuramos la visita en varios días, concentrando la parte histórica en el día más largo y dejando para el último lo más alejado antes de marcharnos:

Y entre medias, hicimos una excursión a Plovdiv, a dos horas de Sofía. Es la segunda ciudad más grande de Bulgaria y en una época en la que no existía Atenas, Roma ni Constantinopla, suponía un cruce de caminos entre Asia y Europa. De ahí que tenga una mezcla de culturas como la tracia, la romana, la búlgara o la otomana.

Estadio Romano

Mezquita Dzhumaya

Plovdiv supuso el contraste a Sofía. Con un casco histórico peatonal plagado de iglesias y construcciones del Renacimiento Búlgaro, un anfiteatro romano o ruinas tracias y romanas. Una zona que está sobre una colina y que nos permite asomarnos al resto de la ciudad.

Anfiteatro Romano

Staria Grad

Staria Grad

Plovdiv

En la parte nueva me gustó mucho el colorido barrio de Kapana con tanta vida en sus calles. Sus bares, los locales de artesanos, las banderitas, los murales…

Kapana

Kapana

Plovdiv

Queda todo también muy concentrado:

Y como bonus nos dio tiempo a hacer una excursión a la Fortaleza de Asen, de la que apenas quedan restos salvo la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich que parece suspendida sobre el valle. Un lugar totalmente inesperado. Desde luego Bulgaria tenía muchas sorpresas escondidas.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

De un viaje a Sofía sacamos una escala en Atenas y una excursión a Plovdiv y alrededores, con lo que se puede decir que aprovechamos bien nuestra escapada. Nos hizo más frío que en Atenas, ya que esta se encuentra más próxima al mar mientras que Sofía está rodeada de montañas. En cualquier caso nada que no esperáramos en el mes de diciembre y que no se pudiera remediar. Como dicen los noruegos: “no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada”.

Y con Bulgaria cerramos el año llegando a alcanzar los 25 países. A por 2017.

Conclusiones de la escapada a Atenas y Sofía

Durante nuestra corta escapada paseando por Atenas y Sofía (y Plovdiv) descubrimos construcciones de otras civilizaciones, de otros pueblos. Vestigios arqueológicos que han llegado hasta nuestros días y que nos hacen sorprendernos de la capacidad e inventiva con la que contaban hace siglos con muchos menos medios que los que tenemos hoy en día.

Partenón

Catedral de Alejandro Nevski

Atenas es un buen ejemplo de ello. Aunque la ciudad y el país no pasan por su mejor momento y esto influye en la conservación de muchos restos históricos, es una visita imprescindible para conocer no solo la época clásica griega que es la cuna de nuestra civilización; sino también para descubrir monumentos romanos y bizantinos.

Restos arqueológicos

Propileos

Acrópolis

Ágora Romana

Atenas

Stoa

Escudo espartano

Ekklisia Agii Asomati ke Agios Georgios

mezquita otomana de Tzistarakis

Catedral de la Anunciación de Santa María

Iglesia Bizantina Kapnikarea

Templo de Zeus Olímpico

Es un destino con una gran riqueza monumental y arqueológica, claro, pero también conviene perderse por sus barrios y descubrir las calles por donde se mueven los locales dejando a un lado lo más turístico, sentarse en una terraza a disfrutar de la gastronomía griega más allá del yogur o la musaka, comprar algún recuerdo en uno de sus mercados… o incluso regatear en un mercadillo callejero.

Atenas

Atenas

Atenas

Atenas

Atenas

Atenas

Pero en Atenas no todo son ruinas o monumentos, también cuenta con un gran pulmón verde como es el caso de los Jardines Nacionales:

Jardines Nacionales

Jardines Nacionales

Y para completar el día qué mejor que un buen atardecer desde el Monte Licabeto:

Monte Licabeto

Para dormir elegimos un apartamento en AirBnb. Tenía sus deficiencias como conseguir que se caldeara o la cisterna que no funcionaba del todo bien, pero para una noche nos sirvió. Sobre todo porque era bastante amplio para cuatro y estaba céntrico.

Apartamento

Habitación principal

En apenas 24 horas intentamos abarcar lo máximo posible. Sin embargo, aunque no había que cubrir grandes distancias, teníamos el inconveniente de las horas de luz. Y es que poco antes de las 5 se nos hacía de noche, así que el remedio era madrugar bastante, patear la ciudad y gastar suela de las zapatillas.

Al final no se nos dio mal, ya que conseguimos cubrir completa la ruta que llevábamos previa. Sí que es verdad que no entramos en todos los conjuntos arqueológicos, pero es que muchos se ven desde fuera bastante bien. Así que hicimos criba.

Este fue nuestro recorrido por Atenas:

Bulgaria por su parte es un país que empieza a abrirse al turismo y su capital, Sofía, también cuenta con atractivos interesantes como resultado de una mezcla de culturas y pueblos. El más claro ejemplo es Serdika, donde en una manzana encontramos una mezquita, una sinagoga y una iglesia. Además de unas ruinas tracias y romanas.

Mezquita Banya Bashi

Sinagoga

Iglesia Sveta Petka

ruinas

ruinas

Este pasado multicultural ha dejado joyas arquitectónicas en la ciudad como la Iglesia Redonda de San Jorge, la Catedral de Sveta Nedelya, la Iglesia Rusa, el Teatro Nacional Ivan Vazov y por supuesto la Catedral de Alejandro Nevski. Cada una de ellas totalmente diferente a la anterior en su diseño.

Iglesia Redonda de San Jorge

Catedral de Sveta Nedelya

Iglesia Rusa

Teatro Nacional Ivan Vazov

Catedral de Alejandro Nevski

Estos majestuosos y ornamentados edificios contrastan con las construcciones comunistas de hormigón y cemento pensadas para su funcionalidad y no para destacar por su diseño. También de esta época son las infraestructuras, las grandes avenidas y arterias que cruzan la ciudad y los transportes. Aunque está en proceso de remodelación con la entrada en la Unión Europea y se nota que ha llegado la apertura capitalista con la llegada de franquicias y multinacionales.

Plaza de la Independencia

Bulevar María Luisa

Metro

Tranvía

Metro

Sofía

Sin embargo, aunque queden vestigios de la época comunista, para acercarse más aún a esta época de la historia de Bulgaria podemos visitar el Museo de Arte Socialista, donde se han reunido esculturas y pinturas que fueron retiradas tras la caída del Régimen.

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Si Atenas se podía concentrar en 24 horas porque la parte histórica estaba bien delimitada, lo de Sofía es mucho más sencillo aún. Está todo bastante cerca, a un paseo tranquilo y si te cansas siempre puedes tomar un medio de transporte o hacer una parada en el mercado central y saborear una cerveza local o aprovechar para comprar comida local.

Tranvía

Mercado Central

Cervezas

Cena

Quizá incluso si tienes suerte encuentras una actuación y todo que amenice tu estancia.

Danza folcórica

Para el alojamiento elegimos el Easyhotel, que si bien no está tan céntrico como el apartamento de Atenas, tan solo se encuentra a dos paradas de Serdika. Además, es bastante nuevo y la relación calidad-precio está muy bien. También tenía un par de pegas como el colchón o el olor del jabón, pero repetiría sin duda.

En este caso estructuramos la visita en varios días, concentrando la parte histórica en el día más largo y dejando para el último lo más alejado antes de marcharnos:

Como además nos sobraba un día, cogimos el bus y en dos horas nos plantamos en la sorpresa del viaje: Plovdiv.

Esta ciudad supuso el contraste a Sofía. Con un casco histórico peatonal plagado de iglesias y construcciones del Renacimiento Búlgaro, un anfiteatro romano o ruinas tracias y romanas. Una zona que está sobre una colina y que nos permite asomarnos al resto de la ciudad.

Staria Grad

Staria Grad

Staria Grad

Anfiteatro Romano

Plovdiv

En la parte nueva me gustó mucho el colorido barrio de Kapana con tanta vida en sus calles. Sus bares, los locales de artesanos, las banderitas, los murales…

Kapana

Kapana

Kapana

Y como bonus nos dio tiempo a hacer una excursión a la Fortaleza de Asen, de la que apenas quedan restos salvo la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich que parece suspendida sobre el valle.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

El viaje nos salió por menos de 275€ por persona con el siguiente desglose:

De un viaje a Sofía sacamos una escala en Atenas y una excursión a Plovdiv y alrededores, con lo que se puede decir que aprovechamos bien nuestra escapada. Nos hizo un poco de frío, pero nada que no esperáramos en el mes de diciembre y que no se pudiera remediar. Como dicen los noruegos: “no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada”.

Y con Bulgaria sumamos un país más llegando a los 25 a finales de 2016. Y cerramos el año.

Bandera

Paseando por Sofía IV

Teníamos el vuelo de vuelta a Madrid a las 16:45, así que contábamos con toda la mañana para despedirnos de Sofía. En nuestra planificación original habíamos reservado este día para el Museo de Arte Soviético, y poco más la verdad. Sin embargo, como el primer día nos quedamos sin luz y no nos dio tiempo a visitar todo lo que teníamos pensado, hubo que reorganizar la mañana.

Aún así, aprovechamos para levantarnos un poco más tarde que los días anteriores, ya que no teníamos tanta prisa. Después de dejar el hotel y con las mochilas a cuestas, paramos en una panadería a comprar unos croasanes y hojaldres del estilo de los que habíamos probado el día anterior en Plovdiv. Grandes, contundentes y baratos. Y nos dirigimos al metro, donde compramos el pase del día.

Después fuimos a una parada de la calle Dimitar Petkov.

Parada

Allí cogimos el tranvía número 10 hasta el Bulevar Vasil Levski. Desde la parada caminamos hasta los Jardines Knyazheska. En ellos encontramos una escultura que me recordó a otra de Wismar.

Jardines Knyazheska

Pero si algo destaca en estos jardines es el Monumento del Ejército Soviético.

Monumento del Ejército Soviético

Fue construido en 1954 como símbolo de gratitud al Ejército Rojo que había vencido a los nazis en la II Guerra Mundial.

Si miramos de frente al monumento tenemos a ambos lados dos grupos de esculturas sobre pedestales que representan a mujeres, niños y campesinos dándoles las gracias a los soldados.

Monumento del Ejército Soviético

Monumento del Ejército Soviético

La pieza principal es una columna sobre la que se representa a un soldado soviético al lado de un trabajador y una campesina búlgaros. En la base también hay grupos de esculturas. Siempre con los mismos elementos: soldados y campesinos.

Monumento del Ejército Soviético

Monumento del Ejército Soviético

Monumento del Ejército Soviético

Desde 1989 este monumento viene provocando controversia y ha habido varias iniciativas para demolerlo, incluso en 1993 el ayuntamiento confirmó su eliminación. Sin embargo, nunca se llevó a cabo. Rusia ya ha avisado de que si se lleva a cabo su retirada sería delito.

Por un lado hay quienes defienden su desaparición porque no quieren tener un monumento en honor a un ejército extranjero. Por otro, sus defensores consideran que ha de quedarse donde está porque conmemora la victoria sobre el nazismo. Y porque les deben mucho al país que en primer lugar les ayudó a liberarse de la dominación otomana y en segunda estancia de la dictadura fascista.

El monumento ha sufrido varias pintadas en los últimos años:

  • En junio de 2011 los soldados fueron caracterizados como superhéroes.
  • En febrero de 2012 fue pintado con los colores de la bandera búlgara en honor a las víctimas del comunismo en el país.
  • En agosto de 2012 fue el lugar elegido para protestar contra por la detención de las Pussy Riot.
  • En agosto de 2013 se pintó de rosa para conmemorar el aniversario de la Primavera de Praga y apareció una inscripción en búlgaro y checo en la que se pedía disculpas. Bulgaria colaboró para intentar contener la sublevación contra el Régimen Comunista.
  • En febrero de 2014 amaneció de amarillo y azul en apoyo a la Revolución Ucraniana. Además, figuraba en ucraniano  la consigna “¡Gloria a Ucrania!

Rusia, indignada con el trato que recibe el memorial, ya ha pedido a las autoridades que se tomen medidas para evitar más incidentes. Sin embargo, nosotros nos lo encontramos totalmente desprotegido y con grafitis. Esta vez no parecían muy reivindicativos sin embargo. Simplemente pintadas.

Saliendo del jardín, en la acera de enfrente tenemos el Mausoleo del Príncipe Alejandro de Battenberg, una tumba que alberga los restos mortales del primer jefe de Estado de la Bulgaria moderna.

Mausoleo del Príncipe Alejandro de Battenberg

Con la liberación del Imperio Otomano, los nuevos líderes decidieron que el país fuera una monarquía y el zar de Rusia propuso a Alejandro. Sin embargo, tuvo que acabar abdicando pues no siempre siguió los mandatos rusos. No obstante, a pesar de ello, parece ser que fue querido por el país, y por eso a su muerto se trasladó su cuerpo a Sofía y se le construyó este mausoleo.

Tomamos el metro en la universidad y nos bajamos en la estación G.M. Dimitrov, desde donde nos dirigimos al Museo de Arte Socialista.

Museo de Arte Socialista

Abrió sus puertas en septiembre de 2011 como una rama de la Galería de Arte Nacional de Sofía. Se trata de un recinto de 6.300 metros cuadrados en el que hay un jardín donde se exponen esculturas de las décadas de los 50 a los 80 del siglo pasado. Sobre todo podemos encontrar de líderes socialistas, además de otras propias de regímenes comunistas como son obreros, soldados, agricultores e intelectuales.

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Nada más entrar nos encontramos con la estrella de cinco puntas que estaba colocada en el edificio del partido.

Museo de Arte Socialista

La Casa del Pueblo

Y según entramos por la puerta, el primer busto que tenemos a mano izquierda es el del Ché.

Museo de Arte Socialista

Además, el recinto cuenta con un edificio en el que se exponen 60 cuadros de la época socialista.

Museo de Arte Socialista

Del mismo modo que en las esculturas, las obras pertenecen al Realismo Socialista, un movimiento en el que destacaban tres elementos: el partido, el combatiente y el proletariado. Por supuesto, no podía faltar la figura del líder. En este caso destacaban Lenin, Stalin, Mao, Dimitrov…

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

En el centro de la sala están los cuatro bustos de Marx, Engels, Lenin y Stalin.

Museo de Arte Socialista

En total, entre el jardín y el museo hay unas 150 obras pictóricas y escultóricas creadas en la época socialista, entre 1944 y 1989.

Museo de Arte Socialista

Museo de Arte Socialista

También hay una pequeña tienda en la que venden carteles, libros, tazas y camisetas. Pasamos a ver qué tenían y la encargada nos puso un vídeo en la sala anexa. En realidad el reproductor llevaba ya un rato, pero la mujer nos lo puso al inicio. Por no hacer un feo, por curiosidad, por tener tiempo de sobra y por la temperatura interior, nos sentamos a verlo. En realidad fueron dos o tres vídeos propagandísticos. Una especie de No-Do enalteciendo las labores del partido, lo que se había construido, las juventudes desfilando y bailando en actos por el país…

Cuando terminaron los vídeos, nos fuimos y ya era la una de la tarde. Aunque nos quedaba algo de tiempo antes de irnos al aeropuerto, decidimos que era hora de comer. Sin embargo en la zona no parecía haber mucho donde elegir. Pasamos a un edificio que está justo al lado que era una especie de centro comercial. En una de las plantas superiores había diversos sitios donde parece que iba a comer la gente que trabaja por la zona.

Hicimos un allá donde fueres, haz lo que vieres. Elegimos una de las cantinas, nos pusimos a la cola con nuestra bandeja, elegimos un menú y nos sentamos tranquilamente a comer. A las dos volvimos al metro dirección aeropuerto dando por finalizada nuestra ruta.

Parada Metro

Y entramos en la terminal a la que habíamos llegado de Atenas, buscamos nuestro vuelo y ¡no está! No puede ser, íbamos con tiempo, en la pantalla figuraban vuelos que salían incluso después. Revisamos nuestros billetes y resulta que WizzAir no salía de la terminal internacional, sino de la 1. Salimos al exterior y vimos un bus que conectaba las dos terminales, así que lo tomamos y en apenas cinco minutos solucionamos el problema. Pero hubo unos segundos de estupefacción.

La T2 no es que sea muy grande, sí que es más moderna, eso está claro. Más luminosa y diáfana. La T1 es soviet y diminuta. Según entras te encuentras con los mostradores y seguidamente el control. Sobre los mostradores de facturación hay un bar y… ya. Bueno, se pueden ver un par de murales de Bulgaria y Europa muy curiosos. Sobre todo porque en Europa nos sorprendió Estambul, que figuraba como Tsarigrad, un nombre que desconocíamos hasta la fecha. Viene a significar “la ciudad del emperador”. En realidad tiene sentido, pero ya ha quedado en desuso.

Bulgaria

Europa

Sacamos nuestros billetes en las máquinas y pasamos el control contando con encontrar algo más de movimiento en la parte interior. Tampoco fue así. Un par de bares, una tienda de duty free y poco más. Así que nos compramos unos kitkat y nos fuimos al bar. Compramos unas botellas de agua para el vuelo, pedimos unas cervezas y nos sentamos tranquilamente a esperar que saliera nuestro avión.

Paneles

Era nuestra primera vez con WizzAir y el embarque fue un poco caótico. En la fila nos iban revisando los billetes y pasaportes, pasamos por los tornos donde escaneaban el billete y después había que coger un bus para llegar al avión.

WizzAir

El avión era pequeño y con unos asientos bastante finitos. Es una compañía de bajo coste, así que sabíamos a lo que íbamos. Espacio limitado, asientos finos y estrechos, nada de comida o bebida… Pero bueno, llevábamos nuestro agua y kitkat por si teníamos algo de hambre o sed durante el vuelo.

WizzAir

La duración del trayecto eran 4 horas y 5 minutos, sin embargo, llegamos una media hora antes a Madrid. Podíamos dar por concluida nuestra escapada.

Excursión a la Fortaleza de Asen, Bulgaria

A unos 22 kilómetros de Plovdiv se encuentra la Fortaleza de Asen, o Асенова крепост como se la conoce en búlgaro. El viaje hasta allí lo hicimos en coche, y el trayecto nos sirvió para descubrir las peculiaridades de la conducción en Bulgaria.

La carretera secundaria que va de Plovdiv a Asenovgrad no era mala, pero cuando ves cómo se lanzan a adelantar, se te abren los ojos como en los dibujos japoneses. Pongámonos en situación: carretera de dos carriles (uno por sentido), con arcén estrecho y línea continua. El que llevas delante va un poco más despacio de lo que te gustaría ir, así que quieres adelantarle. Pero claro, en el sentido contrario siguen viniendo coches. No hay problema, los búlgaros se lanzan a adelantar dejando la línea continua en el centro de su coche, de forma que ocupan parte de ambos sentidos. Incluso el que está siendo sobrepasado se aparta un poco al escaso arcén para favorecer la tarea. Y no lo vimos una ni dos veces, sino constantemente. Así que le preguntamos al amigo de mi hermano que nos dijo que estaba permitido. No me queda muy claro a mí que sea muy legal, la verdad, pero parece que es de uso extendido y que nadie se asusta. Y llegamos sanos y salvos a la fortaleza.

Fortaleza de Asen

Porque íbamos con un local, pero lo cierto es que si hubiéramos ido solos, habríamos visto la puerta de la valla y habríamos entrado sin más. En ningún sitio veíamos que se pidiera entrada. Pero el amigo de mi hermano aparcó y se dirigió directamente a una casa que había enfrente y nosotros le seguimos. Resulta que ahí es donde vendían los billetes.

Una vez que cruzamos la valla, comenzamos un descenso en el que vemos el valle y el río Asenitsa.

Fortaleza de Asen

En nuestro lado izquierdo nos queda la pared rocosa y restos de la fortaleza. También instrumentos usados hace siglos como una catapulta o una balista.

Catapulta

Balista

El área de la fortaleza estuvo habitada en época tracia, romana y bizantina como indican los hallazgos arqueológicos. Sin embargo, fue ya en la Edad Media cuando adquirió importancia. Es increíble pensar de lo que eran capaces de construir las civilizaciones hace siglos con menos medios que en el presente.

Fue renovada en 1231 para frenar las incursiones latinas e incluía un muro exterior de 2.9 metros de espesor y 12 metros de altura. Dentro del recinto había un castillo feudal y depósitos de agua. Pero lo que llama la atención y que mejor se conserva hoy en día es la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich, que data del siglo XII-XIII. Eso sí, está restaurada a finales del siglo pasado.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

Es una construcción de dos plantas con una sola nave con cúpula de cruz y una torre rectangular en cuyo interior se pueden apreciar los restos de pinturas del siglo XIV.

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

A partir de aquel siglo perdió importancia con la conquista otomana. Sin embargo, seguía siendo usada  por los cristianos locales. Hoy pertenece a la Iglesia Ortodoxa.

La fortaleza quedó destruida por los otomanos, y es imposible imaginar todo lo que abarcaba. Eso sí, el paraje es impresionante, el recinto debía quedar como suspendido sobre el valle.

Fortaleza de Asen

Iglesia de la Santa Virgen de Petrich

Se nos iban las horas de luz y el cielo iba tornando a colores anaranjados, por lo que hicimos algunas fotos más y nos marchamos, porque la iluminación es escasa. Eso sí, sorprendentemente, en el recinto no falta una antena de WiFi, por lo que aprovechamos para mandar instantáneas a la familia y amigos de este peculiar lugar.

Fortaleza de Asen

El amigo de mi hermano quería llevarnos a un monasterio próximo, pero como digo, ya era tarde y no lo íbamos a encontrar abierto, así que emprendimos el regreso a Sofía. Aunque hicimos una última parada en un restaurante a probar gastronomía local.

Imposible recordar el nombre de los platos. Por un lado una típica ensalada de pepino, tomate, pimiento, cebolla y queso sírene; por otro una especie de empanada de hojaldre aunque en cierto modo parecida a un pie inglés. Además, carne envuelta en col con una cobertura un tanto dulce:

Comida Búlgara

Y por último patatas fritas con queso por encima (Parzheni kartofi).

Comida Búlgara

Y es que en Bulgaria se come mucho queso sírene. Y lácteos en general. No en vano la bacteria de los yogures se llama lactobacillus bulgaricus, así que no es de extrañar que reclamen el origen de este alimento como suyo y no de los griegos. Aseguran que llevan elaborando el yogur desde hace más de 6000 años, ya en época de los tracios. Y no tiene nada que ver con el postre dulce que se comercializa aquí, sino que ellos lo toman en una versión salada que sirve como base de sus salsas, sopas, masas, pasteles, helados…

Aunque lo cierto es que la cocina búlgara es una representación de esa mezcla de culturas que tiene el país. El ser un cruce de caminos ha favorecido las influencias de otras culturas, de otros pueblos en su gastronomía y tiene toques turcos, griegos, árabes o serbios.

Y parece que triunfan los frutos secos, pues vimos muchas casetas en las que los vendían a granel.

Puesto de frutos secos

Tras la parada para reponer fuerzas, emprendimos el regreso a Sofía, que teníamos un par de horas por delante. Cuando llegamos, quisimos hacer como el día anterior y llevarnos la cena del mercado, pero ya era tarde y estaba cerrado. Lo único que encontramos abierto fue un McDonald’s, así que compramos unas hamburguesas y regresamos al hotel para dar por terminado el día.